Viva el Mentor/a, Maestra/o!!!!!!!!!!

Corrían los años del secundario. Numerosas clases, eventos, amigos, fiestas, salidas, deportes, descubrimientos por doquier, rebeldías por placer. Una época dorada para mí, de la cual conservo amigos entrañables, compañeros y compañeras, con los cuales aún me relaciono, recordando esa vida plena de energía, amor, estudio y diversión. No es momento aún de escribir sobre un sinfín de anécdotas, de aquellas vidas desequilibradas de abundancia de corazón, y búsqueda de sensatez plena, que todavía sigo elaborando. Pienso dedicar un capítulo especial para contarles quienes eramos en esencia, ese puñado de adolescentes imberbes algunos, otros no tanto, mujeres en formación, arrinconando la posibilidad del éxito o del fracaso, cincuenta y cincuenta, jugando al pool al frente del colegio parroquial.

No voy a negar que fui un traga, y que sacaba buenas notas, realmente me gustaba estudiar, y mi condición de responsable y comprometido, aunque socialmente mejorable, era mi distintivo en aquellas épocas. Enano me pusieron mis compañeros, y ese mote descriptivo dura hasta estos días, cuando de a poquito me va apareciendo la barba blanca.

El enano traga,  concurría al colegio tomando el colectivo 155 que pasaba cada hora, por el frente de la quinta, aunque varias veces este se rompía, por lo que caminaba unos 2 km de ida o de vuelta hasta la ciudad, para tomar el 151, que hacía el mismo recorrido posterior; él mismo que estudiaba todas las materias con esmero, pero a la hora de gustos prefería la Química, ilusionado por saber más del átomo, los electrones, los enlaces, las reacciones que se producen y la posibilidad ilusoria de crear la materia, como un fortuito semi Dios, como un alquimista en busca de la eterna juventud.

Desde aquel momento mi primer profesor de Química, el rector del colegio Sebastián Kirsch, descubrió mi predilección por la materia, y la alimentó constantemente, con la posibilidad de experimentar en el laboratorio fuera del horario escolar, y a partir de allí establecimos esa relación especialmente transformadora, donde compartimos ideas, experimentos y resultados, un ida y vuelta, donde yo daba Autoridad al Maestro, y en este mutuo aprendizaje ganábamos y construíamos la confianza. El fue, de alguna manera natural y no pactada, mi primer Mentor en esto de transmitirme sus conocimientos y habilidades, y confiar en mí como un pequeño discípulo. El laboratorio era bastante simple y los experimentos acotados, pero lo más importante era hacer y aprender a ser,  en esta relación Maestro- aprendiz.

junf

Pasado a otro año del secundario, el siguiente profesor de Química Roque Molina, tomó el lugar de Maestro , y a pedido de Sebastián , continuó con esto de apoyarme, generarme inquietudes, y desarrollar mis aptitudes como químico. Durante las clases preguntaba bastante a Roque, y varias veces buscábamos las respuestas juntos, después de hora. El me daba lugar para preguntar, aunque él no supiera en clase las respuestas, porque era una manera de aprender, de investigar, de vivir de nuevo la aventura de no saber para decidir saber.

Fue así,  que desde el secundario y gracias a estos Maestros-Mentores, pude distinguir y definir que profesión elegiría, con lo que le ahorré a mis Padres varios cursos de orientación vocacional, como se denominaba en aquel entonces. Durante mis estudios de Ingeniería Química pude asimismo construir buenas relaciones, basadas en el compromiso, la confianza y el permanente desafío de reconocerme limitado, y con la necesidad de dar Permiso a Maestros para que me enseñen y saquen de mí, lo que yo no puedo ver por mí mismo, lo que esta allí para ser descubierto y profundizado.

La decisión de escribir en este espacio, contando experiencias y pretendiendo generar aprendizaje a través de preguntas sencillas, se dió a partir de una charla que tuve con otro Maestro, que luego de varias conversaciones de conocimiento previo, y de haber confeccionado de manera conjunta una brújula de vida,  simplemente me dijo: Hermano y…… cuando vas a escribir tu blog? Yo veo que podes asistir a otros, por qué no lo haces?

