Humildad !

La preponderancia de las virtudes humanas es un ámbito difícil de conciliar.

Filósofos, pensadores, escritores, poetas, han intentado ponderarlas.

En cualquiera de los casos, dependiendo de sus lentes, han puesto una u otra como base fundamental de la existencia plena y armoniosa de las personas.

Amén de lo expuesto, y más allá de nuestras propias opiniones fundadas o no, existe un común acuerdo, que la virtud de ser humilde es una piedra fundacional y social. Lo que no quiere decir, que exista del mismo modo, una marcada y compartida vocación por ponerla en práctica.

El genial escritor del Quijote, Miguel de Cervantes Saavedra, nos dice en su obra, Coloquio de los Perros:

La humildad es la base y fundamento de todas las virtudes, y que sin ella no hay alguna que lo sea.

Humildad, es una palabra que tiene un origen en el humus, o sea la tierra.

Ese basamento, le ha conferido a lo largo del devenir histórico, dos acepciones:

  • La posición económica de los pobres y desfavorecidos (pobres de la tierra). Una persona humilde, en este sentido, es alguien que proviene de un hogar de escasos recursos y sin mayores posibilidades de prosperar.
  • Una cualidad de la persona que se pone en igualdad frente a los demás, porque reconoce la ecuánime dignidad de cada ser humano en tanto que todos vienen «de la tierra». Este último sentido hace de la humildad una actitud relacionada con la virtud de la modestia o sea la capacidad de restar importancia a los propios logros y virtudes y de reconocer sus defectos y errores.

Algunos conceptos interesantes y vinculados con la valoración que hacemos de la humildad:

Una persona que actúa con humildad no tiene complejos de superioridad, ni tiene la necesidad de estar recordándoles constantemente a los demás sus éxitos y logros; mucho menos los usa para pisotear a las personas de su entorno. En este sentido, la humildad es un valor opuesto a la soberbia.

La humildad puede ser una cualidad humana independiente de la posición económica o social: una persona humilde no pretende estar por encima ni por debajo de nadie, sino que sabe que todos somos iguales, y nuestra existencia tiene el mismo grado de dignidad. De allí que ser humilde no implique dejarse humillar, pues la humildad no supone una renuncia a la dignidad propia como personas.

A través de las definiciones podemos distinguirla, primer eslabón para identificarla, pero los ejemplos y hechos concretos, terminan de darle forma.

Vamos de lleno a la segunda acepción de humilde (cómo antónimo de soberbio), la que nos vincula con el reconocimiento del otro, y la que nos limita las ínfulas de los aciertos, y nos hace mirar nuestros errores.

En mi caso personal, he conocido personas modestas y humildes, en grado superlativo.

La pequeña reseña biografíca que les voy a relatar a continuación, contiene aspectos insoslayables a la hora de ser humilde.

Chiría, el encantador de abejas

Contigua a la quinta familiar, separada por el canal de riego mayor, que proveía de frescura y agua a las tierras cultivables, se encontraba el vivero de Don Avellaneda.

Así era conocido, el pedazo de tierra de poco más de dos hectáreas, cuya especialidad eran las rosas, y otras plantas ornamentales.

Su casero, cuidador, artífice, obrero y apicultor, el longilíneo Chiría.

De edad indescifrable, andar y manos incansables, Chiría era capaz de cultivar la más linda rosa (de colores exquisitos y fortaleza sin igual), tener las mejores gallinas ponedoras, conejos, tomates, hortalizas, nueces, castañas, naranjas, limas, quinotos, duraznos, ciruelas y extraer una miel exquisita de sus queridas colmenas.

Una lista interminable de productos que cosechaba, y compartía sin problemas con todos los vecinos, y con todo aquel que le pidiera.

Chiría no pedía nada a cambio.

Soltero, sin hijos, era el tío-padrino de muchos de los niños del lugar.

Los secretos de su encanto, eran una amplia sonrisa, escasas palabras, ademanes suaves, como pidiendo permiso, y unos exquisitos caramelos de miel y néctar que él mismo hacía y regalaba a los críos.

Su vivienda y el contenido de la misma, incluían sólo lo indispensable.

Chiría se proveía en gran parte de lo que la tierra le daba, no necesitaba más que eso.

Según sus palabras:

«Don Avellaneda, me trae café y algo de carne de vaca, el resto me lo proveo yo, ya que no necesito mucho para vivir, sólo cultivar las rosas, sembrar, cosechar y cuidar mis colmenas».

La ropa la conseguía haciendo trueque con su miel.

Cuando abandoné la quinta a los 22 años, para vivir en la ciudad, dejé de verlo con frecuencia.

En esa época, aún no tenía ningún problema de salud, y seguía haciendo una jornada extendida, de lunes a lunes, que arrancaba con las primeras luces del alba.

Sombrero de ala ancha para protegerse del sol, camisas manga larga, pantalones de grafa, alpargatas y pañuelo al cuello. Con esa misma vestimenta, apenas una máscara de red en la cara, que a decir verdad no protegía mucho, intervenía las colmenas para sacar la miel.

Era increíble ver cómo lo hacía. Un ritual, de cuidado extremo, sin ninguna protección, lento, pausado, con un timing que no encolerizaba a los insectos hacedores de dulzura. El secreto es que no perciban una amenaza para la reina, solía comentar.

Creo que durante todos los años que lo observé extrayendo miel, fue aguijoneado en raras ocasiones. Sus intervenciones eran profundas, ya que se requería sacar los cuadros de miel, sin molestar a la reina y sus cuadros de cría.

Chiría, el humilde encantador de abejas.

Hombre que acaparaba toda la modestia posible, con un corazón dispuesto a dar y ayudar a quien fuera.

Sus manos hacían, hacían y hacían.

Apenas con una instrucción básica recibida en la escuela primaria, que no había terminado, era coherente con sus principios.

Humildad, trabajo y servicio, vocación de vivir con lo necesario y no mucho más.

Unido a la naturaleza y a la tierra, en contacto con el HUMUS.

Vivió hasta una edad avanzada desprovisto de grandes pretensiones y con grandes motivaciones para generar su propia realidad.

Chiría, sus abejas y su miel.

Un amor de verano!

La luz mortecina generaba el ámbito ideal para una charla poco profunda, mínimas palabras, livianas, desinteresadas. Algunas miradas, casi de despedida y de fondo una música despoblada de notas relevantes.

No quedaba contenido en el contenedor de emociones.

Se habían agotado al compás de varios días de encuentros a la vera del río, salidas nocturnas azarosas, y caminatas bajo el cenit estrellado.

Las caricias en el pelo, se fueron perdiendo con la brisa que las arrancaba despacito.

¿No había proyecto común?

¿Nos quedamos sin manos para entrelazar?

¿Dónde quedaron las promesas de un acercamiento duradero?

