Don Louis Pasteur !

Hijo de Jean-Joseph Pasteur y de Jeanne-Étiennette Roqui, Louis Pasteur nació el 27 de diciembre de 1822 en Dole,​ localidad del Franco Condado donde transcurrió su infancia. Era hijo de un curtidor, y de joven no fue un estudiante prometedor en ciencias naturales; de hecho, si demostraba alguna actitud especial, era en el área artística de la pintura. Su primera ambición fue la de ser profesor de arte. En 1842, tras ser maestro en la Escuela Real de Besanzón, obtuvo su título universitario de Bachelier ès Sciences Mathématiques (el equivalente en inglés a Bachelor of Science in Mathematics) en Dijon​, con calificación «mediocre» en química. Su padre lo mandó a la Escuela Normal Superior de París, pero allí no duró mucho tiempo, ya que regresó a su tierra natal. Pero al año siguiente retornó a París. En agosto de 1847 obtuvo su Doctorado en Ciencias (Docteur ès Sciences) en la Facultad de Ciencias de Paris. Entre 1847 y 1853, fue profesor de química en Dijon y luego en Estrasburgo, donde conoció a Marie Laurent, la hija del rector de la Universidad, con quien contrajo matrimonio en 1849. El matrimonio tuvo cinco hijos, pero solo sobrevivieron hasta la vida adulta dos de ellos: Jean-Baptiste y Marie-Luise. ​ Los otros tres fallecieron tempranamente, afectados por el tifus.

En 1854, fue nombrado decano de la Facultad de Ciencias en la Universidad de Lille. En 1857, desempeñó el cargo de director de estudios científicos de la Escuela Normal de París, cuyo laboratorio dirigió a partir de 1867. Desde su creación en 1888 y hasta su muerte, fue director del instituto que lleva su nombre.

El mediocre estudiante de química, lograría algo impensado para la época, sentar las bases para un proceso que aseguraría la inocuidad de alimentos esenciales como la leche y la calidad organoléptica del vino y la cerveza. Esa tecnología con todas las variantes modernas, lleva su nombre: pasteurización. No se concibe hoy vender productos lácteos sin haber sometido a la leche a un proceso de altas temperaturas por un corto período de tiempo.

Demostrar la utilidad del proceso no fue sencillo, Algunos de sus contemporáneos, incluido el eminente químico alemán Justus von Liebig, insistían en que la fermentación era un proceso químico y que no requería la intervención de ningún organismo. Con la ayuda de un microscopio, Pasteur descubrió que, en realidad, intervenían dos organismos —dos variedades de levaduras— que eran la clave del proceso. Uno producía alcohol y el otro, ácido láctico, que agriaba el vino.

Utilizó un nuevo método para eliminar los microorganismos que pueden degradar el vino, la cerveza o la leche, después de encerrar el líquido en cubas bien selladas y elevando su temperatura hasta los 44 grados centígrados durante un tiempo corto. A pesar del rechazo inicial de la industria ante la idea de calentar vino, un experimento controlado con lotes de vino calentado y sin calentar demostró la efectividad del procedimiento. Había nacido así la pasteurización, el proceso que actualmente garantiza la seguridad de numerosos productos alimenticios del mundo.

Demostró que todo proceso de fermentación y descomposición orgánica se debe a la acción de organismos vivos y que el crecimiento de los microorganismos en caldos nutritivos no era debido a la generación espontánea.

Louis Pasteur mostró que los microorganismos no se formaban espontáneamente en el interior de un caldo de fermentación, refutando así la teoría de la generación espontánea y demostrando que todo ser vivo procede de otro ser vivo anterior (Omne vivum ex vivo). Este principio científico que fue la base de la teoría germinal de las enfermedades y la teoría celular y significó un cambio conceptual sobre los seres vivos y el inicio de la microbiología moderna. Anunció sus resultados en una gala de la Sorbona en 1864 y obtuvo todo un triunfo.

El eminente científico no terminó ahí su aporte a la sociedad, ya que desarrolló la teoría germinal de las enfermedades infecciosas, según la cual toda enfermedad infecciosa tiene su causa (etiología) en un ente vivo microscópico con capacidad para propagarse entre las personas, además de ser el causante de procesos químicos como la descomposición y la fermentación, y su causa no provenía de adentro del cuerpo debido a un desequilibrio de humores como se creía tradicionalmente. Su teoría fue controvertida e impopular: resultaba ridículo pensar que algo insignificantemente pequeño hasta lo invisible pudiese ocasionar la muerte de seres mucho más «fuertes».

Uno de los más famosos cirujanos que siguió sus consejos fue el británico Joseph Lister, quien desarrolló las ideas de Pasteur y las sistematizó en 1865. Lister es considerado hoy el padre de la antisepsia moderna, y realizó cambios radicales en el modo en el que se realizaban las operaciones: los doctores debían lavarse las manos y utilizar guantes, el instrumental quirúrgico debía esterilizarse justo antes de ser usado, había que limpiar las heridas con disoluciones de ácido carbólico (que mataba los microorganismos). Antes de Lister y Pasteur, pasar por el quirófano era, en muchos casos, una sentencia de gangrena y muerte. El propio Pasteur, en 1871 sugirió a los médicos de los hospitales militares a hervir el instrumental y los vendajes. Describió un horno, llamado «horno Pasteur», antecesor de la autoclave, útil para esterilizar instrumental quirúrgico y material de laboratorio y en él tuvieron entero apoyo.

Quizás el descubrimiento menos difundido del genial científico sea el desarrollo de una de las primeras vacunas.

En 1880, Pasteur se encontraba realizando experimentos con pollos para determinar los mecanismos de transmisión de la bacteria responsable del cólera aviar que acababa con muchos de ellos. Junto con su ayudante, Charles Chamberland, inoculaban la bacteria a pollos y evaluaban el proceso de la enfermedad.

La historia cuenta que Pasteur iba a tomarse unas vacaciones, y encargó a Chamberland que inoculase a un grupo de pollos con un cultivo de la bacteria. Pero Chamberland olvidó hacerlo, y se fue de vacaciones. Cuando ambos volvieron al cabo de un mes, los pollos estaban sin infectar y el cultivo de bacterias continuaba donde lo dejaron, pero muy debilitado.

El ayudante, abochornado, iba a matar a los animales y empezar de nuevo, cuando Pasteur lo detuvo: la idea de una versión débil de la enfermedad causante de la inmunidad a su símil virulenta era conocida desde 1796 gracias a Edward Jenner y Pasteur estaba al tanto. Expuso a los pollos una vez más al cólera y nuevamente sobrevivieron pues habían desarrollado respuesta inmune. Llamó a esta técnica «vacunación» en honor a Edward Jenner. La diferencia entre la vacuna de Jenner y la de ántrax y cólera aviar, es que estas fueron las primeras vacunas de patógenos artificialmente debilitados. A partir de ese momento no hacía falta encontrar bacterias adecuadas para las vacunas, las propias bacterias de la enfermedad podían ser debilitadas y vacunadas.

Hoy nos ataca en forma masiva un virus para el cual no existe vacuna conocida.

