Aprendizajes con bajo costo !

El viento furioso arrastra tanto polvo a su paso que es capaz de transformar el paisaje en un semi desierto, donde cada tanto aparecen proyectados algunos arbustos secos, erosionados de raíz por la energía del aire en movimiento. Imposible emitir una palabra en contra de tamaño despliegue de vigor, mientras que, en el caso de hacerlo a favor, las voces suenan como secas, quebradizas y aceleradas.

Así estuvo desde el inicio, esta mañana de sábado a puro y regular viento norte, provocando un abanico de malestares generalizados: dolor de cabeza, desasosiegos corporales, molestias oculares, entre los más comunes. La velocidad y consistencia de las ráfagas nos pone irritables, por no decir de un mal humor de aquellos.

La vida me ha regalado casi sin querer, la ocurrencia de dos episodios bien nítidos donde los aprendizajes y situaciones personales derivaron en resultados beneficiosos para mi salud.

El primero fue cuando arrancó la adolescencia y con ella la necesidad de integrarme a los grupos de pertenencia. Los estándares de admisión no escritos, incluían determinadas prácticas que eran religiosamente aceptadas y seguidas a rajatabla. Una de ellas era la praxis de fumar, pero en este caso no cualquier cigarrillo, sino de los negros largos y bien fuertes. La entrada al colegio secundario nos unía en el kiosco cercano, donde mientras charlábamos (para darle algún tipo de identificación al encuentro) degustábamos esos ricos cigarrillos negros que hoy serían infumables, sólo para calificarlos de forma concreta. El ritual de repetía a la finalización de la jornada educativa, en el mismo lugar y posteriormente en todos nuestros encuentros sociales y recreativos durante los fines de semana.

Mi apego por el cigarrillo duró un lapso de cuatro años, donde si bien distinguía una merma en mi capacidad respiratoria junto a una disminución de mi rendimiento físico y deportivo, prevalecía el vicio de fumar , condición requerida para conservar «la chapa de pertenecer a esa especie de clan con preceptos tácitos e indiscutibles».

Cuando inicié mi primera relación cuasi formal con una señorita, de la cual me sentía muy enamorado, el vicio desapareció por la sencilla razón de que el cigarrillo era un impedimento total para el idilio, ya que a ella le disgustaba sobre manera que las personas fumen, no tanto por el daño o los riesgos que acarreaba (el perjuicio que el cigarrillo producía a la salud no era aún muy difundido) para la vitalidad personal, sino más bien por el insoportable olor que dejaba en el cuerpo y en la ropa, el cual en el caso de un cigarrillo negro era imposible de ocultar o contrarrestar.

Fue así que dejé para siempre el hábito de fumar, ya que jamás volví a probar un cigarrillo ni siquiera en un evento social. Fue mi primer aprendizaje con bajo costo. El amor por esa mujer, pudo más que cualquiera de los preceptos tribales de grupo. El dejar de fumar fue muy beneficioso para mi bienestar general. Hoy soy un convencido que me ahorró un montón de vicisitudes negativas con consecuencias difíciles de predecir. En ocasión de alguna reunión familiar o social, cuando he manifestado que el amor me salvó de muchos problemas de salud, los que no me conocen del todo se quedan mirándome con cierta expectación combinada con extrañeza, hasta que finalmente develo el por qué, generando a partir de ese momento reacciones más bien de desencanto, ya que muchos que esperaban la gran historia, se encuentran con algo que les resulta algo trivial y con sabor a poco.

El segundo episodio fue hace un mes casi exacto donde sufrí un pequeño accidente doméstico, con algunas contusiones y un pequeño corte en mi cabeza. La atención médica fue dispensada in situ por un médico amigo, el cual aparte de vendarme y pedirme la ejecución de algunas rutinas para verificar el estado de mis reflejos, me recomendó tomar cada 8 horas un analgésico fuerte, debido a que me dolía bastante el moretón y la herida.  Al día siguiente concurrí a casa del mismo médico para que pasara revista de la situación, el cual además de controlar la herida y las contusiones, me midió de manera preventiva la presión arterial, debido a que los calmantes que estaba tomando podían elevar los valores de tensión, gracias a su alto contenido de sodio. Los valores medidos en tres oportunidades seguidas, daban una condición de hipertensión de leve a moderada. Me dijo que no era normal el valor al cual había subido mi presión sanguínea, sugiriendo que hiciera a partir de allí una dieta baja en sal, pan, café, gaseosas y alcohol, de modo tal que después de unos dos meses pudiéramos verificar que mi nivel de presión se estabilizaba a la baja, cerca de valores normales para mi edad , sin recurrir a medicaciones correctivas.

A partir de ese momento he seguido a rajatabla mi nuevo esquema de alimentación, el cual voy a complementar con mayor grado de actividad física regular. Los resultados por el momento son muy buenos debido a que no sólo he logrado reducir mi presión arterial, sino que mis intensos y recurrentes dolores de cabeza han desaparecido, eliminando por completo mi abuso de analgésicos para mitigarlos.

Por una segunda vez en mi vida, un evento bastante fortuito, ha producido junto a mi decisión de cambiar las cosas, beneficios palpables para mi salud. Otro aprendizaje con bajo costo, que cuando uno lo coloca en una dimensión consciente, es capaz de valorar en su justa medida.

Muchas veces los aprendizajes no son baratos, sino más bien pueden resultar lesivos y nocivos para nosotros mismos y los demás. Razono que detrás de cada situación que se sale de control, han existido un montón de avisos a corto plazo o alarmas que no hemos sabido distinguir como tales. La excusa de la pandemia ha sumado miedos a la hora de hacer los chequeos anuales, los cuales muchas veces tomamos a la ligera, sin una gran convicción para llevarlos a cabo.

Las señales que no vemos nos ponen muchas veces frente a encrucijadas de las cuales salimos airosos sufriendo escasas consecuencias personales, pero en otras tantas nos colocan en situaciones límites donde los márgenes de maniobra se reducen, quedando acotados a la ocurrencia de soluciones casi milagrosas.

Nuestra condición de seres humanos imperfectos y emocionalmente inestables, a veces no es debidamente dimensionada o aceptada, ni siquiera dando autoridad a las personas que nos rodean, para que nos muestren lo que nosotros no podemos ver de nosotros mismos. Se trata de ese lado ciego, que nos mantiene en ese estadío caracterizado por dosis ciertas de soberbia y estupidez.

Aprovecho para agradecer a mi esposa que se ha fidelizado con mis nuevos hábitos, y a mis hijas, las cuales se han convertido en las lectoras más asiduas de las informaciones nutricionales y el contenido de sodio de los alimentos, dándome los avisos preventivos antes de consumir alguno de ellos. Resulta plausible como ellas son capaces de captar esta nueva onda, que es la de poner conciencia sobre la vinculación de la alimentación con una buena salud.

En muchos órdenes de nuestra vida, no sólo en en de la salud, podemos ser partícipes de estos aprendizajes con bajo costo, reconociendo que lo importante es aprender a distinguir las señales, y dando lugar a las opiniones de las personas con las cuales nos relacionamos con distinto grado de afectividad, a sabiendas que somos seres capaces de tropezar dos veces con la misma piedra, como reza alguna canción.

En el historial de averías algunas resultan en advertencias, y otras se vuelven críticas.

Depende de nuestras comprometidas decisiones que muchas de ellas sean…..

Aprendizajes con bajo costo!

Liderazgo en crisis !

La pandemia acentúa cada vez con más fuerza la condición de que vino para quedarse por un largo tiempo. Nuevas cepas que van apareciendo debido a mutaciones regionales que luego se internacionalizan, provocan replanteos globales de las políticas de salud y de vacunación, con el objetivo de lograr una mejor cobertura.

¿Serán suficientes las letras del alfabeto griego para identificar los nuevos genomas, que implican nuevos desafíos y problemas por resolver?

En poco más de un año, sufrimos los avatares de varias cepas, siendo la delta la que más preocupación está generando, producto de que las vacunas no presentan el mismo grado de protección para esta última variante. Así como ha ocurrido con las gripes, está sucediendo con este nuevo virus, con el agravante que resulta desconcertante, producto de su rapidez de mutación y adaptabilidad a nuevos entornos.

Desde el año pasado, los líderes no están pudiendo sintonizar de manera correcta, las respuestas adecuadas a este inicio de era, que con seguridad tendrá implicancias para el resto del siglo.

Primeros ministros, presidentes, ministros de salud de varios países del mundo impusieron de manera rápida confinamientos y otros mecanismos de prevención, con objeto de amortiguar y minimizar los efectos de la pandemia. Las medidas provocaron resistencia, ya que implicaron aislamiento personal y social, además de profundos retrocesos económicos, dejando a varias actividades y empresas en la ruina.

Los mismos líderes que pedían evitar las reuniones sociales y familiares, eran encontrados violando las mismas reglas que ellos dictaban con carácter obligatorio. Sucedió en varios países del mundo, provocando renuncias, pedidos de disculpas, y crisis de gobernanza. El mismo hecho sucedió en nuestro país hace pocos días, cuando tomamos conocimiento a través de unas fotos, de una celebración que había tenido lugar en la casa presidencial, durante el confinamiento más duro, cuando existían limitaciones muy estrictas para reuniones y festejos, así sean familiares.

La indignación en todos los casos ha sido mayúscula, ya que muchos ciudadanos de varias latitudes, que respetaban las reglas de forma responsable, porque entendían que era una manera de colaborar en la lucha para evitar una catástrofe, amén de la pérdida de vidas y las consecuencias económicas, se vieron traicionados en su buena fe. Esto se suma a los acontecimientos de los vacunatorios discrecionales, y otras situaciones que produjeron crisis de profunda confianza en nuestros líderes, y las instituciones a las cuales representan.

Las estructuras del liderazgo que ya venían siendo cuestionadas por la escasez de medidas para reducir y revertir el efecto del calentamiento global, se enfrentan hoy a un enemigo minúsculo e impredecible, cuyos efectos no son potenciales y progresivos, sino que producen daños y pérdidas irreparables, sobre las cuales no se puede argumentar de manera subjetiva o verter opiniones sin fundamento.

Esta nueva era, que obliga a mirar las cosas con otros lentes, no admite «liderazgos más o menos«. Exige una mayor vocación para ejercer el liderazgo desde la acción del servicio por los demás. Los lideres políticos tienen que valorar más la humildad y el servicio, que la prensa y la pompa, de modo tal de mostrar el camino que nos permitirá transitar un nuevo siglo y convivir desde el consenso basado en nuevas reglas de convivencia y respeto.

Resulta claro que la crisis no sólo afecta al liderazgo político, sino que está impactando en todos los que ocupan ese rol a todo nivel, en organizaciones humanas, sociales, y empresariales.

A continuación, transcribo partes de un artículo interesante que escribió en el Economista el Doctor en Ciencias Económicas, Alfredo Pérez Alfaro.

Titulado, “Las empresas después del Covid-19: ¿qué líderes se van a necesitar?, ofrece una mirada crítica sobre esta nueva coyuntura.

