Frases con o sin sentido ?

La poesía me persigue durante estos días grises. De a ratos me alcanza, provocando la molestia de mi raciocinio. Hemisferios cerebrales en pugna por llegar a un mismo lugar, pero usando distintos caminos.

Por un lado la belleza, la contemplación, la vibración de la emociones que provoca la sensibilidad de dejar que las palabras atesoren conceptos simples, armónicos y oxigenantes. Esto me permite llegar a esbozar una sonrisa, mientras bebo un sorbo de café.

Por el otro costado, la lógica con su sucesión de causas y efectos, me explica en parte la vida, produciendo una sensación de tranquilidad, y acaso un dominio parcial de ciertas cosas. Esto me permite llegar a esbozar una sonrisa, mientras bebo un sorbo de café.

En el mismo momento que sucede esta pugna, pienso que la realidad se compone de hechos que nos trascienden a cada momento. Nuestros juicios, es decir nuestra valoración de acontecimientos del tipo que sean, vienen del pasado, se manifiestan en el presente y tienen efectos en nuestro futuro.

¿Cómo el hombre gestiona  su relación e interpretación de los hechos?

Una manera es emitir declaraciones fundadas o infundadas. Algunas de ellas, se transformaron de boca en boca en refranes populares, que son una manera de explicar o más bien justificar muestras conductas, casi como reglas generales o mapas mentales para coexistir en sociedad.

A continuación te comparto algunos refranes populares. No hay una valoración estadística que determine si son los más mencionados, pero eso no reviste mayor importancia para el sentido que pretendo dilucidar. Encierran opiniones cortas sobre el amor, valores, conductas, preferencias, relaciones sociales, espiritualidad, trabajo y varios ámbitos más.

«En el país de los ciegos, el tuerto es rey».

«Ojos que no ven, corazón que no siente».

«Piensa el ladrón que todos son de su condición».

«Ver la paja en el ojo ajeno, y no la viga en el propio».

«A quien madruga, Dios le ayuda».

«De desagradecidos está el infierno lleno».

«Después de la tempestad viene la calma».

«No hay mal que por bien no venga».

«Quien siembra vientos recoge tempestades».

«Muerto el perro, se acabó la rabia».

Los que tenemos ya algunas décadas, hemos tenido quizás una habitual vinculación con estas sentencias; con seguridad las hemos escuchado en boca de abuelos y padres.

Si es tu caso, como el mío, estas y otras frases,  a menudo aparecen de manera consciente o inconsciente en tu acontecer diario, colaborando a la hora de tomar decisiones personales.

¿Qué relación guardas con ellas?

¿Tu visión crítica, se rinde a los pies de estas frases cuasi mandatorias?

Del mismo modo, filósofos, pensadores, escritores, científicos, artistas, políticos, se han referido en distintos momentos de su existencia, a hechos de la época, cambios culturales, sistemas políticos y de pensamiento. Han expresado reflexiones un poco más iluminadas, que encierran conceptos que de algún modo,  nos facilitan aprender a vivir mejor de manera individual y social.  Vale decir, han elaborado abstracciones que no se les ocurren a mortales comunes como yo.

A veces con ironía, otras con picardía, o más bien  con sentido de auto referencia, intentan conectar emociones y actos racionales, como condimentos propios de la génesis humana. Pueden resultar reveladoras para personas que atraviesan circunstancias especiales.

Van algunos ejemplos:

«No intentes convertirte en un hombre de éxito sino en un hombre de valor». (Albert Einstein)

«En la vida hay algo peor que el fracaso: el no haber intentado nada». (Franklin Delano Roosevelt).

«Disculpenme si les llamo caballeros, pero todavía no los conozco bien». (Groucho Marx).

«Vive como si fueras a morir mañana, aprende como si el mundo fuera a durar para siempre». (Mahatma Gandhi).

«El deber tiene un inmenso parecido con la felicidad de los otros». (Víctor Hugo).

«Somos lo que hacemos de forma repetida. La excelencia, entonces, no es un acto, sino un hábito». (Aristóteles).

«La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo». (Nelson Mandela).

«Tu tiempo es limitado, no lo malgastes viviendo la vida de otro». (Steve Jobs).

«Aferrarse a la ira es como beber veneno y esperar que la otra persona muera». (Buda).

«Elige un trabajo que ames, y no tendrás que trabajar un día en tu vida». (Confucio).

Adoptando cierta similitud respecto de los refranes, aprovecho para preguntar:

¿Qué sentido te hacen esta y otras reflexiones en tu vida?

¿Tus propias opiniones y convicciones que lugar ocupan?

Embriagado por experiencias sensoriales ligadas a la procesión poética que intenta acorralarme, apenas puedo seguir escribiendo ideas articuladas.

La pluma invisible que guía mis dedos, empieza a descontrolarse.

Los esfuerzos repetitivos por generar alguna idea central y reveladora, me han provocado fatiga y cierta conmoción.

Una porción de virtud poética se abre paso por mis venas, sin mucho éxito, por cierto.

Como dijo el poeta chileno Nicanor Parra, alguna vez:

«Para nuestros mayores , la poesía fue un objeto de lujo. Pero para nosotros es un artículo de primera necesidad. No podemos vivir sin poesía».

O el poeta francés Jean Cocteau:

«Yo sé que la poesía es imprescindible, pero no sé para qué».

Para culminar:

¿Acaso los juicios poéticos son esenciales para encontrar un camino más armómico, vedado para nuestro raciocinio?

 

El buen samaritano !

Parábola del buen samaritano

Literal del evangelio de Lucas:

25 En esto se presentó un experto en la ley y, para poner a prueba a Jesús, le hizo esta pregunta:

—Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?

26 Jesús replicó:

—¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo la interpretas tú?

27 Como respuesta el hombre citó:

—“Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser, con todas tus fuerzas y con toda tu mente”,[a] y: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”.[b]

28 —Bien contestado —le dijo Jesús—. Haz eso y vivirás.

29 Pero él quería justificarse, así que le preguntó a Jesús:

—¿Y quién es mi prójimo?

