En dos ruedas !

A la edad de siete años no disponía de una gran experiencia para detener una marcha presurosa, sobre todo cuando hacía apenas unos días mis padres me habían regalado mi primera bicicleta. Esa falta de habilidad para contrarrestar la inercia, hizo que terminara enlodado en un gran charco de agua y barro, donde literalmente fui a parar de cabeza. Tamaña desventura no empañó la gran alegría de haber disfrutado de lo que percibía como una inmanejable velocidad en dos ruedas, que yo mismo podía generar.

El episodio fue una gran manera de descubrir el sabor del fango, además de su gran poder para manchar definitivamente la ropa. En realidad, eso ya la conocía con creces mamá Ana la cual no sabía si reír o llorar cuando me vio regresar, transformado en una mezcla de momia casera y chanchito feliz. No fue ni mi primera ni mi última caída durante muchos años de pedaleo.

Las bicicletas me acompañaron durante toda la niñez y la adolescencia. La distancia que separaba la ciudad de la zona rural donde vivía , sumada a la escasez de medios de transporte, eran mitigadas por el uso continuo del rodado que me permitía juntarme para estudiar, visitar amigos y salir los fines de semana. La ruta era bien peligrosa por su escaso ancho, camiones y camionetas que transportaban al mercado las hortalizas y frutas producidas en las chacras, grandes transportes que hacían la logística de las plantas de gas ubicadas varios kilómetros más adelante de nuestra quinta. El riesgo se completaba con una nula iluminación nocturna en ese tramo de poco más de tres kilómetros.

La tremenda oscuridad no me producía miedo, o quizás las ganas de divertirme en la ciudad superaba los temores a ser atropellado, o a ser mordido por varios perros que salían normalmente a mi paso. Mi bicicleta de adolescente, rodado 28, sólo se divisaba por los pedales con ojos de gato. Aún conservo una inmensa gratitud a la luna llena, ya que su luz era una gran fuente de visión durante mis regresos, casi de madrugada.

Terminado el secundario, luego del período durante el cual hice el servicio militar, sobrevino mi ingreso a la Universidad que se encontraba muy distante, lo que me dificultó seguir con la sana costumbre del pedaleo. Una vez recibido de ingeniero, con mi primer trabajo mis ingresos aumentaron, mutando mis anhelos de movilidad a la preferencia de las cuatro ruedas. Ahorrando como muchos lo hacen, me pude comprar mi primer auto. De ahí en más conté siempre con la posibilidad de moverme en automóvil, lo que me facilitaba combinar trabajo, nuevos estudios, la docencia universitaria y una relación afectiva con Eugenia, por fortuna mi esposa, quien era en esos tiempos mi novia.

La última bicicleta, esa fiel compañera de muchos años, quedó archivada sin más. Aún recuerdo que fue un regalo de mi padre cuando cumplí trece años. Simple, robusta y hermosa son calificativos que conservo en mi alma.

Luego de muchos años y como consecuencia de la pandemia, he vuelto a andar en dos ruedas después de poco más de treinta años. Mis hijas me las pidieron para ellas, sumándome entusiasmo para volver a pedalear, por lo que a la compra sume una para mí.

De este sencillo modo hace unos días que he recuperado movimientos, equilibrio, gasto de energía y fortaleza en las piernas. Es probable que no llegué a alcanzar una figura tan delgada y atlética como a mis veinte años, pero lo cierto es que es un disciplina muy buena para compartir en familia y con amigos.

La pandemia ha ocasionado que numerosas personas, prohibidas de hacer otras prácticas deportivas, vean en el ciclismo una posibilidad de mantener su estado físico, conservando su salud emocional. Esta explosión de demanda ha ocasionado que se hayan acabado rápidamente los stocks de bicicletas, indumentaria y accesorios, según manifestaba el presidente de una de las cámaras empresariales que asocia a los bicicleteros de nuestro país. Los ha sorprendido la gran cantidad de pedidos que las dificultades logísticas y productivas no les permiten cubrir al cien por ciento.

Al salir a pedalear se visualizan grandes pelotones de personas practicando el ciclismo de ruta con esas bicicletas super livianas, o bien el ciclismo más tipo montaña con bicicletas amortiguadas y ruedas más anchas. La proliferación es muy evidente y constante, lo que ha ocasionado que algunos circuitos se hayan llenado de entusiastas, semiprofesionales y expertos profesionales.

Un artículo que leí me resultó super interesante, ya que tildaba a los ciclistas de enemigos de la economía tal cual la conocemos. Basaba su explicación en que las personas al movilizarse sólo en bicicleta para cubrir todos sus menesteres diarios, no gastan su dinero en seguro para el auto, combustible, lavaderos, servicios de mantenimiento de talleres, repuestos. Por lo general gozan de buena salud, por lo que no invierten asimismo en medicinas, doctores e internaciones.

La pandemia ha modificado para bien costumbres respecto del cuidado e higiene personal, entre los cuales está el lavado de manos, no compartir utensilios, proteger con el codo los estornudos y al toser. Además, ha reflotado la importancia de concentrar una adecuada atención en la salud física para posibilitar una salud mental acorde.

Sin entrar en detalles sobre los efectos negativos de la pandemia, ya los medios en general se encargan de ello, pienso que es oportuno resaltar que algunas de las nuevos modelos, vivencias y convivencias que se han desarrollado ponen en foco cuestiones que estaban en un segundo o tercer plano en nuestras vidas. La importancia de los afectos, lo valioso del cuidado mutuo, y las prácticas de salud responsables, son sólo algunos de los que podemos citar.

Por otro lado, la legión de equilibristas en dos ruedas seguirá en aumento, siendo muy difícil de predecir si será sólo una moda pasajera o algo que vino para quedarse.

Con este viejo pero renovado hábito, he recobrado el sentir en mi corazón la alegría de subir a una bicicleta que me acerca a mi Papá y todo su cariño.

Con el aire pasando por mis pulmones, siendo mis piernas los motores que me impulsan, vuelvo a saborear el barro donde la cinética no contrarrestada me depositó hace muchos años. Los ojos verdosos de Ana me observan con esa combinación de enfado, incredulidad y amor.

Respiro aires de niño y me siento feliz.

Me envuelve la energía y magia de la adolescencia.

¿Acaso existe un precio para eso?

Narcisista !

La historia de Narciso nos narra los pormenores de la vida de esta persona que sufre una condición particular, que según nuestro diccionario puede ser descripta como:

«Admiración excesiva y exagerada que siente una persona por sí misma, por su aspecto físico o por sus dotes o cualidades».

En un sentido estricto se trata de un trastorno narcisista de la personalidad, que es más frecuente en hombres, aunque no excluyente del género femenino. Se distingue por una necesidad excesiva de recibir admiración, indiferencia con respecto a los sentimientos de los otros, intolerancia a la crítica y sentimiento de que los demás le deben algo.

La mitología nos trae tres versiones distintas de la historia, dependiendo de su origen, aunque con varias coincidencias.

En la mitología griega, Narciso era un joven con una apariencia bella, hermosa y llamativa. Todas las mujeres y hombres quedaban enamorados de él, pero este les rechazaba. Entre los jóvenes heridos por su amor estaba la ninfa Eco, quien había disgustado a Hera y por ello esta la había condenado a repetir las últimas palabras de aquello que se le dijera. Por tanto, era incapaz de hablarle a Narciso por su amor, pero un día, cuando él estaba caminando por el bosque, acabó apartándose de sus compañeros. Cuando él preguntó «¿Hay alguien aquí?», Eco respondió: «Aquí, aquí». Incapaz de verla oculta entre los árboles, Narciso le gritó: «¡Ven!». Después de responder, Eco salió de entre los árboles con los brazos abiertos. Narciso cruelmente se negó a aceptar su amor, por lo que la ninfa, desolada, se ocultó en una cueva y allí se consumió hasta que sólo quedó su voz.

Para castigar a Narciso por su engreimiento, Némesis hizo que se enamorara de su propia imagen reflejada en una fuente. En una contemplación absorta, incapaz de separarse de su imagen, acabó arrojándose a las aguas. En el sitio donde su cuerpo había caído, creció una hermosa flor, que hizo honor al nombre y la memoria de Narciso.

