La vida es casi puro cuento !

Los últimos días de este aislamiento se parecen a una reedición de una película sin fin. El set de filmación encuentra a todos los actores cansados, perplejos y a los directores presos de varios dilemas que no son sencillos de resolver. Las personas siguen sufriendo dolorosas pérdidas de sus seres queridos, mientras muchos de ellos han visto esfumados sus esfuerzos y emprendimientos.

Es difícil tener una posición equilibrada en este contexto, porque dependerá del grado de afectación que ha tocado vivir a cada uno, desde el comienzo de esta crisis global.

Hay escasez de actitudes pragmáticas y comprometidas de líderes que no reexaminan sus decisiones, siguiendo postulados ideológicos superados. Al mismo tiempo sigue sorprendiendo que parte de la población aún conserve esa resistencia infantil para no seguir indicaciones básicas cuyo único propósito es cuidar su salud.

En todo relato hay un inicio, un desarrollo y un final. Introducción, nudo y desenlace.

El inicio, al menos en lo cronológico, es bien conocido.

El desarrollo nos mantiene en vilo, parece que al escritor no se le acabaran nunca las ideas. Se torna pesado, tantas idas y vueltas, dramatismo por doquier. La idea de abandonar la lectura abunda en la mente de gran parte de los lectores.

No se visualiza el desenlace, y la situación se torna poco sostenible.

«Una narración sin fin no agrega calidad al texto, más bien lo torna inaccesible y complicado de digerir«.

Cuando el escritor no sabe a donde va con el relato genera zozobra en sus lectores. En todo el mundo se viven situaciones parecidas en mayor o menor escala. La pandemia ha roto todas las plumas conocidas. Los que han adoptado actitudes más pragmáticas, equilibrados con una adecuada conducta ciudadana, están viendo como se va acercando el final de esta crisis humanitaria.

La esperanza de superar esta adversidad se mantiene intacta en muchas personas que ponen su cuota de trabajo y responsabilidad. Abundan acciones solidarias de muchas personas, que se suman al trabajo a destajo de todo el sistema de salud. Sistema que en estos últimos días está al límite de sus posibilidades, hecho este demostrado por los factores de ocupación de camas comunes y críticas. Mi profundo agradecimiento a los profesionales y auxiliares de salud que ponen día a día su cuota de sacrificio para salvar vidas.

Necesitamos de manera imperiosa empezar a desatar el nudo a mayor velocidad, para que el desenlace queda más cerca de nosotros. Las pérdidas humanas son millones en todo el mundo, con mayor impacto ahora en nuestras latitudes. No da para seguir alimentando actitudes egocéntricas, vanidosas y mezquinas.

De niño hubo una lectura que me impactó sobremanera.

“Marco, de los Apeninos a los Andes” es un relato breve de ficción incluido por Edmundo de Amicis en su novela Corazón, publicada en 1886. Narra la historia del extenso y complicado viaje de un niño de trece años, Marco, desde Italia hacia Argentina, en busca de su madre, que había emigrado a aquel país sudamericano dos años antes para poder trabajar y poder dar una mejor vida a sus hijos.

Si bien, he copiado un breve resumen de este cuento de ficción, les recomiendo su lectura no sólo por la riqueza técnica, sino por el contenido y fortaleza espiritual que la historia intenta transmitir.

En Génova, al norte de Italia, reside una familia con dos hijos —Antonio, de dieciocho y Marco, de nueve años. La madre se ve obligada a marchar a Argentina para encontrar trabajo sirviendo en una casa. Durante un tiempo la familia recibe por escrito noticias de la madre, pero al cabo de un año, las cartas cesan, tras una en que se daba cuenta de problemas de salud, con lo que se crea una situación de preocupación e incertidumbre.

Tras tratar de conseguir noticias a través del Consulado italiano en Buenos Aires, a los dos años de la partida de la madre, el más pequeño de los dos hijos, Marco, decide afrontar, salvando las iniciales reticencias de su padre, el largo viaje de veintisiete días que entonces debían sufrir los emigrantes a bordo de grandes buques mercantes.

