Trabajo y Salario

Juan concurre por la mañana a su trabajo, siendo puntual con el horario de ingreso.

Durante la jornada desarrolla sus actividades de manera regular, siguiendo procedimientos preestablecidos y otros no tanto.

El es un vendedor en una ferretería de la zona.

Básicamente atiende el mostrador.

Al negocio asisten a diario distintos tipos de personas con el propósito de comprar.

Textual:

Con los años adquirí habilidades para tratar de entender lo que me piden los clientes. La idea es atenderlos bien para que vuelvan.

Algunos los menos la tienen más o menos clara, porque se dedican a construir, refaccionar, arreglar artefactos. Son técnicos, instaladores o aprendices de algo.

Otros tienen la idea expresada como pueden, pero les falta el poder de decisión de hacer lo que uno les recomendó.

Tengo la mochila del inodoro que pierde, ya le puse eso que me dijiste, pero sigue perdiendo. No le puse lo otro que me pediste que colocara, porque pensé que no hacia falta. ¿Se lo pongo o vos que decís?

Otros ni la menor idea.

Vengo a buscar ese pendorcho que sostiene el calefón. No sé el nombre. Me lo dijo el instalador. No lo anoté. Me  dió la medida, pero tampoco me acuerdo. Si lo llamo y le paso el teléfono, usted habla con él y capaz lo pueda comprar. ¿Qué le parece?

Otros vienen enojados.

Es increíble. Le dije a Pedro, ese que vos me comentaste que era bueno, que me pasara el listado completo. Le llevé todo lo que me pidió, pero ni bien llegué, me dijo que se había olvidado de un caño entero de fusión de media. Vos podes creer el……..  A mi parecía que faltaba algo porque los caños que pidió eran grandes. Quiero terminar el trabajo hoy. ¿Hasta que hora están abiertos? Pregunto por las dudas.

Con el tiempo aprendí a entender lo que me piden los dueños.

Hay que sonreír y mostrarse atento, sobre todo. La gente nos compra no sólo por el precio, sino porque acá los atendemos bien.

Todo pasa por el sistema. De no ser así se hace difícil seguir los inventarios. Con la situación económica los tenemos que tener bajos. Sobre todo no puede faltar de lo que sale.

Si no hay clientes, nos dedicamos a ordenar los materiales.

¿Que te parece si vendemos además accesorios para piletas?

Buena esa que nos dijiste de no vender más esa marca de pinturas. Son baratas pero muy malas. Lo comprobé en mi casa. Al principio tenía dudas, cuando los clientes me decían que no rendía nada.

Ahora sé lo que quiero para trabajar bien.

Un buen sueldo, que me reconozcan las horas que hago demás. Si me hace falta plata que me presten.

Que me den cabida en alguna de las ideas que propongo. Sentirme reconocido.

Que me entiendan cuando ando mal porque me pasa algo a mí o a alguien de mi familia.

Que me permitan enseñar a los que ingresan. Que pueda aprender de lo nuevo. Que me den cursos.

Que den premios a fin de año, para los que sumamos en el equipo.

Que pueda opinar sobre lo que se vende y lo que no, para comprar lo útil.

Que me traten bien, así puedo estar contento.

Comentario final:

Yo me siento a gusto acá, porque hay un buen equipo. Chico y que rinde. Casi  siempre todos pechamos para el mismo lado. La plata está bien, siempre puede ser mejor, pero el resto vale mucho. Los dueños son piolas y muy humanos. No la tienen fácil hoy. No hay guita en la calle.

Cada trabajador posee experiencias diferentes. Es probable vos vivas en tu trabajo situaciones que se asemejen o se distancien. No lo puedo saber, ya que el universo es muy amplio.

Lo concreto, que  podemos encontrar en cada una de las vivencias laborales,  es que la mención del salario aparece cada vez con menos fuerza, respecto de lo monetario.

Por supuesto que la retribución en dinero es importante. Dependiendo del contexto económico, que da estabilidad y mejores posibilidades o no, las empresas pueden crecer y ampliarse. Eso les permite pagar bien y además retribuir con beneficios adicionales.

Si te cuesta llegar a fin de mes, el salario dinerario adquiere mucha relevancia. Ni que hablar para aquellos trabajadores no formalizados, con sueldos menores,  y precarizados o inexistentes extras o reconocimientos.

A pesar de ello, si nos adentramos en las vivencias de muchas organizaciones, del tamaño que sean, vemos que el trasfondo es más rico, existe mucho potencial.

Juan describe con sus palabras, lo que denominamos el componente emocional del salario o retribución emocional.

Las organizaciones modernas, del tipo que sean, basan su crecimiento en el resultado de sus negocios, alianzas locales y globales. El denominador común es que se sustentan y espanden por disponer de recursos humanos, comprometidos y motivados.

Para ello, conciben y diseñan el espacio laboral, acompañado de otros condimentos o beneficios que contribuyen al bienestar de las personas:

  • Flexibilidad horaria.
  • Teletrabajo.
  • Programas de incentivos.
  • Reconocimientos no dinerarios a los logros.
  • Guardería.
  • Gym y Estética.
  • Plan de carrera cubriendo expectativas.
  • Enseñanza de idiomas.
  • Espacios de liderazgo.
  • Programas de Innovación.
  • Mejoras estructurales y capacitación.
  • Actividades de relajación y anti stress.
  • Actividades sociales y recreativas.
  • Beneficios de salud extra convenio.
  • Reserva del puesto de trabajo en caso de ausencia prolongada.

El listado puede continuar, puedes quitar o agregar elementos.

Cada persona dentro de una misma organización humana,  puede tener distintas preferencias por unos u otros. La clave, es encontrar el equilibrio, que sea abarcativo, pero al mismo tiempo lo más individual que se pueda, de modo tal de satisfacer , aquello que hace estar bien a muchos.

La idea es marcar las diferencias entre el salario tradicional y el salario que percibe el trabajador, en términos de cómo él se siente trabajando.

Algunos, lo resumirían diciendo:

La clave es sentirse parte de la organización, incluido.

Otros , basados en estudios estadísticos nos traen:

«Según el iOpener Institute for People & Performance de Inglaterra, un trabajador feliz aporta un 65% más de energía a sus tareas diarias y está más comprometido con la empresa en la que trabaja».

No existen recetas, ya que cada cultura organizacional, basada en los valores que la guían, puede definir su propio estándar de felicidad en el trabajo.

Lo que resulta casi indiscutible,  es que la evolución de lo que se percibe como salario, marca un derrotero, que va bastante más allá de la paga recibida.

Los millenials lo tienen bastante claro.

Juan, a sus 35 años, parece que también.

¿Cuál es tu visión al respecto?

Resiliencia !

Este día otoñal nos trajo de regreso al sol. Ocupado, vaya uno a saber en qué, esa estrella que nos alumbra, se pasó varios días apenas espiando. Le costó casi una semana, ganar el partido a las nubes.

Aquí lo tenemos, radiante y diáfano. Aprovecho para secar al calor del astro rey, todo lo humedecido, incluyendo por cierto las pantuflas.

Mientras voy completando los traslados de elementos medio enmohecidos, se me viene, mitad a la mente, mitad al corazón, un recuerdo de mi vida. Lo que rememoramos, ha sido procesado en nuestro cerebro, que nos devuelve una versión modificada, teñida por las nuevas vivencias, cada vez que traemos algo del pasado.

Sin embargo, las emociones que estuvieron, sirvieron para  marcar a fuego, determinadas frases, instantes que no cambian.

Tienes que ser fuerte Marcelo. Llora todo lo que quieras, pero que las lágrimas no te quiten las ganas de seguir.