Reconozco muy útil esta simbiosis de Mentor- Aprendiz, y por supuesto que existe una actividad más profesionalizada para fortalecer esta modalidad de crecimiento, pero en el transcurso de mi vida, y cuando he visto en alguna persona un potencial específico, me he propuesto incluir, provocar, y generar una relación cimentada en este compromiso mutuo de guiar y ser guiado, y es por ello que me siento fortalecido, y bendecido por esta inclinación a ser asistido y asistir para aprender. 

Por este ojito de cerradura o bocallave, te invito a observar y distinguir , quienes fueron y son tus maestros, de quien tomaste inspiración , y a quien inspiraste o ayudaste a descubrir lo que había en su interior para dar y ofrecer. Cuantas veces te pasó y te pasa, que enseñaste a alguien tu profesión, tu estilo, tu liderazgo, y resultaste de manera natural y positiva, adquiriendo nuevos conocimientos, prácticas, habilidades, pero sobre todo crecimiento. Es probable que alguno de nosotros se refiera a un tío, tía , abuelo, abuela, quizás padre o madre, como esta persona fue mi Gran Mentor, y a esta lista se agreguen maestros, profesores, colegas, amigos. Escritores, científicos, personas socialmente comprometidas, líderes, deportistas mencionan a menudo y expresan Gratitud a quienes fueron sus Maestros.

No dejo de lado que pueda existir un gran proyecto personal rentado de Mentoría, de Maestría,  pero me resulta natural la simpleza de seleccionar Maestros,  y cuando puedo y me lo piden ser el Mentor de una persona en algún aspecto o inquietud a desarrollar, mejorar, afianzar o descubrir. Las preguntas son las llaves maestras, nos llevan por caminos insospechados, parte del secreto es aprender a preguntar. Ser generoso con lo que podes dar, ser abierto para poder recibir son otros pilares importantes del proceso.

Como no puede ser de otra manera, se me ocurre preguntarte y preguntarme:

Tienes hoy algún Maestro-Mentor?

Das Autoridad para que te enseñen?

Estás dejando tu Legado a alguien?

No me guardo muchas cosas, y menos el compartir conocimientos y experiencias, no gasto energía en retacear información, acumulándola para qué…..

Procuro expandir la existencia de las cuestiones simples, amigables y cuando puedo, dentro de estos condicionamientos humanos que tengo, pido una guía que me transforme, y me comprometo a asistir a alguna persona, con la cual compartimos la Química de una saludable relación.

Es por eso que habiendo consumido muchas pastillas de mentol, sólo le cambio una letra ,y te invito a degustar una Pastilla de Mentor. 

POR FAVOR BUSCA,  SEGURO TU TIENES UN PAQUETITO GUARDADO.

Bienvenidos a la Torre de Babel

Domingo de visita en la casa de mi nona Clementina. La única abuela que tuve la oportunidad y suerte de conocer de manera consciente. Su esposo Carlo Lorenzo, padre de mi madre, había fallecido algunos años atrás, un año después de mi nacimiento. César, origen de mi segundo nombre, padre de mi padre, y su esposa Filomena , madre de mi padre, no vivían cuando nací.

Recuerdo a Clementina, como una mujer sonriente, muy trabajadora,  vestida comúnmente de batón con grandes bolsillos, donde, por lo general, guardaba temporalmente los huevos que recogía de las gallinas. Todos ellos inmigrantes o descendientes de inmigrantes, hacendosos, respeto y unción con la tierra. De parte de mi padre, italianos del centro, de la ciudad marítima de Ancona. De parte de mi madre italianos de Udine, ciudad del dialecto friulano, cuyas raíces, si bien no son tan precisas, ubican al latín, al alemán y al italiano, como aportantes esenciales de su conformación y estructura.

Este domingo, al que hago referencia, transcurría como una tarde de un invierno frío. Encuentro a mi padre conversando con otros hombres,  familiares de mi madre , nucleados en esas duraderas sobremesas, degustando merengues de crema chantilly. Los preferidos de papá como postre. Me ubico a mí, pequeño niño de unos 5 años de edad,  en la cocina, donde habían confluido mi madre, mi nona Clementina, mi tía Margarita, la Negra, hermana de mi madre y mi tía Rosa, esposa de mi tío Armando.