A su llegada a la capital argentina no consigue encontrar a su madre, pues la familia para la que trabaja ha trasladado su residencia a Córdoba. Tras pasar una noche en La Boca, se embarca para remontar el Río Paraná, con destino a Rosario, desde donde le han dicho que le será más fácil llegar a Córdoba. Allí no encuentra al contacto que le habían facilitado y se encuentra en una situación difícil, ante la falta de dinero para pagar el ferrocarril que le llevaría, durante un día de viaje, hasta Córdoba. Sin embargo, la ayuda de un grupo de emigrantes italianos le proporciona el dinero necesario y toma el mencionado ferrocarril.

Con la llegada a Córdoba no acaban los problemas del joven Marco, pues al llegar a la casa del ingeniero Mequínez, para quien trabaja su madre, comprueba que, una vez más, se ha mudado, marchando a Tucumán. Consigue convencer a un comerciante que se dirige a Santiago del Estero para que lo lleve en el tramo común del camino, viajando así durante más de dos semanas en un carro tirado por bueyes que lo dejará junto a la Cordillera de los Andes desde donde marchará a pie hasta Tucumán.

Al llegar a esta ciudad, y tras dirigirse a una finca situada a una jornada más de marcha, encuentra al fin a su madre, enferma y prácticamente desahuciada por los médicos. Debe operarse y, tan lejana de su familia, ha perdido toda esperanza. Se niega a ser operada. Sin embargo, la llegada de su joven y voluntarioso hijo le devuelve la ilusión por vivir y conseguirá ayudarla a sanar.

El relato termina con las palabras del médico, quien dirigiéndose a Marco le dice:

«¡Eres tú, heroico niño, quien ha salvado a tu madre!».

Haciendo un parangón con este cuento plagado de vicisitudes negativas y escollos que parecen insuperables, es sencillo darse cuenta que hoy se requieren muchos Marco, con esa férrea e inquebrantable voluntad para continuar con su búsqueda. Al mismo tiempo varios doctores y gente que los acompañen, facilitando el camino y aportando recursos para salvar la situación.

Es imprescindible poner un mayor grado de sensatez en este contexto.

Hay que trabajar con esa encomiable decisión de Marco para llegar al final del cuento.

La multiplicación de gestos alineados a favor de la superación de la crisis nos llevará inexorablemente al anhelado desenlace.

Al final de cuentas, «la vida es casi puro cuento».

No nos quedemos encerrados en la trama, por favor.

La verdad del manzanazo !

Los arboles de manzana siempre me resultaron fascinantes. Quien ha estado cerca de uno de ellos probablemente compartirá esta afirmación. Bien entrada la primavera, se produce su prodigioso florecimiento, dando lugar a un extenso conjunto de flores bellas y perfumadas. Una eclosión de blancas flores con algunos destellos rosáceos (dependiendo la variedad), que atraen a innumerables cantidades de abejas, urgidas por beber sus néctares, para transformarlos en las más exquisitas mieles. Tratándose de una planta que necesita agentes externos para transportar el polen de una flor a otra, y así de esta manera lograr la fecundación, el viento y las abejas juegan un rol decisivo en este proceso.

A lo largo de una seguidilla de semanas, las frágiles flores fecundadas con la ayuda de sus amigos insectos, dan lugar a cientos de pequeños frutos, que necesitan evitar las heladas y contar con buenos nutrientes, para alcanzar la condición de una fruta madura, rojo intenso, roja más pálida o verde, dependiendo de la variedad de que se trate. Una joya de la naturaleza hecha fruto que degustamos desde hace varios siglos.

Un árbol de manzanas estaba presente en la casa materna del más grande de los científicos y pensadores, Sir Isaac Newton. Más adelante explicaremos el porqué de su grandeza, por ahora sólo nos centraremos en uno de los mitos que acompañaron su historia hasta el presente.

