Las palabras son como esa música de fondo que me acompaña diariamente. En esto de tratar de expresarlas armónicamente para que suenen como una sinfonía, discurre parte del tiempo de nuestras vidas, y si las mismas están alineadas con el pensamiento, y nos vuelcan a la acción, entonces la coherencia aparecerá como ese regalo que equilibra nuestras vidas.
Hubo un tiempo no muy lejano en donde me salían como un torbellino desenfrenado, eran parte de mi energía descontrolada, la época donde abunda de todo, y dónde la denominada adolescencia se hace presente con sus encantos a flor de piel. En esa época el poder de las palabras parecía que se esparcía por el Universo, sembrando emociones diversas por doquier, para unir y soltar piezas dentro de mí, y transformarme en un ser rebelde, inacabado e incompleto.
Era tal el desequilibrio de energía, que la etapa más entrópica de nuestras vidas discurría entre grandes alegrías y profundos desánimos. Alegría por salir con la chica que me gusta, comer un asado con amigos, salir a bailar, jugar al fútbol. Desencanto marcado por no poder divertirme más, y meterme de lleno en esto de las obligaciones tales como el estudio, ayudar por momentos a mi padre en el trabajo, y otras menores, pero que significaban una pesada carga, muy difícil de llevar.
Quiero rescatar esa etapa de mi vida, porque dentro del remolino de sensaciones, y actividades corporales por doquier, y pensamientos que no te llevan aparentemente a ningún lado, aparecía allí como una llamita encendida, una palabra mágica que de tan especial se quedó conmigo, y la repito hasta el hartazgo: SENTIDO.
Cuando descubrí esa palabra? Es probable que cuando empecé a recibir a clases de Filosofía se hayan quedado en mi inconsciente; muchas de las preguntas que aún no podemos responder, en especial esa de Para qué vivimos? y más profunda aún, Cuál es el sentido de la Vida?
Empezar a practicar con ella, desde la adolescencia, usándola en frases como: ESTO NO TIENE SENTIDO o ESTA BUENO, TIENE SENTIDO, me posibilitó encariñarme con ella y buscarla en todo momento, como la piedra basal de mi equilibrio. Entonces es común que me pregunté: Esto me hace sentido?, o bien: A quien le hace sentido esto?
Tuve maestros que me me fueron asistiendo a encontrar significado al sentido, y estoy muy agradecido por lo que me dieron, reconociendo que sin ellos hubiera sido mucho más difícil. En esa lista aparecen en primer lugar Papá, Mamá, Maestros, Amigos, Esposa, Hijas, Compañeros de Trabajo, los cuales me brindaron el marco adecuado, pero por sobre todas las cosas, me registraron y me incluyeron en sus propósitos. Cuánto vale un: vas bien encaminado!!!! para una persona algo confundida. Cuánto vale un: te quiero mucho hijo!!!! para una persona que necesita amor. Cuánto vale un: muy buen trabajo!!!! para una persona que necesita ser reconocida.
En la actualidad se la expresa a menudo como Propósito, pero me suena muy racional, y me quedo con mi compañera de viaje, SENTIDO, ya que esta me recuerda mis sentidos, que ahora sé que son mucho más que cinco, y me liga profundamente a un órgano vital que me identifica: CORAZÓN, y a una característica esencial de mi existencia, PONER ACTITUD.
He perdido el sentido algunas veces, mas como lo tengo arraigado allí en mí corazón, no he hecho más que buscarlo, respirando profundo, conectando con él, eligiendo el compromiso que hay que elegir, para no decaer y recuperarlo tantas veces como sea necesario.

Hoy encuentro sentido en mi familia, mi madre, mis hermanos, mi equipo de trabajo, los proyectos, mi barrio, mi escritura. Con la madurez cada vez más arraigada, he ampliado su alcance, incluyendo otros, para llamarlo ahora NUESTRO SENTIDO. Me he sumado al sentido de otros, y otros se han sumado al mío, y allí vamos viviendo con varios proyectos y nortes. Me he percatado de que esta mítica palabra, no está allá lejos como un objetivo a alcanzar, sino muy dentro de nosotros, ES MI COMBUSTIBLE HUMANO ESENCIAL.
Por la mañana el sentido me sonríe, se viste conmigo y sale al mundo, para mostrarme a dónde voy, para qué vine a vivir y sobre todo qué puedo aportar. Seguro que tengo conocimientos y habilidades desarrolladas, pero el combustible que me mueve en un rango superador se llama ACTITUD, y emana de mi corazón inquieto y hacedor.
Bocallave si las hay, el de hoy es el director de orquesta de tus pensamientos, palabras, y acciones. Todos lo tenemos allí en algún lugar profundamente arraigado, a la espera de ser descubierto, es el ancla de tu barco que se mantiene firme en la tempestad, ES TU SENTIDO, personal y para compartir, pero profundamente tuyo e inigualable. Este preciado tesoro, nos mantiene con un significado único y especial, en esto de vivir, y convivir. Compuesto de pequeños pero grandes engranajes, nos motiva a caminar minuto a minuto en busca de…….
Tenemos el compromiso humano de ser maestros en esto de encontrar, desarrollar y hacer viable un sentido concreto para vivir, y articular una sociedad de propósitos y logros.
Por eso me pregunto y te pregunto:
- Cuál es tu Sentido?
- Qué quieres lograr en tu Vida?
Tus respuestas te pertenecen, a mí se me presentan visiones de mí mismo, alcanzando determinados hitos, trazando un camino y dando rienda suelta a la creatividad.
Mi respuesta es amplia y concisa a la vez, la que me impulsa a mantenerme activo y conscientemente vivo.
Mi respuesta concuerda con el nombre de mi blog: Imaginando posibilidades, accionando para vivir.
Tú: Ya tienes tu propio nombre?