Este fuerte viento desarticula mis pensamientos, los volatiliza.
La mañana se ha empecinado en no quedarse quieta. La fuerza de este aire en movimiento, no deja rincón sin remover.
Las hojas que habían decidido quedarse aferradas, resistiendo al otoño, son desprendidas por manos invisibles y poderosas.
Los pájaros esperan mejores condiciones para levantar su vuelo. Son conscientes de su debilidad para enfrentar la tempestad. Vienen superando instancias de nidos destruidos, gastando una renovada energía para honrar su vida.
Por siglos han mantenido y acrecentado esa innata rebeldía, que los fortalece en entornos cambiantes y distintos, día tras día.
Cuidan sus pichones y procuran su alimento, manteniendo la alegría de su canto.
Me abstraigo por un momento de la figura de ese hornero, inmóvil y firme al lado de su casita.
Pienso en la primera vez que usé un pincel. No recuerdo exactamente que pieza de madera, fue mi primer lienzo a barnizar. Al terminar parcialmente la tarea, dejé el instrumento sumergido en el aguarrás contenido en un frasco.
Varias jornadas después, cuando quise utilizar de nuevo la herramienta, la encontré con sus cerdas endurecidas. El solvente había desaparecido, dejando una laca gruesa y solidificada al fondo del recipiente.
Lección aprendida, en la próxima ocasión, lavé el pincel lo mejor que pude, empleando el mismo disolvente. Si debía usarlo nuevamente, en un corto período de tiempo, lo dejaba empapado en el diluyente. De no ser así, procedía a lavarlo por segunda vez, antes de guardarlo, para garantizar que no se inutilizaran sus cerdas.
Tanto para el ave, como para el pincel, las condiciones del entorno son como vaporosas, ligeras e inestables.
Es probable que la aceleración de los ciclos meteorológicos, producto del aumento global de la temperatura de la tierra, genere un stress adicional de adaptación a nuestros amigos voladores.
Es posible que otros solventes duren más o menos tiempo, generando un efecto distinto sobre la conservación final de las propiedades del pincel.
Ahora propongo nos detengamos a analizar nuestro devenir actual.
¿El mundo está cambiando exponencialmente?
Hay suficientes hechos que lo demuestran.
- Hiperconectados y con muchas posibilidades de comunicación.
- Tecnologías obsoletas por minuto.
- El conocimiento disponible e ilimitado.
- Medicina robotizada.
- Clonación de especies.
- Expectativas de vida crecientes.
Proliferan situaciones volátiles, exponencialmente cambiantes e inestables.
¿Cuál es la clave?
¿Cómo hacemos para mantener el pincel en condiciones de ser utilizado?
¿Cómo nos transformamos en reconstructores permanentes?
¿Existe algún límite para la volatilidad?
No tengo respuestas, sólo ligeras presunciones, que son las partituras que trato de tocar.
Son mi interpretación de lo que que puede ser útil, nada más que eso.
Comunidad más que individualidad : en entornos cambiantes nuestra capacidad para accionar como equipo, amén de nuestros egos, nos dará mejores chances.
Creatividad más que rutina : lo que siempre hice así, tiene una fecha de vencimiento más corta. Necesito producir variantes.
Valores que nos guían : no puedo dejar de lado las creencias, aunque las mismas no sean aquellas que traigo del pasado y deba adoptar otras nuevas.
Aprendizaje sobre aprendizaje : lo que me habilitó ayer, aún conservado quizás no me habilite más en este presente.
Uso eficiente de los recursos : hay que ser maestros para ganar en calidad de vida, apostando a recursos cada vez más escasos.
Actor más que espectador : capacidad para ser un sujeto que genera posibilidades no sólo para él sino para los demás.
Visión crítica dentro de escenarios cambiantes : que la volatilidad no se transforme en un fundamentalismo.
Actitud para generar oportunidades : de la mano de las relaciones y mi grado de perseverancia, aparecen las posibilidades.
¿Esto garantiza el éxito?
No en todos los casos, pero al menos nos pone a rodar en esta ruta, dónde el camino para llegar a algún lado, cambia a cada rato.
Vuelvo a concentrarme en el hornero. Amainó el viento, apareció un poquito el sol. El ya no está más.
A los pocos minutos, regresa ufano con algo en el pico y se mete en su morada.
Ni lerdo ni perezoso, se encargó de su tarea, aprovechando la volatilidad.
Las chances parecen estar en estos entornos cambiantes.
Tenemos que adquirir maestría para tomarlas.
Podemos asimismo, generar nuevos escenarios, siendo los artífices de la transformación.
En cualquiera de los casos, quedarse de manos cruzadas no parece ser la opción.
Bienvenidos a la volatilidad !
Good topic and interesting one!!.Gracias.
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