Estudiar a los cincuenta!

Mañana de sábado con cielo gris y llovizna persistente. Me he levantado algo tarde, cerca de las 8 y mientras disfruto el rico desayuno que me ha preparado mi mamá  Ana, empiezo a percibir sonidos que vienen desde no sé dónde. Parecen tañidos de campanas algunos, otros golpes secos y acompasados sobre algo duro. La sinfonía no cesa colándose en mis oídos y arribando a mi cerebro inquieto.

Termino muy rápido, calzo mis zapatillas, un abrigo medio desgastado y salgo en busca del origen de la partitura que se está ejecutando. Mis pies caminan tan de prisa que parece que con mis siete años de edad pudiera flotar. A medida que me acerco voy descubriendo a los músicos; son dos no me cabe ninguna duda. Finalmente llego al galpón de las herramientas y tareas varias, y compruebo que son mis tíos Luis y Marochi, los cuales están dedicados al mantenimiento de sus herramientas de labranza. Levantan la vista, me saludan y continúan con sus tareas.

Les pido que me den algo para hacer, y Marochi alarga su brazo y me entrega una azada y  un voluminoso martillo. Me invita a que copie sus movimientos arrancando despacito, para ir tomando ritmo en la tarea de forjado de la hoja, que servirá para penetrar la tierra. Hago lo que puedo y mis primeros movimiento son bastante improlijos y por cierto no efectivos. Él se ríe y disfruta el momento. Luis, aunque concentrado aporta su enseñanza: el brazo que sostiene el cabo de madera ubícalo lo más cerca posible de donde vayas a dar el golpe, que tiene que ser sólido y soportado por el yunque. Para mí suena bastante raro;  entonces Marochi se levanta y me ayuda a tomar posición. Luego de practicar algunos golpes sostenido por mi tío, la tarea ya  parece natural y le voy encontrando el gustito.

Es así que esa mañana me sumé como aprendiz de músico y forjador de hojas. Marochi nos dice: ahora que la llovizna nos impide salir a la quinta, tenemos que aprovechar el tiempo, y prepararnos para cuando podamos hacerlo. Entonces la llovizna no es mala, sólo sirve para hacer otras cosas, se me ocurre preguntarle. Marochi me mira cómo confirmando y agrega: lo importante no es el tiempo sino qué hacemos con él.

Han pasado cuarenta y tres años desde aquel episodio y puedo darle acabado sentido a este comentario de una querible  persona,  que aun no teniendo el primario terminado,  atesoraba sabiduría y no tenía problemas en compartirla.

Estudiar de nuevo  y aprender a los cincuenta, es preparar las herramientas que te ayuden a tocar nuevas melodías, en compañía de otras personas, dejando los sonidos viejos y buscando nuevos acordes. En eso estoy, a unos meses de mis cinco décadas y volviendo a agarrar los libros (en este caso la notebook, la Tablet y el celular).

Me siento reconfortado porque estamos migrando de a poco desde la enseñanza tradicional que nos formaba para acumular información, a una enseñanza basada en  cuestionamientos, aplicaciones prácticas sobre casos reales, trabajo en equipo con notas compartidas. Otro aspecto relevante es que aprendemos a incluir valores que nos permiten generar impacto en la sociedad y practicar el concepto de Comunidad. Los para qué estudio adquieren relevancia concreta y  es posible distinguirlos.

Llevando a cabo las tareas, me brillan los ojos porque me da placer continuar en la senda del ignorante.

Este bocallave, traído desde mis raíces en aquella  quinta de personas laboriosas, tiene albergado dentro de la habitación que estás escudriñando, la dimensión de lo que es nuestro capital más importante: el tiempo.  Los minutos y segundos tienen distintos  pesos relativos. Algunos al fondo son muy pesados y  anclan mi mirada. Otros, los más livianos, me ayudan a imaginar, a crear, y en definitiva a volar en equilibrio.  De eso se trata para mí estudiar a los cincuenta: recuperar el valor de la dimensión tiempo, dándole mayor jerarquía: lo importante no es el tiempo sino qué hacemos con él.

Por eso te pregunto y me pregunto:

Qué estás haciendo con tus horas?

No es tiempo de otros tiempos?

Terminando de escribir, siento la mano de Marochi que guía mis golpes sobre el yunque……

Me siento acompañado y dispuesto a seguir aprendiendo……

La llovizna cae mansamente en mi interior……

 

 

LOS ROLES !

LO: Bordolini!!!!

MB: Qué?

LO: Acercate al costado por favor.

MB: Voy.

LO: Dónde estás jugando?

MB: En el medio.

LO: En qué habíamos quedado?

MB: Que jugaba a la izquierda.

LO: Dónde estás jugando?

MB: A la izquierda.

LO: Estás jugando a la derecha, y tu compañero a la izquierda.

MB: Estoy a la izquierda y él a la derecha.

LO: Estamos perdiendo, no hacemos pie y vos seguís en la tuya.

MB: Pero los problemas no somos nosotros. Fijate que los goles llegaron por la defensa.

LO: Quién es el técnico?

Chan…. Chan….

MB: Vos.

LO: Yo estoy viendo toda la cancha y vos jugas en una zona.