30 Jesús respondió:

—Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de unos ladrones. Le quitaron la ropa, lo golpearon y se fueron, dejándolo medio muerto. 31 Resulta que viajaba por el mismo camino un sacerdote quien, al verlo, se desvió y siguió de largo. 32 Así también llegó a aquel lugar un levita y, al verlo, se desvió y siguió de largo. 33 Pero un samaritano que iba de viaje llegó adonde estaba el hombre y, viéndolo, se compadeció de él. 34 Se acercó, le curó las heridas con vino y aceite, y se las vendó. Luego lo montó sobre su propia cabalgadura, lo llevó a un alojamiento y lo cuidó. 35 Al día siguiente, sacó dos monedas de plata[c] y se las dio al dueño del alojamiento. “Cuídemelo —le dijo—, y lo que gaste usted de más, se lo pagaré cuando yo vuelva”. 36 ¿Cuál de estos tres piensas que demostró ser el prójimo del que cayó en manos de los ladrones?

37 —El que se compadeció de él —contestó el experto en la ley.

—Anda entonces y haz tú lo mismo —concluyó Jesús.

Parábola del buen samaritano 2

Ese sábado por la mañana amaneció bastante nublado. Me desperté algo preocupado.En casa el resto de la familia dormía.

Circulé haciendo el menor ruido posible. Tomé mi celular y lr escribí a Germán, el vendedor del auto que había retirado el día anteriror de la agencia.

Me comentó, que él entendía que el problema del vehículo no era nada grave y que podía circular.

«Probalo de nuevo, cualquier cosa lo traes el lunes u otro día de la semana».

Lo que siguió a continuación, es historia ya contada.

Quedé varado al costado de la ruta, a unos 16 kms de casa, sin ninguna posibilidad de mover el coche. Llamadas al servicio de asistencia, coordinación de grúas que no llegaban, y cuando lo hacían no contaban con los dispositivos adecuados. Personas del otro lado del TE que no alcanzaban a comprender el problema.

Horas y horas de espera, comunicaciones con los servicios de asistencia en ruta y con Germán, el cual no podía creer lo que estaba pasando, y estuvo siempre en contacto y colaborando. Muy agradecido con él.

Eugenia, mi esposa, vino con mis hijas a hacerme el aguante. Gratitud con ellas, mis compañeras de vida.

En un momento de la mañana cerca del mediodía, me pasaron el contacto de un mecánico de Río Cuarto que hacía traslados y podía contar con los elementos adecuados.

Juan me atendió de una. Estaba en los preparativos de un asado con el personal de su taller.

«Lamento no tener los elementos conmigo, están haciendo traslados fuera de la zona, pero si se demora mucho el auxilio, avísame de nuevo y vemos qué podemos hacer».

Por la tarde la situación estaba fuera de control, porque no había servicios de auxilio con las características requeridas disponibles.

Nueva llamada a Juan. Sorprendido me preguntó:

¿todavía, estás allí? No te puedo creer!

Dame un ratito y salgo para allá!

Una hora después y con una nueva grúa estacionada que no contaba con los elementos apropiados, arribó Juan con otro mecánico. Ambos sonrientes, muy buena onda y toda la vocación de servicio arriba.

Juan intentó durante cerca de una hora y por todos los medios solucionar el problema. Al final, lo logró y pudimos subir el vehículo en marcha, a la plataforma que la transportaría unos 140 kms.

Lo que siguió a continuación fue motivo del  relato anterior al que hice referencia. Germán ayudó mucho para solucionar el problema, gestionando los servicios del taller y dando toda la prioridad.

Pero volviendo al momento cumbre, que posibilitó el traslado, toda vez que hube agradecido de mil maneras a Juan, le dije que no tenía dinero para pagarle el servicio conmigo, pero que en la semana pasaba por su taller.

«No hay problema amigo, no hace falte que me pague nada».

Pasaron los días, estuve ausente por vacaciones. Seguí en contacto con Juan vía redes.

Fui dos veces al taller y no lo encontré.

Le dejé otro mensaje, donde le manifestaba que yo necesitaba pagarle el servicio.

Su respuesta, ya definitiva fue:

«Hermano, ya te dije que no quiero dinero, pasa por el taller y tomamos un fernet juntos. Lo que a mí me gusta es ayudar con lo que puedo. Para eso estamos en esta vida».

Guau. Qué respuesta.

Seguro voy a pasar por el taller de Juan, a charlar con él, que en mi corazón ya es mi amigo.

Ayer pensaba, que uno de las partes de la biblia que más he disfrutado, era la de leer la parábola del Buen Samaritano del evangelio de Lucas. De ahí que haya arrancado este blog, trayéndola a colación.

Las semejanzas son evidentes.

«Juan no había hablado nunca conmigo, no era conocido ni amigo de ninguna persona de mi círculo más cercano. No tenía ninguna obligación de salir un sábado, cortando un asado con amigos para asistirme y lo hizo».

Juan no necesita una recompensa monetaria. Alguno puede decir, con cierta razón, que capaz no le hace falta.

Yo digo que él se puso en mis zapatos, sin pedir nada a cambio y demostró una sensibilidad sin igual.

Opino que hay hechos que son absolutamente superadores, generados por personas con valores que nos redimen.

Es probable que la multiplicación y proliferación de acciones altruistas, nos permitan construir una mejor sociedad.

No parece tan utópico.

¿Vos qué opinas?

Humildad !

La preponderancia de las virtudes humanas es un ámbito difícil de conciliar.

Filósofos, pensadores, escritores, poetas, han intentado ponderarlas.

En cualquiera de los casos, dependiendo de sus lentes, han puesto una u otra como base fundamental de la existencia plena y armoniosa de las personas.

Amén de lo expuesto, y más allá de nuestras propias opiniones fundadas o no, existe un común acuerdo, que la virtud de ser humilde es una piedra fundacional y social. Lo que no quiere decir, que exista del mismo modo, una marcada y compartida vocación por ponerla en práctica.

El genial escritor del Quijote, Miguel de Cervantes Saavedra, nos dice en su obra, Coloquio de los Perros:

La humildad es la base y fundamento de todas las virtudes, y que sin ella no hay alguna que lo sea.

Humildad, es una palabra que tiene un origen en el humus, o sea la tierra.

Ese basamento, le ha conferido a lo largo del devenir histórico, dos acepciones:

  • La posición económica de los pobres y desfavorecidos (pobres de la tierra). Una persona humilde, en este sentido, es alguien que proviene de un hogar de escasos recursos y sin mayores posibilidades de prosperar.
  • Una cualidad de la persona que se pone en igualdad frente a los demás, porque reconoce la ecuánime dignidad de cada ser humano en tanto que todos vienen «de la tierra». Este último sentido hace de la humildad una actitud relacionada con la virtud de la modestia o sea la capacidad de restar importancia a los propios logros y virtudes y de reconocer sus defectos y errores.