La versión grecolatina muestra que el orgulloso e insensible Narciso es castigado por los dioses por haber rechazado a sus pretendientes. Se cree que es una historia moralizante dirigida a los adolescentes griegos de la época. Hasta hace poco la única fuente de esta versión era un fragmento de la Descripción de Grecia de Pausanias, 150 años posterior a Ovidio. Una versión muy similar fue descubierta en el llamado Papiro de Oxirrinco en el año 2004, una versión muy anterior a la de Ovidio en al menos unos cincuenta años.

En esta versión helénica, el joven Aminias ama a Narciso pero es rechazado cruelmente por él. Como una forma de burlarse de Minias, Narciso le entrega una espada, que Aminias utiliza para suicidarse ante las puertas de la casa de Narciso, mientras reza a la diosa Némesis pidiéndole que Narciso un día conozca el dolor del amor no correspondido. Se cree que esta maldición se cumple cuando Narciso se enamora de su propia imagen reflejada en un estanque e intenta seducir al hermoso joven sin darse cuenta de que se trata de él mismo hasta que intenta besarlo. Entristecido de dolor, Narciso se suicida con su espada y su cuerpo se convierte en una flor, la cual se le llamó Narciso.2​Esto, puede ser tomado como un mito o leyenda.

La versión romana es considerada la clásica. En ella, Ovidio cuenta que la ninfa Eco se enamora de un vanidoso joven llamado Narciso, hijo de la ninfa Liríope de Tespias y del dios fluvial Cefiso.

Preocupada por el bienestar de su hijo, Liríope decidió consultar al vidente Tiresias sobre el futuro de su hijo. Tiresias le dijo a la ninfa que Narciso viviría hasta una edad avanzada mientras nunca se conociera a sí mismo.

Un día, mientras Narciso estaba cazando ciervos, la ninfa Eco siguió sigilosamente al hermoso joven a través de los bosques, ansiando dirigirse a él pero siendo incapaz de hablar primero, ya que la diosa Hera la había maldecido a solo poder repetir la última palabra de lo que otros decían. Cuando finalmente Narciso escucha sus pasos detrás de él, pregunta: «¿Quién está ahí?», a lo que Eco responde: «ahí». Y continuaron hablando así, pues Eco únicamente podía repetir lo último que otros decían, hasta que la ninfa se mostró e intentó abrazar a su amado. Sin embargo, Narciso la rechazó y le dijo vanidosamente que lo dejara en paz, y se marchó repudiándola. Eco quedó desconsolada y pasó el resto de su vida en soledad, consumiéndose por el amor que nunca conocería, hasta que solamente permaneció su voz.

Por lo que se refiere a Narciso, un día engañado por Nemesis se acercó a un arroyo. Al verse reflejado en las aguas, la visión de su vanidad y lozanía, lo atraparon en un castigo sin fin, muchos pensaban que por miedo a dañarlo no lo tocaba y era incapaz de dejar de mirarlo. Finalmente, Se dice que Narciso se suicida al no poder tener el objeto de su deseo. Y donde su cuerpo yacía, creció una flor que llevaría su nombre: un narciso.

En otras versiones, sin duda influidas por la versión helénica, se dice que otra mujer que también había sido rechazada por Narciso, en un acto de celos al verlo hablar con otra mujer que parecía cercana a él, rezó a la diosa Némesis para que lo castigara. En otras versiones se dice que Narciso es atormentado en el inframundo contemplando un reflejo que no corresponde a su amor.

Dejando un poco de lado la narrativa, podemos decir que quien este libre de algo de vanidad que tire la primera piedra.

En varios sentidos los conceptos de egocentrismo, egolatría, orgullo, presunción, afectación están vinculados íntimamente con nuestro amigo Narciso.

Quien más quien menos, los rasgos narcisistas están presentes en cada uno de nosotros. Aunque no llegue a conllevar una patología nos ocasionan problemas relacionales derivados de una excesiva autoestima y escaso nivel de empatía con los demás.

Las inseguridades, los excesos de autoestima y las ansiedades nos llevan a esa especie de refugio o cobijo, donde vemos nuestra imagen sobredimensionada en el espejo.

Por el otro costado. la aceptación, la humildad, la sencillez nos permiten distinguir nuestra dimensión humana individual y a partir de allí interactuar con los otros considerandolos como auténticos iguales.

Los ecos narcisistas reverberan en nuestro devenir diario, identificarlos y gestionarlos es todo un desafío para el cual no existen recetas aplicables.

¿Cómo andan tus narcisos?

Las flores que te entregan:

¿Te acercan o te alejan de relaciones humanas fuertes y saludables?

¿Diferencias amor propio de narcisismo?

Para culminar, Sigmund Freud nos trae un pensamiento revelador:

“ El que ama se hace humilde. Aquellos que aman por decirlo de alguna manera, renuncian a una parte de su narcisismo» .

Poliamor !

El frío de las últimas jornadas ha pegado duro y constante. No dispongo de una estadística concreta que avale mi afirmación, sin embargo mi cuerpo se ha sentido comparativamente más destemplado que en otros inviernos cercanos.

Esta estación viene acompañada por bajas temperaturas desde tiempos inmemoriales. Hay que transitarla, pandemia de por medio, tratando de no enfermarnos ni siquiera de un resfriado.

La crisis del coronavirus nos tiene a mal traer, aunque no debemos olvidar que el mundo tal cual hoy lo conocemos tuvo guerras mundiales, hambrunas, pestes, y otros malos episodios históricos que nos han provocado incluso más daño que este. Seguro saldremos como tantas veces lo hemos hecho, más o menos fortalecidos, dependiendo esto de muchos factores algunos de los cuales, aunque lo quisiéramos no manejamos por completo. Se me ocurre pensar que lo único que no podemos perder es la esperanza. Entrar en un ciclo de desánimo que nos haga bajar los brazos no es la mejor opción que nos queda, porque somos seres inteligentes que cada día nos enfrentamos a las más diversas circunstancias, las cuales nos ponen a reír y llorar. De eso se trata vivir.

Relacionado con esto de existir en este mundo compartido, declaro ser uno de los tantos lectores de portales de noticias por internet. Dentro de ese ámbito se han hecho repetitivas las publicaciones respecto del amor compartido entre varias personas.  Un hombre relacionado amorosamente con dos mujeres, una mujer con dos hombres, convivientes o no en la misma casa, con todas las alternativas y variantes posibles. Se puede decir que está de moda hacer foco en una tendencia social de relacionamiento privado, mostrando todas sus aristas e indagando acerca de la frecuencia de su práctica. En mayor o menor medida hemos sostenido conversaciones sobre la conveniencia o no del poliamor.

Nuestro morbo hace que esas noticias impacten por encima de otras menos íntimas, que tienen reducido espacio para el debate o para emitir juicios de valor.

Un famoso actor de Hollywood, admitió que su esposa se había relacionado con otro hombre en una breve lapso de tiempo donde estuvieron distanciados. Ella salió a corroborar la información. Fue tema central de varias páginas web como uno de los acontecimientos del año.

En algunas sociedades más abiertas el tema dejó de ser impactante, ya que develar cuestiones íntimas no vende tanto como en otras latitudes.

La presencia, ausencia o proporción de relaciones amorosas de pareja basadas en el concepto de poliamor no es para novedoso.

Del mismo modo , pero ubicandonos ahora en un concepto de amor universal, aparecen reseñas de personas que toman en adopción niños huérfanos, abandonados, familias enteras constituidas para salvaguardar la crianza y la educación de niños sin posibilidades.

Familias tradicionales o ensambladas de divorcios anteriores donde se comparten muchas experiencias enriquecedoras, se han sumado a esta tendencia de compartir relaciones y objetivos comunes que agregan calidad a nuestras vidas.

Personas que dedican sus vidas a dar de comer a desposeídos, niños, ancianos en situación de calle, son otra faceta de este amor más despojado, que muestra la versión más solidaria del amor.

Amigos que transitan su vida, sus negocios, en una especie de ritual para coexistir con mayor fuerza, sobrellevando juntos el trayecto de la existencia en común, profesan un sentimiento bastante desarrollado: el amor de amigos.

