Carrera con salida laboral !

El ciclo lectivo había finalizado. Atesorados en nuestros corazones, habíamos capitalizado seis hermosos años, plenos, emotivos, y rebosantes de energía. Muchos amigos y amigas, con los cuales compartimos buenas , regulares y malas.

Las conversaciones del último año, habían girado en torno a qué hacer después: que estudios seguir, si trabajar o no al mismo tiempo, carrera universitaria o terciaria, emprendimiento propio o continuidad familiar.

Cada uno de nosotros poseía su propio potencial, sus intereses particulares, sus naturales habilidades, distintos grados de expectativas, diferentes posibilidades reales.

Algunos, los menos, estaban más relajados: no participaban de las discusiones, ni de las pocas reuniones de orientación vocacional.

Un elemento común, que aparecía a cada momento, era la opinión de nuestros padres:

  • A mí no me dicen nada respecto de qué hacer.
  • Mi papá quiere que estudie farmacia.
  • Yo necesito trabajar, por lo que mi mamá me dice que busque algo corto y sencillo para estudiar.
  • Yo quiero iniciar filosofía y mis padres quieren que ponga los pies sobre la tierra.
  • Mi papá quiere que atienda el kiosco de la familia y estudié algo práctico al mismo tiempo.
  • No sé qué voy a hacer, pero lo que haga tiene que tener futuro como dicen mis padres.
  • Yo me quiero tomar un año para pensar, pero mis padres no quieren.
  • A mí me dijeron que haga como mi hermano que trabaja y estudia al mismo tiempo.
  • Mis padres opinan que ya que soy bachiller y perito mercantil, siga por esa línea, estudiando contabilidad, por ejemplo.
  • En mi caso, por el negocio de mi familia, sería bueno que estudie administración.
  • Yo me voy dedicar a la docencia primaria, como mi mamá.

Podría seguir enumerando, muchas más con similares características.

En las declaraciones de mis amigos, o bien de manera directa, o en forma subyacente, se denotaba el concepto de los mandatos familiares y sociales.

De forma concreta, en mi caso personal, no tuve mayores presiones. Mi padre alguna vez me deslizó como comentario que, dada mi facilidad por el estudio, podría hacer dos carreras a la vez: contador (él lo era) y abogado. Me decidí por la ingeniería química y hacia allí fui. El comienzo se demoró un año, debido a que al finalizar el secundario, hice mi servicio militar.

Una frase aparecía en casi todas las conversaciones, disparada por padres, profesores, orientadores y directivos:

«Chicos, elijan algo para estudiar que tenga salida laboral».

La oración venía, por lo general, acmpañada con las correspondientes justificaciónes.

Por la positiva: Siguiendo una profesion que tenga mercado laboral, les va a ser más fácil integrarse socialmente, van a disponer de ingresos pronto y se van a poder independizar.

Por la negativa: si optan por algo que no es práctico, se van a frustrar porque no van a ver los frutos rápido, no van a lograr estabilidad económica, les va a costar mucho mantener una familia.

Estos mensajes, con distintos matices eran escuchados a menudo.

Recomendaciones para una vida con menos sobresaltos……. y después, por H o por B los hemos tenido a casi todos.

Pocas personas nos alentaban al desarrollo de alguna actividad que realmente nos apasionara.

Hoy me siento reconfortado por las opciones que tome, respecto de la profesión, trabajo y el desarrollo personal y profesional alcanzado.

Si bien existen estadísticas de las profesiones más buscadas, asimismo se puede diferenciar claramente en la actualidad, que la elección de una carrera o profesión con salida laboral es cada vez menos garantista. Es poco probable, que esa estadística pueda mantenerse efectivamente , por un largo tiempo.

El mundo vertiginosamente cambiante, introduce actividades e innovaciones que dan por tierra, con los conocimientos adquiridos, los tornan a cada minuto obsoletos. Quizás sea más útil, el desarrollo de actitudes para la flexibilidad y adaptación a entornos cambiantes, complementada con aptitudes técnicas y humanas que nos sirvan como base de sustento.

Por eso, si hoy fuera adolescente-adulto en proceso de definición de un rumbo que tomar, creo que es momento propicio para ponernos como objetivo, un horizonte donde puede existir un equilibrio entre lo que pienso, siento y vivo a nivel de mi estómago, como un compendio sopesado, de lo que nos motiva y nos da sentido de existencia.

Para ser más preciso, opino que hay que darle el lugar que se merece a nuestro corazón,y a las sensaciones que llevamos a nivel del estómago, similar al cosquilleo que sentimos con nuestro primer amor.

De manera personal, creo que la solvencia económica es posterior a una buena elección hecha en el presente, basada fundamentalmente en reconocer lo que nos mueve.

Pienso que el éxito económico puede ser un fin en sí mismo, pero no me estoy refiriendo a eso, sino a ser un triunfador en lo que nos gusta.

Por eso, si hoy tuviera que dar una charla motivacional o vocacional, arrancaría la misma, con estas preguntas:

¿Cuáles son tus sueños?

¿Qué están dispuestos a hacer para alcanzarlos?

¿Qué están dispuestos a hacer por los demás?

Responder estas cuestiones, es un buen punto de partida, para trazar un camino hacia el tan ansiado talismán del bienestar y realización personal.

Profesar actividades que cubran en parte nuestros sueños, no tiene precio de mercado.

El precio lo pone cada uno de nosotros, de acuerdo a esa sensación interior indescriptible e incomparable.

La carrera con salida laboral, puede significar resignar en parte nuestros profundos anhelos.

Es necesario vencer el miedo a fracasar.

Es poco común fracasar lo suficiente, como para abandonar algo que nos apasiona.

Sin embargo, no existen garantías de ningún tipo…..

Si existe, la decisión y constancia para perseguir nuestros sueños.

1 comentario en “Carrera con salida laboral !”

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