MB: Yo tengo la culpa por confundirme con mi compañero ahora…. Somos los que mejor estamos jugando….

LO: No me interesa, esto es un equipo Bordolini, no se trata de quien juegue mejor…el equipo no está funcionando. Me explico?

Chan….. Chan…..

MB: Bueno ya me cambio…

Cinco minutos después:

LO: Bien Bordolini! Por ahí y lárgala más rápido…

MB: Bueno avisale los otros también….

LO: Dale Bordolini…… Vamos bien….

Oyola era nuestro técnico en el Club Racing de Córdoba. Entrenábamos en novena división, la categoría inmediata superior a Cebollitas, la de los más pequeños. Menos de 14 años y éste era mi segundo partido de entrenamiento. No recuerdo cuál era el rival.  Practiqué tan sólo unos meses y después no continué por mis horarios de estudio, que dificultaban poder hacer de manera efectiva las dos cosas a la vez.

Ese partido en particular lo empatamos sobre el final para lograr un 2 a 2. Me llamaron la atención tantas veces durante el encuentro (este no fue el único y definitivo diálogo) que se me han quedado grabado en la memoria uno por uno de los intercambios con Don Oyola, como le decíamos.

Para qué traigo esta anécdota?

Tiene elementos sustanciales acerca de cuán fácil podemos caer en la tentación de:

  • Creer que estamos ubicados como nos lo han pedido
  • Pretender saber más que él que tiene el liderazgo
  • Desafiar y juzgar sin fundamentos
  • Comparar que lo que hago es mejor que lo que hace el resto
  • Querer tener la razón
  • Ponerme por encima del equipo
  • Continuar en la equivocación
  • No escuchar lo que están pidiendo

Cada uno puede asociarla a otras tales,  en entornos familiares, laborales, con amigos.

En cada una de ellas se repiten patrones y elementos parecidos.

El desafío es distinguirlos primero haciendo foco en nuestra faceta individual y luego extendiendo la mirada al conjunto.

Por este bocallave de hoy te invito a que revises varias facetas tuyas dentro de los equipos que estás conformando ya sea como líder, miembro, facilitador, asesor, u otro papel.  Empieza por distinguir cuál es tu rol asignado, y desde allí dispares varias preguntas que te ayuden a calificarte en función de qué estás aportando en beneficio del equipo, de su éxito, de su fracaso, de sus aciertos, de sus errores, del cumplimiento de sus objetivos y fundamentalmente del alineamiento a sus valores.

Te pregunto y me pregunto:

Sabés cuál es tu rol?

Lo estás cumpliendo en tiempo y forma?

En mi vida no ha sido y seguro no será la única vez que anduve perdido respecto de mi rol en un equipo. Sólo que cada vez distingo más rápido cuando estoy desubicado….

Adquirir la flexibilidad y capacidad de conversaciones para preguntar y repreguntar que se necesita de mí, para qué estoy,  es otra habilidad muy importante a desarrollar.

En entornos cambiantes los roles que se necesitan mutan rápidamente y de manera continua.

Es bueno tener un Oyola a mano.

Sin embargo gran parte depende de nosotros mismos.

Vaya Novedad….

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Formando sociedades!

NH: Hola Marcelo!

MB: Que tal Nelson?

NH: Me trajiste el programa de trabajo para la etiquetadora?

MB: Si le traje lo que me parece propicio, el cronograma de actividades desde su llegada a Buenos Aires, instalación, entrenamiento, start-up y desarrollo posterior.

NH: Déjame que lo vea por favor.

MB: Me costó bastante porque hay información que no estaba…..

NH: Cómo que hay información que no estaba….

MB: Bueno no la teníamos pero estaba con el proveedor de la máquina.

NH: Estaba entonces….

MB: Si, si, seguro.

NH: No veo dónde están los insumos para hacer andar la máquina.

Chan, chan

MB: Pensé que era un programa de trabajo, yo no me dedico a los insumos.

NH: Con quién hiciste este programa?

Chan, chan

MB: Yo solo

NH: Las actividades del plan, con quién y cómo las validaste?

Chan, chan

MB: Bueno fui preguntando y me dijeron más o menos.

Mucha cara de preocupación en Nelson.

NH: Cuando hablamos la última vez de esto convinimos en qué vos estabas designado cómo líder del proyecto. Vimos juntos lo que necesitábamos.

MB: Si es cierto, pero el trabajo que me pidió esta.

NH: Para ser honesto no…. Lo hiciste sin tener en cuenta al equipo, o sólo de manera parcial.

MB: Puede ser, pero sólo falta el tema de los insumos y validar algunas cosas con los supervisores de producción, de compras, y de mantenimiento.

NH: Marcelo, es fundamental que los clientes, proveedores y asociados de este proyecto se comprometan y se sumen para que sea un éxito. La opinión y validación de ellos, para contar con sus recursos, es sustancial. Cuántas reuniones hiciste?

Chan, chan.

MB: Sólo una, ya que es simple…. Para qué más de una…..

Mucha cara de sorpresa, mezclada con enojo en Nelson.