En momentos en que aparece cada vez más lejana “la nueva normalidad”, sustituida por ahora por el “aprestémonos a vivir en la era Covid”, el mundo empresarial enfrenta el desafío de reinventarse en la excepcionalidad. Reflexionaba Paul Krugman en plena cuarentena: “Utilizando una metáfora médica podríamos decir que, esencialmente, lo que hemos hecho ha sido poner la economía en un coma inducido hasta que la pandemia se haya controlado”. Y agregaba: “Esto es algo tremendo, supone un shock gigantesco y sin precedentes para la economía global”.

Para Daniel Goleman, semejante crisis ha provocado que las empresas, como las personas, se planteen “su sentido de propósito”. ¿Para qué estamos? ¿Para qué trabajamos? ¿Cuál es el objetivo profundo, real, qué nos moviliza? Quizás la pregunta que las resume a todas es la que se hace el historiador británico Peter Frankopan: ¿Qué es lo que no estoy viendo? Según Goleman, para encontrar respuestas son necesarias tres cosas: un pensamiento positivo, un punto de apoyo firme en la realidad y, un “sentido de propósito” profundo y duradero.

No caben dudas que en las organizaciones el disparador de este proceso estará a cargo de un nuevo liderazgo mucho más conectado con las necesidades reales de las personas, la sociedad y los ecosistemas de los que forman parte. Con resiliencia, empatía y capacidad para afrontar la complejidad de lo que emerge en el contexto empresarial.

El perfil de las habilidades blandas que van a requerirse surge claramente en una reciente encuesta de “GO Integro” sobre la performance de los líderes de cara a la post-pandemia, donde se destacan varios aspectos.

Con respecto a la mayor dificultad que han enfrentado los líderes durante la pandemia, y que deberán superar, el 56% de los encuestados se refirió a una escasa contención del equipo y el 52% hizo hincapié en la falta de habilidades comunicacionales y de escucha.

En cuanto a las competencias básicas que debería tener un líder post-pandemia, el 65% habló de confianza y autonomía en el liderazgo de equipos y el 60% de liderazgo emocional.

Y en relación a las características requeridas a un líder para gestionar equipos de trabajo, el 76% reitera “confianza y autonomía en el liderazgo de equipos” y el 72% también reitera “liderazgo emocional”.

Para poder avanzar en esa dirección, el liderazgo reorientado deberá sentar las bases de un clima de calma interior en la organización. Y ello tiene mucho que ver con lo que recomienda KPMG en sus informes durante la pandemia: el uso táctico de la herramienta de “Gestión del Efectivo” para estabilizar un modelo operativo, promover un superávit de “caja” consistente y generar un contexto estimulante de “paz financiera” como necesario marco de contención a estos nuevos enfoques.

Hay notables coincidencias en las opiniones de especialistas y consultores. La mayoría destaca la importancia de recrear un renovado ambiente organizacional en torno a los condicionantes emergentes de los confinamientos y el auge del trabajo y las relaciones remotas. A ese respecto, Nelson Reppening advierte que la crisis del coronavirus está dejando al descubierto en las empresas problemas de intransigencia cultural, estrechez mental e inflexibilidad que será necesario resolver. Para Reppening, los grandes líderes son los que entienden las crisis como “ventanas” que se proyectan al funcionamiento interno de sus organizaciones, lo que les permite descubrir comportamientos y situaciones que quizás no eran tan obvias en la pre pandemia. Y propone las siguientes líneas de acción.

  • Acepte y gestione lo desconocido, y ayude a su equipo a seguir su ejemplo.
  • Determine la cadencia óptima de comunicación de su organización.
  • Comprométase y sea transparente con sus empleados.

El camino a recorrer es bastante más largo y complejo de lo que muchos imaginaban. El “liderazgo pospandemia” es aquel que ya se está preparando para construir un modelo empresarial flexible, que sepa amoldarse en poco tiempo tanto a las nuevas necesidades del mercado como a las de sus empleados y sus clientes.

El especialista español Xabier Arruza aboga por una gestión de la incertidumbre inherente a la persistencia del Covid-19: “Aunque la planificación estratégica es siempre algo necesario, en estos momentos es fundamental integrarla con objetivos alcanzables en el corto plazo e ir modificándolos en función de las nuevas expectativas, así como contar con un equipo capaz de responder a emergencias”. Arruza sostiene que también vendrán grandes cambios desde afuera. El caso más acuciante es el de la reconversión de las cadenas de suministro. Las restricciones de movilidad que afectan a la dispersión geográfica de la producción propia de la globalización están llevando a grandes empresas a cambiar su red mundial de proveedores por una más localista que le aporte seguridad a la hora de abastecerse ante los nuevos rebrotes y la eventual persistencia en los cierres de fronteras o en las restricciones comerciales. Se afianza la perspectiva de modelos productivos y organizacionales basados en la glocalización: pensar globalmente, actual localmente.

Esto no implica despegarse del mundo. Sólo se trata de servirse estratégicamente de las herramientas que ofrece la revolución tecnológica que sin duda acompañará a la post pandemia. Es el caso de las posibilidades que brinda el social listening, es decir, estudiar día a día las redes sociales –Big Data e inteligencia artificial mediante– para conocer lo que está sucediendo en un sector determinado o comprobar las nuevas necesidades de los clientes y los requerimientos de una sociedad que marcha aceleradamente hacia la automatización de todo y la producción limpia.

La apretada síntesis precedente pretende configurar la imagen del tipo de líderes que requerirán las empresas para desplazarse con posibilidades de éxito en el mundo tan particular que enfrentaremos a partir de este desafiante 2021. Podemos apreciar que quizás como nunca se produce una convergencia entre el perfil del empresario y el perfil del emprendedor. La profunda disrupción generada por la “economía en coma inducido” a la que aludía Krugman, ha suprimido de cuajo infinitos emprendimientos, con la misma intensidad con que abrió muchas oportunidades, tanto para reconstruir negocios bajo otras premisas, como para crear otros en respuesta a necesidades hasta ahora no imaginadas.

Muchos opinan que no es lo mismo ser “empresario” que ser “emprendedor”. El emprendedor es un individuo que constantemente busca nuevos retos y objetivos, mientras que el empresario pone en marcha un negocio y busca generar sostenibilidad. Pero también es cierto que para convertirse en empresario antes habrá que ser emprendedor. Con semejantes desafíos que jaquean al mundo de los negocios, es muy probable que el identikit de los líderes de estos tiempos coincida con la figura indisoluble de un “empresario-emprendedor”.

Liderazgo en crisis, es una oportunidad para repensar qué modificar y que no para acompañar al vertiginoso cambio constante.

La gobernanza política y la conducción empresaria tienen una chance única de trabajar en conjunto, dando pasos en el hoy, con el foco puesto en el mañana.

La nueva era, teñida de calentamiento global y un virus aún no manejable, así nos lo exige.

La revolución de los abuelos !

En lo personal tengo la oportunidad de relacionarme con una pareja de abuelos muy comprometidos con la crianza de sus nietos. En charla con ellos, me comentan que se sienten orgullosos de desempeñar un rol impensado hace algunos años atrás, cuando la situación de su hija era otra. No se los escucha emitiendo juicios de valor, ni renegando de los que hacen, sino más bien, disfrutando a cada momento de las coyunturas que les toca sobrellevar.

Los abuelos presentes son un fenómeno que crece día tras día, en noticias donde se los ve en los juzgados reclamando por sus derechos de no ser apartados de sus nietos, otras veces pidiendo la custodia, siempre con el objetivo de amparar y ofrecer soluciones para proteger la vida y el desarrollo de sus descendientes. Profesan un amor inconmensurable por sus nietos, trabajando protagónicamente para que ellos puedan acceder a las mejores condiciones de salud y educación. Compañeros activos de sus actividades recreativas, deportivas y sociales, llevan y traen a sus nietos, siendo choferes de lujo, escuchas activas y amortiguadores emocionales para los cambiantes estados de ánimo de sus queridos niños.

La actividad incesante de las personas mayores no se acaba con el cuidado y protección de sus nietos, sino que es complementada con un cambio de paradigma respecto de que quizás algunos puedan estar jubilados o pensionados en lo formal, pero de ninguna manera respecto del desarrollo de nuevos proyectos, ocupaciones que suman responsabilidades y renovados anhelos que los mantienen activos, productivos y sumando valor. Se los encuentra recibiendo su diplomatura como nuevos profesionales en las más diversas disciplinas, cursando estudios universitarios, participando de actividades culturales, produciendo obras de artes, libros, esculturas y siendo parte de nuevas corrientes de pensamiento.

El incremento de la expectativa de vida, ha provocado que la sobrevida después de la edad jubilatoria sea un fenómeno incremental en las culturas y países del mundo. A lo expresado se suma el hecho de que muchos de ellos, aún gozan de buenas condiciones de salud física y mental, por lo que manifiestan una gran voluntad por establecer relaciones y actividades de todo tipo.  Dejando de lado que existen muchos paquetes turísticos pensados para captar el interés de los mayores, cada vez hay más planes pensados para que sigan integrados a los procesos de generación de valor, la cultura, las asociaciones civiles, aportando su experiencia y su pensamiento positivo.

Gran parte de los adultos mayores, sean abuelos o no, conservan un grado de optimismo envidiable, una gran dosis de resiliencia, que por lo general viene acompañada de una gran cuota de humor y empatía. Sienten mucho placer por integrarse a equipos de trabajo con jóvenes entusiastas, intentando aprender cada día más de esta revolución digital, que atraviesa todas las capas de la sociedad.

El Día de los Abuelos o Día del Abuelo es un día conmemorativo dedicado a las personas mayores dentro de la familia, que complementa al Día de la Madre y al Día del Padre. Esta jornada se celebra solo en algunos países, con diferencias en la denominación, motivación y fecha. En los países de cultura cristiana se ha elegido el 26 de julio, por ser el día en el que la liturgia católica conmemora a san Joaquín y a santa Ana, padres de la Virgen María y, por tanto, abuelos de Jesús.

Adicionalmente, la ONU promueve la celebración a nivel internacional de una jornada que recuerda a las personas mayores en general: el Día Internacional de las Personas de Edad, el 1 de octubre.

A continuación, transcribo un artículo de la licenciada en psicología Alejandra Vazquez, que me pareció oportuno, dada la temática que trata:

“Una sociedad para todas las edades significa una sociedad sin discriminación por motivos de edad, una sociedad en que cada persona tenga la oportunidad de realizarse libremente y de llevar una vida productiva y satisfactoria. 

Los derechos humanos pueden ser definidos como la normativa de protección, principalmente de la vida y la dignidad del ser humano, con independencia de cualquier nacionalidad, etnia, género, edad, opinión política, posición económica, religión.

