¡ El amor hace la diferencia !

Esta semana vivimos en nuestra casi centenaria institución, que nuclea a todos los sectores, comerciales, industriales y de servicios de la ciudad de Rio Cuarto y región, un exitoso evento organizado por nuestra comisón de mujeres,  bajo el lema “Mujeres camino al liderazgo”. Estuvo enmarcado dentro de las actividades del mes de la mujer y contó con la presencia de autoridades municipales, provinciales, además de la comisión directiva y la comisión de mujeres a pleno, las cuales trabajaron contra reloj para sacar adelante una jornada distintiva.

Mujeres empresarias y emprendedoras, pudieron contar sus experiencias, con el foco puesto en una mirada integral de la mujer junto a su decisiva y comprometida participación en lo familiar, social, cultural y empresarial. La jornada se articuló en tres livings, donde en cada uno de ellos dos mujeres expositoras,  moderadas por una periodista, nos contaban sin pruritos el detalle de sus experiencias exitosas, el camino recorrido, las dificultades y lo que recomendaban para desarrollar un proyecto que las muestre como protagonistas comprometidas, responsables y en equilibrio con la crianza de sus hijos, sus afectos y sus creencias personales.

El primer módulo resultó interesante porque nos habló de dos experiencias concretas, una en India y otra acá en Argentina, donde mujeres cabezas de familia, de bajos recursos, pudieron desarrollar pequeños emprendimientos, a partir de los cuales dieron mejor calidad de vida a sus familias, adquiriendo vinculaciones sociales y habilidades impensadas. Se animaron a sacar la estaca que sostiene encadenado al elefante (una metáfora que nos habla de las creencias paralizantes), ayudadas por otras mujeres y organizaciones que las impulsaron a vencer sus propios miedos, para poner en la mar su propio barco izando con mucho esfuerzo sus velas. Luego tuvimos la oportunidad de escuchar a una diputada, que se centró en la importancia de la resiliencia para vencer los temores y la soledad. En ese mismo panel otra emprendedora marcó las diferencias entre lo que ella consideraba como elementos que suman y que no suman, para que la mujer ocupe espacios directivos, de decisión, buscando trabajar en conjunto con el hombre. La violencia de género fue abordada como un tema de importancia central, complementándose con una visión más integradora y global de la situación de la mujer.

En una de las últimas ponencias, una emprendedora dedicada a colaborar con las personas en aspectos más ligados a la salud de su cuerpo como un medio de armonizar su espíritu y sus emociones, se dirigió a los presentes de los dos géneros para invitarnos a pensar que si en vez de hablar de empoderamiento, no es mejor hablar de amor. Como fundamento de su conclusión final habló de que primero necesitamos conectar con nosotros mismos desde el amor para adquirir poder desde ese mágico lugar. Vale decir que la conexión desde el amor nos llevará necesariamente a la capacidad incrementada de poder hacer. La mujer que la siguió tomó sus palabras, para contar su experiencia personal, respecto de la fuerza que puso «para vencer una enfermedad que la jubiló de la docencia, pero no de la vida».

En un principio no había ligado esto del amor, con otra conversación telefónica que tuve durante la semana. Una charla laboral que derivó en un conocimiento más personal de una situación que estaba viviendo mi interlocutor con una hija, a la cual estaba llevando a un centro de rehabilitación.

La conversación se extendió por espacio de varios minutos. En todo ese tiempo no hice más que escuchar  con mucha atención, la situación que este padre vivenciaba con su hija, quien desde sus tres años de vida (ahora de 22 años de edad), fue diagnosticada con una enfermedad incurable, que le producía innumerables y profundos inconvenientes a nivel cognitivo, impactando en sus relaciones y calidad de vida.

De palabras de él: “en un principio me quería morir, luego junto con mi mujer fuimos trabajando para que mi hija tuviera la mejor calidad de vida posible, en compañía de sus hermanos y sus afectos. Pasamos por decisiones muy difíciles, como una operación cerebral que la dejó sin su hemisferio izquierdo, con el objetivo de superar situaciones de epilepsia que se tornaban inmanejables. Con el tiempo ella fue aprendiendo con el hemisferio que le queda a relocalizar funciones ubicadas en el lado que fue extirpado, para llevar una existencia a full dentro del cuadro difícil que le tocaba y toca transitar. Nosotros le damos lo mejor, le compramos las pilchas que tanto le gustan, nos ocupamos de que mantenga relaciones sociales con otras personas con capacidades diferentes”.

“Cada vez que llego a casa, siempre encuentro su cariño, su hola, su abrazo, su sonrisa y su gratitud. No sabes lo lindo que es. Te agradezco que te intereses por lo que digo, no tengo problemas para que lo cuentes, ya que hay dos cosas que me ha enseñado esta enfermedad:

  • La primera es que lo que le pasa a mi hija, cómo lo pudimos manejar, las emociones que compartimos, les pueden servir a otras personas viviendo situaciones parecidas o similares. Por eso está muy bueno no esconder sino contar y compartir.
  • La segunda es que nosotros vemos que la dedicación y las posibilidades que tienen estos chicos, no dependen tanto de los medios materiales con lo que cuente la familia, salvo casos extremos sino más bien con el compromiso y la dedicación de padres y hermanos. En este camino hemos visto distintas situaciones que no quiero juzgar pero que muestran claramente lo que digo”.

Ya casi cuando finalizábamos la conversación sostenida con una persona con la cual tenía hasta ese momento una mínima confianza o conexión, mi interlocutor disparó una declaración que ahora que la escribo, me produce ciertamente un temblor interior:

“mirando en retrospectiva, luego casi veinte años de lucharla, te puedo decir una cosa de la cual estoy más que convencido: el amor hace la diferencia”.

En este modesto escrito, puedo unir los cabos de dos personas que desde experiencias distintas habían llegado una conclusión muy parecida.

“la acción de amar nos permite conectar con una mismo y con los demás”.

Como Gabriel dijo:

“ el amor hace la diferencia”.

A buen entendedor pocas palabras.

El origen de las palabras !

La materia de contabilidad significó para muchos estudiantes del colegio parroquial una real pesadilla. Si bien el profesor, Carlos Alfaro Soria, era muy dedicado, preparado, estudioso, conocedor de la asignatura, y sabía transmitir y enseñar los conocimientos, era por demás estricto respecto de la conducta en el aula, y la rigurosidad de sus exámenes orales, escritos, los cuales eran revisados con extrema minuciosidad.

No se le pasaba ningún error, los cuales implicaban un seguro descuento de puntos. Al mismo tiempo sacarse un 10, era como tocar el cielo de la partida doble con las manos.

Desde el inicio nos dejó en claro, que además de enseñarnos contabilidad, nos enseñaría el origen de las palabras.

Durante segundo año del secundario, en una de las primeras jornadas nos preguntó:

¿Alguien sabe que significa etimología?

¿Acaso conocen a qué hace referencia la epistemología?

Las miradas se cruzaban entre nosotros, buscando algún erudito que respondiera, sorteando el miedo que nos provocaba su voz grave, acompasada y enérgica.

Al cabo de casi un minuto de absoluto silencio, que para mí duró una eternidad, nos miró con esa habilidad que tenía por la cual una mirada general suya, se sentía como una mirada profunda, personal y conmovedora sobre cada uno de nosotros, para finalmente decir,

Etimología: La palabra etimología proviene del latín etymologĭa; esta, a su vez, del griego, compuesta por étymos (elemento verdadero, auténtico), y logía (tratado, estudio).

Como verán es la disciplina que estudia el origen de las palabras.

Epistemología: La epistemología, deriva del griego epistḗmē (conocimiento) y lógos (estudio),

Para complementar esto podemos decir que es una rama de la filosofía que estudia el conocimiento científico, su naturaleza, posibilidad, alcance y fundamentos.

«Conocer el origen de las palabras, la evolución de su significancia, y complementar esto con el estudio del conocimiento en todos sus niveles, les servirá de mucho para comprender mejor la naturaleza de las cosas y por consiguiente los alejará un poco de la ignorancia».

Esa última frase nos dejó atónitos. Aún la recuerdo como si fuera hoy. Fue acompañada con una expresión seria, las cejas enarcadas, los ojos fijos en nosotros y una cadencia de suspenso, típica de alguien que está seguro de cómo necesita transmitir un mensaje impactante.

Ha pasado bastante tiempo profesor. Confieso que se me hizo difícil escudriñar el origen de muchas de las palabras que uso, porque la tarea resultaría interminable.

Como un sencillo homenaje a tu cercana desaparición física, he buscado la etimología de algunos vocablos. Donde quieras que estés ejerciendo la docencia ahora (tu razón de ser desde siempre), espero que cuanto menos uno de ellos, te produzca esa sonrisa franca que muchas veces te salía, demostrando junto con tus valores y principios intachables, que no sólo eras un gran profesor, sino sobre todo una buena persona.

Me he atrevido a salir del latín, mezclando algunas procedencias latinoamericanas u otras que no tienen el nivel de tu conocimiento y exactitud.

Espero asimismo le gusten al lector semanal que me suele acompañar.

Aguacate

Viene del náhuatl, lengua azteca.

La palabra “aguacate” viene del náhuatl ahuacatl, que significa… ¡testículo!  El nombre se debe a la similitud del fruto cuando cuelga del árbol, que lo hace de forma un tanto ladeada y siempre van de dos en dos o más. Los antiguos mexicanos le pusieron este nombre al fruto demostrando su pícaro sentido del humor, que pudieron desarrollar gracias al dominio de nuestro idioma y del suyo, creando un lenguaje lleno de dobles sentidos.

Como dato extra, molli significa salsa, y de ahí Ahuacamolli, es decir, salsa de aguacate, guacamole.

Capuchino

Origen italiano y alemán.

El capuchino que nos tomamos y que nos sabe tan bien a media mañana viene de la palabra “capuccio”, que significa capucha y cuya asociación se remonta al color marrón de los hábitos de los monjes capuchinos. El color de sus túnicas fue probablemente la razón por la que este nombre ha servido para bautizar este tipo de café tan popular, por primera vez marrón y no negro, además de una divertida raza de monos.

La primera mención del nombre de esta especialidad cafetera tuvo lugar en 1790 en Viena, Austria. Wilhelm Tissot escribió la receta para tomarse un exquisito “Kapuzinerkaffee”, nada parecido al de ahora, pero sin duda su antecesor. Un francés lo registró en Venecia en 1937 y la receta actual se ha ido perfeccionando desde mediados del siglo XX gracias a la influencia de las máquinas de café modernas. Atrás quedaron las claras de huevo batidas de la receta original… Un capuchino ahora se compone de espresso y leche, y no debería tomarse después de la comida.

Desastre

Desastre viene del italiano, que a su vez viene del griego.

La palabra desastre viene del francés, désastre, y esta, a su vez, del antiguo italiano, disastro, que originalmente viene del griego. Dis (prefijo peyorativo) y aster (estrella), da lugar a “sin – astro” que viene a ser “mala estrella”.

