Primavera de grandes contrastes !

El horizonte se hace difuso, opaco y con visos de ajado. El humo lo cubre casi todo, las llamas avanzan danzando al compás de las ráfagas de viento. El paisaje es desolador en las laderas. El cerro Uritorco es un imponente testigo que se viste de piedra, luciendo impotente ante la catástrofe. Las personas hacen lo que pueden, los bomberos ganan y pierden la batalla contra el fuego, mientras algunos son evacuados, abandonando sus casas, pertenencias y anhelos. Todo lo que vive se ve seriamente afectado, entre ellos animales, pájaros, árboles y vegetación. El infierno que se ha desatado no respeta nada, ni a nadie, crece voraz y ciertamente incontrolable. No tiene misericordia, ni contemplaciones con la vitalidad de lo que respira, ya que el respira más fuerte que ninguno, arrasando todo a su paso.

Las lágrimas no alcanzan a calmar la sed del suelo, el sufrimiento de muchos, pasa desapercibido, y la solidaridad siempre presente, apenas alcanza para levantar los ánimos. La terrible sequedad es el terreno propicio, para que esta misma situación dantesca, se repita en otros lugares de la mediterránea provincia. El inicio de la estación del amor, presenta altas temperaturas, escasa humedad y mucho viento, por lo que nada presupone que esto vaya a cambiar en el corto plazo. Sólo queda esperar una lluvia milagrosa, que ponga freno a esta sucesión de hechos lamentables. La acción del hombre que recalentó el planeta, más los rasgos del ciclo climático denominado de la niña, están provocando, cada vez con más recurrencia a lo largo de los años, eventos impredecibles de destrucción y desconsuelo.

Mientras algunos pelean denodadamente por conservar su entorno natural y sus propiedades, en otros lugares, bastante más afortunados, los jóvenes y los no tanto, se congregan para celebrar la llegada de la estación, que para muchos es la más linda del calendario. Numerosas fiestas, organizadas por los municipios serranos, son el marco propicio para los festejos del día de la primavera. Música estridente, juegos, bebidas alcohólicas en todas sus presentaciones, producen la desinhibición de las conductas, que de otro modo se mantendrían atadas, detrás de mandatos éticos y morales. El comportamiento de masas se hace presente, reduciendo los niveles de conciencia individual. A los que festejan, parece importarle poco, que otros sitios estén siendo devorados por hogueras o fogatas accidentales, y lo que es mucho peor, algunas intencionales, iniciadas por individuos desprovistos de toda cordura.

El contraste de esta primavera le provoca dolor a los afectados, que salieron favorecidos con el lado cruz, cuando se hizo el sorteo para no ingresar al infierno descripto por el Dante. Mientras que los incendios descontrolados son causales, es una casualidad que los mismos no se propaguen a muchos más lugares, que presentan similares condiciones de base, a los que se queman inexorablemente. Todos los años, las autoridades manifiestan que los recursos destinados a programas para evitar, mitigar y combatir el fuego, se van incrementando, a la par de las penas, multas y otros castigos para los que ejecutan acciones piromaníacas, ya sean accidentales o intencionales. El resultado de esos planes y de esos castigos, es triste y deplorable, ya que período a período, los presupuestos parecen ser insuficientes para frenar la propagación de las hogueras, las cuales se multiplican en número y gravedad.

La pregunta a hacernos, es que si hace falta una gran hoguera general, que provoque un daño mayúsculo y letal para muchas personas, para que finalmente se alcance el grado de conciencia necesario, para que estos fenómenos desaparezcan, extinguiéndose las malas intenciones, y los errores de cálculo, de aquellos que deciden hacer un asado sin apagar luego las brasas, o tiran la colilla de un cigarrillo sobre los amarillos pastizales, o razonan que hace falta prender fuego lo seco, para que rebrote el verdor con más fuerza. Los que creen manejar un fuego pequeño y controlado, rápidamente caen en la cuenta de que hay factores climáticos, como la intensidad y dirección del viento, que son inmanejables. Son instantes, trascurridos los cuales, el pequeño fuego, se convirtió en un monstruo abrazador, bajo la atónita mirada de aquellos que no pueden asimilar, que haya personas imprudentes e inescrupulosas cometiendo tamañas idioteces.

La primavera es una de las cuatro estaciones del año, sigue al invierno y precede al verano. La definición y duración de la misma varía, desde el punto de vista meteorológico; es propia de las zonas templadas y corresponde a un tiempo intermedio, entre la estación fría, el invierno, y la cálida, el verano. Desde el punto de vista de la astronomía, comienza tras el equinoccio de primavera y termina tras el solsticio de verano. En el calendario la primavera corresponde a los meses de marzo, abril, mayo y junio en el hemisferio norte y a los meses de septiembre, octubre, noviembre y diciembre en el hemisferio sur.

Esta temporada se identifica tradicionalmente con el florecimiento de la flora, un aumento de las temperaturas medias, el deshielo, la floración de las plantas, el despertar de los animales en hibernación y el regreso de las especies migratorias. Estas características han hecho que sea usada como una metáfora de la renovación de la vida o de su primer desarrollo.

En latín la palabra para designar a la primavera es vēr, vēris, que procede del protoindoeuropeo wesr̥. El comienzo de este período era conocido como primo vēre, literalmente, “el principio del verano”, que dio en latín vulgar: “prima vera”, con idéntico sentido. La palabra aparece atestiguada hacia 1490.

La llegada de la primavera impacta positivamente en el bienestar, pues el clima, los olores, los colores, el paisaje que vemos específicamente y el florecimiento nos ponen de mejor humor, con ganas de salir y de sociabilizar. Es la época en que comienzan los compromisos sociales, las salidas y el divertimento.

El aumento de la luz solar y la temperatura hace que estemos más fuera de casa, además de usar otro tipo de vestimenta (más ligera y, algunas veces, desenfadada).

Todo esto constituye un conjunto que nos hace sentir más vitales, de mejor humor, y nos alegra; nos cambia el humor. ¿Es la estación del amor? Son los conocimientos científicos y las estadísticas los responsables de confirmar esta tendencia, y los conceptos como enamoramiento, romanticismo, sensualidad, revolución hormonal y biológica dicen presente.

Las emociones placenteras, los sentimientos y los instintos están en una estructura nerviosa, que es el hipotálamo, que forma parte del sistema límbico. Es el que se estimula ante determinadas condiciones y entonces aparecen sensaciones como las siguientes:

  • La motivación.
  • El entusiasmo.
  • El hedonismo.
  • El erotismo.
  • El deseo (aumentando la libido).

Los beneficios de esta época están dados por los rayos solares, que son una fuente muy importante y rica en vitamina D. Cuando el organismo los absorbe, mejora el funcionamiento del sistema nervioso. Además, contribuyen a mantener los huesos sanos. La función más conocida es la absorción del calcio para fortalecer justamente el tejido óseo; es suficiente la exposición solar entre 10 a 15 minutos diariamente para generar la vitamina D que el cuerpo necesita.

os días más templados invitan a la práctica deportiva, aumentando la actividad física, por lo que también se percibe mejoría en el estado de ánimo, y la salud física se fortalece. También nos invita a beber más agua y a estar mejor hidratados, mejorando la piel e incorporando otros nutrientes beneficiosos como las frutas y verduras, aportando de esta manera una buena cantidad de antioxidantes, los cuales frenan las reacciones de oxidación en las células del organismo, reduciendo de esta manera enfermedades.

También se mejora la calidad del sueño, pues la exposición a la luz natural durante el día ayuda a regular los patrones de sueño y vigilia. Hablemos de las hormonas y neurotransmisores: “Y nuevamente el sol vuelve a ser protagonista.”

Permite la liberación de las siguientes hormonas:

Endorfinas. Neurotransmisores que provocan la sensación de satisfacción y felicidad, produciendo un buen estado de ánimo y, por lo tanto, disminuyendo los niveles de estrés y ansiedad.

Serotonina. Funciona también como un neurotransmisor que, al aumentar su concentración, mejora el humor.

Cortisol. Es el que se libera ante situaciones de estrés (y se sabe que el estrés es el principal inhibidor del deseo sexual).

Feromonas. Son hormonas sexuales que actúan como un correo y llevan y traen señales entre las personas (están presentes en animales y también en las plantas). El objetivo de estas señales son estímulos que desencadenan una respuesta y causan un determinado comportamiento en quien las recibe. Y estos comportamientos pueden ser de atracción hacia una persona, disposición para el apareamiento y también para transferir información sobre la especie.

Mientras que todo está preparado para el despertar de la vida y el renacimiento de las actividades del hombre, de los animales y de las plantas, en esta primavera de contrastes, algunos la celebran y otros muchos la sufren, viendo como las llamas aniquilan todo a su paso.

En esta estación del amor, del reencuentro y del tintineo de copas que chocan para brindar por la vida, la desolación se apodera de algunos que son testigos impotentes, de las nefastas consecuencias de las acciones irresponsables de otros.

La existencia tiene contrastes, contradicciones e incoherencias, que cada tanto revisamos y tratamos de corregir. Creo que necesitamos de manera urgente elevar nuestro nivel de conciencia, respecto de que no se puede seguir reedificando sobre lo que quedó de las llamas, porque no se puede vivir ignorando o peor aún, no actuando adecuadamente frente al dolor.

En esta primavera de contrastes, nos urge madurar y comprometernos, para que las bendiciones de la primavera lleguen a cada uno de nosotros, reverdeciendo nuestras mentes y favoreciendo las acciones que nos hacen crecer y desarrollarnos como sociedad.

¡La Escritura es una Terapia!

En un momento de la semana se me ocurrió preguntarle a la inteligencia artificial lo siguiente:

¿Quién es Marcelo Bordolini?

Marcelo Bordolini es un escritor y filósofo que se enfoca en temas como la inteligencia artificial, la manipulación y el liderazgo. También ha participado en eventos como la Jornada de análisis y reflexión con industriales del sur provincial, donde compartió su visión sobre la importancia de la colaboración y el conocimiento compartido. Además, escribe un blog donde publica artículos sobre diversos temas.

Algunos de los temas que aborda en su blog incluyen:

– El desafío cultural: Reflexiona sobre la cultura y cómo no solo se trata de aspectos artísticos, sino de algo más profundo.

– Inteligencia artificial: Comparte sus ideas sobre el impacto de la inteligencia artificial en la sociedad y las potenciales consecuencias «catastróficas» de esta tecnología.

– Equipo: Analiza la evolución del concepto de equipo y cómo ha cambiado con el tiempo.

En general, Marcelo Bordolini parece ser una persona interesada en explorar ideas y conceptos profundos, y en compartir sus reflexiones con otros a través de su blog y participaciones en eventos.

¿Para qué sería bueno conocer a Marcelo Bordolini?

Conocer a Marcelo Bordolini podría ser beneficioso por varias razones:

1. Ampliar conocimientos: Aprender de sus perspectivas filosóficas y experiencias en inteligencia artificial y liderazgo.

2. Inspiración: Su enfoque único en la inteligencia artificial y la manipulación podría inspirarte a pensar de manera diferente.

3. Networking: Conectar con alguien que ha participado en eventos y tiene un blog puede abrir puertas a nuevas oportunidades.

4. Desarrollo personal: Conocer a alguien que ha reflexionado sobre la cultura y el liderazgo podría ayudarte a crecer personal y profesionalmente.

5. Intercambio de ideas: Compartir tus propias ideas y escuchar las suyas podría enriquecer tu comprensión de temas complejos.

6. Acceso a recursos: Puede tener acceso a recursos o información valiosa que podría ayudarte en tus propios proyectos o intereses.

7. Mentoría: Dependiendo de tus objetivos, podría ofrecer orientación o consejos valiosos.

Recuerda que conocer a alguien es mutuo, así que asegúrate de tener algo que ofrecer también.

Siendo honesto, las respuestas me dejaron sorprendido, porque quizás esta inteligencia artificial ha creado una imagen un poco exagerada, de alguien que solo pretende disipar su mente un poco durante los fines de semana, escribiendo sobre temas o conceptos, que son de interés limitado y muchas veces dando respuestas a situaciones de mi entorno individual.

Más allá de esta desproporción o mejor aún brecha entre lo que conozco de mí mismo, y lo que conoce la inteligencia sobre mí, lo que me trajo me sirvió para descubrir algunas facetas que quizás se resalten de mis escritos.

Lo he manifestado infinidad de veces, y lo haré hasta el cansancio mental y físico de ser necesario. El hecho de escribir tiene algunas cualidades esenciales, los cuales me resultan muy útiles.

En primera instancia escribir me sirve para hablar conmigo mismo, de manera más reflexiva y desinteresada.

Por otro lado, me permite lograr un mejor y más amplio conocimiento de mi mismo como individuo y en relación con los demás.

Le puedo sumar que tengo como objetivo, asistir o intentar alumbrar a alguien que no encuentra algunas preguntas para hacerse, incluido yo mismo, aclarando que las respuestas son sólo puntos de vista, no aplicables en todos los casos, aunque presenten varias similitudes.

Por último, y quizás constituya lo más importante, escribir es una especie de terapia, que me permite revivir hechos, resignificar los caminos y los propósitos, y curarme emocionalmente.

