Resiliencia !

Este día otoñal nos trajo de regreso al sol. Ocupado, vaya uno a saber en qué, esa estrella que nos alumbra, se pasó varios días apenas espiando. Le costó casi una semana, ganar el partido a las nubes.

Aquí lo tenemos, radiante y diáfano. Aprovecho para secar al calor del astro rey, todo lo humedecido, incluyendo por cierto las pantuflas.

Mientras voy completando los traslados de elementos medio enmohecidos, se me viene, mitad a la mente, mitad al corazón, un recuerdo de mi vida. Lo que rememoramos, ha sido procesado en nuestro cerebro, que nos devuelve una versión modificada, teñida por las nuevas vivencias, cada vez que traemos algo del pasado.

Sin embargo, las emociones que estuvieron, sirvieron para  marcar a fuego, determinadas frases, instantes que no cambian.

Tienes que ser fuerte Marcelo. Llora todo lo que quieras, pero que las lágrimas no te quiten las ganas de seguir.

Sentada frente a mí, en la cocina de casa, me hablaba la esposa de un primo hermano, sobrino de Papá.

La penosa enfermedad  había finalmente vencido a mi padre. Su impensada partida nos había dejado anímicamente derruidos.

No hubo elección, ni chance alguna. En siete meses, pasamos sin escalas, de compartir una tarde de fútbol, con mi hermano Carlos Ariel, otros amigos y Papá Ramón, a hacer su despedida y duelo.

Con mis veintidós años, mi hermano Ariel de catorce, mi hermana Claudia algo mayor que yo, nos quedamos acompañando a nuestra mamá Ana, que enfermó de depresión.

Nos sobrepusimos al hecho del fallecimiento de Papá como pudimos. En mi caso, conviviendo con hermosas remembranzas, donde la alegría contagiosa  y las enseñanzas de él, se mezclaban con la inmensa tristeza de no tenerlo.

La fortaleza, a la que se refería mi prima, no fue la misma para cada uno de nosotros.

Superar la adversidad y buscar la mejor versión de uno mismo, es bastante personal.

En mi caso, pude culminar mis estudios universitarios, para alcanzar el título de ingeniero. Luego nos unimos para formar una familia con mi esposa Eugenia, madre de mis hijas, Emilia, Paula y Lucía.

Reconozco que nuestra existencia, viene acompañada de un combo de felices y otros duros momentos. Reflexiono que no son elegidos, sobre todo los que nos dan un mazazo repentino y seco. Suceden, de manera muy rápida, dejándonos mal parados y con un gran dolor a cuestas.

Quien más, quien menos, hemos transitado y transitaremos situaciones difíciles en nuestro devenir.

El impacto depende de cada persona. Un mismo hecho puede afectarnos de manera distinta.

¿Qué hace la diferencia?

La capacidad que tenemos para sobreponernos a las circunstancias  que se tornan muy cuesta arriba.

Esa fortaleza interior, que nos impulsa a salir, se distingue en la actualidad por el sustantivo resiliencia.

Más novedosa es la comprobación fundada en casos concretos, de que se trata una cualidad, como otras, que se puede desarrollar. Es un atributo, que si bien está dentro de nosotros, gran parte de su crecimiento y madurez se adquiere con la práctica.

Más relevante aún, es que ese aprendizaje deriva muchas veces de ejemplos cercanos, como padres resilientes u otros modelos a seguir.

Crecer en resiliencia implica cambiar hábitos y creencias.

Un buen uso de esta condición casi de invulnerabilidad, le ha permitido, a personas que están cerca del abismo, a dar lo mejor de sí para superar la adversidad.

¿Qué caracteriza a una persona con habilidad resiliente?

  • Distingue su potencial y sus limitaciones.
  • Confía en sus capacidades.
  • Piensa que una dificultad es una oportunidad de aprender.
  • Se maneja con optimismo.
  • Busca relaciones positivas y practica el buen humor.
  • No controla situaciones, sino vive con sus emociones amortiguadas por la conciencia.
  • Es flexible a los cambios.
  • Acciona de manera tenaz y constante.
  • Pide y da ayuda a los demás.

Es muy probable que este listado, te sirva como guía de comparación, para determinar cuan identificado estas con este carácter de resiliente.

Es válido mencionar, que puede que sea algo ideal, el hecho de cumplir con todos los distingos de la enumeración precedente.

La gama de matices, que nos acompaña en muchas áreas de nuestras vidas, se pone de manifiesto una vez más, para facilitarnos estar más próximo o apartado, dependiendo de las situaciones.

La cultura, la condición social, la economía, las relaciones, en las cuales estamos inmersos, ponen su granito de arena. Nos posibilitan acercarnos o alejarnos de nuestra meta de superación de obstáculos.

Soy un convencido de que podemos cultivar la resiliencia como beneficiosa para nosotros mismos,  como ejemplo para nuestros hijos y otros personas con las cuales ligamos afectivamente.

Asimismo, soy muy consciente de que las sociedades que han superado circunstancias tremendamente desfavorables, han resurgido robustecidas y renovadas.

Muchos episodios históricos lo demuestran.

En estos procesos se necesitó de personas resilientes, que lideraron y contagiaron el poderoso convencimiento de que se iba a lograr el objetivo.

En algún momento la caída es inevitable o al menos no elegible.

Lo importante no es caer, sino aprender a levantarse.

El final amerita este pensamiento.

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3 comentarios en “Resiliencia !”

  1. El concepto resiliencia también tiene su acepción desde la física: Propiedad de algunos materiales de resultar fortalecidos o de mayor resistencia luego de ser sometidas a acciones extremas. El ejemplo del temple del hierro para convertirlo en acero sería un buen ejemplo. Comparto el valor de desarrollar este valor humano como lo es el de lograr ser resiliente ante las situaciones de adversidad. No comparto el que nos haga casi invulnerables, es esa vulnerabilidad y la sensibilidad de la respuesta de asumir nuestras propias sombras para poner luz sobre ellas, lo que desarrolla este aspecto tan profundamente humano. A veces querría que no fuera necesario ese pasar por el fuego y el dolor necesarios para desarrollar esta capacidad para aquellos que quiero, pero es condición necesaria y es cuando vemos que no podemos controlar ni vivir la vida sin caídas ni la de los otros, porque cada uno necesita de sus propias experiencias. También existe otra mirada acerca de este término tan de moda hoy y es que la Empresa valora esa fortaleza como medio para superar crisis y golpes, exigencias de proactividad que no dejan espacios a una vida equilibrada. Ahí es donde veo al Hombre como lobo del Hombre y explotador de la resiliencia del otro, que desarrolla defensas, porque el sistema no le deja opciones y no avalo esa lógica del Mercado laboral

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      1. Perdón que se corto. Releyendo lo de invulnerabilidad coincido porque es lo que quise escribir, pero no salió como quería. A veces pasa. Me alegro que lo que hago sirva para generarte compartir tus reflexiones conmigo. Muchas gracias, Lo valoro un montón.

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