Los griegos antiguos estaban fascinados por el cielo y la astronomía, y creían firmemente en la influencia de los astros en los acontecimientos de la vida terrestre. Usaban esta palabra para quejarse de las inclemencias del tiempo o de las posiciones desfavorables de los planetas y cómo estas repercutían en la vida del día al día de los griegos antiguos.

Hándicap

Origen inglés.

Esta palabra viene de la expresión inglesa hand in cap (mano en la gorra), que a su vez viene de un juego de apuestas del siglo XVII. En él se usaba una gorra donde se guardaba el dinero o los objetos que se podían ganar o perder. Dos jugadores apostaban algo en presencia de un tercero, una suerte de árbitro, que comprobaba si se trataba de un intercambio justo, lo metía en la gorra y, junto con los dos jugadores, metía la mano dentro. Dependiendo de si los jugadores sacaban las manos abiertas o en puño significaba si estaban o no de acuerdo con el intercambio regulado por el árbitro. Dependiendo del resultado, ambos jugadores ganaban o perdían y el árbitro funcionaba como juez, dando a ambos las mismas posibilidades.

El juego es conocido desde 1653, aunque existía desde mucho antes, y la evolución del nombre de hand in cap a handicap fue natural.

Pronto, la palabra tuvo otro significado. Se empezó a usar para todo tipo de juegos y concursos para intentar que estos fueran más equitativos. Por ejemplo, en una carrera, al mejor corredor se le colocaba más atrás para favorecer la igualdad de oportunidades de ganar para el resto. Al usar los “handicaps” para estos jugadores o participantes, a estos se les debilitaba. Hacia el 1883 la palabra handicap empezó a usarse para significar “igualación” en muchos campos, no solo en los deportes o juegos.

Como handicap terminó significando “poner en desventaja”, en poco tiempo empezó a usarse para referirse a personas con discapacidad física. En el siglo XX esta palabra ya se generalizó en varios idiomas para referirse a personas con discapacidad o minusvalías.

Jeans

Origen francés e italiano.

Aunque parece que no hay nada más americano que llevar vaqueros (con sus potros salvajes, sus porches, sus ukeleles, sus rodeos…), resulta que los vaqueros se inventaron en Europa y, sin saberlo, seguimos haciendo honor a su origen con el nombre que aún conservan.

Los vaqueros, elaborados a partir de un algodón muy resistente teñido en índigo, fueron usados principalmente por esclavos y por la gente que participó de la fiebre del oro (s. XIX). Los mineros necesitaban ropa resistente que fuera difícil de rasgar. Bueno, al grano, la palabra jeans viene del material creado en Europa, en concreto en la ciudad italiana de Génova. A los marineros que llevaban prendas de este material se les llamaba jeans, originarios de Génova.

La palabra denim, por su parte, viene de la ciudad francesa Nimes, y de esta manera se indicaba la procedencia del material, “de Nimes”, y de ahí a denim.

Salario

Salario viene del latín salarium, pago por sal.

Antiguamente, la sal se usaba para muchas cosas importantes, de ahí a que muchas veces se describiera como “el oro blanco”. Se podía usar como antiséptico para curar heridas (sal >>> salus >>> salud), para conservar alimentos y como forma de pago en Grecia y Roma, entre otras cosas.

Desde el antiguo imperio egipcio, a los trabajadores se les pagaba con sal, gracias a la cual se podía conservar la comida en un momento en el que no existían ni los frigoríficos ni los congeladores. Muchos hemos oído hablar de la carne en salazón.

Más tarde, en el imperio romano se siguió usando esta forma de pago y rápidamente se adoptó el nombre “salario” para lo que recibían los trabajadores al final del mes trabajado.

Trivial

Del latín, trivium.

En el latín clásico había un sustantivo neutro que servía para denominar al “lugar donde concurren tres calles, tres caminos”, y que terminó denominando cualquier cruce, sin necesidad de que fuera tres el número de las calles que lo componían. A este sitio se le llamó trivium, lugares de charla y zonas de reposo donde tradicionalmente se encontraban los viajeros, las personas de negocios, los albergues y posadas, etc. De ahí derivó, entre otros, el adjetivo “trivialis”, que ya es definido por el historiador Suetonio en el año 69 como algo “ vulgar, ordinario, de poca importancia, común y corriente”. De ahí surgió trivial, que es un adjetivo que describe algo común, que carece de importancia o novedad, sabido por todos.

Whisky

Palabra de origen gaélico y bebida nacional de los escoceses.

Por lo visto, los monjes medievales lo llamaron aqua vitae, que significa agua de vida. Del latín, la expresión se vio transformada cuando se pasó al gaélico, donde lo llamaron uisce beatha. Los años hicieron pasar este uige a usqua que finalmente terminó siendo uisky. De uisky al actual whisky prácticamente no hay nada.

La “e” de whiskey se añadió más tarde para diferenciar los whiskies de mejor calidad, en una época en la que la reputación del whisky escocés era muy pobre. Por ello las destilerías irlandesas y americanas añadieron esa “e”, para diferenciar su producto y mirar por encima del hombro a los de menor calidad.

En otros países, se abrevia a Scotch para referirse al whisky escocés y en algunos países sudamericanos la palabra whiskey (wee-skee) sirve también para hacer sonreír en una foto, al igual que en inglés se utiliza cheese o en español de España “patata”.

Dependiendo de los gustos, un whiskito sacará una sonrisa más fácilmente que un queso.

¿Vos qué opinas?

Inteligencia y lenguaje !

Estudios realizados en Dinamarca, Reino Unido, Francia, Holanda y Finlandia encontraron en los últimos años que los puntajes de coeficiente de inteligencia (IQ, por sus siglas en inglés) en las poblaciones analizadas habían disminuido considerablemente en comparación con generaciones anteriores.

Un reciente estudio realizado por el Centro de Investigación Económica Ragnar Frisch en Noruega no encontró resultados muy diferentes.

De acuerdo con la investigación, publicada en Proceedings of the National Academy of Sciences, la revista de la Academia de Ciencias de Estados Unidos, la media de los noruegos nacidos después de 1975 experimentan una disminución en su IQ con respecto a los nacidos antes de esa fecha.

Si bien a lo largo del siglo XX se había registrado un crecimiento exponencial en los resultados de las pruebas de este tipo en gran parte del mundo (un fenómeno conocido como «Efecto Flynn»), algo pasó en las últimas cuatro décadas, según los investigadores noruegos, para que las cifras comenzaran a ir en picada.

La pesquisa sugiere que son factores ambientales y no genéticos los que están detrás de esto y que pueden ir desde los cambios en el sistema educativo, en la nutrición hasta el hecho de que ahora leemos menos o a que pasamos más tiempo en línea.

«Uno de los principales resultados del estudio es precisamente ese, que sugiere que la variación no está relacionada con el componente familiar como habían considerado investigaciones anteriores», explica a BBC Mundo la neuropsicóloga Katherine Possin, profesora del Centro de Memoria y Envejecimiento de la Universidad de California en San Francisco.

De acuerdo con Possin, lo primero que debemos tener en cuenta para entender las implicaciones de esta investigación es cómo sus autores midieron la inteligencia y qué tipo de inteligencia estaban estudiando.

«Vemos que se basaron en los test de IQ, que incluyen pruebas de aritmética, vocabulario y razonamiento visual. Y en los resultados, hallaron que hubo un decrecimiento en estas capacidades, lo que podría indicar que la inteligencia está declinando», explica la experta.

Sin embargo, considera, detrás de esto puede haber otros motivos.

En mi criterio, lo que sucede es que en los últimos tiempos ha cambiado la forma en la que la gente aprende y trabaja», señala.

«Vivimos en sociedades donde ya la inteligencia no está basada en la memorización o en los aspectos matemáticos o de vocabulario que miden los test tradicionales, sino más bien que se vincula más con los recursos que se pueden encontrar de manera creciente en el mundo digital», añade.

Al decir de Possin, esto no significa necesariamente que la inteligencia esté declinando, sino que muestra que la forma en la que aprendemos y razonamos cambió en los últimos años.

«Lo que sucede es que las herramientas con las que medimos la inteligencia no se ha adaptado para medir esos cambios», opina.

Entonces, ¿los test de IQ tradicionales ya no son efectivos?

De acuerdo con la especialista, los test de coeficiente intelectual fueron creados como una forma práctica y rápida de medir habilidades cognitivas de una persona.

No obstante, comenta, una de sus principales limitaciones siempre fue cómo el resultado puede estar influido por el propio contenido del test.

«Una misma persona puede obtener resultados muy diferentes en dependencia del tipo de pruebas que realice. Y esto da cuenta también de cómo ha cambiado lo que hoy entendemos como inteligencia, que ya no se limita a ese razonamiento matemático o visual o de vocabulario que teníamos hace unos años», sostiene

Otro factor a tener en cuenta, según la experta, es que también ha cambiado la forma en la que entendemos la inteligencia.

«Las nuevas herramientas del mundo digital nos están ayudando a pensar de una manera diferente y entonces creo que los test de inteligencia necesitan también evolucionar a las nuevas formas en la que pensamos y trabajamos», sostiene.

«Hoy necesitamos nuevas herramientas para entender la nueva forma en la que se manifiesta el coeficiente intelectual, necesitamos nuevos test que incluyan los diferentes tipos de inteligencia. Solo así podremos ver realmente cómo han cambiado a través del tiempo», sostiene.

Otro autor, tiene una visión más radical respecto de la explicación del decrecimiento del coeficiente intelectual, medido según los cánones tradicionales.

Christope Clave, licenciado en Ciencias de la Universidad de Paris, profesor de Gestión y Estrategia, publicó el siguiente artículo, donde el vincula directamente a la disminución del coeficiente intelectual con la degradación del lenguaje

CUÁNTO MAS SE EMPOBRECE EL LENGUAJE, MENOS ES POSIBLE PENSAR.

«El coeficiente intelectual medio de la población mundial, que desde la posguerra hasta finales de los años 90 siempre había aumentado, en los últimos veinte años está disminuyendo…

Es la vuelta del efecto Flynn. Parece que el nivel de inteligencia medida por las pruebas disminuye en los países más desarrollados. Muchas pueden ser las causas de este fenómeno. Una de ellas podría ser el empobrecimiento del lenguaje. En efecto, varios estudios demuestran la disminución del conocimiento léxico y el empobrecimiento de la lengua: no solo se trata de la reducción del vocabulario utilizado, sino también de las sutilezas lingüísticas que permiten elaborar y formular un pensamiento complejo. La desaparición gradual de los tiempos (subjuntivo, imperfecto, formas compuestas del futuro, participio pasado) da lugar a un pensamiento casi siempre al presente, limitado en el momento: incapaz de proyecciones en el tiempo.

 La simplificación de los tutoriales, la desaparición de mayúsculas y la puntuación son ejemplos de ′′ golpes mortales ′′ a la precisión y variedad de la expresión. Solo un ejemplo: eliminar la palabra ′′ señorita ′′ (ahora obsoleta) no solo significa renunciar a la estética de una palabra, sino también fomentar involuntariamente la idea de que entre una niña y una mujer no hay fases intermedias.