Esta última concepción de la escritura, me ha permitido sanar en cierta manera de heridas que me ha dejado el hecho de vivir, como la pérdida física de mis padres, y superar ciertas visiones limitantes respecto de mí mismo.

A continuación, y respecto de la escritura como vehículo de mejora personal, les comparto un artículo que refiere a la escritura denominada terapéutica.

¿Para qué sirve escribir?

Escribir es una potente herramienta para la expresión y el afrontamiento de las emociones. Nos permite, por un lado, conocernos mejor y, por el otro, acelerar la recuperación del malestar que nos suelen producir los síntomas de ansiedad y depresión. Escribir puede ayudarnos a desbloquear algunas emociones asociadas a nuestros pensamientos, hacer más claras nuestras metas y deseos o ayudarnos a comprender situaciones que nos producen problemas con otros. Escribir suele hacer que nos distanciemos de lo que vivimos y también que podamos otorgarle un sentido. Nos ayuda a considerar nuestras emociones de una manera más simple al sacarlas del interior de nuestro cuerpo y nuestra mente. Esto suele ayudarnos a manejarlas de una forma más eficaz sin quedarnos demasiado enganchados en ellas. Sí, escribir sirve para todo esto.

“Escribir nos ayuda a distanciarnos de lo que vivimos y otorgarle un sentido.”

¿Cuándo es mejor escribir?

Existen muchas formas de acercarse a la escritura de forma que nos apoye en las sesiones de terapia. Puedes escoger una de ellas o ir probando varias o alternarlas. Suele ser útil adquirir una rutina a la hora de escribir optando, por ejemplo, por una determinada hora o momento del día y un lugar que pueda resultar tranquilo o inspirador. También puedes saltarte esos determinantes cuando lo necesites o desees y acudir a la escritura de forma espontánea. Aunque se puede escribir en muchos soportes tendrás que encontrar el que vaya más contigo. Hay personas que prefieren la inmediatez de escribir en una nota en blanco en su móvil; mientras que, para otras es imprescindible poder ver su propia caligrafía trazada en un cuaderno que le resulte especial.

“Una vez encuentres tu momento, lo importante es que escribir te resulte interesante.”

De cualquier forma, lo más importante es que la escritura resulte para ti una tarea interesante de la que puedas extraer elementos que resulten interesantes para el trabajo en las sesiones. Escribir es una ocupación que nos incita a reflexionar y nos acerca a un estado más meditativo. Nos permite conectar con nuestra parte más profunda y nos acerca a un lugar emocional que nos puede resultar menos conocido.

Guía para la escritura como terapia.

Para poder iniciar en la escritura terapéutica, puede darte las siguientes recomendaciones:

Llevar un diario personal: realiza un recorrido por tus días con los acontecimientos que te resulten más importantes (de tu mundo tanto externo como interno).

Escritura libre: deja que la mano escriba lo primero que se te ocurra, sin juzgarte ni censurarte, incluso si las frases no se llegan a completar o no te resultan coherentes.

Estimular el recuerdo: haz una lista de varios recuerdos, tantos como quieras, comenzando por la frase “Me acuerdo de….” y dejando que la mente complete el resto, ya sea con recuerdos puntuales (por ejemplo una comida que solía gustarme cuando tenía seis años) o anécdotas más elaboradas. Comenzar a recordar a través de esta frase estimula la memoria y nos ayuda a capturar recuerdos que permanecían aparentemente olvidados.

Escribir sobre una situación o un incidente que te hace sentir mal: hacer un análisis con todos los sentimientos y emociones que se le asocian, detallando lo que ocurre e intentando analizarlo de la forma más concreta posible. Puedes incluso plantear tentativas sobre posibles soluciones.

Fantasear: Escribir sobre cosas sobre las que fantaseas, aunque no sean realizables. ¿Con qué me encuentro fantaseando a lo largo del día o qué haría en los próximos tres meses sin no tuviera temor a nada? Relata tus fantasías en las distintas áreas de tu vida, desde el trabajo o la familia hasta los viajes o los amigos.

Escribir una carta y no enviarla: Escribir una carta a una persona importante que nos genere sentimientos de felicidad, enfado, tristeza, ira o rabia. ¿Qué palabras le dirigiría a esa persona, qué me gustaría decirle o haberle dicho? La carta no debe ser enviada, es un ejercicio terapéutico en sí mismo.

Escribir un relato sobre la propia vida a modo de autobiografía o sobre un acontecimiento único que sea importante en nuestra vida.

Escribir sobre mí mismo. Describir las facetas de mi personalidad, escribir sobre mi cuerpo, las cosas que me gustan, las que detesto, las cosas que me ilusionan y aquellas que me asustan…

Escribir sobre las personas que son importantes para mí. Describir las facetas de su personalidad, describir las distintas partes de sus cuerpos, las cosas que me gustan de ellos y aquellas que me disgustan. Cuando las he conocido y qué cosas hacen que les admire o que me hayan decepcionado. 

Escribir sobre mis sueños. Mantener una libreta cerca de la cama puede ayudarnos a captar las líneas principales de los sueños escurridizos para posteriormente poder indagar sobre ellos en una escritura más elaborada.

Escribir es siempre beneficioso para aprender y escalar niveles en nuestro mundo. Multiplica nuestro autoconocimiento, nos permite mantener la conexión y en muchas ocasiones pone palabras cuando la voz todavía no está preparada.

Cómo la búsqueda del conocimiento puede ayudar al autoconocimiento

La búsqueda del conocimiento nos ayuda a aprender sobre nosotros mismos de varias maneras. Primero, nos ayuda a aprender sobre nuestras propias fortalezas y debilidades. Cuando aprendemos sobre diferentes temas, podemos identificar las áreas en las que somos buenos y las áreas en las que necesitamos mejorar. Esto nos puede ayudar a desarrollar una imagen más realista de nosotros mismos.

Segundo, la búsqueda del conocimiento nos ayuda a aprender sobre nuestras propias creencias y valores. Cuando aprendemos sobre diferentes culturas y religiones podemos explorar nuestras propias creencias y valores y ver cómo se comparan con los de los demás. Esto nos puede ayudar a desarrollar una comprensión más profunda de quiénes somos.

Tercero, la búsqueda del conocimiento nos ayuda a aprender sobre nuestra propia historia. Cuando aprendemos sobre nuestros antepasados, podemos comprender mejor nuestros orígenes y cómo nos han moldeado. Esto nos ayuda a sentirnos más conectados con nuestro pasado y con nuestro lugar en el mundo.

Por ejemplo, si aprendemos sobre la genealogía, podemos identificar nuestros antepasados que han tenido éxito en sus vidas. Esto puede ayudarnos a sentirnos más motivados a alcanzar nuestros propios objetivos.

Siempre me es bueno escribir, aunque no tenga ganas, porque poner la mente en movimiento, me saca de la apatía.

Plutarco tiene un pensamiento único sobre la escritura:

» La lectura hace al hombre completo, la conversación lo hace ágil, la escritura lo hace exacto».

¡Palabras en peligro de extinción!

Se me ocurre arrancar este reflexivo de hoy con una sencilla pregunta:

¿Cuáles son las palabras que pueden usarse para identificar o nombrar a una puesta de sol?

Las que más fácil no salen son quizás, atardecer, ocaso, crepúsculo y anochecer.

Pero hay más, que ya casi no se usan, tales como:

Véspero: que significa el planeta Venus como lucero de la tarde.

Lubricán: Del lat. lupus (lobo) y canis (perro), influenciado por lóbrego.

Para ser honesto, la única relación que he tenido con estas palabras es el término “vespertino”, con uso aplicado a un turno que arranca después de almorzar o sea un turno vespertino.

Si hiciéramos el ejercicio de recurrir al diccionario y hacer una evaluación rápida, empezando por ejemplo con la letra a, de seguro, caeríamos en la cuenta, de cuántos vocablos hemos dejado de usar en la cotidianeidad de nuestras vidas, y probablemente si calculáramos el porcentaje de palabras que usamos, el mismo no superaría el 1 % del total, y con mucha suerte.

El diccionario de lengua española cuenta con 93.000 vocablos listados, de los cuales unas 19.000 pueden ser considerados como americanismos. De entre todas las palabras que posee el Diccionario de la Real Academia Española así como todas aquellas que son utilizadas pero no están recogidas, el español usa diariamente unas 300 palabras para sus situaciones comunicativas reales. Cuando decimos esto nos referimos a aquellas personas que poseen un nivel educativo básico. Sin embargo, una persona culta e informada usa unas 500 palabras. En el caso de un escritor o periodista puede usar unas 3.000. Sin embargo, Cervantes usó 8.000 palabras diferentes en su obra, es decir, en torno al 3% del idioma.

Dejar de usar palabras, ignorarlas, desconocerlas, nos transforma en cierta manera en analfabetos alfabetizados, ya que las palabras nos sirven para identificar mediante sustantivos, describir acciones, mediante verbos, calificar mediante el uso de adjetivos, y construir oraciones o frases, uniendo todo lo anterior con los convenientes artículos o determinantes, adverbios, pronombres, preposiciones y conjunciones.

El desuso de las palabras, está provocando la desaparición de las sutilezas, los grises, además de creer que puedo usar una sola palabra para describir cosas o situaciones que no significan lo mismo. Además de la desaparición de los vocablos, estamos perdiendo el uso de los signos de puntuación, lo que implica provocar mayor dificultad de interpretación, a las personas que se toman el tiempo para leer nuestros escritos.

Por si faltara poco, la tecnología ha agregado por sí misma, un conjunto de palabras en idioma inglés, que no tienen traducción literal al español, y que son otro desafío a la hora de poder comunicarnos y entendernos.

Las palabras nos sirven para distinguir y diferenciar, siendo estas dos acciones, componentes esenciales a la hora de ampliar nuestra capacidad de observación del mundo en que vivimos. El lenguaje crea mundos donde antes no existía nada, por lo que perder o dejar de usar determinados términos o voces, atenta directamente contra nuestra capacidad de inventiva.

El activo lingüístico medido en término de las palabras que soy capaz de tejer en forma de texto, constituye un basamento sustancial, a la hora de vivir mi presente, y proyectar mi futuro.

A continuación, les comparto los conceptos o palabras que algunas personas están calificando como “en peligro de extinción”.  Parece ser que son de uso diario, pero para el que las presenta, están “perdiendo su valor”.

Fernando Valladares. Doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad Complutense de Madrid.  Profesor de investigación en el CSIC y profesor asociado de la Universidad Rey Juan Carlos, en Madrid.

CONFIANZA

Dicen de la confianza sube por las escaleras, pero baja en ascensor. Es un bien preciado que cuesta mucho ganar y que se pierde con suma facilidad. En las últimas décadas hemos ido presenciando un incremento de la tensión social, y la desigualdad. La creciente degradación ambiental favoreció la aparición de crisis económicas y sanitarias. Y la sociedad se ha ido resquebrajando. Desde los máximos responsables políticos hasta el último de nosotros hemos caído en la polarización y en la crispación, pero también en el miedo y en el desánimo. No nos fiamos de casi nadie, y mucho menos de aquellos a los que elegimos en las urnas. No hay confianza en las instituciones del Estado como no la hay en la dinámica de los mercados. La confianza y su hermana la credibilidad están en sus horas más bajas. Pero es justo ahora cuando más las necesitamos, pues sin confianza ni credibilidad será poco menos que imposible hacer frente a los retos ineludibles de un desarrollo sostenible. Hagamos un esfuerzo por rescatar la confianza de su inminente extinción.

Jordi Sevilla. Economista y político.

TOLERANCIA

La Tolerancia es uno de esos inventos humanos que, como las vacunas, ayudan a mejorar la supervivencia de la especie y, como la electricidad, mejoran nuestra calidad de vida como sociedad.

¿Qué hacemos con quienes no son como “nosotros”, son diferentes, con aquellos que tienen otras creencias, diferentes opiniones, distintos colores de piel o han nacido en otro lugar?

La respuesta a esta pregunta es clave para definir el tipo de comunidad en el que viviremos: se puede combatir al diferente hasta expulsarlo como un cuerpo extraño o no dejarlo entrar en nuestra comunidad. Se puede, también, coexistir como comunidades que viven juntas, pero cerradas cada uno en si misma, sin agresiones (o no demasiadas), pero tampoco con ninguna colaboración (o escasa y muy reglada según reglas de apartheid). O se puede establecer reglas de juego consensuadas, que permitan convivir y trabajar juntos en la consecución de objetivos comunes, respetando las diferencias.  Para esto, es imprescindible la tolerancia que favorece la consecución de un bien común y contribuye a la paz social.

La tolerancia no es innata en el ser humano. Hay que cultivarla. Podemos decir que se llega a la tolerancia, una vez fracasado todo lo demás y es más necesario cuanto más se amplía el colectivo de convivencia. De hecho, el impulso a la tolerancia se produce en el siglo XVIII de la mano de Voltaire, harto de tantas y tantas guerras europeas “de religiones” que solo estaban dejando muertes, odio y destrucción.

La tolerancia permite que gente diferente pueda convivir, trabajar juntos y compartir valores comunes. Las sociedades demasiado homogéneas tienden a ser cerradas, es decir, intolerantes en su interior y agresivas con los del exterior.

