El valor del cariño!

Me encuentro contemplando viejas fotos a color impresas, de esas cuando las personas sacaban fotos para atesorar los momentos, y las guardaban en álbumes, para hojearlas y revisarlas cada tanto, en ocasiones especiales, reuniones familiares, o ante la despedida de un ser querido. La nostalgia, que es ni más ni menos, que las huellas o cicatrices, que la vida va dejando en nuestros corazones, es por lo general el punto de partida para esa revisión de los afectos, de los rostros, de lo que emana de esas imágenes grabadas en un papel.

El avance de la tecnología hace que sacar una instantánea digital, guardarla en la memoria de un teléfono o en la nube, sea moneda corriente, transformando lo que antes era todo un acontecimiento, en una situación rutinaria y en cierta medida desvalorizada, dada su repetición y frecuencia. Podemos decir que se ha depreciado, el valor de conservar un recuerdo y se ha apreciado, el valor de que el mundo conozca al instante lo que estoy haciendo, celebrando, disfrutando o sufriendo.

Mientras observo una foto de mamá, otra de papá, de mis tíos, y otros tantos seres queridos que ya no están físicamente, en esa imagen impresa en el papel, me siento atravesado por aquel momento, aquellas vivencias que no se repetirán, pero que significan poner en la piel, el valor del cariño, sus virtudes sanadoras y todo lo que eso conlleva.

Siempre tuve una discusión interna, sobre lo que es más importante, si la educación o el cariño. Con los años pude caer en la cuenta, que, en realidad, la realidad superlativa y superadora, es la educación con cariño. Revisando las fotos, percibo el cariño de mis padres y otras personas que me rodeaban, los cuales acompañaban a los niños con una fuerza educadora, comprometida y responsable sin igual.
Las fotos en papel, me transportan a ese mundo mágico y edificante de vivir rodeado de cariño y sentimientos afectuosos, como esa fuerza impulsora, creadora de mundos a donde las personas por lo general quieren pertenecer. Los lazos afectivos, te mantienen con los pies sobre la tierra, equilibran tus expectativas con tus posibilidades, perteneciendo al mundo de los que sienten y se emocionan.

El cariño, resulta tan necesario, y puede provenir de la familia, de los amigos, de los compañeros y hasta de algún desconocido, aquel que nos encuentra a la vera del camino, con una cubierta pinchada y con necesidad de ayuda.

El valor de las fotos en papel, para los de mi generación, traspasa los umbrales de la tecnología, nos humaniza y nos hace revivir aquellos momentos, que alguien valoró como inmortales. En esas fotos se se hace perenne el cariño, haciéndose palpable, asequible y omnipresente.

A continuación, les traigo reflexiones que le pertenecen al escritor Francesc Miralles:

El elixir de la amistad

Braulio había sido siempre un hombre de pocos amigos, pero contaba con una aliada que había acompañado sus cambios de humor desde los primeros cursos en la escuela. Casada y con familia numerosa, Montse siempre había lamentado que su compañero de la infancia hubiera crecido como un hombre huraño y solitario. Sabía que tras aquel caparazón de intolerancia y acritud se ocultaba una persona sensible y con buenas intenciones.

Más de una vez Montse se había preguntado por qué Braulio tenía una vida social casi nula. Cuando él le presentaba una nueva amistad, esta desaparecía poco después y no se volvía a hablar del asunto. ¿Se habrían peleado? ¿Sería que los demás no eran capaces de ver sus virtudes?

Montse se hacía estas preguntas mientras paseaba por una calle comercial buscando, precisamente, un regalo para su amigo. Su cumpleaños era al día siguiente y aún no había encontrado nada para él. De repente, se detuvo ante un vendedor ambulante. Mostraba orgulloso un ambientador, pero lo que le llamó la atención fue su etiqueta: «elixir de la amistad«. Intrigada, le preguntó en qué consistía, y aquel caballero elegantemente vestido le explicó:

—El ambientador es de lavanda, pero se trata solo de una artimaña. Con la excusa de enseñar a la persona su funcionamiento, le hago un diagnóstico de su capacidad para hacer amigos y le indico aspectos a mejorar.

A la mañana siguiente, aquel mismo caballero llamaba al domicilio de Braulio, que estuvo a punto de cerrarle la puerta en las narices.

—Le traigo un obsequio de su amiga Montse. Junto con el precio del ambientador, su amiga ha pagado una demostración.

De no haberse tratado de ella, Braulio habría agarrado el frasco y despedido al comercial de malas maneras. Sin embargo, no le quedaba otra opción que dejarle entrar.

—Podría haber elegido otro momento que no fuera el sábado por la mañana –gruñó mientras le mostraba el camino al salón.

—Su amiga me ha dicho que le trajera el obsequio cuanto antes, Braulio –dijo sonriendo el vendedor mientras pulverizaba la esencia de lavanda a su paso–. Mis clientes aseguran que este ambientador, haciendo honor a su nombre, ha cambiado el ambiente de su vida.

—¡Bobadas! Hay que ser muy ingenuo para pensar que un aroma a lavanda puede cambiar la existencia de alguien.


—¿Hubiera preferido otra esencia, Braulio?

El aludido ni contestó. El comercial no perdía el buen humor, y eso lo irritaba aún más.
—Tengo que felicitarle por el buen gusto con el que ha decorado la casa. Este podría ser un lugar muy agradable donde recibir amigos.

En este punto, el inquilino perdió la paciencia y se dispuso a librarse de la visita.
—Concédame unos minutos, se lo ruego. Ahora viene la parte más interesante del regalo. Braulio, ¿se ha fijado usted en la etiqueta del frasco? Dice: Elixir de la amistad.

El hombre, que aquel día cumplía años, le miró pasmado y con un poco de curiosidad.
—Lo del ambientador ha sido una excusa para charlar con usted y hacer un diagnóstico de su capacidad para hacer amigos. Ahora mismo es baja, pero con unas pocas correcciones va a ser el rey de la fiesta.

Braulio cruzó los brazos, dispuesto a escuchar, solo por respeto a lo que había pagado su amiga, lo que aquel tipo tuviera que decirle.

—Mi primer consejo es que usted cambie las críticas por los elogios.

—¿Por qué? Cuando algo está mal, como venir a molestar un sábado, hay que decirlo.

—Señalar un defecto no hace que nadie rectifique –repuso el comercial–. Al contrario, criticar solo sirve para que se ponga a la defensiva, se justifique y quede resentido. Se consigue mucho más elogiando sinceramente lo bueno que esa persona pueda tener.

—Tomo nota, ¿algo más?

—Si quiere crear usted un ambiente amistoso, antes de nada, escuche.

—¡Ya lo estoy haciendo! –protestó Braulio.

—Se trata de que el otro se sienta importante –prosiguió sin perder la calma–, pues de hecho lo es.

Después 
de escuchar, trate aquellos temas que interesen al interlocutor, en vez de hablar
de sí mismo. El objetivo sería conseguir que el otro hablara más que usted.

Braulio se rascó la cabeza, sorprendido ante aquel curso de empatía a domicilio, y repuso:
—Lo explica usted como si cambiar de forma de ser fuera sencillo.

—Así será si usted lo cree, Braulio. De hecho, este es el secreto para alentar a los demás: hacer que los defectos o problemas parezcan fáciles de solucionar.

—Entiendo la lógica de todo lo que dice, señor…

—Gabriel –el comercial estaba ahora entusiasmado–. Ha tardado usted en hacerlo, pero dirigirse al otro por su nombre es también importante porque crea cercanía.

—Lo que quiero decir es que el test que ha realizado en esta casa no es significativo porque, con todos mis respetos, no se puede tratar a un extraño como a un amigo.

—¡Ahí está la clave! Le agradezco que haya sacado el tema, Braulio. Trate a cualquier persona como si fuera un amigo y nunca le faltará compañía o una mano cuando la necesite.

A fin de cuentas, como decía Will Rogers, un extraño es un amigo al que aún no conocemos.

Pedir, ofrecer y prometer !

En esta tarde-noche de Asunción el calor es decididamente sofocante. El asfalto parece derretirse, mientras las personas buscan refugio y algo de fresco donde sea. La final de una copa internacional de fútbol ha sumado miles de personas, a esta impactante y bella ciudad, la cual se ha quedado sin alojamientos, en su casco central, su pintoresca y moderna parte nueva y todas las ciudades que conforman el gran Asunción. Los hinchas argentinos de Racing festejan después de mucho tiempo, un nuevo título internacional, que revalida aquel primer campeonato obtenido hace mucho tiempo. Muchos vinieron munidos de una gran fe, esperanzados y de seguro habiendo pedido al creador o a quien sea, que hoy fuera una tarde-noche de festejos. La moneda de la alegría fue tirada al aire, mostrando cuando cayó al suelo, los colores celeste y blanco, los mismos que detenta nuestra enseña patria.

Aprovecho la palabra “pedido” para repasar dos de las más grandes acciones lingüísticas que distinguen al ser humano. La otra es el “ofrecimiento” o la “oferta”. Vivimos en una danza constante de pedidos y ofertas, que nos caracteriza como especie, nos diferencia a través de la capacidad de expresarnos. Cada vez que pedimos algo, y del mismo cada vez que ofertamos, el vínculo de confianza que une a ambas personas se llama “compromiso”, que no es más que una promesa que nos une con los otros y con uno mismo. Las relaciones humanas se construyen en una red interminable de promesas, que generan confianza, y que se expresan a través de pedidos y de ofertas.

Tenemos que entrenarnos para ser capaces de trabajar en una organización donde todos tengan una excelente relación, los proyectos y tiempos se cumplan sin protesta alguna y que incluso, todo fluya con completa naturalidad permitiendo que cada individuo de el cien por cien de sí para el bien del conjunto. Es posible, pero ¿Cómo se logra?. Podemos resignarnos a la idea de no alcanzar jamás un trabajo así, podemos enviar hoy mismo nuestro currículum, o aprender y transformar el lugar donde estamos actualmente, mediante una cultura de pedidos, ofertas y promesas. Nosotros tenemos la capacidad de accionar, para transformar positivamente los entornos de trabajo, donde nos relacionamos y convivimos.

¿Qué son los pedidos, ofertas y promesas?

Más allá de lo ya expresado, desde la mirada del coaching ontológico se sostiene un modelo de trabajo que refuerza las relaciones y a la vez, se le otorga una preponderancia a ese futuro ideal al que aspiramos: los pedidos, ofertas y promesas. Esta dinámica no es únicamente aplicable a individuos particulares, sino también a equipos de alto rendimiento.