El prefijo POLI que acompaña a la palabra AMOR, se impone desde los medios limitada a su uso vinculada con la pareja romántica, enamorada, cada vez más abierta y desprejuiciada.

En lo personal considero poco acertada la distinción del poliamor a un solo ámbito de las relaciones humanas.

Redoblando la apuesta considero innecesario gastar un prefijo de nuestra lengua en una distinción que carece de profundidad y deja de lado un sinfín de situaciones que no tienen nada que ver con el enamoramiento.

«Creo que tenemos la oportunidad de sostener el concepto de AMOR, como parte de un proyecto de vida general y compartido, que busque el bienestar como fin superador».

Quedarnos dando vueltas en un debate acerca de cuestiones éticas, morales o de funcionalidad de las relaciones de pareja entre personas adultas, nos hace perder de vista el inmenso potencial de construir una sociedad donde prime el AMOR.

Empatizar con situaciones donde podemos aportar nuestro granito de arena desde una visión más abarcativa nos pone en un peldaño superior.

Pocos dudan de los beneficios emocionales que brinda una relación de pareja, el compartir nuestras vidas con alguien especial. Las modalidades de esas sanas vinculaciones, dentro del respeto y fuera de los abusos nos pertenecen de manera personal.

Por ello el amarillismo exacerbado de nuevas maneras de compartir ese concepto no nos agregan mucho valor como comunidad.

El amor como concepto global y amplio seguirá su camino, poniendo en valor aquello que no se puede monetizar en dinero, acciones, propiedades o bitcoins.

Dedicar tiempo a cultivar relaciones poderosamente afectivas contribuye de manera notable a nuestro equilibrio personal.

Veamos al amor como ese sentimiento que se construye desde el corazón para abrir infinitas posibilidades de dar, ofertar, pedir, recibir, para que emerja de nosotros esa energía positiva que limita nuestros egoísmos y mezquindades. El amor nos permite expandir nuestras acciones más allá de nosotros mismos, nos hace dejar de creer que somos tan únicos y necesarios, nos muestra vulnerables y humanamente perfectibles.

El amor como esa manera mágica y misteriosa de aprender.

Mientras escribo estas líneas con pretensiones de trasmitir algo y generarnos alguna inquietud, mi corazón se emociona al mirar la foto de mis hijas que parecen sonreírme en este preciso momento.

La madre Teresa de Calcula nos regala:

«Cuando nos encontremos con el prójimo,

hagámoslo con una sonrisa…

porque una sonrisa es el comienzo del amor».

Ernesto Sábato:

«Es el otro el que siempre nos salva.

Y si hemos llegado a la edad que tenemos

es porque otros nos han ido salvando la vida,

incesantemente».

Rainer Maria Rilke:

«Amar es una oportunidad,

un motivo sublime que se ofrece

a cada individuo para madurar

y llegar a ser algo en sí mismo,

para volverse mundo».

Para finalizar se me ocurre preguntarte:

¿Cómo andas de amores…… que derriban temores?

La carrera !

Preparación

La conversación surgió de manera natural, una tarde mientras Juan y Guillermo corrían como era su costumbre desde hace varios años. Estudiaban juntos Ingeniería mecánica en la Universidad. Este último ciclo lectivo se había hecho muy pesado, muchas materias exigentes, exámenes, trabajos prácticos , más la necesidad de trabajar para poder ayudar económicamente a sus familias de origen, de condición bastante humilde.  Trotar con buen ritmo todas las tardecitas, por las calles cercanas a la Facultad, les ayudaba a sobrellevar las tensiones. Vivían cerca uno de otro, siendo ambos vecinos de la Universidad, lo cual facilitaba las cosas.

¿qué te parece Guille si nos anotamos para correr la maratón por el aniversario de la Uni?

-¿Vos pensás que estamos preparados?

Hace desde segundo año que corremos al menos cuatro veces por semana. No hemos parado nunca, salvo contadas excepciones. Nuestro promedio debe ser de al menos 10 kms por día.

-Es cierto, pero necesitamos subir distancia y velocidad si queremos tener chance de llegar al final. Son 42 kms hermano.

-Nosotros podemos. Nos quedan un poco más de dos meses para mejorar nuestro estado.

-Lo que te puedo ofrecer es acompañarte en el entrenamiento, para que puedas lograrlo. Voy a correr ese día, pero no me comprometo a terminar la maratón.

-Genial Guille, desde mañana sumamos kms y bajamos tiempos.

Las semanas siguientes Juan estuvo muy animado con la idea de alcanzar con buen estado físico y mental la maratón. Le preocupaba un poco una vieja lesión en la rodilla. Notaba que con el esfuerzo incremental se agudizaba un pequeño dolor que se irradiaba desde sus meniscos.

Guillermo, de temperamento más calmo y racional vivía la etapa de preparación con más relajamiento.

Al mes ya sostenían paso firme en una distancia de 20 kms. Los fines de semana que disponían de más tiempo, se animaban con los 25 kms haciendo un promedio que según sus cálculos los pondrían en la mitad de tabla.

Complementaban la preparación física con una adecuada alimentación, nulas salidas nocturnas y buen descanso.

A la sexta semana, Juan se había diferenciado de su amigo Guillermo. Corría algunos kms más y lograba tramos con un interesante promedio de tiempos.

Estaba claro que Juan tenía un espíritu más competitivo y desafiante.

La última vez que entrenaron antes de la carrera Juan era a las claras superior. Guillermo llegó al final unos minutos después portando su habitual sonrisa.

-Es increíble lo que has mejorado Juan. La verdad es que sos un ejemplo para mí en muchos aspectos. Esta carrera la hago por vos, para ver que llegues a terminarla.

-Te agradezco Guille pero creo que vas a poder. Como cuando lograste rendir casi sin haber estudiado, porque sos un tipo muy inteligente. Como esa vez que le enseñaste al profesor como soldar dos metales diferentes.

-Dale loco, haceme la psicológica.

La maratón

Esa mañana de domingo de abril amaneció con un clima ideal. Unos quince grados, apenas una brisa, por momentos nublado total en otros parcial.

La concurrencia era numerosa. Había un poco más de unos setecientos entusiastas corredores, entre mujeres y hombres de diferentes edades. Algunos corrían 10, otros 20 kms, los menos la maratón completa.

Los dos amigos recibieron sus pecheras numeradas. 92 para Juan, 83 para Guillermo. Para la distancia de 42 kms los corredores sólo superaban la centena.

La estrategia era arrancar juntos los diez primeros kms, luego Juan trataría de mantener un ritmo superior para estar dentro de los veinte primeros y culminar así la carrera. Guillermo llegaría con suerte algo más tarde , en un lote con menor desempeño, pero eso no importaba demasiado para él.

Cuando comenzó la competencia, los dos maratonistas se hicieron un lugar juntos, corriendo codo a codo en el lote de vanguardia. Los dos eran flacos, de estatura regular y daban zancadas casi como dos estampitas pegadas.

Cuando sobrepasaron el cartel de los 10 kms, Guillermo pareció desinflarse repentinamente, más allá de lo previsto. Juan sin embargo, no sólo sostuvo la cadencia sino que la elevó. Su cuerpo entrenado se desempeñaba como una máquina perfecta. Su respiración constante oxigenaba la sangre en su corazón, que bombeaba el vital elemento por sus arterias y venas dando una energía constantemente creciente a sus músculos.

A los 20 kms había diez corredores en la punta. Uno de ellos era Juan, el cual ocupaba la posición número nueve. Mucho mejor de lo pensado.

Guillermo venía unos cinco minutos retrasado respecto de ese lote de avanzada. Le costaba sostener el compás y se notaba que sus fuerzas físicas habían menguado impensadamente. Su espíritu tranquilo y sus ganas de llegar lo mantenían en pista.

A los 25 kms, la competencia era liderada por cinco corredores contenidos en una distancia de unos 100 metros. Juan ya era el cuarto. Se sentía pleno y con muchas energías. En la última hidratación que habían hecho observó como jadeaban los que venían detrás de él. Estaba claro que no había chances de que lo alcanzaran.