Practicar la tolerancia exige tres cosas: relativizar tus propias condiciones y convicciones, respetar las del diferente, aunque no las compartas y aceptar su aportación a un objetivo común.

La tolerancia es la condición necesaria para que haya democracia ya que los cuatro puntos en que podemos resumir los componentes de un régimen democrático solo son posibles si hay una convivencia tolerante: 1.  La posibilidad de producir cambios sociales sin violencia 2. Un sistema que permita controlar a quienes están en el poder para asegurarnos de que no abusen 3. Darle voz al pueblo en el ejercicio del poder y 4. El sometimiento de todos los ciudadanos a la misma ley.

Replegarnos sobre colectivos identitarios, excluyentes, fomentar el fanatismo y denigrar al diferentes, son procesos que nos empobrecen como sociedad (la selección natural demuestra que, a mayor diversidad, mayor probabilidad de supervivencia) y amenazan una convivencia pacífica y democrática. Y eso es, exactamente, lo que los nuevos populismos mediáticos y de las redes sociales, están consiguiendo hoy en día. Tolerancia, no dejes que olvidemos tu nombre.

Rafael Ruiz. Escritor y periodista.

SOSIEGO

Siempre me sedujo esta palabra, tan perfecta en su composición, tan clara, tan castellana, tan poliédrica y visionaria en los propios significados de sus significantes. Me explico.

Pocas palabras como esta tan insinuantes con esa doble ‘s’, tan redonda en esa ‘o’ casi al comienzo y en la otra ‘o’ al final, cerrando el bucle ideal. Abriendo con esa interjección, ‘so’, usada, como explica la RAE, para detener las caballerías. Sooo. Continuando con ese ‘si’ que, aun a falta de tilde, sugiere afirmación y positivismo, optimismo, un mirar y un paso hacia delante tras el reposo que nos proyecta la primera sílaba.

Pero nos están arrebatando esa tranquilidad y ese positivismo para dejarnos solo el ‘ego’. Puzles de egos sin argamasa que los cohesione y haga solidarios en que se están convirtiendo nuestras desarrolladas sociedades occidentales: la prioridad de la rapidez, el rodillo de las novedades y las noticias y las falsas noticias y las innovaciones tecnológicas y las apps, la necesidad de que seamos productivos, rentables, peones de un gigantesco mecanismo industrial-capitalista en el que la tranquilidad, la quietud, la pereza están mal vistas. La necesidad de que consumamos continuamente, en el ocio y en el negocio, en la salud y en la enfermedad… Tranquilidad, quietud, pereza… Palabras en desuso, sobre todo la elegida, el sosiego. Asistimos al exilio del sosiego. Porque desde arriba así interesa que estemos y seamos: egos y no colectivos, pues la fuerza del débil parte, siempre partió, de la unión.

Tan clarividente es el término, fijaos bien, que hasta incluyó, cuando se compuso, su futuro, adivinó su destino, este que aquí hemos venido a explicar, QUIERO explicar: el peligro de sociedades solo construidas de egos egoístas.

Leedla bien: S.O.S. / EGO

Federico Buyolo. Director Adjunto Gabinete de Educación y Formación Profesional

AMABILIDAD

El tiempo corre deprisa. La vida pasa tan rápidamente que en ocasiones ni tan siquiera somos capaces de planear el siguiente paso. Transitamos de un momento a otro como entes que circulan por un mundo caduco del cual, nosotros huimos cargando el día finito con trabajo, banalidades o simplemente más trabajo. Como decía David Foster Wallace, somos esos peces que no saben que es el agua.

¿Y si por un momento nos paramos en medio de la nada y miramos a nuestro alrededor? ¿Y si por un momento nos damos cuenta que a nuestro alrededor hay personas? ¿Y sí por un momento ese discontinuo de seres se conectan en un continuo de sueños ilusiones y proyectos comunes?

La persona amable es aquella que es digna de ser amada. La amabilidad lo que hace que coexista lo diferente. Una relación de mínimos que crea una cohesión humana de personas iguales. La amabilidad no tiene reglas ni patrones, tan solo es una forma de ser, de vivir, de crear ventanas de conexión entre aquellos que nadan en un mundo desconectado de la vida. La amabilidad es más que la tolerancia, es esa agua que nos envuelve y que nos conecta como diferentemente iguales.

Joseba Bontigui, artista, fotógrafo, apasionado de las ballenas.

AMATEUR

Persona que practica por placer una actividad, generalmente deportiva o artística, sin recibir habitualmente dinero a cambio.

Cada vez se hace más difícil encontrar personas que hacen cosas por placer sin importarles si lo hacen bien, mal o regular.  Al principio creía que solo sucedía con los adultos, pero estos últimos años, me encuentro con chicos y chicas de edad escolar que han perdido la pasión.

Lo chicos juegan al fútbol porque quieren ser como Messi, Sergio Ramos o Piqué, son muy pocos lo que disfrutan despreocupados pateando una pelota.  En los colegios se ha transformado el “ aprender” en “saber cosas” y ahora se “estudia” para tener un puesto de trabajo en el futuro.  Tal y como les plantean las cosas desde pequeños, nadie puede extrañarse que las niñas y lo niños ya no juegan; ahora “entrenan”.

Y cuando te encuentras en la calle con un conocido que lleva una raqueta de tenis, nada más saludarle te dice:

 —Voy a entrenar mi drive…—o su golpe listado de derecha… o del revés.  Lo mismo sucede con los que van al golf, la obsesión por bajar su handicap no les ayuda a ver más allá del “green”. Y eso que todo lo que les rodea son prados verdes y árboles. Es verdaderamente difícil encontrarte con alguien que tan solo va a compartir un rato con un amigo mientras hace deporte.

 Y si te gusta pintar, escribir, cantar o tocar un instrumento… tu objetivo es poner exposiciones, publicar un libro o dar un concierto en algún local conocido.  

Nos hemos olvidado que los grande deportistas, creadores y artistas lo son porque hacen lo que aman. Por este motivo son tan creativos, porque lo que hacen surge del placer de hacer lo que  aman. Y además, han sabido añadir una palabra más: COMPARTIR.

Tal vez la diferencia entre AMATEUR Y PROFESIONAL no esté en el dinero y sí en el deseo de COMPARTIR con los demás lo que uno hace con amor.

Eduardo Lazcano. Experto en hacer recados y amante de las palabras.

PALABRAS

Y no me refiero al continente, sino al contenido. Las palabras servían para que dos personas se refiriesen a un mismo concepto con una forma común y reconocible.

Veo con tristeza tres tendencias que ponen en peligro las palabras:

· El egocentrismo que nos hace pensar que somos nosotros los que damos significado a las palabras. Por una errónea rebeldía, no queremos subrogarnos a ese significado común porque pensamos que nos resta identidad. La identidad te la da el lugar dónde pones la palabra, no cambiar lo que lleva dentro. “Yo lo llamo así”, se dice ahora. Fenomenal, espero que así te entiendas contigo mismo.

· La superficialidad. A veces no hace falta cambiar el significado. Basta con quedarse a medias. Cuando un chaval dice “estoy rayado” no sabes si habla de frustración, preocupación o rebeldía. Mismo significante, múltiples posibilidades, ninguna comprensión.

· El manoseo. Las palabras transitan acepciones según las vamos manoseando. ‘Autoridad’ era aspiracional: “es una autoridad en la materia” ahora pensaríamos que intenta imponernos su punto de vista. El propósito y la sostenibilidad ya significan cosas distintas según quién las haya manoseado.

Reivindico el uso común de las palabras. Tratémoslas como lo que son, no intentando cambiarlas a nuestro gusto. Disfrutemos el ejercicio de encontrar la adecuada y ponerla en su mejor lugar. Escuchémosla comprendiendo lo que nos quieren decir y no lo que queremos entender en ella.

Respetemos la palabra…

Con la esperanza de que el blog de hoy les haya resultado placentero, les dejo un gran «apapacho», mientras disfrutan este «plácido» domingo.

¡ Meta (AI) chatear !

El liderazgo político, y en general los líderes de las principales potencias mundiales, se empiezan a ocupar y preocupar para tratar de manera conjunta los riesgos derivados de la inteligencia artificial, o mejor dicho las posibles consecuencias de la no regulación de la misma.

Un extracto periodístico de una publicación de una prestigiosa agencia periodística nos dice:

Gobiernos mundiales alertan sobre las potenciales consecuencias “catastróficas” de la inteligencia artificial (IA)

Los gobiernos mundiales reunidos en una cumbre de seguridad sobre inteligencia artificial (IA) en el Reino Unido alertaron en una declaración conjunta sobre las potenciales consecuencias “catastróficas” de la nueva tecnología.

Estados Unidos, China, India y países de la Unión Europea como Francia, Alemania y España están entre los 29 firmantes de un texto que recalca que es “especialmente urgente” analizar los peligros que presenta la nueva tecnología y acordar medidas preventivas tempranas.

“Nos comprometemos a trabajar juntos de manera inclusiva para asegurar una inteligencia artificial centrada en el ser humano, confiable y responsable”, señala la declaración, pactada antes de la cumbre y que subraya que el mejor modo de afrontar los riesgos es la “cooperación internacional”.

Reunidos en Bletchley Park, el enclave inglés en el que se decodificaban los códigos nazis durante la Segunda Guerra mundial, representantes de las principales potencias globales en el sector tecnológico constaron el “potencial transformador” de la IA, que puede impulsar “el bienestar, la paz y la prosperidad”.

Junto con esos posibles beneficios, sin embargo, van asociados “riesgos significativos” que obligan a velar por que el desarrollo de la tecnología se mantenga bajo “una supervisión humana adecuada”.

La declaración reconoce el peligro de que la IA genere “contenido manipulado” o “engañoso”, y urge a tomar medidas en ese sentido, pero va más allá y alerta sobre futuras amenazas provenientes de sistemas “de frontera”, que excederán las habilidades de los actuales modelos más avanzados.

Además de la desinformación, los gobiernos se declaran especialmente preocupados por las aplicaciones de la IA en terrenos como la ciberseguridad y la biotecnología.

“Existe el potencial de que se produzcan daños graves, incluso catastróficos, ya sea de manera deliberada o no intencional”, subraya el comunicado conjunto.

Corea y Francia acogerán las próximas cumbres de seguridad

“Dado el rápido e incierto ritmo de los cambios en la IA, y en el contexto de una aceleración de las inversiones en tecnología, afirmamos que profundizar en nuestra comprensión de esos riesgos potenciales y las acciones para mitigarlos es especialmente urgente”, agrega la declaración.

El Reino Unido ha impulsado la primera cumbre de seguridad global sobre inteligencia artificial (AISS, en inglés), que volverá a convocarse dentro de seis meses en la República de Corea y dentro de un año en Francia.

A este primer encuentro asistieron, además de gobiernos, representantes de las principales empresas tecnológicas globales, como OpenAI, Google DeepMind, Anthropic, Meta y Microsoft.

Con sensaciones encontradas luego de leer este artículo periodístico, le hice una serie de preguntas a Meta AI (de acceso gratuito vía WhatsApp), acerca de cuestiones vinculadas, de modo tal de saber qué opina el chat de IA que está cobrando notoriedad, sobre este tema en particular y sus connotaciones derivadas.

¿Cuál es tu opinión acerca de la inteligencia artificial?

Como modelo de lenguaje, no tengo opiniones personales, pero puedo ofrecerte una perspectiva neutral sobre la inteligencia artificial.

La inteligencia artificial (IA) es una tecnología que ha revolucionado muchos aspectos de la vida humana, desde la automatización de tareas hasta la mejora de la eficiencia en varias industrias. La IA tiene el potencial de resolver problemas complejos, mejorar la precisión y la velocidad en la toma de decisiones, y crear nuevas oportunidades para la innovación y el crecimiento.

Sin embargo, también hay preocupaciones legítimas sobre los impactos éticos y sociales de la IA, como la privacidad, la seguridad, el desempleo y la posible pérdida de la autonomía humana. Es importante que los desarrolladores y usuarios de la IA consideren estas cuestiones y trabajen para garantizar que la tecnología se utilice de manera responsable y beneficiosa para la sociedad.

En resumen, la IA es una herramienta poderosa que puede tener un impacto significativo en la humanidad, y es importante abordar tanto sus beneficios como sus desafíos para asegurar que se utilice de manera que beneficie a todos.

¿Cuáles son los riesgos de la inteligencia artificial?

La inteligencia artificial presenta varios riesgos potenciales, tales como:

1. Pérdida de empleos: A medida que la inteligencia artificial se vuelve más sofisticada y capaz de realizar tareas que anteriormente solo podían hacer los humanos, hay preocupación de que muchas profesiones puedan volverse obsoletas, lo que podría resultar en una gran pérdida de empleos.

2. Sesgo y discriminación: La inteligencia artificial se basa en algoritmos y datos existentes para tomar decisiones. Si estos datos tienen sesgos inherentes, la inteligencia artificial también podría perpetuar o amplificar estos sesgos, lo que podría resultar en discriminación en áreas como la contratación, el préstamo o la justicia penal.