Algunos conceptos interesantes y vinculados con la valoración que hacemos de la humildad:

Una persona que actúa con humildad no tiene complejos de superioridad, ni tiene la necesidad de estar recordándoles constantemente a los demás sus éxitos y logros; mucho menos los usa para pisotear a las personas de su entorno. En este sentido, la humildad es un valor opuesto a la soberbia.

La humildad puede ser una cualidad humana independiente de la posición económica o social: una persona humilde no pretende estar por encima ni por debajo de nadie, sino que sabe que todos somos iguales, y nuestra existencia tiene el mismo grado de dignidad. De allí que ser humilde no implique dejarse humillar, pues la humildad no supone una renuncia a la dignidad propia como personas.

A través de las definiciones podemos distinguirla, primer eslabón para identificarla, pero los ejemplos y hechos concretos, terminan de darle forma.

Vamos de lleno a la segunda acepción de humilde (cómo antónimo de soberbio), la que nos vincula con el reconocimiento del otro, y la que nos limita las ínfulas de los aciertos, y nos hace mirar nuestros errores.

En mi caso personal, he conocido personas modestas y humildes, en grado superlativo.

La pequeña reseña biografíca que les voy a relatar a continuación, contiene aspectos insoslayables a la hora de ser humilde.

Chiría, el encantador de abejas

Contigua a la quinta familiar, separada por el canal de riego mayor, que proveía de frescura y agua a las tierras cultivables, se encontraba el vivero de Don Avellaneda.

Así era conocido, el pedazo de tierra de poco más de dos hectáreas, cuya especialidad eran las rosas, y otras plantas ornamentales.

Su casero, cuidador, artífice, obrero y apicultor, el longilíneo Chiría.

De edad indescifrable, andar y manos incansables, Chiría era capaz de cultivar la más linda rosa (de colores exquisitos y fortaleza sin igual), tener las mejores gallinas ponedoras, conejos, tomates, hortalizas, nueces, castañas, naranjas, limas, quinotos, duraznos, ciruelas y extraer una miel exquisita de sus queridas colmenas.

Una lista interminable de productos que cosechaba, y compartía sin problemas con todos los vecinos, y con todo aquel que le pidiera.

Chiría no pedía nada a cambio.

Soltero, sin hijos, era el tío-padrino de muchos de los niños del lugar.

Los secretos de su encanto, eran una amplia sonrisa, escasas palabras, ademanes suaves, como pidiendo permiso, y unos exquisitos caramelos de miel y néctar que él mismo hacía y regalaba a los críos.

Su vivienda y el contenido de la misma, incluían sólo lo indispensable.

Chiría se proveía en gran parte de lo que la tierra le daba, no necesitaba más que eso.

Según sus palabras:

«Don Avellaneda, me trae café y algo de carne de vaca, el resto me lo proveo yo, ya que no necesito mucho para vivir, sólo cultivar las rosas, sembrar, cosechar y cuidar mis colmenas».

La ropa la conseguía haciendo trueque con su miel.

Cuando abandoné la quinta a los 22 años, para vivir en la ciudad, dejé de verlo con frecuencia.

En esa época, aún no tenía ningún problema de salud, y seguía haciendo una jornada extendida, de lunes a lunes, que arrancaba con las primeras luces del alba.

Sombrero de ala ancha para protegerse del sol, camisas manga larga, pantalones de grafa, alpargatas y pañuelo al cuello. Con esa misma vestimenta, apenas una máscara de red en la cara, que a decir verdad no protegía mucho, intervenía las colmenas para sacar la miel.

Era increíble ver cómo lo hacía. Un ritual, de cuidado extremo, sin ninguna protección, lento, pausado, con un timing que no encolerizaba a los insectos hacedores de dulzura. El secreto es que no perciban una amenaza para la reina, solía comentar.

Creo que durante todos los años que lo observé extrayendo miel, fue aguijoneado en raras ocasiones. Sus intervenciones eran profundas, ya que se requería sacar los cuadros de miel, sin molestar a la reina y sus cuadros de cría.

Chiría, el humilde encantador de abejas.

Hombre que acaparaba toda la modestia posible, con un corazón dispuesto a dar y ayudar a quien fuera.

Sus manos hacían, hacían y hacían.

Apenas con una instrucción básica recibida en la escuela primaria, que no había terminado, era coherente con sus principios.

Humildad, trabajo y servicio, vocación de vivir con lo necesario y no mucho más.

Unido a la naturaleza y a la tierra, en contacto con el HUMUS.

Vivió hasta una edad avanzada desprovisto de grandes pretensiones y con grandes motivaciones para generar su propia realidad.

Chiría, sus abejas y su miel.

Un amor de verano!

La luz mortecina generaba el ámbito ideal para una charla poco profunda, mínimas palabras, livianas, desinteresadas. Algunas miradas, casi de despedida y de fondo una música despoblada de notas relevantes.

No quedaba contenido en el contenedor de emociones.

Se habían agotado al compás de varios días de encuentros a la vera del río, salidas nocturnas azarosas, y caminatas bajo el cenit estrellado.

Las caricias en el pelo, se fueron perdiendo con la brisa que las arrancaba despacito.

¿No había proyecto común?

¿Nos quedamos sin manos para entrelazar?

¿Dónde quedaron las promesas de un acercamiento duradero?

Acaso la luz de ese amor, era como el brillo de aquellos cuerpos estelares tan distantes, que cuando son percibidos en la tierra, es probable que ya estén agotados.

Cuestiones que no significan más que eso.

Aventureros sin saberlo, pasajeros de un avión que sólo parece que está en vuelo.

La belleza desdibujada en un espejo que refleja múltiples caras y ninguna a la vez.

Mucho cariño consumido como un sorbo de agua, luego de varias horas de ejercicio físico al sol radiante.

Explosión de energía que lo concentra todo, en un instante efímero y sofocante.

En una cara de la moneda lo más vital e intenso, en modo ahorro de compromisos en el anverso.

Un arranque de película, un desarrollo de cúmulo nimbus, casi nada al cierre, ni siquiera reproches.

De millones de expectativas a cero. De la indescriptible felicidad de ser de a dos, a la soledad del uno.

Este es el recuerdo que conservo de la última relación de estío, hace ya bastante tiempo.

Un amor de verano

La necesaria reivindicación de lo que es y lo que no es.