Comúnmente,  a esa edad seguía a mi madre a todos  lados, por lo que mi presencia en la cocina, se explica de ese modo. Observaba atentamente, todos los pasos necesarios para producir café. Esa tarea era la excusa perfecta, para que este grupo de mujeres, se aislaran momentáneamente de los hombres, y pudieran explayarse en charlas distendidas y sinceras.

Ahora denoto que las mismas eran poco propicias o adecuadas para mí. Es por ello que mi presencia, las forzaba a hablar el friulano, su dialecto italiano. Allí me encontraba yo, sin entender ni jota, pero sintiéndome parte de ese diminuto escenario. Aún sin comprender, percibía sus gestos, sus emociones, sus risas. De más está decir que el café se demoró más de lo previsto.

Escribiendo, me doy cuenta, que ese momento en esa pequeña sala,  fue mi primer contacto, con esa sensación de Torre de Babel.   No poder hablar ese dialecto, me excluía del entendimiento y de la interpretación completa de lo que en esa reunión se estaba conversando.

Este fenómeno, al que fuimos condenados producto de haber osado jugar a ser Dios, según versa en la Biblia, nos obligaba a hablar en lenguas distintas, para que no nos entendiéramos plenamente. En este caso particular,  era sustanciado por esas mujeres que no tenían interés en que yo accediera al contenido de sus charlas. Esto, les evitaba esfuerzos , por ocultar, cambiar , morigerar, sus dichos, de modo tal de poder adaptarlos a este esmirriado niño presente. Lo único que realmente me importaba, era no perder de vista a mi madre, por lo que no protestaba, ni reclamaba debido a ese contratiempo. Disfrutaba de sonidos nuevos, alegrías y ceños fruncidos,  vaya a saber uno por qué.

Con el tiempo, ya con más experiencia de vida, distingo que la Torre de Babel, no se refiere sólo al hecho de hablar idiomas distintos, sino que dentro de un mismo sistema cultural y de lengua común, existe una diferenciación cotidiana, entre lo que entendemos unos y otros,  como conceptos e ideas. Mi manera de ser, mis vivencias, le dan un sentido distinto o desigual, a un simple objeto. Ni que hablar, si es que mencionamos o nos referimos a un hecho opinable o subjetivo.

De este modo, si hablo de amor, existirán los más variados significados e interpretaciones de la palabra, casi como humanos en este mundo. Quizás hagamos el esfuerzo para definir lo contrario a amor, con un modo de encontrar un común denominador. Eso no nos garantiza el éxito, sólo una conciliación de los conceptos.

El ojito de cerradura o bocallave, por el que hoy te invito  a observar,   nos muestra que ante un mismo hecho, evento, situación, objeto, existen múltiples interpretaciones que dependen del observador, de su naturaleza, su formación, su cultura.

Ninguna es más verdad que otra, simplemente son distintas, porque aún dentro de la misma matriz social e idiomática, poseemos matices diferentes.

Pretender que los demás vean los hechos con nuestros propios ojos, y seguir insistiendo en ello, a pesar de que no es posible,   disipa nuestra energía de una manera fenomenal. Para no caer en ello, es que, según la medida de mis posibilidades , trato de chequear con los otros y conmigo mismo, de que estamos hablando cuando hablamos, de qué estoy escuchando cuando escucho, y que escuchan los demás cuando me expreso.

Suena medio loco, pero vale la pena. Tiene sus resultados positivos, a la hora de entendernos en esta Torre de Babel expandida.

Si a esta brecha de interpretaciones, le sumamos la brecha lingüística que ofrece la tecnología (intenten comprender por favor a un joven super tecnológico), la ciencia, las comunicaciones, la genética, esta nueva Torre de Babel resulta inexpugnable. Le han sido agregados varios cocodrilos más,  a la fosa con agua, usada para poder defender sus murallas.

Por consiguiente, dentro de nuestro idioma castellano:

¿Cuántos idiomas hay contenidos?

¿Qué significa comunicarnos de manera efectiva?

¿Muchas redes sociales implican mejor comunicación?

Entonces te pregunto y me pregunto: (sabiendo de antemano que existen numerosos entendimientos a mis preguntas, y respuestas implicadas)

¿Usas parte de tu tiempo para chequear lo que escuchan los demás ?