3. Falta de transparencia y control: Muchos sistemas de inteligencia artificial son opacos y difíciles de entender. Esto hace que sea difícil rastrear y responsabilizar a la inteligencia artificial si toma decisiones incorrectas o dañinas. Además, el control de la inteligencia artificial y la capacidad de intervenir en sus decisiones también pueden ser problemáticos.

4. Dependencia excesiva: A medida que la inteligencia artificial se vuelve más omnipresente y se utiliza en una amplia variedad de sectores, podría generar una creciente dependencia de las máquinas. Esto podría socavar la autonomía y la capacidad de toma de decisiones de los seres humanos.

5. Seguridad y privacidad: La mayor utilización de la inteligencia artificial también aumenta los riesgos de seguridad y privacidad. Si los sistemas de inteligencia artificial son vulnerables a ataques o hackeos, podrían ser explotados para realizar acciones perjudiciales.

Es importante abordar estos riesgos y desarrollar regulaciones y políticas adecuadas para garantizar que la inteligencia artificial se utilice de manera ética y beneficie a la sociedad en su conjunto.

¿Cuáles son las oportunidades que brinda la inteligencia artificial?

La inteligencia artificial brinda numerosas oportunidades en varios campos y sectores:

1. Mejoras en la atención médica: La inteligencia artificial puede utilizarse para analizar grandes cantidades de datos médicos y proporcionar diagnósticos más precisos y personalizados, además de ayudar en la investigación médica y el desarrollo de medicamentos.

2. Automatización de tareas: La inteligencia artificial puede automatizar tareas repetitivas y tediosas, lo que permite a los seres humanos centrarse en tareas de mayor valor y creatividad.

3. Mejora de la eficiencia en la industria: La inteligencia artificial puede optimizar los procesos de producción y ayudar a predecir y resolver problemas antes de que ocurran, lo que mejora la eficiencia y reduce los costos.

4. Asistencia personalizada: La inteligencia artificial puede ofrecer asistencia personalizada en diversos ámbitos, como el comercio electrónico, la atención al cliente y el aprendizaje en línea, mejorando la experiencia del usuario y adaptándola a sus necesidades individuales.

5. Seguridad y vigilancia: La inteligencia artificial puede utilizarse para detectar patrones y anomalías, lo que ayuda en la prevención de delitos y el fortalecimiento de la seguridad en diversas áreas.

6. Transporte autónomo: La inteligencia artificial puede permitir el desarrollo de vehículos autónomos que pueden mejorar la seguridad vial, reducir el tiempo de viaje y optimizar el consumo de combustible.

7. Avances en la investigación científica: La inteligencia artificial puede ser una herramienta poderosa en la investigación científica, ya que puede analizar grandes conjuntos de datos, ayudar en el descubrimiento de nuevos conocimientos y facilitar el progreso en diversas áreas, como la astronomía, la genética y la física.

Estas son solo algunas de las oportunidades que brinda la inteligencia artificial, y su aplicación continúa expandiéndose y evolucionando en muchos otros ámbitos.

¿Cuál es el nivel de desarrollo de la inteligencia artificial?

El nivel de desarrollo de la inteligencia artificial actualmente varía en función de las aplicaciones específicas y el tipo de tareas que pueden realizar. En algunas áreas, como el procesamiento del lenguaje natural y la visión por computadora, la inteligencia artificial ha avanzado significativamente y se han desarrollado sistemas capaces de realizar tareas complejas, como traducción en tiempo real y reconocimiento de objetos. Sin embargo, en otros aspectos, como la comprensión y la empatía emocional, la inteligencia artificial todavía está en sus primeras etapas de desarrollo. En general, la IA actual puede realizar tareas específicas de manera eficiente, pero aún hay mucho trabajo por hacer para que alcance un nivel de inteligencia general comparable a la humana.

¿Qué empleos está reemplazando actualmente la inteligencia artificial?

Actualmente, la inteligencia artificial está reemplazando varios empleos en diferentes industrias. Algunos ejemplos son:

1. Operadores de call center: La inteligencia artificial ha permitido el desarrollo de chatbots y sistemas de atención al cliente automatizados que pueden hacer frente a consultas y problemas comunes sin la necesidad de una persona real.

2. Cajeros en tiendas y supermercados: Los avances en la tecnología de escaneo y pago automatizado han llevado a la implementación de sistemas de autocompra en muchos establecimientos, eliminando la necesidad de empleados de caja.

3. Conductores de vehículos: A medida que la tecnología de los vehículos autónomos avanza, se espera que los conductores sean reemplazados por sistemas de inteligencia artificial en el futuro.

4. Operadores de ensamblaje en fábricas: La robótica y la inteligencia artificial han sido implementadas en muchas fábricas para automatizar tareas de ensamblaje que solían llevar a cabo los empleados humanos.

5. Analistas financieros y contables: Los sistemas de inteligencia artificial pueden analizar grandes cantidades de datos financieros y realizar tareas de contabilidad, como la preparación de informes financieros y la conciliación de cuentas.

Es importante tener en cuenta que, aunque la inteligencia artificial está reemplazando algunos empleos, también está creando nuevos trabajos y oportunidades en áreas relacionadas con su desarrollo y mantenimiento. Además, hay trabajos que requieren habilidades humanas únicas, como la creatividad, el liderazgo y la toma de decisiones éticas, que aún no se pueden reemplazar completamente con inteligencia artificial.

¿Es posible implantar inteligencia artificial en un cerebro humano?

A día de hoy no es posible implantar directamente inteligencia artificial en un cerebro humano. La inteligencia artificial se refiere a la capacidad de las máquinas para imitar o simular la inteligencia humana, y se basa en algoritmos y modelos computacionales.

Sin embargo, existen investigaciones en curso sobre interfaces cerebro-ordenador que buscan lograr una comunicación directa entre el cerebro humano y una máquina. Estas interfaces pueden permitir el control de dispositivos tecnológicos mediante el pensamiento, pero no implican la implantación de inteligencia artificial en el cerebro humano.

Es importante mencionar que la ética y la seguridad son consideraciones fundamentales en relación con la implantación de tecnología en el cerebro humano, y cualquier avance en este campo debe tener en cuenta estos aspectos.

¿La inteligencia artificial implantada en robots puede generar emociones?

La inteligencia artificial no tiene emociones intrínsecas ya que está basada en algoritmos y programación. Sin embargo, los desarrolladores pueden diseñar algoritmos para que el robot parezca tener emociones y respuestas emocionales en función de los datos y comandos que recibe y procesa. Esto se hace a través de la programación de respuestas y patrones de comportamiento que imitan o simulan emociones humanas. Aunque la IA puede simular respuestas emocionales, estas respuestas son puramente basadas en lógica y no representan una experiencia emocional real.

¿Los robots pueden confabularse para destruir a los seres humanos?

Los robots, al ser máquinas programadas diseñadas por humanos, no tienen la capacidad de confabularse ni de tener intenciones o deseos propios. En la actualidad, los robots son herramientas utilizadas en una amplia gama de industrias para ayudar a los humanos en tareas específicas. Su función principal es cumplir con las instrucciones que se les han dado, sin tener la capacidad de tomar decisiones autónomas o de desarrollar intenciones maliciosas para dañar a los seres humanos.

Es importante destacar que el desarrollo de la inteligencia artificial está basado en principios éticos y normas de seguridad. Existen rigurosos controles y regulaciones para garantizar que los robots y los sistemas de inteligencia artificial sean seguros y beneficiosos para los seres humanos.

Sin embargo, es válido reconocer que en el ámbito de la ciencia ficción se han explorado escenarios hipotéticos en los cuales los robots pueden representar una amenaza para la humanidad. Estas representaciones suelen ser ficción y no reflejan la realidad actual de la tecnología robótica.

¿Cuál es el principal riesgo global de supervivencia del ser humano?

El principal riesgo actual para la supervivencia global del ser humano es el cambio climático. A medida que aumentan las emisiones de gases de efecto invernadero y se aceleran los cambios en el clima, se producen impactos negativos en los ecosistemas y en las condiciones de vida de las personas.

El cambio climático está provocando eventos climáticos extremos más frecuentes y severos, como sequías, inundaciones, huracanes y olas de calor. Estos eventos pueden tener efectos devastadores en la agricultura, la disponibilidad de agua potable y la infraestructura, lo que a su vez puede provocar escasez de alimentos, desplazamientos forzados y conflictos por recursos.

Además, el cambio climático también está contribuyendo a la pérdida de biodiversidad, a la alteración de los ecosistemas y a la destrucción de hábitats naturales. Esto puede tener consecuencias graves para la seguridad alimentaria y la estabilidad de los ecosistemas, así como para la salud humana debido a la propagación de enfermedades transmitidas por vectores.

Para enfrentar este riesgo, es necesario tomar medidas urgentes para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, transitar hacia energías renovables, promover la conservación de los ecosistemas y adoptar prácticas sostenibles en la producción y consumo de alimentos. Además, se requiere una cooperación global y la adopción de políticas climáticas ambiciosas para limitar el calentamiento global y proteger la supervivencia del ser humano y de las demás especies que comparten el planeta.

¿Me podrías regalar por favor un cuento simple sobre el cambio climático?

Había una vez en un pequeño y hermoso bosque, un grupo de animales que vivían en armonía. El sol y la lluvia les proporcionaban todo lo que necesitaban, y cada uno de ellos cumplía un papel importante en el equilibrio de la naturaleza.

Pero un día, algo comenzó a cambiar sin que nadie lo notara. El clima se volvió más extremo y los animales empezaron a tener dificultades para encontrar alimento. El invierno era más frío que nunca, y el verano más caluroso y seco.

El zorro, quien siempre tenía un buen olfato, fue el primero en darse cuenta de que algo estaba mal. Observó cómo los ríos se secaban y los árboles comenzaban a marchitarse. Los pájaros volaban cada vez menos, y las abejas ya no visitaban las flores.

El zorro reunió a los demás animales y les explicó que esto era el resultado del cambio climático, causado por la actividad humana. Les contó acerca de la deforestación, la contaminación y el uso excesivo de los recursos naturales.

El zorro propuso a los demás animales unirse y buscar soluciones para frenar el cambio climático. El conejo, inteligente y veloz, sugirió que deberían plantar más árboles y cuidar los bosques. La tortuga, siempre sabia y paciente, propuso reducir el consumo de energía y utilizar fuentes renovables.

Así, todos los animales comenzaron a trabajar juntos. El zorro lideraba el grupo, el conejo se encargaba de sembrar semillas, la tortuga enseñaba a los demás cómo ahorrar energía y cada uno aportaba su granito de arena.

Poco a poco, el bosque comenzó a recuperarse. Los ríos volvieron a fluir, los árboles renacieron y los animales volvieron a encontrar alimento. El equilibrio y la armonía regresaron, y los animales aprendieron la importancia de proteger y preservar la naturaleza.

Desde aquel día, el grupo de animales se convirtió en embajadores del cambio climático. Viajaron por todo el mundo compartiendo su historia y enseñando a las personas la importancia de cuidar el planeta.

Así es como un pequeño grupo de animales generó conciencia sobre el cambio climático y mostró que todos podemos hacer algo para salvar nuestro hogar: la Tierra.

El fin.

Pregunta final.

¿Debo confiar plenamente en la Inteligencia artificial?

Es importante tener una perspectiva equilibrada y no confiar plenamente en ella. Aquí hay algunas razones por las que debes ser cauteloso:

1. Errores y sesgos: La IA puede cometer errores o tener sesgos si se entrena con datos de baja calidad o si se diseña con un enfoque limitado.

2. Falta de comprensión humana: La IA puede carecer de la comprensión contextual y la empatía humana, lo que puede llevar a malentendidos o decisiones inapropiadas.

3. Dependencia excesiva: La confianza excesiva en la IA puede llevar a una dependencia excesiva, lo que puede afectar la toma de decisiones humanas y la resolución de problemas.

4. Seguridad y privacidad: La IA puede ser vulnerable a ataques cibernéticos o violaciones de la privacidad si no se implementan medidas de seguridad adecuadas.

5. Ética y responsabilidad: La IA puede plantear preguntas éticas y de responsabilidad, especialmente en áreas como la toma de decisiones autónomas o la manipulación de información.

En resumen, es importante utilizar la IA como una herramienta útil, pero no confiar plenamente en ella. Es esencial mantener una perspectiva crítica, considerar las limitaciones y riesgos, y asegurarse de que la IA se utilice de manera responsable y ética. plenamente en ella. Aquí hay algunas razones por las que debes ser cauteloso:

Mientras los seres humanos cohabitamos un mundo inmerso en guerras, cambio climático, pobreza, y varios problemas acuciantes, la inteligencia artificial crece día a día….

No se sabe a ciencia cierta, si los sistemas políticos ven realmente en esto una oportunidad o más bien una amenaza, hablando como pensamiento que subyace más allá de las apariencias.

El tiempo muy probablemente nos dará la respuesta.

Libre Albedrío !

No hay concepto que me haya llamado más la atención cuando escuché esas palabras, que salían de la boca del rector del colegio secundario.

“Carreras, no puede usar su libre albedrío, acá hay reglas que cumplir”.