Los hechos comprobados respecto de la historia de la manzana que golpeó la cabeza del prolífico científico son:

  • Newton nunca mencionó la caída de la manzana en ninguno de sus escritos.
  • La caída de la fruta sí que aparece mencionada en varias obras de otros autores, algunos de las cuales citan al propio Newton como fuente de información.
  • La fecha y el lugar de tal suceso habrían sido el año 1665 o 1666 en el jardín de su casa materna Woolsthorpe Manor, en Lincolnshire. En esas fechas Inglaterra estaba siendo asolada por la Gran Peste (peste bubónica) y la Universidad de Cambridge tuvo que cerrar sus puertas y mandar a sus estudiantes de vuelta a casa. Newton, por aquel entonces, estaba en el Trinity College.

Vale decir que una de las manzanas más famosas de la historia logró esa condición producto de la repetición reiterada y con agregados cada vez más atractivos de sus relatores.

Por ejemplo, uno de sus discípulos contaba:

“En el año 1665 cuando se retiró a su finca a causa de la peste, meditó acerca de su Sistema de Gravitación, algo que se le ocurrió al ver caer una manzana de un árbol”.

El mismo filósofo Voltaire, escribía en una de sus obras:

“Sir Isaac Newton tuvo la primera idea de su Sistema de Gravitación caminando por su jardín, al ver una manzana caer del árbol”.

En otro escrito se cita a su sobrina Catherine Barton como su fuente:

“Un día en el año 1666 en el que Newton se retiró al campo, observando la caída de los frutos de un árbol, como me dijo su sobrina (la señora Conduit), se dedicó a una meditación profunda”.

Por otra parte, una cuestión sí queda clara a la luz de las referencias aquí recopiladas. Aunque la manzana fuera la inspiración del científico inglés, en ningún momento se dice nada sobre que la fruta le golpeara. ¿De dónde viene el detalle del aterrizaje en la cabeza?

El primero en aderezar la historia de esa manera fue el gran matemático suizo Leonhard Euler. En una carta que escribió durante el año 1760 (cuando ya Newton había fallecido), es posible leer:

“Este gran filósofo y matemático inglés, yaciendo un día en un jardín bajo un manzano, una manzana cayó sobre su cabeza, y le dio la oportunidad de reflexionar”.

“Si Newton no hubiera descansado en un jardín debajo de un manzano y por casualidad una manzana no le hubiera caído sobre la cabeza”.

Las cartas fueron publicadas en francés en 1768 y se hicieron muy populares en toda Europa, dando origen al mito del manzanazo en la cabeza, que nos acompaña hasta nuestros días.

Unos años más tarde, el escritor inglés Isaac D’Israeli con la publicación de una obra en varios volúmenes en la que recoge anécdotas de muchas figuras históricas. Menciona el pasaje de Newton y la manzana en dos ocasiones. En el capítulo Poetas, filósofos y artistas, hechos por accidente del tomo 1 se dice:

“Siendo estudiante en Cambridge, se había retirado al campo durante la plaga en el país. Mientras leía debajo de un manzano, una de las frutas cayó y le dio un fuerte golpe en la cabeza”.

En el capítulo Anécdotas de abstracción de la mente, en el tomo 2, se recuerda:

“Newton está en deuda con este paciente hábito en muchos de sus grandes descubrimientos. Una manzana cae sobre él en su huerto, y el sistema de atracción aparece en su mente.”

Una última curiosidad se encuentra en el propio árbol que dio origen a toda esta historia. Aunque existen diversas historias acerca del mismo, parece ser que el manzano de Woolsthorpe Manor (el único que hay en dicha propiedad) todavía existe.

Hoy en día es objeto de peregrinación, de modo que está protegido con una valla para su conservación. Se cree que en realidad el original fue derribado por una tormenta hacia 1820, pero que sus raíces se mantuvieron y dieron lugar al árbol que puede contemplarse en la actualidad. Produce una variedad de manzana conocida como flower of Kent, no muy habitual y de sabor ácido.