Acaso la luz de ese amor, era como el brillo de aquellos cuerpos estelares tan distantes, que cuando son percibidos en la tierra, es probable que ya estén agotados.

Cuestiones que no significan más que eso.

Aventureros sin saberlo, pasajeros de un avión que sólo parece que está en vuelo.

La belleza desdibujada en un espejo que refleja múltiples caras y ninguna a la vez.

Mucho cariño consumido como un sorbo de agua, luego de varias horas de ejercicio físico al sol radiante.

Explosión de energía que lo concentra todo, en un instante efímero y sofocante.

En una cara de la moneda lo más vital e intenso, en modo ahorro de compromisos en el anverso.

Un arranque de película, un desarrollo de cúmulo nimbus, casi nada al cierre, ni siquiera reproches.

De millones de expectativas a cero. De la indescriptible felicidad de ser de a dos, a la soledad del uno.

Este es el recuerdo que conservo de la última relación de estío, hace ya bastante tiempo.

Un amor de verano

La necesaria reivindicación de lo que es y lo que no es.

Tantas historias como está, coexisten a lo largo de este período de temperaturas elevadas.

¿Acaso parte esencial y en cierta forma, una justificación existencial de las distintas estaciones?

Debut y despedida, camino y huella, así fue ese torbellino de corazones enredados.

Mientras escribo, van apareciendo otras imágenes que vienen al rescate.

Risas calmadas y apaciguadas que aminoran la intensidad del café.

Un beso y un adiós.

Cuanto poeta inspirado por la fugacidad de un amor de verano.

Las palabras, no explican acabadamente los significados de los sentimientos.

Las acciones, no desarrollan perfectamente lo que queremos hacer.

Sólo nos queda ilusionarnos con un mundo ideal.

¿Dónde quedó tu amor de verano?

Aquel que alguna te atrapó sin querer y sin saber.

Aquel que fue y no fue.

Ese destello perecedero que rompió los esquemas trazados.

Un rasgo de humanidad esperanzada.

Un oasis en pleno desierto.

El fin más pensado.

Para el amor….

Lo que nos une !

Este no es un fin de semana de buenas o alentadoras novedades.

Un amigo, compañero de esta vida, se encuentra pasando un mal momento, internado en una unidad de terapia intensiva, con pronóstico cuando menos complicado.

Su vida no ha sido fácil, desde el pesado diagnóstico de una enfermedad que lo tiene a mal traer hace ya cerca de cinco años.

Luchador incansable, ha sorteado dificultades económicas, financieras, familiares con una gran dignidad. Sus hijas, su don más preciado, son uno de sus motivos para continuar en la senda, dando empuje a sus proyectos personales, de creador y diseñador de estufas, hornos y otros elementos de calefacción y cocina.

La idea no es hacer una historia personal de la situación sino compartir aquellas cuestiones que departimos de su aprendizaje existencial, producto de las situaciones adversas que transita.

Este grupo de varios amigos hemos compartido hermosos momentos de asados y juntadas, donde Marcelo muy a menudo, nos ha traído la mirada de aquellos valores humanos que generan puentes, tienden lazos y generan confianza cuando se transforman en acción.

No pretendo hacer un listado de cuestiones que estén una por encima de la otra, porque pienso que no se trata de eleborar un ranking.

La alegría que pone en su vida, reírse de si mismo, pese a las circunstancias, ha sido una constante, calificado de histrionismo por uno de sus amigos.

El amor por sus hijas, sus amigos y allegados.

La generosidad y solidaridad de dar, muchas veces no teniendo dinero para continuar con sus proyectos, incluso algunas veces con sus gastos del día a día.

Compartir los estados de ánimo, positivos y negativos.

Conversar, escuchar, opinar desde el respeto, aceptando las diferencias, gestionando los posibles resentimientos.

Proyectos comunes, espacios para que la vitalidad y el bien común fluyan.

Honrar las deudas, sin necesidad de documentos, sólo la palabra.

La familia como un quehacer de trascendencia y vivencias cotidianas.

Trabajar como un mecanismo de superación personal y social.

La educación como un medio insustuible de generación de valores consensuados.

Mantener una actitud aprendiente, no sintiendo verguenza de declararse ignorante.

Pensar en una sociedad de acuerdos sobre los que nos une y lo que no nos une.

Marcelo, vivió el desarraigo por necesidad y volvió a su tierra por el mismo motivo, creer que se puede.

Confiar que es posible por encima de cualquier coyuntura o situación momentánea.

Lo que nos une es, en resumidas cuentas, mucho más que los que nos diferencia.

Nuestro amigo lo sabe bien, y lo transmite convencido en sus entusiasmados y motivados hechos del hoy y del mañana.

Como reza la canción, caminante no hay camino se hace camino al andar.

Capaz tengamos la oportunidad de pensar responsablemente en aquelo que nos permitirá construir una Comunidad Sustentable.

Muchas gracias amigo por lo que nos transmitís.

No hay juzgamientos por tu situación, sólo el deseo y la esperanza que puedas salir de esta.

Lo que vivimos juntos sigue ahí, haciendo lo suyo.

Amor, dolor, alegría, tristeza, y un sinnúmero de emociones que nos otorgan esa distinción de humanidad.

No hay lugar para más, en este breve escrito, simplemente continuar disfrutando de…

LO QUE NOS UNE, CON NUESTRAS DIFERENCIAS INCLUIDAS.

Te queremos mucho Hermano!

SOS !

Señal de socorro utilizada internacionalmente dada su practicidad para la comunicación y transmisión, y su connotación inequívoca.

No fue empleada por primera cuando sucedió el hundimiento del RMS Titanic, tal cual reza alguna leyenda histórica. Había sido empleado algunos años antes, luego de su validación en la conferencia internacional  de 1906 en Berlín, Alemania.

No lleva ni puntos, ni comas, como se suele escribir. Se ideó de esa manera para una fácil transmisión telegráfica.

Popularmente, se cree que esta señal significa «Save Our Ship» (salven nuestro barco), «Save Our Souls» («salven nuestras almas») o «Send Out Succour» (envíen socorro). Sin embargo, SOS no es la sigla de ninguna frase y fue seleccionada por su simplicidad. No obstante, algunos investigadores creen que SOS es la sigla de la frase «si opus sit«, «si fuera necesario» o «cuando sea necesario», de manera que sería la abreviación de una frase que, extraída del contexto de urgencia o de precariedad, llegó a significar «es necesario» y, de ahí, «es necesario el socorro inmediato.

De manera más coloquial, el SOS es usado como un Help, o ayuda por favor.

Desde que somos personas conscientes,  guardamos una relación especial con la necesidad y la aceptación de recibir ayuda o asistencia.

De niño me molestaba pedir socorro, ya que considerada que siempre podía valerme por mi mismo.