NH: Dejamos la conversación acá. Pensá en lo que hablamos y cómo vamos a seguir con ésto. Es inaceptable que más allá de qué como vos dices, en líneas generales el trabajo está, no visualices que para tener éxito se necesita ver el mapa completo, tener bien identificados, comprometidos y escuchados a todos los involucrados. Tu plan tiene que ser nuestro plan, tuyo y de los otros actores. Te faltan componentes claves.

Había entrado a la oficina de Nelson, el Gerente de Planta, pensando que llevaba el mejor trabajo que podía haber hecho y había salido con el rabo entre las piernas.

Me sentía muy abatido por su última frase: te faltan componentes claves.

Cómo no me di cuenta….

El próximo mes me dediqué a unir los cabos, hacer reuniones, verificar uno por uno los puntos y pude encontrar lo que creía era la visión más probable del futuro, o sea nuestro plan. En ese programa había recomendaciones de la mayoría, incluyendo los mentados proveedores de insumos, para que la máquina funcione correctamente.

Hubo una pequeña reunión adicional con Nelson. A él le llegaban informes de cómo estaba trabajando luego de mi última charla con él. Por lo que fue cortita y al pie.

La etiquetadora, que implicaba una modificación de la línea principal de producción, se instaló, y funcionó dentro de los parámetros establecidos. Fue difícil el entrenamiento in situ de los operadores y yo mismo operé bastante tiempo la máquina. Finalmente luego de dos meses la situación era estable y creciente en productividad.

Por este ojito de cerradura te invito a revisar los procesos internos y externos por los cuales es posible visualizar a los socios, clientes y proveedores que en cada proyecto, por mínimo que sea , necesitan ser incluidos, con la finalidad de disminuir y acotar el grado de incertidumbre, aumentando la posibilidad de éxito.

Lograr el convencimiento, la participación, el compromiso, la responsabilidad, el conocimiento y el aporte es una tarea más a la hora de llevar adelante una actividad , o un conjunto de actividades, agrupadas en un proyecto. Ser líder del proyecto es estar atento y fundamentalmente al servicio de todos y cada uno de los accionistas que componen el espectro más amplio de esta red de relaciones e innumerables conversaciones, que derivan en acciones esenciales, cómo pequeños peldaños  que nos llevan al sitio dónde decidimos ir. Pero por supuesto, lo primero y clave es dibujar el mapa completo de asociados y que ellos se sientan dueños tanto como vos.

Acuerdos, congruencias y  por supuesto desavenencias con total franqueza planteadas, son los condimentos necesarios para preparar el plato que vamos a disfrutar juntos….

Es por ello que te pregunto y me pregunto:

En lo que estás haciendo…

Cuáles son tus socios?

Qué tienes que cambiar para hacer más efectiva la sociedad?

Qué conversaciones y acciones te están faltando?

Mientras repaso mentalmente y le agradezco a Nelson que bochara mi incompleto proyecto original.

Hubo,  hay y habrá otros bochazos posteriores…..

De eso se trata aprender…..

 

 

POLO POSITIVO !

AS: Cómo andas?

MB: Renegando

AS: Para hacer qué?

MB: Viste este tema de la llenadora, no le encontramos la vuelta..

AS: Consultaste al proveedor? Qué te dijo?

MB: Me dijo que hiciera determinadas cosas, las hice a todas y no va.

AS: Vos encargaste el trabajo?

MB: No, esto fue una decisión tomada por el Jefe. A mí me llegó el problema y viste…..

AS: Los mecánicos nuestros que te dicen?

MB: Han hecho todo lo posible junto conmigo y mejoró algo, pero se sale de punto a cada rato..

AS: Cuánto tiempo dedicaste a buscar que funcione?

MB: Hace más o menos un mes que estamos con la cabeza puesta acá. Estamos reventados con esto. Por ahora es como la puesta en marcha, pero hasta cuándo?

AS: A priori parece mucho tiempo

MB: Y si….pero que nos queda…..?

AS: Levantar el tema más arriba y buscar otra solución…. Son muchos recursos y pocos resultados

MB: Tiene sentido,  pero si lo hago no me harán culpable del tema?

AS: Capaz que sí, eso no depende vos,  pero seguro si no lo blanqueas vas a seguir renegando…..te ofrezco a que lo hagamos juntos. Permitime asociarme…..y que nos escuchen…

MB: Dale, busco los registros, los informes, todo lo que tenga y lo hacemos.

AS: Eso sí, revisá por favor que hicimos mal, capaz haya algo ahí que no estemos viendo…

MB: No te entiendo…vos no tienes que ver, en todo caso yo….

AS: A veces la solución es sencilla y no la podemos ver porque nos enredamos con prejuicios, ésto de la culpabilidad, y que se yo. De cualquier manera esto puede ser una parte y necesitamos seguro alguna solución que implique desandar el camino. Barajar y dar de nuevo.

MB: Tenés razón, chequeo la info. Te aviso cuando vamos…

Esa charla, palabras más palabras menos, ocurrió  en ocasión de mi trabajo como Coordinador de Tecnología de una planta industrial, dieciocho años atrás. El poder de las conversaciones es la principal fuente de inspiración y el puntapié inicial para hacer.

Mi interlocutor es el experimentado ingeniero Aarón, maestro de otros ingenieros, fundamentalmente formador de personas. El manejaba el arte de preguntar y de escuchar. Tenía la particularidad de no darte muchas recetas, sólo con sus preguntas ayudarte a pensar, reflexionar y sacar lo más provechoso. Si bien estábamos en áreas distintas, era el socio que casi todos querían tener.