Considerando el contexto en relación a los aspectos sociodemográficos, la población de América Latina y el Caribe envejece significativamente debido a la disminución de la tasa de natalidad y el aumento de la expectativa de vida; lo cual significa que una de las consecuencias sea que la población de 60 años y más crezca en forma constante. Esta tendencia hace necesario que los Estados generen políticas públicas que atiendan especialmente a las personas adultas mayores, y que lo hagan con un enfoque de integración e inclusión que impacte positivamente en la calidad de vida de la población y en el desarrollo de los países.

En el escenario de envejecimiento poblacional mundial, la Convención Interamericana de protección de los derechos de las personas mayores consolida la inclusión de la vejez en la agenda prioritaria de derechos humanos. Su aprobación implica, a su vez, un cambio de paradigma en la concepción sobre las personas mayores, motivo por el cual los Estados deben asumir un papel más activo para que puedan ejercerlos, en condiciones de igualdad y con plena integración y participación en la sociedad.

La Convención fue adoptada por la Organización de los Estados Americanos durante la 45ª Asamblea General de la OEA el 15 de junio de 2015 y ratificada por la Argentina en mayo de 2017 mediante la Ley 27 360. Representó un salto cualitativo en la consideración de este colectivo, generándose un marco normativo que obliga a los Estados firmantes a desplegar una serie de instrumentos tendientes a cumplir y hacer cumplir esos derechos consagrados.

Los Principios de las Naciones Unidas en favor de las Personas de Edad y los documentos aprobados por la Segunda Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento celebrada en Madrid, en el año 2002, han marcado un importante avance en el reconocimiento de aspectos vinculados a los derechos de las personas mayores. 

Esta asamblea tuvo como objetivo realizar un examen global de los avances logrados desde la primera Asamblea Mundial y acordar un plan de acción y una estrategia con los cuales los países enfrentarían las consecuencias del proceso de envejecimiento de sus poblaciones, en un contexto de una sociedad para todas las edades. Comprometía a los gobiernos a diseñar y ejecutar medidas que hicieran frente a los retos planteados por el proceso de envejecimiento y proponía una cantidad de recomendaciones sobre tres temas prioritarios: los adultos mayores y el desarrollo, mejoramiento de la salud y el bienestar en los adultos mayores y creación de ambientes favorables y de apoyo.

La Declaración de Brasilia es otro documento positivo que antecede a la Convención, ya que recomienda la designación de un relator especial sobre derechos humanos de las personas mayores en el ámbito de las Naciones Unidas, una figura trascendental que ayudará a los países a avanzar en la concreción y la redacción de una convención sobre los derechos de las personas adultas mayores. 

Finalmente, luego de largos años de trabajo, la Convención se convierte en el nuevo estándar del continente americano, sentando de esta forma un precedente a nivel mundial. Los primeros países en firmar el documento fueron Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica, Uruguay y República Dominicana.

El artículo 3 de la Convención establece una serie de principios generales para la aplicación del instrumento que son: la promoción y defensa de los derechos humanos y de la persona mayor, la valorización de su papel en la sociedad y contribución al desarrollo, la dignidad, independencia, protagonismo y la autonomía, la igualdad y no discriminación, la participación, integración e inclusión plena y efectiva en la sociedad. la equidad e igualdad de género y enfoque de curso de vida, entre otros.

La Convención reconoce que la persona a medida que envejece debe seguir disfrutando de una vida plena, independiente y autónoma, con salud, seguridad, integración y participación activa en las esferas económicas, social, cultural y política de sus sociedades. Por otra parte, destaca la necesidad de abordar los asuntos sobre la vejez desde una perspectiva de derechos humanos que reconozca las contribuciones de la persona mayor a la identidad cultual, al desarrollo humano, social, económico y a la erradicación de la pobreza.

La política pública de Envejecimiento Activo es el resultado de un proceso altamente participativo, concertado y articulado, entre diversos actores institucionales y sociales que son el reflejo de intereses conjuntos en la transformación de la calidad de vida de las personas mayores. Es por ello que asesoramos a los gobiernos locales en el diseño e implementación de políticas públicas sobre los determinantes de la salud en todas las etapas del curso de vida con un enfoque intergeneracional, con el fin de fomentar el envejecimiento activo y saludable.

El  envejecimiento activo y la perspectiva de derechos de las personas mayores es un nuevo paradigma y a la vez, junto a otros elementos, es una excelente herramienta para diseñar e implementar acciones a todos los niveles, desde el plano de la acción pública de responsabilidad gubernamental, legislación y políticas públicas y programas públicos, hasta la promoción de sinergias con otros actores sociales no gubernamentales y, por supuesto, la acción y beneficio de cada uno de los individuos de la sociedad”.

Mi más sentido homenaje a todos los abuelos comprometidos…….

Aquellos que lideran esta inquieta revolución.

La re-evolución de los abuelos!

¿Espectador o Protagonista?

Los juegos olímpicos de Japón que fueron suspendidos el año pasado debido a la crisis de la pandemia, fueron reprogramados para este mes de julio de este año en curso. Tokio, ciudad epicentro donde se está llevando a cabo este inmenso evento deportivo, alberga miles de entusiastas deportistas de muchas nacionalidades, los cuales han sobrellevado exigentes entrenamientos para recuperar el tiempo de aislamiento donde no pudieron ejercitarse de manera adecuada, a los que se les sumaron adversas condiciones de viajes y conexiones de vuelo que muchas veces implicaban largas horas de espera, incertidumbre y nerviosismo por arribar.

Una vez en la competencia más emblemática del mundo, están obligados a seguir rigurosos protocolos para el cuidado de su salud y la de los demás, compitiendo sin el calor del público, festejando la obtención de las afamadas medallas de oro, plata y bronce, conectados con su familia y afectos a través de plataformas digitales, recibiendo muy poca contención emocional de sus mentores y seguidores.

¿Que los mueve?

Es reconocible que la pasión es el principal impulsor de todos ellos, que son personas que en el mejor de los casos y en el seno de los países desarrollados, reciben apoyo económico y financiero de gobiernos y patrocinadores, para entrenar y superarse evento tras evento. Como contrapartida, vemos competir a gimnastas y atletas de países más pobres, donde todo se hace a pulmón, con un esfuerzo sin igual, poniendo de sus propios recursos para alcanzar el sueño de conseguir una presea del color que sea. Eso se nota en los festejos con lágrimas en los ojos, portando un estandarte de la nación a la que representan, corriendo desenfrenados, abrazando a entrenadores y cuerpo técnico. Historias sin igual, nutridas de superación, compromiso y responsabilidad con ellos mismos y con la cultura a la que representan.

Motiva ver el grado de sacrificio de muchos de ellos, que se asumen como protagonistas y vencedores de sus miedos, de la pandemia, de países en conflicto interno y externo y de tantas historias críticas que arrastran desde su niñez. Son un ejemplo de resiliencia, que eligieron no ser víctimas, para ser protagonistas de sus propios éxitos y fracasos. No optaron por ser espectadores de un destino que muchas veces les resultaba aciago y demoledor, sino que se asumieron como verdaderos luchadores y activos protagonistas. Atletas que incluso han vencido los barreras culturales y políticas, para vivir un evento multicultural, único en su naturaleza, que los eleva a la condición de líderes tanto en la victoria como en la derrota.

En este orden de cosas, me conmueve en lo personal, la reseña de vida de una atleta estadounidense que, siendo una campeona multipremiada en gimnasia artística, actualmente evidencia sufrir las consecuencias de la exigencia extrema, en un deporte de alto riesgo. A continuación, voy a transcribir retazos de un artículo periodístico, a los fines de mostrar su historia de vida, acompañadas de algunas opiniones que se alzan para salvar su integridad, luego del abandono de la competencia que hizo en los juegos olímpicos de Tokio.

Es la mejor gimnasta de todos los tiempos, pero se retiró de los Juegos Olímpicos de Tokio en plena competencia. “Debo proteger mi salud mental”, dijo y generó un debate mundial

“Desde que entro al tapiz, estoy yo sola con mi cabeza, tratando con demonios en mi cabeza”, explicó Simone Biles, considerada la mejor gimnasta artística de la historia, anteayer, luego de abandonar de manera precipitada la prueba de gimnasia por equipos de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Detrás de esta escena, donde ella hizo público su sufrimiento psicológico y sus altos niveles de estrés frente a los periodistas, se esconde una infancia rodeada por drogas y una adolescencia de puro sacrificio y talento, entre los que se colaron numerosas lesiones físicas, y también reiteradas situaciones de abuso sexual que aún intenta superar.

De un sueño lejano a seis medallas olímpicas de oro

Biles vivió sus primeros años de vida con sus padres biológicos, ambos con graves problemas con las drogas. Cuando ella tenía tres, su padre, Kelvin Clemins, abandonó a la familia, que vivía en Columbus, Ohio, y su madre, Shanon Biles, perdió la tenencia de los cuatro hijos por sus adicciones. Tras un breve período en un orfanato, los cuatro niños fueron reubicados. Las dos menores, Simone y Adria, fueron adoptadas por su abuelo materno, Ronald Biles, y su esposa, Nelly Biles, con quienes se mudaron a Houston. Los dos mayores, Tevin y Ashley, fueron adoptados por la hermana de Ronald, y permanecieron en Ohio.

La gimnasta nunca volvió a vivir con su madre biológica, pero ambas se mantienen en contacto. “A veces todavía me pregunto si mi madre biológica se arrepiente y querría haber hecho las cosas de manera diferente, pero evito plantearme estas preguntas porque no las tengo que responder yo”, dijo la gimnasta a medios estadounidenses.

Hoy, Biles llama “papá y mamá” a Ronald y Nelly. Fueron ellos quienes la impulsaron en el mundo de la gimnasia artística y quienes hoy siguen brindándole su apoyo.

Su primer contacto con este deporte fue a los 6 años, cuando su colegio primario organizó una visita a un centro de gimnasia artística para que los alumnos conocieran la disciplina. Fue durante esa jornada que la joven Biles logró llamar la atención de los profesores.

“Solo recuerdo imitar a todas las chicas mayores en el gimnasio trasero y ver si podía hacer lo mismo en el gimnasio delantero, en el trampolín y en el piso. Simplemente me divertí. Luego, enviaron una carta a casa y mi mamá me preguntó si quería unirme, y dije que sí”, cuenta la gimnasta en su documental, “Simone vs. Herself” que salió este año y fue producido por Facebook.

Un año más tarde, a los siete, fue descubierta por la entrenadora Aimee Borman, que la instruyó durante sus primeros años en el deporte. “Un día decidió que sería una gran gimnasta y desde entonces lo ha hecho todo para lograrlo”, contó Borman a la revista Time. Además de la perseverancia, su exentrenadora también destacó el talento de la gimnasta: “Ella siempre ha tenido un sentido del aire increíble, que es lo que necesitas en este deporte. No se choca con mucha frecuencia. A otras niñas simplemente las verás estrellarse, o perderse en el aire. Eso no pasa con ella”, dijo a la revista Houstonia, en 2015.