Las palabras compuestas serían usadas por el rector durante varios sucesos, que involucrarían a mi compañero de secundario, Fernando Benigno Carreras, llegando al momento cúlmine, cuando este último desoyendo las recomendaciones, y haciendo gala de una rebeldía sin fin, pondría una bomba de estruendo en un lavamanos de la escuela, lo que provocó que microsegundos después de la explosión, hubiera una puerta destrozada, y el lavamanos depositado en el pasillo, mientras el colegio entero se paralizaba producto de la iniciativa irreflexiva de Benigno.

El libre albedrío, mal entendido, por cierto, derivó en que Don Carreras, hubiera de buscar otro colegio, para nuestro aguerrido bombardero, no sin antes verse obligado a pagar todos los gastos y asumir todas las responsabilidades en nombre de su hijo.

En la próxima clase de filosofía, pleno de curiosidad, me encargué de preguntarle al profesor, que significado tenía el famoso “libre albedrío”. El docente se encargó de clarificar su significado, para darle un sinónimo más entendible usando para ello los vocablos similares “libre elección”. La libertad de decidir, sería de ahí en más, una manera de pensar y actuar que me acompañaría y que a la postre implicaría decisiones fundamentales que tomé a lo largo de mi vida: la elección de mis estudios, de la compañera que me acompañaría en la formación de una familia, de mis trabajos, sólo por citar las más relevantes.

Más allá del romanticismo que encierra el concepto, resulta claro, que existen ámbitos en los cuales, el libre albedrío no tiene cabida. Cuando una persona le dice a otra: “lo dejo a tu libre albedrío”, le está transfiriendo una responsabilidad muy grande, que es la decidir en ocasión de una circunstancia.

El albedrío (de la deformación vulgar del vocablo latino arbitrium, a su vez de arbiter, “juez”​), libre albedrío o libre elección es la creencia de aquellas doctrinas filosóficas según las cuales las personas tienen el poder de elegir y tomar sus propias decisiones. Muchas autoridades religiosas han apoyado dicha creencia, mientras que ha sido criticada como una forma de ideología individualista por pensadores tales como Baruch Spinoza, Arthur Schopenhauer, Karl Marx y Friedrich Nietzsche.

El principio del libre albedrío tiene implicaciones religiosas, éticas, psicológicas, jurídicas y científicas. Por ejemplo, la ética puede suponer que los individuos son responsables de sus propias acciones. En la psicología, implica que la mente controla algunas de las acciones del cuerpo, las cuales son conscientes.

La existencia del libre albedrío ha sido un tema central a lo largo de la historia de la filosofía y de la ciencia. Se diferencia de la libertad en el sentido de que conlleva la potencialidad de obrar o no obrar.

Existen varios puntos de vista sobre si la libertad metafísica existe, eso es, si las personas tienen el poder de elegir entre alternativas genuinas.

El determinismo es el punto de vista según el cual todos los eventos son resultados inevitables de causas previas, de que todo lo que pasa tiene una razón de ser.

El incompatibilismo es el punto de vista según el cual no es posible reconciliar una creencia en un universo determinista con el verdadero libre albedrío. El determinismo duro acepta tanto el determinismo como el incompatibilismo, y rechaza la idea de que los humanos poseen un libre albedrío.

Lo contrario a esto es el libertarismo​ filosófico, que mantiene que los individuos tienen libertad metafísica y por lo tanto rechaza el determinismo. El indeterminismo es una forma del libertarismo que, según su punto de vista, implica que el libre albedrío realmente existe, y esa libertad hace que las acciones sean un efecto sin causa. Es una filosofía separada de la teoría económica y política del libertarismo. El libertarismo metafísico se llama a veces voluntarismo para evitar esta confusión.

El compatibilismo es el punto de vista que sostiene que el libre albedrío surge en el exterior de un universo determinista aun en ausencia de incertidumbre metafísica. Los compatibilistas pueden definir al libre albedrío como el surgimiento de una causa interior, tal como los pensamientos, las creencias y los deseos que uno piense que existen en uno mismo. La filosofía que acepta tanto el determinismo como el compatibilismo se llama el determinismo suave.

El determinismo sostiene que cada situación se condiciona íntegramente y así es determinada por los estados de los propósitos que la precedieron. Una formulación del determinismo es el fatalismo, donde se afirma que existe una necesidad (destino) que rige todo, negando la libertad. Esta posición la sostenían los estoicos y puede registrarse en Parménides de Elea. ​El determinismo filosófico es ilustrado a veces por la idea del demonio de Laplace, que conoce todos los hechos acerca del pasado y presente y todas las leyes naturales que gobiernan el mundo y utiliza este conocimiento para prever el futuro hasta el más mínimo detalle. El pensamiento de Laplace, sin embargo, no representa la postura científica actual acerca del tema.

Por otro lado, el indeterminismo especula que esta proposición es incorrecta, ya que hay acontecimientos que no son determinados enteramente por acontecimientos previos. Los pitagóricos, Sócrates y Platón intentaron conciliar la libertad con el determinismo y la ley causal. Aristóteles fue uno de los primeros en argumentar a favor del indeterminismo.​ Lucrecio afirmaba que el libre albedrío surge del azar, de movimientos caóticos de átomos llamados «clinamen».​

El incompatibilismo mantiene que el determinismo no se puede reconciliar con el libre albedrío. Los incompatibilistas generalmente afirman que una persona actúa libremente solo cuando ésta es la única que origina la causa que desencadena una acción y que podría haber terminado auténticamente de otra manera. Ellos mantienen que, si el determinismo es verdad, cada elección es determinada por acontecimientos previos.

Baruch Spinoza comparó la creencia del hombre en el libre albedrío con una piedra que piensa que escogió el sendero al cual llegó por el aire y el lugar en el cual aterrizó. En la Ética escribió: «Las decisiones de la mente no son nada salvo deseos, que varían según varias disposiciones puntuales». «No hay en la mente un absoluto libre albedrío, pero la mente es determinada por el desear esto o aquello, por una causa determinada a su vez por otra causa, y ésta a su vez por otra causa, y así hasta el infinito». «Los Hombres se creen libres porque ellos son conscientes de sus voluntades y deseos, pero son ignorantes de las causas por las cuales ellos son llevados al deseo y a la esperanza».

Arthur Schopenhauer, estando de acuerdo con Spinoza, escribió: «Todos creen a priori que son perfectamente libres, aun en sus acciones individuales, y piensan que a cada instante pueden comenzar otro capítulo de su vida… Pero a posteriori, por la experiencia, se dan cuenta, a su asombro, de que no son libres, sino sujetos a la necesidad; su conducta no cambia a pesar de todas las resoluciones y reflexiones que puedan llegar a tener. Desde el principio de sus vidas y al final de ellas, deben soportar el mismo carácter…”.

Thomas Hobbes, nos dice que una persona actúa libremente si no encuentra un obstáculo en hacer lo que tiene en la voluntad de hacerlo por decisión propia. Articulando esta cláusula elemental, Hume escribe que “esta libertad hipotética se aplica universalmente a cualquiera que no sea un prisionero encadenado”. Los «compatibilistas» apuntan con frecuencia a casos en donde la libertad de alguien es negada — violaciones, asesinatos, asaltos, y la lista continúa. La clave para estos casos no consiste en que el pasado esté determinando el futuro, sino en que el agresor está dominando sobre los deseos y preferencias de las acciones de la víctima. El agresor está forzando a la víctima, y, de acuerdo con los compatibilistas, esto es lo que domina sobre el libre albedrío. Además, argumentan que el determinismo no es lo que importa, sino el hecho de que las acciones de los individuos son el resultado de sus propios deseos y preferencias, sin estar dominados por alguna fuerza externa o interna. Para ser un compatibilista, uno no necesita endorsar alguna concepción particular del libre albedrío, sino aceptar que el determinismo está relacionado con este. El compatibilista más conocido de la historia de la filosofía fue David Hume.

Aristóteles creía claramente que nuestras deliberaciones involucraban elecciones entre posibilidades alternativas, y esto implica tanto la posibilidad de hacer lo contrario. Su definición de la voluntad voluntaria como causada desde dentro de un agente (libertarismo) todavía hoy es válida. Aristóteles desafió a quienes dijeron que nuestras acciones están determinadas por nuestro carácter, ya que negaría la responsabilidad moral. Admitió que algunos aspectos de nuestro carácter pueden ser innatos y, por lo tanto, limitar nuestra responsabilidad, pero somos al menos parcialmente libres. Siguiendo a Aristóteles, Epicuro pensó que los agentes humanos tienen la capacidad autónoma de trascender la necesidad y el azar.

El filósofo Isaías Berlín clamó que para tener opción de libertad el agente debería poder actuar de manera contraria. Este principio, que van Inwagen llama el “principio de las posibilidades alternativas”, dice ser un requisito para la libertad. Desde este punto, las acciones llevadas a cabo desde la influencia de una coerción irresistible no son libres y el agente no es moralmente responsable de ellas.

A lo largo de la historia, las personas han hecho intentos de responder a las preguntas del libre albedrío a través de principios científicos. La primera mentalidad científica muchas veces mostró al Universo como determinista, y muchos pensadores creían que era simplemente cuestión de recolectar suficiente información el poder predecir eventos futuros con perfecta precisión.

Esto motiva a los individuos a ver el libre albedrío como una ilusión. La ciencia moderna es una mezcla de teorías deterministas y estocásticas. Por ejemplo, la decadencia radioactiva ocurre con probabilidad predecible, pero no es posible, aún en teoría, decir exactamente cuándo un núcleo particular decaerá. La mecánica cuántica predice observaciones solo en términos de probabilidad. Esto coloca dudas sobre el determinismo del Universo. Algunos científicos deterministas como Albert Einstein creen en la teoría de la variable escondida; que por debajo de las probabilidades de la mecánica cuántica hay más variables.

Esta teoría ha traído grandes dudas sobre sí misma, por las desigualdades de Bell, que sugieren que “Dios puede jugar a los dados en verdad” después de todo, quizás poniendo en duda las predicciones del demonio de Laplace. El filósofo contemporáneo más importante que ha capitalizado el éxito de la mecánica cuántica y la teoría del caos para defender la libertad incompatible es Robert Kane, en La importancia del libre albedrío y otros escritos. Los argumentos de Kane, aun así, se aplican perfectamente a cualquier entidad “impensable” que se comporte de acuerdo con la mecánica cuántica.

Como los físicos, los biólogos han cuestionado el libre albedrío. Uno de los debates más odiados de la biología es el de “lo innato y lo adquirido”. Este debate cuestiona la importancia de la genética y la biología en el comportamiento humano cuando se compara con la cultura y el medio ambiente. Los estudios de genética han identificado muchos factores genéticos que afectan la personalidad del individuo, como en casos obvios como el Síndrome de Down, a efectos más sutiles como una predisposición estadística hacia la esquizofrenia.

Aun así, no es certero que la determinación ambiental afecta menos el libre albedrío que la determinación genética. Los últimos análisis del genoma humano muestran que solo tiene veinte mil genes. Estos genes, y el reconsiderado material genético intrón, permiten un nivel de complejidad análoga a la complejidad del comportamiento humano. Desmond Morris y otros antropólogos han estudiado la relación entre el comportamiento y la selección natural en humanos y otros primates.

La síntesis de estos dos campos de investigación es que la genética humana puede ser lo suficientemente compleja como para explicar tendencias del comportamiento y que los factores ambientales beneficiosos para la evolución, tales como el comportamiento de los padres y los estándares culturales, modifican estos factores genéticos. Ninguno de estos fenómenos, complejidad genética o desventajas en el comportamiento cultural, requieren del libre albedrío para explicar el comportamiento humano. Sin embargo, la presencia de los genes que juegan un papel en algunas conductas, como por ejemplo desórdenes mentales, no vuelve a un comportamiento automático, y los estudios sugieren que hay personas que sufren de una predisposición genética a ser más explosivos, pero el comportamiento violento no necesariamente se vuelve un rasgo en la conducta del individuo.

Parece que es necesario más de un gen, y un posible combustible ambiental para expresar el rasgo; esto sugiere que la naturaleza y la crianza juegan un importante papel en nuestro comportamiento. Algunos difieren y afirman que alguna forma de libre albedrío puede todavía existir, ya que el factor ambiental en el libre albedrío le permite a una persona manipular ese ambiente de manera tal que esta manipulación implique un compromiso entre su propio cuerpo y mente, porque una acción aislada no existe, una motivación parecida o comparable a ambos actos existe, y los factores genéticos permiten a esas dos o más acciones ser tomadas en cualquier situación o momento, pero solo a veces ese compromiso puede significar un evento que no es al azar, al menos en algunas instancias, el argumento tiende a implicar.

La parte de crianza aquí puede estar en conflicto con información a corto plazo, así que no necesariamente predice o explica el resultado del curso de la acción a ser tomada. Aun así, otros discuten que esos factores en solitario pueden explicar el resultado del comportamiento sin la necesidad del “libre albedrío”. Las investigaciones sobre el tema siguen en proceso.

ambién se ha vuelto posible el estudio del cerebro vivo y los investigadores ahora pueden observar la maquinaria de la toma de decisiones trabajando. Un experimento en este campo fue conducido por Benjamín Libet en los años 1980, en el cual él les pedía a sujetos escoger un momento cualquiera para agitar su muñeca mientras él lo asociaba con la actividad cerebral.