La idea era continuar así. Juan había subestimado su preparación. De hecho, parecía estar mucho mejor de lo planificado. Quizás podía estar en el podio. ¿Por qué no?

A los 30 kms Juan estaba en la tercera posición lejos del cuarto, pero al mismo tiempo a unos cien metros del segundo. El líder les había sacado una ventaja considerable a todos. Todo pintaba para que la maratón terminará así.

Guillermo a esas alturas padecía la travesía. Estaba en un lote de varios corredores que se sostenían a unos 3 kms de la punta. De mitad de pelotón para arriba, pero había empezado a acalambrarse un poco. Resultaba evidente que no podría mantener ese ritmo mucho tiempo más.

Juan se preguntaba por su amigo. Empezaron a resonar sus palabras en su mente, aunque mucho más en su corazón.

«Juan, corro para acompañarte, no tengo intenciones de nada más».

Se acordó de muchas noches de estudio, de fiestas a las que habían concurrido juntos, de salvatajes económicos, de cuando Guille lo había aguantado en ocasión del accidente de su papá que lo dejó en silla de ruedas de por vida, del examen de ingreso a la facultad, cuando Guille sin conocerlo, lo había tranquilizado con sus palabras de aliento.

Eran excelentes amigos, como hermanos.

Juan no estuvo en el podio de los mejores porque decidió esperar a su amigo, aquel que lo había apoyado en tantas ocasiones.

Terminaron juntos la maratón, Guille muy dolorido apenas moviéndose sostenido por Juan.

Los buenos amigos disfrutaron luego de unas horas de recuperación donde Guille le seguía reclamando que Juan tenía que haber hecho podio, que se lo merecía.

«Loco, te perdiste el tercer puesto. Además casi seguro una oportunidad con una belleza atraída por tu desempeño».

Juan ahora se mostraba como el más calmo. Esta vez se habían invertido los roles.

El aprendizaje para ambos fue superador.

Aún hoy recuerdan este episodio de sus vidas en común, siendo ahora socios de un taller metalúrgico. Una pyme donde trabajan juntos, la cual arrancaron de cero con mucho sacrificio personal y de las familas que conformaron.

Algunos kilos de más, una fraternidad que se renueva día a día.

Esta historia es resumida por ambos con una frase reveladora:

«Lo más importante no era llegar, sino hacerlo juntos como amigos y compañeros de la vida que somos».

Una historia mínima…… contenida en una poderosa relación que llamamos amistad.

Influencer !

ACTUAL

Las comunicaciones exponenciales en la era de la digitalización han facilitado la aparición de nuevas figuras relevantes. Personas que tienen algo que mostrar, decir, replicar, vender, promocionar.

Es posible definirlos como:

Un influencer es una persona que, de algún modo, ha logrado destacar en los canales digitales, especialmente en las redes sociales, como Facebook o Instagram, así como en plataformas de vídeo como YouTube.

Son personas que han conseguido crear un personaje de gran éxito en el mundo digital, el cual es seguido por miles de seguidores y suscriptores, que en algunos casos llegan a superar el millón.

Por lo general un influencer es alguien capaz de viralizar contenidos: es decir, de multiplicar la difusión y la propagación de videos, imágenes, etc. Además, incide en las decisiones de consumo de sus admiradores, marcando tendencia. Por eso suelen ser figuras que contratan las empresas y las marcas para el desarrollo de campañas publicitarias ya que su fama garantiza la llegada de los anuncios a una gran cantidad de personas.

La noción de influencer ha sido relacionada al famoso pensamiento de Andy Warhol respecto a que, en el futuro, cada individuo tendría sus quince minutos de fama. La popularidad de las estrellas de Internet puede ser súbita, con un crecimiento repentino, pero también fugaz: no son muchas las que consiguen mantener un elevado nivel de reconocimiento con el paso del tiempo.

¿Cómo se explica el marketing digital?

Supongamos que una joven que publica fotografías de sus viajes en Instagram consigue decenas de miles de seguidores y se convierte en influencer. Un fabricante de bolsos y carteras, ante su notoriedad, decide contratarla para que difunda sus propuestas. De este modo le paga una cierta suma a la influencer con el objetivo de que pose con sus productos y comparta las imágenes en Instagram.

Existen ciertas premisas que les permiten a aquellas empresas interesadas en hallar al influencer adecuado para sus productos.

¿Cómo se decide el influencer correcto?

En primer lugar se encuentra su capacidad de suscitar en los demás usuarios reacciones y opiniones cada vez que toca un tema en sus espacios en las redes sociales. Precisamente, un buen influencer puede abrir un debate de cualquier tema, gracias a contar con una predisposición natural al liderazgo. Las empresas deben aprovechar esto para que, de alguna manera, ellos les hagan la mayor parte del trabajo.

A la hora de escoger un influencer, por lo tanto, es necesario estudiar la tasa de interacción que tiene con sus seguidores. Para esto existen herramientas específicas, pero también se puede averiguar mediante una serie de cálculos a mano. No debemos subestimar el potencial que una de estas personas puede tener para conseguir que la audiencia se interesa en un tema o una marca de forma espontánea.

Otro punto a tener en cuenta es la calidad de la audiencia. En la mayoría de los casos no basta con grandes cantidades de seguidores, sino que es preferible un grupo menor pero con ciertas características como el poder económico, la responsabilidad y el compromiso. Además, el buen influencer no sólo desata la polémica sino que se implica en ella y participa de manera activa.

Es importante prescindir de aquellos influencers que se enfocan únicamente en el contenido patrocinado, ya que sus discursos no suelen ser muy legítimos sino más bien guionados por las compañías a las que representan. Por el contrario, el candidato ideal pone a su audiencia en primer lugar, o al menos lo finge de forma muy convincente.

HISTÓRICO

Personas influenciadoras

Muchos líderes a lo largo de la historia han ejercido enorme influjo y sostenido una adecuada autoridad sobre determinadas materias, aun cuando no existieran las redes sociales como facilitadoras en su ámbito de ascendencia.

Si me refiero a la paz se me viene a la cabeza  Mahatma Gandhi.

Si pienso en desarrollo tecnológico aparece en mi mente Steve Jobs.

Si de amor se trata siento que brota la imagen salvadora de Jesús.

En situaciones más terrenales y siguiendo estos razonamientos, es posible que en las estructuras humanas sociales, gubernamentales, empresariales, se facilite el desarrollo de personas que influyen sobre los demás, promoviendo un marketing interno positivo respecto de determinadas conductas, habilidades y objetivos.

Los rasgos característicos y comunes de una persona que puede influenciar son:

  • Autoridad sobre la disciplina basada en resultados, hechos concretos, donde su participación fue decisiva
  • Capacidad de mostrar empatía y disposición para estar al servicio
  • Compromiso, responsabilidad y disciplinas asociadas a la ética

Así como cuando nos preguntamos si un líder se nace o se hace, de la misma forma es válido preguntar si el prestigio social, técnico, humano de una persona influyente se puede construir desde el trabajo personal.

Ejemplos concretos de esto sobran en muchos ámbitos.

Albert Einstein no era precisamente uno de los mejores alumnos, sin embargo pudo lograr cosas impensadas para sus primeros maestros.

Nicola Tesla, uno de los científicos más brillantes relacionados con la electricidad, luchó mucho tiempo para demostrar las ventajas de la corriente alterna, hoy ampliamente difundida.

Louis Pasteur tuvo unos inicios calamitosos vinculados a la química, para luego ser el pionero de los métodos de control de las poblaciones microbianas.

Resulta clave distinguir que aún existen personas que influyen, dentro y fuera de las redes sociales, buscando generar las mejores condiciones posibles para los demás.

Influencers ambientales, sociales, comunitarios persiguen todos los días un objetivo que los trasciende más allá de lo económico, alejados de una visión egoísta.

Por eso aún en este era de la multiplicación tecnológica de los contenidos, es imprescindible diferenciar la estructura del marketing digital, si se quiere de corto plazo y que pretende capitalizar de manera válida una oportunidad, de la visión del pensamiento abarcativo, inclusivo y reflexivo de las personas que de manera positiva ejercen influencia propendiendo al bien general y el progreso sustentable.