Muchísimo más impresionante que el mito de la manzana

Isaac Newton nació el 25 de diciembre de 1642, en Woolsthorpe, Lincolnshire, Inglaterra. Siendo el más grande de los astrónomos ingleses, se destacó también como gran físico y matemático. Fue en realidad un genio al cual debemos el descubrimiento de la ley de gravitación universal, que es una de las piedras angulares de la ciencia moderna. Fue uno de los inventores del cálculo diferencial e integral. Estableció las leyes de la mecánica clásica, y partiendo de la ley de gravitación universal dedujo las leyes de Kepler en forma más general. Logró construir el primer telescopio de reflexión.

Su padre, murió de neumonía unos meses antes de su nacimiento, y su madre luchó por sacar adelante la granja de la familia. Eran tiempos difíciles en el país, una sangrienta guerra civil trastornó a Inglaterra durante seis años. Cuando Isaac tenía tres años su madre volvió a casarse, dejando a su hijo al cuidado de sus abuelos. Su primera educación la recibió en las escuelas de los pueblos cercanos. A los doce años fue inscrito en la escuela primaria de Grantham, una ciudad a diez kilómetros de su hogar. Allí estudió latín y la Biblia, pero tuvo poco contacto con las matemáticas o las ciencias. El joven Newton vivía en la casa de William Clarke, farmacéutico de la ciudad, que tenía una de las mejores bibliotecas del lugar y una hermosa hijastra, con la que más tarde Newton tuvo un romance adolescente, el primero y último de su vida.

Cautivado por el principio de los relojes de sol, aprendió a calcular no sólo la hora sino también el día del mes, y a predecir acontecimientos como los solsticios y los equinoccios. Incluso el viento lo fascinaba. Un día, cuando Newton tenía dieciséis años, se alzó una gran tormenta, mientras la gente prudente buscaba refugio del viento, el joven realizó lo que más tarde recordaría como su primer experimento científico. Primero saltó con el viento, luego contra él. Comparando las distancias de los dos saltos, fue capaz de estimar la fuerza del ventarrón.

Poco después, Newton fue llamado de la escuela para ocuparse de la granja de la familia. Un viejo sirviente de confianza recibió la tarea de enseñarle todas las habilidades necesarias, pero Newton nunca puso su corazón en el trabajo. Construía un molino de agua en el arroyo -completo con presas y compuertas- mientras sus ovejas sin vigilar invadían los campos de maíz del vecino. Su curiosidad, era ilimitada en asuntos de ciencias e invenciones, pero no se extendía hasta la agricultura. Después de nueve meses, la familia decidió que aquel curioso manipulador estuviera mejor en la escuela. El maestro de Grantham, que insistía en que los talentos de Newton se estaban desperdiciando en la granja, se ofreció a alojarlo en su propia casa. Así, en otoño de 1660, Newton regresó a Grantham a fin de prepararse para la universidad. En junio del año siguiente estaba listo para ir a Cambridge. Deseaba ya convertirse en profesor.

En Cambridge, Newton llenó su soledad con el estudio de una amplia variedad de temas, que iban desde la astrología hasta la historia. Al final de su etapa de no graduado en 1664, había descubierto también las matemáticas y la filosofía natural, un campo que abarcaba los temas hoy conocidos como ciencias físicas. Newton se estaba preparando para empezar el trabajo de posgraduado cuando su vida dio otro brusco giro. Inglaterra fue golpeada por la peste bubónica, que se llevó consigo miles de vidas, sobre todo en ciudades como Londres y Cambridge, cuyos sucios y atestados arrabales proporcionaban un caldo de cultivo ideal para la enfermedad transmitida por las ratas. La universidad cerró temporalmente mientras sus estudiantes huían a regiones rurales menos afectadas. Newton regresó a Woolsthorpe, visitando Cambridge de tanto en tanto para usar su biblioteca. Tranquilo al calor de Lincolnshire, puso a trabajar su poderoso intelecto en diversos problemas científicos y matemáticos. Construyó la primera versión funcional de un nuevo instrumento astronómico, el telescopio de reflexión, que usaba un espejo curvo en vez de lentes para enfocar la luz. Desarrolló una nueva y poderosa rama de las matemáticas llamada cálculo. Y efectuó el trabajo fundamental de su teoría de la gravitación.