Allí cuando los caminos se cerraban, y el estado de ánimo era más que negativo, pesimista 100 %, aparecía mi muy apreciado Aarón, con la risa a flor de labios, mucha paciencia, conciencia y con ganas de ponerse a tu lado. Te ofrecía respeto y cerraba tu circuito con su polo positivo. Entonces gran parte de las veces solo había que encender la perilla, para que la corriente fluyera. Si tenía que decirte algo te lo decía, con un cuidado de no herir, de no fundir el polo negativo, sino ser el medio para el paso de los electrones. No se percibía casi nunca nervioso, y eso te transmitía aún más tranquilidad.

Soy un agradecido por haber tenido la oportunidad de tener semejante tenor de ser humano en mi camino profesional.

Los polos positivos, aquellos que encienden las lamparitas están allí disponibles, hacedores de bien y generadores de equipos de trabajo.

Por este ojito de cerradura te invito a mirar donde estás con respecto a ser un multiplicador o un asistidor de otros, pero al mismo tiempo, te pido que revises cómo andan tus conversaciones con aquellos que te enseñan un camino, y a los cuales tienes que dar autoridad para….

Entonces te pregunto y me pregunto:

Cómo y qué estás conversando?

A quién/quiénes estás asistiendo?

A quién y cómo das autoridad para…?

Este gran saludo especial para mi querido Aarón que lee mis relatos de los Domingos. Pido disculpas por si la literalidad de la conversación es algo errónea, sólo quiero rescatar la figura y la enseñanza de un gran mentor.

Como sé de tu humildad, por ahí estás pensando que no es para tanto, pero así lo siento y lo hemos vivido muchos de los que trabajamos alguna vez a tu lado.

Excelente Fin de Semana !!!!!

Muchas gracias !!!!!

 

Buen Humor!

Cejas: Usted ingeniero alguna vez se rié?

Chan……

Bordolini: No sé por qué me preguntas eso?

Cejas: Por qué se supone que Usted tiene que conectar con la gente de la Planta.

Bordolini: Me tengo que reír para conectar?

Cejas: Yo pienso que sí, con esa cara de pocos amigos que trae a la mañana, vio la gente me pregunta. Yo le digo que Usted es así, pero se ríe o no se ríe?

Bordolini: Bueno Cejas si me río, pero a veces no tengo ganas.

Cejas: Todos los días no tiene ganas?

Chan……

Bordolini: Pero me río…..

Cejas. No con nosotros, no sabemos nada de Usted aparte….

Chan…….

Bordolini: Que quiere saber Cejas?

Cejas: Y qué se yo,  si tiene problemas y por eso no se ríe.

Bordolini: Bueno Cejas, no sé a dónde vamos a llegar con esto, yo lo llamaba para organizar la planificación de la semana.

Cejas: Bueno ingeniero, después no diga que no le dije…..

Chan……..

Esta conversación fue uno de las primeras francas y abiertas que hubimos de tener con Cejas.  El era un experimentado Supervisor de Producción, con unos 55 años de edad. Yo tenía tres años de experiencia como Ingeniero y era 26 años más joven. Hacía dos meses yo había ingresado como Jefe de Producción en una embotelladora, y él era uno de mis reportes formales. A esta charla se sucedieron varias más de esta misma naturaleza. Conexión y buena onda….

En esta Cejas me pedía algo de buen humor y algo más…..

Con el transcurrir del tiempo pasó a ser el Negro Cejas (como lo llamaban todos) y me animé a llamarlo así, y con el tiempo fui para él, che Marcelo…..

Cejas tenía un excelente sentido del humor y mucha llegada con las personas.

El fue uno de mis varios mentores, que me asistieron sin cobrarme nada,  para aprender a relacionarme más y mejor.

Sin embargo, de todos ellos, tiene la ventaja de ser el primero, y además el más descontracturado a la hora de hablar.

Un día luego de varios meses de acompañarme a conversar con los maquinistas, se me acercó y me dijo:

Se dio cuenta Ingeniero que ahora la gente se anima a hablarle. Se trabaja mejor. Yo le voy a pasar unos chistes y con eso estamos de diez…..

Así completé mi maestría en buen humor, bajo la tutela de Héctor Cejas.

Aparte de profesor del bien ser, bien estar y bien comunicar, él era un excelente asador. Compartimos varios churrascos en los cuales nos reímos juntos un montón. Hicimos muchas cosas en sociedad, incluida una mudanza completa de la planta de producción, donde el buen ánimo nos sirvió para sortear numerosas dificultades.

Por éste bocallave con forma de sonrisa, te invito a distinguir  aquellas que no aún no salieron de tu boca, y que están allí al alcance de tu buen ánimo. Capaz no sean importantes para vos, pero en relación con los otros es muy probable que sí. Sobre todo si tienes que asumir un liderazgo y conformar pequeñas y fructíferas  asociaciones en lo laboral, familiar, u otro ámbito donde te toque pertenecer. Haz un balance diario de humor sensato y aparentemente improductivo y a lo mejor descubrís que el resultado arroja déficit.