Lo que es común

En lo personal considero que pueden coexistir ambos intereses, sobre la base de construir consensos para accionar hacia mejores horizontes.

Las redes sociales utilizadas sin violencia, agresiones, ni mensajes discriminatorios pueden ser inmensamente útiles para generar conciencia y desde ese lugar las personas con autoridad, pueden influenciar y servir de guía para otros individuos que se desempeñan en distintas funciones o responsabilidades.

Tenemos el potencial para crear una enorme de red influenciadora compuesta de personas con crédito para asistirnos en determinados temas de interés común, tal es el caso actual de la pandemia de coronavirus.

Aprovechar la era digital es casi una cuestión ineludible.

Sumar la autoridad de personalidades influyentes es un elemento superador.

En lo individual

Si nos damos cuenta de que, en alguna área de nuestras vidas, estamos influyendo en alguien, tomaremos ideal cabal de la gran responsabilidad que ello implica. Alguien se inspira por algo que hacemos aunque no seamos del todo conscientes de ello.

Confianza, carácter, ejemplo, generosidad, humildad, integridad, y fundamentación de los juicios, son elementos necesarios para influenciar en nuestro trabajo, familia, amigos o equipos a los cuales pertenezcamos.

Frase final

«Dar ejemplo no es la principal manera de influir sobre los demás; es la única manera» – Albert Einstein

Aún tenemos margen !

Esta mañana grisácea y anodina me encuentra pensando en los últimos seis meses transitados. Quien hubiera siquiera imaginado que nuestras vidas cambiarían de esta manera.

Desde las primeras presunciones allá por diciembre de que un virus con capacidad de contagio elevada se había empezado a diseminar por el globo, hasta las confirmaciones más palpables de sistemas de salud colapsados, con más de 11 millones de personas contagiadas, más de 500 mil abatidos, y con un epicentro más marcado ahora en nuestra América completa, sólo han transcurrido unos 180 días.

Meses de distanciamiento, aislamiento, miedo, confusión, nulos abrazos, apretones de manos y besos, nos hemos acostumbrado a protocolos, barbijos, lavados de manos con jabón, alcohol, desinfección de superficies, zona sucia, zona limpia. Cada vez estamos más convenicidos de que muchas de estas prácticas vinieron para quedarse.

Más allá del sufrimiento por la escasez de contacto social, familiar, dependiendo de la edad, el trabajo y las actividades en curso las personas fuimos relegando:

Actividades educativas

Posibilidad de mantener nuestros negocios abiertos

Recreación y actividades culturales

Acceso al trabajo

Prácticas deportivas

Turismo

Solo para citar las más recurrentes, pidiendo disculpas de antemano por si alguna no se encuentra mencionada.

La pandemia nos ha afectado a todos en común, no así los disímiles esquemas de aislamiento. Algunos rígidos, otros menos restrictivos, dependiendo de muchos factores.

Europa que fue duramente golpeada durante marzo y abril parece haber encontrado un equilibrio, pudiendo lograr la apertura de actividades culturales, turísticas y deportivas, para sumarlas al resto de las actividades comerciales, industriales y de servicios que ya habían sido habilitadas.

El camino en nuestra América ha resultado más tortuoso, ya que varios países comenzaron con la cuarentena de manera temprana, aunque aún no logran salir del todo, obteniendo resultados dispares y con incertiduembres hacia adelante.

Por un lado, el miedo a que los sistemas de salud colapsen provocando que el número de fallecidos se eleve, por otro costado la tristeza de ver cómo la falta de actividad va sumiendo en la pobreza a miles de personas con las consecuencias ya conocidas.

Las visiones de infectadura o ausencia de sensibilidad ante la muerte son usadas como puntos extremos de opinión y pensamiento, alejadas del pragmatismo y del sentido común.

En el medio científicos a favor y en contra de cuarentenas cortas o largas, con escasez de fundamentos comprobados.

El combo de estos seis meses ha puesto en claro que los sistemas de salud son limitados e insuficientes para contener una ola de pacientes contagiados, pero al mismo tiempo los recursos económicos disponibles no alcanzan a cubrir las necesidades esenciales de un gran número de personas que no tienen acceso al trabajo.

El parate ha cambiado el paradigma de muchos que andaban siempre a máxima velocidad, encontrando ahora un balance más moderado para su vida. Al mismo tiempo el estancamiento ha producido que se sumen cada vez más personas a la condición de estar fuera de los sistemas de protección económica y de salud.

El régimen imperante afecta a todos de manera desigual, provocando situaciones críticas e impensadas.

Ocupamos seis meses para tomarle el pulso a esta coyuntura que nos tiene hoy contras las cuerdas, pareciera que con poco lugar para tomar decisiones en otro sentido.

Lo que accionamos nos trajo hasta acá. Ahora no tenemos más remedio que elaborar un plan para salir un poco más allá del aislamiento y la cuarentena.

La buena noticia es que Europa ha podido encontrar un camino.

Lo positivo es que su programa parece estar alejado de las antípodas de liberación total o encierro definitivo.

Lo concreto es que tiene características prácticas alejadas de ideologías extremas.

Quizás podamos encontrar certezas y copiar los elementos que nos pueden servir para trazar un nuevo recorrido para los próximos seis meses.

Podemos considerar el 2020 como un año para el olvido, dónde sólo podremos subsistir.

En broma o en serio, la pandemia es la excusa perfecta para lo que nos está saliendo mal.

Creo que puede ser la excusa para hacer muchas cosas bien y mejoradas, respecto de nuestros sistemas de salud, eficiencia en el uso de recursos, programas de mitigación del calentamiento, nuevos hábitos de consumo, sistema de prevención de enfermedades y varios más que siempre están en el tapete pero que no alcanzamos a promover del todo.

Cada día tenemos menos chance para entender a la pandemia como una oportunidad sin igual para trazar un plan con remozados ingredientes, aquellos que nos permitirán una mayor sustentabilidad para superar este y otros procesos de este tipo, donde las recetas vigentes ya no funcionan acabadamente.

En lo personal creo que las sociedades que mejor entiendan este cambio de escenario serán capaces de sortear mejor las dificultades, pudiendo en los seis meses que quedan aprovechar cada valioso minuto para emprender un proyecto con diferentes objetivos que los que hemos perseguido hasta ahora.

Huelga decir que no debemos relegar nuestras libertades, el respeto por el otro y el compromiso por crear sistemas alejados de la corrupción, que propendan la igualdad de oportunidades y el bien general.

¿Sin margen?

¿Con margen?

Prefiero vivir pensando que nos queda un poco de espacio para aprovechar la mitad del año que nos queda, promoviendo acciones concretas desde ese lugar de posibilidad.

Soy de los que piensan que un partido se puede ganar en tiempo de alargue, casi sobre la pitada final, manteniendo una ferrea convicción de que somos capaces y nos hayamos preparado para….

Vos, ¿qué opinas?

Los latidos de tu corazón !

Existen días que quedarán irremediablemente en tu memoria. Dependiendo de a qué le demos importancia o el grado de afectación emocional, vienen acompañados de sucesos, personas, momentos inesperados o esperados, que nos graban un recuerdo a fuego. Recordar podría ser definido como volver a pasar algo por el corazón. Vivir de nuevo esos instantes usando nuestro órgano más sensible.

En mi plano íntimo aparece en primer lugar la evocación de Papá, aquel que supo amarme tal cual era, tratando de respetar al rebelde niño-adolescente. Se me viene a la memoria su mágica risa, acompañadas de sus lágrimas por igual, mezcladas siempre con palabraas tiernas.

En el plano de los hechos puedo mencionar una lista larga, plena de eventos memorables.

El pasado de cada uno de nosotros encierra miles de construcciones personales logradas a base de esfuerzo e inteligencia, evocadas sobre todo por la presencia de marcas sutiles, indelebles y poderosas: sensaciones y sentimientos que nos atraviesan cuasi como un torbellino impredecible y errático. Momentos donde sólo podemos escuchar los latidos de nuestro corazón, expresando sensaciones de alegría, tristeza, miedo, esperanza, enojo, frustración, plenitud, paz, tan difíciles de explicar, casi como la vida misma.