En la última década, la gimnasta, de ahora 24 años y 1,42 metros de altura, llegó a ser cinco veces campeona mundial en suelo, tres veces en viga de equilibrio y dos veces en salto de caballo. Posee, además, un récord histórico: es la primera gimnasta en ganar tres competencias mundiales consecutivas en el programa completo.

Más allá de sus trofeos y medallas, Biles revolucionó el mundo de la gimnasia artística con algunos de sus saltos, que los expertos consideran únicos. Tres meses antes de llegar a Tokio para participar de los Juegos Olímpicos, la joven ejecutó durante el US Classic un Yurchenko Double Pike, un salto que ninguna otra mujer se arriesgó a realizar en un certamen oficial. El Yurchenko tiene dos desafíos: la altura que tienen que alcanzar los gimnastas para poder girar dos veces con el cuerpo en un ángulo de 90 grados, y la precisión y control de esos giros para no caer de espaldas en el aterrizaje por la fuerza de la inercia que llevan.

Biles superó el récord histórico de las atletas estadounidenses cuando en los Juegos Olímpicos de Río 2016 ganó cuatro medallas de oro en las pruebas de suelo, salto, general individual y general por equipos.

Superar el abuso sexual

Su historia profesional, sin embargo, no fue puros laureles y sonrisas. Dos años después de su triunfo en Río, salió a la luz una historia de acoso sexual que tanto Biles como algunas de sus compañeras de equipo sufrieron durante años. En enero de 2018, Larry Nassar, exmédico del equipo nacional femenino de gimnasia de los Estados Unidos, fue sentenciado a 60 años de prisión por haber abusado de 265 niñas, adolescentes y jóvenes gimnastas durante sus tratamientos médicos. Fue cuando trascendió la noticia que Simone comunicó públicamente haber sido una de sus víctimas.

“La mayoría me conoce como una chica feliz, risueña y enérgica, pero me siento rota y cuanto más trato de apagar esa voz en mi cabeza, más alto me grita. Ya no tengo miedo de contar mi historia. Yo también soy una de las supervivientes que sufrió abusos sexuales por parte de Larry Nassar”, reveló en su momento.

La recuperación, afirmó un año después, estaba siendo difícil. “Ahora, cada vez que voy al fisio o a entrenar y me trabajan el cuerpo, no quiero que lo hagan, pero mi cuerpo me duele: tengo 22 y ya tuve cinco rotaciones, necesito la terapia”, dijo, entre lágrimas, en una entrevista televisiva realizada en agosto de 2019. Y agregó: “Es duro. Voy a intentar superarlo, pero llevará tiempo”.

La gimnasta también salió a hacer declaraciones públicas cuando ese mismo año Tevin, su hermano mayor, fue acusado de triple homicidio. Ella decidió no pagar la fianza y envió sus sinceras condolencias a las familias de las víctimas. Tevin fue liberado tiempo después por falta de evidencia para sustentar la condena.

Antes de Tokio, durante la filmación del documental de la gimnasta, Nelly Biles compartió algunos de los conflictos internos que sufría su hija adoptiva: “Hay diferentes lados de Simone: Hay una persona insegura, hay una persona ansiosa, hay una persona que se esfuerza por alcanzar la perfección, hay una persona que se mantiene muy concentrada, hay una persona que quiere que el mundo sea como ella quiere, hay una persona que se ha lastimado en el camino, y sin embargo conozco a la Simone con las grandes metas, y espero que Simone sea la que salga victoriosa“.

Esta semana, la estrella de gimnasia estadounidense apareció en la tapa de los diarios de todo el mundo debido a su decisión de abandonar dos pruebas: la grupal y la final individual. La decisión la tomó tras su paso por el primer aparato, la barra de equilibrio, durante la prueba por equipos, donde logró un puntaje de 13,766 puntos, una nota por debajo de sus estándares.

“No tengo tanta confianza en mí como antes, no sé si es una cuestión de edad. Estoy un poco más nerviosa cuando estoy haciendo mi deporte. Tengo la impresión de que ya no puedo disfrutar como antes”, explicó después. Sus palabras generaron reacciones de apoyo y también muchas críticas. En las últimas horas, Biles retwitteó un mensaje del actor y ex luchador profesional Brandon Marino:

“Me frustra tanto ver comentarios sobre que Simone Biles no es lo suficientemente fuerte mentalmente o sobre la renuncia a estar con su equipo. Estamos hablando de la misma niña que fue abusada sexualmente por el “médico” de su equipo durante toda su niñez y adolescencia, que ganó el título del Campeonato Mundial mientras sufría un cálculo real, que sometió su cuerpo a un año adicional de entrenamiento por la pandemia, que agregó tanta dificultad a sus rutinas que los jueces, literalmente, no saben cómo calificar adecuadamente sus habilidades, porque están muy adelantadas a su tiempo e innumerables obstáculos más que quizás ni siquiera sepamos”.

Todo esto mientras mantiene sus responsabilidades con sus acuerdos de patrocinio, los medios de comunicación, las relaciones personales, etc. Y algunas personas todavía pueden decir honestamente: “Simone Biles es blanda. Ella abandona”. Esa niña ha soportado más trauma a la edad de 24 años de lo que la mayoría de la gente pasará en su vida.

Para los no gimnastas que no entienden, el hecho de que ella se resistió en el aire y accidentalmente hizo un 1,5 en su primer salto en lugar de un 2,5 es un buen trato. Es aterrador. Ella podría haber resultado gravemente herida al perderse en el aire de esa manera. El hecho de que de alguna manera aterrizara sobre sus pies muestra su experiencia y es increíble. El margen de error en una habilidad como esa es increíblemente bajo. Un movimiento en falso muy pequeño y el final de la carrera o, lo que es peor, pueden ocurrir lesiones potencialmente mortales.

Después del historial de todo lo que ha superado, el hecho de que se haya salido de la competencia por sus propios méritos significa que lo que sea con lo que esté lidiando internamente debe ser insuperable y debe tomarse en serio. A pesar de lo que ella pueda/elija articular al público en las entrevistas, nunca sabremos o entenderemos completamente sus elecciones y luchas personales. Ella merece respeto. Ella merece compasión. Ella no merece que se dicte ningún juicio. Número 1, porque es un ser humano. Y número 2, por todo lo que ha hecho por el deporte. Además de todo lo que ha tenido que soportar debido a este deporte, y la broma de una organización que protegió a su depredador en lugar de ella y sus compañeros de equipo durante años”., escribió Marino.

Con esto última reflexión voy finalizando este pretendido aporte de todos los fines de semana.

«Nos mueven los propósitos, los cuales encierran la pasión por ser y hacer. Para ello necesitamos elegirnos como auténticos protagonistas del hoy, con esa visión anhelada del mañana, visualizando ese lugar a donde queremos arribar. Si nos quedamos en nuestras historias, es poco probable que podamos alcanzar la tan anhelada medalla».

Belleza !

Esa mañana de Domingo la plaza estaba vacía. El sol estival había asomado hace unos minutos, apenas oscurecido por esas nubes que se deshilachaban con su potencia. Quizás era muy temprano para que la misma estuviera llena con niños, paseantes o caminantes.

Ella eligió uno de sus bancos preferidos para sentarse. Ese lugar les daba mejor perspectiva a sus reflexiones. Ubicado en el centro, estaba rodeado de árboles, añosos en su gran mayoría. Musicalizaban la escena, el canto de varios pájaros, escondidos en los follajes. Ella no era una experta conocedora de sus nombres, pero sí del sentido de sus voces. Eran la compañía que necesitaba para buscar en su interior, lo que no encontraba en el afuera.

Durante varios veranos, la escena se había repetido. Iba junto a su familia, a ese pequeño paraje de las sierras, donde por momentos abundaba el silencio, la quietud y la calma. El objetivo era lograr el codiciado descanso, lo que necesitaba para recuperar algo de la armonía que la vida en la ciudad destrozaba.

Ese banco la había visto llorar, cuando aún siendo adolescente se había enamorado de aquel joven escritor, que al poco tiempo la había dejado sin más. Ella quiso probar suerte con ese primer amor, que le regalaba hermosas palabras y caricias. Su abuela, quien era su confidente, se alegró de la noticia, pero le dijo sin titubeos: “cuídate de los que saben escribir, pues tienen el poder de enamorarte sin siquiera tocarte”.

Las tablas de madera habían sido testigos de su inmensa alegría, cuando al cabo de varios años, se había cumplido su sueño de ser una doctora. Ella quería ayudar a cuidar la salud de los otros a tiempo indefinido. Fue allí mismo, que decidió que todos los veranos atendería algunos días gratis y por algunas horas, en ese dispensario pequeño y algo destartalado, con que contaba la comuna. El jefe comunal agradecido, le había facilitado rápidamente las formalidades. En ese espacio se había sentido liberada, feliz y al mismo tiempo comprometida. Era un oasis para su profesión, donde la gente concurría agradecida , dispuesta a compartirle sus penurias y males.

En esa misma plaza conoció al amor de su vida, cuando abrigada para protegerse del fresco, se había sentado a leer “La casa de los espíritus”. En un banco cercano, un apuesto joven al cual no conocía, estaba leyendo lo mismo. Esa rara coincidencia del destino, posibilitó un intercambio inicial de palabras entre ambos, dando lugar a posteriores encuentros y salidas. El era un escritor aficionado, arquitecto de profesión, con el cual formaría finalmente su familia. Aún resonaban los ecos de las palabras de su abuela, pero esta vez había aprendido a no beberse el amor de golpe, sino más bien a hacerlo en diminutos sorbos, como para no atragantarse.

Con el nacimiento de su primogénito y luego de su inquieta hija, ese banco la había albergado varias mañanas en soledad, para aprovechar algunas horas donde los críos dormían. De esa manera ella podía encontrarse de nuevo con sus pensamientos, con su anhelada individualidad. Fue allí donde junto a su marido, evaluaron qué alternativa elegir, para tratar de encausar la vida de su adorada hija, aquejada por entonces de una enfermedad mortal. Apenas terminado el primario, una penosa dolencia acuciaba a su pequeña, la cual había pasado de la risa a esa carita angustiada, en un abrir y cerrar de ojos. La cirugía era posible pero muy riesgosa, por las consecuencias. No hacerlo implicaba un camino casi sin retorno. Allí decidieron avanzar con la operación. Rezaron tomados de las manos a ese Dios que les había sonreído tantas veces. Fue así que la chiquita superó su padecimiento, sólo con la secuela de una pequeña dificultad para hablar, que era más notoria cuando se ponía nerviosa.

Los recuerdos la llevaron a esa tarde que la sorprendió esa torrencial lluvia, con algo de granizo. Dirigió la mirada al árbol que la había protegido de ese furioso vendaval. De allí en más ese había sido su preferido. Volvió a agradecerle sus servicios desinteresados, regalándole una sonrisa. Esa tarde había compartido el asiento con una amiga de la infancia, para charlar sobre su hijo adolescente que tenía algunos problemas con los vicios. No sabía qué hacer, ya que lo habían intentado todo, sin lograr un resultado definitivo. Necesitaba que la escuchara su amiga, la que nunca la juzgaba, la que había recogido tantas veces lo bueno y lo malo de su vida. Menos mal que se fue antes del aguacero, porque no se hubiera perdonado que se le arruinaran esos coquetos zapatos que traía puesto. Su amiga, luego de prestar suma atención, le había dicho que esperara a que su hijo creciera. De seguro las cosas cambiarían para bien. Algo así sucedió, ya que con el tiempo su hijo pudo encaminarse, estudiar en la Universidad y al mismo tiempo trabajar.