Por eso te pregunto y me pregunto:

Cómo andas de humores?

Aún siendo materia de opinión, anímate a preguntar y acepta lo que venga.

En todo caso casi todos tenemos un Cejas….. que coexiste con un Bordolini

Sólo hay que descubrirlo…..

Luego darle autoridad……

Después disfrutar de los sucesos positivos y de los no tanto…..

Cómo quien dice:

Sin sentido del humor la vida tiene menos sentido….

Responsabilidad

Mis hijas mellizas me hacen una pregunta de aquellas….

Papá vos siempre fuiste así?….

Así como?

Qué te gusta hacer cosas y eso…

Y bueno, se podría decir que sí…..

He aprendido desde pequeño a responder por mis acciones y mis palabras Si bien estaba acotada a mis estudios, mis juegos, mis amigos, pequeños trabajos que me daban y de los cuales me hacía cargo, siempre fue visible en mí esa característica. Me empeñaba en terminar en tiempo y forma con mis tareas escolares, aunque siempre me costó el trabajo rutinario de las actividades en casa. Allí estaba Mamá y su incansable vocación de servicio. Para ser conciso, en general mi compromiso estaba más alineado a lo que me gustaba, lo que me atraía.

Cuando empezó la adolescencia las cosas cambiaron y fueron distintas. La rebeldía en todas sus formas, y el exceso de energía a disipar, no cabían en ese cuerpo en desarrollo. La postura era el desafío a las reglas cualesquiera fueran, incluyendo la habilidad de dar respuestas en varios ámbitos. Se tornó muy importante ser parte del grupo de pertenencia de otros con similares ambiciones y expectativas. Los límites se difuminaban a la hora de la diversión, de beber, se dormía poco los fines de semana.

A la hora de la siesta, mientras los mayores descansaban, sacaba el auto de mi padre sin permiso. Practicaba manejo, yendo de la quinta al barrio más cercano, donde me juntaba con aquellos seres de mi misma especie. La ubicación del auto, bastante alejada de los dormitorios, posibilitó que al menos por varios meses no se enteraran de esto, ya que me aseguraba de volver antes que despertaran.

Las cosas salieron a la luz cuando mi Papá necesitó un día salir más temprano que de costumbre, a su estudio contable donde trabajaba. Obviamente el auto no estaba y se fue por otros medios a su trabajo. Cuando volví ese día me estaba esperando mi madre, con una cara muy difícil de olvidar.

Las consecuencias de mis actos duraron varios meses, en los cuales no pude manejar más, donde se redujeron drásticamente los fondos para el esparcimiento. Me las rebuscaba pidiendo a mi tío Luis algo de dinero. De alguna manera él consideraba exagerado el castigo, aunque charlaba conmigo abiertamente sobre que yo no había hecho las cosas bien.

Este es sólo un ejemplo de los muchos que podría contar de esa etapa de cierta irresponsabilidad, aunque de mucho compromiso y ganas de responder a otras cosas que me producían placer, y que necesitaba para adquirir la desfachatez necesaria para enfrentarme al mundo. El compromiso estaba pero puesto esa visión más egoísta y vital de nuestras vidas.

De a poco las aguas se calmaron, volví luego de varios años a ser responsable (dentro de la cultura y sus valores occidentales, aclaro por las dudas) emprendí mis estudios universitarios, empecé a trabajar y fui adoptando convicciones y maneras de ser y pensar que hace unos años, durante mi adolescencia, hubiese detestado.

He indagado bastante acerca de qué pasa con la responsabilidad cuando de hacer cosas fuera de mi zona de confort se trata, y en ese caso a menudo se diluye y sufre las consecuencias de emociones negativas que la menguan. Asimismo he buceado en las profundidades de la responsabilidad en ámbitos donde soy como pez en el agua, y allí aparece el concepto magnificado, llamado vocación, que nos impulsa más allá de todo, incluso algunas veces por encima de nosotros mismos, para estar y ser para…..

En la actualidad los movimientos y maneras de ser en sociedad han migrado para instalar nuevas maneras de ver y responder por. Nuestra generación, que adoptamos el esfuerzo y el trabajo como banderas, encontramos un eco distino en jóvenes que responden a otros intereses: extender más tiempo una especie de adolescencia, mi tiempo es mi tiempo, trabajo para vivir y no vivo para trabajar; trabajé dos años y ahora me tomo un año sabático; el matrimonio ni ahí y varios conceptos más algunos de ellos en las antípodas de nuestro pensamiento.

Necesitamos dar respuestas en conjunto y caminar hacia un mundo sustentable donde introduzcamos los ideales de esta nueva visión: ser socialmente competentes, cuidar el ambiente, emprender la tarea de construir una renovada comunidad.

Es probable que nuestra generación, con nuestra habituada capacidad para hacernos cargo, tenga que negociar, poner un marco de posibilidad a la idealidad, y ese sea nuestro principal aporte.

Por este ojito de cerradura, te invito hoy a reconsiderar que tu enseñanza de la responsabilidad con tu ejemplo y tu coherencia, quizás sean el principal legado que les quede a las generaciones más nuevas, regalarles el marco de referencia para que construyan con sus nuevos modelos la sustentabilidad tan necesaria.