Tantas historias como está, coexisten a lo largo de este período de temperaturas elevadas.

¿Acaso parte esencial y en cierta forma, una justificación existencial de las distintas estaciones?

Debut y despedida, camino y huella, así fue ese torbellino de corazones enredados.

Mientras escribo, van apareciendo otras imágenes que vienen al rescate.

Risas calmadas y apaciguadas que aminoran la intensidad del café.

Un beso y un adiós.

Cuanto poeta inspirado por la fugacidad de un amor de verano.

Las palabras, no explican acabadamente los significados de los sentimientos.

Las acciones, no desarrollan perfectamente lo que queremos hacer.

Sólo nos queda ilusionarnos con un mundo ideal.

¿Dónde quedó tu amor de verano?

Aquel que alguna te atrapó sin querer y sin saber.

Aquel que fue y no fue.

Ese destello perecedero que rompió los esquemas trazados.

Un rasgo de humanidad esperanzada.

Un oasis en pleno desierto.

El fin más pensado.

Para el amor….

Lo que nos une !

Este no es un fin de semana de buenas o alentadoras novedades.

Un amigo, compañero de esta vida, se encuentra pasando un mal momento, internado en una unidad de terapia intensiva, con pronóstico cuando menos complicado.

Su vida no ha sido fácil, desde el pesado diagnóstico de una enfermedad que lo tiene a mal traer hace ya cerca de cinco años.

Luchador incansable, ha sorteado dificultades económicas, financieras, familiares con una gran dignidad. Sus hijas, su don más preciado, son uno de sus motivos para continuar en la senda, dando empuje a sus proyectos personales, de creador y diseñador de estufas, hornos y otros elementos de calefacción y cocina.

La idea no es hacer una historia personal de la situación sino compartir aquellas cuestiones que departimos de su aprendizaje existencial, producto de las situaciones adversas que transita.

Este grupo de varios amigos hemos compartido hermosos momentos de asados y juntadas, donde Marcelo muy a menudo, nos ha traído la mirada de aquellos valores humanos que generan puentes, tienden lazos y generan confianza cuando se transforman en acción.

No pretendo hacer un listado de cuestiones que estén una por encima de la otra, porque pienso que no se trata de eleborar un ranking.

La alegría que pone en su vida, reírse de si mismo, pese a las circunstancias, ha sido una constante, calificado de histrionismo por uno de sus amigos.

El amor por sus hijas, sus amigos y allegados.

La generosidad y solidaridad de dar, muchas veces no teniendo dinero para continuar con sus proyectos, incluso algunas veces con sus gastos del día a día.

Compartir los estados de ánimo, positivos y negativos.

Conversar, escuchar, opinar desde el respeto, aceptando las diferencias, gestionando los posibles resentimientos.

Proyectos comunes, espacios para que la vitalidad y el bien común fluyan.

Honrar las deudas, sin necesidad de documentos, sólo la palabra.

La familia como un quehacer de trascendencia y vivencias cotidianas.

Trabajar como un mecanismo de superación personal y social.

La educación como un medio insustuible de generación de valores consensuados.

Mantener una actitud aprendiente, no sintiendo verguenza de declararse ignorante.

Pensar en una sociedad de acuerdos sobre los que nos une y lo que no nos une.

Marcelo, vivió el desarraigo por necesidad y volvió a su tierra por el mismo motivo, creer que se puede.

Confiar que es posible por encima de cualquier coyuntura o situación momentánea.

Lo que nos une es, en resumidas cuentas, mucho más que los que nos diferencia.

Nuestro amigo lo sabe bien, y lo transmite convencido en sus entusiasmados y motivados hechos del hoy y del mañana.

Como reza la canción, caminante no hay camino se hace camino al andar.

Capaz tengamos la oportunidad de pensar responsablemente en aquelo que nos permitirá construir una Comunidad Sustentable.

Muchas gracias amigo por lo que nos transmitís.

No hay juzgamientos por tu situación, sólo el deseo y la esperanza que puedas salir de esta.

Lo que vivimos juntos sigue ahí, haciendo lo suyo.

Amor, dolor, alegría, tristeza, y un sinnúmero de emociones que nos otorgan esa distinción de humanidad.

No hay lugar para más, en este breve escrito, simplemente continuar disfrutando de…

LO QUE NOS UNE, CON NUESTRAS DIFERENCIAS INCLUIDAS.

Te queremos mucho Hermano!

SOS !

Señal de socorro utilizada internacionalmente dada su practicidad para la comunicación y transmisión, y su connotación inequívoca.

No fue empleada por primera cuando sucedió el hundimiento del RMS Titanic, tal cual reza alguna leyenda histórica. Había sido empleado algunos años antes, luego de su validación en la conferencia internacional  de 1906 en Berlín, Alemania.

No lleva ni puntos, ni comas, como se suele escribir. Se ideó de esa manera para una fácil transmisión telegráfica.

Popularmente, se cree que esta señal significa «Save Our Ship» (salven nuestro barco), «Save Our Souls» («salven nuestras almas») o «Send Out Succour» (envíen socorro). Sin embargo, SOS no es la sigla de ninguna frase y fue seleccionada por su simplicidad. No obstante, algunos investigadores creen que SOS es la sigla de la frase «si opus sit«, «si fuera necesario» o «cuando sea necesario», de manera que sería la abreviación de una frase que, extraída del contexto de urgencia o de precariedad, llegó a significar «es necesario» y, de ahí, «es necesario el socorro inmediato.

De manera más coloquial, el SOS es usado como un Help, o ayuda por favor.

Desde que somos personas conscientes,  guardamos una relación especial con la necesidad y la aceptación de recibir ayuda o asistencia.

De niño me molestaba pedir socorro, ya que considerada que siempre podía valerme por mi mismo.

Quizás pensaba que pedir ayuda, hecho vinculado a declararme ignorante para hacer o conocer algo, me ponía en inferioridad de condiciones respecto de los otros.

Asimismo, a veces pensaba, que podía importunar, o bien sólo era un desafío el vencer mi timidez.

Con la madurez mi vinculación con pedir o dar ayuda se ha tornado menos traumática, y más natural.

A lo largo de nuestras vidas transcurrimos por diversos estadíos respecto de la palabra AUXILIO.

En el sentido opuesto, ofrecer asistencia (prefiero en ese caso no hablar de ayuda), es por cierto, todo un ejercicio así sea una ayuda pedida previamente por otra persona o no.