Luego de una larga noche de discusión, el amanecer los había depositado con su pareja en ese mismo banco, donde se conocieron unas décadas atrás, esta vez para discernir si el amor les alcanzaba para seguir juntos o no. Las obligaciones, el trabajo, la crianza de los hijos, habían hecho mella en la relación, provocando daños en esa misteriosa vocación de amar. Evaluaron si lo que los unía era más fuerte, que lo que les provocaba ampollas en el corazón. Las conclusiones no fueron determinantes. Decidieron continuar esperando mejores épocas, como las de antes, para lo cual bajarían el volumen de sus conversaciones estériles, aminorando un poco la marcha. Después de algunos años de esa charla bisagra, se podría decir que el plan había funcionado acompañado por ciertos altibajos. Hoy su idilio, si bien no era brillante, resultaba acogedor y tierno. No volverían las épocas donde se expresaban amor a cada rato, pero tampoco la oscuridad de los días sin hablarse. Un equilibrio cuasi perfecto «era su amor después del amor». Esa era la definición más acertada de su relación.

Hoy la mañana que se iba tornando más diáfana, le provocaba pereza para el recogimiento, aunque al mismo tiempo, le producía tristeza el gran contraste de esa luminosidad con las nieblas de su alma. Intentaba en vano encontrar un motivo por el cual se encontraba sola, apenas despuntado el sol. No tenía nada en sus bolsillos como para entretener sus manos. No sabía muy bien que la retenía allí en ese lugar, llena de algo que sonaba a melancolía. Quizás era la primera vez que estaba allí por nada. Era probable que el paso hacia una avanzada madurez, estaba acompañada por esos vacíos de pensamiento y sensaciones. Capaz era una nueva etapa donde tendría que descubrir cosas nuevas, abandonando los viejos y herrumbrados sinsabores. Era posible que la soledad siempre haya sido eso. Escondida en una maraña de vivencias, no había podido distinguirla antes. Quizás era solo el aire que entraba limpiamente a sus pulmones, lo que le daba esa sensación de paz.

Más allá de cualquier razón para hacerlo, continuó sentada con ese miedo a cuestas de sentirse vacía de todo propósito. De a poco la plaza de se fue inundando de voces, corridas y juegos. Su soledad ya no estaba tan sola. Disfrutó un rato de lo que la rodeaba. Finalmente se levantó sin haber experimentado mucho, desprovista de esa partitura que tantas veces había sonado en su interior.

Mientras caminaba de regreso, alejándose decididamente del bullicio, sintió que se activó el ritmo acompasado de su corazón que antes ni siquiera había sentido. Eso le devolvió algo de lo que ella llamaba su vida. Volvieron algunos colores a sus ojos, recuperando de a poco sus sentidos.

¿Qué es la belleza? . Se preguntó.

Mientras iba buscando la difícil respuesta, pensó que lo más práctico sería caminar de regreso hasta la casa por el sendero del arroyo.

El correr del agua, que venía presuntuosa y calmada desde tan lejos, lograba hipnotizarla.

Su existencia, al fin y al cabo, no había sido lo que ella esperaba, pero tampoco lo que no esperaba.

Sólo era eso, una sucesión de hechos sin muchas explicaciones.

Sólo era eso.

Más allá de las frases !

En un mensaje a compañeros de trabajo, se me ocurrió acompañar la misiva con la siguiente fundamentación:

“A ojo de buen cubero, todo indica que estaremos ahorrando un 50 %”.

Cuando nos juntamos con una de las personas a las cuales iba dirigido el mensaje, me dijo que entendía lo del ahorro que estaba citando, pero no sabía a que me refería con eso del buen cubero.

Le comenté que era una expresión antigua, que hacía referencia al hecho de hacer una medición aproximada, sin validación científica.

Evidentemente existe una brecha generacional, donde por razones de evolución del lenguaje se ha producido el olvido de ciertos dichos del pasado. Ellos constituían una manera particular para distinguir en pocas palabras una situación que se estaba viviendo, palpando o que estaba aconteciendo, de manera individual o colectiva. Nuevas apostillas, propias de las generaciones actuales han reemplazado las que entraron en desuso, ahora más ligadas a la era de la tecnología, la revolución digital y las expresiones idiomáticas simplificadas.

La experiencia o comparación con situaciones similares, hace posible que uno pueda usar esa frase típica que no requiere una justificación especial, que sintetiza bastante bien lo que se intenta describir, encerrando muchas veces un prejuicio o un juicio personal asignado al hecho al cual nos estamos referenciando.

Buscando el origen de la frase que había disparado, encontré una explicación bastante mejor que la que había esgrimido.

“A ojo de buen cubero” es un dicho que se utiliza para hablar de la acción de medir algo de una forma imprecisa, sin la ayuda de ningún tipo de peso o medida. Según diversas fuentes, el origen de la expresión estaría relacionado con el antiguo oficio de cubero, persona que, de forma artesanal, fabricaba las cubas (una especie de bidones o tinajas) en las que se almacenaba el vino.

La cuba era, además de un recipiente, una medida de capacidad, y ya que no existía, o no se utilizaba en el oficio del que hablamos, ningún tipo de artilugio para la medición, la exactitud de la capacidad de la cuba, dependía, por tanto, de la pericia del fabricante, en este caso el cubero.

De ahí que, primero en el ámbito rural y luego a nivel general, se comenzase a utilizar la expresión “​a ojo de buen cubero” cada vez que alguien se refería al hecho de medir algo valiéndose únicamente de la percepción y de la vista. Una equivalencia que deviene del italiano, y que tiene una significancia parecida es “a grosso modo”, para referirnos a algo que se hace de forma aproximada.

En un mensaje posterior, envié ahora si cálculos más precisos para dar por cierto la aproximación mencionada. El valor que arrojaban era del 51 %, vale decir un punto más de lo que mis mediciones de buen cubero auguraban. Mi intuición, mi experiencia y cómputos muy preliminares me habilitaban de alguna manera a citar ese porcentaje.

Esgrimir estas frases o dichos que pretenden validar ciertas situaciones, hechos o circunstancias, puede ser contraproducente, si a continuación no se cotejan con la objetividad o con fundamentaciones que no admitan otras en contra.

Vale decir que existe, en muchos casos, una instancia superadora que es la de acompañar el efecto de la sentencia, con argumentos más acabados.

En nuestra vida cotidiana empleamos bastante a menudo estas frases o dichos que a priori pareciese que no admiten discusión alguna. A continuación, te dejo algunas cuantas, explicando el origen de las mismas.

DEL PASADO

“Son gajes del oficio”

Usamos a menudo la expresión ‘gajes del oficio’ para indicar que asumimos con resignación las molestias e inconvenientes propias de nuestro quehacer. Todos sabemos sin la menor duda a lo que nos referimos cuando echamos mano de ella a propósito, en muchos casos relacionándola con el desempeño de una función o un trabajo concreto, aunque no necesariamente. La duda surge al preguntarnos lo que es un gaje, o mejor, quiénes son los dichosos gajes, porque a decir verdad esta voz ya no se usa en su forma singular. Los gajes derivan del francés “gage”, que aludía a la prenda o señal que se otorgaba al aceptar un desafío, usado preferentemente en el contexto bélico y militar. De este modo los gajes pasaron al castellano para referirse a las costas o premios que el príncipe o señor de turno daba a sus soldados de la corte y a quienes trabajaban a su servicio, una especie de propina o paga extra que les compensaba de alguna manera por los inconvenientes y contratiempos que pudieran producirse en el desempeño de su trabajo e incentivarles como buenos “gajeros”.

“Hay que ganarse los garbanzos”

El humilde garbanzo ha sido considerado materia prima ineludible en la dieta de la península ibérica desde tiempo inmemorial. Romanos y árabes enseñaron a utilizarlo convenientemente en diferentes guisos que potenciaban su sabor, mezclándolo con verduras, carnes y frutos del mar. Entre las locuciones relativas al garbanzo tal vez la más habitual sea la de “ganarse los garbanzos” para referirse a aquel que se mantiene con el fruto de su trabajo, entre sus variantes “buscarse los garbanzos” y “tener asegurados los garbanzos”. En este caso, garbanzo se usa como sinónimo de sustento.

Al pan, pan y al vino, vino”

Cuando queremos llamar a las cosas por su nombre, sin dobleces, directamente y no andarnos por las ramas, los hablantes recurrimos a expresiones y frases proverbiales de todo tipo. Los ingleses, por ejemplo, dicen Call a spade a spade (llamar a una pala, pala) y los franceses Appeller un chat un chat (llamar a un gato, un gato); en cambio, los alemanes, más directos ellos, suelen decir Man muss das Ding bei seinem Namen nennen (hay que llamar a las cosas por su nombre). Dentro del territorio español las cosas no cambiaron demasiado, con la diferencia de que, por lo general, se recurrió a utilizar los nombres de los más básicos alimentos. Así, los hispanohablantes optamos por llamar ‘al pan, pan, y al vino, vino’,para indicar que las cosas han de decirse con franqueza y sin rodeos.

DEL PRESENTE

“Gambito de dama”

Empezaremos viendo lo que es un “gambito”. En el juego del ajedrez se trata del lance mediante el cual se sacrifica al principio de la partida algún peón u otra pieza, o ambos, para lograr una posición favorable. Dicho de otro modo, se trata de ofrecer material al contrincante a cambio de obtener ventaja en el desarrollo del juego. En el ajedrez moderno existen muchos tipos de gambitos que recurren a los nombres de las piezas (de rey, elefante, de los dos caballos), a nacionalidades (escocés, danés, letón, italiano), e incluso a nombres propios (Evans, Rousseau, Volga, Budapest, Albin, Halloween).

Pero, al decir de los expertos, el más común de todos ellos es precisamente el “gambito de dama”, que se empezó a usar en los primeros tiempos del ajedrez actual. Se trata de una apertura cerrada que es más un falso gambito que otra cosa, ya que el jugador blanco puede recuperar al peón cuando quiera, y si el negro se empeña en conservar el peón de más, suele caer en posiciones perdidas y siempre inferiores.

En español existen otros vocablos y expresiones que comparten etimología con ‘gambito’ y que, por tanto, provienen de la ‘gamba’, entendida como pierna. El diccionario recoge, por ejemplo, el de ‘gambeta’, que es el movimiento que en la danza clásica se ejecuta entrecruzando las piernas con aire, si bien para los hablantes hispanoamericanos aficionados al fútbol cobra el sentido de regatear o driblar con el balón – ‘gambetear’ se dice también- y en algunos países sudamericanos y equivale a la postura que se hace con el cuerpo para evitar un golpe o un tropiezo, y en sentido figurado una evasiva.

