Se puede poner en palabras la belleza?
Ya mismo, me encuentro observando por el ventanal, como el viento mece las ramas de los árboles. Verdes y tornasoladas sus hojas, la brisa las hace tocar una partitura, donde se destacan los violines y los bajos. Susurran por lo bajo, palabras ahogadas por el aire en movimiento.
Mientras incrementa su fuerza, la corriente parece torcer la resistencia de estas gladiadoras, que se niegan a darse por vencidas.
La sinfonía no se detiene. Se han agregado visitantes ilustres. Palomas, benteveos, jilgueros, horneros, aguiluchos, gorriones, carpinteros. Ellos suman sus trinos, conformando sonidos únicos e inigualables.
Este conjunto magnificente, que derrama preciosura, demuestra cuán subjetivo soy.
El impacto de la obra, que me tiene como espectador, inunda mis sentidos.
Allí está la respuesta a mi pregunta inicial.
El concepto de belleza depende de mí juicio. Distintos observadores la percibirán en otros momentos, bajo dispares circunstancias y sobre diferentes ámbitos.
En este caso particular la hermosura que yo distingo habla de mí, más que de cualquier otra persona.
Algunos de Uds coincidirán conmigo, otros no, o tal vez de forma de parcial. La indiferencia puede ser otra opción.
Esto me sirve de introducción para centrarme en este vasto mundo de las opiniones y de los juicios.
En general nosotros emitimos juicios de valor tantas veces al día, que a veces ni siquiera los registramos.
Estos pareceres, pueden estar referidos a uno mismo, a personas, a hechos.
Vale abrir un diario y leer las noticias para caer en la cuenta de que los dictámenes aparecen por doquier.
Vale reconocer que existen opiniones que dejan a la persona en condiciones de indefensión y se expanden como reguero de pólvora. Disuelven la entidad de quien se habla. Lo más común es cuando se masifican las valoraciones a través de los mensajes y los medios: el presidente es un gato, la ex presidenta es una ladrona, los políticos no hacen nada, etc., etc.
Abundan los ejemplos en las redes sociales, de la descalificación individual sin fundamentos y sin posibilidades de réplica.
El juzgamiento que se hace a través de la opinión vertida en medios de comunicación masivos, deja a los afectados imposibilitados, su reputación afectada.
Por otro lado, existen los veredictos más relacionales, que no son ni buenos, ni malos, pero si podemos decir que son fundados o infundados, contribuyen a fortalecer las relaciones desde el respeto y el aporte para mejorar. La posibilidad de cambio está explicitada, y constituye el fin por el cual los emitimos.
Nuestra opinión acerca de otro ser humano, respecto de lo que está siendo o haciendo, adquiere significancia, para construir un espacio de confianza, en la medida que la misma sea fundada.
Cómo se funda un juicio?
- El para qué o qué tienen que ser claros.
- La medida de comparación tiene que estar presente.
- Dominio sobre el cual vertimos la opinión.
- Hechos que demuestren la validez de que manifestamos.
- No poder fundar un veredicto contrario.
En cuántos de nuestros juicios están presentes estos elementos?
Por ejemplo, una de mis hijas es desordenada.
Cómo abordo esta situación con ella?
Estamos inmersos en un universo de opiniones y dictámenes diarios, en los ámbitos en los cuales convivimos.
El camino de adquirir maestría en dar y recibir juicios es una senda que nos llevará a mejores relaciones y conversaciones más productivas.
Necesitamos aprender a recibir opiniones negativas y positivas.
Es imprescindible pensar en el otro, en conservar su integridad personal, cada vez que damos un parecer, un sentir, una opinión.
Emitir una sentencia habla de nosotros, por lo que podemos hacerlo desde el amor, describiendo los hechos, para trazar un camino común hacia el futuro.
Conversar de manera responsable nos aproxima unos a otros, poniéndonos en acción.
Resulta inevitable emitir juicios. Una elección encierra un dictamen en sí misma.
Vivir pendiente de las opiniones de las demás, nos aleja de la autenticidad.
No validar ningún juicio de los otros, nos resta posibilidades para relacionarnos. Corremos el riesgo de ser percibidos como soberbios. Esta persona, no acepta opinión alguna, suele decirse. Se cree el dueño de la verdad.
Llegado a este punto, nos preguntó:
Qué relación tienes con los juicios propios y de los demás?
Amparada por una gorra mi calvicie, salgo a caminar. Quiero apreciar más de cerca la gracia de la naturaleza que me rodea, sin que el sol me abrace de más.
Cada paso que doy es un motivo de asombro, y nuevas distinciones.
Como reza un cartel, colocado en algún lugar.