Sentada frente a mí, en la cocina de casa, me hablaba la esposa de un primo hermano, sobrino de Papá.

La penosa enfermedad  había finalmente vencido a mi padre. Su impensada partida nos había dejado anímicamente derruidos.

No hubo elección, ni chance alguna. En siete meses, pasamos sin escalas, de compartir una tarde de fútbol, con mi hermano Carlos Ariel, otros amigos y Papá Ramón, a hacer su despedida y duelo.

Con mis veintidós años, mi hermano Ariel de catorce, mi hermana Claudia algo mayor que yo, nos quedamos acompañando a nuestra mamá Ana, que enfermó de depresión.

Nos sobrepusimos al hecho del fallecimiento de Papá como pudimos. En mi caso, conviviendo con hermosas remembranzas, donde la alegría contagiosa  y las enseñanzas de él, se mezclaban con la inmensa tristeza de no tenerlo.

La fortaleza, a la que se refería mi prima, no fue la misma para cada uno de nosotros.

Superar la adversidad y buscar la mejor versión de uno mismo, es bastante personal.

En mi caso, pude culminar mis estudios universitarios, para alcanzar el título de ingeniero. Luego nos unimos para formar una familia con mi esposa Eugenia, madre de mis hijas, Emilia, Paula y Lucía.

Reconozco que nuestra existencia, viene acompañada de un combo de felices y otros duros momentos. Reflexiono que no son elegidos, sobre todo los que nos dan un mazazo repentino y seco. Suceden, de manera muy rápida, dejándonos mal parados y con un gran dolor a cuestas.

Quien más, quien menos, hemos transitado y transitaremos situaciones difíciles en nuestro devenir.

El impacto depende de cada persona. Un mismo hecho puede afectarnos de manera distinta.

¿Qué hace la diferencia?

La capacidad que tenemos para sobreponernos a las circunstancias  que se tornan muy cuesta arriba.

Esa fortaleza interior, que nos impulsa a salir, se distingue en la actualidad por el sustantivo resiliencia.

Más novedosa es la comprobación fundada en casos concretos, de que se trata una cualidad, como otras, que se puede desarrollar. Es un atributo, que si bien está dentro de nosotros, gran parte de su crecimiento y madurez se adquiere con la práctica.

Más relevante aún, es que ese aprendizaje deriva muchas veces de ejemplos cercanos, como padres resilientes u otros modelos a seguir.

Crecer en resiliencia implica cambiar hábitos y creencias.

Un buen uso de esta condición casi de invulnerabilidad, le ha permitido, a personas que están cerca del abismo, a dar lo mejor de sí para superar la adversidad.

¿Qué caracteriza a una persona con habilidad resiliente?

  • Distingue su potencial y sus limitaciones.
  • Confía en sus capacidades.
  • Piensa que una dificultad es una oportunidad de aprender.
  • Se maneja con optimismo.
  • Busca relaciones positivas y practica el buen humor.
  • No controla situaciones, sino vive con sus emociones amortiguadas por la conciencia.
  • Es flexible a los cambios.
  • Acciona de manera tenaz y constante.
  • Pide y da ayuda a los demás.

Es muy probable que este listado, te sirva como guía de comparación, para determinar cuan identificado estas con este carácter de resiliente.

Es válido mencionar, que puede que sea algo ideal, el hecho de cumplir con todos los distingos de la enumeración precedente.

La gama de matices, que nos acompaña en muchas áreas de nuestras vidas, se pone de manifiesto una vez más, para facilitarnos estar más próximo o apartado, dependiendo de las situaciones.

La cultura, la condición social, la economía, las relaciones, en las cuales estamos inmersos, ponen su granito de arena. Nos posibilitan acercarnos o alejarnos de nuestra meta de superación de obstáculos.

Soy un convencido de que podemos cultivar la resiliencia como beneficiosa para nosotros mismos,  como ejemplo para nuestros hijos y otros personas con las cuales ligamos afectivamente.

Asimismo, soy muy consciente de que las sociedades que han superado circunstancias tremendamente desfavorables, han resurgido robustecidas y renovadas.

Muchos episodios históricos lo demuestran.

En estos procesos se necesitó de personas resilientes, que lideraron y contagiaron el poderoso convencimiento de que se iba a lograr el objetivo.

En algún momento la caída es inevitable o al menos no elegible.

Lo importante no es caer, sino aprender a levantarse.

El final amerita este pensamiento.

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Jesús, el aprendiente!

Tomo este ramito de olivos, como un símbolo de paz. Rememora las horas de una cálida recepción, en aquellas tierras lejanas, donde vivió este profeta de la palabra.

Me reconozco muy limitado para comprender la naturaleza del fenómeno Jesús de Nazaret.

Desde una concepción espiritual, el significado de la trascendencia de sus enseñanzas deja boquiabiertos, a cristianos y no cristianos.

Desde una concepción humana, su liderazgo para ser el primer servidor, genera una revolución que no tiene fin.

Desde una concepción racional, el sentido de la coherencia de sus actos no admite discusión.

Tanto se ha escrito y publicado, sobre Jesús de Galilea, que lo mío no tiene muchas pretensiones, ni en calidad técnica o espiritual, ni muchos menos en contenido.

Lector del Nuevo Testamento, por momentos de manera regular, olvidando ese texto por meses, en este sencillo y breve ensayo, mi única pretensión es tratar de mostrarte una visión, creo menos profundizada, de lo que representa la dimensión de Jesús.

Recurro a una pregunta:

¿Cuál crees que es su más grande legado?

Dependiendo por supuesto, de la connotación religiosa y de fé, la respuesta de muchos, será sin dudas, la de dar su vida por nosotros, para salvarnos.

Sin embargo, te sugiero apartamos un poco de esta insuperable convicción, poniendo una lupa en su vida; de esta manera, puede resultar paradójico el hecho que su principal apostolado, sea su aprendizaje y transformación.

¿Cómo es esto?

Los relatos bíblicos, no nos dicen mucho de su niñez y juventud, sólo retazos de estas etapas en los evangelios de los apóstoles. La mayor parte de lo referenciado se centra en el proceso de conversión en el Hijo de Dios.

Aquí encontramos muchos elementos notables:

Cuando Jesús habla, en general se refiere primero a sí mismo.

Sostiene su vida, camino hacia una aceptación final, sintiendo miedo, pero convencido de su liderazgo servicial.

Es en ese trazado que dura varios años, se desprende de la concepción cultural reinante, para decirnos y mostrarnos una nueva forma de accionar.

Articula sus obras, para que sean el fiel reflejo de sus palabras:

Traten a los demás como ustedes quisieran ser tratados.

No juzguéis a los demás si no queréis ser juzgados.

Ama a tu prójimo como a ti mismo.

Hay más dicha en dar que en recibir.

Si solo amas a los que te aman, no estás haciendo nada extraordinario porque hasta los incrédulos lo hacen.

El que se ensalce será humillado, y el que se humille será ensalzado.

No se angustien por el mañana, el cual tendrá sus propios afanes. Cada día tiene ya sus problemas.

Aquel que esté libre de pecado que arroje la primera piedra.

Y en el instante final de este camino que termina en su crucifixión:

Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.

En estas Pascuas, nos detengamos por favor, en una sola de estas sentencias y tratemos de sostenerla por algún tiempo.

¿Difícil, no?

La vida de Jesús es la de un aprendiente sin igual:

Aprendió a amar al más próximo.

Aprendió a perdonar a sus enemigos.

Aprendió a amar, a aquellos que no lo amaban.

Aprendió a aceptar su destino mortal.

Aprendió a decir nuevos si y nuevos no.

Aprendió a ser misericordioso y servicial.