Ante todo tenemos la oportunidad de ser nuevos observadores para poder interpretar con nuevos lentes, ya que los viejos en algún punto desenfocan.

Te pregunto y me pregunto,

A qué estás respondiendo?

Dónde está tu compromiso de hoy?

Si compartimos las respuestas capaz encontremos el fundamento necesario desde donde partir, para orquestar una colectividad solidaria e inclusiva.

Los viejos paradigmas se resquebrajan, y necesitamos cambiar las preguntas para encontrar otros conceptos….

Somos responsables!

Anhelada Paz!

Lucía la pequeña, con sus 5 años, tiene uno de esos episodios de caprichos que arrancan y no se vislumbra cuándo terminan. Me recuerdo parecido a esa edad, y reconozco parte de mis genes en ese temperamento inquieto e indomable.  Casi sin querer aparece tu imagen Nona Clementina, que me susurras al oído: deja el corazón en Paz. Esa misma frase que con una sonrisa me decías siendo niño, durante esos momentos de ofuscación y desconcierto que nadie sabía cómo resolver. Mientras Ana, mi mamá,  no encontraba los métodos adecuados, con esa proposición dicha con tu sabiduría y calidez me quedaba observándote un ratito, y me sumergía en tu falda buscando tu armonía.

Desde tiempos inmemoriales los seres humanos se encuentran en búsqueda de la Paz. Mientras, se suceden y proliferan cuantiosos conflictos, por diferencias sociales, culturales, religiosas, raciales, económicas y en todos ellas está presente el denominador común: Poder y Control.

Incluso en los ámbitos familiares donde la contención supera al aislamiento no es fácil encontrar la serenidad que nos amortigua para transformarse en Paz.

El estado de ánimo fundamental para construirnos como personas  y desarrollar nuestro perfil comunitario sustentable está a un palmo de la mano, y de tan transparente que es, se nos esfuma, detrás de nuestras ambiciones y exageradas necesidades creadas para que vivamos por y para ellas.

Medité un rato,  absorto en el paisaje de este arroyo que me trae la calma, observando esa sucesión de  agua que nace por doquier allí arriba, aunque baja silenciosa buscando su destino sin requerir casi nada, sólo serpenteando piedras.

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Pedacito de tierra en algún lugar de Córdoba

Las tortuguitas me acompañaban y eran testigos bastante quietos de este momento mágico. La única respuesta posible en ese entorno era la Paz.

Guardé bastante de ella en mi interior, como para que no me falte, y me fui caminando despacito a encontrarme con mis cuatro mujeres, compañeras de mi vida.

Cada vez que la vorágine pretenda llevarse mi calma, y sabiendo que hay determinadas cuestiones que no me queda más remedio que aceptar, ya que por el momento no las puedo cambiar, buscare esa acuarela de montaña que me devuelva al centro.

En esta mañana lluviosa, charlo agradecido con mis hijas compartiendo nuestro desayuno.

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Ellas ríen, conversan, se mueven inquietas, no detienen su crecer. Hacen preguntas y más preguntas

Yo no tengo las respuestas; sólo aproximaciones e interpretaciones, las que me son posibles.

Este ojito de cerradura, nos toma de las manos para vivir en armonía, buscándola primero en nosotros mismos. Equilibristas en mundos vertiginosos, el sosiego nos devuelve una cuota de conciencia. Venimos con el punto muerto incorporado en nuestra caja de cambios, pero en mi caso no lo uso a menudo.

Surge esta cuestión.

Cuál es tu Paz?

Dónde queda?

Especialmente personal, seguro está allí, sólo hay que aprender a distinguirla….

Aprovecho para sentir el fresco del árbol en medio del río…..

Me acompaña aquí en mi corazón…..

Dónde habita mi Paz…..

 

 

 

 

Aprender a aprender!

Desde pequeño me maravillaron los conocimientos.  Recibí mucha enseñanza al respecto y tuve aplicados maestros que me mostraron distintas y variadas facetas de la química, la matemática, la física y las disciplinas sociales: lengua, filosofía, economía política y muchas más.

Introducido en el mundo de la ciencia y el arte, siento admiración por Leonardo Da Vinci y sus inventos, Tesla y su descubrimiento de la energía alterna, y en esto de soltar el control, resuena en mis oídos el principio de incertidumbre de Heinsenberg, el cual manifiesta que en mecánica cuántica no se pueden determinar la posición y al mismo tiempo otras magnitudes físicas de una partícula.

La búsqueda del conocimiento es una vocación que me sigue en este camino luminoso de la vida. La información hoy es posible encontrarla rápidamente y de numerosas fuentes con un dedo en la pantalla táctil del teléfono. Posiblemente no se pueda comprender con precisión física nuclear sin años de estudio, pero los conceptos básicos y entendibles están disponibles y sin costo.

La aplicación del conocimiento en cuestiones prácticas y el desarrollo de habilidades concretas, requiere un pasito más, es decir salir de la teoría para producir algo funcional y útil. Allí necesitamos que nuestro cerebro se vincule con nuestras manos, con nuestro cuerpo y podamos pasar de la teoría musical  a tocar una partitura y hacerlo de manera bella y armoniosa.