Pedidos: Permiten que dejemos fluir nuestras ideas, planes y proyectos, y que a través de la solicitud de ayuda hacia otros, especializados en áreas distintas a las nuestras, podamos llevarlos a cabo.

Ofertas: Ser oferta para nuestros compañeros no sólo nos hace útiles y dar en conocimiento nuestras habilidades profesionales; también refuerza y genera lazos de confianza con quienes nos rodean.

Promesas: El compromiso es la base para caminar enfocados hacia el futuro. Al prometer algo, a los demás y a nosotros mismos, debemos ser conscientes de cuáles son nuestros horizontes de acción, saber y poder, para poder cumplir algo en base a los parámetros que establecemos con otros.

A continuación, describimos algunas recomendaciones útiles para empezar a aplicar esta rueda de comunicación efectiva en nuestras empresas, para generar los cambios que tanto anhelamos como equipo de trabajo.

  1. Lo principal y más importante en el inicio.
    Una de las etapas fundamentales en una relación es el inicio de esta. Por ello, si trabajamos en una empresa con un amplio volumen de trabajadores, realizar dinámicas de presentación que se amplíen más allá de cada área hará que todos sean conscientes de quiénes están en cada sector y cómo pueden, de manera cierta y concreta realizar pedidos entre sí. “Entrenar en el arte de pedir y de ofrecer”.
  2. El ingrediente infaltable: “la empatía”.
    La mejor manera de hacer pedidos es ser empáticos con el resto. Para generar consciencia en cada miembro de una empresa, se pueden hacer ejercicios de “Shadowing”, que consiste en trabajos de observación profesional donde cada área intercambia a alguien de su equipo para que conozca cómo se trabaja en “el otro lado”.
    Esta práctica, también es utilizada para introducir a los nuevos trabajadores, quienes, a través de la observación y seguimiento de sus superiores, aprenden poco a poco cómo se debe hacer cada trabajo. Actualmente, Microsoft y varias empresas más, aplican esta dinámica para generar empatía.
  3. Aprendamos y enseñemos.
    La clave para crecer personal y colectivamente es aprendiendo de forma constante y siendo, a la vez, generosos con nuestro conocimiento a la hora de compartirlo con alguien más; abriendo así, las posibilidades de que más adelante, algún compañero se anime a darnos la pieza clave que faltaba en nuestros proyectos.
    Todos, dentro de nuestros saberes, contamos con un mar de conocimientos; pero ¿por qué no convertirlo en un océano? Esto es posible si todos prestamos un poco más de atención a lo que tienen que decir nuestros compañeros, o si nos atrevemos a participar dentro de una reunión corporativa, sólo por citar un ejemplo.
  4. Abramos posibilidades.
    No nos cerremos únicamente en lo que sabemos hacer. Si un compañero de otra área propone una idea, anímalo a juntarse con las áreas vecinas. Aprovechemos los momentos en el trabajo para pensar en todas las posibilidades que se abren desde la importante labor que realizas dentro de la empresa en la que trabajas.
    Guardar nuestras opiniones e ideas, hace que las oportunidades se queden encerradas en nuestra imaginación y mucho tiempo después nos preguntemos: “¿qué hubiese pasado si…?”. Puede que en un inicio sientas miedo al rechazo cuando estés a punto de contar tus ideas, pero no hay nada mejor que descubrir que otros pueden ayudarnos a hacerla mejor.
  5. Seamos pro-activos.
    Seamos ofertas para los que nos rodean. Si alguien necesita ayuda, y está dentro de nuestros saberes la respuesta, no dudemos en ser partícipe y ayudar a dicha persona a encontrar la solución. Esta es una excelente práctica para incrementar la confianza y promover en los equipos el apoyo mutuo.

Como conclusión, si queremos generar ambiente de trabajo colaborativos, no perdamos ninguna oportunidad para fomentar las buenas relaciones. Cualquier ocasión donde se propongan proyectos, ingrese gente nueva, o incluso, cuando no comprendamos del todo las tareas de otros, serán excelentes oportunidades para impulsar el rendimiento y las buenas relaciones.

Un ambiente de trabajo donde se respeten los pedidos, las ofertas y las promesas, es un antes y un después respecto de los resultados, del clima y del confort que se siente. Sobre la base de respetar los compromisos con uno mismo y con los demás, se edifican los equipos de alto desempeño, resilientes ante los obstáculos y aprendientes tanto de los éxitos como de los fracasos.

Para finalizar les dejo una frase que pertenece a Peter Drucker:

“ A menos que se haga un compromiso, sólo hay promesas y esperanzas; pero no hay planes”.

Spreen… ¿que hiciste?

El debate sobre temas polémicos es sumamente necesario para encontrar nuevas maneras, que por lo general suelen ser mejores que las anteriores, o por lo menos pretenden serlo. La probabilidad del éxito es relativamente baja, del mismo modo que la probabilidad del fracaso, por lo que, vivimos inmersos en un conjunto de acciones de efectividad relativa, que se objetivan, cuando aparecen los números, la información, los datos y las ciencias estadísticas.

¿A qué viene todo este juego de palabras?

A tratar de poner sensatez sobre un hecho acontecido durante un partido oficial, en el cual se hizo debutar en primera división, a un jugador no profesional, el cual sólo estuvo durante un minuto en el campo de juego, sin tocar una sola vez la pelota. Este jugador es un difusor de contenido en tiempo real, vale decir coloquialmente, un streamer, que se valió de una campaña publicitaria, impulsada por una reconocida marca de bebidas energizantes, para cumplir el objetivo de debutar profesionalmente al fútbol.

Lo curioso o extraño de todo esto, es el hecho de que este jugador no posee una carrera previa en las divisiones inferiores de ese club o de otros, no tiene entrenamiento táctico y físico en la disciplina del fútbol, y por ende es un advenedizo total, en la materia.

Las sospechas de arreglos y apuestas extra deportivas, se sumó al combo de los temas a debatir o mejor dicho polemizar, mientras algunos dirigentes del fútbol, manifestaron públicamente que propiciarían una investigación sobre este caso, y algunos responsables deportivos del club de fútbol, expresaron sus públicas disculpas.

El reportaje al final del partido, al goleador del equipo contrario, fue un compendio de connotaciones negativas sobre este hecho. El mensaje a los jóvenes, que pretenden iniciar o continuar una carrera deportiva en el fútbol, fue la del sacrificio, la entrega, el compromiso, que por lo general van a acompañados de una alta dosis de resultados fallidos o fracasos. Hablo de la falta de respeto que conllevaba lo que se había permitido esa jornada, la falta de consideración por todos los que se esfuerzan día a día por intentar cumplir con sus sueños.

Los medios de comunicación reaccionaron casi al unísono, expresándose en contra de estas prácticas, tomando la declaración de este jugador que mencionamos, como un ejemplo a seguir para las generaciones que pretenden sostener una actividad profesional en el deporte.

La difusión de esta noticia, ocupó casi todos los portales informativos, las redes sociales y todos los medios de difusión formales e informales.Vale decir que, en términos promocionales, la movida fue exitosa, y es probable haya cumplido con creces los propósitos que se proponían ser alcanzados.
Viéndolo en un contexto general, se trata o se trató de un hecho aislado, que no produjo otras réplicas. Quedó como un globo de ensayo promocional, con mucha repercusión, ligada por cierta, a un sinnúmero de voces condenatorios.

Los medios masivos de comunicación abrieron canales de debate, donde se profundizaron los aspectos perniciosos, los que no ameritan que estas acciones no vuelvan a repetirse.
Hasta el momento se pueden destacar los siguientes elementos:

  • Fue un hecho promocional aislado
  • El conjunto general de la actividad futbolística no vio con buenos ojos la movida.
  • Se fortaleció la idea o el consenso de “la carrera o preparación que se necesita para desarrollar profesionalmente una actividad”.

Más allá de esto, creo que hubo otros hechos que no se difundieron o analizaron.

  • Este streamer es un emergente exitoso de una contracultura que “no es fruto del esfuerzo”.
  • Que esta y otras tantas actividades están dentro de una cultura de marketing, del que pocas actividades escapan.
  • Dentro de este apartado, los límites suelen ser difusos, ya que incluso los niños que antes acercaban las pelotas para el inicio del partido, han sido reemplazados por camioncitos guiados, que representan a una marca o empresa.
  • Que el mundo de las apuestas deportivas o de cualquier rubro es un negocio creciente, provocando problemas crecientes de adicción, que incluye a los niños.
  • Que no existe una condena unánime acerca de estos sitios de apuestas, los cuales reparten fondos por publicidad a todos los actores de la cadena deportiva.

Expresado todo esto, y ya en una opinión más personal y propia, la pregunta que me hago es si el real debate o polémica, no está desenfocada.

¿No será que hemos gastado mucho tiempo en condenar y debatir un hecho aislado, mientras los elefantes blancos nos pasan por el frente de nuestras narices?

Estamos inmersos en un mundo pleno de ansiedades, que se amortiguan con varias prácticas adictivas, tanto sociales como individuales, pero parece ser que, si la torta es repartida y beneficia a gran parte de los socios de la cadena de valor, tenemos paradigmas condenatorios distintos.

Soy un convencido que no se puede tapar el sol con las manos, pero al mismo tiempo creo no podemos ni debemos abandonar, la idea del debate y de la discusión positiva y productiva sobre este y varios temas más.

Mi desarrollo profesional y laboral, ha sido producto de miles de acciones individuales, en donde primaron el esfuerzo, la responsabilidad y el compromiso, y en donde también fueron efectivas las relaciones humanas, las actividades de promoción y algo del factor suerte.

No por ello voy a atacar el éxito de un streamer, por el hecho de suponer que consiguió todo lo que consiguió sin esfuerzo o sin inteligencia.

El aprovechamiento de los medios masivos de comunicación, es una habilidad que suma y mucho, al desarrollo de una actividad individual o social (club, empresa, asociación), por lo que no beneficiarse de ello resultaría un sinsentido.

Del mismo modo, resulta un despropósito, desentenderse de aquello que está produciendo daño a nuestros niños, adolescentes y adultos. Sobre este particular, hay mucho para debatir y dilucidar, sobre todo en lo que, a claras vistas, está siendo un fenómeno adictivo y difícil de controlar.

La tecnología, la inteligencia artificial, pueden ser aliados poderosos, para facilitar nuestras vidas y porque no para detectar a tiempo conductas, que pueden tornarse adictivas y denigrantes.