¿Te importa que el otro te entienda a la hora de hablar ?

¿Pedís o das aclaraciones ?

En una organización humana, existen grados de compromiso y responsabilidad con  respecto a gestionar esta brecha, aminorar el impacto de la Torre de Babel en nuestras vidas, sabiendo que está allí y vino para quedarse.

Si eres un líder, te invito a pensar qué rol juegas en este proceso.

Desde esa posición, elijo tener un rol decididamente activo, y responsable. Las diferencias conceptuales y de conocimiento, son cada vez más vertiginosas, son reemplazadas constantemente, ampliadas. Por lo tanto los significados mutan a velocidades, cuanto menos asombrosas.

Trabajo todos los días, para acercarme a la comprensión mutua.

¿Estás dispuesta/to a asumir el compromiso de distinguirte distinto y desde allí distinguir distintas a las otras personas o viceversa?

La torre de Babel, infinitamente mutable, nos espera……

Lucía muestra el camino del aprendiz

Lucía alumbra cada día con esa sonrisa,  que es acompañada por una energía que se incrementa minuto a minuto. Luz que emerge por la mañana, como significa su nombre, a sus cuatro años, y habiendo ingresado a la sala de preescolar, toma sus primeras clases, con un optimismo y una voluntad envidiables.

Avida, curiosa, irreverente, pequeño demonio, como la llaman sus hermanas, algunas veces no tiene claros los conceptos racionales, pero desde temprano dispara acciones y frases, ligadas a su sentido de libertad.

Ustedes (por sus hermanas) no son mis padres y no me dicen lo que tengo que hacer !

Sus hermanas le dicen:

Lucía, no se juega de esta forma.

Ella les responde: no me importa yo juego así !

Ustedes (por todos en la familia) no me ponen las reglas, yo tengo las mías !

Lo que muestra su temperamento, su posicionamiento, y la búsqueda de su propia identidad.

Es desde ese lugar, donde ella nos muestra a cada paso, la actitud permanente, innata y natural, de declararse abiertamente ignorante, aprendiente, carente de prejuicios.

Salgo a la ruta camino al colegio, y la primera pregunta del día es:

Papá para qué vamos tan rápido?

Como no tengo respuesta, disminuyo la velocidad. La miro por el retrovisor. Ella sólo me sonríe.

Un día, al regreso de mi trabajo, su mamá Eugenia me comenta de sus caprichos repetitivos. Esgrimo la voluntad de hacerme cargo, por lo que la llevo conmigo a conversar acerca del inconveniente.

Se me ocurre mostrarle una fogata ficticia, que nos servirá para arrojar al fuego nuestros berrinches. Comienzo el ritual, arrojo primero los míos, que no son tantos, y ella manifiesta que también lo ha hecho. Ha incinerado el primero, eso de pelearse con sus hermanas por nada. El segundo, eso de querer acaparar los juguetes. Así seguimos con varios más, arrojados a la hoguera.

Terminado el ritual,  a los pocos minutos, se repite una escena donde ella se muestra caprichosa. Me acerco, la miro, y en el acto me suelta:

Sí, ya sé papá, pero vos sabes que tengo que decirte algo: ahora tengo caprichos nuevos.

Me deja sin palabras y con mis herramientas inútiles, para la basura.

Otra jornada, después de otra charla aleccionadora similar, me dice:

Está bien Papá, pero eso ya me lo dijiste. Tenés algo distinto que decir?

Una noche, me llegó a su habitación para darle el beso de las buenas noches, y la encuentro acomodada al pie de su cama, atravesada sobre el colchón y acurrucada debajo de sus mantas.

Lucía, por qué duermes allí?

Me observa con asombro y me cuenta: papá, anoche bajó un monstruo por el respaldo de la cama, y me quiso comer. No puedo seguir durmiendo allí. Puedo dormir acá entonces?

Le doy su merecido beso y le digo está bien, hay que cuidarse de los monstruos.

Así puedo enumerar varias y apasionadas muestras de su convicción de aprendiz.

Respecto de los caños de agua del barrio y cómo llega el agua a las canillas,.Su ferviente creación de renovadas maneras de jugar a la pelota y a las muñecas. Dibuja, re-dibuja, cada uno de sus pasos y logros.