Quizás pensaba que pedir ayuda, hecho vinculado a declararme ignorante para hacer o conocer algo, me ponía en inferioridad de condiciones respecto de los otros.

Asimismo, a veces pensaba, que podía importunar, o bien sólo era un desafío el vencer mi timidez.

Con la madurez mi vinculación con pedir o dar ayuda se ha tornado menos traumática, y más natural.

A lo largo de nuestras vidas transcurrimos por diversos estadíos respecto de la palabra AUXILIO.

En el sentido opuesto, ofrecer asistencia (prefiero en ese caso no hablar de ayuda), es por cierto, todo un ejercicio así sea una ayuda pedida previamente por otra persona o no.

La relación de asistidor y asistido en bidireccional, pudiendo ser incluso de roles cambiantes en un mismo hecho.

Pedir ayuda u ofrecer asistencia, resulta a las claras, un acontecimiento tan maravilloso, que eleva nuestra calidad humana con un sesgo trascendente. Los campos o ámbitos donde se pueden ejercer estos valores, son inconmensurables e incomparables.

¿Se puede vivir sólo en el modo Help?

En lo personal creo que no. Nos vincula con el pedir, y nos aleja del ofrecer.

Nos resta bastante campo de acción y posibilidades, ya que no todas las personas están disponibles a tiempo completo para socorrernos.

¿Se puede vivir siempre en modo Help de asistencia o servicio a otros?

En un sentido de habitualidad sí. Ciento por ciento es bastante complejo, ya que de forma vital necesitamos tiempo para nosotros y la introspección reflexiva.

Nos relaciona con el dar, y nos aleja del recibir.

El equilibrio entre ambas acciones es bastante personal, sin embargo, quizás la clave está en reconocer que existen acciones derivadas, que pueden brindar una contraprestación, que pone de manifiesto la importancia de mantener este balance de forma sana.

Cuando recibo ayuda o asistencia, puedo ofrecer en compensación la gratitud.

La gratitud no es dar las gracias de manera verbal, sino acompañar el hecho con alguna retribución del mismo tenor, o bien un presente o regalo que simbolice las gracias.

Por ejemplo, si alguien me ayuda a entender una materia mientras estudio, puedo devolver lo mismo en otra ocasión como un gesto de gratitud, o bien invitar luego el almuerzo, sólo por citar algún ejemplo.

En el sentido inverso, cuando ofrezco algo que es recibido, quedarse esperando una compensación o enojarse por no recibirla, nos distancia de la gratitud y de la grandeza del dar.

Vivir con la humildad para preguntar, pedir, y del mismo modo, con la apertura para dar, ofrecer y asistir, en ambos casos con respeto hacia la otra persona o personas, nos permite tejer una red de relaciones, que supera las vicisitudes y coyunturas del momento, generando esas cuerdas invisibles de la confianza.

¿Qué relación tienes con el SOS y el HELP?

¿Qué grado de sensibilidad tiene tu radar para detectar un barco que necesita ayuda?

Ajustar la sintonía y perceptibilidad, nos permite desarrollar una dimensión optimizada para auxiliar y pedir auxilio.

La palabra ayuda tiene muchas connotaciones positivas:

«Colaboración, mediación, cooperación, amparo, socorro, contribución, caridad».

Son acciones que nos llevan juntos a un mejor lugar común.

¿Cuál es tu opinión?

Raíz cuadrada de dos !

Llego uno de los días del año más esperados para nuestra familia.

Habiendo optado por cambiar de vehículo familiar, después de analizar varias opciones , finalmente nos decidimos por uno más seguro, espacioso y tecnológico.

La semana había sido perfecta: rapidez en el acuerdo comercial, color deseado, trámites a tiempo, disponibilidad para retirar la nueva unidad de transporte.

Pequeño viaje organizado a una ciudad cercana, situada a poco más de cien kilómetros.

Las situaciones seguían siendo absolutamente maravillosas: buena recepción, sonrisas, recomendaciones. En el saludo final, nuestro asesor comercial nos decía: cualquier novedad estamos para atenderlos, muchas gracias.

El viaje de regreso a nuestra ciudad, fue sin contratiempos hasta la mitad del recorrido. Lo compartíamos con mi esposa, mi hija más pequeña, y yo como conductor designado.

Hasta ese momento, la palabra que definía todo era: impecable.

Habiendo transcurridos unos setenta kilómetros desde nuestro punto de origen, tres alarmas consecutivas que no vale la pena detallar, pusieron la nueva unidad en estado de requerir servicio, eliminando determinadas funciones posibles, pero permitiéndonos llegar a nuestra casa.

Mensajes al asesor que nos había despedido tan cordialmente, derivaron en su propuesta: vuelvan el lunes, que el jefe de taller revisará la unidad.

¿Puedo usarlo?

La unidad resetea sus alarmas, con lo que podés probarlo mañana tranquilo capaz desaparecieron, eso sí cárgale combustible xxxx para ver si una de las alarmas desaparece.

Sábado por la mañana, me desperté y luego de haber cargado nafta decidí hacer un pequeño viaje por una de las rutas a una distancia cercana, para corroborar el apagado de los avisos.

A unos doce kilómetros de la ciudad, vuelve a acusar la falla y cómo indica el manual, me hago a un costado de la ruta, apago el vehículo y espero los 15 segundos para reencenderlo.

Todos los intentos fueron infructuosos. La tecnología declaró la unidad en una especie de emergencia por fallas reiteradas, aunque sin decirlo en ningún lado.

A partir de ese momento y por espacio de casi diez horas, mantuve comunicaciones con el servicio de asistencia remota. Primero para tratar de que volviera a funcionar, y segundo para coordinar su traslado a la concesionaria de donde lo habíamos retirado.

Mi señora y dos de mis hijas llegaron en otro vehículo a acompañarme, es decir a hacerme el aguante.

La primera grúa que llegó 4 horas después, no era la adecuada. Después de varias conversaciones, las personas de la asistencia en ruta pudieron comprender que el vehículo se paraba con las cuatro ruedas bloqueadas.

La segunda grúa que llegó tres horas más tarde, tenía la mitad de los implementos necesarios. Me comentó que se los había informado pero que le habían dicho que fuera lo mismo. De la asistencia en ruta, me decían que no, que él había confirmado que disponía de los elementos.

La red de relaciones, algo que es tanto más importante desarrollar que querer saber todas las cosas, me permitió que alguien me sugiriera llamar a una persona que podría resolver el inconveniente.

Juan, su nombre, vino con un ayudante, dejaron de comer el asado que estaban disfrutando ese sábado y cargaron un poco la batería del vehículo que ya estaba descargada.

Después de algunos intentos, el vehículo volvió a arrancar, y de esa manera se lo pudo subir al carro de transporte sin daños. Mario, el segundo acarreador que llegó, pudo cumplir su cometido de traslado.

Tuve que acompañar al remolque que devolvía el vehículo familiar a donde lo habíamos retirado, para poder bajarlo allá.