Es probable que mientras leas estos párrafos hayan regresado a tu cuerpo algunas de esas sensaciones. La historia que las acompañan es tan personal y cautivante que muchas veces merece el tiempo de ser revivida.

Este 15 de junio pasado entrará en la categoría de no ser un día más.

La jornada anterior había sufrido de dolores estomacales intensos y prolongados. Acostumbrado en cierta manera a soportarlos con cierta frecuencia le di poca relevancia en ese momento. Aún así y siendo domingo mis comidas fueron frugales y mi actividad escasa. Esa noche no pude conciliar el sueño. La mañana del lunes me encontró igual o peor que el domingo. La intensidad del tormento se focalizaba en el lado inferior derecho de mi bajo vientre.

Conversando con mi compañera Eugenia, me deslizó la posibilidad de que sea un problema de cierta gravedad. Te acompaño a la clínica me dijo, no es bueno que sigas así.

Previamente llamé a un amigo doctor, quien confirmó las presunciones de mi esposa.

Che loco, por lo que me relatas, puede ser vesicular o apéndice. En ambos casos y dado que ya tienes una ligera fiebre, mi recomendación es que no demores más tiempo para concurrir a una clínica. Ya habló al Instituto donde trabajo para que te reciban, te hagan los estudios y de ser necesario una cirugía.

Lo primero que hube de sortear fue el miedo a recurrir al sistema de salud en época de pandemia. Pensaba para mis adentros que si bien hacía casi noventa días que no había un caso en la ciudad donde vivo, quien podía garantizar algo sobre eso.

Dos horas y media después del mediodía ingresé al centro de salud. Eugenia quedó afuera porque no tenía permitido el acceso por cuestiones de protocolo del covid.

El diagnóstico elaborado a base de análisis de sangre, radiografía y tomografía computada no dejaba margen de duda para los doctores: «apendicitis aguda que requiere extirpación quirúrgica inmediata».

Necesitamos operarte amigo.

¿Estamos seguros?

Totalmente, ya que entras en zona de riesgo de una infección generalizada. Según nos dijiste no comiste al mediodía. Eso nos da la posibilidad de hacer la cirugía a las 18 horas.

¿puede pasar Eugenia para hablar con ella y organizar?

Si por supuesto.

Ya en presencia de mi compañera:

Buenas tardes señora. Su esposo necesita ser operado lo cual puede ser hecho en dos horas más o menos. Su cuadro es algo crítico , pudiendo pasar a la brevedad a ser muy crítico sino lo intervenimos extrayendo su apéndice. Es una operación sencilla y común. No se preocupen. Si están de acuerdo firmamos las autorizaciones y procedemos a organizar todo.

¿Nos dejan un momento solos?

Si por supuesto.

La charla fue breve. Coincidimos en que no había alternativa, ni tiempo para otras consultas. Mi amigo doctor confirmaba por mensaje que era el único camino.

Terminamos con las formalidades. Hablé con mi hija menor por teléfono para calmarla, ya que era la más angustiada de las tres:

«Luci, todo va a salir bien. Mañana por la mañana, según dicen los médicos, papá estará en casa«.

En dos cortas horas hubimos de organizar la familia y los elementos necesarios, mientras la clínica preparaba todo para la cirugía.

El ingreso al quirófano fue puntual. Nunca había sido sometido a una intervención de ese tipo.  Mientras los médicos me preparaban, previo a la anestesia general, me daban palabras de aliento. Pienso que habrá sido por mi cara de terror. La verdad no me sentía tranquilo y eso se transmitía en mis expresiones.

El anestesista me miró a los ojos mientras me explicaba lo que haría. Comenzado el procedimiento, luego de unos minutos no tuve más conciencia de nada.

Desperté una hora y media después viendo la sonrisa de Eugenia. La cirugía había sido exitosa. Estaba muy mareado y decía algunas incoherencias.

Me llevaron a la habitación.

Cerca de las 21 horas, estando ya casi lúcido, ingresó uno de los médicos que estuvo participando de la cirugía para ver cómo estaba.

Te portaste bien gordito me decía mientras revisaba el suero y las heridas.

Por dentro pensaba: ¿cómo sería portarse mal estando anestesiado en un quirófano?

La noche fue mucho menos que placentera. Dormí casi nada debido a las molestias. Cada dos horas las enfermeras ingresaban a la habitación para cumplir con las rutinas y controles.

A la mañana me visitó el cirujano, quien verificó que estaba todo bien. Me pidió que me levantará y caminará un poco. Unas horas antes del mediodía del martes 16 me pude retirar a casa.

La recuperación está siendo normal. Registro muchos menos malestares que antes, con lo que intuyó que mi apéndice venía dañado desde hace ya mucho tiempo. Con el discurrir de las semanas podré corroborar si he ganado calidad de vida. La dieta está colaborando de seguro con eso.

En reiteradas ocasiones, cuando alguien me decía que se va a someter a una cirugía con anestesia general, si bien le daba importancia, no sabía bien de que se trataba.

Ahora que viví esa experiencia de seguro voy a demostrar mucha más empatía, poniéndome en los zapatos del otro.

Gracias a mi amigo doctor quien fuera mi primer consultor, a los cirujanos y enfermeras, a mi esposa y mis hijas hoy puedo estar acá escribiendo de nuevo. Agradecimiento a todos los que se preocuparon por mi salud.

Necesito seguir poniendo atención y conciencia para superar este quiebre, suceso inesperado como muchos otros.

Ese lunes quedará en mi memoria atesorado y engalanado por miles de emociones.

La necesidad de consolar a mi hija, la sonrisa y afecto de mi esposa, los miedos que superar, la visión de la vida que cambia de un momento para otro, tornándola tan inabarcable y maravillosa.

Llega un momento en que te encuentras sólo con los latidos de tu corazón.

Ellos marcan el ritmo de tu existencia animándote a seguir.

No son sólo meros compases, son el recuerdo tangible de la presencia del amor , de aquello que nos mueve…..

Esas emociones que no habrás de olvidar.

Ser padre en un día celeste y blanco !

Mi cerebro me está mezquinando palabras que necesitan conjugarse para poner un título a este escrito, que pretende resaltar varios acontecimientos los cuales parecen tener ningún elemento en común. Sólo por razones de ordenamiento lógico, primero las personas serán atraídas o no por el epígrafe distintivo. Este habrá resultado más o menos efectivo, dependiendo del interés creado en los osados lectores .

El título puede generar expectativas que ojalá sean rigurosamente compensadas por el contenido del texto. Algunos comenzarán la lectura sólo entusiasmados por el encabezado, para abandonarla a la mitad, con un gesto explícito de pérdida de tiempo. Otros seguirán leyendo en la firme creencia de que lo bueno seguro vendrá al final. Unos pocos se sentirán identificados con alguna idea, vocablo o construcción que les resulte cercana, íntima o representativa.

Diviso el cielo diáfano que representa los colores de nuestra bandera, aquella creada por nuestro General Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano, quien un día 27 de febrero de 1812, la enarbolará por primera vez a orillas de nuestro rio Paraná.

Un 20 de junio de 1820, acosado por dolencias crónicas, moría ese artífice de nuestro símbolo más representativo, constituyendose en uno de los próceres de nuestra independencia. El médico escocés que lo atendió por última vez lo encontró en muy mal estado habitando la más absoluta pobreza. Manuel quiso gratificar su servicio profesional, pero este no se lo permitió.

Católico a ultranza, terciario de la orden de los dominicos, fue enterrado en la basílica de Santo Domingo, muy cerca del lugar de su nacimiento y defunción, la casa familiar paterna, actual Avenida Belgrano 430, de la ciudad de Buenos Aires.

Manuel vivió cincuenta años, desde aquel 3 de junio de 1770. Doscientos años después de su desaparición física resulta difícil de creer que el enorme cúmulo de actividad al servicio de la Patria, pudiera caber en ese corto lapso de tiempo que fue su vida. Sus reseñas históricas se refieren a él en sus múltiples facetas como abogado, economista, periodista, político, diplomático y militar.

Vivió parte de su juventud en Europa, dónde recibiría la inspiración de grandes pensadores. Tuvo activa participación en la revolución de mayo y fue jefe militar de la expedición al Paraguay y a la Banda Oriental. Juzgado y exonerado por las derrotas sufridas, es designado jefe del Ejército del Norte. Esa nueva misión inspiraría su decisión más trascendente: crear nuestra enseña patria.