El desarrollo de estos mecanismos de inmunización, por lo que se evidencia del relato, sólo tiene un poco más de cien años.

Resulta increíble que aún hoy, se discuta el valor real del uso de vacunas para prevenir enfermedades.

Don Louis dedicó gran parte de los 72 años que vivió, a idear mecanismos para extender la vida, buscando métodos y procedimientos para matar a diminutos seres vivientes que causaban enfermedades. Sobreviviente de una hemiplejía lateral izquierda producto de una hemorragia cerebral, con varios de sus hijos fallecidos a causa del tifus, su vida no fue sencilla, ni mucho menos esplendorosa. A pesar de las adversidades , su aporte a la microbiología moderna, la esterilización y el desarrollo de las vacunas, lo pone en un sitio destinado para las mentes más iluminadas.

«El descubridor de seres minúsculos con más poder que nosotros, los supuestos grandotes».

Alguna vez dijo:

«La ciencia no conoce país, porque el conocimiento pertenece a la humanidad, y es antorcha que ilumina al mundo».

Leche pasteurizada, gracias a Don Louis !

Vocación de servir !

Ocho semanas y el 25 de mayo !

La cuarentena fue creciendo lo suficiente como para llegar a la edad de sesenta y cuatro días. De una módica idea de quince, como para llegar a treinta , hemos duplicado las jornadas de modo impensado.

Estamos cerca de extender el aislamiento otras dos semanas más, en algunas zonas donde el virus se propaga a una tasa superior a la prevista. En contraposición, los buenos resultados le permiten a otras provincias o ciudades, habilitar reuniones de no más de diez personas. El cálculo deviene simple, unos 4 kilos de asado, acompañado de ensalada, entrada, postre y a festejar. Eso es sólo para los que pueden acceder al vital elemento cárnico, ya que la economía nos tiene a mal traer.

Hay dispares aperturas de actividades comerciales, industriales y de servicios, dependiendo de la presencia o no de casos. Abundan voces a favor y en contra de mayor flexibilización.

Nos damos cuenta que en los países europeos, la pandemia ha hecho un alto, sobre todo en Alemania, que registra la menor tasa de mortalidad por número de infectados. Los países asiáticos hace bastante tiempo que han podido controlar el virus.

No es casualidad, se me ocurre pensar. Alemania, sólida en su gestión de gobierno, en muchas áreas sensibles como educación y salud, suma un liderazgo que respeta las libertades y una vocación más marcada por el bien común. Los países asiáticos se han caracterizado por ser una cultura que respeta las normas, con algunas formas de gobierno rígidas, sólo por llamarles de alguna manera y sin entrar en ninguna controversia oriente versus occidente.

Según la OMS, el foco de la pandemia se ha trasladado a América del Sur. El Norte, centraliza la atención en Estados Unidos, pero allí las tasas de infección han empezado a bajar.

En estas latitudes australes que nos cobijan, todos los países en mayor o menor medida han entrado en una espiral de crecimiento: elevado en Brasil y Chile, moderado en Perú y Ecuador, más lento en Argentina, citando algunas referencias. El invierno se aproxima y agrega un grado mayor de incertezas. Con toda probabilidad se sumarán las enfermedades estacionales como resfríos, gripes, neumonías.

Esta etapa de la pandemia no es ninguna sorpresa. Las curvas de crecimiento copian de alguna manera lo que sucedió en el hemisferio norte, que transita la primavera estacional, con esperanzas renovadas de salir definitivamente.

Sin embargo, lo que no podemos copiar rápidamente es el grado de desarrollo de muchos países boreales.

Nuestra región, cuenta con menor estructura en sistemas de salud, servicios esenciales como agua, cloacas, electricidad, sistemas de transporte y rutas. Además, en las capitales y ciudades de nuestra querida América, están presentes altos niveles de hacinamiento y pobreza.

Duele en lo personal, cuando la OMS evidenciaba algunas semanas atrás, que las deficiencias estructurales de los estados de América del Sur, eran un condimento extra para la propagación.

La solución que hemos encontrado como paliativo es extremar el aislamiento, pero eso trae como consecuencia menor actividad económica y más miseria. Muchas personas no pueden trabajar, las industrias culturales y turísticas cerradas al cien por ciento, tornan desolador el panorama para muchas personas. Los gobiernos, aunque lo deseen no pueden llegar a todos lados con asistencia.

No quiero opinar sobre la responsabilidad de la situación porque no es mi intención, sino sólo describir con la menor cantidad de juicios posibles la situación que atraviesa nuestra América austral.

Un 25 de mayo de 1810, no se hablaba de derecha o izquierda, estado o capitalismo, se pugnaba por un sueño de libertad e independencia.

Unos doscientos diez años después, tenemos la oportunidad única de caer en la cuenta que lo que nos trajo hasta acá, necesita ser revisado, aplicando nuevos esquemas y dejando de lado viejos prejuicios y reyertas personales históricas.

El sol del 25 viene asomando…

Hoy lo acompaña una crisis virósica sin precedentes cercanos.

La región no tiene buenas condiciones para afrontarla, aunque nos moleste afirmarlo.

Ne resulta relevante comparar diferencias mínimas entre los países que conforman nuestra América del Sur, respecto de las posibilidades ante la pandemia, porque son más grandes las coincidencias que nos unen, algunas muy positivas como la solidaridad, la paz, la concordancia y la hermandad.

«Como se sostiene en varios ámbitos, se trata de una oportunidad sin igual para trazar un camino distinto, que promueva el desarrollo sustentable, armónico, sobre las bases de nuestros valores y conservando nuestra libertad».

Hace falta poner en acciones un plan para alcanzar esos objetivos.

¿Por qué no nos resulta fácil?

Libertad y 25 de Mayo

Una palabra y una fecha, que se unieron en algún momento por la voluntad de ciudadanos dispuestos para….

Más de dos siglos después:

¿Es impostergable un renovado 25 de Mayo?

¿Vos qué opinas?

Paso a paso, como dijo el filósofo Mostaza !

La situación de aislamiento se ha flexibilizado en distintas regiones del orbe.  Estoy viendo imágenes de un partido de fútbol en Alemania. Parece mentira, pero son de total actualidad. Los futboleros están descubriendo equipos ignotos, pero ante la carestía del redondo elemento, miran los partidos con el interés puesto en un clásico como el Real Madrid- Barcelona.

En nuestro país dependiendo de la situación epidemiológica de cada zona o ciudad, algunas áreas han pasado a un verde relativo, habilitando nuevas actividades industriales, comerciales con horarios restringidos y caminatas por número de DNI. Han reabierto las peluquerías, para que podamos recuperar una imagen más parecida a la de muestro archivo pre-coronavirus. Sólo he mencionado ejemplos concretos dentro del escenario de suavizamiento.

«La posibilidad de apertura requiere ir acompañada por medidas y protocolos de cuidado y prevención».

Desde el punto de vista emocional resulta comprensible, que las personas luego de varias semanas de aislamiento se encuentran en un estado de hartazgo natural. Se suman las dificultades económicas, laborales, y relacionales afectivas, para generar un combo cuasi explosivo.