Me esperaba ese sábado por la noche, Víctor un guardia de seguridad. Buena persona, sonriente, amable.

Once horas después, el vehículo estaba acomodado bajo techo, las fallas aún marcadas en el tablero.

Volví bastante tarde a casa, con un sabor agridulce.

Una parte de mi cabeza diciendo esto no puede haber sucedido, la tecnología en realidad vino para ayudarnos. Cansancio y frustración sumaban un cóctel explosivo para mis emociones.

Otra porción de mi mente, agradecía por haber superado la instancia, por que esto no fuera un accidente, porque a partir del lunes se resolvería el problema, porque son cuestiones que pasan. Conversaciones internas de posibilidad y agradecimiento.

Juan, y Mario dedicados a las emergencias en ruta, me comentaron que gracias a los inconvenientes de autos nuevos (muchos) y usados, ellos tienen trabajo. Víctor, me confirmó lo de los fallos repetidos.

A mi regreso pudimos disfrutar de una cena en familia bastante tardía.

Mientras lo hacía, pensaba en la raíz cuadrada de dos.

Sólo recordaba que era el primer número irracional conocido.

Se trata de un número de infinitas cifras decimales.

Hoy más tranquilo, encuentro que geométricamente equivale a la longitud de la diagonal de un cuadrado cuyo lado es igual a la unidad, lo cual se comprueba aplicando el llamado teorema de Pitágoras, también conocida como constante pitagórica.

Descubro que tiene varias aplicaciones en la vida cotidiana.

  • las hojas de papel en formato internacional están en proporción largo/ancho igual a √2, así al doblarlas por la mitad se obtiene un rectángulo de las mismas proporciones que el rectángulo original;
  • en música, la razón de frecuencias de la cuarta aumentada de la gama temperada vale √2;
  • en electricidad, la máxima tensión de la corriente alterna monofásica vale √2 del valor eficaz indicado (generalmente 110 o 220 voltios);
  • en fotografía, la sucesión de valores de apertura del diafragma son los valores aproximados de una progresión geométrica de razón √2.

Asimismo, es muy común un algoritmo computacional basado en la raíz cuadrada de dos.

Sólo el número PI, ha sido calculado con más posiciones decimales.

Existen pruebas para determinar la irracionalidad del número que representa la raíz cuadrada de dos.

Resumiendo: la raíz cuadrada de dos me jugó una mala pasada.

No todo es tan racional, para nuestro nivel de raciocinio.

Asistidos y al mismo tiempo limitados por los incesantes avances tecnológicos, nos enfrentamos con más frecuencia a la raíz cuadrada de dos.

La red de relaciones te ayuda a amortiguar la irracionalidad de la raíz cuadrada de dos.

Las emociones y estados de ánimo tienen infinitos decimales?

A disfrutar de este fin de año y del incipiente 2020 que se aproxima.

Felicidades!

El Principito!

Una de los cuentos infantiles poéticos a la postre más traducidos y famosos, veía la luz en Estados Unidos, allá por 1943. Traducida al inglés y en su francés original, tendría que esperar algunos años más, 1945 o 1946 (no existe un acuerdo sobre la fecha exacta), para ser impresa en el país de nacimiento de Antoine de Saint-Exupéry, su comprometido escritor y además aviador de profesión. Eso pudo tener lugar, una vez finalizada la ocupación alemana de Francia.

Esta primera traducción al inglés llevada a cabo por Katherine Woods, dotó al mágico contenido, de una avanzada y exquisita inclinación poética, hecho que se mantendría en todas las ediciones y traducciones posteriores.

Ese cambio más sensibilizado de la versión escrita por Antoine, terminaría finalmente por transformar al cuento, en una de las obras de literatura poética infantil más aclamadas del mundo. Un verdadero record de idiomas y dialectos, más de 250, conocerían la emblemática figura del jovencito de pelos rizados y dorados como rayos de sol.

Para las personas que intentamos crear escribiendo, la influencia de los libros que leemos se palpa en cada renglón.

En mi caso personal, el condimento poético dentro de la narración, las metáforas, cierto grado de pesimismo y nostalgia, más la belleza de lo simple, tienen cierto origen en la manera de trasmitir ideas y sentimientos de Antoine, sin la inmensa calidad de él y de otras influencias por supuesto.

Los lectores de este libro, en su gran mayoría, apreciamos, adoramos y valoramos, aquellas frases memorables que salen de la boca de sus ilustres personajes.

Aquí te traigo algunas de ellas, que tengo registradas en mi conciencia:

  1. “Es una locura odiar a todas las rosas sólo porque una te pinchó. Renunciar a todos tus sueños sólo porque uno de ellos no se cumplió.”
  2. “Cuando el misterio es demasiado impresionante, es imposible desobedecer.”
  3. “Caminando en línea recta no puede uno llegar muy lejos.”
  4. “No se debe nunca escuchar a las flores. Solo se las debe contemplar y oler. La mía perfumaba mi planeta, pero yo no era capaz de alegrarme de ello.”
  5. “Se debe pedir a cada cual, lo que está a su alcance realizar.”
  6. “He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: solo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible a los ojos.”
  7. “Pero si tú me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Para mí, tú serás único en el mundo. Para ti, yo seré único en el mundo…”
  8. “Fue el tiempo que pasaste con tu rosa lo que la hizo tan importante.”
  9. “No era más que un zorro semejante a cien mil otros. Pero yo le hice mi amigo y ahora es único en el mundo.”
  10. “Sólo se conocen bien las cosas que se domestican.”
  11. “Me pregunto si las estrellas se iluminan con el fin de que algún día, cada uno pueda encontrar la suya.”
  12. “Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde; desde las tres yo empezaría a ser dichoso.”
  13. “Uno se expone a llorar un poco, si se ha dejado domesticar…”
  14. “Es mucho más difícil juzgarse a sí mismo que juzgar a los demás. Si logras juzgarte bien a ti mismo eres un verdadero sabio.”
  15. “Cuando mires al cielo, por la noche, como yo habitaré en una de ellas, como yo reiré en una de ellas, será para ti como si rieran todas las estrellas. ¡Tú y solo tú tendrás estrellas que saben reír!”

Es probable que cada uno agregué, saqué o no comparta con exactitu todas y cada una de ellas, siendo natural que así sea. Amén de eso, creo que nadie puede negar la influencia profunda y la poderosa inquietud que generan en nuestros corazones.

El contenido de esta maravillosa obra, carece de sentido, sino hacemos foco asimismo en sus personajes, objetos o lugares que cobran  vida en su desarrollo. Son varios, distintos y exquisitamente descriptos por los detalles, reflexiones y acciones. El resumen de los mismos y su significancia para la narración y lo que se quiere transmitir, no me pertenecen, pero me pareció oportuna traerlas.