Próximo a encaminarme en otro proyecto profesional, ahora más allá de las fronteras de mi país, encuentro oportuno decir, que no creo en las recetas, en los mandatos, ni en los paradigmas que vinculan edades, con posibles cosas para hacer, como si hubiera tiempos preestablecidos para todo.

Lo importante, al menos para mí, es seguir nuestros propios designios y sueños, confiando en nuestras capacidades, las cuales incluyen la habilidad de tejer un número importante y gestionable de relaciones, mientras actuamos más allá de nuestras palabras, de manera coherente y consistente.

Para culminar les regalo una frase de las tantas que no me pertenecen.

“Un compromiso sin actuación tiene el mismo valor que una bicicleta sin ruedas; no lleva a ninguna parte”.

Liderazgo por aprender

Más allá de los estudios de ingeniería, los postgrados, y todos los entrenamientos duros y blandos que he recibido a lo largo de actividad profesional, el campo que siempre me costó un montón, fue el de liderar y armar equipos de trabajo.

En ese campo, a menudo me queda la sensación, que cada día se aprende algo nuevo, que no todo está dicho a la hora de generar influencias positivas en los entornos de trabajo.
Al principio creo que era muy fácil distinguir mi estilo, más caracterizado por componentes tradicionales, con rasgos de autoridad devenidos de mi posición. Era fácilmente influenciado por lo que me pedía la dirección de la empresa, saliéndome poco de los cánones, para seguir directrices y bajarlas, sin importarme mucho, porque como eran recibidas las indicaciones, las órdenes y las instrucciones en general. No tenía mucho registro de las diferencias que había entre las personas, respecto de los trabajos y sus expectativas, escuchaba poco y me apegaba mucho a los resultados.

Cuando me fui de mis primeros trabajos en puestos de responsabilidad, con gente a cargo, como se acostumbraba decir, la evolución de la tecnología era incipiente y las comunicaciones no fluían tanto como en la actualidad. Más allá de eso, no creo que ninguno de mis colaboradores, se haya sentido atraído a conservar el vínculo, una vez que la relación laboral se acabara. Es que resultaba bastante notable, que no era muy capaz de generar relaciones poderosas y humanas, con los integrantes del equipo. Me encontraba, casi siempre muy apegado a encontrar buenos números de gestión, encarando programas, que pocas veces contaban con la opinión de los demás.

Los resultados no eran malos, las relaciones, puede decirse que tampoco, pero a la distancia puedo distinguir, que las conexiones que establecía no eran fuertes, no les permitían crecer a todos, ni en la toma de decisiones, ni en la autonomía que las personas necesitamos para la consecución de metas y objetivos.

Con el tiempo, las empresas fueron migrando en sus conceptos de liderazgo en general, munidos de herramientas de vinculación que nos permiten estar, al menos muy informados y por momentos más comunicados. Todas las opiniones son tenidas en cuenta, independientemente del grado de responsabilidad, y las estructuras humanas, se fueron flexibilizando y achatando, para ser matriciales. Se busca o se pretende más el desarrollo de funciones, en detrimento de las posiciones.

Los que veníamos del modelo anterior, y yo efectivamente era uno de ellos, tuvimos un proceso de adaptación algo difícil y por momentos lento. Tuve la suerte de que, en mis últimos trabajos como líder, la misma organización me brindó herramientas para entrenarme en nuevas miradas, en conceptos más armonizados para liderar y gestionar entornos de trabajo productivos y eficientes. Hice un buen entrenamiento como coach, donde aprendí a conocerme más y mejor, y a partir de allí poder ser una influencia positiva, y a transformarme de a poco, en un facilitador y al mismo tiempo en una persona con mucho más registro del otro, de sus circunstancias, y de sus inquietudes.

Es por ello, que mi modo de liderar, se basó mucho más establecer un compromiso en la relación con el equipo, dando más y mejores oportunidades, para que los que quisieran, pudieran asumir roles de líderes, con mayor autonomía a la hora de proponer, actuar y resolver. Cuando fui capaz, de comprender la importancia, de que las personas necesitan conectar primero, para luego y a partir de la confianza, dar o intentar dar lo mejor de sí mismos, es cuando pude ver cambios en la naturaleza sostenible y constante de los objetivos que se alcanzaban.

A partir de allí, ya hace poco más de quince años, es que pude conservar relaciones más allá del trabajo, que si bien no creo sean decididamente de amistad, si puedo decir que son de intercambio mutuo, a la hora de enfrentar los problemas de la diaria, y porque no de las estrategias de más largo plazo. Algunos, que oficiaban de colaboradores, aún me escriben para consultarme acerca de sus problemas, sus conflictos humanos y acerca de cómo enfrentar políticas nuevas o asumir renovados desafíos.

Mi estructura de liderazgo actual es bastante más abierta y desinteresada de mi persona, con más foco en el desarrollo profesional y humano, de las personas que administran funciones, que la organización, pide que se equilibren unas con otras. Dar lugar a los valores propios y de los demás, en el contexto de los valores que persigue la empresa, es otra clave a tener en cuenta. Motivar, que es un todo un desafío en sí mismo, ya que para motivar el primer motivado debe ser uno mismo, es una condición esencial y al mismo tiempo única.

En este modelo de menos autoridad formal y más autoridad potencial, con más foco en la contribución a la formación de otros líderes, me he sentido por momentos muy cómodo, y por otros no tanto, a veces por miedos propios y otras veces por miedos ajenos. Pienso que, la balanza está más inclinada, a que muchos reconocen en mí, una persona para nada egoísta con lo poco que sé, y capaz de no guardar nada, y con mucha voluntad por que las personas puedan relacionarse bien conmigo, y con los demás. He recibido agradecimiento, porque he sabido valorar el desarrollo personal de otros, por encima del mío. En esos momentos, me he sentido muy halagado. También he recibido críticas, porque no he sabido ver determinados potenciales en otros, perdiendo tiempo y esfuerzo por ello. Tanto del halago como de la crítica he aprendido.

En el mientras, de no hablar más que de temas laborales, en la actualidad las personas en mi entorno de trabajo, sean colaboradores directos, indirectos, pares o jefes, saben que pueden contar conmigo, para discutir lo que sea, hecho que me ha valido más buenas vibras y menos rispideces. En la manera y la intensidad de conexión con las personas, es donde creo que ha hecho una pequeña diferencia, que es reconocible por los demás, de su propia boca, cuando estoy y no estoy presente. La calidez, el buen humor y el ponerme en los zapatos del otro, han contribuido, para generar buenas relaciones humanas en el trabajo.

Al mismo tiempo, he mejorado mi apertura para dejarme influenciar por otros líderes, y cuando me refiero a ello, me refiero a líderes, tanto de dentro como de fuera de la empresa, independientemente de su posición en la estructura. Hay líderes por doquier, sólo hay que saber distinguirlos, y para ello es necesario, abandonar la noción sólo de la posición formal e ir más allá de lo que muestran los organigramas.

Las lecciones de liderazgo no se acaban nunca, en este contexto exponencialmente cambiante, donde lo que fue muy bueno ayer, puedo no serlo tanto hoy. Revisar y recalcular las decisiones es una práctica, casi del minuto a minuto.

De hecho, los líderes mundiales, ya no parecen ser tan hábiles para liderar, quedando en el camino con todas sus aspiraciones y programas a cuestas. El común denominador, es que la adaptabilidad, la flexibilidad y el pensar fuera de la caja, son ingredientes necesarios, aunque no definitivos, para gestionar equipos humanos, en entornos volátiles.

Soy un convencido de que las organizaciones del futuro, sobrevivirán de la mano de entornos hiper humanizados, dentro de la micro y macro tecnología que lo abarcará todas las ramas del quehacer humano.

Asimismo, soy consciente, de que resulta cada vez más oportuno y desafiante liderar, aunque la tarea es crecientemente compleja.

Lecciones de liderazgo, ni más ni menos. Aprendizajes que no se acaban.

¡Sueños de bailarina!

Faltando poco más de un mes para una de sus noches más esperadas, sobreviene lo impensado. Esa pequeña molestia en unos de sus pies, se intensifica, transformándose en un dolor incipiente y luego en un sufrimiento constante, que se manifiesta y agudiza con cada movimiento. El dolor es casi invalidante para desplegar la destreza, la fuerza física acompañada de elegancia, que se necesita para entrenar toda la secuencia de su baile.

Elegida para bailar un solo como “Cupido”, en la parte central de la pieza con el mismo nombre, es su oportunidad para brillar con su propia luz, aquella que deriva de su nombre “Lucía”. Parece ser que aquello que había deseado tanto, tiene pronóstico reservado, se escurre como el agua, en la grieta de su malestar físico. El paso de los días no muestra una evolución favorable.

Las lágrimas que son la manifestación del desconsuelo, se hacen presente. Rápidamente se pide cita con el traumatólogo, el cual le pide unos estudios. El problema, por suerte, no es tan complejo. Es una articulación inflamada, que se puede aliviar con sesiones de kinesiología, las cuales se activan y planifican de inmediato. La recomendación es reposo y no más movimientos bruscos ni exigentes, sobre la parte afectada. Ante la pregunta, de si se puede entrenar suavemente, para tratar de llegar a la noche del primer día de noviembre, de modo tal de poder estar presente en la celebración, donde oficiaría de “Cupido”, la cara del doctor ya refleja la duda, y sus palabras lo confirman:

“Mi dictamen profesional es de no hacer ninguna actividad física. Con la evolución de las sesiones de kinesiología, más los calmantes, quizás pueda intentar y probar. No descarto incluso que pueda agravarse”.

Lucía, ya de pequeña se manifestaba como una persona con tendencia a sobrellevar las adversidades, y poner todo lo que haya que poner, para avanzar en lo que se propone. Este evento activa el modo de acción que lleva incorporado, aquel que la motiva y le dice que puede superar el escollo. Lucía entra en la modalidad actitudinal: “esto no me quitará la posibilidad que se me presenta”.

Cumple con el tratamiento a rajatabla, aguanta las molestias y dolores, que poco a poco van cediendo. Habla con su profesora de danza clásica, y acuerda que bailará en media punta, no de punta entera, como para no forzar por demás el pie lastimado. Participa como puede y paulatinamente en los ensayos, a los cuales concurre con una sonrisa, llevando su vitalidad como estandarte y su compromiso como un valor innegociable. Así se toma las cosas, mientras no cede en sus intenciones de ser una buena “Cupido”, lanzando flechas de amor, mientras danza.