Las noticias respecto de cómo sigue avanzando la enfermedad son contradictorias. Las distintas estrategias han dado resultados dispares. No hay una receta concreta, no existen vacunas y parece que gran número de personas nos contagiaremos inexorablemente.

La economía se ha caído a niveles alarmantes, lo que presupone dificultades de subsistencia de muchas empresas. La recesión global es un hecho.

En un apartado especial se incluye la responsabilidad personal ante la pandemia. Nuestro respeto por el cumplimiento de los procedimientos tiene que ser total. Caso contrario el riesgo de volver a una situación no deseada del tipo que sea, es bastante grande.

Se observa por distintos medios de comunicación y recorriendo las calles, que las ciudades en verde relativo, han adoptado un ritmo de vida normal. Al mismo tiempo se visualiza que los controles y las medidas individuales de prevención se han relajado en demasía.

Escasean controles y se dispara el número de acciones sin prevención. Dos situaciones que nos dejan a la puerta de un escenario complicado.

Si bien no hay estadísticas concretas, la percepción es que queremos pasar del aislamiento a la circulación sin restricciones.

La ansiedad nos está jugando en contra y no gestionarla puede significar que debamos retroceder por una expansión inmanejable de la enfermedad.

Las terapias de asistencia a los enfermos están mejorando, dependiendo de varios factores, morigerando el índice de mortalidad. Es probable que el nivel de personas afectadas sea bastante más elevado que las cifras oficialmente informadas. Si adicionamos el hecho de que no existe una vacuna efectiva, la incertidumbre nos acompañará por bastante tiempo.

Por eso y recurriendo a las palabras del técnico del Racing campeón hace varios años atrás, ante la pregunta de un periodista respecto de si ya sentían en el podio, les respondió:

“Paso a paso”

Considero que amortiguar la propagación de la enfermedad necesitó desde el principio de actores gubernamentales, empresariales, sociales y de salud comprometidos, acompañados de una gran responsabilidad y cuidado personal.

El sistema de salud sigue dentro de su calidad técnica y de servicio sin igual.

El resto de los actores tenemos que comprender que, si queremos escalar el Everest, primero tenemos que entrenarnos y ejercitarnos para escalar  montañas más pequeñas.

Para aprender a vivir dentro de planes que articulan determinados objetivos, la clave es hacerlo planteando metas alcanzables y reducidas. De ese modo podremos desarrollar habilidades que, sumadas a las motivaciones, nos permitirán conseguir la fortaleza para alcanzar objetivos más grandes y sostenibles.

Un eximio pianista, probablemente tenga desde pequeño un talento natural, que puede ser aprovechado para saltear algunas etapas. Requiriendo aún de constancia y dedicación, el camino le resulta sencillo y de alguna manera allanado. Para el común de los mortales, las cuestiones no resultan tan simples, por lo que se requiere el aprender poniendo más empeño, inmerso en acotados y sostenidos pasos. El fracaso puede ser de enfoque, respecto de qué objetivos nos estamos planteando alcanzar dentro de nuestras capacidades humanas.

La gestión de esta pandemia, no escapa de este marco general. Somos de alguna manera, niños pequeños aprendiendo a dar nuestras iniciales zancadas.

Es discutible por donde se lo mire, si el marco de referencia tuvo que ser otro desde el principio de la epidemia. Lo concreto y para situarnos en el presente, es que el camino nos trajo hasta acá, por lo que estando más allá de la mitad del río, nademos hasta la orilla que fue nuestro destino prefijado.

El ejercicio global de aprendizaje es la herramienta para futuros episodios vinculados a esta u otras coyunturas complejas.

Pasos de aprendiz y respeto por nuestro cuidado y él de los demás, sobre todo de los grupos más vulnerables.

No abusemos de nuestra buena suerte, no pequemos de miedo para vivir dentro de nuevos esquemas de prevención.

Como filosóficamente dijo el Mostaza:

«Paso a Paso».

Alcanzando metas en tiempos de crisis !

Han pasado varios meses desde el comienzo de esta pandemia derivada del coronavirus. Si bien la situación general tiende a mejorar, aún permanecen instaladas a nivel global, condiciones de aislamiento, distanciamiento social y protocolos de limpieza y desinfección.

En esta etapa, ya se habla de flexibilidad y aislamiento sectorizado.  Los comercios en ciertas ciudades con nulos contagios, pueden abrir en horarios corridos, durante pocas horas, siguiendo procedimientos específicos. Algunas actividades se han normalizado, pero muchas otras como el turismo, y acontecimientos con presencia masiva de público, sean deportivos o culturales, necesitarán más tiempo para regresar de nuevo al ruedo.

Existe una carrera contra reloj para desarrollar una vacuna efectiva, la cual se encuentra en algunos casos en fase de testeo en seres humanos. Los tratamientos paliativos para superar la enfermedad están teniendo rendimientos dispares, ninguno decididamente efectivo.

Las empresas navegan en aguas turbulentas. La falta de ingresos producto de la caída en las ventas se traduce en una coyuntura difícil de sortear. Para las que continuaron con su trabajo, el impacto inicial de la pandemia implicó una organización distinta, apelando a medidas innovadoras y creativas en varios aspectos: horarios adaptables, home office, back up de personal, dotaciones mínimas. Para las que no pudieron continuar con sus tareas, se planificó la asistencia del estado, créditos blandos, suspensiones laborales con reducción de salarios. La llegada de la ayuda se ralentizó, debido a múltiples causas y provocó incertiduembre en trabajadores y dueños de empresas. Las luces sólo pasaron de rojas a amarillas, haciendose esperar el tan ansiado verde, salvo en algunas actividades centrales.

Más allá de lo narrado, conocido por casi todos, las crisis encierran oportunidades escondidas que se pueden capitalizar.

Sin entrar en detalles respecto de una experiencia concreta que nos tocó vivir muy de cerca y qué significó alcanzar un hito impensado antes de la pandemia, quiero resaltar varias aristas de ese proceso exitoso, del que fuimos parte como organización humana:

  • Confianza en el proyecto y en las personas
  • Decisión para salir de la zona de confort, superando los miedos
  • Arriesgar en tiempos complicados
  • Liderazgo conjunto de muchas personas
  • Visión y valores compartidos
  • Disponibilidad de recursos humanos y técnicos formados antes, como una especie de semillero
  • Desarrollo de alternativas en caso de…
  • Escaso tiempo para llevarlo a cabo, eficiencia y compromiso full time
  • Buen empleo de las herramientas de comunicación
  • Asociación previa con facilitadores tecnológicos
  • Trabajo en equipos multidisciplinarios
  • Flexibilidad, adaptabilidad y creatividad
  • Aprendizaje de los errores y retro alimentación constante
  • Fortalecimiento de lazos y relaciones humanas
  • Agradecimiento y reconocimiento por cada objetivo alcanzado

«Al final del desarrollo, la foto muestra a personas animadas y felices, que se han esforzado para alcanzar una meta y se sienten parte de ella, habiendo crecido en sus capacidades y conocimientos, para superar obstáculos y crear vínculos sustentables».