  • El principito: personaje principal del libro, toda la historia está basada en él. Es un niño que viaja de planeta en planeta haciendo preguntas que se dan por hechas, y que no interesan a nadie. Vive en un pequeño planeta que podríamos identificar no como un planeta, sino como su propia vida, así el resto de planetas que visita son, en realidad, las vidas de otras personas que conoce. El hecho de que su planeta sea tan pequeño viene a decirnos que tiene mucho por vivir y aprender.
  • El aviador: co-protagonista. Es un adulto que intenta razonar y actuar como un niño, pero sabe que en realidad no lo es, que ha perdido su condición pero intenta recuperarla. Es nuestra propia imagen, nuestro reflejo en la historia, el personaje que nos identifica dentro de la novela y que nos hace ver cómo deberíamos ver las cosas y cómo en realidad las vemos, cuando nos critica con frases como: «Si les decimos a las personas mayores: “He visto una casa preciosa de ladrillo rosa, con geranios en las ventanas y palomas en el tejado”, jamás llegarán a imaginarse cómo es esa casa. Es preciso decirles: “He visto una casa que vale cien mil francos”. Entonces exclaman entusiasmados: “¡Oh, qué preciosa es!”». Por sus características, podemos identificar al narrador con el propio autor que nos va guiando a lo largo de la historia.
  • El cordero: personaje aparentemente irrelevante, pero de gran significado por su vinculación afectiva y de amistad que no dura para siempre
  • El farolero: son los trabajadores que incansablemente se dedican a servir.
  • La caja: en un ataque de ira por no saber dibujar el cordero, el autor dibuja una caja y dice: «Esta es la caja. El cordero que quieres está dentro». Imaginación es lo que se necesita para ver lo que hay dentro, la caja es una alusión a la imaginación que los adultos ya que no la suelen usar
  • La rosa: Se trata del ego, nos pone de manifiesto el amor del principito. La rosa no es una flor cualquiera, es su amor. Es espléndida, es magnífica entre otras muchas, y es única en su «planeta». Ha habido otras, pero esta es la que ha «florecido» y perdura, es la metáfora de la mujer que ama, que se ha quedado para siempre en su corazón. Bonita, huele bien, perfecta y, al mismo tiempo, llena de imperfecciones. Es frágil, hay que cuidarla, mimarla, estar siempre atento; además es orgullosa, vanidosa, egoísta y mentirosa.
  • Los baobabs: son los malos hábitos, pensamientos y problemas, hay que solucionarlos antes que sean demasiado complicados, es la moraleja que nos deja el autor, cuando nos alerta: «¡Niños, atención a los baobabs!».
  • Los volcanes: son las emociones y tareas comunes del día a día, no son un problema como los baobabs, son simplemente cosas que hay que hacer para que todo vaya bien, aunque no nos guste del todo hacerlas. Aquí se vuelve a hacer hincapié en la disciplina.
  • El fanal o globo: la protección, los celos o los mimos y cuidados que hay que tener para que la «Rosa» se sienta protegida y querida, aunque realmente no los necesita. El zorro: personaje medular de la historia, quien hace ver al Principito la esencia, pero también las dificultades y costos de la amistad.
  • El rey: habitante del primer planeta, quien representa a los jefes y reyes que quieren ser obedecidas.
  • El avaro o vanidoso: representa la vanidad y el egoísmo del hombre, encarna el deseo de reconocimiento y admiración social.

El Principito respira en cada palabra un sustento filosófico, vinculado con la ontología del ser, con declaraciones poderosas, pedidos, ofertas, juicios de valor, y por sobre todas las cosas, nos muestra la ingenuidad y el valor del amor liberado de egoísmos.

La centralidad del planteo, abarca la naturaleza del ser humano, independientemente de su asociación idiomática, conceptos que nos atraviesan sin distinción de razas, sexo, religión, cultura o escala de valores:

«Miedo, belleza, materialismo, amistad, afecto, amor, simpleza, profundidad, solidaridad, emoción, alegría , pesadumbre, camino y elección».

La frutilla del postre, es que el personaje de gabán azul y pelos dorados, pretende despertar a partir de las preguntas que hace.

Nos está diciendo, usando para ello la herramienta poética:

Las preguntas son más importantes que las respuestas.

Quizás esa sea su mensaje menos visible, pero más develador.

«Lo esencial es invisible a los ojos, pero está en nuestros corazones».

Querido Antoine, quizás estés viviendo en alguno de tus planetas inhabitados, junto a tu querido niño de pelos rizados y dorados.

Sólo queremos agradecerte por tu inmensa creación…..

Disfrutar de tu inquieta incertidumbre….

para volver a ser niños….

para no crecer mucho más….

Trascender !

La médica ecógrafa, miraba el monitor. Pasó el instrumento repetidas veces. Empezó a sonreír, luego se dirigió a Eugenia, para preguntarle:

¿hay antecedentes de mellizos en tu familia?.

No quedaban dudas, dos corazones latiendo.

Al principio, no registré muy bien de qué se trataba. Eugenia en cambio, estaba muy emocionada.

ella atinó a responder:

» Tengo una tía, hermana de mi mamá, madre de gemelas, pero mellizas no «.

La doctora, nos explicó la diferencia.

El obstetra se encargaría de darnos todas las recomendaciones adecuadas, para llegar a buen puerto con un embarazo doble.

En las sucesivas ecografías, descubrimos que serían niñas, físicamente y emocionalmente diferentes.

Ambas recibieron sus nombres durante el quinto mes de embarazo.

«María Emilia y Ana Paula».

Paula, la pequeña, era de esa contextura (hoy mantiene esas características), Ana por mi mamá.

Emilia, la más grande, la llena de gracia (hoy de un humor algo más ácido), María por la mamá de mi esposa.

Un 12 de diciembre de 2007, después de 37 semanas de gestación, con poco lugar para moverse y seguir unos días más, nacieron en Cipolletti, Río Negro, nuestras hermosas mellizas.

Doce años y un día después, compartiendo nuestras vidas en Río Cuarto, la Pauli y la Emi, como las nombramos afectivamente, acaban de concluir sus estudios primarios.

emilia y paula
Ana Paula y Maria Emilia

Buenas personas, comprometidas, responsables, cariñosas, empiezan de a poquito a transitar la pre-adolescencia y en unos meses más el colegio secundario.

Eugenia y yo, que comenzamos el proceso de generar descendencia hace doce años, hoy somos testigos del primer hito de trascendencia de nuestras hijas, en la ceremonia de colación, donde estuvieron presentes su hermana más pequeña Lucía (llena de luz) una tía, prima y primo y sus abuelos maternos.

emilia y paula 2
La familia a pleno

Muchas fotos, lágrimas y el corazón abierto de par en par.

Está claro que no somos inmortales, sólo nos perpetuamos de alguna manera (no la única, por cierto) a través de nuestros hijos.