Por todo lo expuesto queda evidenciado, que la expresión hace referencia a un engaño que tiende por objetivo hacer creer a un contrincante de su una supuesta ventaja a favor de él.

“Como agua para chocolate”

Los hispanohablantes, sobre todo los más cinéfilos, asociamos la expresión “como agua para chocolate” con el título de una película mexicana que cosechó enorme éxito años atrás en las pantallas del mundo entero. El filme, dirigido por Alfonso Arau, fue estrenado en 1992 y está basado en la novela homónima de la escritora Laura Esquivel. Narra una intensa historia de amor en el México revolucionario con la gastronomía como telón de fondo y ahondando en los sentimientos de los personajes, como ocurre con las producciones del realismo mágico mexicano.

Si bien es cierto que después de la película, la frase es asociada a un intenso amor entre dos personas, el origen de la frase “estar como agua para chocolate” indica que uno se encuentra tremendamente enfadado e irritable. Eso lo conocen bien no sólo los hablantes mexicanos, sino también los colombianos, costarricenses, cubanos, salvadoreños, uruguayos y del resto de países hermanos. El dicho compara el agua que se añade muy caliente al chocolate -como se hacía a la antigua usanza- con el ánimo encendido de una persona que se encuentra disgustada e iracunda, como hirviendo por dentro. En ese sentido recuerda a la locución ‘estar que echa humo’, aludiendo a esa misma sensación de extremo acaloramiento y sofoco que uno alcanza cuando se halla especialmente enfadado.

“Poner en valor”

De un tiempo a esta parte la expresión ‘poner en valor’ se está convirtiendo en artículo de moda que muchos emplean sin ton ni son. No hay político que se precie de serlo que no sucumba a sus encantos y recurra a ella como muletilla retórica, usándola al por mayor en sus discursos y comparecencias, en la seguridad de conseguir un impacto mediático. Poner en valor se ha extendido a otros escenarios, como el periodístico o incluso el académico, y ha suplantado a otras palabras y locuciones que ya usábamos con el mismo propósito. En la actualidad lo que impera para quedar bien, es decir que algo se pone en valor, aunque quien lo diga en realidad está haciendo un uso exagerado e inapropiado de nuestro idioma. El hablante medio piensa entonces que dicha expresión pertenece al plano culto de la lengua, cuando no es así, y además para este propósito ya disponemos de otras voces y frases tan sencillas y precisas como ‘destacar’, ‘subrayar’, ‘dar importancia o relevancia’ y ‘prestar atención’.

Existen muchísimas más sentencias y frases a medida que usamos cotidianamente, que facilitan las expresiones, pero al mismo tiempo sesgan las opiniones, y adolecen en muchos casos de fundamentaciones concretas, provocando juicios de valor absolutos, que nos impiden ir en profundidad, generando más problemas que claridad. Cada persona atesora algunas, las cuales le resultan más familiares, con las cuales se siente más identificado o bien responden de mejor manera a sus paradigmas y mapas mentales.

Por ello les hago la invitación de ver más allá de las frases.

«Más allá de las frases existe un mundo, sólo hay que tener interés en descubrirlo».

Esos maravillosos momentos !

Este 9 de julio, quizás el más importante de los días festivos de nuestra Patria, fue una jornada espectacular. Pleno sol, una temperatura que nos hizo olvidar por momentos la estación invernal y un viento remolón, acompañaron varias celebraciones y festejos. Estuvieron presentes, sobre la mesa familiar, el tradicional locro, las empanadas, el asado y otras exquisiteces. Juntadas restringidas y limitadas por la pandemia, sirvieron de marco para reflotar el sentimiento de pertenecer a este suelo.

Ese mismo día nuestro amigo Victor iniciaba un largo periplo, para cumplir su sueño anhelado. Conocer a su primera nieta. El nombre de la bebé es Cala y fue dada a luz por su mamá Julieta, hace un poco más de dos meses. En ese momento la abuela Pato, esposa de nuestro amigo, viajó para estar con su hija, allá en nuestra provincia más austral, Tierra del Fuego. Victor por razones laborales y de la pandemia, no había podido estar para esa ocasión única e irrepetible. Vivió ese momento por los relatos, audios, videos y llamadas que le compartían. Sin embargo él siempre repetía que no era lo mismo, que él necesitaba ver y abrazar a su nieta.

Julieta se estableció con su pareja, hace poco más de dos años, en esa provincia austral, con el objetivo de buscar mejores perspectivas laborales. Fue una alegría para la familia que ella pudiera conseguir rápidamente un buen trabajo. Sin embargo, los padres, hijos, familiares, amigos y otros afectos sufren la lejanía que impone la distancia. Nos paso algo similar a mí y a mi esposa Eugenia, que por los mismos motivos elegimos vivir bastante lejos de nuestras familias de origen, hasta poder radicarnos a una distancia más asequible, de tan sólo unos 200 kms.  Sabemos lo que significa sufrir esa especie de desarraigo afectivo, la imposibilidad de una ayuda cercana permanente, no poder compartir de manera presencial tanto las alegrías como las tristezas.

Esos 3500 kms que separan Córdoba de Ushuaia, es una distancia difícil de sortear por tierra, requiriendo por lo tanto el uso del transporte aéreo. La pandemia produjo que algunos trayectos directos se cancelaran, por lo que nuestro amigo tuvo que viajar a Buenos Aires y de ahí tomar el vuelo hasta Ushuaia. Un viaje que le demandó poco más de un día entero. El nos iba mostrando en el grupo de amigos, los hitos que iba alcanzando en su itinerario. Victor tiene cierto temor a los aviones, por lo que a modo de chanza no faltó el videíto de alguno del grupo, donde se mostraba un avión aterrizando en el aeropuerto más austral del país, casi de costado, debido a un fuerte viento lateral que azotaba la pista de aterrizaje.

Hoy el sueño de Victor se hizo realidad. Nos compartió un video filmado por su yerno, donde al salir del aeropuerto, deja las valijas tiradas, para salir corriendo al encuentro de sus hermosos tesoros, su hija y su nieta. A continuación, abrazos, besos y lágrimas por doquier. Abundaron las emociones y sensaciones acumuladas, ese cariño que es necesario manifestar para sentirse pleno, más íntimamente vinculado con el propósito y el sentido de la vida.

Viví hace poco la tristeza de despedir a un amigo de este mismo grupo de compañeros del secundario, sin haber podido manifestarle muchas cosas importantes. Me prometí que no pasaría lo mismo la próxima vez. Por ese compromiso, es que quiero resaltar la persona, la figura humana, el don de gente, que carazteriza a nuestro amigo Victor.

Así como sos un gran padre de tus hijos, de seguro serás una gran y único abuelo para tus nietos. El amor es un legado familiar que honras a cada paso que das.

Vivimos momentos maravillosos durante la secundaria, después la lejanía y las obligaciones, hicieron que tomáramos distintos caminos. Los valores del trabajo, el amor, la familia, la honradez y el sacrificio, siempre nos fueron comunes. Por eso sé lo feliz que te hace disfrutar de tus afectos, de tu hija y de tu nieta.

En este efímero discurrir de circunstancias que componen nuestra existencia, cada tanto aparecen estos episodios mágicos, irrepetibles, que nos movilizan, brindándonos un propósito superador. Cada uno de nosotros, vive inquietudes diferentes. Lo que da sentido a nuestras vidas, es tan particular que eso nos transforma en seres irreproducibles singulares e inimitables.

Estas coyunturas bisagra no son abundantes, por lo que cada vez que aparecen cuasi estrellas fugaces, hay que saber atesorarlas en lo más profundo de nuestro ser.

En ese corazoncito de pequeña niña, quedará grabado a fuego, el cariño de su abuelo. Aquel que viajo sólo para vivir de cerca esa sonrisa, sentir su calor y disfrutar de su ternura.

¿Cuántos momentos como este se pueden distinguir a lo largo de nuestra vida?

Para ser honesto, no creo sean muchos.

La rutina, las obligaciones, los quehaceres, se llevan horas de nuestros días. No hay que lamentarse por ello, sino más bien poner lo mejor en cada una de las labores, descubrir la belleza que esconden las tareas que puedan parecer insignificantes. El premio mayor son estos momentos maravillosos, las oportunidades que nos brinda la vida, para poder vivir esos episodios, despojados de nuestros miedos, nuestras angustias, con el corazón y las emociones a flor de piel.

¡Muchas gracias Victor por hacernos ser parte de tu dicha!

Para culminar les comparto algunos pensamientos de Victor Frankl sobre el sentido de la vida y la importancia del amor, luego de que él hubiera pasado la traumática experiencia de sobrevivir a un campo de concentración.

“No hay nada en el mundo que capacite tanto a una persona para sobreponerse a las dificultades externas y a las limitaciones internas, como la consciencia de tener una tarea en la vida”.

“Comprendí cómo el hombre, desposeído de todo en este mundo, todavía puede conocer la felicidad -aunque sea sólo momentáneamente- si contempla al ser querido”.

“No sabía si mi mujer estaba viva, ni tenía medio de averiguarlo (durante todo el tiempo de reclusión no hubo contacto postal alguno con el exterior), pero para entonces ya había dejado de importarme, no necesitaba saberlo, nada podía alterar la fuerza de mi amor, de mis pensamientos o de la imagen de mi amada”.

“Vi la verdad que está en las canciones de muchos poetas y que forma parte de la sabiduría de muchos pensadores. La verdad, que el amor es la meta más importante que un hombre puede aspirar”.

“Comprendí el significado del gran secreto de la poesía humana y del pensamiento humano, y creo que es mi deber compartirlo: La salvación del hombre es a través y por el amor”.

Potenciando tus creencias !

Vivimos en un mundo de creencias personales, sociales y culturales. Gran parte de ellas operan como una guía de nuestro accionar en la vida, determinando gran parte de lo que somos capaces de lograr y de lo que no.

Lo primero es creer en uno mismo, y después en los demás con los cuales establecemos relaciones de confianza, amistad, matrimonios, sociedades, lazos de todo tipo y al amparo de cualquier circunstancia.

Dentro del cúmulo de creencias y mapas mentales, cada uno de nosotros posee alguna de ellas que le dificulta su accionar. Están alojadas firmemente en su naturaleza, partiendo del hecho que fueron forjadas quizás desde la niñez, en la educación recibida, las dificultades económicas, los mandatos familiares o sociales, enfermedades, o discriminaciones recibidas.

Operan muchas veces sin que las personas lleguen a distinguirlas de manera consciente.

¿Qué son las creencias limitantes?

Una creencia es una idea a través de la que filtramos la realidad. Estas ideas pueden ser positivas, neutras o limitantes, y precisamente este último tipo es el que puede afectar de manera más profunda a tu forma de relacionarte con los demás y contigo mismo.