20170506_134748.jpg
Creación de Lucia, interpretación libre

Mientras escribo, resulta más claro en mi mente, a través de los numerosos ejemplos, que es innato esto de aprender cuestionando, dudando, vale decir no sólo acumulando información.

Por este bocallave, nos adentramos en este mundo del aprendizaje, inmenso, exuberante, que nos invita a preguntarnos repetidamente, qué estamos aprendiendo, a declararnos ignorantes a cada paso.

Nos muestra la necesidad impostergable de reexaminar lo que que creemos que sabemos, para darnos cuenta que no lo suficiente, o por lo menos no lo aplicable.

En este devenir pos-moderno, de la revolución manifiesta en tantos ámbitos tales como la biotecnología, las comunicaciones, la informática, la genética, la exploración del cosmos, el calentamiento global, la medicina, es que a cada minuto.

Los conocimientos se renuevan dando paso a otros. Nuestros paradigmas y prejuicios, de lo que significa saber y tener conocimientos, se vuelan como hojas al viento.

La necesidad de reforzar nuestra actitud aprendiente, para acomodarnos en esta nueva era, que no se detendrá a esperarnos, resulta vital y concretamente impostergable. Nuestra manera de ser y percibir esto, de elegir donde , cuando y cómo , nos vamos a acomodar en esto de flexibilizar nuestros pensamientos teniendo como brújula nuestros valores, nos hará accionar de manera sustentable en esta realidad super-cambiante.

Requerimos por tanto de una actualización de nuestro software , para ser homo adaptables.

Tendremos que conocer, adquirir habilidades, formas de ser y maneras de relacionarnos entre nosotros, que nos permitan movernos para sobrevivir y trascender en estas nuevas revoluciones.

El primer paso es transformarnos y adquirir la sabiduría de declararse abiertamente ignorante como un niño; acto seguido tendremos que dar autoridad a nuevos maestros, en esto de naturalizar que una parte esencial de la realidad es el cambio y la no permanencia en el status quo.

Hago estas preguntas:

– Cómo estás en esto de ser aprendiz?

– Tenés maestros en los cuales inspirarte?

– Qué elegiste aprender últimamente?

La información está disponible por doquier, google, wikipedia, sólo hay que adquirir habilidad para saber buscar. El proceso de aprender acumulando información, requiere ser complementado, porque en cierta manera se le acabó la vida útil.

Adquiere relevancia, aprender a discernir, aprender a ser, aprender a convivir, aprender a usar la biblioteca universal disponible.

Está cambiando la cultura, las cosas ya no se hacen como antes, ya no se hacen como hace unos años atrás.

Te animas a ser de nuevo un niño, y aprender de nuevo a aprender?

Comprometido con Pipo

Me esforcé bastante bastante para recordar a qué edad Pipo llegó a nuestra quinta.

No encontré una fecha exacta; es probable situar ese hecho  cuando tenía entre ocho y nueve años. Fue un regalo familiar que recibimos de unos primos de la Falda, que  nos visitaban casi todos los fines de semana. Con ellos disfrutábamos el Domingo a pleno. Muchos juegos, aventuras y derroche de energía.

Vino en un cajón de fruta, arropado con una pequeña mantita. Era un cachorrito de raza no definida.  Vino en un cajón de fruta, arropado con una pequeña mantita. Era un cachorrito de raza no definida.  Llegó temblando, con hambre, quejoso. Fue recibido con inmensa alegría.

La quinta era habitada por numerosos perros, muchos de ellos callejeros, que recibían comida y cobijo en el galpón de herramientas. Ellos formaban una comunidad canina, encargada de cuidar su territorio de otros perros, proteger la casa. Su población se mantenía estable y numerosa, del orden de diez o más, entre machos, hembras y cachorros.

Esa comunidad tenía sus propias reglas para aceptar o rechazar a nuevos integrantes callejeros. Desconozco exactamente cuáles eran, sólo tengo ligeras presunciones. El alimento para ellos no abundaba, sin embargo alcanzaba para mantenerlos activos y vigilantes. Recuerdo que durante bastante tiempo, el macho dominante, el alfa, según su ascendencia lobuna, fue León, grandote, fuerte y amenazante.

