Intentar reflexionar acerca de este valor, buscado a lo largo y ancho de la historia por cientos de miles de personas, me remite a considerar sobre qué dominios de los innumerables existentes y a los cuales hace referencia esta palabra, no me encuentro en condiciones de escribir, para no faltar el respeto a:
- aquellas/os que han dado su vida en pos de la defensa, consecución y /o emancipación de esta idea central.
- aquellas/os que han sido privados de su libertad por representar ideas contrarias a las establecidas.
- aquellas/os que han pensado y filosofado a lo largo del devenir humano, estableciendo declaraciones esenciales para la vida del ser humano en libertad.
- aquellas/os que nunca vivieron la posibilidad de ser libres por haber nacido en la esclavitud lisa y llana.
- aquellas/os que aún hoy son objeto de organizaciones de trata de personas con distintos y denigrantes fines.
Hechas estas salvedades , que de alguna manera dan el marco de referencia a lo que pretendo esbozar, es que me voy a referir a algunas ramas colaterales del significado del vocablo libertad, y en particular a la vinculación que tenemos cada uno de nosotros con mandatos sociales, familiares, religiosos, de la moda, o de cualquier otro tipo, gran parte de ellos condicionantes de nuestro accionar como seres libres.
En mi caso personal la palabra mandato me suena de pleno a obligación. Intento salirme de la presión que significa , manteniendo una visión crítica de la misma, optando cambiar esa palabra por otra que me resulta bastante más humana y poderosa: compromiso. Es por ello que trato de vivir más en las promesas, que en los deberes: dejar el deber ser , deber hacer, deber vivir de determinada manera, por elegir ser, elegir hacer, elegir vivir.
En esta línea delgada que se dirime a diario, en cada espacio en donde nos toca participar, podemos quedarnos con las ganas de expresar algo de lo que pensamos, y/o sentimos, sentir ese gustito amargo, aunque si profundizamos un poquito, es probable nos hayamos alineado a una idea central, más poderosa y convocante, aquella que tiende al bien común, al bienestar general. El balance resulta positivo para seguir transitando la vida, pensando en nosotros como un todo.
Si aún me queda algo en el tintero, en pos de oxigenar mis cansadas neuronas y amansar mis emociones, escribo una vez por semana en este blog. Mirando través de un elemento tan sencillo como un bocallave, te comparto inquietudes que conviven conmigo, sobre las cuales no tengo respuestas, tan sólo pequeñas aproximaciones. Algunas interpretaciones personales, que tú tienes que criticar y dilucidar si te resultan útiles.
Liberarme de los mandatos y de los apegos, es una situación que a veces ni siquiera percibo, de tan natural que resulta aceptar alguno de ellos como una batalla cuasi perdida, aunque de seguro al mismo tiempo soy muy consciente de aquellos compromisos en donde pongo el cuerpo, la mente y el corazón. De esta manera equilibro las cosas, aceptando lo que haya que aceptar, para luego poder seguir en un accionar responsable y con mayor grado de autodeterminación.
Es por ello que a través de este ojito de cerradura, que tiene como trasfondo necesario la valentía de cuestionar, te invito a qué respondas conmigo:
- Qué significa para vos la libertad?
Acto seguido, te pido que te alejes un poquito de vos, te subas a un balcón donde puedas observar lo que haces, para distinguir dónde estás poniendo tu compromiso y con qué te estás oxigenando……
Apuesto doble contra sencillo que existe algún mandato del que puedes alejarte……
Una nueva oportunidad para elegir el ser, por encima del deber ser…..
Una pastillita de albedrío, disponible en tu bolsillo…..