En los últimos ensayos se nota un poco más plena. Los dolores casi han desaparecido, le permiten soltarse, mostrar sus cualidades, desplegando toda su energía en el escenario. Su papel en solitario dura unos setenta segundos, que semejan varios minutos, cuando se tiene que armonizar el compás, la precisión, el cuerpo entero y la fortaleza del espíritu. Los sueños nacen para ser vividos, para ser un cúmulo de acciones para llegar al objetivo deseado. Mientras baila, la voz de la profesora la alienta, la inspira y le da sorbos de aire que la mantienen respirando acompasadamente.

Finalmente llega el día, que viene completo de preparativos, que incluyen el vestuario, los apliques, el maquillaje y los nervios. Mamá se encarga de todo. Desde que nació la acompaña, la alienta y le da fuerzas para alcanzar sus anhelos. Cuando llega al teatro municipal, reparte alegría para todos. Lucía más que un Cupido, es un sol irradiando energía, generosa con su entrega y devoción por lo que hace.

Cuando arranca por fin con su turno de danza, la interpretación que hace de “Cupido” es superlativa, al menos para mis ojos de papá, y para muchos que se asombran de su teatralidad, su baile rítmico y contagioso, que adereza con sus mejores gestos, sonrisas y gráciles movimientos. Los comentarios por lo bajo, culminan en un sinfín de aplausos para la bella Cupido. Sus disparos han dado en el blanco del público, al cual ha comprado con esa mezcla equilibrada de cuerpo, mente y alma.

Al final de la jornada, la gente se acerca a ella y la felicita. Ella agradece con una sonrisa humilde, al tiempo que se saca algunas fotos. Los resabios de la lesión han quedado atrás, se volvieron insignificantes, debido al empeño de la bailarina, que eligió vivir su sueño. Durante su interpretación que fue decididamente artística, sobrevolaban sus abuelos que ya no están, como ángeles custodios de sus pies. Ramón, Ana y Rodolfo, estaban presentes y felices observando sus compases. Su abuela Coqui la aplaudía a más no poder, lo mismo que sus hermanas. Nosotros, los papás, nos quedamos sin respirar, por espacio de los eternos segundos que duró la magia. El resto de familia, está expectante de los videos y las fotos de “Cupido”. Todos embelesados, viviendo cada movimiento en nuestro corazón.

Llegará el momento, en que nos queden estos recuerdos como un tesoro preciado, imágenes y vivencias que no tienen parangón. Los momentos felices, son tan únicos e irrepetibles, que disfrutarlos no admite discusión.

Cuando las luces del escenario se apaguen, quedará en nosotros, nuestra propia luz, aquella que Lucía nos regala cada día. Decidida, firme en lo que quiere y proyecta, es una pequeña giganta, que desborda de emociones y protagonismo.

Sus sueños de bailarina la llevan a lugares inefables, difíciles de describir.

Felicitaciones hija, te deseo que sigas brillando, y superando aquello que semeje ser un escollo.

¡Gracias por todo!

¡Te amamos!

Asesinos de la cultura de trabajo en las empresas

Durante la semana recibí de un amigo al cual apreció bastante, un gráfico en forma de rueda, en donde se mencionaban ocho asesinos de la cultura del trabajo en una organización.

Esos ocho gajos de la rueda, representan una mirada resumida de la concordancia generalizada, que existe hoy respecto de aquellos factores que empobrecen la performance de los trabajadores en las empresas modernas.

Me puse a investigar como para profundizar y/o agregar factores que no estaban considerados, para dar una versión acorde con nuestra cultura local. La idea es que cada uno de nosotros pueda identificar en nuestros trabajos, cuáles son las que proliferan más, de modo tal de generar conciencia y marcar o pedir un cambio respecto de……

Cultura es una palabra que puede resumir “el hecho de cómo se hacen las cosas”, por lo que termina siendo a la postre un claro indicador de las sensaciones que se viven en una organización de personas que trabajan juntas.

Es probable que algunos de estos comportamientos les suenen frecuentes y otros no tanto, como asimismo pienso que en la indagación otros pueden ser agregados.

Estos son los ocho que me compartieron.

Mentalidad de “nosotros somos una familia”

Detrás de esta frase se esconde una de las mayores incoherencias que se promueven a la hora de gestionar los equipos humanos. Mezclar los sentimientos de lazos familiares, con los métodos, procedimientos y conductas que deben existir en un trabajo es una práctica que suma confusión.

Un ejemplo claro que me ha tocado vivir, es que cuando nace un hijo de un empleado, el hecho es comunicado como un incremento del número de integrantes que componen la familia de la empresa. Además de que puede sonar algo cursi, no suma nada a la hora de promover una diferenciación entre la vida laboral y la vida personal, y el ámbito en el que deben manejarse la una y la otra.

Micromanagement

El micromanagement o microgestión, es un modelo de gestión empresarial. Consiste en realizar un seguimiento muy estricto de las tareas que realiza cada empleado. Supone una amenaza para toda empresa, ya que pone en juego la continuidad de los empleados, pues perciben un excesivo control sobre ellos. 

Es un modelo que se rige por jerarquía. En este una única persona se encarga de la toma de decisiones sin pensar en delegar tareas cuando es necesario. Tampoco se tienen en cuenta las opiniones de los restantes miembros de la empresa.

El micromanager es la persona responsable de la empresa. Corresponde a la figura del jefe o directivo. Es quien supervisa el trabajo de los empleados. 

Se caracterizan por su excesiva preocupación, al punto de que, en ocasiones, en lugar de beneficiar a la empresa, la perjudica. Aunque su intención sea ayudar y enmendar errores, la forma de hacerlo no es la correcta. Además, puede llegar a centrarse tanto en la labor de los empleados que en muchas ocasiones deja de lado otras tareas importantes de su puesto. 

Es una figura que cuestiona constantemente el trabajo de los empleados e, incluso, sus opiniones, y no les da libertad para trabajar. En todo momento les indica qué deben hacer y cómo. 

Demasiados gerentes, pocos hacedores

Es muy común que se sume personal a la gestión de la empresa (la percepción de que se incrementa la tribuna) y restemos personal para hacer que las cosas sucedan, además de que se promuevan brechas de salarios importantes entre muchos gerentes y los pocos que hacen las cosas. Es una práctica habitual que las políticas de retención de las personas en la empresa, implique promover nombramientos, para que las personas se perciban en una posición más elevada, cuando en realidad continúan teniendo las mismas tareas y desafíos que antes, generando divisiones internas, de modo tal que muchas veces nos encontramos con muchas personas haciendo lo mismo, todas nombradas con distintas posiciones que terminan compitiendo, pero no colaborando entre sí, para lograr resultados.

La cultura de muchos gerentes y pocos hacedores, termina socavando las bases de la organización, al punto tal que las responsabilidades, compromisos y motivaciones para trabajar se diluyen y desaparecen las ganas de construir y aportar.

Ignorar los comentarios de los empleados

Es común escuchar a los trabajadores decir “esto que paso, yo lo había advertido hace rato, pero no me escucharon, al final no da ganas de hablar ni decir nada acá, porque no escuchan a los que hacemos las cosas”.

En las organizaciones en donde no fluye la comunicación, suele suceder que hubo muchos avisos previos no escuchados, que provocaron que las personas no escuchadas, elijan no hablar más, porque lo perciben como un desgaste de energía innecesarios.

Decisiones que se toman a puertas cerradas

En línea con lo anterior, una organización que ignora a sus empleados suele tomar decisiones cerradas e inconsultas, porque gran parte de las decisiones le pertenecen a un grupo de empleados que hace micro gestión dentro de la organización. Es común que las organizaciones donde opinar no esté bien visto, suela tener un alto grado de políticas que atentan contra la eficiencia de quienes hacen las tareas.

Sobre carga de trabajo a los mejores

Es muy común que el camino más llano y sencillo sea dar muchas tareas a los que mejor hacen las cosas, promoviendo de esa manera una cultura de sobrecarga, que termina quemando a los que más hacen, y generando esa sensación de que “se quemó porque hacía mucho y bien”, de modo tal de que otras personas piensen dos veces antes de decidir sumarse al lote de los que trabajan con eficacia. Entrenar, promover la responsabilidad y el compromiso compartidos suele ser un camino menos transitado, porque los resultados mandan, pero esa política termina recalentando los motores solo de algunos y generando que los que más hacen y saben se terminen yendo de las organizaciones.

Falta de balance vida personal y laboral

Es un tema recurrente y difícil de resolver, sobre todo cuando no hay horarios, cuando hay una cultura de llamar y mensajear fuera de horario, por cuestiones que pueden resolverse al día siguiente. Los líderes necesitan aprender a gestionar sus ansiedades y marcar un camino para que el resto siga con ese ejemplo. En empresas de proceso continuo, el entrenamiento, la expansión del conocimiento, la posibilidad de que se puedan tomar decisiones con liderazgos sustitutivos, empoderando a los que siguen la jornada, son herramientas que permiten generar un mayor y deseado balance, para que las personas dispongan de una vida más allá del trabajo.

Reuniones en silencio

Me ha pasado en un sinfín de oportunidades que las reuniones terminen con un desborde de ideas y opiniones, en donde da la sensación que no se suma. Algunos de los participantes se frustran con esta situación. Cuando observo esto, suelo preguntar: ¿alguna vez participaron de reuniones silenciosas? Algunos se quedan mirando, como no pudiendo abarcar la pregunta en su sentido. Acto seguido, les comento que por lo general es mejor pecar de un exceso de opiniones, que de no contar con ninguna. Las reuniones en donde las personas que son preguntadas, o se les participa de un tema no tienen nada que decir, suelen ser un claro indicio de problemas de comunicación, de ignorar los comentarios, de que si se habla puede haber consecuencias, sólo por citar algunos ejemplos.

Agregadas a la lista:

Incoherencia en los Valores

Los valores organizacionales deben ser más que slogans; deben ser reflejados en cada acción y decisión dentro de la empresa. La coherencia se logra a través del liderazgo ejemplar. Recuerda, cada uno de nosotros actúa como un modelo a seguir, y la congruencia entre lo que decimos y lo que hacemos es esencial para construir una cultura fuerte.

Falta de Credibilidad y Reconocimiento

Una cultura de trabajo sin credibilidad y reconocimiento puede llevar rápidamente a la desmotivación. Implementar un sistema justo de recompensas y celebrar los logros de manera regular es crucial para mantener a los empleados comprometidos y motivados. El feedback positivo debe ser una práctica constante para fomentar un ambiente de aprecio y valorización.