León imponía orden y respeto. A él se dirigían los familiares adultos, para llamarlo por su nombre y  salvar a algún desprevenido visitante, que ingresaba a la quinta sin previo aviso. Si León se alertaba, se calmaba, o se enardecía, la manada casi siempre lo seguía. Así ejerció su liderazgo hasta muy avanzada edad.

A esta comunidad de perros libres ,y para ser concreto,  ninguno de ellos elegido ni seleccionado, se sumó Pipo. Para distinguirlo del resto , él fue el primer perro adoptado de manera consciente ,  por nosotros los niños de la familia. Jugábamos con todos los perros, obviamente con los cachorros, pero desde el primer momento, y sobre todo para mí, Pipo fue ese cachorrito que había que querer y cuidar.

Pipo permaneció varios días dentro de la casa, hecho vedado para el resto de la comunidad. Por las noches al ser muy pequeño lloraba con desconsuelo. Yo permanecía varias horas no con él, hasta que se calmaba y dormía. Este proceso podía repetirse varias veces a lo largo de la noche.

Sucedió que Pipo a las pocas semanas de arribado, se  enfermó de parvovirus, y el pronóstico del veterinario de la zona resultó terminante. Sin más, nos dijo: miren aquí tienen las inyecciones con la cura, y algo de suero a aplicar, ya que está muy débil. Cada cuatro horas durante una semana, inyecten todo esto al cachorrito, aunque no existe garantía que sobreviva.

Así como Pipo, fue entre comillas el primer perro elegido, esta fue la primera vez en mi vida que elegí un compromiso. Decidí que haría todo lo que estaba a mi alcance para salvarlo, siguiendo las instrucciones del veterinario. Comprometido sin ninguna excusa, ni justificación para dejar de hacer algo por él.

Tenía compromiso con el estudio, con mis padres, con la lectura, con los juegos, algunos de ellos eran instintivos, pero con Pipo fue lo más.

Durante una semana fui su enfermero, su cuidador; soportó pobrecito con mucha entereza, todas las inyecciones. De estar muy mal y con pronóstico reservado, finalmente sobrevivió con algunas pequeñas secuelas, que no le impidieron llevar una vida normal, integrada finalmente a la manada.

Aceptado por León,  vivió casi once años más.

Pipo se transformó durante su penosa enfermedad en ese compromiso de alto nivel, que concentró todas mis acciones y esfuerzos.

A lo largo de mi vida, fui asumiendo compromisos (con promesas) del mismo tenor, respecto de la familia, el trabajo, el amor, áreas donde sostengo a diario acciones comprometidas, con resultados de los más variados, pero eligiendo nuevamente el camino de la promesa.

Reflexiono que no se puede vivir sin compromisos. A donde se verifican nuestras acciones, se ubica nuestro compromiso.

Nuestros compromisos pueden ser distintos,  podemos sentir predilección por las finanzas, por las relaciones, por nuestra formación, por el trabajo, la salud, la espiritualidad, el ocio, sin embargo en cada momento aparece un Pipo que nos mueve, nos motiva a un grado superlativo. Es clave disponer de compromiso y habilidad para descubrirlo y elegirlo.

Por este bocallave, te invito a compartir las visiones del compromiso. Las promesas que hacemos y nos hacemos diariamente, aquellas que nos posibilitan relaciones, nos abren puertas, ofrecen algo a otras personas, piden ayuda, cubren carencias,  y devuelven gratitud por lo recibido.

En este inmenso combo de promesas y confianzas, que conforman nuestros compromisos, cimentamos proyectos, relaciones y forjamos nuestro devenir.  

Si transformamos y fortalecemos nuestros compromisos, podemos cambiar nuestra manera de ser, de sentir, de vivir.

Podemos transitar nuestra ruta, alcanzando distintos logros. Con acciones renovadas obtener mejores resultados.

Preguntas de cajón:

Con que estás comprometido y para qué?

Tenes encendido a pleno el motor del compromiso?

Distinguís dónde estás más comprometido?

Sostienes a diario tus promesas?

Encontrar y reflexionar acerca de tus promesas, y las que recibes, nos abre a un mundo nuevo.