En esto de aprender a conocer, y el siguiente paso que es el aprender a hacer, quien más o quien menos hemos recibido educación y contención. Somos de alguna manera homo sapiens.

Habiendo sorteado la brecha del conocimiento de manera relativa, y asumiendo que el mismo avanza mucho más rápido que lo nosotros humanamente podemos asimilar, tenemos que aprender a desaprender lo aprendido, eligiendo qué, cuándo y cómo hacerlo, aceptando que la tecnología vino para quedarse y que la velocidad de crecimiento de la misma es exponencial y casi imposible de gestionar.

Entonces el desafío como seres humanos vuelve a un punto de partida que nos trajo a la vida, y adquieren relevancia otros conceptos que nos muestran en piel y hueso.

Entonces necesitamos preguntarnos y buscar nuevos maestros para modernizar el aprender a ser. La búsqueda filosófica de qué somos, para qué vivimos, y muchas más que la ciencia aún no logra develar, se puede resolver en este ser que necesita aceptar los cambios y declararse ignorante en todo momento para seguir trascendiendo a pesar y a favor del avance tecnológico.

Vuelve a tomar relevancia nuestra visión reflexiva para que nos eduquemos y seamos aprendices  en los ámbitos en donde estamos inmersos con el fin de ser nuevos observadores en estos mundos cambiantes. No existe chance;  el cambio se acelera cada vez más, y la novedad de hoy mañana ya es antigüedad.

Aprender a ser, necesita estar acompañado por otra condición esencial para conservarnos como especie: aprender a ser en sociedad, o dicho de otro modo, aprender a convivir.

Necesitamos transformar nuestra manera de ser y de pensar para prosperar en sociedad

Esto último es el condimento esencial para asistirnos unos a otros en la búsqueda del  bien común. Nuestra función educadora tiene que apuntar a formar personas en estos cuatro ejes:

  • El conocer
  • El hacer
  • El ser
  • El convivir unos con otros

Los dos primeros han evolucionado notablemente. El avance científico lo demuestra. Los dos segundos más ligados a la naturaleza humana, tienen los mismos errores y aciertos acumulados por siglos. Necesitamos mayores y mejores consensos para educarnos y compartir este mundo y sus recursos.

Por este ojito de cerradura te invito a mirar y expandir nuestra mirada para que la misma sea más inclusiva, en pos de transformarnos y crear una cultura del bien-ser, del bien-estar y del bien-convivir.

Por eso te pregunto y me pregunto:

Para qué convivís?

Que crees que puedes aportar?

Mientras le pido ayuda a mis mellizas Emilia y Paula que vienen con un chip tecnológico a encontrar una función en el celular.

Ellas me miran extrañadas !!!!!

Tengan paciencia con su papá, está en la senda del aprender…..

Vos donde estas?

Gracias por el 2017!

Ya nos quedan menos de 24 horas para culminar este conjunto de 365 días que llamamos año. A continuación aparece el próximo con su encanto solapado. Hay procesos que continuar, aprendizajes que fortalecer. Este cambio de número del 2017 al 2018 significa para mí solo eso, una bisagra temporal  donde no pretendo quedar encajado.

No quiero aburrir con un balance del año que se cierra, simplemente contarles que fue un muy buen período para mí, que la hube de disputar en varios frentes, pero como ya les comenté en el párrafo inicial,  lo que más rescato es que continuo con varios proyectos que dan sentido a mi vida, tratando de asistir a otras personas en distintos ámbitos: familiares, sociales, vecinales, laborales , tejiendo relaciones, conversaciones y acciones en pos de…….

Este espacio de oxigenación emocional y reflexivo, este pretendido blog que cada fin de semana trato de construir, significa un gran desafío personal, un gran compromiso; aunque plagado de errores y todo, lo disfruto a pleno, porque en primer lugar me produce bienestar, y en paralelo me une con varios lectores incondicionales , críticos de buena manera, amables y corajudos, a los cuales les digo: Muchas Gracias. Por favor, sigan acompañándome el 2018, porque ésta es una de las iniciativas que me tiene enamorado.

Isra mi eterna gratitud por impulsarme a escribir, a levantar la voz para decir aquí estoy presente.

La siguiente docena de meses está allí disponible. Elegiré de lo que ofrezcan lo que pueda apetecer. Volveré a ser oferta desde mi trabajo, desde mis afectos, desde mi actitud para que sean lo mejor que resulte, eso sí no sólo para mí, sino cada vez más con una mirada social, humana, inclusiva y de equipo.

Bastante cortito para que pueda ser leído un 31 de diciembre con muchas ganas de festejar, de abrazar, de reír, de llorar, y de recordar, este ojito de cerradura o bocallave promueve levantar una copa, para dejarse llevar por los recuerdos, las añoranzas, el presente y el futuro tan cercano.

No podemos predecir todo, ni tener claridad absoluta, sólo trazar en continuado un pequeño plan para el año que empieza, la visión más esperada y deseada de lo que vendrá, sabiendo que no existe el tablero perfecto, sólo nuestra capacidad de dar un cambio de timón cuando algo no es como imaginábamos, o mantener el rumbo trazado cuando las luces brillen.