Falta de Oportunidades de Desarrollo

Los empleados valoran el crecimiento y el desarrollo profesional. Para retener a los mejores talentos, se debe ofrecer oportunidades de capacitación y avance dentro de la organización. Programas de desarrollo profesional, mentorías y planes de carrera bien definidos pueden ser clave para mantener y motivar a tu equipo.

Incumplimiento en los Acuerdos Pactados

El incumplimiento de acuerdos erosiona la confianza y el compromiso. Es vital cumplir con los compromisos y mantener una comunicación abierta sobre cualquier cambio en los acuerdos. La transparencia y la fiabilidad son fundamentales para construir una cultura organizacional sólida y respetuosa.

Haciendo una evaluación de los factores mencionados:

¿Cuáles son los que predominan en la cultura de trabajo de la empresa?

¿Cuáles agregarías o sacarías?

¿La tecnología colabora o no para fomentar una cultura de trabajo positiva?

Con más inquietudes que respuestas, te invito a analizar en tus conductas, cuáles de ellas colaboran para que estos elementos negativos, te tengan a vos como un eslabón necesario de la cadena y una vez detectados, puedas (¿por qué no?) intentar cambiar las cosas partiendo desde uno mismo.

Convertirse en un promotor de prácticas que promuevan un mejor clima en el trabajo es la clave.

No es nada personal !

Habían quedado en llegar temprano para la reunión a la que habían sido invitados. Se juntaron al frente del hotel, unos cinco minutos antes de la cita. Entraron juntos, ilusionados por la respuesta que de seguro recibirían. En el lobby del hotel, que era el lugar elegido para la reunión, se olía a fragancia. Se sentaron con algo de ansiedad contenida, cada uno en un amplio sillón, munido, brillante y acogedor. La propuesta que habían entregado, unas dos semanas atrás, les había tomado varias jornadas de trabajo prepararla.

El estudio de arquitectura que habían formado, luego de haberse recibido, había ido creciendo en importancia a medida que fueron convenciendo a cada vez más clientes, de que sus proyectos eran sólidos, bien conceptuados, realizables, funcionales y estéticos. La comunión de trabajo, había sido una cuestión natural, ya que la primera comunión entre ambos había sido la amistad. Una relación nacida desde el mismo momento que compartieron bancos contiguos, durante el cursillo de ingreso. Andrés y Francisco, se transformaron en compañeros inseparables, compartiendo de ahí en más un poco más de seis años de estudio y casi un año más para aprobar la tesis. Una vez recibidos, no lo dudaron un instante, cuando decidieron fundar juntos el estudio de arquitectura, que les permitiría crear, diseñar, y vivir de su propio e independiente trabajo. El estudio ANFRA se convirtió, desde sus mismos orígenes, en un sello distintivo de su manera de ser y pensar las cosas, en función de la estética, la pulcritud, el compromiso y la responsabilidad.

Pasados un poco menos de una década de trabajo juntos, donde sobrevivieron a algunas crisis, tuvieron varios buenos proyectos, que les redituaron ingresos aceptables, aunque no suficientes como para despegar del todo, ahora se encontraban con esta oportunidad única y quizás irrepetible. José Luis, un antiguo compañero de la facultad, también arquitecto, había tomado contacto con una empresa de capitales saudíes, los cuales tenían un enorme interés de invertir en desarrollos inmobiliarios de calidad, del tipo condominios para familias adineradas. La idea era construirlos en distintos lugares del mundo, por lo general, en aquellas geografías cercanas a cursos de aguas correntosos y potentes, que les permitirían integrar el acomodado vecindario con la naturaleza agreste y vivificante. Los vecinos tendrían acceso no solo a su propiedad, sino a un colegio interno, club house, cancha de golf, embarcadero y zona de pileta y deportes.

La ribera de ese río caudaloso e inmenso de esta zona de Argentina, sería el primero de una serie de proyectos, que se replicarían en locaciones similares a lo largo de las geografías de distintos continentes. La chance era inmejorable, ya que de prosperar este. que sería el primero, la idea de los socios era la de elaborar un acuerdo con José Luis y los saudíes, de manera tal que ANFRA se convirtiera en una marca registrada mundial, a la hora de la construcción de condominios de elevada prestación. El anteproyecto que habían elaborado, les había demandado mucho trabajo de estudio previo, tratando de buscar antecedentes que les sirvieran, pero al mismo tiempo tratando de dotar a la idea, de varios puntos distintivos y característicos, que le dieran al proyecto un distingo de ser algo no visto, único y deseable. Se les ocurrió incluir el uso de energías renovables, tanto solares como geotérmicas, además de varios sistemas inteligentes de control, iluminación y seguridad. Por otro lado, el colegio, que sería tanto primario como secundario, tendría una clara orientación a la inteligencia artificial, la robótica, el diseño, el arte y las ciencias de avanzada. El proyecto incluía la posibilidad de que las personas comprarán sus viviendas mediante un sistema de leasing, con cuotas a pagar en veinte años, siendo transferible la propiedad luego de tres años de pagos ininterrumpidos.

La carpeta, que incluía todo lo básico para entender de que se trataba la concepción urbanística, se notaba elaborada con los detalles necesarios para convencer al más neófito. Los socios se encontraban confiados, de que no había ninguna posibilidad de fallar. José Luis, se los había dejado entrever, cuando les dijo que los saudíes estaban ansiosos por conocerlos. Estas personas, que estaban alojados en el hotel desde la noche anterior, les otorgarían una hora máximo para explicar y explayar el proyecto. Ellos le habían confirmado a José Luis que sería suficiente. Tanto la carpeta, como la reunión misma, estaban configuradas en idioma inglés, el cual ambos socios manejaban a la perfección. José Luis ya les había confirmado, que los empresarios extranjeros, se sentían cómodos comunicándose en ese idioma.

Unos minutos después de las 10 horas, ya todos se encontraban cómodamente sentados, en torno a la amplia mesa de reuniones del hotel. Los saludos y presentaciones del caso habían sido protocolares, pero con un dejo de familiaridad, que les había dado un grado de tranquilidad mayor a los disertantes. La exposición duró una media hora reloj, donde tanto Andrés como Francisco, no fueron interrumpidos, sino más bien escuchados con suma atención, tanto por José Luis, como por los empresarios saudíes. Cada tanto, los oradores se detenían a tomar pequeños sorbos de agua, como para refrescar la máquina y que las palabras en inglés fluyeran. Cuando terminó la presentación, tuvieron lugar las preguntas, que fueron debidamente respondidas, sin dejar lugar a dudas. El proyecto parecía fluir, esa era la presunción de los dos socios, ya que todas las contingencias habían sido cubiertas, incluyendo un precio acomodado en dólares, que irían cobrando mes a mes a medida del avance del desarrollo del proyecto.

Finalizada la reunión, se despidieron todos con un gran saludo. José Luis les dijo que él se quedaría charlando con los empresarios, que por favor lo esperaran en el lobby del hotel. Los dos socios, volvieron a tomar asientos en los mismos sillones, en donde habían estado esperando ser recibidos. El conserje les ofreció un café, que ellos aceptaron de buena gana. Se daban palabras de aliento entre sí. Todo parecía ir por buen camino. José Luis, les traería la buena noticia, y de ahí en más, sólo sería cuestión de trabajo, cosa que ellos sabían hacer y muy bien. Se sentían motivados, ya que este sería su primer gran peldaño, en una carrera que empezaba a ser prometedora. Sus planes a futuro eran muchos y variados, pero con el plafón de este negocio, se les facilitaría el camino.

Pasada una media hora, los nervios ya les empezaban a jugar una mala pasada. Su antiguo compañero de facultad aún no aparecía. En un momento dado, se preguntaron si no sería mejor irse y recibir la noticia después. Quizás, José Luis estaba en otros negocios con ellos, y la discusión había derivado en otros temas. Andrés comenzaba a levantarse, cuando casi al mismo tiempo José Luis aparecía por el vano que vinculaba al lobby con el resto del hotel. Venía con una cara difícil de descifrar. No estaba sonriente, pero al mismo tiempo no demostraba desazón. Se sentó al frente de ellos, juntando las manos y moviendo levemente los pies. El cuadro no lucía como debía hacerlo. La tensión iba creciendo en la comisura de los labios del antiguo compañero.

Las primeras palabras que salieron de la boca de José Luis fueron:

“Muchachos, esto no es nada personal, pero……. “ , un silencio de unos cuantos segundos……

“….. pero, la propuesta no fue suficientemente buena para convencerlos…….”.

El castillo de naipes se vino abajo con la leve brisa de unas palabras que no eran personales.

¿Cómo, que no es nada personal?

Todas las horas de trabajo, dedicación y tiempo fueron personales, y la negativa es personal, pensaban los dos socios, mientras no podían creer lo que había sucedido. José Luis podía no tomarlo personal, porque no había puesto nada o casi nada.

Ambos se levantaron de sus sillones, y se marcharon casi sin escuchar las explicaciones de José Luis.  Ellos seguían convencidos de la profundidad de las relaciones personales, y del impacto personal de las cosas. No iban a admitir que les quisieran hacer creer que “no es nada personal”.

Mientras caminaban de regreso, en busca de su automóvil estacionado, seguía resonando en su cabeza, la impersonal sentencia: “no es nada personal”……

Ellos elegían seguir siendo personas con muchas cuestiones personales.

Malentendidos !

El mundo estuvo, está y estará pleno de problemas de comunicación, es una frase que suena muy absoluta, sin lugar para los matices, pero de seguro que varias veces a lo largo de tu existencia, fuiste parte de alguna situación que no fue debidamente interpretada, producto de distorsiones o del efecto de teléfono descompuesto. Lo que se quería transmitir no fue lo que finalmente se entendió, dando lugar a errores, ineficiencias, pérdidas de tiempo y varias situaciones imprevistas.

La palabra “malentendido” se utiliza como una expresión para definir una situación en la que ha habido una mala interpretación de lo que se ha dicho o hecho, se trata de una equivocación en el entendimiento de alguna cosa. Este vocablo debe usarse siempre unido. Ejemplos:

«Ha habido un malentendido y por eso he llegado tarde a la consulta».

«No permitamos que un malentendido arruine nuestra amistad».

Si deseas referirte a una mala interpretación o entendimiento de algo usando un sustantivo entonces siempre deberás emplear la palabra junta malentendido, apuntando así a una situación que origina un conflicto o problema.