Menos palabras y menos verbos conjugados implican menos capacidad para expresar las emociones y menos posibilidades de elaborar un pensamiento.

Los estudios han demostrado que parte de la violencia en la esfera pública y privada proviene directamente de la incapacidad de describir sus emociones a través de las palabras. Sin palabras para construir un razonamiento, el pensamiento complejo se hace imposible. Cuanto más pobre es el lenguaje, más desaparece el pensamiento.

La historia es rica en ejemplos y muchos libros (Georges Orwell-1984; Ray Bradbury – Fahrenheit 451) han contado cómo todos los regímenes totalitarios han obstaculizado siempre el pensamiento, mediante una reducción del número y el sentido de las palabras.

Si no existen pensamientos, no existen pensamientos críticos. Y no hay pensamiento sin palabras. ¿Cómo se puede construir un pensamiento hipotético-deductivo sin condicional? ¿Cómo se puede considerar el futuro sin una conjugación en el futuro? ¿Cómo es posible capturar una tormenta, una sucesión de elementos en el tiempo, ya sean pasados o futuros, y su duración relativa, sin una lengua que distingue entre lo que podría haber sido, lo que fue, lo que es, lo que podría Ser, y lo que será después de que lo que podría haber sucedido, realmente sucedió?

Queridos padres y maestros: demos a hablar, leer y escribir a nuestros hijos, a nuestros estudiantes. Enseñar y practicar el idioma en sus formas más diferentes. Aunque parezca complicado. Especialmente si es complicado. Porque en ese esfuerzo está la libertad. Quienes afirman la necesidad de simplificar la ortografía, descontar el idioma de sus ′′ fallas “, abolir los géneros, los tiempos, los matices, todo lo que crea complejidad, son los verdaderos artífices del empobrecimiento de la mente humana.

“No hay libertad sin necesidad. No hay belleza sin el pensamiento de la belleza.”

Es probable que la teoría de este profesor, tenga bastante asidero si consideramos que la capacidad para observar los hechos que disponemos las personas, requieren de habilidades de diferenciación y distinción, que nos permiten abstraerlos y darles entidad conceptual. La descripción de la observación realizada requiere del lenguaje, que nos sirve para darle nombre y apellido a lo que estamos observando.

Desde ese punto de vista, «la pérdida de palabras y sus significados asociados, limita nuestra capacidad de transmitir, crear, proyectar y diseñar realidades superadoras, que requieren la identificación previa de cualidades, que sutilmente entrelazadas conforman un todo más amplio y profundo». Accionar sobre la realidad usando como herramienta el lenguaje a través de pedidos, ofertas, promesas, y declaraciones nos permite crecer de manera individual y después social. Para todo ello necesitamos de los vocablos y sus preciosas construcciones gramaticales que lo articulan.

Perder la capacidad de transformarnos desde el lenguaje para ser observadores más amplios, limitará cada vez más nuestras posibilidades de crear y modificar el presente que nos toca vivir.

Nuestra capacidad de interpretación depende en gran medida de nuestro lenguaje, que retroalimenta de manera continua la plasticidad de nuestro pensamiento.

Por último, una reflexión de Ludwig Wittgenstein , filósofo y lingüista austríaco (1889-1951), el cual nos dice acerca de la importancia del lenguaje:

“Los límites de mi lenguaje, son los límites de mi mundo”.

Felices a clases !

Las vacunas para prevenir el coronavirus están demostrando una efectividad elevada versus el poco tiempo de desarrollo que se dispuso para lograrlas. La rusa, la china, la británica, se encuentran disponibles, llegando a los distintos países del orbe de acuerdo a los planes, dinero y logística asequibles en cada país.

La buena noticia y muy esperanzadora por cierto, es que estados como Israel han logrado un alto grado de inmunidad, usando las medidas de prevención recomendadas, más la aplicación masiva de las vacunas, que resultaron ser «la frutilla del postre».

La otra noticia alentadora es que las vacunas muestran a este tiempo, un grado de protección razonable para las distintas mutaciones del virus.

En nuestras sociedades latinoamericanas y algunas europeas se han evidenciado hechos reñidos con la ética, respecto del orden en que deben ser colocadas, de acuerdo a los grupos de riesgo y su nivel de exposición. Para decirlo en un lenguaje entendible, «algunos se han saltado varios lugares en la fila». Esto ha provocado crisis políticas y de liderazgo, con marcados efectos negativos a la hora de generar la confianza requerida, para que estos procesos sean articulados desde y para la transparencia más absoluta.

Las personas mayores conforman un grupo que ha sufrido las peores consecuencias de la crisis pandémica: «encierro, falta de contacto con sus afectos, escasa actividad social y laboral». La pandemia tuvo impactos adversos sobre su salud física, psicológica y emocional. Son ellos los primeros en la lista para ser vacunados, junto con el personal de salud, los docentes y las personas con alguna enfermedad preexistente. A partir de al aplicación efectiva de las vacunas, nuestros adultos mayores, recuperaran sin lugar a dudas, parte de la calidad de vida que han perdido.

En el otro extremo de la franja etaria, los niños y adolescentes, aunque bastante inmunes a los efectos del virus, resultaron inocentes vectores de transmisión de la enfermedad, por lo que durante mucho tiempo estuvieron encerrados, sin posibilidades de ir al colegio, desarrollar actividades lúdicas compartidas, afectados por una crisis de aburrimiento, estrés y sensaciones dañinas, difíciles de transitar.

La nula actividad educativa presencial durante el año 2020 fue el común denominador en estas latitudes. Las clases programadas y desarrolladas de manera virtual alcanzaron a cubrir los contenidos mínimos, en el mejor de los casos. El esfuerzo, la dedicación e inteligencia de los docentes, acompañados por los padres en sus casas, sirvieron para amortiguar las contingencias perniciosas de la imposibilidad de asistir a las aulas.  La diferencia en los medios tecnológicos disponibles en las familias de los alumnos, más los problemas de conectividad, provocaron una efectividad dispar de la educación virtual.

En lo personal no estuve de acuerdo con la decisión de no arrancar las clases presenciales antes, durante el final del ciclo lectivo del 2020. Sé que es una opinión que puede resultar controversial, aunque creo que el principal problema es que faltó debate y análisis para consensuar el mejor escenario para arrancar. Un debate parecido al que hubo respecto de que actividades eran esenciales o no, debió darse sobre del sistema educativo. La pérdida de contenido, escasez de construcción de relaciones sociales y afectivas, que sufrieron nuestros niños, necesita ser evaluada, revisada y reforzada en los próximos períodos de enseñanza.

Es un acontecimiento muy provechoso que se pueda concurrir a clases de nuevo.

Mis hijas, el grupo de sus compañeros y otros niños que conozco se sienten muy felices de volver.

Han estado expectantes de las noticias, las burbujas a las que pertenecen, los útiles, la vestimenta, los horarios, pero por sobre todas las cosas quieren recuperar sus amistades cercanas, el contacto cara a cara, los juegos y las habituales reuniones. Predominan las ganas de sentirse contenidos en la escuela, compartiendo un espacio que los hace sentir más vivos.

Hasta el momento ninguno de ellos ha manifestado cuestiones negativas o contrarias a la vuelta a las aulas. En sus caras han aparecido sonrisas nuevas, que reflejan motivaciones relanzadas, expectativas por reanudar el gasto de energías con el cuerpo, el lenguaje y las emociones a flor de piel.

Los bancos, testigos mudos del largo receso recuperarán sus inquietos ocupantes, aquellas personas en formación, aprendientes super necesarios para construir una sociedad con un rumbo y valores que la definan.

La comunidad escolar con mayor responsabilidad conformada por ministerios, directivos, docentes, auxiliares y padres tienen la oportunidad histórica de trabajar de manera mancomunada para empezar a desandar el camino después de un año en que se frustraron las presencias.

Lo más importante es arrancar. De seguro irán apareciendo contingencias a revisar, resolver, promoviendo cambios y mejoras en los sistemas de cuidado y prevención elegidos. Necesitamos de manera imperiosa mantener el norte, sostener la decisión de continuar con las clases presenciales, profundizando la comunicación, el compromiso y la voluntad de todos los actores interesados en que el sistema educativo sea reseteado, garantizando que nuestros niños y adolescentes puedan retomar un ritmo cuasi normal de clases con asistencia física.

Con mi convencimiento de que la educación es uno de los cimientos de construcción social y colectiva más poderosos, me produce una inmensa alegría observar la felicidad con la que los estudiantes están viviendo la previa del regreso a las aulas. La educación pública o privada sin distinciones celebran la vuelta a clases.

Podemos discutir un largo rato si los sistemas políticos destinan los recursos suficientes para dotar de calidad a los sistemas de educación, incluyendo por supuesto la infraestructura edilicia adecuada. Podemos agregar a la discusión si los programas, las dificultades, los medios, las coyunturas propias de cada pueblo o región, son los adecuados para calibrar los conocimientos a la revolución tecnológica. Sobre lo que no tenemos que dudar es acerca de la importancia basal de la educación de los niños y adolescentes, es acerca del capital humano que necesitamos formar en muchas disciplinas sociales y técnicas, en pos de construir un universo pleno de civismo, participación, libertad y desarrollo.

Desde este lunes y durante las semanas venideras, hay muchos motivos para celebrar que volvemos a clases.

El más relevante de todos es que nuestros niños y adolescentes vuelven a recuperar a la escuela como ese único y mágico lugar de contención, de actividades compartidas para aprender.

Hay emociones que no se pueden explicar, son tan personales como la vida misma. En este caso se han contagiado las de unos a otros, produciendo un estado de ánimo positivo que invita a pensar que estamos por un buen camino.

Miles de frescas sonrisas poblarán nuestras aulas, con la esperanza intacta de aprender conocimientos y convivencia.

Felices a clases, es la frase resumen que titula nuestro blog de hoy.

Al final algunas reflexiones de María Montessori, aquella médica y pedagoga italiana, que con una visión radical para su época nos decía:

Sobre el objetivo de la educación:

«Si la educación reconoce el valor intrínseco de la personalidad de un niño y lo provee de un entorno apropiado para su crecimiento espiritual, tendremos la revelación de un nuevo completamente nuevo cuyas asombrosas características pueden contribuir a la mejora del mundo».

«La esencia de la independencia es ser capaz de hacer algo por uno mismo. Los adultos trabajan para finalizar una tarea, pero el niño trabaja para crecer y está trabajando para crear el adulto, la persona que va a ser. Esta experiencia no solo es juego, es un trabajo que tiene que hacer para crecer».

Sobre la infancia poderosa:

«El niño que ha sentido un fuerte amor por sus semejantes y todas las criaturas vivas, que ha descubierto la alegría y el entusiasmo en el trabajo, nos da razones para tener esperanza en que la humanidad puede desarrollarse en una nueva dirección».