La relación de asistidor y asistido en bidireccional, pudiendo ser incluso de roles cambiantes en un mismo hecho.

Pedir ayuda u ofrecer asistencia, resulta a las claras, un acontecimiento tan maravilloso, que eleva nuestra calidad humana con un sesgo trascendente. Los campos o ámbitos donde se pueden ejercer estos valores, son inconmensurables e incomparables.

¿Se puede vivir sólo en el modo Help?

En lo personal creo que no. Nos vincula con el pedir, y nos aleja del ofrecer.

Nos resta bastante campo de acción y posibilidades, ya que no todas las personas están disponibles a tiempo completo para socorrernos.

¿Se puede vivir siempre en modo Help de asistencia o servicio a otros?

En un sentido de habitualidad sí. Ciento por ciento es bastante complejo, ya que de forma vital necesitamos tiempo para nosotros y la introspección reflexiva.

Nos relaciona con el dar, y nos aleja del recibir.

El equilibrio entre ambas acciones es bastante personal, sin embargo, quizás la clave está en reconocer que existen acciones derivadas, que pueden brindar una contraprestación, que pone de manifiesto la importancia de mantener este balance de forma sana.

Cuando recibo ayuda o asistencia, puedo ofrecer en compensación la gratitud.

La gratitud no es dar las gracias de manera verbal, sino acompañar el hecho con alguna retribución del mismo tenor, o bien un presente o regalo que simbolice las gracias.

Por ejemplo, si alguien me ayuda a entender una materia mientras estudio, puedo devolver lo mismo en otra ocasión como un gesto de gratitud, o bien invitar luego el almuerzo, sólo por citar algún ejemplo.

En el sentido inverso, cuando ofrezco algo que es recibido, quedarse esperando una compensación o enojarse por no recibirla, nos distancia de la gratitud y de la grandeza del dar.

Vivir con la humildad para preguntar, pedir, y del mismo modo, con la apertura para dar, ofrecer y asistir, en ambos casos con respeto hacia la otra persona o personas, nos permite tejer una red de relaciones, que supera las vicisitudes y coyunturas del momento, generando esas cuerdas invisibles de la confianza.

¿Qué relación tienes con el SOS y el HELP?

¿Qué grado de sensibilidad tiene tu radar para detectar un barco que necesita ayuda?

Ajustar la sintonía y perceptibilidad, nos permite desarrollar una dimensión optimizada para auxiliar y pedir auxilio.

La palabra ayuda tiene muchas connotaciones positivas:

«Colaboración, mediación, cooperación, amparo, socorro, contribución, caridad».

Son acciones que nos llevan juntos a un mejor lugar común.

¿Cuál es tu opinión?

Raíz cuadrada de dos !

Llego uno de los días del año más esperados para nuestra familia.

Habiendo optado por cambiar de vehículo familiar, después de analizar varias opciones , finalmente nos decidimos por uno más seguro, espacioso y tecnológico.

La semana había sido perfecta: rapidez en el acuerdo comercial, color deseado, trámites a tiempo, disponibilidad para retirar la nueva unidad de transporte.

Pequeño viaje organizado a una ciudad cercana, situada a poco más de cien kilómetros.

Las situaciones seguían siendo absolutamente maravillosas: buena recepción, sonrisas, recomendaciones. En el saludo final, nuestro asesor comercial nos decía: cualquier novedad estamos para atenderlos, muchas gracias.

El viaje de regreso a nuestra ciudad, fue sin contratiempos hasta la mitad del recorrido. Lo compartíamos con mi esposa, mi hija más pequeña, y yo como conductor designado.

Hasta ese momento, la palabra que definía todo era: impecable.

Habiendo transcurridos unos setenta kilómetros desde nuestro punto de origen, tres alarmas consecutivas que no vale la pena detallar, pusieron la nueva unidad en estado de requerir servicio, eliminando determinadas funciones posibles, pero permitiéndonos llegar a nuestra casa.

Mensajes al asesor que nos había despedido tan cordialmente, derivaron en su propuesta: vuelvan el lunes, que el jefe de taller revisará la unidad.

¿Puedo usarlo?

La unidad resetea sus alarmas, con lo que podés probarlo mañana tranquilo capaz desaparecieron, eso sí cárgale combustible xxxx para ver si una de las alarmas desaparece.

Sábado por la mañana, me desperté y luego de haber cargado nafta decidí hacer un pequeño viaje por una de las rutas a una distancia cercana, para corroborar el apagado de los avisos.

A unos doce kilómetros de la ciudad, vuelve a acusar la falla y cómo indica el manual, me hago a un costado de la ruta, apago el vehículo y espero los 15 segundos para reencenderlo.

Todos los intentos fueron infructuosos. La tecnología declaró la unidad en una especie de emergencia por fallas reiteradas, aunque sin decirlo en ningún lado.

A partir de ese momento y por espacio de casi diez horas, mantuve comunicaciones con el servicio de asistencia remota. Primero para tratar de que volviera a funcionar, y segundo para coordinar su traslado a la concesionaria de donde lo habíamos retirado.

Mi señora y dos de mis hijas llegaron en otro vehículo a acompañarme, es decir a hacerme el aguante.

La primera grúa que llegó 4 horas después, no era la adecuada. Después de varias conversaciones, las personas de la asistencia en ruta pudieron comprender que el vehículo se paraba con las cuatro ruedas bloqueadas.

La segunda grúa que llegó tres horas más tarde, tenía la mitad de los implementos necesarios. Me comentó que se los había informado pero que le habían dicho que fuera lo mismo. De la asistencia en ruta, me decían que no, que él había confirmado que disponía de los elementos.

La red de relaciones, algo que es tanto más importante desarrollar que querer saber todas las cosas, me permitió que alguien me sugiriera llamar a una persona que podría resolver el inconveniente.

Juan, su nombre, vino con un ayudante, dejaron de comer el asado que estaban disfrutando ese sábado y cargaron un poco la batería del vehículo que ya estaba descargada.

Después de algunos intentos, el vehículo volvió a arrancar, y de esa manera se lo pudo subir al carro de transporte sin daños. Mario, el segundo acarreador que llegó, pudo cumplir su cometido de traslado.

Tuve que acompañar al remolque que devolvía el vehículo familiar a donde lo habíamos retirado, para poder bajarlo allá.

Me esperaba ese sábado por la noche, Víctor un guardia de seguridad. Buena persona, sonriente, amable.