Este proceso de ser padres, no se detiene ni por un instante.

La alegría de trascender y de vivir por y para la felicidad de esos pequeños seres, que arribaron juntas hace doce años, no tiene correlato en explicaciones concretas.

A favor, cohabita en nosotros una palabra que expande nuestro mundo de posibilidades:

AMOR

En este período pleno de colaciones, hitos alcanzados, celebraciones y buenas venturas, te compartimos nuestra celebración.

Cada evento es único e irrepetible. Lo guardamos en nuestra memoria emocional, para extraerlo y saborearlo, como un recuerdo vivo y presente.

GRACIAS HIJAS, la mejor de las suertes en esta nueva etapa.

Creemos en vuestras capacidades para crecer, aprender, caminar por lo llano, y escalar lo empinado.

Papá y Mamá estarán con Uds.

Habrá aciertos y errores, pero les queremos decir que,

Confiamos en que seguirán siendo excelentes seres humanos !

Por un 2020 pleno de actividades.

Nuevamente GRACIAS !

Equipo de alto desempeño !

Una jornada de entrenamiento en una empresa donde trabajaba, nos había congregado en un salón especial de una confitería bastante prestigiosa de Neuquén.

Allí departiriamos una tarde de taller para el desarrollo de habilidades blandas, enfocado en la conformación y desarrollo de un equipo de alto desempeño.

El instructor, un coach que parecía bastante experimentado, alternaba momentos de observación con otros de charla, mientras compartíamos el café de bienvenida

Se distinguían varias actitudes entre los presentes: algunos conectados por celular con el trabajo, otros distendidos, otros entre los que me contaba, expectantes y ávidos por adquirir nuevos conocimientos y habilidades.

Las personas que hacíamos el entrenamiento, liderábamos áreas dentro de la empresa, conformando un equipo de trabajo, de jefes y gerentes.

Finalizado el tiempo destinado a degustar la infusión, acompañada de algunas masitas, el entrenador nos pidió a todos, que dispusiéramos las sillas formando un círculo.

Luego nos solicitó que nos quedáramos de pie, porque necesitaba disparar algunas preguntas, bajo la consigna que una respuesta afirmativa implicaba quedarnos de pie, y una respuesta negativa sentarnos de manera definitiva. No se permitían las repreguntas, ni aclaraciones. Sólo seguir parados o sentarnos.

Ubicado en el centro del círculo, vino la primera:

¿Uds. se consideran un equipo?

Todos permanecimos de pie.

¿Habitualmente tienen buenos resultados?

Algunos empezamos a mirarnos de manera algo curiosa, pero aún nos manteníamos parados.

¿Puedo entonces decir que son un equipo de alto desempeño?

Miradas cómplices, algunas sonrisas, pero firmemente de pie.

¿Todos conocen los valores del equipo?

De los quince funcionarios que asistíamos al entrenamiento una jefa se sentó. Algunos la miramos extrañados.

¿Tienen claro la misión y visión para lograr un alto desempeño?

Un gerente se sentó. Quedábamos trece de pie.

¿Obtienen malos resultados?

Nadie se sentó.

¿Los malos resultados se revierten entre todos?

Como respuesta tres compañeros se acomodaron en sus sillas.

¿Hay una correcta comunicación entre Uds?

Tres personas más se sentaron, con lo que la proporción de sentados superaba a los que aún estábamos parados.

¿Consideran que hay confianza entre los miembros del equipo?

Algo de perplejidad entre los parados, algunos de los sentados negaban con la cabeza. Dos más se sentaron. Uno de ellos fui yo. Aún quedaban cinco sobre sus pies.

¿Cumplen los pedidos en tiempo y forma?

Uno vaciló un poquito, pero decidió sentarse.

¿Las decisiones son consensuadas?

Algunos de los sentados rieron de manera franca. Ahora sólo tres quedaban de pie.

¿Todas las opiniones tienen el mismo valor?

Uno se sentó de manera bastante impulsiva. Sólo quedaban dos férreamente parados.

¿Saben cómo se compone la familia de cada uno de los integrantes del equipo?

Uno siguió de pie, el otro se sentó.

Ahora la pregunta fue directa:

¿conoces cuál es el principal fracaso de este equipo, que sea reconocido y recordado por todos?

El último no tuvo más remedio que sentarse, con alguna mueca mezcla de frustración y derrota en su cara.

La ceremonia había durado unos 30 minutos.

El maestro de ceremonias ahora nos comunicó:

Cambia la consigna, ahora que están todos sentados, una respuesta por la negativa nos pone nuevamente de pie.

Va la primera pregunta:

¿Puedo decir entonces que son un equipo de alto desempeño?

Sin mucho titubeo todos nos levantamos del asiento, casi al mismo tiempo.

Sonriendo nos miramos todos a la cara.

El coach, sonreía con nosotros.

Bueno, ahora podemos comenzar el taller.

Ya estamos de acuerdo en qué situación nos encontramos.

NO SOMOS UN EQUIPO DE ALTO DESEMPEÑO.

Les agradezco que lo hayan reconocido.

Nos dividamos en grupos de cinco integrantes cada uno, y pensemos como primera medida, cómo se va a llamar el grupo gral.

En cinco minutos debatimos y consensuamos el nombre.

Nos quedan dos horas de trabajo, y les aseguro que habrá más sorpresas.

Hay entrenamientos que no olvido, por las lecciones aprendidas.

Este fue uno de ellos.

¿Cuál o cuáles fueron los tuyos?

¿Qué creías ser o saber, y te diste cuenta que no era así?

Mientras piensas tus respuestas, aprovecho para recordar el café del final.

Tenía un sabor más intenso que el del inicio de jornada.

Por lo menos a mí, aprender me permite saborear mejor las cosas.

¿Y a vos?

No lo teníamos en el RADAR !

Ese sábado en particular sentíamos que no había manera de que no ganáramos el partido.

Habíamos entrenado varias jornadas, elaborado distintos planes de juego, ensayado diferentes formas de pararnos en la cancha. El equipo de once jugadores, funcionaba aceitado, automatizado, efectivo, alta confianza en sus habilidades , sólido en defensa, incisivo en el ataque. La parte física impecable, sin lesionados.

Nuestro entrenador el profe Oyola, nos hablaba como técnico y como un padre para algunos. Teníamos entre 12 y 14 años, situaciones familiares y sociales diversas, niveles de estudio diferentes (algunos aún no habían empezado el secundario, producto de distintas situaciones). A todos nos unía la pasión por la práctica del fútbol.

Al finalizar el último entrenamiento del jueves, el profe nos junto a todos para transmitirnos algunas cosas:

«Muchachos, el partido que viene cierra nuestro calendario deportivo de inferiores. Tengo mucha confianza en Uds. Hemos practicado bastante, para jugar contra un gran rival, que está arriba en la tabla.