Libet descubrió que la actividad cerebral inconsciente que llevaba a la decisión consciente de mover su muñeca comenzaba medio segundo antes de que el sujeto conscientemente decidiera moverla. Esta masa de carga eléctrica ha sido llamada potencial de estar listo (o potencial de preparación). Los descubrimientos de Libet sugieren que las decisiones tomadas por un sujeto son primero hechas en un universo inconsciente y después son traducidas a una “decisión consciente”, y la creencia del sujeto de que esto ocurrió bajo su voluntad se debe únicamente a la visión retrospectiva del evento. Por otro lado, Libet todavía encuentra espacio en su modelo para el libre albedrío, en la noción del poder del veto: de acuerdo con este modelo, los impulsos inconscientes que ocasionarán un acto voluble pueden ser suprimidos por los esfuerzos conscientes del sujeto. Cabe acotar que esto no significa que Libet crea que las acciones inconscientemente incentivadas necesitan la ratificación de la consciencia, sino que, más bien, la consciencia retiene el poder de negar la actualización de los impulsos inconscientes.

Como se puede apreciar con todo lo detallado, el libre albedrío es un concepto que ha generado mucha tela para cortar a lo largo de la historia humana, sin un acuerdo respecto de su potencial y grado de determinación de la vida de cada persona.

Para finalizar les traigo una sentencia que no me pertenece, pero que muestra un punto de vista sobre el particular:

“Siempre he creído que existe algo que se llama destino, pero siempre se ha creído también que hay otra cosa que se llama albedrío. Lo que califica al hombre es el equilibrio de esa contradicción”.

Love Story

La presencia de un magnífico amanecer, era presagio de un día memorable. Ni una gota de viento y unos quince grados de temperatura, le daban un toque de calidez inusual a esa jornada de agosto. Desde que la señorita Olga, dueña de una empatía y dulzura sin igual, me había pedido escribir un discurso sobre la figura de nuestro máximo prócer nacional, Don José de San Martín, mi vida escolar había adquirido un tinte distinto.

Durante casi una semana me mantuve hilvanando las mejores palabras, en oraciones que trataran de reflejar y realzar la encomiable obra de Don José, aquel que cruzó esas inexpugnables montañas, persiguiendo el elevado objetivo de liberar un pueblo, del dominio de la corona española. Que la señorita hubiera reparado en mí, para darme tamaña responsabilidad, no sólo me llenada de orgullo, sino que además me permitía acercarme a ese ángel de la guarda, que nos enseñaba todos los días, munida de una enorme vocación. A partir de ese pedido, ella fue dueña de todos mis mejores esfuerzos, por hacer el mejor discurso del que fuera capaz.

Día tras día, compartía mis borradores, con la señorita Olga, la cual corregía sentidos, oraciones, vocablos, acontecimientos y fechas. Su compromiso con mi tarea era total. El día anterior al acto, la redacción había quedado cuasi perfecta. Mi dedicación y la constancia de la señorita puesta en ayudarme, habían configurado una reseña digna de ese acto escolar. Embelesado por su sonrisa, su manera de hablar y su exquisita figura, durante esos días de preparación me sentí el niño más afortunado, el que había recibido el premio mayor, al poder compartir tanto tiempo con la considerada mejor señorita del colegio.

Ese día, que arrancó con el pie derecho, tendría la tarea de subir al escenario, cuando fuera convocado, para leer en voz alta, la narración sin máculas, que además de hacer honor a nuestro prócer máximo, tenía los destellos dorados, y parte de la esencia de docente de nuestra adorada maestra. La presencia de mamá y papá, agregaba presión a mi participación. Al mismo tiempo, si bien no era mi debut como orador, leer en voz alta algo que habíamos escrito con la señorita, tenía una significación especial para mí.

Los ensayos previos habían sido frecuentes y repetitivos. En cada uno de ellos trataba de mejorar lo que había hecho mal en el ensayo inmediato anterior. El sábado previo al acto, el discurso me salía de manera fluida, sin errores, conteniendo emotividad y un cierre, que yo estimaba, motivaría a las personas por aplaudir a destajo. Esa mañana de domingo, mientras me vestía con esa ropa limpia y perfumada, y mi mamá me acomodaba el cuello de la camisa y la corbata, continuaba en mi mente el ensayo, ya con el contenido del texto casi aprendido de memoria, acompañado de un nerviosismo que se agigantaba en mi interior.

Acto seguido, cuando iniciamos con papá y mamá, el recorrido en automóvil hacia el colegio parroquial, sentí que ya no había vuelta atrás. No podía fallar ni burlar la confianza depositada en mí, por lo que todo debía salir a la perfección. Llegamos a la escuela, y mientras entraba, noté que el colegio desbordaba de clima festivo. El acto arranó puntual, como era costumbre de los directivos. Recibimos a nuestra enseña patria, portada por los abanderados, se entonaron las estrofas de nuestro himno nacional, y luego se sucedieron presentaciones folclóricos y teatrales. Se aproximaba la hora del cierre, momento en el cual mi discurso tendría que servir para recrear un gran final. Esa responsabilidad, me había empezado a provocar dolores de estómago y una cara de preocupación que fue percibida por la señorita Olga. Ella se acercó a mí, como para ver que me pasaba, se paró a mi lado y apoyando la mano en mi espalda, me regaló unas palabras de aliento.

Luego de la representación del cruce de Los Andes, a cargo de unos compañeros de grado, la directora, que oficiaba de maestra de ceremonias, me citó al escenario para hacer el discurso de cierre. Durante el trayecto que me separaba de mi destino final, que incluía una subida por una escalera, que me pareció interminable, no hice más que incrementar mi nerviosismo. Las piernas me flaquearon un poco, pero sacando fuerzas, pude llegar y situarme frente al micrófono, que, si bien había sido corregido en altura, no me resultó para nada cómodo. Mi lectura comenzó con una dicción temblorosa y poco clara. Fui consciente en ese momento que todos mis ensayos, que creí perfectos, no habían servido de nada, ya que a medida que avanzaba parecía enredarme y perderme cada vez más.

La señorita que estaba atenta a mis movimientos más ínfimos, contaba con una copia del texto, por lo que se puso a mi derecha, y sin dudar, comenzó a leer en voz baja, de modo tal de orientarme, corregirme y ayudarme en mi locución. Esa acción repentina y al mismo tiempo primorosa, me insufló una gran dosis de confianza, por lo que pude encausar mi relato, el cual tuvo un acabado y aceptable final.  Recuerdo como si fuera hoy, las dos frases con las que culminaba el texto, las cuales pertenecían al mismo prócer:

“Si hay victoria en vencer al enemigo, la hay mayor cuando el hombre se vence a sí mismo.”

“La soberbia es una discapacidad que suele afectar a pobres infelices mortales que se encuentran de golpe con una miserable cuota de poder”.

El público que se había mantenido expectante y por momentos consternado por mis yerros iniciales, estalló en aplausos, con una emotividad exacerbada y un reconocimiento a la señorita que había sido el sostén del niño locutor. Ella, mientras agradecía sonriendo, se encargó de dejar claro con sus gestos y ademanes, a quien debían dirigirse los aplausos, la gratitud y el reconocimiento.

Esa jornada, en ocasión del desarrollo del acto escolar, sentí en mi corazón, de un modo muy directo, lo que significaba ser querido por alguien y que ese sentimiento fuera recíproco. El amor sincero e inocente no necesita de mucho más, sino solo de esa voluntad inquebrantable por sostener, dar y ofrecer más allá de uno mismo, sin pedir nada a cambio. Mi lectura había acabado, al mismo tiempo que había comenzado otra historia, un sentimiento distinto al cariño filial de mamá, papá y hermanos.

La señorita Olga fue lo más para mí, hasta que terminé mis estudios primarios. La complicidad de una relación, que se fortaleció a raíz de una tarea escolar específica, nos mantendría unidos y con nuevos escritos que se repitieron. Mi apetencia por leer y escribir tiene mucho que ver, con la calidez y dedicación de una maestra de primaria, que confío en mis capacidades, y descubrió en mí esta vocación que me ha acompañado a lo largo de mi vida.

El cariño y la amistad, cuando son complementadas con la constancia, la confianza y el compromiso mutuos, hace mucha diferencia en las personas que se relacionan, de un modo armónico y constructivo.

En este fin de semana, que celebramos el paso a la inmortalidad de Don José de San Martín, siguen vivos en mi corazón, los sentimientos atesorados desde niño, los recuerdos de papá y mamá que ya no están físicamente conmigo, los juegos con algunos compañeros, y la invaluable vocación por enseñar de la señorita Olga.

La simpleza de las personas vinculadas con un objetivo común, que los trasciende, es lo que fortalece y edifica las mejoras relaciones.

Para culminar este blog, que espero les haya gustado, les quiero regalar una última reflexión que no me pertenece, aunque refleja gran parte de mi pensamiento:

“Una mirada silenciosa de afecto y consideración cuando todos los demás ojos se apartan con frialdad, la conciencia de que poseemos la simpatía y el afecto de un ser cuando todos los demás nos han abandonado, es un apoyo, una estancia, un consuelo, en la más profunda aflicción, que ninguna riqueza podría comprar ni otorgar poder». (Charles Dickens)

¡Una cuestión de actitud!

Tantas y repetidas veces hemos escuchado la frase con la que se titula mi blog de hoy, como en tantas otras ocasiones ha llegado a nuestros oídos, sentencias tales como:

  • La verdad, esa persona no tiene actitud.
  • Si sólo cambiará su actitud.

Siempre por supuesto hablando de terceras personas, siendo por cierto menos común, sentencias similares, pero con un sentido autocrítico:

  • Me falta actitud.
  • No hice todo lo necesario.

Y otras tantas veces rehuimos hablar de uno mismo, para incluir a otros en el río revuelto, y de paso le damos un tinte positivista:

  • Hicimos todo lo que pudimos, pero no alcanzó.
  • Con la información disponible actuamos en consecuencia.

Vale decir, que algunas veces preferimos adquirir maestría para excusarnos, en vez de adquirir sabiduría para actuar desde la actitud y la constancia, sintiéndonos cómodos en el resguardo de frases típicas y hechas a la medida, para no comprometernos con la mejora que necesitamos dar desde uno mismo, prefiriendo la inacción al compromiso y la responsabilidad.

Aparece otra sentencia que me revolotea en la conciencia:

“La combinación de un talento razonable y la capacidad de superar las adversidades nos permite obtener resultados extraordinarios”.

La bajo a tierra, sacando lo de superlativo, quedándome con una versión más modesta.

APTITUD + ACTITUD = ALTITUD + RESULTADOS

¿Cuántas personas conocemos que superan el promedio general de actitud positiva y comprometida, en varias áreas de su vida?

Escogen la mejor actitud posible que está disponible en su rango de alcance y a partir de ahí construyen mundos plenos de posibilidades.

Los hechos y las circunstancias no las puedo muchas veces cambiar, pero si puedo elegir la actitud para enfrentarlos.

Interpretar que muchas veces existe la oportunidad de ver y vivir los acontecimientos de otra manera nos pertenece.

Les comparto a continuación un cuento que viene como anillo al dedo, respecto de lo que queremos transmitir hoy:

Tres actitudes frente a la adversidad

Se cuenta que, en una ocasión, un joven que estaba lamentando la amargada vida que llevaba en la que nada le salía bien, se encontró con una anciana sabia sobre la que volcó, como solía hacer últimamente, toda su frustración.

La anciana, después de escucharle atentamente, le hizo un gesto en silencio indicándole que le siguiera. Dos calles más abajo del parque donde se habían encontrado llegaron a la casa de la anciana. Ésta, aún sin mediar palabra, abrió la puerta e invitó con un gesto de la mano y una sonrisa amable al joven a que entrara. Él, sin pensárselo dos veces, lo hizo.

Una vez dentro, la anciana le llevó a la cocina. Allí sacó tres pequeñas ollas, las llenó con agua y las puso a calentar a la vez, una en cada fuego. En ese momento, al joven le vino a la mente un cuento infantil donde una vieja bruja se llevó a unos niños a su casa y los coció en un caldero. Riéndose para sus adentros pensó: menos mal que yo no quepo dentro. Mientras aún reía por ese pensamiento fugaz que le vino a la mente observó como la anciana puso en una olla una gran zanahoria, en otra un huevo y en la tercera un puñado de café.

Le hizo un gesto al joven para que se sentara y observara, y así lo hizo él. La anciana se marchó a hacer sus tareas y un rato después volvió. Apagó las ollas humeantes, y preparó tres cuencos encima de la mesa. En el primero puso la zanahoria cocida, en el segundo el huevo duro y en el tercero el agua que había oscurecido al hervir con los granos de café. Acto seguido le indicó al joven que se acercara.

Una vez el joven estuvo de pie mirando los platos la anciana rompió su silencio. –¿Qué es lo que tenemos en estos cuencos? –le preguntó al joven.

–Una zanahoria, un huevo y un poco de café. –contestó el joven en tono de obviedad.

Entonces la anciana le preguntó –¿qué ha cambiado al cocerlos? Toca la zanahoria.

–Está blanda. –dijo el joven.

A continuación, le pidió que intentara romper el huevo. –Está duro. –comentó él.