Once horas después, el vehículo estaba acomodado bajo techo, las fallas aún marcadas en el tablero.

Volví bastante tarde a casa, con un sabor agridulce.

Una parte de mi cabeza diciendo esto no puede haber sucedido, la tecnología en realidad vino para ayudarnos. Cansancio y frustración sumaban un cóctel explosivo para mis emociones.

Otra porción de mi mente, agradecía por haber superado la instancia, por que esto no fuera un accidente, porque a partir del lunes se resolvería el problema, porque son cuestiones que pasan. Conversaciones internas de posibilidad y agradecimiento.

Juan, y Mario dedicados a las emergencias en ruta, me comentaron que gracias a los inconvenientes de autos nuevos (muchos) y usados, ellos tienen trabajo. Víctor, me confirmó lo de los fallos repetidos.

A mi regreso pudimos disfrutar de una cena en familia bastante tardía.

Mientras lo hacía, pensaba en la raíz cuadrada de dos.

Sólo recordaba que era el primer número irracional conocido.

Se trata de un número de infinitas cifras decimales.

Hoy más tranquilo, encuentro que geométricamente equivale a la longitud de la diagonal de un cuadrado cuyo lado es igual a la unidad, lo cual se comprueba aplicando el llamado teorema de Pitágoras, también conocida como constante pitagórica.

Descubro que tiene varias aplicaciones en la vida cotidiana.

  • las hojas de papel en formato internacional están en proporción largo/ancho igual a √2, así al doblarlas por la mitad se obtiene un rectángulo de las mismas proporciones que el rectángulo original;
  • en música, la razón de frecuencias de la cuarta aumentada de la gama temperada vale √2;
  • en electricidad, la máxima tensión de la corriente alterna monofásica vale √2 del valor eficaz indicado (generalmente 110 o 220 voltios);
  • en fotografía, la sucesión de valores de apertura del diafragma son los valores aproximados de una progresión geométrica de razón √2.

Asimismo, es muy común un algoritmo computacional basado en la raíz cuadrada de dos.

Sólo el número PI, ha sido calculado con más posiciones decimales.

Existen pruebas para determinar la irracionalidad del número que representa la raíz cuadrada de dos.

Resumiendo: la raíz cuadrada de dos me jugó una mala pasada.

No todo es tan racional, para nuestro nivel de raciocinio.

Asistidos y al mismo tiempo limitados por los incesantes avances tecnológicos, nos enfrentamos con más frecuencia a la raíz cuadrada de dos.

La red de relaciones te ayuda a amortiguar la irracionalidad de la raíz cuadrada de dos.

Las emociones y estados de ánimo tienen infinitos decimales?

A disfrutar de este fin de año y del incipiente 2020 que se aproxima.

Felicidades!

El Principito!

Una de los cuentos infantiles poéticos a la postre más traducidos y famosos, veía la luz en Estados Unidos, allá por 1943. Traducida al inglés y en su francés original, tendría que esperar algunos años más, 1945 o 1946 (no existe un acuerdo sobre la fecha exacta), para ser impresa en el país de nacimiento de Antoine de Saint-Exupéry, su comprometido escritor y además aviador de profesión. Eso pudo tener lugar, una vez finalizada la ocupación alemana de Francia.

Esta primera traducción al inglés llevada a cabo por Katherine Woods, dotó al mágico contenido, de una avanzada y exquisita inclinación poética, hecho que se mantendría en todas las ediciones y traducciones posteriores.

Ese cambio más sensibilizado de la versión escrita por Antoine, terminaría finalmente por transformar al cuento, en una de las obras de literatura poética infantil más aclamadas del mundo. Un verdadero record de idiomas y dialectos, más de 250, conocerían la emblemática figura del jovencito de pelos rizados y dorados como rayos de sol.

Para las personas que intentamos crear escribiendo, la influencia de los libros que leemos se palpa en cada renglón.

En mi caso personal, el condimento poético dentro de la narración, las metáforas, cierto grado de pesimismo y nostalgia, más la belleza de lo simple, tienen cierto origen en la manera de trasmitir ideas y sentimientos de Antoine, sin la inmensa calidad de él y de otras influencias por supuesto.

Los lectores de este libro, en su gran mayoría, apreciamos, adoramos y valoramos, aquellas frases memorables que salen de la boca de sus ilustres personajes.

Aquí te traigo algunas de ellas, que tengo registradas en mi conciencia:

  1. “Es una locura odiar a todas las rosas sólo porque una te pinchó. Renunciar a todos tus sueños sólo porque uno de ellos no se cumplió.”
  2. “Cuando el misterio es demasiado impresionante, es imposible desobedecer.”
  3. “Caminando en línea recta no puede uno llegar muy lejos.”
  4. “No se debe nunca escuchar a las flores. Solo se las debe contemplar y oler. La mía perfumaba mi planeta, pero yo no era capaz de alegrarme de ello.”
  5. “Se debe pedir a cada cual, lo que está a su alcance realizar.”
  6. “He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: solo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible a los ojos.”
  7. “Pero si tú me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Para mí, tú serás único en el mundo. Para ti, yo seré único en el mundo…”
  8. “Fue el tiempo que pasaste con tu rosa lo que la hizo tan importante.”
  9. “No era más que un zorro semejante a cien mil otros. Pero yo le hice mi amigo y ahora es único en el mundo.”
  10. “Sólo se conocen bien las cosas que se domestican.”
  11. “Me pregunto si las estrellas se iluminan con el fin de que algún día, cada uno pueda encontrar la suya.”
  12. “Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde; desde las tres yo empezaría a ser dichoso.”
  13. “Uno se expone a llorar un poco, si se ha dejado domesticar…”
  14. “Es mucho más difícil juzgarse a sí mismo que juzgar a los demás. Si logras juzgarte bien a ti mismo eres un verdadero sabio.”
  15. “Cuando mires al cielo, por la noche, como yo habitaré en una de ellas, como yo reiré en una de ellas, será para ti como si rieran todas las estrellas. ¡Tú y solo tú tendrás estrellas que saben reír!”

Es probable que cada uno agregué, saqué o no comparta con exactitu todas y cada una de ellas, siendo natural que así sea. Amén de eso, creo que nadie puede negar la influencia profunda y la poderosa inquietud que generan en nuestros corazones.

