El día menos pensado !

El guión de una película pone en boca de un actor de renombre, la siguiente pregunta:

¿Cuánto te pagaron para abandonar tus sueños?

El entrevistado, se queda boquiabierto. Cae en la cuenta de una posible equivocación a la hora de decidir en su vida.

Quien más, quien menos, la mayoría dejamos de lado, por diferentes motivos, propósitos de vida, orientaciones, proyectos.

En el extremo opuesto, damos sentido y ponemos compromiso en otras cuestiones o ámbitos, en los cuales invertimos nuestros recursos.

Es utópico pensar que podemos con todo y todo el tiempo.

Haciendo un balance, pienso que a menudo tenemos chances de repensar hacia dónde vamos y motivarnos para otra oportunidad.

Lo que soñamos para nuestras vidas alguna vez, allá cuando siendo pequeños, queríamos ser mayores, para poder ser…. sigue ahí.

Aparecieron los padres, los maestros, las vicisitudes, las coyunturas, el matrimonio, hijos, estudios, y la brecha entre lo que quería ser y lo que soy, se hizo decididamente invisible.

En alguna charla de sobremesa o de café con amigos, se ponen de manifiesto esos viejos deseos, pero sólo como un hecho anecdótico. No como un plan para….

¿Está mal eso?

Opino que no.

La realidad a veces, nos lleva por caminos no elegidos del todo.

Sin embargo, para no caer en el facilismo de un destino prefijado, de procederes inmutables, y de falsas excusas para no elegir algo distinto, urge reconocer que, si quiero algo, con la suficiente entidad y trascendencia, es muy probable que pueda hacerlo.

¿Qué significa eso?

Una opción, con cierto grado de osadía extrema, puede ser la de hacer un salto hacia un supuesto vacío, saludar a la familia, a los compañeros de trabajo, y emprender un viaje espiritual sin fecha de regreso, para reencontrarme conmigo y mi esencia.

Otra manera de pensar en el mismo sentido, puede ser trazar un pequeño plan de vuelo, que incluya objetivos más inclusivos y cercanos.

Ejemplos de este segundo tipo de prácticas abundan.

Las personas que necesitamos salir del status quo, podemos hacerlo de formas impensadas.

Puede que haya conexión con viejos anhelos, puede que no, lo que si es probable es que los sueños que esté realizando, me pongan en una situación ventajosa y superadora respecto de la calidad de existencia que actualmente vivo.

La propuesta es cambiar la frase “el día menos pensado” , que muchas veces hemos llevado a nuestra mente y otras tantas declarado, por: este día, el más pensado, comienzo con este proyecto….. “

En mi caso personal, empecé con esta pasión de escribir, esta especie de cuestionario, tómelo o déjelo, hace ya más de dos años.

Tengo claro que no importa el tamaño de las quimeras, sino la voluntad y la alegría de conseguirlas.

¿Voy a juzgar inadecuado que alguien no persiga alguna clase de ambición?

De ninguna manera.

Sin embargo,  las explicaciones del fracaso abundan. Tantas veces, sin darnos cuenta, estamos parados allí, dando exquisitas y detalladas crónicas de lo que no fue.

Nos hemos quedado anclados en la queja, en la culpa del otro, en mi no responsabilidad ante los hechos. Inmóviles y con el pesimismo de antemano.

En uno de mis primeros escritos, te traje a colación lo del Proyecto Barrilete.

Es bueno tener un proyecto que nos guie y nos movilicé, a tal punto que nuestro ahínco y dedicación sean superlativos.

Hoy, menos pretencioso, te hablo de podemos empezar con cortos, constantes y decididos pasitos para cumplir renovadas aspiraciones. Para adquirir maestría y poder volar la gran cometa.

¿Hay relaciones y recursos que nos facilitan la empresa?

Sin lugar a dudas y son muy importantes.

Del mismo modo, los que decidimos seguir usando la frase “el día menos pensado”, somos nosotros mismos y nadie más que nosotros.

Ella cohabita en el mundo de la inacción y el confort, donde nos sentimos protegidos.

Te comenté alguno de mis pensamientos e ideales que me motivan.

Ya hice varias preguntas.

Las respuestas son bastante personales y poco comparables.

Mientras, recordamos algo que nos quedó en el tintero sin hacer, te regalo este pequeño cuento, que espero que disfrutes.

Es un relato infantil, para qué volvamos a revivir el aroma de la niñez, lo que otrora profesamos.