En su gran mayoría, muchos de nosotros cuando nos referimos a un proyecto, lo hacemos cuando el mismo implica un gran cúmulo de recursos económicos, humanos, y de tiempo. El proyecto suele ser denominado como tal, cuando establecemos un presupuesto y asignamos recursos, con esa visión de volumen en mayúscula.

El desarrollo de este rápido lanzamiento del que nos tocó ser parte, nos muestra una cara distinta: poco tiempo, un proyecto modesto con recursos adecuados, escasez de análisis previos y profundos. Abundó la confianza, junto con el compromiso con que se tiene que lograr por encima de todos los pormenores, creyendo que muy pocas cosas son imposibles. Se sumó una planificación hiper detallada y corrección muy rápida de los desvíos.

No pretendo que se interprete que el secreto de lograr algo, sea lo que se describió en el punto anterior, sino destacar que los escenarios de crisis, nos ponen en la necesidad de romper con algunos paradigmas y aumentar los niveles de riesgo, superando el temor a la derrota.

La ventaja de disponer de recursos humanos entrenados no sólo para la rutina, sino para visualizar oportunidades y ponerlas en valor, es un plus con el que tienen que contar las organizaciones que aprenden y crecen, acompañadas por éxitos y fracasos.

La importancia de llegar juntos a la meta, es el distintivo de los recorridos sostenibles, que generan identidad de equipo y sentido de pertenencia. El resultado es sólo una consecuencia de haber transitado un camino con compromiso, esfuerzo e inteligencia, por lo que termina siendo siempre más relevante la senda que la meta alcanzada.

La linealidad de cubrir una etapa tras otra brinda seguridad, pero en tiempos difíciles el resultado depende de saber elegir qué paso se puede saltear para finalmente llegar al objetivo pretendido. Hay que adquirir maestría para seleccionar lo relevante, lo que no podemos soslayar y enfocarnos decididamente en eso.

Para finalizar un par de pensamientos que viene a colación.

Robert F. Kennedy , alguna vez dijo:

«Sólo aquellos que se atreven a tener grandes fracasos, terminan consiguiendo grandes éxitos».

O algún anónimo nos trae:

«Pon tu corazón, mente y alma, incluso en los actos más pequeños. Quizás no garantice el éxito, pero si un camino de superación constante».

Mi inmensa gratitud por haber podido ser parte de este suceso movilizador.

A disfrutar juntos !

1 de Mayo de 2021

Esa tarde noche miles de personas golpeaban las puertas de grandes edificios en busca de respuestas. Coexistían imágenes borrosas,  voces distorsionadas que salían de bocas que se abrían ampulosamente, y muchas pancartas donde estaban escritas leyendas coincidentes, disidentes o contradictorias.

  • Queremos trabajo
  • No a la precarización laboral ni suspensiones
  • Salud si, economía no
  • Basta de sobreprecios
  • Permiso de circular para los mayores de 70
  • Stop pandemia
  • No más ajuste
  • Muertos, pero de hambre
  • Fuera OMS
  • Patria o Imperialismo
  • Si al aborto
  • No al aborto
  • Impuestos para los ricos
  • No más presión impositiva
  • Cárcel para los corruptos
  • Justicia para todos
  • Por un salario digno
  • Educación laica
  • No al maltrato animal
  • Recuperemos el cine y el teatro
  • Sólo barbijo N95
  • Quedemonos en casa
  • Por la libertad de decidir

Los que moraban en los edificios estaban acostumbrados a este tipo de protestas. Hacía rato que allí no funcionaba ninguna dependencia oficial, secretaria o agencia de ningún tipo.

Dada la habitualidad de recibir este tipo de manifestaciones y al no poder hacer nada para cambiar la situación, las moradores de niveles inferiores se habían ido de a poco, hasta dejarlos desocupados. A los habitantes de pisos superiores sólo les llegaban visiones sin tanta nitidez de personas en actitud de reclamo, a un volumen muy bajo. Casi como una película muda, los ocupantes se sentaban en los balcones más elevados, con el propósito de ver mejor la repetitiva situación. Parecía que no tenían nada más útil que hacer.

Abajo la muchedumbre reunida se comportaba como un abultado conglomerado de personas con escasa o nula vinculación entre sí.

Luego de un tiempo, el grupo tumultuoso se disipaba, para dar paso a una situación de calmada pausa.

Al rato la calle era tomada por otros seres humanos que caminaban yendo y volviendo de una esquina a la otra. Portaban carpetas, computadoras portátiles, celulares que filmaban en distintas direcciones, aunque no se observaba bien qué grababan. En realidad era difícil encontrar algo importante que grabar, pero ellos seguían un consabido protocolo.

En una  de las esquinas, los esperaban otros señores de traje, que recibían de los caminantes informes escritos o algo formal similar a eso. Los leían presurosos, algunos se descartaban, otros se guardaban. Muchos de ellos servían para hacer avioncitos de papel que se ponían a volar.

Pasadas un par de horas, los uniformados se reunían entre sí. En apariencia deliberaban sobre algo.

Al cabo de unos 30 minutos sacaban un cartel luminoso y destellante. Lo instalaban a mitad de la acera.

En el mismo rezaba:

» Lunes a domingo: 0 % de probabilidad de lluvia».

Verificaban la conformidad del letrero y se iban sin más.

A la mañana temprano, personas con tímidos desplazamientos, se paraban frente al cartel. Algunos sonreían, otros parecían angustiados, los más lo pasaban de largo, indiferentes casi sin prestar atención.

En esta clase de surrealismo, caía en la cuenta de que estaba en un sueño, pero no podía o no sabía cómo salir.

Por momentos abría mis ojos. En uno de esas oportunidades visualicé lo que identifiqué como un terapeuta, parado al pie de mi cama.

Escuché, lo que le transmitía a Eugenia, mi compañera.

Su esposo no responde a la medicación post pandemia. Si bien no tuvo Covid 19, es uno de los tantos miles que no han recuperado la conciencia total luego de muchos meses de encierro.

-como ya le dije, él no estuvo casi nunca aislado o encerrado

es cierto, pero hay cuestiones que aún no entendemos, por eso preferimos seguir con las personas sedadas, hasta tanto descubramos la cura.

– nos resulta difícil continuar con la espera.

– tenga fé por favor, en el mientras que sólo escuche música tranquila y cuando esté despierto que no vea programas de actualidad.

– es cierto lo que dicen los epidemiólogos respecto de un nuevo rebrote?

ya nadie sabe a ciencia cierta. El virus que conocimos ya no existe, ha mutado miles de veces.

– y entonces?

es cuestión de paciencia, algún día saldremos de manera segura.

– gracias, lo llamo por cualquier novedad.

– cuente con eso.

En esta clase de pesadilla, me acompañaban otros mal soñadores, en distintas partes del mundo.

Nos comunicábamos dentro de esta fantasía usando un idioma común.

Ninguno despertaba ciento por ciento. La confusión en nuestras mentes era la regla frecuente.