Las creencias limitantes son una forma de ver el mundo y la realidad que impide a la persona avanzar hacia sus objetivos y crecer como individuo.

Se trata de una idea que, pese a no estar basada en la realidad, queda validada para quién la piensa, y configura el modo en que se relaciona con el mundo.

Estas creencias pueden ser desde muy complejas hasta hablar sobre cosas sencillas: “No voy a ir a una fiesta porque no lo pasaré bien”; “no quiero intentar arreglar un problema porque siempre rompo las cosas y todo me sale mal”; “no puedo confiar en nadie porque todo el mundo es egoísta y trata de engañarme”, sólo por citar algunos ejemplos.

Las creencias limitantes se adquieren desde la niñez o más adelante a través de opiniones de personas que suponen una autoridad para nosotros o experiencias, y nos predisponen a dejar pasar oportunidades o a no tomar pasos para solucionar problemas.

Están relacionadas con el miedo y determinan muchas de las áreas de nuestra vida: desde el trabajo o los estudios (“para qué voy a esforzarme si es muy difícil y seguro que fracaso”) hasta nuestras relaciones familiares.

No obstante, y pese a que estas creencias pueden limitar tu vida por completo, es complicado darse cuenta de que las tenemos y tratar de cambiarlas.

Del mismo modo, y como contrapartida de lo anterior, normalmente estamos acompañados por una serie de creencias que nos empoderan, potenciando lo que somos, de manera tal de que podemos lograr cosas impensadas.

A partir de ellas superamos obstáculos, nos tornamos creativos y proponemos soluciones para gran parte de nuestros problemas.

¿Qué son las creencias potenciadoras?

Son aquellas que ayudan a avanzar a una persona hacia sus objetivos. Son creencias que impulsan a crecer, a potenciar lo mejor de uno mismo y a cumplir las metas propuestas.

Las creencias potenciadoras, al contrario de las creencias limitantes, ayudan a alcanzar el objetivo que una persona tiene en mente. También se las conoce como creencias empoderantes.

Ambas creencias provienen de la información y las experiencias que uno almacena en el subconsciente en distintas épocas de su vida.

Esa información, o experiencia potenciadora que te ayudó a integrar ese pensamiento motivador, tiene mucho que ver con la consecución de los logros.

Comentarios en el colegio, experiencias vividas en la familia, o con parejas, son la fuente de las creencias potenciadoras. Todos las ideas o pensamientos motivadores que surgen en las experiencias vividas, o a través de comentarios quedan grabados en el interior de uno mismo.

Características de las creencias potenciadoras

Estas son las principales particularidades de este tipo de creencias positivas:

Pensamientos positivos que ayudan a avanzar hacia un objetivo.

No limitan. Al contrario, alientan a conseguir algo en concreto.

Gracias a ellas, una persona puede sacar su mejor versión. Esto es, puede desarrollar todo el potencial que lleva dentro con el objetivo de alcanzar una meta.

Generan acción, no limitan. Sino que invitan a llevar a cabo una serie de acciones para conseguir los resultados que se desean.

Proporcionan seguridad y una motivación positiva a todo aquel que las tiene.

Ejemplos de creencias potenciadoras

Estos son algunos prototipos de creencias potenciadoras:

  • Con gran dedicación, podré aprender inglés en un periodo corto de tiempo.
  • He tenido una vida plena, he conseguido grandes logros y puedo alcanzar lo que me proponga.
  • El proceso de selección es duro, pero estoy preparada para conseguirlo.
  • Hay muchos candidatos, pero yo estoy igual de preparada que ellos, o más.
  • Aunque no he encontrado a la pareja perfecta, seguro que algún día encontraré a alguien con el que ser feliz.

Estos son algunos ejemplos de creencias potenciadoras que invitan a actuar, y tener una motivación por conseguir algo que uno desea. Además, este tipo de creencias no juzgan lo negativo de uno, sino que potencian lo mejor. Es decir, son creencias positivas.

Por el contrario, en muchos casos, las creencias limitantes generan un proceso de bloqueo para conseguir aquello que se desea.

Aquí hay que hacer una reseña a las denominadas profecías autocumplidas. Estas tienen mucho que ver con todas esas creencias limitantes, y pensamientos negativos a la hora de predecir las cosas.

Por ejemplo, si un profesor en el colegio ha expresado de manera reiterada sobre un alumno que este no va a servir para estudiar, que no va a tener éxito académico, es probable que esto suceda.

Por lo tanto, es importante para uno mismo centrarse en las creencias positivas y motivadoras que serán las que lleven a una persona a la acción, y a conseguir sus objetivos.

De la lectura de esta pequeña reseña sobre las creencias que nos ayudan y las que no, seguro te habrás sentido identificado con alguna de ellas.

A lo mejor te haya servido como para identificar algún aspecto de tu vida donde ni siquiera tengas claridad sobre lo que te potencia y lo que no.

Para culminar algunas construcciones gramaticales con los cuales empiezan nuestras declaraciones de limitación:

  • No merezco…
  • No puedo…
  • No tengo derecho a….
  • No valgo para…
  • Es imposible conseguir…
  • Soy incapaz de…
  • Es difícil hacer….
  • No es correcto/No está bien…

Otras con las cuales nos posicionamos con nuestra mirada positiva:

  • Soy capaz de….
  • Tal cual me lo propuse voy a….
  • Con estos recursos conseguiré…….
  • Esta ayuda me servirá para lograr que……
  • Mi esfuerzo valdrá que….
  • Tengo plena confianza para….
  • Puedo sobrellevar esto….
  • Estoy trabajando para….

La frase de cierre tiene que ver con un personaje que desafió todas sus limitaciones físicas, logrando una vida plena y muy productiva:

“Incluso la gente que afirma que no podemos hacer nada para cambiar nuestro propio destino, mira antes de cruzar la calle”. Stephen Hawking.

¿De que se trata la Pereza?

Esta tarde de sábado fría, acompañada por un enérgico viento que moviliza algunas hojas remolonas que aún se aferran a los árboles, resulta ideal para estirar un poco más la acostumbrada siesta del fin de semana. Mientras despierto, mi cuerpo se niega a abandonar las mantas calentitas y acogedoras.

Mi mente se va apoderando fuerte y progresivamente de una pregunta, que encierra un prejuicio, derivado de un arraigado concepto de pecado capital:

 ¿estaré siendo perezoso?

Al instante tomo consciencia de un sinfín de tareas que podría estar llevando a cabo, en vez de “holgazanear por unos minutos”.

“Siempre hay cosas para hacer”, me repite incesantemente una voz interior, que no puedo manejar. Me pone en vilo, operando como un despertador sin sonido aparente, que provoca que finalmente me levante.

La idea de escribir sobre la pereza, surge naturalmente. La posibilidad de escribir es un hecho que me atrapa, más aún cuando encontré EL TEMA.

¿Cómo definimos los occidentales a la pereza?

La pereza es la negligencia, astenia, tedio o descuido en realizar actividades. La religión cristiana, clasifica la pereza como un vicio capital ya que genera otros pecados, si bien antiguamente se la denominaba acedía o acidia, concepto más amplio que tenía que ver con la tristeza o la depresión.

Todos los seres vivos que se mueven, tienden a no malgastar energías si no hay un beneficio, que no tiene por qué ser seguro e inmediato: puede ser algo probable o que se obtendrá en un futuro.

En el caso de los seres humanos (y otros animales), tenemos un cerebro muy grande y que consume mucha energía (20 % del total que necesita el cuerpo), tanto si se usa, como si no. No utilizarlo supone un desperdicio de energía. Para evitarlo, una sensación desagradable, el aburrimiento, evita dejar inactivo el cerebro y otra agradable, la curiosidad, mueve al individuo a buscar algún tipo de actividad interesante, aunque no haya una necesidad inmediata. Las actividades no tienen por qué ser puramente mentales; sirve cualquier actividad en la que intervenga el cerebro, desde leer hasta hacer deporte.

A las personas que evitan realizar cualquier actividad de las cuales el beneficio no sea al instante se les llama vagas, perezosas, holgazanas, desidiosas, haraganas, procrastinadores o dejadas. Las causas para tener dicha tendencia pueden ser variadas, desde mala alimentación o enfermedades o simplemente que las actividades que realizan no les resultan beneficiosas.

El lenguaje por otro lado, nos ha provisto de ciertos conceptos opuestos a la pereza, que está bueno conocer, de modo tal de poder lograr el mejor encuadre posible: «diligencia y laboriosidad«.

De esta manera el laborioso, es poco perezoso, y el perezoso poco laborioso.

Este último concepto no siempre fue así. Si hurgamos en la historia clásica, el concepto del trabajo que tenían los filósofos griegos, adoptado luego por el imperio romano, puede ser graficado por este texto extractado de un ensayo llamado “Sobre la pereza”.

“ En otros tiempos -cuando todavía no era asociada con la omisión de cualquier labor productiva- la pereza era una condición dichosa en la cual solazarse. Y aunque los filósofos en la Antigua Grecia no se ponían de acuerdo en el origen o en la naturaleza del cosmos, en cierta cuestión habrían alcanzado un consenso universal: el trabajo era una actividad aborrecible. Escribe Platón en su República cuando, como un arquitecto utópico, construye imaginariamente su ciudad ideal:

La naturaleza no ha hecho al zapatero ni al herrero; tales ocupaciones degradan a los que las ejercen: viles mercenarios, miserables sin nombre, que son excluidos por su mismo estado de los derechos políticos. En cuanto a los negociantes, habituados a mentir y engañar, serán tolerados en la ciudad como un mal necesario.

Sólo el hombre que goza del ocio es libre, porque sólo el hombre libre puede gozar del ocio. Esa aversión hacia la producción o el intercambio de bienes materiales fue adoptada por los romanos, quienes privilegiaron igualmente el odio sobre las actividades productivas. Cicerón se pregunta:

¿Qué puede salir de honorable de un negocio? ¿Y qué puede producir de honesto el comercio? Todo lo que se llama negocio es indigno de un hombre honrado… Los negociantes no pueden ganar sin mentir, y ¿qué hay más vergonzoso que la mentira? Por lo tanto, es necesario considerar como algo bajo y vil el oficio de todos los que venden su pena o su industria; puesto que cualquiera que cambie su trabajo por dinero se vende y se pone a nivel de los esclavos”.

Desde ese aborrecimiento por el trabajo de los filósofos griegos, hasta la condición actual, hubo un derrotero signado por los principios religiosos, la reforma protestante, la revolución industrial, el capitalismo, el comunismo, las guerras mundiales, la escasez de los recursos y el crecimiento exponencial la de población y de la expectativa de vida. La pereza ya no tiene un espacio concreto, debido a la valorización del tiempo y la necesidad de procurarse los medios de manutención a través de un trabajo rentado.