Aprendió a rodearse de los más humildes.

En estas Pascuas, nos detengamos por favor, en uno solo de estos aprendizajes y tratemos de practicarlo por algún tiempo.

¿Difícil, no?

Asumiendo las restricciones de mi naturaleza humana, retomo de nuevo la pregunta, ahora abarcando el plural.

¿Cuál creemos que es su más grande legado?

Su figura despierta el interés de millones de seguidores, en estas Pascuas: Jesús es aquel que te tiende la mano.

Ese acto, que parece sencillo, tuvo un enorme recorrido previo, que significó para su fuero interior, un proceso de soltar lo conocido, para alcanzar algo más preciado, despojado de egoísmos.

Es por ello, es que, en mi modesta y humilde opinión, su principal enseñanza fue su aprendizaje sin igual.

Ese tallado interior lo llevo a imaginar y crear una comunidad de individuos en servicio.

En el nombre de Jesús confluyen muchas familias para celebrar las Pascuas.

Su dimensión personal sigue resultando algo inabarcable.

No importa porque nos quedó su inmensa herencia.

Jesús, el aprendiente !

En clave de Bondad !

Los titulares de diarios, publicaciones, impresas u online muestran muchas veces situaciones desalentadoras, terribles catástrofes, noticias policiales, desaciertos económicos, que por supuesto son parte de nuestra realidad. Adquieren valor, por su impacto profundo, y porque además son presentadas como inequívocas desde su mismo enunciado.

Lo que nos resulta difícil, por cierto, es encontrar soluciones a problemas que se vienen sucediendo, en mayor o menor grado, en casi todas las culturas y regiones; hechos, que podríamos decir, se repiten partiendo desde nuestros mismos orígenes, allá muy lejos en el tiempo.

Es más sencilllo declamar que accionar, vale decir que el ciclo de la coherencia, que comienza en el pensar, sigue en el decir y culmina en el hacer, se queda en las palabras, como carente de la suficiente energía para concretar o el comprometido interés para al menos intentarlo.

Cuando el índice calculado nos dice que más gente es pobre, nos quedamos encerrados en la expresión, sin saber a dónde, ni cómo, ni con qué ir a resolverlo.

Alejado de los títulares rimbombantes, con menos prensa, se suceden día a día procederes valiosos, de personas involucradas en buenas acciones, solidarias, desinteresadas, comunitarias: desde el acto más simple, hasta el más complejo, donde la finalidad no es mi beneficio, sino el de los demás, en esto de dar sin esperar nada a cambio.

¿Cómo reconocemos la bondad?

La distinguimos en parte por sus implicancias positivas, pero además porque por lo general viene asociada a otros valores como la solidaridad, empatía, registro del otro, compasión, sentir como propio el dolor de los demás.

Platón decía:

Buscando el bien de nuestros semejantes, encontramos el nuestro.

La bondad es una virtud superior porque implica muchas otras virtudes. Dentro de ellas está el amor, el respeto, la fraternidad, la generosidad y muchas otras. Supone, así mismo, una notable evolución espiritual y mental.

¿Sería posible calcular qué índice de bondad tiene nuestra sociedad?

¿Podría decirse que un aumento de ese indicador, traería aparejado un correlativo incremento del resto de los parámetros que nos hacen bien?

Alguno podrá decir con relativa certeza que el concepto de bueno es algo subjetivo, ya que depende de la cultura y varias cosas más; sin embargo, como en otros campos, nos podemos poner de acuerdo en determinados parámetros y definirlo.

¿Resulta una utopía pensar en que hacer el bien es realmente contagioso?

¿Decidir dentro de un gobierno, del tipo que sea, podría estar ligado a un incremento del índice de bondad?

Por de pronto, hacer el bien está siendo estudiado, les comparo algunas cuestiones interesantes, que he copiado de manera literal.

El área cerebral de la bondad

Un grupo de científicos de la Universidad de Oxford y de la University College de Londres identificaron un área del cerebro que parece estar relacionada con la bondad. El equipo, liderado por la doctora Patricia Lockwood, trabajó con un grupo de voluntarios. Se les pidió que averiguaran qué símbolos eran provechosos para sí mismos y cuáles lo eran para otras personas.

Mientras los voluntarios realizaban esa labor, sus cerebros eran monitoreados a través de resonancias magnéticas. El experimento inducía a que los sujetos estudiados sopesaran y valoraran la forma como los símbolos podían ayudar a otras personas. Siempre debían determinar si cada símbolo solo les servía a ellos o era también útil para otros.

Cuando cada voluntario descubría la forma en que el símbolo ayudaba a los demás se activaba solamente un área del cerebro. Esta zona se llama “córtex del cíngulo anterior”. Por supuesto, la bondad no es solo un asunto de funcionamiento cerebral. Recordemos que ese maravilloso órgano tiene una plasticidad enorme y son las experiencias y los comportamientos los que van configurando su funcionamiento.

La bondad sana el cerebro

El neuropsicólogo Richard Davidson realizó una investigación en la Universidad de Wisconsin. Lo hizo después de realizar un viaje a la India. En 1992 conoció al Dalai Lama, quien le hizo una pregunta que marcó a este investigador: “Admiro vuestro trabajo, pero considero que estáis muy centrados en el estrés, la ansiedad y la depresión; ¿no te has planteado enfocar tus estudios neurocientíficos en la amabilidad, la ternura y la compasión?”.

Richard Davidson ha realizado diversos estudios alrededor de esa pregunta. Evidenció, por ejemplo, que algunas estructuras del cerebro pueden cambiar en tan solo dos horas. Una mente en calma produce un bienestar global. Y para llegar a una mente en calma se necesitan apenas un par de horas de meditación. Esto fue medido científicamente en su laboratorio.

Así mismo, encontró que los circuitos neuronales de la empatía no son los mismos que los de la compasión. Para llegar hasta la compasión, otra forma de bondad, se debe pasar por el camino de la sensibilidad, la simpatía y la empatía. En el nivel superior estaría la compasión. Es un ir más allá en la capacidad de percibir, sentir y comprender el sufrimiento del otro. Supone un llamado a la acción frente al sufrimiento de los demás.

Davidson descubrió, así mismo, que la amabilidad y la ternura incrementan el bienestar en diferentes áreas de la vida. En un estudio realizado con niños y adolescentes, se evidenciaron varios cambios cerebrales cuando se les enseñó a ser más compasivos y tiernos. Todos mostraron mejores resultados académicos y mejoraron su salud. La capacidad para ser compasivos se puede entrenar. La bondad es el resultado de un profundo trabajo interior.

Parece ser que la bondad nos hace bien !
Conozco lo que les hace bien a los más cercanos?
Si lo sé, pues puedo practicar acciones para.
Si no lo sé, capaz que pueda preguntar.
A vos que te hace bien?
Que estás necesitando?
Me pongo las gafas del otro, me acerco a sus interpretaciones y hago el bien.
Tú que piensas?

Alfabetización !

Este otoño me encuentra embelesado, contemplando las mutaciones que provoca. La magnificencia del verde en todas sus gamas se combina con otras no menos bellas de ocres, amarillos, violáceos, que le van ganando en proporción, lenta pero inexorablemente. La savia se va poniendo remolona, mientras la tierra se va enfriando, al ritmo que el sol tiene menos minutos en cancha. Las hojas de los árboles no perennes caen y se agrupan por efecto del viento, formando hermosos conglomerados marrones. Una vez aquí, otra vez allá, cambian de posición hasta desaparecer por completo, sirviendo de sustrato para el suelo.

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Las estaciones están alfabetizadas de esa manera natural, en un sincronismo que es envidiable. En todo momento saben lo que tienen que hacer y lo hacen, titiriteros de manos invisibles, cien por ciento efectivas.