Te invito a desafiar los pensamientos y paradigmas arraigados. Te desafío a poner en marcha tu motor con un poquito más de vueltas, a un régimen un tanto más alto.

Te animas a hacerlo?

 

El ratón de biblioteca aprende a ser confiable

Arranco esta reseña contando que mi Papá se llama Ramón. El no habita físicamente este mundo desde el 30 de julio de 1990. El Pato, que era su apodo, tomaba algunas decisiones que podían resultar controversiales, respecto de lo que era conveniente o no,  para la educación de sus hijos.

Una de ellas fue que no tuvimos televisión sino hasta casi mis dieciocho años. No recuerdo que nos haya explicado el por qué, lo que sí registro, es que esta falta, era una oportunidad que nos mantenía intensamente unidos a la quinta donde vivíamos, a través de juegos, caminatas, aventuras, cultivo de hortalizas y frutos, crianza de conejos, gallinas, cerdos. En suma un mundo ligado a la tierra y sus infinitos tesoros.

Parece que fuese ahora, en este momento ,  cuando nos decía, abierta e insistentemente, que la lectura sirve para desarrollar nuestra creatividad y pensamiento reflexivo; caigo en la cuenta que más que una causa, había un para qué.

Esta breve presentación es el telón de fondo, para conocer uno de los motivos,  por los cuales el niño Marcelo se transformó en un ávido y profuso lector.

En la escuela primaria a la que concurrí, no había una biblioteca. Era mi Papá Ramón el encargado de proveer a mí y a mi hermana , de cuanto podía y estaba a su alcance, en pos de generar y acrecentar en nosotros el hábito de la lectura. Fue así que tuvimos varias colecciones de libros infantiles. La frutilla del postre,  veinticuatro gordos y bien ilustrados volúmenes de la Enciclopedia Británica en castellano. La misma fue casi memorizada por mí, en muchas tardes de intensa lectura.

Ya durante mi adolescencia tuve la buenaventura de concurrir a un colegio secundario, donde sí existía una biblioteca conformada; esto fue determinante para que en ese período, me transformara en un ratón de biblioteca. No creo necesario explicar el término, ya que resulta evidente que el adolescente y por cierto rebelde Marcelo, pasaba a diario varios horas de su tiempo en ese lugar,  con la finalidad de buscar y conseguir los más variados textos, del género que fuesen, novelas, filosofía, cuentos, narraciones, devorando minuto a minuto esas lecturas con mucha pasión.

Aquí, en esta parte de la historia, es  donde aparece otra figura central que me animaba a leer cada día más. Una bibliotecaria con un sentido concreto y palpable de que los libros no le pertenecían sino a los lectores;  su razón de ser era que ellos nacieron para ser leídos.

Lo sustancial es que existía un límite máximo de libros semanales que podían ser extraídos para llevar a casa, y dado que ese número resultaba insuficiente para mí, esta señora me los daba, sin que esos préstamos figuren en el registro formal. Fue así que con la confianza en mi palabra y mis acciones , ella colaboró abiertamente en desarrollar mi devoción por la lectura. Jornada tras jornada, yo recibía, leía  y devolvía volúmenes de los temas y géneros más disímiles, con la sola y hermosa condición de ser confiable para ella.

Hoy distingo de forma más palpable, esta palabra mágica que es la confianza. Aquella que nos une desde pequeños a nuestros padres, en los cuales confiamos instintivamente; en mi caso y como muestra de ello,  dando autoridad a mi Papá y su decisión de no proveernos de una caja de televisión. Posteriormente en una situación más de consciencia, se desarrolla en diversas relaciones y dominios de nuestras vidas, tejiendo una red de compromisos , palabras dadas y empeñadas, basadas en esta cuerda o lazo que nos une.

Confianza en uno mismo, confianza dada y confianza recibida, necesitan de personas comprometidas con las acciones y hechos, que sustentan juicios en nosotros mismos y los demás, que nos posibilitan ser confiables y confiados,  sin caer en la ingenuidad, ni en la desconfianza.

Se puede partir de una posición de desconfianza o una posición de confianza, y existe una palabra que equilibra esto y se llama prudencia. La confianza se construye, se mantiene, se alimenta con nuestras actos.

Por este ojito de cerradura (bocallave) los invito a compartir y dilucidar la visión que tenemos de la confianza.