El debate hoy

Así arranca una publicación, la escritora Pilar G. Rodriguez

“Que el trabajo dirige y ordena cualquier proyecto vital es un hecho incuestionable. Ya sea por exceso, por defecto o por ausencia, la vida baila alrededor de lo que “eres” o dejas de ser. La lingüística en este caso subraya esa usurpación: ¿tú qué eres?, se pregunta mecánicamente. Y se asume que lo que somos es la profesión que tenemos. Porque «¿en qué trabajas?” resulta un poco más largo y, aunque sea más preciso, la lengua tiende a ahorrar, como algunos trabajadores”.

La pereza como concepto ya no está en el centro del análisis sino más bien, otros temas vinculados con la laboriosidad:

  • cantidad de horas trabajadas y productividad.
  • máquinas y tecnología reemplazando el trabajo del hombre.
  • equilibrio vida personal y laboral.
  • trabajo presencial o desde casa.
  • períodos vacacionales y licencias.
  • impuestos al salario.
  • salud y bienestar en el trabajo.

Vale decir que la pereza ha derivado en un concepto más general y creativo que es el «aprovechamiento del tiempo ocioso».«

«El sabio empleo del tiempo libre, debemos admitirlo, es un producto de la civilización y de la educación». escribe Bertrand Russell en su ensayo, Elogio de la Ociosidad.

La pereza, como una corriente contracultural que adquirió fuerza a mediados del siglo pasado, de la mano de Lafargue, con su libro titulado “El derecho a la pereza”, fue significativamente perdiendo entidad, como una oposición concreta al concepto de trabajo asalariado, debido a que la sociedad se fue aglutinando en una idea más equilibrada del tiempo dedicado a trabajar en conjunción con el tiempo dedicado al ocio.

La mejor combinación de trabajo y ocio, produce efectos positivos sobre las conductas humanas, contribuyendo significativamente para la satisfacción de necesidades y el cubrimiento de expectativas. El plan de vida de las personas no se puede motorizar sin un proyecto alineado sobre la base de objetivos concretos. En este caso el trabajo de llevar a cabo este plan, ya nos pone a cubierto de la pereza. Nos vincula con la idea de realización personal, de manera de encontrarnos con el sentido y el para qué vivir.

Para culminar, algunas bromas sobre la pereza:

Un día mi vecino me vio acostado en una hamaca y me dijo:

“la pereza es pecado”.

Yo le respondí:

“la envidia también”.

«Estaba viendo series tranquilamente, hasta que recordé todo lo que tengo que hacer. Ahora estoy viendo series estresadamente».

“La pereza no es un pecado tan malo, después de todo no me deja cometer los otros seis”

El oficio de ser Papá !

La nieve se hizo presente después de catorce años en nuestra ciudad de Río Cuarto, incluyendo otras zonas de la provincia de Córdoba, como la capital homónima, y por supuesto nuestras sierras donde suele nevar casi todos los años. Los pronósticos auguraban la posibilidad de que nevara, como lo habían hecho tantas otras veces en ese lapso de tiempo. Suponiendo que era una más de las tantas probabilidades fallidas, me incluí dentro del grupo de los que no le dieron demasiada importancia a la predicción, resultando casi desapercibida para mi accionar consciente.

Sin embargo, ese 16 de junio amaneció con un tenue manto blanco, que se fue incrementando con el correr de las horas, alcanzando su espesor cúspide cerca del mediodía. Durante ese lapso de tiempo, fuimos bendecidos por una cortina de pedacitos de agua suavemente sólida, que caía por momentos copiosa, bajo el compás de una tenue brisa. El espesor de esa capa blanca e inmaculada, alcanzó para que muchos concretaran el sueño del muñeco de nieve propio, tarea que involucró a muchas familias a pleno. Los niños disfrutaron de este episodio único con una inmensa alegría, correteando y gastando sus energías por doquier. La blanca cobertura se fue disipando durante la siesta, a medida que la capa se iba deshaciendo hasta desaparecer por completo. La fría mañana dio paso a una tarde aún más fría y nublada, presagio de una noche bastante gélida.

La alegría de la proliferación de los copos de nieve, sirvió para equilibrar en parte, el maltrecho estado de ánimo general, producto de la incesante pandemia, con sus efectos devastadores sobre la salud, a lo que se le suma la endeble economía que se resiente y parece no levantar cabeza.

Este fin de semana se celebra en varios países del mundo el día del Padre, siguiendo la tradición del tercer domingo de junio, originada en los Estados Unidos a principios del siglo pasado. En los países europeos, la celebración del día del Padre es el 29 de marzo, en homenaje a San José el padre de Jesús de Nazaret.

Con casi noventa mil muertos, con una proporción mayor de hombres que de mujeres, adultos mayores en su gran mayoría, la pandemia ha provocado que, en varios hogares de Argentina, la celebración tenga lugar sin la presencia física del padre, alcanzado por la severidad de la enfermedad. Del mismo modo muchos de ellos se encuentran internados y aislados, cursando su dolencia, sin poder recibir el afecto y cariño de sus hijos, esposas, amigos y familiares. Un festejo a medias, donde se mezclarán la tristeza, los recuerdos, las evocaciones y el amor por los que ya no están, con la alegría de los padres presentes, con la esperanza intacta de los que la están peleando en unidades de terapia intensiva.

La tarea, el compromiso, el oficio de ser padre no se enseña en ninguna academia. Muchos de nosotros aprendemos a ser padres tomando como modelo la enseñanza recibida de los nuestros. Es probable que hayamos podido cambiar algunos métodos, aplicando algunas recetas más actualizadas y modernas. Casi con seguridad vamos aprendiendo con el advenimiento de nuevos hijos, siendo el o los primeros los que han recibido la formación más rígida, la palabra más inexperta, las confusiones e incoherencias más marcadas.

Estuve buscando material que sirva de guía para ser papá. Encontré este decálogo que al menos me resultó placentero leer. Lo transcribo tal cual, sin emitir ningún juicio de valor sobre el mismo.

DIEZ CONSEJOS PARA SER UN MEJOR PAPA

1. Dales tiempo a tus hijos. Dime a qué dedicas tu tiempo y te diré qué amas. Haz un plan de juegos, salidas, comidas, etc. y separa tiempo en tu agenda para dedicarte única y exclusivamente a tus hijos; ellos nunca olvidarán esos momentos.

2. No escondas tu cariño. Muchos latinos crecimos en una cultura donde no era costumbre que el papá demostrara afecto o que participara en la crianza de los hijos, pero sentir afecto, aceptación y seguridad de parte de un padre ayuda a que los niños desarrollen una buena autoestima.

3. Crea un ambiente de amor y respeto. Además del cariño hacia tus hijos y el tiempo que les dedicas, es importante que ellos vean que tú respetas a su madre, ya sea que tú y ella estén juntos o no. Esto dará a los niños la seguridad y estabilidad que necesitan para desarrollarse.

4. Aprovecha cada oportunidad. Convierte los tiempos de comida, quehaceres de la casa, tareas de la escuela, viajes en el auto y cualquier situación en una oportunidad más de compartir y enseñar a tus hijos valores como: el amor al trabajo, ser agradecidos, la honestidad, servicio, trabajo en equipo, reciclar, etc. ¡Hazlo divertido!

5. Comunícate en forma positiva. Anima a tus hijos a siempre dar lo mejor de sí mismos y resalta sus destrezas y virtudes. Ellos necesitan tu aprecio y aliento. Escucha a tus hijos; conoce sus historias, sus intereses y sus temores; déjales saber que pueden confiar en ti.

6. Lee con tus hijos. Enséñales el amor a la lectura desde muy pequeños. Leer es una de las mejores maneras de garantizar que ellos tengan una vida de éxito. Ya cuando entren a la escuela, ayúdales con las tareas; comparte con ellos la alegría de saber y aprender constantemente.

7. Disciplínalos con amor y paciencia. Pon reglas claras, justas y razonables. Recuerda que el objetivo es que los niños desarrollen un buen comportamiento y carácter. No dejes que el enojo te domine; si es necesario toma tiempo para pensar y discutir con tu pareja la mejor manera de corrección que ayude a los niños a entender la lección y mejorar.

8. Enséñales con tu ejemplo. Tus acciones hablan más fuerte que tus palabras. Tus hijos imitarán tu comportamiento lo quieras o no. Sé consistente en lo que dices y haces. Muéstrate ante ellos honestamente como un ser humano con virtudes y defectos y verás que ellos también aprenderán a confiar en ti y ser honestos siempre.

9. No los sobreprotejas. Déjalos vivir. Es importante que tus hijos sepan que tu amor hacia ellos es incondicional y que pueden contar contigo en cualquier circunstancia, pero ellos también necesitan entender que sus acciones tienen consecuencias y que sus decisiones, buenas o malas, marcarán su destino.

10. Crea memorias, guárdalas, y compártelas con ellos. Los momentos que estás viviendo hoy con tus hijos son la historia de tu familia y pasan tan rápido. No dejes que se te escapen. Toma la foto, graba el video, escríbeles una carta o tarjeta en esas ocasiones especiales. Compartir estas memorias te ayudará a recordarles de dónde vienen y guiarlos hacia dónde van en la vida.

Leyendo punto por punto, puedo visualizar que tengo una gran brecha en varios de ellos, respecto de lo que se recomienda versus lo que hago, lo que puedo o lo que me sale……. Pese a ello, no pierdo las esperanzas de poder acercarme a ese modelo ideal que propugna este decálogo de consejos.

«Quizás el padre perfecto sea una utopía para mí, quizás prefiera ser el padre amoroso , cariñoso y presente que me sale con más facilidad».

Este viernes recibimos como regalo de la empresa, un hermoso video, tremendamente emotivo por cierto, donde por espacio de algunos minutos, nuestros hijos hablaban de nosotros sin ningún filtro, respondiendo a algunas preguntas orientativas. El conocimiento que tengo de algunos compañeros, resultó fortalecido cuando visualizo el amor, el compromiso y la indeclinable tarea que llevan a cabo siendo padres. Al mismo tiempo, tomar contacto con la visión que tienen nuestros hijos de nosotros, como afectamos de manera positiva en sus vidas, el cariño a flor de piel que nos profesan y cómo nos admiran, renueva nuestra vocación y gratitud divina por ser Papás.

En este domingo muy especial, aprovecho para darles un reconocimiento generoso a todos los Papás, que transpiran la camiseta día a día, que sortean obstáculos minutos a minuto, tratando de ser los mejores padres, profesando un inmenso cariño por sus hijos, acompañados por aciertos y errores propios de viejos y nuevos paradigmas que transitan mientras van aprendiendo.

Levanto una plegaria para pedir por la pronta recuperación de los que están internados, para que puedan salir prontamente. Al mismo tiempo, siendo uno de los que llevan en su corazón a su papá que habita en otra dimensión, te pido que levantes una copa conmigo, brindando desde el más bello de tus recuerdos que te acerquen una vez más, para sentir eso que te hizo feliz, ese abrazo que te dio, ese regalo que no olvidaste, esas manos que te ayudaron, esas palabras de aliento que no puedes borrar o esa mágica sonrisa que te daba paz.

Feliz Día del Padre!