Error u Oportunidad?

No tengo un registro personal y contable de aciertos o fallas.  De este modo no me es posible establecer un porcentaje de efectividad. Es probable que en los ámbitos centrales de mi vida haya acertado en mayor medida que errado, cuando elegí mi profesión, casarme con Eugenia, tener tres hijas preciosas, poner el trabajo como un valor preciado. Sin embargo en esos logros que motorizan mi vida , existe un porcentaje de furcios, algunos memorables, otros no tanto, que le otorgan condimento y validez a esto de que nadie está exento de equivocaciones.

En el terreno del plural, por un lado ponemos mucho empeño en las cosas, mucha dedicación y actitud, valiéndonos de varias y maravillosas cualidades particulares, que compartimos en mayor o menor medida los seres humanos:

la adaptabilidad para amortiguar distintas circunstancias,

la resiliciencia para sobrevivir a los malos tiempos,

la alegría para vivir los buenos momentos, 

la empatía para ponernos en el lugar del otro,

la humildad para no creernos el pupo del universo,

la responsabilidad para hacernos cargo,

el compromiso para cumplir nuestras promesas, 

la curiosidad de los niños para conocer,

el amor y la bondad, para poner el corazón,

 

Por otro lado, aunque no sea nuestra intención, ni llegar, ni permanecer en ello, nos metemos en terreno fangoso y caemos abiertamente en:

el desgano y cansancio para justificar no hacer,

el egoísmo, para no registrar al otro,

la desilusión, para no generar más expectativas,

la exclusión propia y ajena, para no generar compromiso,

la indolencia, para no asistir al prójimo,

la depresión, para no tener sentido de vida,

la soberbia, para sentirnos más altos,

la tristeza para refugiarnos del dolor,

la razón y sólo la razón, para no poner el corazón,

No ha sido casualidad que haya puesto nueve y nueve, porque según mi punto de vista existe un elemento esencial que juega un rol decisivo para que el cuadro de resultados final arroje un valor positivo, o sea  la suma del debe y del haber nos deje saldo en la cuenta bancaria.

Ese cualidad a la que hago referencia, es percibirnos y declararnos en todo momento como ignorantes, como hito fundamental para desarrollar cada día más nuestra actitud de aprendiz.

Manteniendo en alto el valor de la incompetencia, es que la pregunta que titula este blog: Error u Oportunidad? , nos brinda la posibilidad de transformar nuestras actividades, decisiones y elecciones de vida (que se tiñen inexorablemente de matices positivos y negativos como los anteriormente listados) , en situaciones donde el computo final nos deje esa efímera sensación de distinguirnos como exitosos.

Aprender de los errores, por supuesto aceptándolos primero,  nos regala una oportunidad única de superar nuestras falencias, fracasos y ansiedades, para seguir tratando de lograr el bienestar,  que es esa piedra preciosa  que necesitamos tallar día a  día.

La ecuación  la podemos resolver sin asistencia, aunque es muy común que necesitemos una guía, un maestro, un intérprete que nos facilite tocar la partitura, por lo que es nuevamente clave  decir no sé, hasta acá llegó mi suficiencia, y de este modo dejar atrás las equivocaciones para que aparezca la carta ganadora, que tengamos presente  mantiene esa característica  sólo  por unas pocas  manos.

El ojito de cerradura de hoy nos invita a mirar dentro de la habitación, donde allí están congregados, jugando a las escondidas casi sin descubrirse, nuestros éxitos y nuestros desaciertos (que a veces endilgamos a otros). Cada uno de nosotros  tiene la llave maestra para abrir la puerta y organizar el juego, de modo tal que todos ellos puedan conocerse,  aprendan unos de otros, para no caer en la euforia de creernos infalibles, o en la depresión de no creernos valiosos.

La pregunta, que me vengo haciendo hace bastante tiempo ya:

Error u Oportunidad?

Es mucho más importante que la respuesta que traté de esbozar,  es tan sólo el punto de partida; por suerte como varias cosas de nuestras vidas, es bastante personal y aunque tenga espacios comunes, es materia de opinión. Por lo tanto es bastante relevante  que tú encuentres tu propia y válida respuesta.

Caer en la tentación de creer que es posible saber todo y todo el tiempo, es como haber pensar que el Titanic nunca se hundiría.

La diferencia la hacemos sabiendo que las respuestas y afirmaciones presentes, tienen un período de validez acotado.  Aceptar nuestros yerros para luego verlos como chances y plataformas de lanzamiento, es el principal desafío para que el balance de sumas y saldos arroje una ganancia neta.

El autodeclarado ignorante es un principiante……

El principiante se fortalece del error……

El error nos muestra lo ignorantes que somos…..

Un ciclo que cuando accedemos se repite virtuosamente y por el que paradójicamente vivimos en un lucimiento relativo……

Para resumir,

Somos bastante humanos al fin……

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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