Sin embargo, mal entendido también puede usarse en algunas frases cuando nos referimos al participio del verbo entender acompañado del adverbio malo, siendo sinónimo de mal comprendido. Ejemplos:

«Su gesto fue mal entendido por su padre, quien lo castigó».

«Ten cuidado o tu halago podría ser mal entendido por el esposo de esa mujer».

El devenir histórico nos muestra varios errores de interpretación o malentendidos, los cuales provocaron consecuencias algunas catastróficas.

Cuando uno lee sobre los grandes eventos de la historia, su complejidad puede ser abrumadora. Son tantos los factores y el contexto puede abarcar tantos escenarios, que cuesta creer que existe una pieza vital que suele detonar todo, como la pieza de dominó que cae para llevarse consigo a todas las demás.

En ocasiones ha sido la firma de un documento o el asesinato de una persona; en otras se trata de un político borrachín que llega a una conferencia de prensa sin prepararse o un chofer que se equivoca de camino.

La historia está llena de ricas anécdotas sobre malentendidos que, lejos de ser solo eso, han jugado un rol importantísimo, dando forma al mundo en el que vivimos hoy. He elegido cinco de las más relevantes, sólo para demostrar que incluso los errores de interpretación han servido para ser algo más que eso.

La puerta de la perdición

Ojo con dejar una puerta abierta. Pregúntenles a los bizantinos, que perdieron su milenario imperio por esto.

Es 1453 y las tropas otomanas, al mando de un joven sultán de 21 años llamado Mehmed II, asediaban la ciudad de Constantinopla. Pese al poderío militar y táctico de las fuerzas invasoras, los bizantinos se hallaban protegidos tras los famosos muros de Constantinopla… hasta que a alguien se le olvidó cerrar una puerta (más bien un portón).

Según el historiador Roger Crowley, un pequeño grupo de soldados italianos que volvía de sus incursiones olvidó cerrar la kerkoporta, uno de los portones de la ciudad. Esto permitió el ingreso de al menos 50 guerreros otomanos quienes, antes de ser reducidos, lograron levantar el estandarte del sultanato en algunas torres.

Fue un golpe a la moral de los defensores bizantinos quienes, además, vieron cómo herían de gravedad al jefe militar de la ciudad, el genovés Giovanni Giustiniani.

Percibiendo el caos dentro de las murallas, Mehmed II decidió redoblar los esfuerzos, y poco después conquistó el último bastión del Imperio romano de Oriente, dando a la vez inicio a la era del esplendor otomano.

El archiduque no tiene GPS que lo guíe

El famoso asesinato del archiduque Francisco Fernando (que disparó la Primera Guerra Mundial) fue producto de una espectacular serie de malas decisiones, coronadas por un chofer que parece no las tenía todas consigo.

El escenario era el siguiente: la actual Bosnia era parte del imperio Austro-Húngaro, y una parte de su población no estaba satisfecha. Los más extremos al respecto era una agrupación de estudiantes de Sarajevo llamado «Joven Bosnia», que promovía acciones terroristas para debilitar el gobierno extranjero, y apuntaba a la creación de un estado único de todos los pueblos yugoslavos, liderado por Serbia, reino que hace pocos años había expulsado definitivamente a los otomanos y cuya extensión se había duplicado.

Decimos «espectacular serie de malas decisiones» por las siguientes razones: la idea de mandar al sucesor de la corona austro-húngara a Sarajevo, una zona conocida por sus elementos insurgentes, no parece muy inteligente. Escoger además el 28 de junio para hacerlo, aniversario de la Batalla de Kosovo (derrota serbia que significó la dominancia por siglos del Imperio Otomano) fue, como dice el historiador Noel Malcolm, «increíblemente estúpido». La guinda de la torta fue publicar su itinerario en el diario local de forma pública el día anterior… Pero ¿qué tenían en la cabeza?

Malcolm estima que un mínimo de seis asesinos de «Joven Bosnia» que se hallaban escondidos entre el pueblo, cuando salieron a recibir al archiduque. Uno de ellos incluso lanzó una bomba, que rebotó en el auto de Francisco Fernando y terminó hiriendo a oficiales que viajaban en el vehículo de atrás.

Y aquí está el malentendido que terminó gatillando la Gran Guerra: el archiduque decidió cambiar su ruta para visitar a los heridos, pero nadie le dijo al conductor. Este condujo por el camino planeado y solo al doblar en una calle llamada Francisco José, un general que acompañaba al archiduque y su esposa le avisó que retrocediera. Así se hizo, pasando justo al lado del sexto asesino de «Joven Bosnia», el serbio-bosnio Gavrilo Princip, el cual asesino al archiduque y a su esposa Sofía Chotek, provocando el inicio de la primera guerra mundial ese 28 de julio de 1914.

Malcolm hace la acotación de que, asesinato o no, la guerra hubiera comenzado en algún momento de todas formas. Esto porque Alemania, aliada de Austro-Hungría, buscaba cualquier pretexto para tener cortito al Imperio Ruso. De todas formas, no deja de ser curiosa la inocencia e ignorancia austro-húngara.

Una mala traducción atómica

Parece broma, pero un pequeño cambio en la interpretación de una palabra tuvo consecuencias tan devastadoras que solo serán entendidas luego de leer los siguientes párrafos.

Es julio de 1945, Hitler se revuelca en su tumba (o huye a Sudamérica, si les gustan los cuentos de hadas) y los Aliados se hallan reunidos en Postdam, Alemania, esperando la respuesta de Japón a un ultimátum enviado en conjunto. El documento da a entender que cualquier respuesta negativa significará una «pronta y completa» destrucción del país oriental.

En Japón, reporteros exigen una respuesta al primer ministro Kantaro Suzuki. Él, como buen político, requiere antes la asesoría de su gabinete y responde: mokusatsu, queriendo decir «No tengo comentarios». El fatal error de Suzuki, más allá de sus decisiones en los años previos, fue escoger esta palabra para responder tan importante ultimátum.

Resulta que mokusatsu es uno de esos términos que no tiene fácil traducción, y por lo tanto su interpretación puede variar. Lo que entendieron en Postdam fue otra acepción de la palabra: «no digno de una respuesta».

De haber sido un poco más comunicativo, Suzuki habría dicho algo como «tengo que reunirme con mi gabinete, luego contestaré». No fue así, y Estados Unidos se tomó tan a pecho el «insulto» japonés, que decidió probar algo que estaban cocinando sus científicos hace algunos años: la bomba atómica, la cual fue arrojada en primera instancia en la ciudad de Hiroshima, un día 6 de agosto de 1945, para tres días después ser arrojada una segunda en la ciudad de Nagasaki.

La hora de los cochinos

La invasión de Bahía de Cochinos se recuerda como una gran victoria moral para Fidel Castro y su revolución cubana. En apenas 65 horas, sus fuerzas desbarataron un intento de invasión por parte de exiliados cubanos apoyados por Estados Unidos, logrando además capturar cerca de 1.200 tropas enemigas. Lo que quizá no se recuerda tanto, es un pequeño malentendido horario que pudo haber cambiado fácilmente el resultado, truncando así rápidamente el sueño de Fidel.

Dado que las tropas de cubanos exiliados sumaban apenas alrededor de 1.500 personas, el apoyo de la CIA era vital. Ellos se encargarían de allanar el paso un día antes mediante 8 bombarderos. Lo que no se supo en el momento, y solo lo sabemos ahora gracias a documentos de la Agencia de Seguridad Nacional de EE.UU., es que un grupo de jets de apoyo, enviados expresamente por John F. Kennedy (y que no fueron registrados oficialmente), despegarían de un portaviones cerca de Nicaragua que dar cubierta a estos bombarderos.

Pero, ups. Se les olvidó un pequeño detalle: la diferencia horaria entre Nicaragua y Cuba. Los jets sobrevolaron suelo cubano con una hora de adelanto y se fueron sin haber apoyado a los bombarderos. Estos últimos, de todas formas, atacaron puntos estratégicos, pero, al no tener el apoyo de los jets, sufrieron la caída de 2 naves, lo que significó 4 estadounidenses muertos.

Estados Unidos, que no quería verse involucrado públicamente en la invasión, retiró todo apoyo posterior y dejó que sus aliados en suelo hicieran el trabajo. Claramente 1.500 tropas no podían hacer nada frente a las 25.000 del ejército cubano.

El muro de Berlín cayó luego de una conferencia de prensa mal preparada

Es la pesadilla de toda persona: aparecer en público sin tener idea qué decir. Esto no debería ocurrirles a personajes de peso, pero sucedió y significó, a lo mínimo, acelerar la caída del muro de Berlín y la posterior reunificación alemana.

Günter Schabowski era un político menor dentro del Partido Socialista Unificado, el partido único de la República «Democrática» alemana. Se dice que tenía un problema con la bebida, pero eso no fue impedimento para que fuera enviado por su gobierno para dar una supuesta rutinaria y aburrida conferencia de prensa emitida a nivel global, la noche del 9 de noviembre de 1989.

Pasaron 50 minutos y no había ninguna sorpresa. Los mismos periodistas recuerdan estar tremendamente aburridos y al borde de quedarse dormidos, cuando algo dicho en alemán por Schabowski sacudió la modorra del lugar.

Al vocero de turno no le habían comentado que leería una nueva regulación sobre emigración, que permitiría mayores libertades para salir del país: el proceso para requerir una visa se simplificaría.

Entre balbuceos y otra que otra improvisación, Schabowski, quien claramente era primera vez que leía el documento, comunicó que sería posible salir del país bajo requerimiento. Una avalancha de preguntas se vino, y Schabowski decidió ignorar todas, menos una que lo inmortalizaría para siempre: «¿Cuándo entrará en vigor?», preguntó un periodista italiano.

El vocero hojeó el documento, leyó algunas palabras sueltas, y bajo la presión de todos los presentes, respondió: «Por lo que tengo entendido… inmediatamente».

Lo que era originalmente una medida moderada en la política de viajes de la Alemania Oriental, se transformó, gracias a la vaguedad e ignorancia de Schabowski, en una invitación a cruzar las fronteras libremente.

Tampoco le podemos achacar toda la responsabilidad al político. La ley había sido antes modificada astutamente por el joven abogado Gerhard Lauter, quien cambió algunos términos claves con el fin de quitar severidad a las restricciones de la ley original. También, una vez que los puntos de paso se llenaron de entusiastas alemanes, el Partido no comunicó órdenes claras a sus guardias, quienes a eso de las 11.30 de la noche se rindieron y dieron paso a la salida de las multitudes. Al día siguiente hubo intentos de volver a tomar el control, pero las puertas para la unificación alemana ya se habían abierto y esta fue la guinda de la torta de un proceso que ya no podía detenerse.