Nosotros hemos ido creciendo y salimos del fondo, para estar entre los cinco primeros, del lote de doce equipos que compiten. Esta es la última fecha. Si ganamos en nuestra cancha, podemos quedar terceros.

Jugamos con ellos en la primera ronda y perdimos de visitantes. Nos ganaron en lo físico, pero mucho más en lo táctico y técnico.

Sin embargo, si bien van segundos, los últimos partidos perdieron dos jugadores claves, el 10 y el 4. Su rendimiento ha decaído.

Han incorporado hace poco dos nuevos jugadores, de buen pie, para ocupar esos lugares. En lo personal creo que son hábiles, pero no tengo más referencias, porque no han participado aún en el campeonato.

Si hacemos memoria, el 10 de ellos, el flaquito zurdo, es su figura, pero como ya dijimos no va a estar. El generó las jugadas del primero y tercer gol, con el que nos ganaron por 3 a 1 el último que jugamos. El 4 que tampoco estará, fue imparable para nosotros por su velocidad y rapidez de juego.

Saldremos en primera instancia parados como entrenamos la mayor parte de la semana, 4 atrás, 3 al medio y 3 delanteros. Necesitamos arrancar ganando. Creo que podemos aprovechar nuestro actual y consolidado momento de juego. El sábado el clima estará ideal para jugar. A las 11 de la mañana, el calor aún no pegará tanto, y habrá poco viento.

Está claro quienes salen de titulares y quiénes ocuparán el banco de relevos. Descansemos mañana por favor, para estar diez puntos el sábado.

Nos juntaremos a las 9.30 horas en la cancha, para una charla previa cortita y los ejercicios precompetitivos».

«¿Alguien tiene algún problema físico, o situación que quiera comentar? «

Nos miramos las caras. Ninguno manifestó nada irregular, dudas o pormenores.

«Vamos muchachos, muchas gracias a todos por el excelente año. Nos vemos el sábado por la mañana».

A las 9.30, estábamos allí presentes casi todos. Un jugador titular llegó unos minutos más tarde. El profe lo apartó un instante, charlaron y después se unió al grupo. No estaba en condiciones de jugar, porque se sentía mal del estómago, dolores, vómitos, con un poco de fiebre.

Era el defensa más alto que teníamos. No era menor que no jugara. El profe decidió bajar al 5 a su lugar en la zaga, y un suplente lo relevó en su posición.

Una vez terminada la entrada en calor, el peloteo a nuestro seguro arquero, nos fuimos a cambiar al vestuario. La charla del profe, fue cortita, recordando algunos detalles técnicos. Por sobre todas las cosas fue bastante emotiva. El partido no se nos podía escapar.

A las 10.55 ambos equipos estábamos en el campo de juego. Hecho el sorteo, quedamos ubicados en el mismo lado donde practicamos unos minutos antes. Ellos moverían la pelota primeros.

Por fin arrancó el match.

A diferencia de lo que habíamos ensayado, el rival se posicionó de entrada cerca de nuestro arco.

El diez de ellos, nos sorprendió por su velocidad y precisión. Tenía iguales o superiores cualidades que el lesionado que no podía jugar. Transcurridos quince minutos, nos habían llegado varias veces. Nosotros sólo habíamos atinado a defendernos, sin poder generar ningún ataque. El profe nos alentaba, mientras nos pedía calma y concentración. Al minuto veinte, nuestro improvisado defensor, cometió una falta sobre el 10, a un metro de la medialuna. Era casi imparable por su destreza física y técnica, y no le quedó otra que detenerlo con infracción.

El mismo diez, tomó la pelota y la acomodó para su perfil diestro. Con indicaciones de nuestro arquero, armamos la barrera minuciosamente. Para sorpresa de todos, si bien el tiro libre era directo, a la orden del árbitro, el diez la abrió suavemente para el cuatro, el cual desde un lugar despejado y sin barrera sacó un remate potente y cruzado, que resultó imposible de atajar para nuestro arquero. Tremendo golazo.

El impacto del gol, nos dió un masazo que duró lo que quedaba del primer tiempo. Nos salvamos varias veces del dos a cero. El profe acomodó el equipo para contener mejor al diez y evitar la pegada del cuatro. El nueve de ellos, bastante alto y de gran físico, nos cabeceaba seguido en el área. Para detener esto, hicimos otro enroque defensivo.

Llegó el descanso y respiramos aliviados. Sólo perdíamos por un gol. La habíamos sacado barata.

El profe, nos junto a todos. Nos renovó la confianza.

Nos dijo palabras más, palabras menos, algo que aún recuerdo:

«Para que pongamos claridad sobre lo que pasó en el primer tiempo, quiero decirles que gracias al trabajo que hicimos en la semana, sólo perdemos uno a cero. Pero ahora necesitamos algo más. Darnos cuenta que nuestro plan de juego tiene que cambiar porque el rival no era lo que pensábamos. Sé que eso molesta, y que es más fácil que todo sucediera de acuerdo a cómo lo habíamos organizado, pero no es así. Es en estos momentos, cuando tiene que salir lo mejor de nosotros, el juego de equipo y bajar la frustración que nos provoca la situación. No nos culpemos, ayudemos a nuestros compañeros y demos vuelta la página».

El segundo tiempo, nos encontró más animados. Empezamos a manejar la pelota, cuestión con la que el equipo rival no se sentía ya tan cómodo. Nos alertábamos con mayor frecuencia de situaciones a resolver, relevábamos los puestos, dimos lo que teníamos en el corazón y lo que nos quedaba en las piernas. Nuestro número cinco, el defensor no habitual, nos arengaba y nos marcaba el camino dentro de la cancha. Nos sostenía con sus palabras e indicaciones. Además de asumir un rol distinto, ahora era nuestro conductor y líder dentro del terreno de juego.

A los treinta minutos, nuestro dominio del juego era ostensible. Ellos jugaban defensivamente, casi no contratacaban, sin embargo se nos hacía difícil llegar con claridad.

En los últimos cinco minutos, nuestra presión era total.

Un centro desde la izquierda, la pelota pasó toda el área y fue capturada por nuestro número tres. Un zurdito habilidoso, que recibió el balón y encaró hacia el arco. La pierna de un defensor contrario lo tumbó dentro del área. Un penal evidente, que el árbitro sancionó.

El mismo número tres, convirtió la pena en gol. Una alegría total, dentro y fuera de la cancha.

El partido terminó empatado. Tuvimos la chance de ganarlo en la combinación final, pero el cansancio le jugó una mala pasada a nuestro número 9, el cual le erró al arco, en la más clara que tuvimos durante los minutos que duró el partido.

En los vestuarios, existía una mezcla de distintas sensaciones. Algunos tristes, otros contentos, muchos conformes.