En la posta de Yatasto recibe al resto del ejército del Norte que volvía derrotado y mal pertrechado, compuesto de sólo 1.500 hombres. Con poco tiempo de preparación y trabajo de recomposición, el General Belgrano libra y gana dos batallas decisivas contra los realistas españoles en Tucumán (la más importante) y Salta, para luego ser derrotado en Vilcapugio y Ayohuma. Su insignia flameó en combate por primera vez en el combate de Tucumán y fue de ahí en más nuestro estandarte y guía.

Los años posteriores hacia el final de su corta y prolífica existencia, lo encontrarían desempeñando funciones diplomáticas. Por el año 1815 fue designado negociador de nuestra independencia en Europa, desde donde se vino con las manos vacías. A continuación asumiría funciones varias durante los períodos de sucesivas guerras civiles, hasta ser nombrado nuevamente como jefe del Ejército del Norte, período de escaso protagonismo, sin un accionar destacable producto de desavenencias políticas y su crítico estado de salud.

Manuel Belgrano tenía fuertes convicciones respecto del desarrollo del comercio interno, la necesaria industrialización de nuestras materias primas, la educación, la religiosidad y la conductas honrosas.

Una vida plena de acciones y propósitos, que lo hicieron transitar éxitos y fracasos, los cuales nunca menguaron su voluntad inquebrantable por estar al servicio de la Patria.

Muy amigo de valores tales como la honestidad, la firmeza, la espiritualidad, la superación y la humildad por encima de todo, nos legó un símbolo de unidad y construcción de nuestra identidad patria, con el propósito de superar los resentimientos y los odios.

Es probable que este domingo nos encuentre celebrando en familia «el día del Padre».

El virus nos encuentra en una etapa menos rigurosa, pero continúa amenazando con su increíble contagiosidad.

Belgrano nos enseña a superar los miedos propios y ajenos. Nos permite conservar la creencia en nosotros mismos como artífices de nuestro destino, a valorar la enseñanza, el trabajo y la justicia como pilares fundamentales de la edificación de nuestra sociedad.

¿Qué tienen en común ambas celebraciones?

Creo en mi opinión de que además de sentirnos halagados como Padres mientras abrimos algún regalo o levantamos la copa para brindar, tenemos la posibilidad de renovar nuestro compromiso con la responsabilidad educadora de nuestros hijos, reforzando nuestra vocación de servicio.

Resulta oportuno revisar valores que nos permitan educar en la construcción de una sociedad basada en el respeto, la libertad, la creatividad y la inclusión.

Ser padre, combina la proeza del amor, con otros condimentos más duros o exigentes: trabajar, enseñar, mostrar, escuchar y estar al servicio de nuestros hijos.

Este fin de semana confluyen sensaciones de Patria y Paternidad, entrelazadas en los colores celeste y blanco de nuestra bandera.

Mientras disfrutamos nuestro día del padre, reflexionemos acerca de ese hombre que no vivió para ser reconocido, sino por el honor de servir a los demás, compartiendo un sueño de libertad.

Un recordatorio especial para los papás que no están.

Para ellos y los presentes, les regalo dos frases geniales de Manuel Belgrano, que lo muestran en su esencia:

«Mucho me falta para ser un verdadero padre de la patria, me contentaría con ser un buen hijo de ella».

«Ni la virtud ni los talentos tienen precio, ni pueden compensarse con dinero sin degradarlos».

A disfrutar juntos de un Domingo especial !

Tu mejor versión !

Semana de vaivenes climatológicos marcados. Un calorcito acogedor nos acompañó en sus inicios, pero hacia el jueves un frío viento pampero nos recordó que estamos en la fase de despedida del otoño.

El remedio para las bajas temperaturas y la brisa fuerte que nos saca el calor del cuerpo, es andar abrigado. En mi caso particular eso se extiende a mi cabeza desprovista de cabellera. Debo evitar que se me congelen las escasas ideas.

Si de ideas se trata, en alguna de las conversaciones habituales, una persona me preguntó que me hace sentido al escribir, para qué invierto mi tiempo en ese hábito.

No hube de pensarlo demasiado:

“ Lo que trato de buscar en mí y en los demás es la mejor versión de nosotros mismos”.

Me miró sonriente. Hizo varias preguntas al hilo.

¿Cómo sería?

¿Por qué no escribís sobre eso este finde?

La verdad es que me interesa.

«Me parece bárbaro, asumo el compromiso de hacerlo».

Y aquí me tienen redactando algo a pedido, con mucho temor por la decepción propia y ajena.

La antesala que pueda resultar algo desesperanzadora es que no existe una receta. Mi mejor aproximación es la que voy a tratar de mostrarles. Me ha ayudado en lo personal y colectivo.

Primer hecho destacado,

Gracias a la sabia naturaleza, a nuestra educación y a los ámbitos en los cuales compartimos vivencias y conversaciones, nuestros puntos de partida son disímiles.

Requiero definir mi posición de salida.

¿Quién estoy siendo hoy respecto de un aspecto personal, social, laboral, familiar, espiritual, económico, cultural, afectivo o de desarrollo?

De cajón, es necesario precisar a continuación en qué ámbito de esos quiero encontrar mi mejor versión.

Segundo hito,

La versión a la que aspiro se apalanca comúnmente en algún área de mi vida dónde mis resultados son por encima de mi media, para generar un crecimiento en otra donde mi desempeño resulta pobre, dónde evidencio problemas o falta de….

Eso requiere salir de la zona de confort, para animarnos a trabajar en aquello en lo cual no me siento satisfecho. La decisión de abandonar lo conocido y acogedor no es sencilla, por lo que la voluntad y el ánimo necesitan ser acompañados por un plan, organizado por objetivos simples, medibles y comprobables.

Tercer elemento,

Elaborar un programa, es imaginar el camino que voy a realizar, estableciendo las postas o los logros a los cuales quiero arribar.

La senda, como he manifestado tantas veces, es según mi punto de vista, aquello tan sustancial y poderoso que nos acerca al éxito o al fracaso.

Los trayectos rara vez son rectos, lineales, sencillos y controlables.

El mapa que nos guía, necesita de valores o creencias, que son nuestros instrumentos de orientación. En ellos nos basamos para decidir lo bueno, lo malo, lo permanente, lo efímero.

Las emociones y los estados de ánimos necesitan amortiguarse, para lo cual es necesario hacer paradas o altos, para festejar los resultados alcanzados o tomar fuerzas para superar los fracasos. La energía que nos mueve necesita oxigenación, actividades que nos liberen del stress.

¿Qué más hace falta?

Al menos yo no tengo registrosal menos de un recorrido en completa soledad.

Las relaciones y compañías son muy necesarias para facilitarnos las cosas. Para ello debo adquirir gimnasia para pedir, ofrecer y comprometerme con……

Cuarto aspecto esencial,

Una red de relaciones, para llegar tan lejos como nuestros vínculos nos lo permitan.

¿Todo esto nos garantiza el proceso?

En lo personal agregaría algunos condimentos, sin pretensión de ofrecer un ciento por ciento de efectividad:

  • Desarrollar una actitud aprendiente
  • Mantenerse en la humildad
  • Respetar a los otros

Sucede que nuestro lado ciego necesita ser develado, por lo que es muy útil avanzar en este proceso de crecimiento acompañado por un coach que nos asista en este desarrollo personal.

Las preguntas que nos hagamos, suelen ser más importantes que las respuestas.

«La mejor versión de uno mismo ni tiene edad cronológica, ni tiempo y parece no terminar nunca».

Nuestro devenir nos pone muchas veces en la encrucijada de reinventar nuestra vida.

Llevar a cabo de manera programada ejercicios de este tipo en pos de superarnos, implica un antes y un después respecto de la valoración personal propia y ajena.

La frutilla del postre, es que sin un sentido convincente o un propósito motivador, nuestras optimizadas formas de ser pueden derrumbarse como castillos en el aire.