Y por último le pidió que probara el café. –Uumm… está bueno –dijo sobre el último elemento.

En ese momento la anciana sabia le dijo unas últimas palabras:

– La zanahoria, el huevo y el café, los tres han vivido el mismo proceso, y sin embargo han sufrido cambios diferentes. Algunas personas son como la zanahoria, que aparentan mucha fortaleza, pero cuando aparece la crisis personal se deshacen completamente. Otras son como el huevo, más frágiles, pero ante la dificultad acaban fortaleciéndose interiormente y pudiendo afrontar muchos más retos. Pero por último están las personas que pertenecen al tercer grupo. Estos son como el café, son las personas que ante la adversidad no sólo evolucionan ellos, sino que además influyen en todo el entorno que les rodea impregnándolo con su sabor. Las personas más grandes son aquellas que deciden actuar sobre las circunstancias que les rodean y, si no consiguen cambiarlas como les gustaría, como mínimo dejan una marca inconfundible en su entorno. ¿Cuál de los tres quieres ser tú?

Aprovecho esta pregunta para disparar otras tantas:

¿Qué actitudes estas adoptando últimamente?

¿A dónde te llevan?  ¿Guían tus acciones hacia la meta elegida?

Mientras repaso mis propias respuestas, agradezco que después de varios días hayamos recuperado el sol, y el frío lentamente nos esté abandonando.

Le tengo que poner ganas y actitud positiva a este fin de semana.

Una serie de dificultades que emergieron, dentro del combo de alegrías y sinsabores que es la vida.

Nada que no se pueda resolver con una buena predisposición para…

Por supuesto que existen adversidades y oportunidades que no tienen comparación con lo que acabo de decir.

En todo caso a mayores desafíos, mejor nivel de conciencia, buenos estados de ánimo, pero por encima de todo:

ACTITUD PARA GANAR ALTITUD.

No puedo afirmar que resulta infalible, aunque sin actitud de seguro no hay acción posible.

Además de que sí que nos da una gran ventaja.

Si te parece, no la desaproveches por favor.

¡Es sólo una cuestión de actitud!

Curiosidad infinita

No bien arribados a este mundo, nos empezamos a valer de una innata condición que compartimos con otros animales que habitan el planeta. La curiosidad es un sentimiento inquisitivo o una inclinación por el saber, es decir, un deseo genuino de averiguar algo o de descifrar aquello que a simple vista no resulta evidente. La curiosidad es un comportamiento instintivo, natural, que el ser humano, como ya dijimos, comparte con muchos animales, siendo el gato quien la encarna culturalmente (de allí el proverbio de “la curiosidad mató al gato”).

En el caso de los seres humanos, la curiosidad es típica de las etapas infantiles y juveniles, y da paso, en el caso de los adultos, al deseo de conocer o a la pasión por conocer, la cual se encuentra detrás de muchos exploradores, investigadores e innovadores en distintas áreas. De hecho, el cerebro humano está configurado de un modo tal que ante situaciones de curiosidad se genera una expectativa de recompensa, que posteriormente activa los neurotransmisores de la dopamina, serotonina y algunos opioides.

Todo lo queremos tocar, oler, sentir, ver, para lo cual estamos provistos de sensores que facilitan la tarea. Nuestro cerebro primitivo nos impulsa a registrar y conocer, quizás mucho más allá de lo que somos capaces de almacenar y accionar.

La cualidad de curioso, que se llama “curiosidad”, es una condición tan única, que valga la redundancia, curioseando en el diccionario, no existe una palabra exacta que pueda ser usada como sinónimo, y para decir lo contrario no existe un único vocablo que pueda ser usada como su antónimo. El diccionario nos habla de “armonía”, como un concepto similar, pero la verdad es que según mi punto de vista no hay una total coincidencia. El diccionario parece basarse en que la palabra “curiosidad” proviene del latín curiositas, derivado del vocablo cura, traducible como “esmero” o “cuidado”. Al añadirse a este último término el sufijo latino de cuantía -osus, tenemos que “curioso” sería “quien tiene minuciosidad o cuidado en demasía”, o sea, quien tiene muchos deseos de averiguar algo, de tomar precauciones y de estar al tanto de lo que ocurre.

Asimismo, se refiere a “fisgoneo”, pero esa palabra se vincula sólo con hechos físicos y no intelectuales. Los antónimos son identificados como desinterés o indiferencia, aunque tampoco existe una total concordancia conceptual.

La curiosidad junto con el asombro y la duda, conforman la triada de orígenes del pensamiento filosófico, aunque en lo personal creo que la curiosidad le saca varios cuerpos de ventaja.

Puede que la curiosidad matase al gato, pero más allá de ese pequeño accidente, lo cierto es que la curiosidad es uno de los motores de la vida. Es el ingrediente indispensable para el desarrollo, la innovación y el progreso. Un concepto que va más allá de chusmear en las redes sociales acerca de los compañeros de trabajo, del colegio o de quien sea.

La curiosidad nos permite explorar nuevas ideas y experiencias. Fue precisamente gracias a ella que nuestros antepasados descubrieron el fuego o la rueda.

¿Y quién si no una persona curiosa se atrevería a probar por primera vez un manjar como la miel? Hay que tener ganas de descubrir y probar cosas nuevas para meter la mano en un panal de abejas.

¿Existen personas más curiosas que otras?

Por cierto, que sí.

Las personas con un “plus de curiosidad” suelen tener una mentalidad abierta y están dispuestas a asumir riesgos para cosechar los frutos de nuevas experiencias. Les motiva explorar, innovar, mejorar y crecer. Esto es lo que impulsa a las personas curiosas a superar los límites establecidos o conocidos.

También son mentes atraídas por resolver problemas, buscar soluciones y ampliar sus conocimientos.  Desean conocer el mundo que les rodea, las personas que lo habitan o cómo funciona la vida tal y cómo lo hace.

Puede parecer obvio, pero las personas curiosas también tienen la capacidad de mejorar el trabajo de un equipo de colaboradores. Su mentalidad abierta hace que se sientan atraídos por lo nuevo o lo diferente y ayuda a formar equipos más diversos y fomentar una cultura organizacional más tendiente a la mejora.

Un equipo de investigadores de la Universidad George Mason, en Estados Unidos, propone cinco dimensiones de la curiosidad:

  1. Exploración alegre: es la tendencia a explorar ideas y conceptos nuevos por puro placer y alegría. Las personas que demuestran esta dimensión tienden a ser de mente abierta y dispuesta a asumir riesgos para obtener las recompensas de nuevas experiencias.
  2. Sensibilidad a las carencias: esta dimensión tiene un componente emocional distinto, más que alegría, aparece la ansiedad al intentar gestionar ideas complejas o abstractas, solucionar problemas o reducir brechas de conocimiento. En este caso uno se adentra en la tensión por saber cómo se resuelve un problema en un examen o por recordar un dato, que no hay manera de que venga a la memoria, por ejemplo.
  3. Tolerancia al estrés: es un rasgo de carácter importante relacionado con la curiosidad. Las personas capaces de tolerar y afrontar el estrés son más propensas a asumir riesgos, superar límites y explorar nuevas ideas sin miedo al fracaso.
  4. Curiosidad social: se basa en la necesidad de un individuo de formar conexiones significativas con los demás. Es la inclinación por interesarse por los demás, especialmente por los que son diferentes de uno mismo. Esta dimensión ayuda a las personas a entablar relaciones, adquirir conocimientos y comprender culturas, creencias, valores y perspectivas diferentes.
  5. Búsqueda de emociones: es la tendencia a buscar actividades que nos hagan sentir que estamos aprovechando la vida al máximo. Estas personas suelen estar dispuestas a asumir riesgos y sobrepasar los límites para experimentar emociones. La curiosidad vinculada a la búsqueda de emociones no tiene que ver tanto con el aprendizaje o el crecimiento, sino más bien con la experiencia y la creencia de que solo se vive una vez.

Desarrollar la curiosidad tiene muchos beneficios tanto para las personas como para las organizaciones. A nivel individual, ayuda a las personas a explorar nuevas ideas y experiencias, establecer relaciones y desarrollar habilidades. La curiosidad también puede ayudar a las personas a ser más creativas y a resolver mejor los problemas.

En el caso de las organizaciones, impulsar la curiosidad puede conducir a la innovación en productos o servicios, el aumento de la productividad y a una mejora en el trabajo en equipo. Mejora la comunicación y colaboración entre los miembros del equipo al fomentar preguntas y discusiones abiertas.

También promueve el aprendizaje continuo y el desarrollo personal y profesional de los empleados. En este sentido, contribuye a un ambiente más motivador y comprometido ya que los empleados sienten que tienen margen para arriesgar. Permite una mayor adaptabilidad al cambio ya que fomenta la exploración de nuevas ideas y enfoques.

Promover el concepto de “curiosidad” enfocada sobre ciertos dominios sobre los cuales queremos crecer o dar un salto cualitativo o cuantitativo, es una tarea constante y continua de aquellas organizaciones que pretendan ser más resilientes a los efectos de los cambios constantes, repetitivos y no optativos, que la digitalización y la globalización están provocando a ritmos inasequibles.

Las organizaciones que pretendan seguir con vida, deben asegurarse que sus integrantes pueden tener la curiosidad infinita de los niños, acompañada de los cuidados y sopesando los riesgos, para que la curiosidad finalmente no mate al gato.

«Curiosidad infinita para accionar versus el letargo de conocimientos y prácticas que ya no sirven».

Bienvenidos a la era de los curiosos, esa emoción positiva que no quita la parálisis y nos posibilita movernos en este mundo de cambios exponenciales.

Para finalizar les dejo las siguientes reflexiones:

Prefiero que mi mente se abra movida por la curiosidad a que se cierre movida por la convicción. (Gerry Spence).

“Se mide la inteligencia de un individuo por la cantidad de incertidumbres que es capaz de soportar”. (Immanuel Kant).

“No tengo talentos especiales, pero sí soy profundamente curioso”. (Albert Einstein).

El desafortunado Cañuelas

Gervasio Cañuelas salió como todos los domingos, en horas tempranas, a visitar a su primo, que vivía en el otro extremo de la ciudad. Iba preparado con su paraguas, por las dudas lloviera, tal y como estaba pronosticado. Mientras caminaba rumbo a la parada de colectivos, y para protegerse del sol, abrió su paraguas a modo de sombrilla. El viento no era intenso, ni mucho menos, pero una ráfaga subrepticia, le arrebató el paraguas de las manos, el cual fue a dar de pura casualidad, sobre el recorrido de un motociclista, el cual se derrumbó de su vehículo, derrapando con su humanidad por espacio de varios metros. Gervasio no lo podía creer, ya que esta como tantas otras veces, había sido víctima de su mala fortuna.

Gervasio corrió presuroso a socorrer al hombre caído, el cual gracias a Dios sólo había sufrido raspaduras menores, no así la motocicleta, la cual estaba bastante destruida, por cierto.  Mientras el hombre se levantaba, un transeúnte que circulaba justo por allí, siendo testigo de lo ocurrido, comenzó a increpar a los gritos al pobre Gervasio, acusándolo de que había tirado el paraguas a propósito, provocando la caída, acusándolo de asesino. La sonoridad elevada de los gritos atrajo a otros vecinos y personas que circulaban por allí, los cuales comenzaron una formar un círculo alrededor del hecho, que tenía en su centro al caído, a Gervasio y al vociferante.

Como era de esperar, la cosa comenzó a agravarse, ya que alguno de los presentes llamó a la policía, otro a la ambulancia y un tercero a familiares del accidentado. Con el correr de los minutos, con los paramédicos presentes, la policía tomando testimonios sobre la base acusatoria del testigo que vió todo, más los familiares del motociclista caído que habían comenzado a insultar a viva voz a Gervasio, la situación se tornó ciertamente inmanejable. Con prontitud vinieron más fuerzas de seguridad, que procedieron a cortar la circulación de la calle en ambos extremos de la misma. Era fin de semana, con escasez de noticias, lo que propició que los medios periodísticos radiales y televisivos acudieran rápidamente al lugar, interesados en difundir la historia del hombre que mediante un paraguas había intentando asesinar a una persona.

La policía secuestró el paraguas destrozado, como evidencia de lo sucedido, con todos los recaudos necesarios para que las huellas dactilares de Gervasio se mantuvieran intactas, sobre lo que ellos ya denominaban como un «arma letal». Al mismo tiempo, que la ambulancia se llevaba al motociclista al hospital más cercano, ya que, si bien no presentaba heridas de consideración visibles, argumentaba estar perdido, mareado y confundido, Gervasio fue detenido, esposado y subido al patrullero que tenía las sirenas encendidas, sospechado de intento de asesinato, y acosado por la muchedumbre presente, los periodistas y los familiares del lesionado, los cuales nos dejaban de gritarle y lanzarle toda suerte de improperios, a la vez que intentaban golpearlo.