«Cualquiera que toque la vida de un niño toca el punto más sensible de un todo que hunde sus raíces en el pasado más distante y escala hacia el futuro infinito».

Felices a clases !

Quijotesco !

Un poco más de cuatro siglos nos separan de la primera publicación de la novela compuesta de dos partes, conocida de manera integral como “Don Quijote de la Mancha”. Fue escrita por el español Miguel de Cervantes Saavedra. La primera entrega vio la luz en 1605 con el título de: “El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha». La continuación, publicada en 1615 recibió la denominación de: “Segunda parte del ingenioso caballero don Quijote de la Mancha».

Es la obra más destacada de la literatura española, siendo una de las principales de la literatura universal, hecho demostrado porque es el libro más leído después de la Biblia. Representa la primera novela moderna y la primera novela polifónica; como tal, ejerció un enorme influjo en toda la narrativa europea. Por considerarse «el mejor trabajo literario jamás escrito», encabezó la lista de las mejores obras literarias de la historia, que se estableció con las votaciones de cien grandes escritores de 54 nacionalidades en el año 2002.

Para que nos demos cabal idea de la trascendencia histórica de la misma, debemos decir que hasta ese momento los textos en general eran sólo narrativos, descriptivos, filosóficos, técnicos o religiosos. Cervantes introduce el concepto de polifonía, que consiste en una característica de los textos literarios que presentan pluralidad de voces que se corresponden con múltiples conciencias independientes e inconfundibles no reducibles entre sí. Por tanto, cada personaje es sujeto de su discurso y no solo objeto del discurso.

Opiniones, pensamientos, estados de ánimo, acciones, son expresados en boca de cada uno de los personajes, estableciéndose diálogos imperdibles, reflexiones compartidas, donde el otro es realmente un auténtico otro. La relevancia de la forma en que el individuo interactúa, siendo sujeto que acciona y vive en relación a los otros, le confiere características propias para ser considerada la primera novela moderna.

La riqueza temática de esta magnífica creación es tal que, en sí misma, resulta inagotable. Supone una reescritura, recreación o cosmovisión especular del mundo en su época. No obstante, pueden dibujarse algunas directrices principales que pueden servir de guía a su lector.

El tema de la obra gira en torno a si es posible encontrar un ideal en lo real. Este tema principal está estrechamente ligado con un concepto ético, el de la libertad en la vida humana; Cervantes estuvo preso en Argel tratando de escapar varias veces y luchó por la libertad de Europa frente al Imperio Otomano. ¿A qué debe atenerse el hombre sobre la realidad? ¿Qué idea puede hacerse de ella mediante el ejercicio de la libertad? ¿Podemos cambiar el mundo o el mundo nos cambia a nosotros? ¿Qué es lo más cuerdo o lo menos loco? ¿Es moral intentar cambiar el mundo? ¿Son posibles los héroes?

De esta temática principal, estrechamente ligada al barroco de la apariencia y la realidad, derivan otros secundarios:

El ideal literario: el tema de la crítica literaria es constante a lo largo de toda la obra de Cervantes. Se encuentran en la obra críticas a los libros de caballerías, las novelas pastoriles.

El ideal de amor: La pareja principal (don Quijote y Dulcinea) no llega a darse, es por eso que aparecen diferentes historias de amor (mayormente entre parejas jóvenes), algunas desgraciadas por concepciones de vida rigurosamente ligadas a la libertad (Marcela y Grisóstomo) o por una inseguridad patológica (novela inserta del curioso impertinente) y aquellas que se concretan felizmente (Basilio y Quiteria en las «Bodas de Camacho»). También aparece el tema de los celos, muy importante en Cervantes.

El ideal político: aparece el tema de la utopía en fragmentos como el gobierno de Sancho en la ínsula Barataria, las ensoñaciones quiméricas de don Quijote en la cueva de Montesinos y otros.

El ideal de justicia: como en las aventuras de Andresillo, los galeotes, etc.

Los ideales y valores a los cuales hemos dado referencia como interpretaciones del espíritu del texto, nos siguieron acompañando por los siglos, adquiriendo aún hoy una vigencia inusitada.

Algunas de las frases más célebres de boca de don Quijote, se vinculan a conceptos universalizados.

Sobre el destino: «Cada uno es artífice de su propia ventura».

Sobre el accionar:  «Dad crédito a las obras y no a las palabras».

Sobre el valor: «El valor reside en el término medio entre la cobardía y la temeridad».

Sobre el amor: «Amor y deseo son dos cosas diferentes; que no todo lo que se ama se desea, ni todo lo que se desea se ama».

Sobre los valores: «La senda de la virtud es muy estrecha y el camino del vicio, ancho y espacioso».

Sobre la vulnerabilidad: «De las miserias suele ser alivio una compañía».

Sobre el aprendizaje: «El ver mucho y leer mucho aviva los ingenios de los hombres».

Sobre la amistad: «Amistades que son ciertas nadie las puede turbar».

Sobre el hablar responsable: «Es tan ligera la lengua como el pensamiento, que si son malas las preñeces de los pensamientos, las empeoran los partos de la lengua».

Sobre la libertad: «La libertad es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar: por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida».

Sobre el desánimo:  «Las tristezas no se hicieron para las bestias, sino para los hombres; pero si los hombres las sienten demasiado, se sienten bestias».

Sobre la prudencia: «No hay más alta virtud que la prudencia».

Sobre la experiencia: «Parece, Sancho, que no hay refrán que no sea verdadero, porque todos son sentencias sacadas de la mesma experiencia, madre de las ciencias todas».

Sobre el agradecimiento: «De gente bien nacida es agradecer los beneficios que recibe».

Sobre la frugalidad: «Come poco y cena menos, que la salud de todo el cuerpo se fragua en la oficina del estómago».

En el capítulo 8 encontramos una de los diálogos más desopilantes como irreales de la novela, que dieron lugar a una escena quijotesca por antonomasia, el cual transcribo a continuación:

«En esto descubrieron treinta o cuarenta molinos de viento que hay en aquel campo, y así como don Quijote los vió, dijo a su escudero:

-La ventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear; porque ves allí, amigo Sancho Panza, donde se descubren treinta o poco más desaforados gigantes con quien pienso hacer batalla, y quitarles a todos las vidas, con cuyos despojos comenzaremos a enriquecer: que esta es buena guerra, y es gran servicio de Dios quitar tan mala simiente de sobre la faz de la tierra.

-¿Qué gigantes?-dijo Sancho Panza.

-Aquellos que allí ves-respondió su amo-, de los brazos largos, que los suelen tener algunos de casi dos leguas.

-Mire vuestra merced-respondió Sancho-, que aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas, que volteadas del viento hacen andar la piedra del molino.

-Bien parece-respondió don Quijote- que no estás cursado en esto de las aventuras; ellos son gigantes, y si tienes miedo quítate de ahí, y ponte en oración en el espacio que yo voy a entrar con ellos en fiera y desigual batalla.

Y diciendo esto, dio de espuelas a su caballo Rocinante, sin atender a las voces que su escudero Sancho le daba, advirtiéndole que sin duda alguna eran molinos de viento, y no gigantes aquellos que iba a acometer. Pero él iba tan puesto en que eran gigantes, que ni oía las voces de su escudero Sancho, ni echaba de ver, aunque estaba ya bien cerca, lo que eran; antes iba diciendo en voces altas:

-Non fuyades, cobardes y viles criaturas, que un solo caballero es el que os acomete.

Levantose en esto un poco de viento y las grandes aspas comenzaron a moverse, lo cual visto por don Quijote, dijo:

-Pues aunque mováis más brazos que los del gigante Briareo, me lo habéis de pagar.

Y en diciendo esto, y encomendándose de todo corazón a su señora Dulcinea, pidiéndole que en tal trance le socorriese, bien cubierto de su rodela, con la lanza en ristre, arremetió a todo el galope de Rocinante, y embistió con el primer molino que estaba delante; y dándole una lanzada en el aspa, la volvió el viento con tanta furia, que hizo la lanza pedazos, llevándose tras sí al caballo y al caballero, que fue rodando muy maltrecho por el campo. Acudió Sancho Panza a socorrerle a todo el correr de su asno, y cuando llegó, halló que no se podía menear, tal fue el golpe que dio con él Rocinante…».

Para el final, la carta de presentación de este personaje, que me exime de cualquier comentario:

«Don Quijote soy, y mi profesión la de andante caballería. Son mis leyes, el deshacer entuertos, prodigar el bien y evitar el mal. Huyo de la vida regalada, de la ambición y la hipocresía, y busco para mi propia gloria la senda más angosta y difícil. ¿Es eso, de tonto y mentecato?».

Porque de Quijote y de locos todos tenemos un poco…..

¿Qué tienes tú de Quijote?

Educando en la era tecnológica !

El contenido que circula por las redes sociales abarca un amplio abanico de temas desarrollados con disímiles profundidades. No dispongo de medios para hacer una valoración estadística, la cual nos permita visualizar qué estamos compartiendo y en qué proporción. Lo que no admite dudas es que una amplia mayoría de veces estamos usando las redes de manera coloquial, por diversión, como un modo de conectar socialmente, utilizando el sentido de pertenencia a algún grupo, cuyos participantes son los que comparten intereses comunes o alineados.

No pretendo emitir un juicio acerca de la importancia de un contenido sobre otro, porque eso depende de las inquietudes de cada persona. Mis gustos, intereses y preferencias pueden ser coincidentes o no con la de otros, sin ningún grado de prelación. El espacio virtual es tan amplio que puede albergar una infinitud de ideas convivientes.

Existe tanta cantidad de información asequible, que uno podría gastar gran parte de su tiempo, navegando sin ton ni son, sólo usando la curiosidad como fuente impulsora, quedando de alguna manera anestesiado y apartado de la realidad material, viviendo una vida de búsqueda y permanente ligazón virtual. Una existencia plena de emociones, amigos, contactos, aquí y allá, sostenida por años de completa virtualidad.

En ese ciberespacio inconmensurable, inmanejable, cada tanto aparecen contenidos sustanciales, pequeñas grabaciones de charlas, encuentros, vivencias de importantes pensadores que hacen uso de esos espacios de comunicación sin fronteras. De esos pequeños oasis de reflexión, se pueden extraer conceptos que nos devuelven algo de equilibrio, nos permiten recuperar la conciencia acerca de……

Dentro de esos contenidos que disfruto, ayer compartieron un video en el que hablaba un catedrático español (lamentablemente no se reflejaba de quien se trataba), sentado ante un grupo de jóvenes escuchas.

Lo que intentaba era fundamentar la relevancia de la educación en la era tecnológica.