Mi amor  y profundo reconocimiento para Eugenia, Maria Emilia, Ana Paula y Emma Lucia.  Mi vida es con Ustedes !!!!!

Mis mejores deseos para todos  !!!!!

Gracias por el 2017 !!!!!

A construir juntos el 2018 !!!!!

 

 

Mi estrellado fracaso

A veces las estrellas simbolizan el éxito, pero no fue mi caso, durante aquellas jornadas veraniegas de 1998. Mi función como tecnólogo de procesos en una planta embotelladora, implicaba entre otras cosas el desarrollo y la modificación de las líneas de envasado para albergar nuevos formatos de botellas, algunas veces muy disimiles en forma, dimensiones y volúmenes.

Encargado de llevar adelante el proyecto de modificación de una de  las líneas de producción, incluyendo envasadora, etiquetadora y empaquetadora como máquinas principales,  el tiempo me estaba jugando una mala pasada, ya que la empresa necesitaba lanzar este nuevo formato antes de diciembre, decisión que había sido tomada a principios de noviembre. Presa del sí fácil, para no desentonar con las otras áreas que formaban parte del proyecto, durante varias reuniones de coordinación se iba generando el consenso de que se llegaba en tiempo y forma. Comercial, Marketing, Elaboraciones, Programación motorizaban y ponían fichas para el lanzamiento. Así fue que me sumé al positivismo general, y me dije a mi mismo: si todos pueden porque no se ha de poder?

En jornadas record sume proveedores mecánicos, eléctricos, entre otros. Para la fecha pautada de producción, las piezas estaban cada una en su máquina, dispuestas a producir la nueva bebida. Varios de los equipos habían sido probados, las que consideré más críticos, con la salvedad de la llenadora, la cual según mi criterio la resolvíamos de taquito. El cambio en ese equipo consistía fundamentalmente en el diseño de nuevas estrellas de transferencia entre varios elementos mecánicos más. Media hora después del arranque, no había sincronismo posible y habíamos abollado en la envasadora tantas botellas como pudimos. Decidimos parar y tratar de practicar los ajustes necesarios, pero los intentos fueron en vano. Tres horas después hube de admitir el fracaso y pedir quince días más para resolver el problema.

Para alentarme me decía que el 90 % del proceso funcionaba, y los detalles eran solucionables. Muchas de las personas que conformaban el proyecto estaban conformes, pero la realidad es que fue un rutilante fracaso ya que la empresa hubo de demorar por dos semanas el lanzamiento del producto. El mensaje no fue de buscar culpables sino de aprender de esto y me pidieron que luego de corregir y lanzar finalmente el producto, pudiera hacer un balance de lo sucedido para que sea transmitido a la empresa.

Así fue que pude distinguir algunos elementos claves, los cuales fuimos corrigiendo hasta el nuevo lanzamiento:

  • No escuche a personas experimentadas de mi equipo referido al diseño especial de la botella y sus consecuencias en los sistemas de transferencia.
  • No supe decir no aunque todos dijeran que sí.
  • Tuve exceso de confianza y minimicé varios aspectos.
  • Falto delegación de ciertos desarrollos.
  • Me falto un socio, un co-líder, que impulsara junto conmigo.

Al final de cuentas me sirvió para capitalizar aprendizaje, aunque les aseguro que ese período, hasta poder finalmente producir el nuevo formato, fue uno de los más intensos de mi vida. Un segundo lanzamiento fallido significaba un game over. 

Afortunadamente el nuevo producto vio la luz, dentro de variables normales de proceso: la renovada bebida salió al mercado dentro de su remozado envase. Pude respirar aliviado luego de superar la adversidad; sin embargo aún hoy recuerdo mi estrellado fracaso.

Por épocas se revitalizan palabras que hablan por sí solas. Hay casos en donde aparecen por pares y con un significado opuesto tal es el caso de éxito y su antónimo fracaso o viceversa. Estos conceptos nos acompañan desde tiempos inmemoriales aunque está bueno traerlos a menudo, y como quien dice, darles una vuelta, un rodeo, una mirada distinta. Es posible encontrar en las redes varios vídeos con presentaciones personales, o de equipo, donde se narran historias con final feliz, o con final no deseado, mostrando que de cualquiera de estas circunstancias se aprende.

Más allá de lo que se puede medir con números para dimensionar la relatividad del resultado positivo o negativo, existe una cuestión emocional y corporal, que no sólo afecta de manera individual, sino al conjunto de personas inmersas en el proceso de lograr algo. Poner foco en gestionar y conversar sobre el impacto anímico de no sentirnos los peores ni los mejores, es una de las cuestiones centrales: poner equilibrio en la balanza del más y el menos, usando la conciencia para poner alegría en la tristeza, y un poquito de mesura en la algarabía.

El ojito de cerradura por el cual te invité a ver, está plagado de aciertos, errores y otras cuestiones en las cuales no nos detenemos a pensar en términos de resultados.

La preguntas me surgen muy espontáneas:

  • Cuál fue tu estrellado fracaso?
  • Qué hiciste con él?

Mientras termino de escribir, introduzco el corrector de ortografía……

Me muestra que no estuve al 100 %……

Ojala tuviéramos ese corrector en todo…..

Mientras no nos queda más que aceptar nuestra humanidad…..