Su gran tratado Principios Matemáticos de Filosofía Natural (Principia), publicado en 1687 presenta los estudios de Newton durante más de veinte años en relación a la mecánica terrestre y celeste. Allí enuncia la ley de gravitación: dos cuerpos se atraen con una fuerza proporcional a sus masas e inversamente proporcional al cuadrado de la distancia que las separa.

La importancia filosófica de la obra de Newton es extraordinaria; la forma en que el ser humano enfrentó la naturaleza el siglo XVIII y XIX es una consecuencia de los descubrimientos del gran sabio inglés. Los méritos de Newton no se reducen al campo de la mecánica y las matemáticas; también la óptica supo de su talento. Descubrió que la luz blanca puede ser descompuesta en todos los colores del arcoiris al hacerla pasar por un prisma, iniciando con ello el análisis espectral, base de la astrofísica contemporánea. Sus estudios sobre la luz lo llevaron a publicar en 1704 su Tratado sobre Óptica, donde además detalla su teoría corpuscular para la naturaleza de la luz.

Los últimos años de su vida los destino a profundas meditaciones teológicas, alejado casi totalmente de aquellos quehaceres intelectuales para los cuales no tuvo rival. Murió el 20 de marzo de 1727, en Cambridge, Cambridgeshire, Inglaterra.

La manzana, el fruto prohibido del cual comieron Adán y Eva, fue en realidad producto de una mala traducción. Como ya vimos, asimismo no existe evidencia que afirme que realmente una manzana golpeó la cabeza de Newton.  

Todo parece indicar que este riquísimo y difundido fruto, ha estado presente en varias de las historias más importantes de la humanidad.

Símbolo actual de una prestigiosa marca de tecnología, los humanos no cesamos en usarla como un ícono sencillo, práctico y asequible de lo que queremos que trascienda.

La manzana aquella que nace de una bella y aromática flor, no opone reparos ni pide derechos de representación.

Solo sigue ahí desde hace cientos de años acompañando nuestra vida y alimentándonos con su indiscutida riqueza nutritiva.

El fruto prohibido, el atrevido proyectil, la novedosa tecnología, no reflejan para nada la perfección de su belleza.

Dame una manzana y te contaré otra historia!

Impacto Profundo !

Siendo un asiduo lector de libros debo confesar que se han dado muchas situaciones distintas durante la práctica del hábito de leer. Voy a reducir el campo de análisis solo a aquellas lecturas que encaré por placer, esparcimiento, búsqueda espiritual y no por obligación de hacerlo dentro de un plan de estudios o de una necesidad profesional específica.

La previa

La elección de un libro o lectura tiene que ver en mi caso con variadas circunstancias:

  • Conozco al autor por libros anteriores que he leído, continuando de alguna manera con el seguimiento literario, evidenciando un gusto o predilección personal por los temas que trata, las historias que cuenta o lo que propone en esencia.
  •  No lo conozco , pero tengo buenas referencias del mismo, a lo que se suma que el género que trata me atrae, entretiene o coincide con alguna etapa de mi vida donde estoy buscando encontrar algo que ese libro en apariencia me puede dar.
  • No conozco al autor, no soy tampoco seguidor del género, pero otra persona me ha recomendado leerlo por razones que considero válidas: exquisitez técnica, profundidad del tema, narración atrapante, intriga, suspenso, propuesta de vida entre muchos más.