Aún conservábamos recuerdos de un mundo que ya no era. Nuestros hijos corriendo y disfrutando al aire libre. Una reunión familiar con una entretenida sobremesa.

Recuperábamos las emociones mientras sentíamos los viejos abrazos y besos cada vez más lejanos.

El sabor de la vida se nos había escapado y no había forma de recuperarlo.

Casi sin festejos, la convivencia se había protocolizado por completo.

Sobredosis de información combinada con exceso de miedo.

¿Acaso ese era nuestro diagnóstico que nadie quería blanquear?

Alucinaciones recurrentes y permanentes.

Un 1 de mayo de 2021.

¿A cuánto cotiza el liderazgo?

Los mercados globales están sufriendo los peores reveses desde el siglo pasado. Los gobiernos inyectan dinero en la economía como para amortiguar la caída. La efectividad de ese soporte va de la mano de la agilidad para hacerlo, de cuán burocrática se torna la asistencia.

La enfermedad que se propaga de manera rápida y creciente, imposibilita el desarrollo normal y habitual de muchas actividades, lo que impacta de manera directa en la economía y finanzas de todas los países.

El aislamiento y distanciamiento se va flexibilizando en las regiones donde impactó primero la pandemia. Los resultados de esa apertura se irán visualizando con el correr de los días, pero a priori la enfermedad empieza a ceder, debido a la artillería de medidas correctivas y preventivas que se han ido tomando. Algunos estados ya se encuentran en fase de desarrollo de una vacuna, con grados de avance dispares. Lo mismo para las terapias a seguir para la cura de los enfermos.

Disiento de varios de los artículos periodísticos que hacen comparaciones lineales con situaciones similares presentadas a lo largo de la historia. Según mi punto de vista, si bien se puede sopesar y sólo hasta cierto punto, la magnitud de la afectación, con respecto del número de infectados, recuperados y fallecidos, si el hecho de cotejar no incluye asimismo los factores generales y/o particulares que se evidenciaban en cada época, no estaremos brindando un adecuado marco de referencia, por lo que podemos estar comparando peras con manzanas.

La situación actual, presenta factores positivos o negativos a la hora de valorar y desterrar la enfermedad, en relación a tiempos pretéritos:

A favor:

  • En varias regiones existen mejores condiciones de vida respecto de alimentación, vivienda y servicios esenciales como agua, cloacas, y electricidad. Contamos asimismo con medios de desinfección y limpieza muy superiores.
  • Los sistemas de salud han evolucionado de manera notable en la identificación, control y tratamiento de enfermedades conocidas y nuevas, mediante la incorporación de tecnología y conocimiento. Un número importante de enfermedades han sido erradicadas por la aplicación sistemática de planes de vacunación y prevención.
  • La conectividad virtual global nos permite estar mejor informados a nivel personal y social. De esa forma podemos anticiparnos y tomar mejores decisiones.
  • Gobiernos federales se unen con otros en programas de asistencia y cooperación.
  • La expandida red de ciencias aplicadas en muchos rubros nos permiten una mayor gestión de los recursos y facilidades para el desarrollo.

En contra:

  • La extensa red de viajeros por el mundo, pueden trasladar la enfermedad mediante el uso de aviones, trenes, colectivos y taxis.
  • La facilidad de recursos para generar eventos masivos y populares, que tienen una gran convocatoria.
  • La concentración de personas en grandes centros urbanos, con medios de transporte intensivos y con altos de niveles de polución ambiental.
  • La proliferación de lugares de esparcimiento yu encuentro social.
  • Las diferencias de desarrollo y recursos entre distintos países y regiones.

Los elementos positivos y negativos tienen que ser vistos sólo en este contexto de combatir la enfermedad, de modo tal que no es mi intención que se interprete que soy proclive a mantener de por vida el aislamiento y por lo tanto la prohibición de la socialización y de los espectáculos masivos.

Lo que si puedo y pretendo hacer es ponderar los pros y los contras, con la condición de liderazgo que se requiere para enfrentar con éxito esta crisis.

A nivel de la gobernanza general de un país, el ponerse al frente de la situación, implica trazar un camino, donde las decisiones implicarán como de costumbre, asumir riesgos controlados.

Para minimizarlos, y no caer en la simple comparación con el pasado, es necesario dejar de lado las ideologías paralizantes que infunden miedo, para poder asumir el papel de un líder comprometido desde la acción y a sabiendas de se pueden cometer errores.

La clave de un liderazgo efectivo es avanzar no sólo con el control de la pandemia, sino con la gestión adecuada del resto de las actividades: económicas, educativas, sociales, culturales, deportivas.

Un antes y un después de esta pandemia son innegables, pero existen mecanismos que pueden ser aplicados de manera consciente para que los cuidados y nuevos protocolos de relacionamiento se puedan aplicar de acuerdo a un plan sisttematizado.

A pesar de lo incierta que es esta coyuntura, un líder tiene que tener un rumbo y un programa que lo ponga en blanco y negro. Esa hoja de ruta se irá modificando de acuerdo a las circunstancias. Por otro lado, ese rumbo tiene que ser comunicado, compartido y en lo posible validado por la mayoría.

Los países que están siendo más efectivos para convivir con la pandemia son los que parecían a simple vista los más estructurados, pero que en este contexto han entendido que la flexibilidad de razonamiento y el pragmatismo de nuevos procedimientos, sumado a la diferenciación dentro de su misma geografía, hacen una gran diferencia. No están preocupados por los costos políticos del corto plazo.

Los cimientos de ese éxito relativo, se han construido previamente en la educación ciudadana y el bien común. Ahí radica la vigorosa oportunidad de esta pandemia: romper con el paradigma de que no podemos cambiar y desaprender lo aprendido.

En las ciudades los líderes de comunidades más pequeñas, algunos de ellos barriales y con marcada asistencia en el día a día, para acercar un plato de comida a los niños, a los ancianos y a los más desprotegidos, conocen de plasticidad y trabajo sin descanso, dentro de un marco con cuidados específicos, para desarrollar sus tareas sin propagar el virus.

Muchos están adquiriendo maestría para el ejercicio del trabajo bajo circunstancias especiales, en industrias y comercios esenciales.

En gran parte de estas coyunturas hay líderes presentes, gestionando equipos diversos en tamaño y funcionalidad, que ponen en marcha remozados escenarios y evitan la propagación de la enfermedad. Mención estelar para los que se encuentran trabajando en la primera línea de contacto, en hospitales, sanatorios y clínicas.

A todo nivel de organización política, social y empresarial, hoy la pregunta del millón es:

¿Qué líder se necesita?

Sus acciones quizás no tengan un impacto tan visible hoy, pero seguro lo tendrán en el mediano plazo, cuando se visualicen las consecuencias reales de no haber tenido un real liderazgo, que haya asumido riesgos .

Los líderes positivos que surjan en esta pandemia serán aquellos, que sean los más osados equilibristas de los pros y los contras de este distinto panorama global.

El resto serán sólo pasajeros a los cuales la historia los puso en este contexto.