Transmitió algunas ideas centrales, que palabras más , palabras menos , pueden resumirse en lo siguiente:

  • Si hoy hacemos nacer una persona de hace 12 mil años atrás, la diferencia genética con nosotros es tan insignificante que esa persona podría ser educada como un hombre moderno sin problemas.
  • La cuestión de razas o supuestas ventajas genéticas es una discusión arcaica y totalmente superada.
  • La era tecnológica está desprovista de emociones propias del humano. Si uno llora o ríe delante de una máquina, no hay ninguna respuesta de la máquina por el momento.
  • La importancia del maestro para poder conectar y generar discípulos que alguna vez serán maestros, repitiendo un ciclo virtuoso que viene desde tiempos inmemoriales.
  • Las decisiones ejecutivas se basan en la experiencia del hacer, corregir, hacer, experimentar y no sólo de las teorías. Le relevancia de la experiencia.
  • La lógica del pensamiento, la iteración para ir desarrollando y creando, como elementos sustanciales que se adquieren de los maestros que conocen la intuición. Esto debería enseñarse en los distintos niveles educativos.
  • El hombre ha generado nuevos escenarios empleando el conocimiento y la razón, pero desde las emociones, que son los que lo finalmente lo mueven.
  • La capacidad de transformación del ser humano desde la palabra individual, las conversaciones y las visiones compartidas.

Luego de transmitir esto, nítidamente desde su corazón, este apasionado orador culminó su exposición parado delante de sus oyentes para decirles con una voz ya más elevada.

«Hay que recuperar y respetar a los maestros, aquellos que nos ha guiado por mucho tiempo».

«Hay que recuperar al ser humano, como aquel capaz de emocionar con los otros».

Las ideas expresadas por este orador suenan a verdades de perogrullo.

Con diferentes matices creo que sus ideas encuentran eco y aprobación en la mayoría de las personas.

Entonces esta deriva hiper-tecnológica donde prima la super-comunicación continua y constante, que nos abre un camino como mínimo distinto del que hemos transitado durante muchos siglos,

¿Tiene que ser integrada como una herramienta donde prime el ser humano?

En lo personal opino que la revolución tecnológica no puede ser descartada porque de hecho ofrece alternativas globales para solucionar problemas irresolutos de nuestra humanidad.

Otra idea más radical puede ser transitar definitivamente el nuevo camino con el objetivo de llegar a un destino de robotización en reemplazo de humanidad.

No comulgo con esa idea de hombres semidioses, conviviendo con humanoides robotizados.

En ese caso,

¿quiénes definirían las pautas de los límites éticos razonables?

Mientras debatimos los encuadres de la revolución tecnológica, la importancia de la educación y los maestros tiene que ser recuperada ya que, sino corremos el riesgo que la discusión sea dada desde una concepción meramente tecnológica, desprovista de las necesarias emociones propias de nuestra condición humana, con los resultados que ya estamos empezando a visualizar hoy:

– personas hiperconectadas pero desconectadas de la realidad.

– anestesia ante situaciones que nos tienen que emocionar, con escaso registro del prójimo.

– desastres naturales que tendemos a naturalizar.

– diferencias significativas entre sociedades desarrolladas y otras sumamente empobrecidas.

– sistemas de corrupción generalizados, conviviendo con los poderes políticos y económicos.

Rescatando el discurso del pensador al que hice referencia en este texto, la tecnología con educación y valores humanos, conteniendo emociones en conjunción con razonamientos, puede ser un destino inmejorable para las próximas generaciones.

Hoy deambulamos en algoritmos virtuales, relaciones con poco contacto real y físico, creyendo por momentos ciegamente en la revolución tecnológica.

¡Conservar al ser humano!, declamaba nuestro ilustre conferencista mientras se paraba ante el público presente, sacudido su cuerpo por la emoción que lo embargaba.

Ese ser humano que convive mientras combina la realidad mágica de su mortal destino, con sus pensamientos, razones, emociones y afectos más arraigados.

Aquel que lleva miles de años compartiendo su efímera existencia, buscando sentido y propósito en la familia, amigos, trabajo, en todo aquello que lo inquieta y lo hace trascender.

Por ello este domingo 14 febrero que se celebra en el mundo occidental la idea del amor, conservemos al ser humano que lo profesa y lo atesora más allá de cualquier vicisitud, coyuntura y epidemia que lo conmueva.

Educación desde los maestros junto con la tecnología pueden complementarse de manera muy efectiva, propiciando un combo con resultados que nos sirvan para construir un nuevo escalón evolutivo para el Ser Humano.

Para culminar amerito como bueno que usemos un poquito de nuestro preciado tiempo para poner foco en cuestiones alejadas de la tecnología, aquello que nos vincula con cosas tan plenas como reir, llorar, agradecer, perdonar, ayudar, amar, compartir, abrazar, jugar, creer, pensar, visionar, crear…..

Aquello que nos distingue….como SERES HUMANOS !

En primera persona !

La constancia no me ha acompañado en todas las circunstancias. En algunos temas a lo largo de mi vida me ha faltado el compromiso, las ganas, la voluntad, o esa llama que nos impulsa a seguir con el afán de cumplir con uno o varios objetivos.

Tantas veces he trazado planes que no han llegado a buen puerto, o se han logrado solo de manera parcial.

Creo que no debo entristecerme por ello, porque en el otro platillo de la balanza debo sopesar que no en todas los proyectos me he comportado con esa falta de consistencia.

Existen ejemplos de sobra de un lado y del otro.

No quiero aburrir contando la historia de mis logros y mis fracasos. Considero relevante contarles que he luchado de manera perseverante con mis demonios interiores, con el fin de conseguir la continuidad y la persistencia, que me dieran la fuerza para alcanzar las metas que me he propuesto.

«Vale decir que de manera permanente he tratado de ser consistente, con un éxito decididamente relativo»

Esa actitud que me ha acompañado desde niño me ha posibilitado aprender, crecer como ser humano, hasta donde algunos mapas mentales y paradigmas me han permitido trascender.

Esto no me hace ni mejor ni peor que otros seres humanos, sólo es un sello distintivo de mi personalidad, que me ayuda a vivir, a seguir para adelante a veces rápido, otras veces lento, muy a menudo en compañía de los valores que me guían.

Considero que para avanzar, son sin lugar a dudas muy importantes nuestras relaciones, además de los nexos que podamos construir, la autoridad que nos demos y la que demos a otros para hacer junto a nosotros.

Hay una frase que reza: «en general tu puedes llegar hasta donde tus relaciones te lo permiten». Sin embargo y como contraparte, es válido decir, que existen momentos en los que uno se encuentra sólo, a merced de sus propios ángeles y demonios. Espacios de tiempo donde nos sentamos a solas con nuestros propios planes, en esas conversaciones internas, a menudo interminables.

Es común que usemos esos momentos para pensar, para recalcular los planes, para evaluar cómo, con qué, con quienes y hacia dónde ir.

En mi caso personal uso parte de ese tiempo en «modo escritor vocacional». Una vocación que llevo conmigo desde que conocí las palabras, articuladas junto a sus distintas combinaciones posibles. No tengo el don de Cervantes, ni de Borges, ni de Cortázar, ni de Isabel Allende ni de otros tantos creadores, que con sus cuasi perfectas oraciones producen una especie de magia difícil de igualar.  Sus historias llegan a lo profundo de cada lector, atrapándolos en una telaraña que combina exactas porciones de racionalismo, imágenes y emociones, haciéndonos palpitar más fuerte el corazón. No es para nada mi caso.

Siguiendo el designio de esa vocación decidí hace doscientas semanas atrás que, de manera ininterrumpida durante cada fin de semana, tomaría un tema con el propósito de desmenuzarlo un poco, generando preguntas y reflexiones que nos pudieran abrir una ventana en nuestro pensamiento. Tratar de unir nuestro lenguaje y emociones, para que a partir de allí quizás podamos alcanzar otros niveles de conciencia individual y colectiva. No es mi intención brindar respuestas, ya que cada ser humano las tiene en si mismo, escondidas, dormidas o expectantes. Por otro lado serían sólo las mías, tan limitadas como personales. Sólo entregar disparadores que nos permitan encontrar algunas pistas que sobrenadan en el torbellino en el que tantas veces nos encontramos.

A lo largo de más de cuatro años, he asumido un compromiso conmigo mismo en primer lugar y después con cada uno de los fieles lectores, que cercanos o en los lugares más lejanos e impensados, a los cuales accedemos producto de la tecnología, se atreven a leer, comentar y mostrar interés por lo que escribe este incipiente aprendiz de la palabra.

«En este dominio de mi existencia he podido sostener mi empeño o más bien dicho mi tenacidad».

Doscientos peldaños que subí inmerso en un montón de sensaciones, positivas y negativas, alegrías y tristezas, luces y sombras. Más o menos inspirado, con falta de sueño, con dolores de cabeza, con escaso tiempo, he intentado honrar mi promesa.

Mis escritos se vieron traspasados por lágrimas cuando describí la pérdida de un amigo, la del papá de mi esposa: Del mismo modo fueron alcanzados por la alegría del relato de logros ajenos y propios, del amor y del cariño. Mostraron la nostalgia por la quinta que me vio correr de niño, acompañado por esa inmensa libertad, y el afecto de mis entrañables tíos.

Mi familia fue y es mi principal sostén en todo lo que emprendo. Agradezco de corazón a Eugenia, Paula, Emilia y Lucía, por lo que me regalan día a día. El amor que siento y recibo de ellas, fue clave para mantenerme firme recorriendo este camino compuesto por doscientos hitos.

No debo confundirme con el hecho de creer que he llegado a algún lado o alcanzado algo de éxito. Un camino se distingue por un inicio, un recorrido y un final. Eso es físicamente una verdad. Como contraposición, opino que el camino del conocimiento o el aprendizaje tienen un arranque, pero no concluyen jamás, salvo que decidamos abandonarlos. Mientras recorremos ese tipo de camino, es probable que solo podamos aspirar a cubrir metas parciales, aquellos hitos que nos regalan esa especie de tranquilidad de saber que continuamos enfocados en el trayecto.

Haber llegado a escribir doscientos capítulos me pone feliz, entendiendo que la felicidad es ese estado transitorio, efímero y muy difícil de definir que, así como llega se esfuma en un abrir y cerrar de ojos, dejando una inmensa energía en nuestro interior.

Gracias a los lectores por el tremendo aguante, por las críticas recibidas, por el tesón que muestran al leer mis blogs. Sin todo eso se haría muy difícil continuar en la senda de este camino sin final.

Un amigo me dijo hace poco: «lo tuyo es admirable, la verdad no sé cómo haces para que todos los fines de semana puedas producir un texto«. Por supuesto que los elogios hay que agradecerlos y son bien recibidos, aunque estoy seguro que existen muchas personas que a diario lideran situaciones, donde la perseverancia puesta de manifiesto, deja la mía tan chiquita y banal que me da vergüenza que me hayan elogiado. Personas que están durante todos los días al servicio del próximo, del otro, dejando de lado sus propios intereses y conveniencias, poniendo un compromiso que reducen el mío al tamaño de un grano de arena en el desierto.

No me queda más que agradecerles porque ellos son los verdaderos dueños de un merecido reconocimiento.