El vendedor de sueños

Una tarde de verano muy calurosa, llegó al pueblo aquel extraño señor. Su llegada no paso percibida para nadie, vestía un oscuro traje algo desaliñado y demasiado abrigado para las temperaturas tan altas que acontecían aquel caluroso verano. Su mirada algo distraída y con una chispa especial resaltaba en su delgado rostro cubierto por una barba blanca mal recortada. Llevaba puestos unos zapatos sucios y caminaba como si los pies le pesaran, en su mano una pequeña maleta vieja.

Se instaló en un local vacío que debía haber comprado tiempo antes. La mañana siguiente apareció algo más descansado y con ropa más adecuada para aquellas temperaturas tan elevadas. Con una energía no imagina por su caminar del día anterior, comenzó a limpiar el local y a reformarlo, apareció un camión con muebles y enseres de diverso tipo.

En una semana la imagen del viejo y abandonado local había cambiado por completo, recién pintado y con un olor a cosas nuevas y a limpieza. El aspecto del hombre también había cambiado por completo, bien vestido y con aspecto alegre y descansado, mantenía su mirada distraída y su barba blanca mal recortada. Justo una semana después de su llegada coloco en la puerta del local un cartel en el que podía leerse: “Tienda de Sueños. Cumplir un sueño, es hacer brillar una sonrisa, tu sonrisa.”

El cartel de la tienda sorprendió a todos, y enseguida acudieron a comprobar que era aquello y quien era aquel hombre. Múltiples objetos sin sentido, ni lógica aparente estaban repartidos por el local, dotando a aquel espacio de un encanto mágico que aporta el sinsentido. Unas gafas de color rosa con los cristales amarillos, un reloj de cuco, algodones de colores, botellas de agua, un monociclo, juguetes, una vieja silla, eran algunos de los objetos que podían encontrarse en su interior, y muchos frascos de diferentes tamaños y colores vacíos tras el mostrador.

Los habitantes del pueblo estaban algo incrédulos y bastante desconfiados con las intenciones de aquel curioso personaje. Éste les agradeció la visita a su establecimiento y les explicó que era un vendedor de sueños, que su tienda estaba allí para ayudarles a hacer realidad sus sueños. Les explico que los sueños no tienen valor porque su valor es incalculable y que por lo tanto no podía poner precio a los mismos, que su único pago era el brillo de las sonrisas de aquellos que cumplen sus sueños.

Poco a poco, los habitantes del pueblo decidieron probar los servicios del vendedor de sueños, si no les iba a cobrar nada no tenían nada que perder, así uno a uno fueron pasando por allí poco a poco. Contaban al misterioso hombre sus sueños y este les pedía tiempo para elaborar su receta para cumplirlos. A los pocos días les otorgaba uno de los objetos de la tienda y les entregaba un frasquito. En cada frasquito colocaba una etiqueta donde ponía medicina para los sueños de…… y ponía el nombre del destinatario. Debían poner en cualquier parte de su cuerpo cada mañana tres gotas del líquido y esperar a que el contenido del mismo se acabase.

Los habitantes del pueblo, no creyeron en las palabras del vendedor, pero como no tenían nada que perder y al hablar de sus sueños encendían la llama de la ilusión por cumplirlos cada día se echaban las tres gotitas de su frasco.

Pasaron los días, y las semanas, el verano dio paso al otoño, el invierno llego al pueblo, también la primavera y un nuevo verano anunciaba su presencia.

Justo un año después de su llegada, el local apareció cerrado. Los habitantes del pueblo pensaron que era un charlatán que se había ido al igual que había aparecido. Pero a los pocos días ocurrió algo sorprendente, cada uno de ellos fue cumpliendo sus sueños, justo cuando acabo el contenido de su frasco. Entraron en el local, que aún mantenía el cartel, en busca del vendedor para agradecerle su labor, no le encontraron allí, pero hallaron una nota en la que escribió lo siguiente:

“Sé que habéis dudado de mí y no os culpo, porque teníais toda la razón, yo no he hecho que se cumplieran vuestros sueños. En los frascos solo había agua, habéis sido cada uno de vosotros al encender la llama de la ilusión los que habéis seguido el camino para cumplir vuestros sueños.”

2 comentarios en “El día menos pensado !”

  1. Ahhh me encanto …..justo hoy que estaba media pachucha …me movió de nuevo mis sueños ….mil gracias ¡!!!!

    Me lo pasa por whatsap . así lo comparto

    Besos

    [firma nueva]

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