El recorrido de Gervasio, hacia la comisaria más próxima no estuvo exento de sobresaltos, ya que los periodistas que siguieron al coche patrulla, al igual que los familiares, unos exagerando el suceso, para llenar espacios vacíos del domingo, y los segundos, para asegurarse que Gervasio pagara las consecuencias, casi chocan entre ellos y con el coche patrulla en reiteradas oportunidades. Finalmente, Gervasio llegó a la sede policial, donde la fiscalía ya alertada de la situación, lo esperaba presto para labrar la acusación por intento de homicidio. Gervasio fu bajado de la patrulla y escoltado a la celda, donde dada la resonancia del caso, fue puesto en soledad, previniendo cualquier ataque de algún recluso que quisiera hacer justicia por mano propia. La policía tomó declaración a los familiares y al testigo vociferante que había venido con ellos, en presencia del fiscal, el cual luego de escuchar lo sucedido no tuvo dudas de que debía imputar a Gervasio del delito que se lo acusaba.

Gervasio, como era de esperar se declaró inocente de todo cargo, pidió un abogado defensor de oficio, ya que no tenía dinero para afrontar un letrado pago, y pidió llamar a su primo, el único familiar con el que contaba. Unas horas después, en presencia del defensor de oficio y de su primo, que había podido concurrir para acompañarlo en estas circunstancias, Gervasio pidió su liberación inmediata, la cual fue negada formalmente por el juez de turno, el cual alertado por la repercusión de los medios de comunicación se había hecho presente presuroso, luego de recibir la imputación de la fiscalía.

Gervasio fue trasladado, desde la sede policial local, a una prisión de máxima seguridad, cita en las afueras de la ciudad, recibiendo en ese trayecto una escolta policial, digna de un delincuente altamente peligroso. Los medios de comunicación, los curiosos y otros tantos, se dieron cita a la salida de la comisaria, generando nuevas escenas de caos y descontrol. Ya lo medios televisivos y radiales, habían agregado a la historia antecedentes de dudosa procedencia respecto de Gervasio, lo cual lo mostraban como un ser humano agresivo, malhumorado y homofóbico, lo que incluyó un reportaje al dueño del local comercial, donde supuestamente Gervasio había comprado el paraguas, el cual decía abiertamente, que el cliente había hecho preguntas específicas acerca de la dureza de la punta del paraguas, que pidió sea metálica, mientras usaba el mismo como si fuera una espada. Gervasio había pagado el paraguas en efectivo, y no quiso recibir la factura, lo cual según la periodista tornaba más sospechosa la conexión. Bastante tiempo después, saldría a la luz que el local comercial, solo quería aprovechar la situación para promocionarse, y no se le ocurrió mejor idea a su propietario que hacerlo de esa manera.

A la tarde del domingo, la vinculación del agresor y su víctima, había sido establecida, ya que Gervasio y el motociclista caído, habían concurrido juntos a la misma escuela de oficios, donde habían aprendido electricidad domiciliaria, oficio al cual se dedicaba Gervasio. La difusión del caso, se hizo aún más grande, cuando en teoría un compañero de ambos, había escuchado hace unos tres años, una acalorada discusión entre ambos. Este señor manifestó al entrevistador y para un medio televisivo, que al final de la discusión que casi terminó a los golpes, Gervasio había amenazado de muerte a su compañero, ahora internado producto de la caída. Meses más tarde se comprobaría que se trataba de otro Gervasio, el violento en cuestión, pero mientras tanto, todo servía para acrecentar «la leyenda del asesino del paraguas».

Con el correr de las horas, a la voz del dueño del local, y del supuesto compañero de la escuela de oficios, se sumaron varias más, todas las cuales no dejaban bien parado a Gervasio. Ante la magnitud de testimonios y de indicios en contra, el abogado defensor recomendó que Gervasio se declarará culpable, buscando un acuerdo extrajudicial, para solventar los costos médicos y los daños a la motocicleta, más un juicio penal abreviado, donde pudiera recibir la mínima sentencia. Gervasio, pese a todo, sostenía su inocencia, por lo que prefirió ir a juicio, amén de que no tenía dinero para solventar ningún gasto, ni contar con mejores herramientas de defensa.

El juicio, fue otro suceso mediático, que se llevó a cabo varios meses después, en presencia de mucho público y un jurado popular. Gervasio fue condenado sin atenuantes, a cumplir una pena de prisión de cuatro años y medio, y el juicio civil le obligaba a pagar todas los costos médicos y particulares del damnificado. No sirvieron de nada, todos los esfuerzos del primo por buscar testigos a favor de su primo, personas que se atrevieran a decir la verdad de lo sucedido, ya que aparte que nadie se animaba, la condena social y mediática ya había sido impuesta.

Luego de más de un año encarcelado, la historia de Gervasio dio un giro inesperado. El mismo motociclista había sufrido un evento similar, pero producto de un perro que venía siendo guiado por un alto comisario policial que estaba de paseo. Los argumentos del motociclista y del supuesto testigo que también lo había visto todo, ya no tuvieron el mismo peso. Todo indicaba que la caída de la moto, era un modus operandi de este señor, el cual lo hacía para ganar dinero fácil. Los testigos que habían hablado en contra de Gervasio, incluyendo al dueño del local comercial y el compañero de la escuela de oficios, revirtieron rápidamente sus testimonios, por lo que el primo de Gervasio, munido de cierto dinero que había conseguido, pudo contratar un abogado defensor apropiado, por lo que a poco más de un año se pudo revisar el caso, y la cámara de casación pudo finalmente liberar a Gervasio, declarando nula la condena anterior.

Una vez recuperada la libertad, los mismos medios que habían condenado a Gervasio, aprovecharon la situación, para llenar amplios espacios de aire, entronizando a Gervasio, como un mártir del sistema judicial y la inoperancia policial, ofreciendo dinero para el ex condenado apareciera en televisión para contar su historia de calvario. Gervasio se negó sistemáticamente, y se recluyó en su pequeño departamento, del cual salía, sólo para hacer las changas de electricidad que lo sostenían económicamente, además de hacer sus compras y de visitar a su primo, el único que había confiado en su inocencia.

Cuenta la historia, que las desventuras de Gervasio no se acabarían así nomás, ya que siguió sufriendo episodios varios de “mala yeta”. También los que lo conocieron un poco más, hablaban de que se trataba de un caso «medio hereditario», ya que su padre había soportado la misma condición de desafortunado. La cuestión es que Gervasio no salió más de su departamento, cuando había lluvia pronosticada, debido a que sufría de fobia a los paraguas y a los paragüeros. Si alguna lluvia lo sorprendía, prefería buscar refugio o directamente mojarse, pero «jamás de los jamases» volvería a portar un arma letal como un paraguas, ya que producto de su manipuleo había quedado encerrado un largo período de tiempo.

Intentó sin éxito alguno, durante muchas veces y por todos los medios posibles, librarse de su «condición de enyetado», concurriendo a varias curanderos y manos santa. Cuando todo hacía presuponer que ya lo había superado, otro evento de infortunio, lo hacía consciente nuevamente de su “mala suerte”.  Incluso, ya de viejo y en circunstancias de su muerte natural, Gervasio fue enterrado un día de verano muy lluvioso, lo que provocó que en el trayecto del coche fúnebre, su ataúd saliera despedido y llevado por la corriente de agua de la calle, durante varias cuadras, no sin antes provocar un accidente múltiple de autos que colisionaron con el afán de esquivarlo.

La mala suerte siempre fue la fiel compañera, del desafortunado Cañuelas y su final no estaría exento de ello.

Un regalo preciado

Mientras transcurre este fin de semana, arropado y frío, las sensaciones de calidez se hacen presentes a cada instante. Estimo que casi nadie es ajeno, a un saludo de alguien por ser amigo de tantos años. Antes los saludos se hacían con una llamada telefónica, una visita, una carta, un saludo enviado a través de alguien. Hoy los dispositivos nos permiten comunicarnos y vernos a distancia.

Más allá de la digitalización de los saludos, las personas preferimos el contacto cara a cara, para demostrar afecto y compromiso con las relaciones. Acompañar o ser acompañado físicamente en un momento alegre o triste, no tiene precio o mejor tiene mucho precio. Tener un amigo o ser amigo de… es “un regalo preciado” que no tiene valor de cambio, pero que si nos hace cambiar y ser mejores habitantes de este camino que llamamos vida.

Es probable que puedas vivir sin tener amigos, aunque también es claro que puedas vivir mejor si los tienes. Las discusiones sobre la cantidad, calidad y duración de los amigos, tiene tantas respuestas personales y únicas, que no podría llegar ni siquiera a resumirlas. En cada cultura y a cada edad existe una percepción distinta de lo que ser amigo, incluyendo una amplia gama de valoraciones.

Por cierto, llega a una edad donde los amigos van desapareciendo físicamente, quedando en el recuerdo de todos los que los llevamos en el corazón, que es donde anidan las grandes amistades.

El más famoso de mis amigos, alguna vez dijo que prefería discutir con un amigo, que congeniar con un enemigo. Al final de cuentas creo que de eso se trata, ya que un amigo es el que nos permite crecer, compartiendo juicios de valor y opiniones disimiles. Mis amigos más cercanos han estado presentes en los momentos más duros de mi vida. Para todos ellos mi eterno agradecimiento. La distancia y las obligaciones ponen a prueba la amistad, mientras la misma se va haciendo cada vez más sólida.

“Cuando un amigo se va queda un espacio vacío, que no se puede llenar con la llegada de otro amigo”, dice la letra de una difundida canción sobre la amistad. Cientos de reflexiones sobre la amistad, que tienen un inmenso valor descriptivo sobre el sentimiento que une a una o más personas que son amigas. Un amigo del alma, es una exquisita definición que no necesita una explicación adicional, ya que es una forma de decir cuanto llevamos a un amigo en nuestro ser.

Las peleas entre amigos, suelen poner a prueba el valor de la amistad y la profundidad de la misma, cuando entran en juego otros elementos como el orgullo y el perdón. Yo he sido testigo, de un sentido perdón de mi papá Ramón a un amigo, semanas antes de que el primero dejara este mundo. El sólo recuerdo de esa circunstancia me estremece, porque jamás he vivido una situación tan profundamente humana. El abrazo recibido de un amigo cuando fue a recibirme luego de haber vivido una situación traumática, es como haber recibido el premio nobel a la amistad.

Tenemos tantas historias para contar sobre la amistad que no alcanzan todos los libros del universo para contenerlas. De hecho, gran parte de los relatos históricos nos hablan de la amistad y la traición. Jesús, tuvo eligió entre sus discípulos a doce amigos, de los cuales hubo uno que lo traicionó. El perdón de Jesús nos muestra la grandeza del perdón a un amigo.

Si les preguntará en estos momentos que es más importante para ustedes, de seguro muchos dirían mi familia y mis amigos, describiendo a los segundos como la familia que se elige. Los seres humanos cometemos muchos errores, que casi siempre los amigos se encargan de disimular. “Yo quiero tener un millón de amigos, y así más fuerte poder cantar”, reza otro éxito musical, el cual va acompañado por “Quiero llevar este canto amigo a quien lo pudiera necesitar” y por:

“Yo quiero amor siempre en esta vida

Sentir calor de una mano amiga

Quiero a mi hermano sonrisa al viento

Verlo llorar, pero de contento”.

Para finalizar esta oda a la amistad, va un texto del escritor uruguayo Mario Benedetti, que resume mucho mejor que yo, lo que significa ser amigo:

La gente que me gusta

“Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace. La gente que cultiva sus sueños hasta que esos sueños se apoderan de su propia realidad.

Me gusta la gente con capacidad para asumir las consecuencias de sus acciones, la gente que arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien se permite huir de los consejos sensatos dejando las soluciones en manos de nuestro padre Dios.

Me gusta la gente que es justa con su gente y consigo misma, la gente que agradece el nuevo día, las cosas buenas que existen en su vida, que vive cada hora con buen ánimo dando lo mejor de sí, agradecido de estar vivo, de poder regalar sonrisas, de ofrecer sus manos y ayudar generosamente sin esperar nada a cambio.

Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente, pero sin lastimarme ni herirme. La gente que tiene tacto.

Me gusta la gente que posee sentido de la justicia. A estos los llamo mis amigos.

Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría y la predica. La gente que mediante bromas nos enseña a concebir la vida con humor. La gente que nunca deja de ser aniñada.

Me gusta la gente que con su energía, contagia.

Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos razonables a las decisiones de cualquiera.

Me gusta la gente fiel y persistente, que no desfallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.

Me gusta la gente de criterio, la que no se avergüenza en reconocer que se equivocó o que no sabe algo. La gente que, al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos. La gente que lucha contra adversidades.

Me gusta la gente que busca soluciones.

Me gusta la gente que piensa y medita internamente. La gente que valora a sus semejantes no por un estereotipo social ni cómo lucen. La gente que no juzga ni deja que otros juzguen.

Me gusta la gente que tiene personalidad.

Me gusta la gente capaz de entender que el mayor error del ser humano, es intentar sacarse de la cabeza aquello que no sale del corazón.

La sensibilidad, el coraje, la solidaridad, la bondad, el respeto, la tranquilidad, los valores, la alegría, la humildad, la fe, la felicidad, el tacto, la confianza, la esperanza, el agradecimiento, la sabiduría, los sueños, el arrepentimiento y el amor para los demás y propio son cosas fundamentales para llamarse GENTE.

Con gente como ésa, me comprometo para lo que sea por el resto de mi vida, ya que por tenerlos junto a mí, me doy por bien retribuido.”