Para culminar dos frases de pensadores superlativos, que resumen el sentido de lo que quiero transmitir hoy:

«No es lo que hacemos de vez en cuando lo que da forma a nuestra vida. Es lo que hacemos consistentemente». (Anthony Robbins, escritor estadounidense).

«El fracaso tras una larga perseverancia es mucho más grande que nunca haber luchado lo suficiente como para llamarlo fracaso». (George Eliot, escritora británica).

Cosas del destino !

La frase con la que se titula el escrito de hoy, fue una de las más escuchadas durante mi niñez, siendo expresada en muchas de las conversaciones mantenidas por adultos.

Hoy, quizás ha sido reemplazada por otras, que de alguna forma pretenden significar lo mismo.

“Era algo que iba a suceder por más que uno quisiera que no”

“La suerte estaba echada”

“Estaba en el lugar y momento equivocados”

“Cosas que pasan”

“El destino está escrito”

“Hay cosas que nosotros no manejamos”

“No hay que tentar al destino”

A esta lista se pueden agregar algunas más que nos vinculan con el azar, la suerte, el destino o el hado.

El destino, asimismo llamado fatum, hado o sino puede ser definido como el poder sobrenatural, inevitable e ineludible que, según se cree, guía la vida humana y la de cualquier ser a un fin no escogido, de forma necesaria y fatal, en forma opuesta a la del libre albedrío o libertad.

Voy a poner dos ejemplos concretos que intentan explicar la diferencia entre lo que está dentro del alcance de nuestras manos y lo que no (destino), aunque no resulte cien por ciento comprobable que sea así del todo.

Un ejemplo de libre voluntad: Supongamos que hay una persona que está ebria y tiene un coche en pésimas condiciones. Decide conducir su coche en estado de embriaguez por la carretera que baja de una montaña y lo hace a alta velocidad. Si en algún punto se saliese de la carretera y cayese por el precipicio, ¿de quién sería culpa? ¿Sería un accidente causado por el destino o un accidente causado por la libre voluntad?

Según mi punto de vista tiene más que ver con la libre voluntad, pues podría haber escogido no beber y conducir. Podría haberse asegurado de que su coche estuviese en mejor estado y podría haber conducido despacio.

Un ejemplo de suceso destinado: Tomemos por ejemplo el caso de otro conductor que está sobrio. Conduce cuidadosamente y mantiene su coche en perfectas condiciones. También conduce por la misma pendiente de la montaña siendo muy precavido. De repente una porción de la carretera se hunde debido a un desprendimiento y acaba teniendo un accidente. En este caso la persona no tenía control sobre el desprendimiento y por lo tanto esto es un suceso destinado.

Mas allá de que estos ejemplos parezcan de alguna manera bastante claros, alguien podrá decir que siempre es riesgoso conducir por un sendero que baja de una montaña, agregando estadísticas que demuestran que hay mayor porcentaje de accidentes en ese tipo de rutas.

Acto seguido podrá decir que el suceso no era tan destinado, ya que podría haber tenido en cuenta esas estadísticas antes de emprender su viaje.

El destino desde la perspectiva religiosa

En las culturas occidentales y orientales, la mayoría de las religiones han creído en formas de destino especialmente relacionadas con la predestinación, desde el tao del confucianismo chino o el karma del hinduismo a la católica y bienhechora Providencia o Gracia, que deja cierto margen a la libertad.

Desde un punto de vista religioso, el destino es un plan creado por Dios, por lo que no puede ser modificado de ninguna manera. Esto, por supuesto, exceptuando el conocimiento judeocristiano que desde la Sagrada Escritura rechaza de plano la existencia de una predestinación absoluta debido al libre albedrío, que, entre otras cosas, hace al hombre ser a imagen y semejanza de Dios.

Los griegos llamaban al destino «ανανκη » (Ananké) y lo consideraban una fuerza superior no solo a los hombres, sino incluso a los mismos dioses. Esta entidad, el Hado (dios supremo), había establecido que, al igual que Kronos encadenó a su padre, un hijo suyo lo haría con él. El destino era personificado por la diosa Moira, rebautizada como Fatum en la mitología romana.

El destino desde la perspectiva filosófica

En la perspectiva filosófica occidental el destino se relacionaría con la teoría de la causalidad que afirma que, si «toda acción conlleva una reacción, dos acciones iguales tendrán la misma reacción», a menos que se combinen varias causas entre sí haciendo impredecible a nuestros ojos el resultado.

Nada existe por azar al igual que nada se crea de la nada. Todo tiene una causa, y si tiene una causa estaba predestinado a existir desde el momento en que la causa surgió. Debido a que la inmensa cantidad de causas es impensablemente inmensa, nos es imposible conocerlas todas y enlazarlas entre sí. Esto puede estar estrechamente relacionado con un tejido, en el que cada uno de nosotros es una cerda que se involucra con otras y al final esta se va entretejiendo para crear un propósito, aquel propósito que ha completado y da por hecho la realización de una vida.

El arte y la literatura (muy ligados al quehacer filosófico)  se han encargado muchas veces de tratar el tema, debido a que afecta a la más íntima condición humana y los más diversos aspectos de la experiencia. Muchas leyendas y cuentos enseñan la inutilidad de afrontar un destino inevitable que se ha predicho correctamente mediante oráculos, augurios, vaticinios o profecías. En las fábulas clásicas subyace el principio de que es imposible cambiar la naturaleza de una persona, como tampoco es posible la de un animal o la de una fuerza natural, y por lo tanto el destino está prefijado desde el nacimiento: el orden social es tan irreversible como el natural. Este concepto es especialmente relevante en la tragedia griega, en que el personaje principal o héroe se levanta contra los dioses o contra la sociedad incurriendo en un defecto de carácter o pasión (la palabra «pathos» o pasión significaba también enfermedad para los griegos) denominado hybris (en griego antiguo ὕϐρις u orgullo impío contra los dioses o las normas sociales) y es castigado con el fin habitual de toda tragedia: muerte o locura

Atando cabos, y debido a la multicausalidad que puede tener cualquier evento, podemos decir que una parte de nuestra vida, donde están situados nuestros intereses, objetivos y proyectos, puede en cierta forma estar sujeto a nuestra gestión, ser el resultado de una acción regida por nuestra voluntad representada en nuestros actos y decisiones.

De la misma manera, la misma multicausalidad nos deja otra parte donde no tenemos injerencia, aún en temas que se encuentren en la órbita de lo que da sentido a nuestras vidas.

«Dentro de esa contradicción multicausal que incide en nuestra vidas, nos movemos  a cada momento acompañado por emociones, pensamientos y creencias que inciden en nosotros a la hora de decidir».

La evolución cognitiva, y científica que ha acompañado al hombre en los últimos siglos le ha permitido aumentar su expectativa de vida, escapando al destino mortal, de manera impensada para un hombre antiguo.

¿Eso lo ha hecho más feliz o no?

La respuesta depende de varios factores que no están dentro del alcance de este limitado escritor.

Para ir concluyendo:

¿De qué parte de nuestro destino somos artífices?

O de modo más personal.

¿Qué porción de tu destino crees que estás manejando ahora?

¿Estarías mejor con más libertades para decidir, es decir accionando con libre albedrío en más áreas de tu vida?

¿Qué parte de tu accionar incide en lo bueno y lo malo que te pasa?

Como cierre y para disminuir el grado de seriedad que pueden contener estas preguntas, va algo de humor que puede estar vinculado o no.

  • Mamá hoy tomaré mi vida en serio. He decidido ir a la Universidad y no faltar más.
  • Pero hijo, si hoy es Domingo.
  • Te da cuenta mamá, el destino no quiere que estudie.
  • ¿Cuál es su destino?
  • No está escrito aún, lo voy forjando con ánimo y perseverancia.
  • ¿Quiere un boleto de tren o no?

El presidente fue a visitar una clase de 4to. Grado de una Escuela Primaria.

Su llegada se produjo durante una discusión acerca de las palabras y sus significados.

La maestra preguntó al presidente si le gustaría participar en la discusión sobre el significado de la palabra “tragedia”. Accedió sin dificultades.

Entonces, el ilustrado líder pidió a la clase un ejemplo de “tragedia”.

Un pequeño niño se paró y dijo: “Si un amigo mío, está jugando en la calle y lo atropella un auto, eso es una tragedia”.

“No”, dijo El presidente. “Eso sería un accidente”.

Una pequeña levantó su mano y dijo: “Si un ómnibus de transporte escolar se desbarranca en un precipicio, muriendo todos sus ocupantes, eso sería una tragedia”.

“Me temo que no” sostuvo el presidente. “A eso podríamos llamarlo una gran pérdida”.

El silencio creció en el aula. Ningún otro alumno se animó a dar una respuesta.

El presidente los instó a continuar, diciendo:

“¿Es que no hay nadie que pueda darme un ejemplo de lo que es una tragedia?

Finalmente, en el fondo de la clase, un pequeño muchacho levantó su mano y con voz muy tenue, se animó a decir:

“Si el avión presidencial está transportando al Sr. presidente y a todo el gabinete y un misil lo destruye, haciéndolo añicos, eso sería una tragedia”.

“Fantástico”, dijo El presidente. “Eso está muy bien. ¿Y podrías decirme por qué eso sería una tragedia? “

“Sí” dijo el chico. “Porque, en primer lugar, no sería un accidente y en segundo lugar, tampoco sería una gran pérdida”.

Gilgamesh: Hacia la Inmortalidad ?

El Poema de Gilgamesh, también conocido como la Epopeya de Gilgamesh, es la primera obra plenamente literaria de la historia. Es incluso muchísimo más antigua que la Ilíada y la Odisea, uno de los primeros libros épicos de nuestra cultura occidental. Cuenta las hazañas de un rey de Uruk, una ciudad sumeria que quizá dio nombre al actual Irak. Su argumento se divide en doce tablillas, que podemos considerar capítulos de una misma historia.

La historia nos la cuenta alguien, tal vez un sacerdote de la diosa Ishtar, que muestra su admiración hacia al antiguo rey que construyó las impresionantes murallas de Uruk. El narrador se dirige a sus interlocutores de manera general (“Voy a presentar al mundo”) pero a veces parece hablar con una persona que camina a su lado:

 “Voy a presentar al mundo
A aquel que todo lo ha visto,
Ha conocido la tierra entera,
Penetrado todas las cosas,
Y alrededor explorado
todo lo que está oculto”.

A continuación, el narrador parece dirigirse a alguien que está junto a él, tal vez un ayudante, quizá un escriba al que quiere trasmitir aquella historia legendaria. Le dice que contemple la muralla de Uruk, que admire sus zócalos inimitables, que inspeccione los muros de ladrillo cocido. Después le pide que vaya a buscar el relato secreto que nos dejó el rey Gilgamesh:

“Ve ahora a buscar
el cofrecillo de cobre
Manipula en él el anillo de bronce
Abre en él el pomo secreto
y extrae la tablilla de lapizlázuli.
Para descifrar cómo Gilgamesh
Superó tantas pruebas.”