Cada uno posee ejemplos parecidos a los del relato, para significar que es ser confiable, a dónde nos lleva;  para representar que es ser confiado, que nos permite y que permiso otorga a los demás.

La comunidad que conlleva esta palabra, tiene muchas aristas entrelazadas y  humanamente ricas. Si mi juicio fundamentado o no, sobre algo a alguien, dice que puedo confiar entonces confío. Se construye tanto a partir de esta simple palabra.

Me pregunto y te pregunto:

En qué ámbito de nuestras vidas somos confiables, en cuales confiados?

Cuál es tu relación de equilibrio entre confianza y desconfianza?

Qué cualidades o valores personales y sociales cimentan tu confianza?

La lista de preguntas puede resultar interminable. Las respuestas, tantas y tan válidas como variadas, dependen del proceso cultural donde estemos inmersos.

Nos invito a revisar los mecanismos por los cuales confiamos , las acciones por las cuales resultamos confiables para los demás.

Nos convido a salir del piloto automático, en esto de juzgar para confiar o no confiar.

Bienvenido al desafío.

Por el ojito de la cerradura (Bocallave)

Desde que tengo conciencia de mi mismo,  fui pequeño, vale decir petiso o de baja estatura.

A menudo, dentro de mi casa familiar, me topaba inevitablemente con puertas y empecé el proceso de querer abrirlas, para descubrir lo que había del otro lado. Cuando adquirí una cierta envergadura física, de modo tal que mis ojos llegaban al orificio de la cerradura, que ahora sé que se llama bocallave,  de precavido y porqué no de curioso, apoyaba mis pupilas en esa pequeña abertura y miraba el interior de esa habitación, que podía tener distintos grados de luminosidad, u ofrecer una visión incompleta, pero lo más importante, era que ponía mi imaginación a volar.

Permanecía absorto varios minutos, y la imagen que adquiría sentaba un precedente: el de imaginar el resto que no veía;  esos supuestos, que al abrir la puerta, se confirmaban parcial o totalmente, no me producían ninguna frustración, ya que para mí existían dos procesos relevantes: el primero de aceptar que estaba limitado por una visión reducida, y el segundo de confirmar o no lo imaginado. Sobre este último último punto, toda vez que la curiosidad se había disipado, me sentía feliz de haber podido entrar y conocer el mundo que existía detrás de la abertura.

De la misma manera, experimenté varias veces usando las mismas puertas, con el resultado de que que cada percepción por los bocallaves, me brindaba representaciones mentales desiguales, independiente de que el mundo interior hubiese cambiado o no. Invité en repetidas ocasiones a mi hermana, y amigos a visualizar por esos mismos ojitos de cerraduras; casi siempre observábamos diferentes cosas,  elementos distintos de lo que posteriormente encontrábamos detrás de las aberturas. Las coincidencias y discrepancias se daban en igual medida. Nuestras disímiles tallas, nos daban asimismo, un ángulo personal y único desde donde poder observar.

Esta es la esencia de la propuesta, utilizar nuevamente esos ojitos de cerradura para mirar muchas veces hacia el interior de algo, persiguiendo el objetivo de generar acciones y contenido. Adquirir habilidades para descubrir bocallaves en esas fachadas invisibles que nos regala el devenir,  para que nos propongamos soñar lo que hay detrás, qué es aquello que aún no podemos ver y palpar con nuestros sentidos.

Caer en la cuenta, que por más que lo intentemos, nuestra mirada no puede abarcar el contenido entero, ya que nuestros pensamientos y emociones, en forma de mapas mentales, limitan lo que somos capaces de percibir;  al invitar a otras personas, a esta realidad de bocallaves que se nos presentan a diario, tendremos la hermosa posibilidad de distinguir y contener, de forma conjunta, nuestras dudas, asombros y verdades; para ello necesitamos de nuestro lenguaje, herramienta y sello distintivo para comprender, interpretar y generar nuestro ser.

Gracias de antemano a los que les pueda resultar útil, acompañarme a mirar por estos ojitos de cerradura,  con el propósito de generar más preguntas que válidas respuestas. Te invito  a que nos transformemos en descubridores de mundos a través de simples bocallaves.