Los seres humanos y nuestros ciclos nos asemejamos a las estaciones, aunque en general, de manera más caótica y menos estructurada, con distintos grados de desorden, dependiendo de nuestros estar siendo en la vida.

El otoño me trae tantos recuerdos de la quinta en donde nací,  y viví mi infancia.

Allí encuentro tus ojos que me miran y tu sonrisa que me halaga, tío Marochi. Moviendo tus manos laboriosas, sufriendo frío, calor, casi siempre buena cara, trabajando al servicio de los demás.

De niño no percibí nunca que casi no leías nada, ni escribías, salvo tu nombre que garabateabas. Es que nos dabas tanto amor, que el resto no importaba. Para leer y escribir lo tenías a mi Papá Ramón, el menor de los hermanos, al que cuidaron y protegieron para que estudiara. El se encargaba de lo que te hacía falta. Vos te ocupabas de la tierra y sus frutos; la mejor lechuga, chaucha, tomates, zapallitos, berenjenas, maíces, duraznos y ciruelas nacían de tu compromiso de hortelano.

Tío Marochi, te cuento que Lucía, una de tus sobrinas nietas, con sus seis añitos, está aprendiendo a leer y escribir. Concurre muy contenta al colegio. Hace muchos dibujos de su familia, de cuestiones que la rodean. Nosotros seguimos el legado de Ramón, tu hermano menor, en esto de alfabetizar y continuar aprendiendo.

Busco algunas estadísticas. Encuentro que hace muy poco, en el 2010, casi dos personas de cada cien eran analfabetas en Argentina. Si bien el índice fue bajando década tras década, se muestra algo amesetado en los últimos años.

La realidad latinoamericana muestra índices que superan al de Argentina. A nivel de la Comunidad Europea la cifra baja a menos del 0,5 %.

No es la idea discutir sobre cifras, sino reflexionar sobre otras cuestiones vinculadas con esta oportunidad.

Párrafos interesantes de un trabajo escrito por Guillermina Engelbrecht, profesora asociada de la Universidad de Nuevo México, Alburquerque, Estados Unidos.

« Se habla de analfabetismo como si fuera una enfermedad que es necesario erradicar, y de índices de analfabetismo como de grados termométricos que nos dan una idea de la salud de un país. La importancia de la alfabetización reside fundamentalmente en el poder que brinda al alfabetizado. Poder para obtener información, comunicarse personalmente por escrito y desarrollarse dentro de contextos sociales que exigen la habilidad de leer, escribir y comprender como requisito para participar activamente en los procesos y decisiones de la misma sociedad».

“Ninguna ideología, partido político, fuerza social o individuo promulgará públicamente la necesidad de contar con una masa de individuos analfabetos. Por el contrario… erradicar las trabas que los individuos tienen para llegar a niveles de educación básica, luchar contra la ignorancia…”  son metas que se proponen una y otra vez. Pero, como “del dicho al hecho hay mucho trecho», la realidad es que, dado el aumento de la población mundial y el deterioro de las economías de muchos países, el analfabetismo continúa existiendo y en algunos casos ha aumentado. Aún en los países altamente industrializados como los Estados Unidos de Norteamérica, el analfabetismo subsiste.

«Desde el punto de vista del individuo el analfabetismo es una condición personal que lo sitúa en posiciones de gran desventaja social y económica. De hecho, la mayoría de las personas analfabetas tienden a describirse a sí mismas más como pobres que como analfabetas.»  Hay que reconocer que el significado mismo de la palabra “analfabeto” pone al individuo en una posición desfavorable, como si toda su experiencia y la información oral que ha adquirido a través de su vida valiera menos por no poder leerla o escribirla. Esta condición personal tiende a conducir a los individuos, y por extensión a los grupos a la marginación, al no poder utilizar su acceso a la información escrita.

«El analfabetismo funcional consiste en la falta o insuficiencia de la habilidad para leer y escribir para poder participar adecuadamente en una sociedad compleja.» Sin embargo, la definición de funcionalidad varía de acuerdo con las sociedades a que nos referimos. Lo que es funcional en una localidad puede no serlo en otra. La funcionalidad no reside en el individuo sino en las cosas, depende de la capacidad que tenga el individuo para utilizar las cosas dentro de su contexto social. Por ejemplo, podemos decir que una computadora es funcional, pero si yo no sé cómo usarla, no me servirá, aunque tenga acceso a ella. Lo mismo se puede decir de una biblioteca o de un libro, su funcionalidad como medio para transmitir información dependerá de la capacidad del lector para manipular y procesar la información a que tiene acceso. Cada sociedad define lo que es alfabetismo funcional de acuerdo con sus necesidades, y define las habilidades mínimas que un individuo debe alcanzar para poder realizar las funciones requeridas en cada contexto. Un individuo alfabetizado es entonces “un sujeto capacitado para la utilización de la lectura y la escritura como instrumento social y cultural para su aplicación efectiva en las esferas de las relaciones tanto de trabajo como de comunicación..

«La alfabetización consiste en proveer al individuo con dos instrumentos: la lectura y la escritura con los que puede transformar su mundo, entenderlo mejor y tal vez entenderse mejor a sí mismo. Además de enseñar la lectoescritura, alfabetizar es también, hasta cierto punto, enseñar a pensar. El analfabetismo está relacionado con la ignorancia en la medida en que al no ser alfabeto el individuo carece de la información que necesita. El sólo hecho de saber leer y escribir no garantiza que uno no sea ignorante pues la ignorancia es también funcional. La ignorancia está directamente relacionada con lo que se necesita saber y es relativa a la situación en que se vive.»

Cuando nos referimos a índices de analfabetismo nos estamos refiriendo, según la buena definición de los párrafos anteriores, al primer escalón habilitante.

Imaginemos por un momento los distintos niveles de funcionalidad a los que hace referencia la investigadora.

Ahí la brecha se hace más grande y preocupante, para garantizarnos un desarrollo humano y social sostenido.

No se trata de acumular información, sino de desarrollar individuos sociales, con habilidades crecientes para conformar comunidades pensantes.

La tecnología profundiza la diferenciación, y su velocidad exponencial la hace cada vez menos asequible.

En más de 100 años, aún no hemos sido capaces de alcanzar de manera completa el primer escalón de alfabetización.

Este disruptivo presente y futuro nivel de alfabetización digital y tecnológica, aún no debidamente tipificado, debido a su continuo movimiento hacia arriba:

¿Cuántos nuevos analfabetos funcionales está creando?

Las ventajas de la innovación y multiplicación tecnológica son más que evidentes. No se trata de retroceder, pero si de buscar los mecanismos para que las personas puedan acceder a nuevos niveles de habilidades y conocimiento, más allá del manejo de las redes sociales, en dónde si existe consenso y prácticas desarrolladas y arraigadas.

En la medida que no lo hagamos, como quiere significar la investigadora, más seres humanos se percibirán diferentes, pobres y sin oportunidades, incrementando la desigualdad.

En mi modesta opinión, aún el problema no está dimensionado, medido su impacto y mucho menos trazado un plan.

¿Cuál es tu opinión?

En lenguaje americano, Malvinas !

Lo que sentimos tiene tantos matices entremezclados de difusa procedencia, tan personales que resulta difícil encasillarlo en conceptos claros y definidos. Allí radica su belleza, a tal punto que el amor podría ser resumido a una extraña coincidencia de sensaciones compartidas, que nos hacen creer en la vida.

Así transcurrimos, muchos instantes de nuestra existencia, sintiéndonos vivos por y a través de alegrías, tristezas, agradecimientos, enojos, aceptaciones, rechazos, en una danza vibrante de rostros, palabras y acciones.