Tras extraer de este misterioso cofre la tablilla de lapislázuli, que contiene un antiguo texto que al parecer hay que descifrar, quizá porque está en sumerio y el narrador es semita, o tal vez porque está codificado como un mensaje secreto, comienza la historia.

Gilgamesh es rey de Uruk. Hijo del rey Lugalbanda y la diosa Ninsun. Cruel y despiadado, aplica el derecho de pernada sobre las novias, es decir, se acuesta con ellas antes que el propio novio; no respeta a los ancianos y maltrata a los jóvenes con los que se enfrenta en combates mortales. Es odiado y aborrecido por su propio pueblo, que eleva sus quejas a los dioses. Los dioses deciden crear a un enemigo que le ponga freno y la diosa Aruru da vida a una criatura salvaje llamada Enkidu, el hombre bestia.

Enkidu vive en los bosques con los animales, como una fiera más, aunque tenga forma humana. Los cazadores y los agricultores temen a la extraña fiera y el rumor llega hasta el rey Gilgamesh.

Gilgamesh decide enviar a una prostituta o una sacerdotisa, o tal vez una hieródula o sacerdotisa sagrada, a seducir a la bestia. Enkidu y la mujer, Samhat, se acuestan y a partir de ese día los animales ya no quieren saber nada de su antiguo amigo y lo rehúyen. A cambio, gracias a la mujer, Enkidu se ha convertido en un ser humano y ha alcanzado el conocimiento:

“Las bestias del monte
rehuyeron su contacto.

Mermado estaba Enkidu,
no trotaba ya como antes
pero ya tenía juicio
Y era vasto su saber”

Samhat le habla de la ciudad de Uruk y Enkidu arde en deseos de conocer ese nuevo mundo. Llega a la ciudad y se enfrenta al rey Gilgamesh, cumpliendo así el designio de los dioses.

No se sabe con exactitud el resultado del combate, que no se ha podido reconstruir por completo en los textos conservados. Se suele considerar que el vencedor fue Enkidu, pero no es del todo seguro.  Lo que sí se sabe es que tras el combate los dos enemigos se reconcilian y se convierten en grandes amigos.

En busca de aventuras, Enkidu y Gilgamesh deciden enfrentarse al temible monstruo de los bosques llamado Huwawa. Comienza así la que se puede considerar la primera road movie de la historia, cuando los dos amigos se lanzan a la carretera o a los caminos de Mesopotamia, probablemente en dirección al actual Líbano, donde Huwawa reina en los bosques de cedros.

Los dos amigos llegan hasta el bosque de los cedros y se enfrentan al monstruo, logran vencerlo, pero eso despiertan la ira de los dioses, porque el bosque y el monstruo estaban bajo su protección.

Después la diosa Innana/Ishtar/Astarté quiere seducir a Gilgamesh, pero él la rechaza, porque sabe que todos los amantes de la diosa acaban mal. Ella, furiosa, arroja contra Uruk al terrible Toro Celeste, pero los dos héroes lo matan. Ahora es cuando los dioses deciden vengarse y castigar a los imprudentes héroes. El problema es que la madre de Gilgamesh es una diosa, por lo que se conforman con matar a Enkidu.

Es en ese momento cuando Gilgamesh descubre que existe la muerte, viendo pudrirse ante él el cuerpo de su amigo.

Gilgamesh, aterrorizado por la perspectiva de enfrentarse al mismo destino que su amigo muerto, decide ir en busca de Utnapishtim, el hombre que sobrevivió al diluvio y ahora es inmortal.

Tras diversas peripecias, Gilgamesh encuentra al mítico Utnapishtim, quien le cuenta la historia del diluvio y cómo el dios Enki le avisó de que los dioses querían aniquilar a toda la humanidad en un diluvio universal. Utnapishtim construyó una nave en la que embarcó a toda su familia y logró sobrevivir cuando, tras muchos días de lluvia, al arrojar un cuervo a la inmensidad del océano no regresó, lo que significaba que había tierra firme en la que desembarcar.

Cuando se descubrió este relato, los investigadores se quedaron asombrados por su semejanza con el relato bíblico del diluvio de Noé. Hoy ya nadie duda de que Utnapishtim (llamado Ziusudra en sumerio y Atrahasis en acadio) es la inspiración del Noé bíblico. Además del relato contenido en la Epopeya de Gilgamesh, en otro relato mesopotámico, el Atrahasis, se cuentan las razones que llevaron a los dioses a desear aniquilar a los seres humanos.

Tras contarle la historia del diluvio, Utnapishtim le cuenta a Gilgamesh cómo puede lograr la inmortalidad. Se sabe que uno de los requisitos es permanecer despierto durante siete días con sus noches. Gilgamesh no lo consigue y la inmortalidad se le escapa.

Cuando todo parece perdido, la esposa de Utnapishtim le pide que ayude a Gilgamesh y que al menos le revele el secreto que le permitirá recuperar la juventud. Utnapishtim cede finalmente a sus ruegos y cuenta a Gilgamesh que existe una planta en lo más profundo del océano que devuelve la juventud perdida. Gilgamesh se sumerge en el océano y regresa con la planta.

En vez de disfrutar él solo de la planta de la juventud, Gilgamesh demuestra que ya no es el rey cruel y egoísta que era antes de conocer a Enkidu y decide llevarla a Uruk, se supone que para que los ancianos del consejo también recuperen la juventud:

«La llevaré a la amurallada Uruk,
Haré a todos comer la planta.
Su nombre será
“El Hombre se hace Joven en la Senectud”.
Yo mismo la comeré
Y así volveré al estado de mi juventud».

En el camino se detiene junto a una poza de agua fresca y dormita un momento. Es entonces cuando una serpiente sale del agua y le roba la flor de la juventud.

Gilgamesh, desesperado, regresa a Uruk.

El poema acaba como empezó, describiendo la grandeza de la ciudad de Uruk construida por el rey Gilgamesh.

Es bastante llamativo que el primer relato de la historia reserve un triste final a su héroe, aunque al menos le queda el consuelo de ser más sabio.

Existen muchos más detalles en la historia, e incluso en la Tablilla XII, cuya relación con el relato principal es muy controvertida, Gilgamesh desciende al infierno y allí se reencuentra con Enkidu.

Proyecto Gilgamesh

Objetivo: «Curar la muerte para el 2045«.

Del relato de Gilgamesh:

«La vida que persigues no hallarás. Cuando los dioses crearon la humanidad, la muerte para la humanidad apartaron, reteniendo la vida en las propias manos», reza una de las frases más famosas de la epopeya.

Es decir, cuando el hombre fue creado por los dioses, estos decidieron que el hombre debía ser mortal y, por ello, no quedaba otra que aprender a vivir con ese inevitable destino.

¿Tenemos qué conformarnos con ser mortales? ¿Puede el hombre llegar a escapar de la muerte? ¿Se puede llegar a curar la muerte?

José Luis Cordeiro, conferenciante y fundador de la Singularity University –una iniciativa que estudia el uso de la tecnología para atajar problemas globales– se ha hecho ampliamente reconocido por asegurar que en 20 y 30 años el ser humano será capaz de «curar el envejecimiento».

«Vamos a ver la muerte de la muerte», dice en las entrevistas parafraseando el título del libro que escribió junto con el matemático David Wood. Según la teoría que defienden ambos autores, avances científicos como la impresión de tejidos humanos u órganos vitales en 3D y desarrollos en nanotecnología, junto con los avances en células madre para reparar las células ‘dañadas’ permitirán neutralizar el envejecimiento.

Pero, además, consideran que las investigaciones en oncología, diabetes o alzhéimer continuarán progresando hasta lograr curar estas enfermedades. Y, en ese aspecto, laboratorios internacionales anunciaron hace unos años una inversión de 1.500 millones de dólares destinada a desarrollar nuevas terapias para curar enfermedades relacionadas con el envejecimiento, incluyendo enfermedades neurodegenerativas y el cáncer.

Se calcula que ya hay 350 personas criogenizadas en todo el mundo, mientras que la Fundación Matusalén ha recibido cientos millones de dólares en donaciones para investigar terapias regenerativas. Así, varias personas influyentes de Silicon Valley han puesto sus ojos en esta naciente industria que, de convertirse en realidad, sería enormemente lucrativa.

Si tú o un familiar cercano tuviera una enfermedad grave, ¿cuánto estaríamos dispuestos a pagar? Probablemente la respuesta sea todo o gran parte de tu patrimonio, razón por la que muchas compañías están comenzando a desarrollar esta industria. Y si le invierten es porque le ven capacidad de retorno a medio-largo plazo.

2045, año de la inmortalidad ¿estamos psicológicamente hechos para vivir para siempre?

La esperanza de vida ha aumentado significativamente en el último siglo en el mundo desarrollado. En Estados Unidos, un hombre vivía de media hasta los 50 años en 1910, mientras que en 2010 la esperanza de vida está en los 75 años. Nuestra «fecha de caducidad» se ha pospuesto tanto, que varios científicos se han atrevido a fijar el «fin de la muerte» en 2045. Concretamente los impulsores de la Universidad de la Singularidad, fijan el 2045 como el año en el que trascenderemos y seremos inmortales.

Kurzweil, uno de los promotores y escritor de su libro en el 2005 “La singularidad está cerca: Cuando los humanos trasciendan la biología”, definía la «Singularidad» como el momento en que la inteligencia artificial supere en inteligencia a los seres humanos. En ese año, según el autor, obtendremos capacidades sobrehumanas como lograr mayores habilidades cognitivas o incluso ser inmortales.

«Vamos a ser cada vez menos biológicos, hasta el punto en el que la parte no biológica [robótica] predomine», dice Kurzweil en un vídeo en el que comparte algunas de sus visiones más futurísticas.

Sabiendo que parte de la humanidad tiene entre ceja y ceja poner punto y final a la muerte, la pregunta que queda por hacerse es si realmente estamos hechos psicológicamente para adaptarnos a la eternidad.

En la Pirámide de Maslow, que marca nuestra jerarquía de necesidades, la cúspide la ocupa el poder «trascender», justo por encima de la autorrealización.

Motivo de debate en el campo la biología, la ética y varios apartados más, el objetivo de la inmortalidad para el 2045, adquiere en este 2021 y según mi modesto punto de vista, un sesgo de desmesurado e inalcanzable. Algunas opiniones en contra de la idea de vivir para siempre, muestran el carácter pueril de algunos hechos que dan por cierto los seguidores de la eternidad.

«Creo que traducimos nuestra inmortalidad en cosas que hemos logrado continúen vivas una vez que nos hallamos marchado», dice el actor Ben Kingsley en una entrevista en la que califica como una «aspiración tonta», querer ser inmortal.

Si lo pensamos durante un momento, la gran mayoría de las obras de ficción que versan sobre un personaje inmortal, terminan mostrando la vida eterna como una condena en vez de una virtud.

Tan sólo pensemos por un momento en populares historias como la del escocés McLeod (Christopher Lambert) en ‘Los Inmortales’, o en Robin Williams en ‘El Hombre Bicentenario’, basado en un relato de Isaac Asimov.