En el hombre en busca de sentido, Victor Frankl, sobreviviente de los campos de concentración durante la segunda guerra mundial nos dice:

«No hay nada el mundo que capacite tanto a una persona para sobreponerse a las dificultades externas y a las limitaciones internas, como la consciencia de tener una tarea en la vida».

«Lo que importa no es el sentido de la vida en términos generales, sino el significado concreto de la vida de cada individuo en un momento dado».

Para finalizar la que deviene más espectacular para mí:

«El amor es la meta última y más alta a la que puede aspirar el hombre».

Bienvenidos a la búsqueda permanente de nuestra mejor versión.

Si sos por un instante esa visión anhelada de tí mismo.

¿Qué estarías haciendo ahora?

De Terror !

La etapa de niño a adolescente no me resultó fácil de conjugar. A mis doce años de edad era pequeño para algunas cosas, aunque grande para otras. Desde el primer año de secundaria tuve la fortuna de contar con una gran maestra de literatura. La profe Lillo se afanaba por despertar en nosotros, el interés por las letras y la técnica de la palabra.

Sin internet ni social medias, sólo podíamos recurrir a la biblioteca del colegio. Modesta pero efectiva, allí se encontraban los volúmenes más diversos, que atendían por igual las inquietudes de las ciencias duras y blandas.

Literatura se componía de un universo de palabras, ortografía y reglas de sintaxis, complementada por lecturas obligadas, que debíamos interpretar y presentar a modo de ensayos y síntesis, de lo que él o los autores querían transmitir.

El arte literario era del interés de un grupo reducido, aunque consistente de estudiantes, en su mayoría del sexo femenino y algunos varones entre los cuales me encontraba.

La Profe trabajaba de manera diferenciada con aquellos amantes de las oraciones entrelazadas en un libro. Nosotros los inquietos lectores, éramos su círculo que más esperanzas le generaba. Apasionada por el oficio de la escritura y las letras, intentaba formar hacedores de frases armoniosas, llenas de emoción y de vida. Introducción nudo y desenlace, nos repetía insistentemente.

Las tareas extras para el grupo, consistían en la redacción de los discursos de los alumnos para los actos escolares, a los cuales se agregaba la lectura de libros adicionales a los obligatorios del programa curricular. Por consiguiente, a lo largo de todo el secundario, tuve la oportunidad de escribir encendidas reseñas históricas, para homenajear a nuestros próceres patrios, o especiales textos celebrando el día del estudiante, del aniversario del colegio, entre tantas ocasiones que ameritaban expresar el sentimiento coordinado en vocablos.

Los ejercicios para mejorar nuestras habilidades, incluían por supuesto la adquisición de nuevos conceptos, ideas, la ampliación de nuestro léxico, además del uso y distinción de sinónimos y antónimos.

La profe nos solía decir que no se puede interpretar acabadamente el significado de una palabra, sino se la complementa con sus hermanas que la amplían, y sus negativos o antónimos que las contrapesan.

Durante una clase hubo de escribir en mi carpeta una secuencia de palabras que aún hoy recuerdo:

  1. Cuentos de terror; 2. Sobrenaturales; 3. Metafísicos; 4. Analíticos

Sin comprender acabadamente de que se trataba, al final de la clase me acerqué a su escritorio, para indagar acerca del motivo de lo que había escrito y su significado.

Ella sonriente me devolvió una pregunta:

¿Ya has leído algo de Cortázar?

No, profe.

¿Y de Edgar Allan Poe?

Tampoco.

«Eso que escribí, es el orden de importancia con qué clasifica Cortázar las traducciones al inglés de los cuentos y creaciones de Poe. La literatura en todo sentido, no sería tal, si no hubiera contado con la imaginación y el genio atormentado del escritor estadounidense más prolífico, que vivió sólo cuarenta años».

Otros compañeros se sumaron y la charla derivó en otras inquietudes.

Esa misma tarde fui a la biblioteca para encontrar algo representativo de ese ignoto escritor para mí.

— Busca en ese estante querido.

Mis manos toparon con un pequeño volumen con el nombre del autor.

No recuerdo el nombre del título de la antología. Se me viene a la memoria que contenía unos diez cuentos cortos seleccionados, en realidad nueve más el poema narrativo «El Cuervo».

La lectura a mis doce años de esa recopilación aún me produce escalofríos.

Los que más me impactaron.

Corazón delator

Este cuento lidia con los fuertes sentimientos de culpa a los que se enfrenta un asesino, quien debe cargar con el peso no sólo de ocultar su crimen, sino también de aplacar su propia conciencia, antes de que esta lo arrastre a la locura.

Un fragmento magistral:

«¿No les he dicho ya que lo que toman erradamente por locura es sólo una excesiva agudeza de los sentidos? En aquel momento llegó a mis oídos un resonar apagado y presuroso, como el que podría hacer un reloj envuelto en algodón. Aquel sonido también me era familiar. Era el latir del corazón del viejo…»

El gato negro

“El gato negro” cuenta la historia de un hombre cuya adicción al alcohol le lleva a cometer atrocidades, con consecuencias que luego regresarán para atormentarlo.
En la trama resulta difícil distinguir si Poe alude a elementos paranormales, o si es únicamente la demencia del personaje la que acaba por causar su propia desgracia.

El final de la narración es estremecedor:

«Sobre su cabeza, con las rojas fauces dilatadas y llameando el único ojo, se posaba el odioso animal cuya astucia me llevó al asesinato y cuya reveladora voz me entregaba al verdugo. Yo había emparedado al monstruo en la tumba.»

La caída de la casa Usher

Impactó al público de la época con la temida idea de la catalepsia, es decir, la muerte aparente, una macabra posibilidad en tiempos en que no existían los instrumentos técnicos para determinar el deceso de una persona.

El inicio de este cuento no tiene desperdicio ni comparación:

«Durante todo un día de otoño, triste, oscuro, silencioso, cuando las nubes se cernían bajas y pesadas en el cielo, crucé solo, a caballo, una región singularmente lúgubre del país; y, al fin, al acercarse las sombras de la noche, me encontré a la vista de la melancólica Casa Usher. No sé cómo fue, pero a la primera mirada que eché al edificio invadió mi espíritu un sentimiento de insoportable tristeza. Digo insoportable porque no lo atemperaba ninguno de esos sentimientos semiagradables, por ser poéticos, con los cuales recibe el espíritu aun las más austeras imágenes naturales de lo desolado o lo terrible. Miré el escenario que tenía delante -la casa y el sencillo paisaje del dominio, las paredes desnudas, las ventanas como ojos vacíos, los ralos y siniestros juncos, y los escasos troncos de árboles agostados- con una fuerte depresión de ánimo únicamente comparable, como sensación terrena, al despertar del fumador de opio, la amarga caída en la existencia cotidiana, el horrible descorrerse del velo».

El cuervo

Fue escrito en 1845 y resulta ser para muchos críticos el más famoso. La obra parece ser una macabra premonición del sufrimiento que esperaba al escritor tras la muerte de su esposa Virginia.
En la historia, un joven intenta desesperadamente dejar atrás el recuerdo de su amada fallecida, mientras es visitado por un cuervo que no hace sino enrostrarle su pérdida repitiendo la frase “Nunca más”. Una seña de que el joven está cayendo en la locura.

Casi al final, Poe habla de este modo con el ave:

«¡Que esta palabra sea la señal de nuestra separación pájaro o demonio! – grité irguiéndome -. Vuelve a la tempestad, a las riberas de la Noche plutónica; no dejes aquí una sola pluma negra como recuerdo de la falsedad que tu alma ha proferido. Deja mi soledad inviolada. Abandona ese busto colocado encima de la puerta. Retira tu pico de mi corazón y precipita tu espectro lejos de mi puerta». El cuervo dijo: «¡Nunca más!.»

Sin necesidad de efectos visuales o animaciones computarizadas, la mente de un ser humano, para algunos atormentado, para otros creador y gestor de atrocidades imaginarias, consigue captar el interés y erizar la piel de los lectores, sobre todo cuando se trata de un niño-adolescente.

Dinos que te produce espanto y te diré quien eres, parece decirnos Poe.

De terror…..

Gracias profe !

Por cultivar nuestra pretendida vocación literaria.