En el partido despedida del año habíamos aprendido una lección, que en mi caso personal aplicaría muchas veces en el futuro:

Tener planes es insuperable, pero gestionar lo que no estaba en los planes previos, nos diferencia y nos eleva a rangos insospechados.

No hay nada mejor que un buen plan, pero como la cantidad de variables que existen son muchas y nuestra capacidad de gestión es limitada, es probable que en mayor o menor medida aparezcan emergentes:

«LO QUE NO ESTABA EN EL RADAR».

A nivel personal, o de equipo, aprender a reexaminar nuestros planes, y tomar nuevas decisiones, en función de los imprevistos, es el plus que nos posiciona más cerca de alcanzar los logros.

No pensemos sólo en emergentes negativos, porque asimismo nos puede costar reexaminar nuestro programa, cuando suceden imprevistos positivos. Vale decir que si no los tenemos en cuenta podemos malgastar recursos, que podrían ser destinados a otra cosa.

La situación emocional es clave, poner conciencia a muestro enojo o frustración resulta vital, para poder elegir nuevas acciones, para superar lo imprevisible.

Los estados de ánimo que se generan ante la presencia de elementos no contemplados, son tan particulares y propios de cada persona, que se pueden agrupar dentro de miles de matices.
Allí aparecen los líderes de la emergencia, para cohesionar , unir y amortiguar la mala onda. El número 5 devenido en defensor y asumiendo el compromiso y responsabilidad de liderar.

Alguna historia parecida tendrás en tu haber.

Aprovecho para preguntarte:

¿Cómo reaccionas antes los imprevistos?

¿Qué oportunidad de mejora quisieras introducir?

Bienvenidos al mundo de los emergentes !

Bienvenidos a la vida misma !

Las organizaciones que aprenden !

Aquellos que hemos emprendido o emprendemos una empresa, ya sea unipersonal o de socios, gastamos energía y recursos para ponerla en marcha.

Llegar al punto de partida requiere planificación a partir de una visión, que nos impulsa hacia donde queremos llegar.

Se trate de un emprendimiento pequeño, mediano o grande, sin objetivos medianamente claros y alcanzables, buenas relaciones, conocimientos, sustento material, emocional y racional, se torna difícil llegar al tan deseado hito de arranque.

Aquel momento, donde levantamos la persiana de un proyecto, sentimos en el corazón, aquel que fue el primero que nos palpitó fuertemente para impulsarnos, esa sensación de alivio por el sueño realizado.

Lo sentimos en nuestro corazón, lo visionamos en nuestros cerebros y lo desarrollamos con nuestras manos, tantas veces y en tantas actividades, que el circuito se ha perfeccionado de manera tal que funciona casi de manera automática.

Sin embargo, en numerosas ocasiones, el anhelo, la ilusión y la gratificación son bastante efímeras.

Quedarse en la zona de confort, luego de haber alcanzado el punto inicial, es decir nuestra organización en marcha con determinado éxito relativo, no nos garantiza futuro.

Arrancar, es sólo eso, continuar en el camino resulta más complejo.

Hay instituciones centenarias que mantienen sus estatutos vigentes (que dan origen a sus estrategias y procedimientos) desde el inicio.

¿Está mal eso?

No hay un si y un no categóricos como respuestas.

Una aproximación puede ser la de interpretar si amén de su estatuto centenario, podemos considerar que se trata de una organización inteligente, es decir con buena capacidad aprendiente.

Para explicarlo de manera sencilla, partamos de un hecho, si se quiere poco discutible:

El futuro no existe, por ende surge la tarea de visionarlo y construirlo.

En esa construcción y visiones permanentes, es donde las organizaciones tienen más probabilidades de seguir creciendo y respirando.

¿Cómo se logra esto?

  • Aprendiendo de los errores, sin lugar a dudas. Los recursos invertidos para fortalecernos de los yerros son muy importantes.
  • Involucrando a todos los miembros, para que una cuota parte de su quehacer esté enfocado en la mejora continua.
  • Desarrollando nuevas actividades, que se desprendan o no de la principal.
  • Innovación programática, no por seguir la moda del cambio por el cambio mismo, sino para dar cobijo a las ideas y proyectos que surjan.
  • Fortaleciendo cada día, con una mirada estratégica, la cultura del conocimiento y el desarrollo de habilidades.

Hay empresas, que se sostienen desde la innovación, claros ejemplos son las tecnológicas, las de las comunicaciones, las de aplicaciones especiales.

Otras, un poco más alejadas de la necesidad de productos con un cambio incesante y continuo, tienen muchas oportunidades de dedicar parte de su energía, para revisar procesos internos, relaciones con clientes, alianzas estratégicas, racionalización de costos, equipos de trabajos por proyectos.

La idea es generar un salto de calidad para alcanzar el status de:

ORGANIZACION QUE APRENDE

En el confort nuestra emocionalidad nos contiene, los niveles de tensión son bajos. Las certezas nos mantienen sonrientes.

Alejarnos de esa zona, nos sube el nivel de incertidumbre, nos produce miedo, pero la recompensa de crear algo nuevo, tiene un repago maravilloso.

El equilibrio entre la rutina y la innovación depende de cada estructura, y tiene que ser monitoreado para poder verificar qué impacto real está generando, no sólo a nivel económico, sino a nivel del tejido de relaciones y el clima organizacional.

Lo que genera el aprendizaje sistémico en las organizaciones humanas no se percibe a simple vista, quizás no existan indicadores concretos para medirlo, pero si podemos cuantificar su impacto cuando:

  • Generamos proyectos nuevos del tamaño que sean, sin que esto no produzca una angustia o stress generalizados, contando con una suficiente capital de líderes y promotores.
  • La solución a los errores cometidos, unen a los equipos de trabajo y los potencian.
  • Hay persdonas dispuestas a aceptar nuevos desafíos, pidiendo ayuda cuando lo necesitan.
  • Se favorece el acompañamiento y la consecución de objetivos comunes.
  • Se incluyen todas las opiniones y puntos de vista en los debates, admitiendo los disensos.
  • Los niveles de compromiso personal son elevados.
  • Las comunicaciones fluyen con lenguaje responsable y respetuoso.
  • El trabajo por objetivos fluye de manera muy natural.

Las sinergias generadas por el desarrollo de actitudes organizacionales aprendientes, genera que el todo sea mayor que la suma de las partes.

Ni tan cerca, para que se confunda con lo acostumbrado, ni tan lejos para que parezca inalcanzable.

Ese es el lugar que aspiran ocupar las organizaciones que aprenden.

Yendo a algo más personal.

En las distintas áreas de tu vida:

¿Qué lugar ocupa tu capacidad aprendiente?

¿Cuán dispuesto estás a dejar la comodidad?

Te recuerdo la importancia de las preguntas, para poder accionar.

Esto me trae a colación esta frase memorable:

preguntas 1
Te pasó alguna vez?