Aun así, no podemos ignorar la importancia que tuvo aquella desastrosa rueda de prensa de Schabowski. Cuando falleció en 2015, el New York Times lo recordó con una columna titulada muy justamente: «Günter Schabowski, el hombre que abrió el Muro».

¿Qué otro caso personal agregarías?

A mi se me ocurren varios, que compartiré en una próxima entrega dedicada al ego de mis malas interpretaciones y malentendidos, que créanme fueron muchas y muy variadas.

Las discusiones sobre educar

A lo largo de la historia humana son muchos y variados los modelos que fueron debatidos, respecto de la educación, en cuanto a los modos, los lugares, los contenidos, los destinatarios, los resultados, la efectividad y el acceso a la misma.

El principal debate de los últimos años se ha centrado en si la educación deber ser pública o privada. En nuestra República Argentina, el tema ha resurgido con mucha fuerza, por una puja entre el gobierno y las universidades, respecto de la forma de financiamiento, la autarquía y la toma de decisiones en el seno del sistema universitario.

Visto desde una óptica actualizada, en cuanto a las necesidades educativas reales, parece ser una pelea de sistemas (ambos) que tienen muchos visos de obsolescencia. El foco de la discusión actual, y según mi punto de vista, debe correrse hacia las formas, el contenido, la adaptabilidad de los seres humanos, y el entrenamiento en competencias que nos permitan transitar hacia nuevas realidades compartidas y sustentables.

La pelea de fondo entre dos sistemas poco flexibles, con escasa capacidad de adecuación y lineamientos comunes y compartidos, no hace más que alejar a las personas de los contenidos que necesitan recibir, y sobre todo los invalidan de la posibilidad de crecer en el pensamiento crítico, el sentido de libertad, responsabilidad cívica y compromisos comunes, en una época marcada por la revolución 4.0, la digitalización creciente, la robótica, la inteligencia artificial y el calentamiento global.

Es raro ver que ni de un lado ni del otro, existe coherencia entre lo que se declama: “queremos una mejora en la educación, porque creemos que la educación es esencial”, y finalmente por lo que se lucha, que se limita sólo a una cuestión presupuestaria y de poder sobre la educación, como si se tratara de un botín que tenemos que conservar.

En el medio de esto, las personas están eligiendo otras maneras rápidas y más eficientes de formarse, que les garantice una salida rápida al mercado laboral, o bien una preparación adecuada para desarrollarse como cuentapropistas independientes.

El anacronismo de los debates y la confrontación de modelos, no nos sirve para definir una posición común y sostenida durante un período de tiempo, de modo tal que esto nos permita dar un mejor soporte para la coyuntura de crecimiento exponencial de la información y del conocimiento, dentro de un periodo de cambios sostenidos y constantes.

Por eso considero que los debates no están a la altura necesario, para generar lo que se necesita para educar a las personas de este siglo.

Los elementos de la educación más actual

La educación moderna se define como la transmisión del conocimiento por parte de un enseñante a un individuo o grupo de individuos denominados aprendientes, considerados como organismos inteligentes con capacidades para adquirir, vivenciar y experimentar los conocimientos, además de desarrollar sus capacidades y habilidades para actuar en su medio social y realizar transformaciones sobre su realidad.

Las proyecciones nos muestran que para el 2025, el 50% de los empleos exigirá una calificación de media para arriba, de los técnicos superiores de la fuerza productiva.

La educación moderna se basa en el método científico, que nos enseña a pensar-actuar-predecir y resolver. La interacción entre los alumnos es muy importante, pues el trabajo en equipo permite el intercambio de ideas, la cooperación y el desarrollo de habilidades como la tolerancia y el respeto.

En la educación moderna las herramientas de aprendizaje son: los sentidos, las vivencias de la vida real y las experiencias del aprendiente. Los libros continúan siendo una base de apoyo e información, susceptible de ser cuestionada y analizada, o incluso rebatida y desechada por los aprendientes. Se han incorporado a la educación moderna actividades de socialización del conocimiento, trabajo en equipo, desarrollo de proyectos y dinámicas grupales, además de herramientas tecnológicas como el acceso a la información y su transmisión vía electrónica.

Los masters oficiales se presentan como la elección preferida, tanto para profesores como para maestros, ya que brindan la oportunidad de especializarse en las áreas más demandadas. Esto garantiza mejores oportunidades laborales, así como un aumento en los méritos y puntos en diversos procesos, como oposiciones, concursos de traslados e interinidades.

La educación actual dista de la tradicional. Las TIC y las redes sociales han cambiado todo el modelo de cursos de informática y comunicaciones, en tal sentido, una de las características que debe tener la educación actual es que no solo debe centrarse en la asimilación de la carga curricular, pues debe estar centrada en una pedagogía que esté basada en la enseñanza para enfrentar la vida y todo lo que esto representa.

Es que es una educación que está centrada en los estudiantes y en sus necesidades, por lo que los alumnos deben aprender a pensar, tomar decisiones, resolver conflictos, vivir en armonía con el resto, se trata en sí de “educar para la vida”, por lo que el principal objetivo es el desarrollo humano.

En tal sentido, los padres y representantes, además de los maestros tienen una gran responsabilidad, pues son el ejemplo de estos niños, adolescentes y jóvenes que se están formando. El sentido de la vida no se aprende en forma teórica sino con el ejemplo, es por ello que la educación actual se debe preocupar por el desarrollo integral de los estudiantes, y esto incluye la formación de valores, de habilidades y de destrezas.

Una buena alternativa para alcanzar la especialización necesaria, debe desarrollarse de manera continua y programática.

La educación actual constituye la transmisión de conocimientos a través de un enseñante para con un grupo de individuos que son los aprendientes, siendo estos últimos individuos inteligentes y que cuentan con capacidades diversas no solo para adquirir conocimientos sino también para experimentar los conocimientos que se están aprendiendo, pero el proceso no llega hasta aquí, ya que también desarrollan habilidades y capacidades para actuar en su medio social y llevar a cabo transformaciones sobre la realidad en la que se encuentra.

La educación actual se basa en el método científico, ya que se busca que los alumnos aprendan no solo a pensar, sino también a actuar, predecir y resolver, tener pensamiento crítico, para lo cual es básico el trabajo en equipo para intercambiar ideas y fomentar la cooperación.

La Formación Profesional Dual, conocida también como FP Dual, reúne el aprendizaje en las aulas con la realización de prácticas en una empresa. Es decir, da opción al estudiante de recibir una formación en el centro educativo a la vez que ponen en práctica lo aprendido en el centro de trabajo.

De este modo, los alumnos de esta modalidad no solo reciben una formación teórica, sino que van puliendo sus conocimientos, desarrollando sus competencias técnicas y consiguiendo experiencia en situaciones reales, como las que van a vivir cuando terminen sus estudios.

Según mi opinión personal, las discusiones sobre educar, deben hacer un giro de 360 grados, dejar de lado la politización y buscar la efectividad y la adecuación a las necesidades del mundo moderno. La cuestión presupuestaria es un elemento, pero solo uno, de ese debate.

El árbol no tiene que taparnos el bosque.

De pseudónimos y anónimos !

Siempre fui una persona que tuve admiración por los grandes escritores. Tantas veces pienso y he pensado, que realmente son seres de otro planeta, porque mi cabeza no alcanza para abarcar todo lo que ellos imaginaron, sintieron, vivieron, y recrearon a través de sus historias, poesías, narrativas extensas y llenas de personajes y hechos descriptos hasta el más mínimo detalle. Gustoso por leer, y adentrarme en los personajes, por conocer lo que sienten, hacen y que los motiva en la vida, uno encuentra pormenores que son entregados desde el corazón y hacia los corazones del lector. En un sinnúmero de oportunidades, la descriptiva que hace un escritor de un lugar, una situación o un diálogo, es tan vívida, que se nos eriza la piel, producto del eco que producen sus palabras, armoniosamente dispuestas, en nuestro cerebro, cuerpo y emociones. Hasta nuestro lenguaje se modifica luego de leer un libro profundo, que fluye con su lectura por nuestras venas.

Dentro del cúmulo de cuestiones que siempre le generaron una envidia sana, a este escritor novato y aprendiz, está la cuestión de los nombres que algunos de ellos eligieron como artistas. Por alguna razón, tuve la sensación de que muchos de ellos no pudieron elegir mejores pseudónimos. Me puse a pensar que nombre hubiera elegido para mí, en caso de ser un escritor de renombre, y caigo en la cuenta que quizás ni siquiera me daba para elegir uno, y creo que esa es una condición indispensable.

El uso de los pseudónimos se remonta al principio de los tiempos. Era frecuente que nuestros antepasados firmaran sus pinturas en las cuevas y sus primeras palabras cinceladas con nombres o símbolos que no eran los suyos.

¿Qué es un pseudónimo de escritor?

Un seudónimo o pseudónimo, también llamado doble literario, “nombre de pluma” o “nom de plume”, es el nombre ficticio con el que un escritor o escritora firma sus obras. Al contrario que sucede con el alias, el seudónimo nunca acompaña al nombre, lo sustituye.

El diccionario de la real academia española lo define como,

“nombre utilizado por una persona en un determinado ámbito, en lugar del suyo verdadero, especialmente el usado por un escritor o un artista”.

¿Por qué algunos escritores usan aún en la actualidad pseudónimos?

Por asuntos laborales

En muchas ocasiones (más de las que nos gustaría), el escritor tiene un trabajo complementario que compagina con la escritura y que suele ser el que le proporciona los ingresos principales.

En estos casos, y dependiendo del gremio y, sobre todo, del cargo de ese trabajo complementario, existe la posibilidad de que al autor o autora no le interese que sus clientes, compañeros y/o superiores conozcan su faceta literaria, sobre todo si la temática sobre la que escribe es controvertida por algún motivo, ya sea político, religioso, sexual, violento, etc. Era el caso del matemático Charles Lutwidge Dodgson, que escribía con el seudónimo de Lewis Carrol para no mezclar las ecuaciones con el país de las maravillas.