Por qué quiero lo que quiero, no tiene un origen racional, aunque después trate de disimular mi elección, con alguna explicación para el resto de los mortales, que muchas veces no encuentran un motivo, pero intentan entender la justificación de los otros.

Lo que emocionamos, paradójicamente nos tiene llorando por una alegría o riendo ante un infortunio.

Estos días nos traen de la mano, algunos eventos que me producen innumerables y profundas sensaciones.

El primero que hemos vivido, aquí en nuestra Córdoba, está ligado de manera íntima a nuestra lengua española. Un congreso que tiene como homenajeado a nuestro actual idioma, la materia prima con la que excelsos escritores, narradores y poetas, nos han deleitado con sus cuentos, historias, ensayos y rimas. Se respiran aires impregnados de Cervantes, García Lorca, Cortázar, Borges, García Marquez, y tantos otros arquitectos de la palabra, que nos regalaron cada uno a su manera, una sentida organización de voces que pretenden transmitir algo.

Inmensa alegría, por percibirnos hermanos americanos, munidos de palabras en un mismo lenguaje, de las cuales nos servimos para identificar e interpretar la realidad.

Aquí me detengo a preguntarnos:

¿Si la lengua nos facilita la unión, que nos desune, tal que no podemos unirnos?

Se me ocurren tantas cosas, que podríamos hacer un nuevo congreso, sólo para identificar al menos o como mucho tres elementos comunes, que nos sirvieran para trabajar en la creación de una identidad americana. Un viejo y anhelado sueño, que venimos postergando, desde las luchas por nuestra emancipación, hace más de dos siglos.

Vivo con entusiasmo que se festeje el respeto por la palabra y sus regionalismos.

El lenguaje cambió al hombre, la escritura hizo trascendente el mensaje, a través del proceso de imaginar el contenido de algo,  describirlo y transmitirlo inequivocamente. Las grandes declaraciones, por ejemplo, la de la Independencia, posibilitaron crear una realidad superadora.

El renovado devenir humano, producto de la visión de aquellos con el poder de revelar un rumbo distinto, necesitó de palabras que proyecten la luz que nos hizo de guía.

Volvemos al idioma, que es mucho más que lo que nos dice el diccionario que es, ya que no nos muestra una parte sustancial:

Cómo unir los términos para significar algo con más poder, que nos atraviese los sentidos y nos posibilite crear.

Retornamos al punto de partida, lo que nos emociona, puesto en palabras, nos sigue diferenciando, entrelazando o separando, inclusive en un espacio tan pequeño como una casa.

Esa dimensión tan estrecha, pero tan íntima, de convivencia familiar, nos encontró, a gran parte de nosotros, unidos en la alegría inicial por la recuperación de Malvinas, y sufriendo por aquellos muchachos, poco más que adolescentes, que intentaban conservar parte de nuestra tierra recobrada.

El segundo evento y último de este escrito  arrancó un 2 de abril de 1982. Por espacio de unas pocas semanas, que duró el conflicto bélico, gran parte de nosotros, con edad para ello,  siguió el desarrollo de la guerra, pegados a la radio y a los noticiarios televisivos.

No es mi intención, dedicar un espacio para hacer un juzgamiento ético o político de la situación.

Si es mi propósito remarcar el hecho de que en aquellos años, gran parte de la sociedad, vivió y se organizó con los medios disponibles para dar sustento a los muchachos- hombres de la guerra. Hubo un esbozo de identidad americana, ya que muchos países del continente, dieron validez y apoyo material a la declaración fundamental: «Las Malvinas son argentinas».

Muchos soldados, hijos argentinos, entregaron su vida, en el suelo de esos istmos, fríos y lejanos. Pasaron más de treinta años, para que gran parte de aquellos que fueron inhumados como: «Soldado argentino sólo conocido por Dios», pudieran recuperar su identidad, un nombre que los personalice, grabado sobre la lápida de su tumba.

Familiares pudieron abrazar el lugar donde yacen las promesas de sus hijos, regando ese suelo con lágrimas que guardaron por varias décadas.

Otros, encontraron la muerte a bordo del General Belgrano, en las aguas de nuestro Mar Argentino. Me pongo en la piel de sus seres queridos, que no tendrán la oportunidad de poner una flor, en esa inmensidad del sepulcro que cobija sus afectos.

Aviadores, perdieron sus alas, cabalgando los cielos con sus aeronaves, bastante desprotegidas.

En todos los casos, vivimos la tristeza de perderlos.

Otros tanto regresaron, con las secuelas propias de una guerra, con suerte dispar, y exiguo reconocimiento como sobrevientes veteranos.

De nuevo las emociones, que nos contienen, y el lenguaje que trata de interpretarlas infructuosamente.

En varios días, pasamos de la celebración de la palabra, a rememorar en este 2 de abril, a los caídos de Malvinas.

Mi más profundo respeto y admiración por nuestros muchachos-hombres.

A continuación una historia de dos enemigos durante la guerra de Malvinas. Te recomiendo especialmente que lo leas. Si puedes conseguir el video de la BBC Mundo aún mejor.

Fueron enemigos en Malvinas y se reencontraron como amigos casi 30 años después

Un veterano inglés se encontró con su par argentino, luego de haber disparado contra su avión, y darlo por muerto, durante la guerra.

 

REENCUENTRO. Velasco y Wilkinsson se mostraron entusiasmados por el encuentro. FOTO TOMADA DE BBC.UK.CO

BUENOS AIRES.- Increíble. Neil Wilkinson es un soldado inglés que combatió en Malvinas y no se pudo sacar la imagen de un avión argentino que derribó casi 30 años atrás. Después de más de dos décadas de dar por sentado que el piloto de dicha nave había muerto, se enteró que vivía y comenzó su cruzada para reencotrarse con quien era su enemigo.

El veterano inglés primero viajó a Malvinas a visitar el lugar donde ocurrió el ataque, para después reunirse con Mariano Velasco, el piloto a quien atacó, en su casa en Córdoba. El militar argentino opinó que «los buenos soldados deben ser capaces de perdonarnos unos a otros. Y, después de todo, ¿por qué no ser amigos?», así es como le cumplió el sueño a Wilkison que resumió: 2estoy muy contento2, en un encuentro documentado por la BBC. 

La búsqueda por su ex enemigo comenzó en 2007, cuando se cumplía el 25° aniversario de la guerra y se enteró por medio de un documental que el argentino estaba vivo. Velasco daba su testimonio acerca del enfrentamiento con los ingleses y en él explicaba cómo se había eyectado del Skyhawk después de ser atacado.  «Durante todo este tiempo he tenido esta sensación? sin saber si estaba vivo durante 25 años y luego descubrir que sí lo estaba, y durante 5 años haber planeado este viaje? y ahora estoy como éxtasis», resumió el inglés.

En mayo de 1982 tres aviones Skyhawk de la Fuerza Aérea Argentina, uno de ellos piloteado por el entonces primer teniente Velasco, descargaron sus bombas sobre el destructor británico HMS Coventry, provocando la muerte de 19 británicos. Dos días después, vino la revancha de Wilkinson que vació su cañón de disparo simple Bofors sobre el Skyhawk de Velasco. «Esto no es algo sobre lo que yo siento júbilo. Veo un avión todos los días en mi cabeza», aseguró el soldado inglés. «Pensé que estaba muerto, no hay manera de que alguien salga vivo de ese avión», agregó. 

