Corrían los años del secundario. Numerosas clases, eventos, amigos, fiestas, salidas, deportes, descubrimientos por doquier, rebeldías por placer. Una época dorada para mí, de la cual conservo amigos entrañables, compañeros y compañeras, con los cuales aún me relaciono, recordando esa vida plena de energía, amor, estudio y diversión. No es momento aún de escribir sobre un sinfín de anécdotas, de aquellas vidas desequilibradas de abundancia de corazón, y búsqueda de sensatez plena, que todavía sigo elaborando. Pienso dedicar un capítulo especial para contarles quienes eramos en esencia, ese puñado de adolescentes imberbes algunos, otros no tanto, mujeres en formación, arrinconando la posibilidad del éxito o del fracaso, cincuenta y cincuenta, jugando al pool al frente del colegio parroquial.
No voy a negar que fui un traga, y que sacaba buenas notas, realmente me gustaba estudiar, y mi condición de responsable y comprometido, aunque socialmente mejorable, era mi distintivo en aquellas épocas. Enano me pusieron mis compañeros, y ese mote descriptivo dura hasta estos días, cuando de a poquito me va apareciendo la barba blanca.
El enano traga, concurría al colegio tomando el colectivo 155 que pasaba cada hora, por el frente de la quinta, aunque varias veces este se rompía, por lo que caminaba unos 2 km de ida o de vuelta hasta la ciudad, para tomar el 151, que hacía el mismo recorrido posterior; él mismo que estudiaba todas las materias con esmero, pero a la hora de gustos prefería la Química, ilusionado por saber más del átomo, los electrones, los enlaces, las reacciones que se producen y la posibilidad ilusoria de crear la materia, como un fortuito semi Dios, como un alquimista en busca de la eterna juventud.
Desde aquel momento mi primer profesor de Química, el rector del colegio Sebastián Kirsch, descubrió mi predilección por la materia, y la alimentó constantemente, con la posibilidad de experimentar en el laboratorio fuera del horario escolar, y a partir de allí establecimos esa relación especialmente transformadora, donde compartimos ideas, experimentos y resultados, un ida y vuelta, donde yo daba Autoridad al Maestro, y en este mutuo aprendizaje ganábamos y construíamos la confianza. El fue, de alguna manera natural y no pactada, mi primer Mentor en esto de transmitirme sus conocimientos y habilidades, y confiar en mí como un pequeño discípulo. El laboratorio era bastante simple y los experimentos acotados, pero lo más importante era hacer y aprender a ser, en esta relación Maestro- aprendiz.

Pasado a otro año del secundario, el siguiente profesor de Química Roque Molina, tomó el lugar de Maestro , y a pedido de Sebastián , continuó con esto de apoyarme, generarme inquietudes, y desarrollar mis aptitudes como químico. Durante las clases preguntaba bastante a Roque, y varias veces buscábamos las respuestas juntos, después de hora. El me daba lugar para preguntar, aunque él no supiera en clase las respuestas, porque era una manera de aprender, de investigar, de vivir de nuevo la aventura de no saber para decidir saber.
Fue así, que desde el secundario y gracias a estos Maestros-Mentores, pude distinguir y definir que profesión elegiría, con lo que le ahorré a mis Padres varios cursos de orientación vocacional, como se denominaba en aquel entonces. Durante mis estudios de Ingeniería Química pude asimismo construir buenas relaciones, basadas en el compromiso, la confianza y el permanente desafío de reconocerme limitado, y con la necesidad de dar Permiso a Maestros para que me enseñen y saquen de mí, lo que yo no puedo ver por mí mismo, lo que esta allí para ser descubierto y profundizado.
La decisión de escribir en este espacio, contando experiencias y pretendiendo generar aprendizaje a través de preguntas sencillas, se dió a partir de una charla que tuve con otro Maestro, que luego de varias conversaciones de conocimiento previo, y de haber confeccionado de manera conjunta una brújula de vida, simplemente me dijo: Hermano y…… cuando vas a escribir tu blog? Yo veo que podes asistir a otros, por qué no lo haces?
Reconozco muy útil esta simbiosis de Mentor- Aprendiz, y por supuesto que existe una actividad más profesionalizada para fortalecer esta modalidad de crecimiento, pero en el transcurso de mi vida, y cuando he visto en alguna persona un potencial específico, me he propuesto incluir, provocar, y generar una relación cimentada en este compromiso mutuo de guiar y ser guiado, y es por ello que me siento fortalecido, y bendecido por esta inclinación a ser asistido y asistir para aprender.
Por este ojito de cerradura o bocallave, te invito a observar y distinguir , quienes fueron y son tus maestros, de quien tomaste inspiración , y a quien inspiraste o ayudaste a descubrir lo que había en su interior para dar y ofrecer. Cuantas veces te pasó y te pasa, que enseñaste a alguien tu profesión, tu estilo, tu liderazgo, y resultaste de manera natural y positiva, adquiriendo nuevos conocimientos, prácticas, habilidades, pero sobre todo crecimiento. Es probable que alguno de nosotros se refiera a un tío, tía , abuelo, abuela, quizás padre o madre, como esta persona fue mi Gran Mentor, y a esta lista se agreguen maestros, profesores, colegas, amigos. Escritores, científicos, personas socialmente comprometidas, líderes, deportistas mencionan a menudo y expresan Gratitud a quienes fueron sus Maestros.
No dejo de lado que pueda existir un gran proyecto personal rentado de Mentoría, de Maestría, pero me resulta natural la simpleza de seleccionar Maestros, y cuando puedo y me lo piden ser el Mentor de una persona en algún aspecto o inquietud a desarrollar, mejorar, afianzar o descubrir. Las preguntas son las llaves maestras, nos llevan por caminos insospechados, parte del secreto es aprender a preguntar. Ser generoso con lo que podes dar, ser abierto para poder recibir son otros pilares importantes del proceso.
Como no puede ser de otra manera, se me ocurre preguntarte y preguntarme:
Tienes hoy algún Maestro-Mentor?
Das Autoridad para que te enseñen?
Estás dejando tu Legado a alguien?
No me guardo muchas cosas, y menos el compartir conocimientos y experiencias, no gasto energía en retacear información, acumulándola para qué…..
Procuro expandir la existencia de las cuestiones simples, amigables y cuando puedo, dentro de estos condicionamientos humanos que tengo, pido una guía que me transforme, y me comprometo a asistir a alguna persona, con la cual compartimos la Química de una saludable relación.
Es por eso que habiendo consumido muchas pastillas de mentol, sólo le cambio una letra ,y te invito a degustar una Pastilla de Mentor.
POR FAVOR BUSCA, SEGURO TU TIENES UN PAQUETITO GUARDADO.