Mientras pienso en la chance única que existe de liderar dentro de esta crisis humana, razono sobre la inmejorable oportunidad que tenemos para salir fortalecidos ,con las mínimas consecuencias negativas, en todos los órdenes de nuestra existencia. Para ello hay que aceptar que existen y existirán escollos, que serán sorteados por líderes que tomen decisiones que los trasciendan y nos guien para salir de esta encrucijada del corto plazo.

Es por ello que te pregunto:

¿Hoy: a cuánto cotiza el liderazgo?

Ideología, Pragmatismo y Epidemia !

La pandemia, además de miedo, stress resguardo y distanciamiento obligatorio, ha producido debates interesantes sobre diversas cuestiones. Los puntos de vista parecen irreconciliables, ya que los defensores y detractores se ubican por lo general en las antípodas.

El primero de ellos fue «salud versus economía». Sin lugar a dudas uno de los más recurrentes y mencionados.

Los referentes de salud, constituidos en un comité de asistencia, emiten opiniones sobre su campo de conocimiento. Desde su punto de vista pareciera que tendríamos que estar aislados de por vida.

Los referentes de economía, si bien consideran la salud, nos remiten casi siempre a un colapso de los sistemas de producción y financiamiento. Usando el manual, abogan por una apertura de las actividades, es decir salir del aislamiento.

En paralelo desde la óptica de los filósofos y pensadores, se abre otra ventana de difícil consenso: «libertad o democracia versus dictadura».

Los simpatizantes liberales ven espantados como se restringen las facilidades para moverse, desarrollar actividades, y hacer uso de los derechos civiles y humanos, denuncian situaciones donde el poder se concentra en muy pocas manos.

Los simpatizantes de la vereda del frente, más proclives a una situación de normativa general y específica para cada movimiento personal y social, proclaman el imperio de las normas emanadas de una sola persona por encima de las libertades y normas de sistemas más democráticos.

Como no podía faltar, aparece el ya acostumbrado, «estado versus privado».

Para los primeros, el estado es capaz de resolverlo todo, fuente de toda abundancia y progreso.

Para los segundos, la actividad privada es el mejor esquema para el desarrollo humano y económico sostenibles.

Asimismo, emerge el siempre presente, «ambiente versus desarrollo».

Los referentes ambientales acusan de que esta pandemia se produce por el desequilibrio natural que el hombre produjo con su actividad.

Los referentes desarrollistas en cambio dicen que gracias a la evolución económica, el desastre no es aún mayor.

Así podríamos continuar con muchos más:

«Religión versus ateísmo».

«Vacunas si versus vacunas no».

«Personas de edad versus jóvenes».

«Países ricos versus países pobres».

«Oriente versus occidente».

«Izquierda versus derecha».

Este período es campo orégano para polemizar. Los puntos de vista expresados en los medios de comunicación y las redes sociales abundan, incrementando las brechas irreconciliables.

¿Qué se puede utilizar para lograr algo de equilibrio?

¿Quién o quienes tienen que liderar la solución a los problemas acuciantes?

Desde tiempos inmemoriales, el hombre ha intentado organizarse mediante la implementación de sistemas de gobernanza.

Imperios, sistemas feudales, reinados, dictaduras, democracias, aún coexisten en mayor o menor medida en nuestro mundo, con ciertas particularidades dependiendo la región.

El más común y presente en la actualidad es la democracia, organizada en torno a sistemas republicanos, con funciones bien definidas en lo ejecutivo, legislativo y de justicia.

Sin embargo los sistemas gobierno han derivado en estructuras de poder donde la ideología del sistema de creencias ha traspasado las instituciones, dándole características propias de otras formas de gobernar, siendo el más claro ejemplo de ello, aquellas democracias con características más parecidas a una dictadura, donde el presidente adquiere superpoderes y gobierna por varias décadas, alcanzando niveles de corrupción impensados.

La ideología dura, fundamentalista y paralizante del pensamiento crítico, ha copado de manera tal a los sistemas de gobierno creados por el hombre, que el sentido común propio del pragmatismo ha descarrilado. Existen ejemplos por doquier, tanto de oriente como de occidente, de izquierda o de derecha.

Lo vemos en graves aprietos al premier de Estados Unidos debido su verborragia y opinión fácil, que derivó en una minimización de la pandemia.

Lo observamos bajo profundos reproches internacionales al líder chino, acusado de haber ocultado valiosa información que hubiera podido prevenir la pandemia.

Los países donde predomina un pragmatismo menos ideologizado, parecen ir sorteando mejor la crisis. En ese grupo tenemos a Alemania, Corea del Sur, sólo por citar algunos ejemplos. Las características más comunes son:

  • un plan de trabajo a largo plazo, independiente de la voluntad de un gobernante y liberados bastantes de la ideología que limita el raciocinio.
  • un sistema de convivencia y gobernanza público-privada, con instituciones sólidas y respetadas, con bajos niveles de corrupción y recursos aplicados según presupuestos establecidos.

La premier alemana abanderada de este esquema pragmático, ayer consideró poco ético salir de esta cuarentena encerrando a los más ancianos.

Francia paladín de las libertades, estableció un esquema de permisos y restricción para los mayores de 65 años.

Por un lado, la «convivencia ética» que puede ser puesta en valor práctico. Por el otro lado el miedo que nubla la razón , transformando la situación en ajena, poco aplicable y inconveniente.

El coronavirus parece que permanecerá con nosotros por bastante tiempo.

Las vacunas se demoran, los fármacos también.

Podemos aprovechar el tiempo para replicar escenarios con políticas exitosas, donde no se hable de público o privado, sino de decisiones programáticas dentro de sistemas de gobernanza compartidos, donde todas las partes interesadas son representadas, amortiguadas en su poder y limitados en su nivel de corrupción.

Un largo y algo incierto camino nos espera.

Pienso que la mejor manera de transitarlo es juntos.

¿Cuál es tu opinión?

Pascuas de Unidad !

Ni el más lúcido adivino hubiera podido predecir una circunstancia similar.

La «celebración de Pascuas», se replica en gran parte del globo terráqueo, donde las creencias religiosas veneran a Jesús resucitado, pero esta vez con un condimento especial: «festejo en los hogares de pocas personas, las del núcleo familiar, en un encuentro íntimo y apenas distinguible de un día más, de uno de los tantos de esta extendida cuarentena».

Casi como el último encuentro de Jesús con sus discípulos, donde repartió el pan y el vino, para sellar su compromiso de salvación espiritual y vida eterna, el aislamiento nos provee por ahora de la única fuente confiable, para no tomar contacto y adquirir la enfermedad virósica.

Una Pascua diferente, menos caótica en el cumplimiento de horarios, en la verificación de quien trae la bebida, el postre, qué aporta de comida cada invitado, liberados de la decisión tan problemática: Dónde nos juntamos? Acordate que el año pasado fue con tu familia, se suele escuchar de manera reiterada.

Una Pascua con personas en soledad, algunas convalecientes en su lecho de enfermos, alejadas de sus familiares y amigos, con la expectativa de sobrevivir ganándole la pulseada a  esta pandemia.

Momentos de triste congoja, de aquellos que no podrán despedir ni siquiera con un gesto, a aquel ser querido que fue alcanzado por el infortunio de la dolencia.