Con lo que no contaba era que Velasco logre expulsarse de su nave y caer en tierra. Herido, caminó 16 kilómetros por el archipiélago hasta que consiguió ayuda y pudo regresar a una base argentina situada en el oeste de la isla. «Su fuerza interior lo hizo salir del avión y conseguir sobrevivir. Estoy muy contento», resumió Wilkinson. «Esto es demasiado para ponerlo en palabras. Conocerlo [a Velasco] en persona es el cierre de un ciclo. Ahora sé que está vivo y que somos amigos», concluyó, logrando un final feliz para su historia.

Así son las emociones,  tantas veces  nos dejan sin palabras, pero por lo general casi siempre nos impulsan a un lugar mejor.

Oportunidad o Riesgo ?

Parte del crecimiento y desarrollo humano, se dirime en un delicado equilibrio entre estas dos palabras, que suelen interpretarse como antagónicas:

Oportunidad y Riesgo.

El resultado del balance de las dos caras de la moneda, determinará la decisión de accionar o no, en un contexto individual o colectivo.

De manera permanente estamos valorizando los pros y los contras de ir o no ir por determinado camino. Dependiendo la personalidad del individuo y la cultura imperante, tendremos una tendencia más marcada, por hacer valer más los peligros o la conveniencia.

Sin dudar, se puede decir que toda acción tiene uno o varios riesgos asociados. Un proyecto determinado, que puede ser simplificado a un conjunto de acciones concatenadas, con asignación de recursos, conlleva un cúmulo de incertidumbres incorporadas.

Las disciplinas económicas y financieras, han ideado herramientas bastantes precisas, para que, partiendo de un marco de referencia, los proyectos pueden ser aprobados o desestimados en función de ciertas ratios, que miden la oportunidad de recuperar o no el dinero, vale decir, verifican que el plan produzca beneficios para los aportantes del capital. Los sistemas se complementan con una gestión del riesgo, en forma de un mapeo general de las actividades, la probabilidad y la fuerza del impacto de los peligros detectados.

Basándome en el último punto, los sistemas de evaluación del tipo “risk management” han crecido exponencialmente en la operación de las empresas, como un mecanismo de prevenir y mitigar las contingencias negativas.

En el otro sentido, para compensar lo anterior, se han desarrollado sistemas de trabajo por objetivos, que tratan de alinear la organización hacia la concreción de logros, considerados estratégicos para la creación de valor.

El área donde confluyen de manera más dinámica y cambiante, oportunidades y riesgos, se denomina Innovación, con todas sus variantes asociadas: de proceso, de producto, disruptiva, de servicios, de estructura, de cadena de valor, sólo por citar las más comunes.

Formal o informalmente, las organizaciones humanas contrastan las posibilidades con los escollos , para poner a rodar o no los procesos, que les permitirán alcanzar nuevas instancias. Existe un condimento emocional y coyunturas generales, que colaboran para mostrarse más receptivos a aceptar los riesgos y gestionarlos; asimismo, organizaciones más conservadoras ponen mayor foco en los riesgos, mientras que otras, más innovadoras, lo hacen en las oportunidades.

En varios órdenes, dentro del plano personal, las acciones se disparan impregnadas de componentes más sensibles, que exceden lo racional, económico o medible, sin un análisis pormenorizado de los riesgos: elegimos una pareja por el amor que profesamos, nos sentimos atraídos por vivir en determinado lugar y lo hacemos, compramos un vehículo por el color y la forma, descuidando las prestaciones. Lo que está asociado a la intimidad, lo vinculamos a esa búsqueda natural de sentirnos contenidos y felices. Con el propósito de buscar el sustento para mantenernos, es probable que nuestra pretensión sea la de aprovechar al máximo nuestros recursos; entonces buscamos y conservamos un trabajo donde confluya de la manera más armoniosa posible: un buen ambiente laboral, crecimiento, aprendizaje, tareas y responsabilidad, reconocimiento y una retribución acorde.

Habiendo descripto, según mi punto de vista, lo que nos lleva a movernos, luego de sopesar el debe y el haber.

A la hora de encarar algo,

¿Cotiza más la oportunidad o el riesgo?

Algunos tips, que me guían como cuasi verdades y que no necesariamente tienen que ser las tuyas:

La oportunidad es un faro luminoso, cuyo energía es mi actitud.

El riesgo puede ser resumido, a la posibilidad que se acabe esa energía.

El tiempo para llegar al faro dependerá de mi capacidad individual y a la capacidad de los socios a los cuales les resulte atractivo sumarse al trayecto.

De esto último se desprende de qué sumar compañía minimiza los riesgos, por el simple hecho de maximizar las oportunidades.

Una frase que resume lo expuesto:

El desarrollo viene de la mano, de aquellos que valoran la posibilidad de tomar riesgos, para ir tras el sueño de una oportunidad. De eso se trata emprender.

¿Qué diferencia un proceso exitoso de otro que no lo es?

Algunas pistas:

Actitud para superar las dificultades.

Constancia para reexaminar las decisiones.

Compromiso.

Objetivos simples y comprensibles, tanto en lo personal y como en lo colectivo.

Planificación, pero con flexibilidad.

De esos cinco, los tres primeros tienen un fuerte condimento de estados de ánimo.

Los dos últimos resultan más ligado a la objetividad.

Para finalizar una sentencia de un científico, que no sólo creo la teoría de la relatividad.

dificultad 3
Gracias por tomarte el riesgo de leerme nuevamente !

Intolerancia !

La frescura del aire hace juego con las nubes quietas, desprovistas de cualquier intención por darle paso al sol. El manto denso e impenetrable, de varias tonalidades de grises, se asemeja a un oso invernando en su cueva. Parece dormido el tiempo, ya que, hasta las hojas de los árboles, aun conservando sus colores, no juegan con el viento como de costumbre.

Mis hijas se muestran esta mañana bastante comunicativas entre ellas. Están desayunando junto a una amiguita del colegio, que se quedó a dormir. Las escucho conversar, sobre situaciones vividas en la escuela durante la última semana. Las palabras giran en torno a pertenencias a grupos, discusiones acerca de con quienes se llevan bien y con quienes no, las preferencias de las maestras, las situaciones justas e injustas, lo que me gustó y lo que no. Sin enojos, la conversación es distendida y natural.  Percibo dentro de las frases de ida y de vuelta, comentarios que se vinculan con palabras tales como unión, equipo, compañerismo, respeto, tolerancia, inclusión, comunidad, no discriminación. Conceptos profundos que me obligan a pensar acerca de la manera en qué estamos educando.

¿Somos capaces de educar y educarnos para convivir en sociedad?

¿Cómo lo estamos haciendo?

Decido no intervenir para reforzar algunas ideas. La conversación se va diluyendo. Empiezan a organizar juegos por fuera de la tecnología. Juzgo ese hecho como bueno. Desaparecen y empiezan a jugar a las escondidas. Rien y corren mientras lo hacen.

Trato de seguir una línea de reflexión. Nuestra composición genética difiere de los primates en un porcentaje mínimo, y entre nosotros es casi imperceptible. Sin embargo, muchas veces no nos vemos semejantes. Las diferencias nos sirven para diferenciar, valga la redundancia, para agruparnos dentro de los que pensamos igual o no.

Las redes sociales han facilitado las comunicaciones, por cierto. Al mismo tiempo, han posibilitado la agrupación sencilla de personas que piensan igual, por un lado, y del otro, aquellas que están en la vereda del frente. La fisura se ensancha, casi como un abismo difícil de sortear.

El ejemplo más aberrante de intolerancia, sucedió en Nueva Zelanda hace dos días, cuando una persona decidió transmitir en vivo, cuando, portando un arma, asesinaba decenas de feligreses musulmanes que estaban orando en dos mezquitas de una misma ciudad. Un hecho de violencia e intransigencia religiosa, que le costó la vida a seres humanos semejantes a nosotros.