El contenido de esta maravillosa obra, carece de sentido, sino hacemos foco asimismo en sus personajes, objetos o lugares que cobran  vida en su desarrollo. Son varios, distintos y exquisitamente descriptos por los detalles, reflexiones y acciones. El resumen de los mismos y su significancia para la narración y lo que se quiere transmitir, no me pertenecen, pero me pareció oportuna traerlas.

  • El principito: personaje principal del libro, toda la historia está basada en él. Es un niño que viaja de planeta en planeta haciendo preguntas que se dan por hechas, y que no interesan a nadie. Vive en un pequeño planeta que podríamos identificar no como un planeta, sino como su propia vida, así el resto de planetas que visita son, en realidad, las vidas de otras personas que conoce. El hecho de que su planeta sea tan pequeño viene a decirnos que tiene mucho por vivir y aprender.
  • El aviador: co-protagonista. Es un adulto que intenta razonar y actuar como un niño, pero sabe que en realidad no lo es, que ha perdido su condición pero intenta recuperarla. Es nuestra propia imagen, nuestro reflejo en la historia, el personaje que nos identifica dentro de la novela y que nos hace ver cómo deberíamos ver las cosas y cómo en realidad las vemos, cuando nos critica con frases como: «Si les decimos a las personas mayores: “He visto una casa preciosa de ladrillo rosa, con geranios en las ventanas y palomas en el tejado”, jamás llegarán a imaginarse cómo es esa casa. Es preciso decirles: “He visto una casa que vale cien mil francos”. Entonces exclaman entusiasmados: “¡Oh, qué preciosa es!”». Por sus características, podemos identificar al narrador con el propio autor que nos va guiando a lo largo de la historia.
  • El cordero: personaje aparentemente irrelevante, pero de gran significado por su vinculación afectiva y de amistad que no dura para siempre
  • El farolero: son los trabajadores que incansablemente se dedican a servir.
  • La caja: en un ataque de ira por no saber dibujar el cordero, el autor dibuja una caja y dice: «Esta es la caja. El cordero que quieres está dentro». Imaginación es lo que se necesita para ver lo que hay dentro, la caja es una alusión a la imaginación que los adultos ya que no la suelen usar
  • La rosa: Se trata del ego, nos pone de manifiesto el amor del principito. La rosa no es una flor cualquiera, es su amor. Es espléndida, es magnífica entre otras muchas, y es única en su «planeta». Ha habido otras, pero esta es la que ha «florecido» y perdura, es la metáfora de la mujer que ama, que se ha quedado para siempre en su corazón. Bonita, huele bien, perfecta y, al mismo tiempo, llena de imperfecciones. Es frágil, hay que cuidarla, mimarla, estar siempre atento; además es orgullosa, vanidosa, egoísta y mentirosa.
  • Los baobabs: son los malos hábitos, pensamientos y problemas, hay que solucionarlos antes que sean demasiado complicados, es la moraleja que nos deja el autor, cuando nos alerta: «¡Niños, atención a los baobabs!».
  • Los volcanes: son las emociones y tareas comunes del día a día, no son un problema como los baobabs, son simplemente cosas que hay que hacer para que todo vaya bien, aunque no nos guste del todo hacerlas. Aquí se vuelve a hacer hincapié en la disciplina.
  • El fanal o globo: la protección, los celos o los mimos y cuidados que hay que tener para que la «Rosa» se sienta protegida y querida, aunque realmente no los necesita. El zorro: personaje medular de la historia, quien hace ver al Principito la esencia, pero también las dificultades y costos de la amistad.
  • El rey: habitante del primer planeta, quien representa a los jefes y reyes que quieren ser obedecidas.
  • El avaro o vanidoso: representa la vanidad y el egoísmo del hombre, encarna el deseo de reconocimiento y admiración social.

El Principito respira en cada palabra un sustento filosófico, vinculado con la ontología del ser, con declaraciones poderosas, pedidos, ofertas, juicios de valor, y por sobre todas las cosas, nos muestra la ingenuidad y el valor del amor liberado de egoísmos.

La centralidad del planteo, abarca la naturaleza del ser humano, independientemente de su asociación idiomática, conceptos que nos atraviesan sin distinción de razas, sexo, religión, cultura o escala de valores:

«Miedo, belleza, materialismo, amistad, afecto, amor, simpleza, profundidad, solidaridad, emoción, alegría , pesadumbre, camino y elección».

La frutilla del postre, es que el personaje de gabán azul y pelos dorados, pretende despertar a partir de las preguntas que hace.

Nos está diciendo, usando para ello la herramienta poética:

Las preguntas son más importantes que las respuestas.

Quizás esa sea su mensaje menos visible, pero más develador.

«Lo esencial es invisible a los ojos, pero está en nuestros corazones».

Querido Antoine, quizás estés viviendo en alguno de tus planetas inhabitados, junto a tu querido niño de pelos rizados y dorados.

Sólo queremos agradecerte por tu inmensa creación…..

Disfrutar de tu inquieta incertidumbre….

para volver a ser niños….

para no crecer mucho más….

Trascender !

La médica ecógrafa, miraba el monitor. Pasó el instrumento repetidas veces. Empezó a sonreír, luego se dirigió a Eugenia, para preguntarle:

¿hay antecedentes de mellizos en tu familia?.

No quedaban dudas, dos corazones latiendo.

Al principio, no registré muy bien de qué se trataba. Eugenia en cambio, estaba muy emocionada.

ella atinó a responder:

» Tengo una tía, hermana de mi mamá, madre de gemelas, pero mellizas no «.

La doctora, nos explicó la diferencia.

El obstetra se encargaría de darnos todas las recomendaciones adecuadas, para llegar a buen puerto con un embarazo doble.

En las sucesivas ecografías, descubrimos que serían niñas, físicamente y emocionalmente diferentes.

Ambas recibieron sus nombres durante el quinto mes de embarazo.

«María Emilia y Ana Paula».

Paula, la pequeña, era de esa contextura (hoy mantiene esas características), Ana por mi mamá.

Emilia, la más grande, la llena de gracia (hoy de un humor algo más ácido), María por la mamá de mi esposa.

Un 12 de diciembre de 2007, después de 37 semanas de gestación, con poco lugar para moverse y seguir unos días más, nacieron en Cipolletti, Río Negro, nuestras hermosas mellizas.

Doce años y un día después, compartiendo nuestras vidas en Río Cuarto, la Pauli y la Emi, como las nombramos afectivamente, acaban de concluir sus estudios primarios.

emilia y paula
Ana Paula y Maria Emilia

Buenas personas, comprometidas, responsables, cariñosas, empiezan de a poquito a transitar la pre-adolescencia y en unos meses más el colegio secundario.