Otros con problemas para afrontar el encierro, en espacios pequeños, muchos con dificultades económicas, sus empleos amenazados.

Los niños siendo alumnos de sus padres o abuelos, en aulas improvisadas, con o sin elementos tecnológicos de soporte. Sus maestros y profesores a la distancia, monitoreando el desempeño.

«La valoración personal de este momento será única e irrepetible».

A la mesa de este domingo, los que creemos en Jesús, lo contaremos entre nuestros invitados.

La esperanza y la fé que El nos transmite, puede ser el combustible que alimente nuestro corazón y le dé fuerzas a las manos de los que trabajan, exceptuados en actividades generales y sobre todo a los que asisten a enfermos en la primera línea de contagio. La inteligencia, otro regalo divino, nos permitirá ir encontrando la manera de sumar actividades y minimizar los riesgos.

«Una Pascua singular, donde la solidaridad, la empatía y el velar por el otro adquieren una dimensión insospechada».

Recuperar, sostener y acrecentar la visión positiva es un legado de Jesús.

Por eso, creo firmemente en que sortearemos este ingrato escenario para salir fortalecidos.

En esta borrasca general, las luces continúan apareciendo en el horizonte, cada vez más cercanas y palpables.

En el plano individual  hay poco espacio para el egocentrismo, y mucho para las actitudes que promueven la convivencia sostenible.

Un momento para reflexionar y accionar para contribuir a solucionar los problemas emergentes de esta epidemia mundial.

Una celebración en recogimiento e intimidad para alumbrar un nuevo camino, una oportunidad para no desaprovechar, partiendo desde la humildad.

Dejemos de lado hoy tanta información que nos agobia, para dar lugar al agradecimiento y el compromiso responsable para continuar a pesar de las adversidades.

Expresemos los sentimientos de la manera que podamos, tan cerca como nos permitan las circunstancias.

Vivamos estas Pascuas, amparados por el amor de los más cercanos, pidiendo por el doliente.

Jesús el maestro, de seguro está con nosotros, acompañando nuestra plegaria.

Celebremos juntos, estas Pascuas de Unidad !

Poderosos Aprendizajes !

Parado al pie de la ventana soy testigo presencial de un día de sol esplendoroso. Apenas una suave brisa que mueve casi sin ganas algunas ramas y hojas de los árboles.

Los pájaros, presentes casi de a cientos, aprovechan para darse un festín de bichos que aparecen en la gramilla. Tijeretas, teros, chimangos, horneros, carpinteros reales, benteveos, palomas, pululan en un espacio vital, alzando sus voces, marcando sus territorios, volando, caminando, picoteando y asentándose de a ratos.

Todos viven en este popurrí de la naturaleza, alternando tiempos propicios y otros no tanto, adaptándose a las circunstancias cambiantes.

Prendo un rato la TV, donde observo largas colas de personas que necesitan cobrar su jubilación y otras retribuciones. Al menos,  dicen los cronistas, hoy las cosas están mejor organizadas respecto del día de ayer, donde hubo una aglomeración indeseada que atentaba contra las medidas de prevención y mitigación de contagio del coronavirus. Se visualizan asientos, distanciamiento social, barbijos, medición de temperatura, baños, sanitizantes de manos.

Durante la jornada anterior malas decisiones y escaso planeamiento de funcionarios de gobierno, bancos y sindicatos, se sumaron a la carencia de recursos de muchas personas e hicieron un combo difícil de manejar, produciendo el escenario más propicio para el incremento de afectados, siendo los mismos personas mayores, por cierto el grupo con más posibilidades de ser infectados gravemente.

El contraste entre la armonía natural de las aves y nuestro convivir, es muy marcado.

Nuestra inteligencia nos ha permitido sortear innumerables obstáculos, pequeños, chicos y grandes. Hoy nos enfrentamos a uno bastante poco amigable e incierto, que pone a prueba muchos de nuestros esquemas, sacando lo mejor y peor de cada uno de nosotros.

Abundan las actitudes altruistas y solidarias de personas que donan dinero, elementos, tiempo, trabajo, experiencia profesional en servicio de los otros, los enfermos, los más afectados social y económicamente.

Ante la inactividad económica, empresarios, empleados y cuentapropistas la pelean y se las ingenian dentro de lo permitido para poder continuar.

El impacto global, tremendo y difícil de digerir es la desaparición día a día de miles de seres humanos, alcanzados por el efecto del virus. Víctimas numéricas, sin rostro para la mayoría, pero sin consuelo para los sentimientos y recuerdos de los más cercanos. Cabe aclarar que aún en muchos países no es la causa anual de muerte más elevada, pero al poner todos los focos e información al instante, más el corto período de tiempo donde se producen los decesos, el miedo surge naturalmente y las consecuencias son relevantes.

A un ritmo más vertiginoso las personas sanas, se van quedando sin recursos, desempleados, y fuera del sistema. Los gobiernos están reaccionando con estímulos y asistencias que a la larga no serán suficientes, por lo que la flexibilización del aislamiento, hecho de manera sistematizada, con protocolos higiénicos y dentro de un plan concreto, es la salida más equilibrada para no generar más dificultades que debamos sortear en el corto plazo y con escasos recursos.

El plan de salida está más o menos claro, aunque según mi punto de vista son imprescindibles otros programas, que nos permitan establecer nuevos escenarios de convivencia, de modo tal que podamos proyectarnos desde este presente hacia un mediano término.

Si lo que aprendimos de esta pandemia no nos sirve para definir nuevos marcos de referencia en distintas materias que nos atañen de manera global, todos los esfuerzos por salvar vidas quedarán en la categoría del heroísmo, sumamente requerido en estas circunstancias actuales, imposibilitando que las nuevas habilidades, conocimientos y maneras virtuosas de relacionarnos, crezcan hasta convertirse en fuertes y al mismo tiempo flexibles cimientos para dar origen a una nueva época.

SE REQUIEREN PODEROSOS APRENDIZAJES PARA…..

Comprender que mi esfera individual es cada vez más acotada, siendo la empatía, que me vincula con el otro, desde valores como solidaridad, ética, compromiso, cuidado, amor y otros elementos imprescindibles para convivir, la llave de ingreso a un mundo que se articule para sostener el bienestar común.

Darnos cuenta que los sistemas de gobernanza divididos entre públicos y privados, sin un presente y planes comunes no pueden existir separados, sin nexos fuertes. Es imprescindible una agenda de cambio y adaptación común, con un liderazgo compartido y con objetivos consensuados.

Hacer un uso inteligente de los recursos económicos y financieros, estableciendo prioridades de desarrollo, articulados con el conocimiento y las necesidades sociales y ambientales.

La pandemia nos tiene que servir como punto de partida, fundamentalmente para desaprender lo que nos trajo hasta acá, aprendiendo lo que nos sostendrá de aquí en más.

En un planeta hiperconectado, los riesgos de afecciones globales se multiplican.

Si no queremos seguir a los manotazos, con crisis recurrentes golpeándonos sin descanso y con un stress creciente, tenemos que poner a nuestros cerebros a generar un nuevo sistema de convivencia.