La discriminación o no aceptación, que es la consecuencia de la intolerancia religiosa, social, política, racial, política, de clases, sexual, nos hace cometer acciones que derivan en hechos lamentables, donde la solución es eliminar al distinto, al que culpo por mis males, al que se opone a lo que pienso: genocidio armenio, holocausto judío, las cruzadas, esclavitud,  las guerras en general, sólo por citar ejemplos que me resulten fáciles de explicar.

Aquí estamos en presencia de una intransigencia extrema, aunque a diario cometemos actos de segregación sutiles, casi imperceptibles, que suman elementos de rechazo y de no aceptación por el otro como un auténtico otro.

El devenir de la historia sigue dando ejemplos de hechos emergentes, que evidencian que la evolución tecnológica es mucho más pronunciada y valorada, que la evolución de nuestra condición humana.

Hemos sido expertos en crear los más diversos mecanismos para facilitar muchas de nuestras actividades. La revolución digital cambia el mundo cada minuto.

A la luz de los hechos, no hemos elegido o no somos avezados, o una conjunción de ambas cosas, para buscar la manera de subir el nivel de tolerancia, aumentando la inclusión de nuevos pensamientos y realidades culturales, personales y sociales diferentes.

En el seno educativo, aparece con más fuerza el bullying, vale decir la burla y marginación de otros niños y niñas, adolescentes, por disímiles motivos, casi todos ligados a otras condiciones desiguales que las mías: más petisos, más altos, más lentos para aprender, más gordos, más flacos, menos diestros para los deportes, más ensimismados, más respetuosos, más delicados. La lista puede continuar de manera interminable.

Repregunto, de otra manera:

¿Tienen la misma importancia la educación para ser y convivir de manera respetuosa en sociedad, que la enseñanza en el conocimiento y desarrollo de habilidades?

¿Estaremos errando el punto donde estamos poniendo el foco?

Tenemos la oportunidad de romper con antiguos paradigmas, que nos han llevado a convivir por siglos con la segregación, la no tolerancia, la intransigencia y la violencia.

Hemos encontrado definiciones para varias maneras de discriminar: homofobia, racismo, xenofobia, antisemitismo, pero aún no hemos encontrado un camino asequible, continuo y constante para convivir con las diferencias.

Los iguales nos resultan más naturales. Son aquellos con los cuales compartimos valores y una cultura común. Exacerbar esa postura nos lleva a no reconocer y no articular acciones con el que no piensa lo mismo.

Qué es necesario hacer según tu opinión?

Para concluir, un pensamiento superador de un líder que marcó una época en su cruzada en contra de la marginación, y en algunos aspectos se transformó en una guía y modelo para las generaciones sucesivas.

intolerancia

Polémico 100 !

El contador me lleva este fin de semana a la centena.

La publicación número 100 de mis pretendidos escritos reveladores, verá la luz casi como comenzó la primera:

  • Muchas preguntas con pocas respuestas.
  • Mirada introspectiva y reflexión exteriorizada.
  • Algunos análisis, tildados de interesantes por algunas personas.
  • Un intento por poner en duda ciertos paradigmas.
  • Confirmarte a cada rato y por todos los medios disponibles que mantengas siempre tu visión crítica personal de las cosas. No te creas todo por favor, quizás sea un disparador para mantenerte alerta.

Por el otro costado, más emocional:

  • Gracias, a los que conservan el hábito de la lectura y me leen.
  • Gracias a mi esposa e hijas que me aguantaron varias hora los fines de semana, abstraído en esta pequeña creación.
  • Perdón, por no cubrir algunas expectativas propias y ajenas.
  • Perdón, por algunos errores. No tengo editor oficial.
  • Fuerza y búsqueda de inspiración para seguir escribiendo y tratando de…

Pasando de lleno a lo polémico podemos decir que:

Es aquello que genera controversia o discusión. Su origen se remonta a los griegos y sus dos acepciones etimológicas: forma femenina y arte de la guerra.

Existen polémicas en torno a:

Religión, política, arte, cultura, literatura, y varios campos más.

El debate de ideas, en donde aparecen opiniones diametralmente opuestas, que no se reconcilian, es el ámbito propicio para polemizar.

Algunas personas, es su búsqueda de diferenciación y singularidad respecto de la opinión global y generalizada,  pueden declarar de manera controversial, como por ejemplo:

«Polémicos dichos del premier italiano en contra de la inmigración africana».

Situarse en las antípodas, sin buscar consensos equilibrados, puede significar generar una brecha irreconciliable:

Izquierda y derecha

Conservadurismo y liberalismo

Oriente y occidente

Católicos y protestantes

Mayorías y minorías

El debate con conciencia y voluntad de acuerdo, nos ponen en una situación inmejorable para generar y desarrollar nuevos escenarios.

En un sentido práctico, sin curiosidad, duda o asombro, abriendo el juego a los cuestionamientos sobre cómo son y cómo se hacen las cosas, a quien o quienes damos autoridad, la evolución de las ideas no hubiera tenido lugar.

Por eso es que conversar para romper los esquemas y crear renovadas maneras de ser , estar y convivir en sociedad, es un arte que tenemos que desarrollar y propender.

Sirve entonces polemizar?

Mi opinión personal es que sí.

Guiada por los valores, la deliberación de ideas, adquiere según mi punto de vista, una función central.

Esta semana se celebró el Día Internacional de la Mujer.

La identidad,  crecimiento y reconocimiento de la Mujer, ha marcado y de seguro marcará,  hitos relevantes, dignos de admiración, que festejo en lo personal.

«El rol de la mujer en los ámbitos sociales, familiares, laborales, políticos, culturales, religiosos, ha tenido, tiene y tendrá varios capítulos controversiales y polémicos».

El debate y discusión de ideas en torno a la concepción de la mujer, ha permitido trazar un camino que rompió paradigmas sociales y de género, sobre todo en el siglo pasado y en el que estamos transcurriendo.

Muchos avances?

Es probable que sí, pero aún causa dolor e indignación la violencia ejercida contra la mujer. El principal desafío de esta generación y las venideras, es resolver este problema en general y en singular.

Se necesita de nuevo un debate sin restricciones, sobre qué, cómo, cuándo,  dónde y quien.

Aún resta mucho camino para desterrar la violencia y abuso hacia la mujer y personas vulnerables tales como niños, niñas, ancianos, ancianas, y otras personas de cualquier sexo y edad en condición de indefensión.

Este polémico 100 me invita a mirar hacia adentro y hacia afuera. Me dice que somos parte de la solución, porque no estamos, ni somos ajenos.

Este polémico 100 saluda y reconoce a mi esposa, a mis hijas,  compañeras de trabajo, amigas, colegas de profesión,  a todas las mujeres en esta celebración sin final.

Habrá otros 100?

Voto afirmativo.

El hábito de escribir sigue inalterado.

La necesidad de preguntar continúa vigente.

Para cerrar, una frase que resume el camino:

polemico

 Nuevamente y simplemente Gracias!

El Secreto!

De niños los mirábamos pasar. Apenas cambiaban de vestuario. Él con una chaqueta verde, y ella camisa y elegantísima falda, hasta debajo nada más y nada menos que de la rodilla. Ella venía de un tiempo de faldas largas. Parecía aún más esbelta de lo que era. Él parecía conducirla por todo el paseo sin parar de hablar; ella sólo escuchaba sonriendo con la mirada puesta en la acera. En realidad era ella la que lo conducía.

En las ciudades pequeñas, como en la que yo nací, lo mismo que en los pueblos grandes, los secretos se guardan en voz alta. La continuidad de los rumores se vuelve una señal de identidad y de leyendas.