Eugenia y yo, que comenzamos el proceso de generar descendencia hace doce años, hoy somos testigos del primer hito de trascendencia de nuestras hijas, en la ceremonia de colación, donde estuvieron presentes su hermana más pequeña Lucía (llena de luz) una tía, prima y primo y sus abuelos maternos.

emilia y paula 2
La familia a pleno

Muchas fotos, lágrimas y el corazón abierto de par en par.

Está claro que no somos inmortales, sólo nos perpetuamos de alguna manera (no la única, por cierto) a través de nuestros hijos.

Este proceso de ser padres, no se detiene ni por un instante.

La alegría de trascender y de vivir por y para la felicidad de esos pequeños seres, que arribaron juntas hace doce años, no tiene correlato en explicaciones concretas.

A favor, cohabita en nosotros una palabra que expande nuestro mundo de posibilidades:

AMOR

En este período pleno de colaciones, hitos alcanzados, celebraciones y buenas venturas, te compartimos nuestra celebración.

Cada evento es único e irrepetible. Lo guardamos en nuestra memoria emocional, para extraerlo y saborearlo, como un recuerdo vivo y presente.

GRACIAS HIJAS, la mejor de las suertes en esta nueva etapa.

Creemos en vuestras capacidades para crecer, aprender, caminar por lo llano, y escalar lo empinado.

Papá y Mamá estarán con Uds.

Habrá aciertos y errores, pero les queremos decir que,

Confiamos en que seguirán siendo excelentes seres humanos !

Por un 2020 pleno de actividades.

Nuevamente GRACIAS !

Equipo de alto desempeño !

Una jornada de entrenamiento en una empresa donde trabajaba, nos había congregado en un salón especial de una confitería bastante prestigiosa de Neuquén.

Allí departiriamos una tarde de taller para el desarrollo de habilidades blandas, enfocado en la conformación y desarrollo de un equipo de alto desempeño.

El instructor, un coach que parecía bastante experimentado, alternaba momentos de observación con otros de charla, mientras compartíamos el café de bienvenida

Se distinguían varias actitudes entre los presentes: algunos conectados por celular con el trabajo, otros distendidos, otros entre los que me contaba, expectantes y ávidos por adquirir nuevos conocimientos y habilidades.

Las personas que hacíamos el entrenamiento, liderábamos áreas dentro de la empresa, conformando un equipo de trabajo, de jefes y gerentes.

Finalizado el tiempo destinado a degustar la infusión, acompañada de algunas masitas, el entrenador nos pidió a todos, que dispusiéramos las sillas formando un círculo.

Luego nos solicitó que nos quedáramos de pie, porque necesitaba disparar algunas preguntas, bajo la consigna que una respuesta afirmativa implicaba quedarnos de pie, y una respuesta negativa sentarnos de manera definitiva. No se permitían las repreguntas, ni aclaraciones. Sólo seguir parados o sentarnos.

Ubicado en el centro del círculo, vino la primera:

¿Uds. se consideran un equipo?

Todos permanecimos de pie.

¿Habitualmente tienen buenos resultados?

Algunos empezamos a mirarnos de manera algo curiosa, pero aún nos manteníamos parados.

¿Puedo entonces decir que son un equipo de alto desempeño?

Miradas cómplices, algunas sonrisas, pero firmemente de pie.

¿Todos conocen los valores del equipo?

De los quince funcionarios que asistíamos al entrenamiento una jefa se sentó. Algunos la miramos extrañados.

¿Tienen claro la misión y visión para lograr un alto desempeño?

Un gerente se sentó. Quedábamos trece de pie.

¿Obtienen malos resultados?

Nadie se sentó.

¿Los malos resultados se revierten entre todos?

Como respuesta tres compañeros se acomodaron en sus sillas.

¿Hay una correcta comunicación entre Uds?

Tres personas más se sentaron, con lo que la proporción de sentados superaba a los que aún estábamos parados.

¿Consideran que hay confianza entre los miembros del equipo?

Algo de perplejidad entre los parados, algunos de los sentados negaban con la cabeza. Dos más se sentaron. Uno de ellos fui yo. Aún quedaban cinco sobre sus pies.

¿Cumplen los pedidos en tiempo y forma?

Uno vaciló un poquito, pero decidió sentarse.

¿Las decisiones son consensuadas?

Algunos de los sentados rieron de manera franca. Ahora sólo tres quedaban de pie.

¿Todas las opiniones tienen el mismo valor?

Uno se sentó de manera bastante impulsiva. Sólo quedaban dos férreamente parados.

¿Saben cómo se compone la familia de cada uno de los integrantes del equipo?

Uno siguió de pie, el otro se sentó.

Ahora la pregunta fue directa:

¿conoces cuál es el principal fracaso de este equipo, que sea reconocido y recordado por todos?

El último no tuvo más remedio que sentarse, con alguna mueca mezcla de frustración y derrota en su cara.

La ceremonia había durado unos 30 minutos.

El maestro de ceremonias ahora nos comunicó:

Cambia la consigna, ahora que están todos sentados, una respuesta por la negativa nos pone nuevamente de pie.

Va la primera pregunta:

¿Puedo decir entonces que son un equipo de alto desempeño?

Sin mucho titubeo todos nos levantamos del asiento, casi al mismo tiempo.

Sonriendo nos miramos todos a la cara.

El coach, sonreía con nosotros.

Bueno, ahora podemos comenzar el taller.

Ya estamos de acuerdo en qué situación nos encontramos.

NO SOMOS UN EQUIPO DE ALTO DESEMPEÑO.

Les agradezco que lo hayan reconocido.

Nos dividamos en grupos de cinco integrantes cada uno, y pensemos como primera medida, cómo se va a llamar el grupo gral.

En cinco minutos debatimos y consensuamos el nombre.

Nos quedan dos horas de trabajo, y les aseguro que habrá más sorpresas.

Hay entrenamientos que no olvido, por las lecciones aprendidas.

Este fue uno de ellos.

¿Cuál o cuáles fueron los tuyos?

¿Qué creías ser o saber, y te diste cuenta que no era así?

Mientras piensas tus respuestas, aprovecho para recordar el café del final.

Tenía un sabor más intenso que el del inicio de jornada.

Por lo menos a mí, aprender me permite saborear mejor las cosas.

¿Y a vos?