El Amor

Si iniciara una búsqueda en la red escribiendo la palabra amor, o sus acciones declarativas, te amo, te quiero, es probable que el resultado fuera tan extenso, que me convendría filtrar según distintas relaciones a las que hace referencia:

Amor filial, amor de pareja, amor de amistad, amor altruista, amor espiritual, amor por uno mismo, amor universal.

También podría ser oportuno acotar la exploración según el objeto o fin de ese amor, que puede ser  una actividad, un sueño, un compromiso, un grupo de personas o algo material.

Amor por: los libros, la poesía,  las flores, los autos, el estudio, el prójimo,  los enfermos, Cristo, Dios, Ala,  la iglesia, los animales,  los niños,  el trabajo, el dinero, la belleza, la música.

La enumeración puede ser infinita. Resulta bastante personal  que nos hace sentido a cada uno a la hora de elegir nuestro propio listado. Uno ama lo que ama sin explicación consciente que lo valide.

Si expandimos el análisis a la que entiende cada cultura respeto de este concepto, es probable que encontremos  diferencias y opiniones diversas, influenciadas por las particularidades de cada civilización.

Los innumerables ámbitos y situaciones en donde puede ser usada la palabra amor, tiene una vastedad inalcanzable; como ya dijimos  resultan dependientes de nuestra propia construcción individual.

«El Hombre en Busca de Sentido», libro que narra en primera persona la supervivencia del psiquiatra Victor Frankl en un campo de concentración durante la segunda guerra mundial, revela en varios capítulos del mismo la poderosa influencia  del amor. (Recomiendo la lectura de este texto, algo inquietante y devastador, pero fuente de aprendizaje y reflexión)

El autor infiere que aquellos condenados que tenían un propósito o sentido  más allá del calvario del encierro y trabajos forzados, resultaban con mayores posibilidades de sobrevivir, y superar los obstáculos de enfermedades, plagas, torturas, despersonalización e inanición. Además concluye que si lo que los mantenía vivos estaba ligado a un fuerte sentimiento de amor, las posibilidades de continuar existiendo eran aún mayores. El mero hecho de recordar su vida pasada donde los rodeaba el cariño y el afecto, les daba fuerzas para continuar luchando.

Es posible deducir de su narración que muchos de los prisioneros conservaban su condición humana , cuando en el mundo que habían sido forzados a abandonar se encontraban buenas relaciones de amor: se imaginaban abrazando a su esposa, sus hijos, sus padres, sus hermanos, sus amigos.

Por otro lado destaca las acciones de varios hombres serviciales, tales como médicos, enfermeros, que eran como un bálsamo para aquellos infelices desposeídos. El servicio al próximo, al cercano en el dolor, los mantenía alertas y expectantes, más allá de cualquier circunstancia.

La tristeza, el desánimo, las pésimas condiciones de vida,  eran  mitigadas por la fuerza arrolladora de las emociones más profundas contenidas en el amor.

Siguiendo con algo más cotidiano, si analizamos nuestras acciones del día a día, es muy probable que gran parte de ellas tengan el trasfondo de la determinación de expresar en hechos,  sentimientos y emociones, lo que nos remite al sentimiento del amor.

Es por ello que salimos de mirarnos el ombligo, para tratar de ofrecer a nuestras parejas, hijos, padres, amigos, afectos, y otras relaciones lo mejor que esté a nuestro alcance.

La acción de proclamar a otra persona: TE AMO, cambia el universo en torno a la relación, y pone en palabras la coherencia de las acciones y pensamientos que llevamos a cabo.

Resulta claro que una parte de lo que nos rodea no puede ser explicado desde la racionalidad de si conviene o no conviene, sino más bien desde el compromiso a las relaciones y al querer.

La pregunta impostergable:

Cómo andas de amores?

El amor es cosa del pasado, se suele escuchar.

De manera personal yo creo que lo necesitamos más que nunca para una estrategia superadora en muchos órdenes, mirando un poco más allá de la cotidiana coyuntura que nos nubla la visión.

Amor por uno mismo, amor por los demás.

El único antídoto para el egocentrismo de la razón pura es el amor.

A continuación y como cierre, les transcribo la traducción  de una carta,  que es probable que Einstein (no está comprobado) le haya escrito a su hija Lieserl fallecida de escarlatina con sólo un año de edad. La intención no es verificar su autenticidad, sino compartir un escrito muy bonito, según mi opinión.

El Amor

Mi querida hija:

Cuando propuse la teoría de la relatividad, muy pocos me entendieron, y lo que te revelaré ahora para que lo transmitas a la humanidad también chocará con la incomprensión y los prejuicios del mundo. Te pido aun así, que la custodies todo el tiempo que sea necesario, años, décadas, hasta que la sociedad haya avanzado lo suficiente para acoger lo que te explico a continuación.

Hay una fuerza extremadamente poderosa para la que hasta ahora la ciencia no ha encontrado una explicación formal. Es una fuerza que incluye y gobierna a todas las otras, y que incluso está detrás de cualquier fenómeno que opera en el universo y aún no haya sido identificado por nosotros. Esta fuerza universal es el amor.

Cuando los científicos buscaban una teoría unificada del universo olvidaron la más invisible y poderosa de las fuerzas.

El Amor es Luz, dado que ilumina a quien lo da y lo recibe. El Amor es gravedad, porque hace que unas personas se sientan atraídas por otras. El Amor es potencia, porque multiplica lo mejor que tenemos, y permite que la humanidad no se extinga en su ciego egoísmo. El amor revela y desvela. Por amor se vive y se muere. El Amor es Dios, y Dios es Amor.

Esta fuerza lo explica todo y da sentido en mayúsculas a la vida. Ésta es la variable que hemos obviado durante demasiado tiempo, tal vez porque el amor nos da miedo, ya que es la única energía del universo que el ser humano no ha aprendido a manejar a su antojo.

Para dar visibilidad al amor, he hecho una simple sustitución en mi ecuación más célebre. Si en lugar de E= mc2 aceptamos que la energía para sanar el mundo puede obtenerse a través del amor multiplicado por la velocidad de la luz al cuadrado, llegaremos a la conclusión de que el amor es la fuerza más poderosa que existe, porque no tiene límites.

Tras el fracaso de la humanidad en el uso y control de las otras fuerzas del universo, que se han vuelto contra nosotros, es urgente que nos alimentemos de otra clase de energía. Si queremos que nuestra especie sobreviva, si nos proponemos encontrar un sentido a la vida, si queremos salvar el mundo y cada ser sintiente que en él habita, el amor es la única y la última respuesta.

Quizás aún no estemos preparados para fabricar una bomba de amor, un artefacto lo bastante potente para destruir todo el odio, el egoísmo y la avaricia que asolan el planeta. Sin embargo, cada individuo lleva en su interior un pequeño pero poderoso generador de amor cuya energía espera ser liberada.

amor 1

Lamento profundamente no haberte sabido expresar lo que alberga mi corazón, que ha latido silenciosamente por ti toda mi vida. Tal vez sea demasiado tarde para pedir perdón, pero como el tiempo es relativo, necesito decirte que te quiero y que gracias a ti he llegado a la última respuesta.

Tu padre.

1 comentario en “El Amor”

  1. me gusto el texto , que difícil definir el amor con palabras.
    Creo que en el acto de amar uno no gana, pierde , porque da sin esperar nada ; cual acto irracional que pone en evidencia que hay algo que nos trasciende y ese algo habla en otro idioma , el lenguaje del ser.
    abrazo =)

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