Aquel rito lo contemplábamos todos los sábados por la tarde. Ningún otro día de la semana volvíamos a verlos así. Porque cualquier otro día de la semana, él no salía y ella se dejaba ver con otro hombre y unos niños que parecían suyos. A veces, el hombre de los sábados, la tomaba del brazo, por encima del codo, mientras hablaba sin parar. Lo curioso era que, al acercarnos (niños disimulando un juego alrededor de aquel paseo), no captábamos nada. No podíamos escucharlo, como si a través de las palabras y del ligero roce del brazo se hubieran creado un mundo para ellos mismos, insonorizado del exterior. Para nosotros, sólo quedaban los gestos, la plena seguridad que entre los dos lograban entenderse a la perfección.

Una vez, un amigo me dijo que tal vez ella era sorda. Pero si lo hubiera sido, lo habría mirado a él y no al asfalto, durante todo el paseo. La piel tendría que haber sabido transmitir los mensajes del hombre para que fuera posible. Yo creía que aquello se trataba de pura magia. Pero una magia muy simple: una mujer y un hombre que vivían dos vidas; la de los sábados y la de los otros días de la semana, y ambas igualmente posibles.

Les preguntamos muchas veces a nuestros padres sobre aquella extraña pareja, pero no parecían reconocerlos por nuestra descripción. O en toda la ciudad se guardaba el secreto que había entre ellos. No podía ser que no supieran de quiénes se trataban. Eran de edad madura, y allí todo el mundo se conocía entre sí. No podía tratarse de fantasmas.

Una tarde decidimos seguirlos hasta el final del paseo, pero en algún momento se esfumaron: otra vez la magia. Sin embargo, nuestra curiosidad tuvo una pequeña recompensa.

Creo que fue la mamá de un amigo la que nos reveló finalmente el secreto. Se trataba de dos antiguos novios que desde el tiempo que se conocieron, nunca se habían atrevido a ir más allá de los sábados por la tarde. Eran extranjeros. Él austriaco, ella francesa. Llegaron de pequeños a mi ciudad durante la segunda guerra mundial. Contaban que él dejó embarazada a una muchacha, con la que se casó más tarde. Otros rumores hablaban de que simplemente no se atrevió a convivir por siempre con aquella mujer a la que amaba, y prefirió dejar el amor como al principio, un noviazgo de sábados por la tarde.

Las familias de ambos habían asumido con total naturalidad ese juego. Incluso decían que un hijo de ella hablaba de su papá y del novio de su mamá como dos seres con los que se había acostumbrado a convivir en distinto grado.

Les prometo que cuando uno les veía, no había pasado por ellos el desgaste de la rutina. Él hablaba y ella vigilaba el camino. No he conocido a nadie que haya contado el amor en tantos kilómetros como ellos dos. No he conocido más discreción que la de una ciudad pequeña que se prestaba al juego sabatino de aquellos dos niños de edad madura que no querían dejar de jugar sin obligarse a una convivencia imposible. Era como si hubieran querido vivir dos vidas, la de adultos y la de niños.

Difícil de entender. Finalmente, un día estuvimos escondiéndonos tan cerca de ellos, que cuando se despedían, logramos oír, por una única vez, lo que él le dijo. Sólo se despedía de ella por su nombre: “Adiós Emile”. Y desde entonces, ese nombre se me quedó pegado a la luz de los sábados, y los sábados pegados a la creencia en la libertad de aceptar las vueltas que dan los amores de siempre. Imposibles, no desgastados, puros en cierta manera. Difícil de explicar. Pero “quien lo probó, lo sabe”.

Copia fiel de Historia de Dos Amantes.

Para entrar de lleno en la génesis de lo reservado como SECRETO, que puede definirse como:

Práctica de compartir información entre un grupo de personas, en la que se esconde información a otros que no están en el grupo.

Información clasificada, que resulta información sensible que debe ser restringida por ley o regulación a diferentes tipos de personas.

La historia en su incesante devenir los ha categorizado, de muy diversas maneras:

Secretos de alcoba: parte esencial de la atracción entre dos personas, que comparten intimidad y amor.

Secretos de estado: fundamentos del poder y de las decisiones que no se publican, generalmente hasta pasados varios años.

Secretos de familia: historias del pasado que causan vergüenza o pueden provocar consecuencias en el presente y hacia el futuro.

Secretos corporativos: aquellas políticas, procedimientos o situaciones confidenciales.

De esta manera, en la mayoría de las relaciones humanas tejidas en entornos privados, públicos, sociales, organizativos o de Comunidad, es posible distinguir alguna información que no ve la luz.

Algunas personas, toman conocimiento de circunstancias o hechos, que por decisión propia los guardan para sí, hasta más allá de su propia vida: se llevó el secreto a la tumba, se suele comentar.

La inclinación y devoción del ser humano por LO SECRETO, lo llevó a crear una función primordial en muchas organizaciones:

El Secretario o Secretaria, como aquel o aquella que guarda los secretos, muy ligada al poder y las decisiones. El Secretario de Estado, es en varios sistemas políticos, el que detenta la autoridad real, el que marca el camino, con sus estrategias de comunicación y gobierno.

La tecnología, con sus avezados ojos, oídos, y manos, se ha encargado por un lado de blindar lo confidencial, respecto de los desarrollos espaciales, armamentísticos, de política exterior, de relaciones públicas internas y externas, de reservas de materias primas, entre otras cosas, pero al mismo tiempo brinda las herramientas para abrir de un tris, la delicada información subyacente en operaciones bancarias, de política internacional. Los últimos años han sido un claro ejemplo de que los más ocultos y velados sistemas de información pueden ser violados y su contenido dado a conocer con lujo de detalles.

En un sentido más íntimo:

Me guardas el secreto?

Es una elección del depositante, que confía en el que recibe la ofrenda.

Genera en el depositario del mismo, un gran compromiso por no romper la confianza y el respeto recibido.

En este mundo de elementos que se atraen y se repelen, existe una amalgama que une y se llama compartir un secreto.

Producen controversia?

Por supuesto que sí, porque son fuente de desconfianza para los que no están incluidos.

Sin embargo, alguna información no revelada, resulta de forma natural, basado en que no podemos conocer todo y todo el tiempo, dada nuestra limitada condición humana.

Las novelas más famosas, guardan hasta el último párrafo, la final y buscada explicación de los por qué de determinados comportamientos. Eso mantiene en vilo, al lector o al espectador cuando son protagonizadas en cine, teatro, televisión o cualquier social media. La trama va goteando los enigmas a medias, para tenernos atrapados en una maraña de escondidos interrogantes.

Secretar es sinónimos de segregar, y la explicación resulta obvia.

Cuál es tu mayor misterio?

Dónde lo tienes segregado?

Con quien o quienes lo mantienes callado?

Se puede decir:

Dime el nivel de tus secretos y te diré quién eres?

Qué sensación te produjo, develar una confidencia o recibirla?

En esto de ocultar versus transparentar, como actos conscientes o inconscientes, pasado, presente o futuro revelado o encubierto, discurre nuestra vida: Como una narración, relato, cuento, ficción, fábula, leyenda o romance.

En ella puedes ser protagonista, espectador, actor de reparto, extra, acomodador, iluminador, sonidista, escritor.

Lo que es cierto, es que cualquiera sea el papel, tenemos opciones para ser y transformarnos.

Que la hoguera de vanidades no nos haga creer que somos los únicos que tenemos información reservada.

Encontrar el secreto del éxito desvela y quita el sueño.

Para ese cometido un grafiti, que me resultó imperdible:

secreto

Telón de fondo.