«Si viviera para siempre, qué motivo tendría para salir de la cama si siempre hubiera un mañana, para qué molestarme», se pregunta el científico Neil de Grasse Tyson.

Los debates en el mediano plazo servirán para definir los límites en varias disciplinas ligadas a la evolución humana: genética, inteligencia artificial, robótica, biología regenerativa.

Capaz el 2045 suene utópico, sin embargo hay muchos indicios que nos muestran que el horizonte, donde exista la posibilidad de crear un ser humano (o algo parecido), con otro nivel de conciencia e indeclinable capacidad de sobrevivir, se encuentra bastante cercano y asequible (si tomamos en cuenta los miles de años de la evolución humana, quizás en un breve suspiro).

¿Quién será y cuando aparecerá nuestro primer Gilgamesh inmortal?

Theophilus Roy, casi un superhéroe !

“En el pueblo donde vivo hay mucho espacio para el bien. Yo soy uno los encargados de que así sea, día tras día, incluyendo aquellas jornadas donde no todo aparenta estar en paz”.

Con esa frase mezcla de propositiva, tranquilizante y algo presuntuosa, arrancaba su presentación ante el público sentado en el auditorio, esa especie de superhombre, estandarte de una clase única de conciencia general. Su figura y discurso lograban por momentos captar una plena atención, acaparando todas las miradas situadas entre el asombro y la incredulidad.

Desde su nacimiento, ya su madre había denotado en él ciertas características impropias de un mortal común y corriente. El pequeño Theo, como cariñosamente lo llamaban, tenía amplios poderes de clarividencia, destrezas físicas inigualables, a los que sumaba una memoria prodigiosa que le permitía reconocer a cada persona conjuntamente con su extenso historial.

El colegio fue una etapa muy aburrida para él, ya que casi siempre sabía de antemano que temas se tratarían y de qué manera. Terminó su escuela secundaria en tres años, debido a un permiso especial para cursar dos años en uno.  Se inclinó hacia la astronomía para seguir una carrera universitaria que le resultara atractiva. Hubo de migrar a una ciudad más grande para poder perseguir sus meteóricos sueños. Sus compañeros de carrera, tenían distintas opiniones sobre su origen y comportamiento. Para algunos no era humano, para otros sólo una persona indescifrable y arrogante, mientras que, para sus pocos amigos, los cuales por cierto parecían conocerlo mejor, la sensación era que se trataba de un ser rayano en lo sobrenatural, tierno y apacible.

Su entusiasmo por el estudio de las galaxias, estrellas, planetas y todo aquello que escapa al entendimiento cercano y natural en cualquier persona, lo conectó decididamente con la reseña ficcional de muchos superhéroes, cuyos orígenes no eran terrenales. Se hizo apasionado por la lectura de todo lo vinculado con Superman, el Hombre Araña, los Cuatro Fantásticos, Flash, Antorcha, y muchísimos más. En poco pero intensísimo tiempo, libros y comics fueron devorados conjuntamente con todas las películas del género, procesando en su cerebro todos los comportamientos de los superhéroes dedicados a hacer el bien.

Su afición compulsiva afectó su trabajo en el observatorio astronómico, que dependía de la Universidad donde había cursado sus estudios. Esa ocupación conseguida con mucho esfuerzo y aprovechando una recomendación especial, sufrió las consecuencias de los constantes desequilibrios de sus estados de ánimo. Tanta información recibida de golpe, sumada a sus habilidades sobrenaturales innatas, le produjeron un conflicto en su condición personal que no sabía cómo manejar. Esta fue su etapa de vida más sombría, la que lo llevó a plantearse qué camino o proyecto personal seguir.

Común a la historia de la mayoría de los superhéroes, un encuentro casual con un viejo mentor, antiguo profesor de su carrera, le posibilitó vislumbrar su destino prefijado. Su antiguo consultor lo fue llevando pregunta tras pregunta a encontrar las respuestas que él mismo ya tenía en su interior.

Decidió que no sería un superhéroe convencional en cuanto a los procederes ocultos, sin identidad ni reconocimiento, trabajando a escondidas tales como son los modus operandi de muchos de ellos. Por el contrario, él adoptaría la impronta de una figura pública, irreprochable, sin tachas, trabajando de sol a sol por el bien, en detrimento del mal. Volvería al pueblo que lo vió nacer, para comenzar su carrera personal a favor del correcto quehacer y los valores más deseados.

Lo primero que hizo fue abandonar el reducido nombre de Theo, por el cual era conocido hasta ese momento. Su mejor opción fue conservar el nombre largo Theophilus, aunque no acompañado de su apellido formal que era Cranton, sino por algo más acotado como Roy. Su nombre significaba la combinación de amigo de Dios por Theophilus, más el regio que es la acepción en francés de la palabra Roy.

El Regio Amigo de Dios, comenzó su derrotero de superhombre a tiempo completo, ubicándose estratégicamente en el café más céntrico del pueblo de donde era originario. Por razones ajenas a mi voluntad de mero relator, no puedo develar el nombre del sitio ni su localización geográfica.

En ese lugar pleno de socialización, encuentros y desavenencias, pudo usar sus poderes de intuición, más su prodigiosa memoria para conocer de antemano, aquellas situaciones, intenciones personales o todo otro posible acto, que pudiera representar algún daño hacia las personas, instalaciones o servicios dentro de su querida comunidad.

Su accionar era muy concreto. Gracias a sus poderes innatos, el conocimiento previo le permitía desalentar mediante mensajes directos a las personas involucradas, cualquier acto asociado a lo que él denominaba “el no bien”.

La gente del pueblo comenzó a recibir, quien más y quien menos, amables sugerencias para evitar todo tipo de problemas.

Tony, el verdulero que tenía la balanza medio arreglada para pesar unos gramos de menos, fue instado a recalibrar su medio de pesaje para que entregara el peso justo. Siguiendo una acción similar, Charly el de la venta de huevos, fue decorosamente invitado a vender los huevos del tamaño y color que rezaba la publicidad de los escritos con tiza blanca de las pizarras. Ni que hablar de Luigi, el dueño del taxi que siempre cobraba algo de más y además no salía los días de lluvia. De repente empezó a actuar como si fuera otro con los clientes que se subían a su auto.

Mary, la peluquera más tradicional, había comenzado a no respetar los turnos, debido a un creciente cúmulo de pedidos no programados. Eso ocasionaba todo tipo de conflictos y episodios difíciles de digerir. Novias que llegaban al altar con su peinado a medias. Hombres con su cabellera mal cortada, con apariencia de haber sido aserrada debido a los nervios de Mary por el gran cúmulo de trabajo. T.R. como se hizo llamar de manera simplificada, abandonando la idea original de una identificación más resonante, instó vigorosamente para que la peluquera tomara un ayudante que le posibilitara ordenar y cumplir con los numerosos compromisos asumidos.

T.R. acompañó durante muchas noches de tentación al cleptómano del pueblo, de modo tal de cambiar sus ansias por lo ajeno por una nueva y remozada vocación de serenatero. Acto seguido, le pidió al gomero que cambiara los clavos que desparramaba por las calles con el propósito de incrementar su trabajo, por plantas con flores que plantaba y cuidaba con mucho amor en la plaza, en el frente del colegio, la iglesia y el club recreativo.

Los niños del colegio recibían mensajes recordatorios para devolver aquellos elementos que por equivocación habían tomado de algún compañero. De esa manera se empezaron a recuperar valiosos útiles extraviados para la alegría de sus dueños. Del mismo modo los invitaba a compartir sus meriendas, ayudarse en las tareas y compartir sus libros de estudio.

La pereza estaba dentro del radar del famoso veedor popular. Si alguno no escuchaba el despertador y se dormía seguido, complicando sus propias tareas y la de los demás, recibía la delicada visita de T.R. que hacía las veces de despertador. Ponía una cuota de responsabilidad en la cabeza de los haraganes y amantes de unos minutos de más con la cabeza en la almohada.

La suma de cada mínima obra de Theophilus transformó la cultura del pueblo, el cual no sólo se fue acostumbrando al accionar desinteresado de T.R., sino que fue haciendo crecer el bien como característica distintiva de ese lugar. Este hecho trascendió las fronteras de la pequeña comunidad para instalarse en la opinión pública, a través de los medios masivos de comunicación y las redes sociales, las cuales reflejaban permanentemente sus logros.

De esta forma fue invitado a charlar sobre sus métodos, en la Universidad que lo formó en su conocimiento sobre los astros. Luego de soltar la primera frase a modo de presentación, inicio de esta crónica, siguió con el relato de numerosas conductas derivadas de su accionar ejemplificador. La gente que asistió al auditorio universitario en un número aceptable, salió de la reunión encantada con las palabras de T.R., no sin antes tomarse un autorretrato junto con el increíble personaje, paladín del bien.

La tradición oral sobre la cual se basa la historia de Theophilus, se fue inexplicablemente perdiendo. Nadie sabe que fue de él después del relativo éxito durante su primera presentación como personaje público. Alguien se tomó una última foto en su compañía. Cuando giró su cabeza para pedirle que autografiara un pequeño papel, escribiendo una dedicatoria para su hijo, T.R. ya no estaba presente.

Sus familiares lo buscaron usando todos los medios disponibles, resultando infructuosos los intentos.

En el pueblo se seguían recibiendo algunos mensajes de un origen desconocido. Mensajes que invitaban a abandonar los malos procederes. Sin embargo el teléfono del cual provenían no era identificable mediante el empleo de ninguno de los métodos y tecnologías disponibles.

Sus escasos amigos no supieron más nada de su paradero. Quedaron en una eterna perplejidad por la inexistencia continuada de un camino destinado al éxito que no tuvo su merecido final. ¿Qué hubiera sido este mundo si nuestro Theo no hubiese desaparecido? ¿cuántas buenas acciones hubieran estado al alcance de nuestras manos? Se preguntaban sin una respuesta que resolviera los enigmas planteados.

Indicios no comprobados nos hablan de un T.R. que en apariencia fue recogido por otros seres a bordo de una nave que giraba a mucha velocidad, emitiendo muchos destellos de luz.

Otras fuentes lo muestran desarrollando actividades encubiertas para una agencia de investigación estatal de renombre, la cual se aprovechaba de sus facultades de clarividente.

No existe una imponente lápida con una leyenda descriptiva de lo que fuera su vida: ”Aquí yace un prohombre que trabajó sin descanso para hacer el bien”. Apenas quedaron las crónicas del pueblo, donde fuera elogiado muchas veces.

Theophilus Roy, casi un superhéroe, desapareció del mundo real para siempre.

Sobrevive en la imaginación de algunos que me contaron su corta pero fructífera vida.

Yo se las cuento a ustedes. También se la narro a mi hija Lucía, la cual me pregunta:

¿Papá esto es cierto?

Tan cierto como los Reyes Magos hija……

Solo unos 2.000 años después.