Para ocultar el sexo

Aunque ya no es tan frecuente, no hace muchos años era casi un requisito sine qua non que los escritores fueran hombres , excepto que escribieran novela romántica u otras cosas “dirigidas» a mujeres”, por lo que muchas mujeres se vieron en la necesidad de publicar sus obras ocultando su sexo tras un nombre masculino o, cuanto menos, ambiguo, como en el caso de Fernán Caballero, que en realidad era Cecilia Böhl de Faber y Ruiz de Larre, o George San, que se llamaba Aurore Lucile Dupin.

De esta manera consiguieron que los hombres las leyeran y escucharan.

Uno de los casos más conocidos es el de la autora de Frankenstein, Mary Shelley, que, aunque hoy está clara su autoría, cuando publicó la obra por primera vez lo hizo como autor anónimo, ya que era imposible que en aquella época se creyeran que una historia tan terrorífica podría haber salido de la cabeza de una mujer.

Y también sucede a la inversa, hombres que se deciden a firmar con nombre de mujer, como sucedía en el siglo XVIII, cuando otorgaba mayor credibilidad que fueras una de ellas si escribías sobre la educación de las mujeres. Algunos ejemplos son: Emma Blair (Ian Blair), Virginia Lang (Armando Fernández), Victoria Gordon (Gordon Aalborg)…

Para publicar en diferentes géneros literarios

Cuando un autor escribe obras de distintos géneros, puede ser conveniente utilizar un nombre diferente para cada uno de ellos con la intención de que los lectores puedan distinguirlo y tengan claro cuáles son los libros que pertenecen al género al que son aficionados. Es el caso del irlandés John Banville, que utiliza su nombre real para sus trabajos más literarios y firma las obras del género negro con el pseudónimo de Benjamin Black.

El récord se lo lleva la escritora Eleanor Alice Burford Hibbert, que utilizó nada menos que siete pseudónimos: Jean Plaidy, Philippa Carr, Victoria Holt, Eleanor Burford, Elbur Ford, Kathleen Kellow y Ellalice Tate.

Aunque también es cierto que hay autores que escriben literatura de géneros muy diferentes y no necesitan tener un nombre para cada uno, como es el caso de Mario Vargas Llosa, pero eso solo es recomendable si eres un autor consagrado.

Por razones de marketing

Si las ventas son tu objetivo principal, no debes ignorar los principios del marketing, y uno de ellos dice que tu nombre debe ser comercial. Si el tuyo no lo es, quizás deberías buscarte un seudónimo. ¿Con qué nombre crees que venderías más libros, con Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto o con Pablo Neruda?

Para proteger la intimidad

En ocasiones, el autor puede querer mantener su intimidad y no ser reconocido para que la escritura no traspase la parcela privada y te acosen cuando estás de fiestas con tus colegas, en el cine con tus pequeños o esperas tu turno en la peluquería.

Porque el nombre real no es apropiado

Esto se puede deber a múltiples causas: connotaciones negativas (Ana Royo), difícil pronunciación, nombre extranjero de fonética extraña…

Para diferenciarte

Si te llamas Francisco Pérez Martínez (como es el caso de Francisco Umbral) es muy probable que cuando te busque en Google algún lector le salgan varios Francisco Pérez y se canse antes de dar contigo.

Por otro lado, si te llamas Carmen Posadas también necesitas diferenciarte. La mejor manera es buscando un pseudónimo que te distinga de la popular escritora.

Para escribir sin presión

Algunos escritores son presa del pánico cuando se ponen delante del teclado porque antes de empezar a escribir están pensando en el qué dirán los lectores y/o conocidos cuando lean sus libros, y eso les genera una presión excesiva que les impide escribir con soltura.

Para diferenciar el inicio de su carrera

Un escritor tiene que hacer un rodaje de miles de palabras hasta que encuentra su estilo propio reconocible. Como es lógico, la práctica mejora los textos, y un escritor que publica su opera prima (sobre todo ahora que con la autopublicación es tan sencillo) suele parecerse poco a ese mismo escritor tres o cuatro novelas después. Por eso, algunos autores prefieren foguearse con un nombre falso antes de dar el paso y hacer pública la identidad con la que quieren darse a conocer.

Para desprenderse de mala fama

Algunos escritores se granjean mala fama, por temas literarios o personales, y se les hace muy cuesta arriba borrar esa imagen que los lectores tienen de ellos, por lo que deciden utilizar un pseudónimo para no ser reconocidos.

Para escribir sin tapujos

En ocasiones, y cuando escribimos con cierta controversia, el qué dirán nos preocupa mucho y nos cohíbe, por eso algunos escritores prefieren utilizar seudónimo y escribir libremente y sin tapujos sobre cualquier tema por muy provocativo que resulte.

Por seguridad

Otras veces se utiliza un pseudónimo por razones de seguridad. Son muchos los escritores que, por motivos políticos, religiosos, o por escribir sobre organizaciones criminales, han tenido que huir de distintos lugares.

Así que, si escribes sobre, por ejemplo, la mafia italiana, es probable que haya algún ofendido, el cual podría tomarse a mal que vendieras millones de ejemplares narrando sus hazañas.

Por vergüenza

No todos los autores escriben bien (sobre todo en el sector de la autopublicación, en el que cualquiera puede publicar cualquier cosa). De hecho, algunos lo hacen bastante mal. Es por ello que a algunos escritores les da vergüenza que su círculo cercano lea sus trabajos y prefieren mantener el anonimato sin renunciar al deseo de ver su obra publicada.

Por ser más cool

A veces, alguien vende un montón de libros con un nombre que no es el suyo y lo de utilizar pseudónimo se pone de moda.

Algunos escritores piensan que cambiar de nombre es lo que necesitan para saltar al estrellato y firman sus obras con otro nombre que no es el suyo.

Por motivos familiares

No querer comprometer ni mancillar el honor familiar con novelitas o por despecho, como Stendhal, que detestaba a su progenitor y no quería firmar sus obras con el apellido paterno.

Porque escriben en parejas

En ocasiones, algunos escritores forman pareja para escribir a cuatro manos y prefieren firman con un solo nombre. Es una buena ocasión para realizar combinaciones con los nombres de ambos autores.

Y los hay que escriben a seis manos, como los tres escritores que están detrás del seudónimo de Carmen Mola: Jorge Díaz, Agustín Martínez y Antonio Mercero, que por no llenar las cubiertas con tanto nombre eligieron un seudónimo.

Porque en inglés se vende más

En algunos géneros los lectores y las lectoras esperan ver un autor o autora con el nombre del lenguaje de Shakespeare. Sucede así en la literatura romántica y policíaca para adolescentes. De ahí el caso de Francisco de Paula Fernández González, que firma y vende toneladas de libros con el nombre de Blue Jeans. ¿Te imaginas que firmara como Vaqueros azules? No creo que tuviera el mismo efecto.

Escritores conocidos por sus pseudónimos

Existen casos en los que el otro “yo” de los autores goza de tal reconocimiento que el público, incluso, puede no asociar a la persona con su nombre real. Dos famosos premios Nobel latinoamericanos forman parte de esta breve lista de ejemplos:

Mark Twain (1835 – 1910). El estadounidense Samuel Langhorne Clemens se desempeñó como periodista, tipógrafo y piloto de barco a vapor fluvial antes de escribir su conocida novela Las aventuras de Huckleberry Finn (1884). Su pseudónimo fue tomado de una expresión propia de los trabajadores fluviales: mark twain, que significa «marca dos», en referencia a dos brazas, el calado mínimo necesario para que los barcos pudieran navegar y maniobrar con seguridad. Aunque también firmó algunos artículos como Thomas Jefferson Snodgrass, nunca tuvo éxito con ese nombre.

Gabriela Mistral (1889 – 1957). Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga fue el nombre real de la chilena Gabriela Mistral, seudónimo que adoptó en 1914. Mistral fue docente y representante diplomática de su país, pero es reconocida a nivel mundial, principalmente, por su poesía. Entre sus obras destacan Desolación (1922), Tala (1938) y Lagar (1954). En 1945 se convirtió en la primera mujer en recibir el premio Nobel de Literatura.

Pablo Neruda (1904 – 1973). Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto fue el nombre real de Pablo Neruda, destacado poeta y político chileno. El padre de Neruda no aceptaba las actividades literarias de su hijo, por lo que el joven escritor -su primera publicación fue a los 13 años- comenzó a utilizar su famoso seudónimo.

Autores famosos y sus alter ego

También podemos encontrarnos con escritores que han labrado su carrera con su verdadera identidad, pero, por diversos motivos, han publicado títulos de manera paralela con un pseudónimo. Algunos de ellos son:

Agatha Christie / Mary Westmacott (1890 – 1976). La británica Agatha Marie Clarisa Miller se dio a conocer en el mundo literario con el apellido de su primer esposo, Archibald Christie, con quien se casó en 1914 y luego se divorció en 1928. Esta escritora y dramaturga es reconocida mundialmente por sus obras especializadas en el género policial, en las que destaca el personaje del detective Hércules Poirot. Sin embargo, Christie también publicó novelas románticas e historias cortas firmadas por su alter ego, Mary Westmacott.

Stephen King / Richard Bachman (1947). El autor estadounidense de múltiples historias de terror era ya muy conocido a finales de los años 70 del siglo XX. Durante esa época, sus editores solo le permitían publicar un libro anual; además, King quería probar si el éxito de sus obras se debía a la calidad de su contenido o a la fama de su nombre. Por estas razones, comenzó a escribir bajo el pseudónimo de Richard Bachman. King fue descubierto por el librero Steve Brown, quien encontró similitudes entre sus textos y los de Bachman. Ante este hecho, el escritor emitió un comunicado de prensa en el que afirmaba que Bachman había fallecido de “cáncer de pseudónimo”.

J. K. Rowling / Robert Galbraith (1965). La británica Joanne K. Rowling es escritora, guionista y productora de cine. Aunque ha escrito otras obras, obtuvo su fama por ser la autora de la exitosísima saga Harry Potter (1997 – 2016). En 2013 publicó, bajo el pseudónimo de Robert Galbraith, la novela policiaca “La llamada del cuco”, obteniendo críticas positivas y ubicándose en el nº1 de la lista de superventas de Amazon. La verdadera identidad de Galbraith se descubrió tres meses después del lanzamiento del libro; Rowling argumentó que había optado por un pseudónimo para que sus obras no fueran juzgadas bajo el precedente de su éxito.

Mientras termino de escribir sigo pensando en cual pudiera haber sido el mío.

Se apodera de mí una brutal impotencia…

Mejor me dedico a conservar en alto mi nombre, que esa no es una empresa menor.