No sabemos aún el nombre, pero ya conocemos algunas de las características esenciales que debe disponer. El virus ha desnudado los defectos de estructuras que creíamos infalibles.

Pasará un tiempo hasta que retomemos cierta normalidad habitual, pudiendo volver a las reuniones, las salidas conjuntas. Aprovechemos ese tiempo para pensar que queremos hoy , para calmar nuestra ansiedad y generar poderosos aprendizajes.

Con poderosos aprendizajes resolveremos el acertijo….

Sin ellos, caeremos una y otra vez en un ciclo paralizante y sin fin.

Somos capaces sin lugar a dudas.

Venzamos el miedo. Demos luz a una Nueva Era.

Contrastes, mientras las luces aparecen !

Este fin de semana nos encuentra cumpliendo una cuarentena estricta. Aislados y con cierre total de muchas fronteras.

De a poco las personas nos vamos acostumbrando a prácticas de distanciamiento, cuidado e higiene pocas veces vistas en el pasado reciente.

El retiro hogareño, nos muestra varios contrapuntos bien marcados, ya que no es lo mismo praticarlo en una casa confortable con patio y verde abundante que, en un departamento, en un monoambiente o en una pieza precaria donde conviven muchas personas en un espacio muy reducido.

La diferencia de recursos económicos y financieros de los países centrales, versus los emergentes y los pobres, hacen que los primeros muestren un sistema de salud al menos más sólido y preparado. No obstante ello, el avance del virus tiene más que ver con las conductas que con las posibilidades,  por lo que en el pico parece ser que no hay organización sanitaria que aguante.

Epidemiólogos no se ponen de acuerdo respecto de cuál es la mejor estrategia para contrarrestar el avance de la enfermedad: algunos relativizan este virus dándole características similares al de una gripe, otros se inclinan por opinar que se trata de algo nunca antes visto. Ambas vertientes se basan en estadísticas, pero miradas desde una óptica distinta.

Los sistemas de gobernanza toman una u otra de estas teorías y las ponen en práctica en sus países. Las decisiones derivadas y opuestas son visibles: aislamiento o no aislamiento. Los líderes políticos usan argumentos para preservar la salud o la economía, sin pensar en los equilibrios. Sólo los más moderados están empleando sistemas duales, con aislamiento fraccionado por edades, gastando reactivos de detección y medios de cuidado e internamiento según los grupos de mayor riesgo.

La economía se debilita a pasos agigantados y en eso no hay claroscuros. Sin embargo, los países más ricos destinan mayor cantidad de fondos para ayudar a sostener los sistemas de trabajo y de comercio, producción y servicios. No hay consensos globales para afrontar con una agenda común la salida de la crisis. La clave está en sostener a las personas, pero sin olvidar a las empresas que les dan trabajo, porque sino el salvataje no es sostenible. La disparidad público-privado aparece de manera directa o velada, con mayor o menor fuerza, dependiendo del sistema de creencias. Lo que está claro es que hay que sostener los requerimientos vitales de la población, pero sin actividad económica, ¿cómo se lleva esto a cabo? Los gobiernos van tomando medidas parciales para ver cómo se acomodan los tantos, pero al final hasta las empresas más fuertes terminarán cayendo. Es importante definir un esquema aplicable, abarcativo e inclusivo para todos los actores del sistema social y económico, si es que se piensa en continuar con medidas de aislamiento extremos.

El parate de la actividad en determinadas regiones ha producido hechos impensados, y que son recogidos como trascendentes por algunos: un cielo más limpio en China, disminución del agujero de ozono, sólo por citar algunos.

Los debates en los medios de comunicación ahondan los contrastes. El tema central es el avance de la pandemia y sus consecuencias. Hay personas que agobiadas por las cifras, prefieren evadirse de los medios dentro de la cuarentena.

Ciudadanos incumplidores son denunciados y obligados a respetar el aislamiento. Eso asimismo genera polémica respecto de si estamos o no dentro de esquemas totalitarios que nos infunden miedo. Algunos filósofos de renombre levantan voces en contra de estas prácticas demasiado prolongadas en el tiempo, porque les traen a la memoria episodios históricos de pérdida de libertades civiles.

Existen muchas disparidades de pensamiento que se van generando, aunque es contundente que la postura mayoritaria de las personas va por el lado de cuidarse y respetar las directrices del gobierno, en pos de disminuir la curva de contagios.

Existen aspectos positivos que amortiguan el efecto de estas crisis de salud y humanitaria:

  1. Los sistemas solidarios continúan trabajando y se acrecientan día a día con el objetivo de sostener a los que no la están pasando bien por motivos de edad , económicos, de soledad o salud. Las colectas, la fabricación de mascarillas, respiradores, alcoholes santizantes, está a la orden del día.
  2. El denominador común es vencer a este enemigo invisible y poderoso.
  3. Las redes sociales nos mantienen comunicados, y con posibilidades de intercambiar ideas y propósitos. Los malintencionados y sus mensajes falsos van perdiendo fuerza superados por la ola de asistencia y contención mutua.
  4. Las personas que trabajan por razones de excepción y en especial las vinculadas al sistema de salud lo hacen con todo el ahínco posible. El home office prospera de manera impensada rompiendo algunos mitos.
  5. La educación continua en los hogares donde los niños hacen la tarea y aprenden junto a sus padres. La virtualidad adquiere un significado especial en este caso, todos colaboran para no estancar el desarrollo de los niños y jóvenes.

Dentro de este escenario de cierta pesadumbre generalizada, empiezan a vislumbrarse algunas señales que son muy alentadoras.

China y más precisamente la región de Wuhan que es el primer lugar donde apareció el virus saldrá del aislamiento el lunes 8 de abril, dentro de un esquema de reingreso progresivo a la normalidad de sus actividades. Sin masividad por supuesto, pero abriendo el grifo para sacudir la modorra de la cuarentena.

Las curvas de contagio y letalidad se revierten en algunos países, donde fueron aplicados sistema de aislamiento sectorizado y cese de algunas actividades. Se han podido gestionar los picos y la crisis fue, pero no al ritmo y con las consecuencias catastróficas que preveían algunos modelos.

Las zonas que estaban en guerra en distintas regiones del planeta, han declarado en algunos casos un cese de las hostilidades, que ojalá puede perdurar en el tiempo, para que las crisis humanitarias derivadas que no tienen tanta difusión puedan ser mitigadas y miles de personas puedan vivir en paz.

Controlar la propagación de este virus no es sencillo, como pasa con muchas enfermedades endémicas, pero los destellos de luz van dando claridad y nos permitirán tomar decisiones coherentes y más enfocadas.

Otros esquemas de convivencia aparecerán indefectiblemente, los cuales nos servirán para contrarrestar otros flagelos. Aprendizajes necesarios e impostergables.

Un ciclo distinto dentro de nuestra evolución humana.

Mientras tanto, cohabitamos en un sinnúmero de contrastes, cada vez más iluminados por candiles que se van encendiendo.

Contrastes, mientras las luces aparecen !