El durante

A partir de la lectura del prólogo, y la dedicatoria se abren para mí un abanico de posibilidades:

  • Desde el primer capítulo el contenido me ha resultado apasionante, no me cuesta trabajo leerlo, generando en mi interior un torbellino de sensaciones, pensamientos, vivencias, mimetizándome con alguna idea, personaje o relato. El libro me mantiene en vilo de principio a fin.
  • El libro ha cumplido parcialmente las expectativas, como quien dice, ni fu ni fa. No logra mantenerme concentrado, no le encuentro un hilo conductor al tema, a la narración, los personajes. El autor deambula por algunos oasis donde capta mi atención plena, pero el recorrido es medio desértico de idea, emociones o narraciones cautivantes.
  • Abandone el libro luego de algunos capítulos leídos debido a que no era lo que estaba buscando, necesitando, o porque interiormente digo: esto es un bodrio. El autor quizás tiene una gran fortaleza técnica, pero se nota que no lo ha escrito con pasión, con dominio del asunto o con la belleza necesaria como para generar un interés por continuar con su lectura.

El después

Las combinaciones de la previa y el durante, provocan mi valoración final del libro, sirviendo esto para retroalimentar nuevas lecturas o recomendaciones a otras personas para la lectura del mismo libro o de otras publicaciones del mismo autor.

  • Volvería a leer el libro para terminar de redondear algunos conceptos, entender mejora la historia, comprender la naturaleza del algún personaje, captar alguna propuesta de valor para la vida. Voy a seguir leyendo nuevas publicaciones del mismo autor y por supuesto recomendarlo a otras personas, ávidas por encontrar algo en cualquiera de los sentidos expuestos.
  • Es probable que necesite reexaminar con mayor detenimiento una próxima lectura de ese autor. El género o el tema serán revisados. Mi recomendación dependerá de los intereses de personas que me pregunten por el autor. Una valoración medida y acotada a algún campo específico. Resulta interesante por esto, pero como contrapartida hay que sopesar esto otro muy bien.
  • Lo leí hasta el final, como para encontrar porque hay personas que lo valoran de manera positiva. Para ser honesto me dejó muy poco. Recomendable con muchas observaciones debido a escaso nivel del relato, falta de coherencia, una propuesta de valor de poco vuelo, no arroja mucha claridad, no tiene un núcleo que resulte interesante.

Más allá del pasado, presente o futuro del hábito de leer, existe para mí una predilección especial por aquellos autores, en cuyos libros es posible encontrar algunas perlitas o frases que ni el tiempo, ni otros creadores, podrán borrar de la faz de la tierra, mientras el lenguaje sea usado como propositivo y generativo de realidades superadoras.

Lo que yo llamo frases con impacto profundo.

Una sola de esas construcciones presentes en el contenido ameritan la lectura y una valoración de excelencia.

Algunos ejemplos:

“Los hombres no sucumbimos a las grandes penas y a las grandes alegrías. Y es porque esas penas y esas alegrías vienen embozadas en una inmensa niebla de pequeños incidentes. Y la vida es esto, niebla. La vida es una nebulosa.” Niebla – Miguel de Unamuno.

“Nada importa morir, pero no vivir es horrible”. Los Miserables – Victor Hugo.

“Las batallas se pueden ganar con el corazón, pero las guerras solo se pueden ganar con la cabeza”. Las legiones malditas – Santiago Apostillo.

“Cuanto sientas deseos de criticar a alguien, recuerda que no todo el mundo ha tenido las oportunidades que tu tuviste”. El gran Gatsby – F. Scott Fitzgerald.

“El secreto de una buena vejez no es otra cosa que un pacto honrado con la soledad”. Cien años de soledad – Gabriel García Márquez.

“¿Para qué debo escuchar a mi corazón? Porque no conseguirás jamás mantenerlo callado. Y aunque finjas no escucharlo que te dice, estará dentro de tu pecho repitiendo siempre lo que piensa sobre la vida y el mundo”. El alquimista – Paulo Coelho.

“El amor es una parte del alma misma, es de la misma naturaleza que ella, es una chispa divina; como ella, es incorruptible, indivisible, imperecedero. Es una partícula de fuego que está en nosotros, que es inmortal a infinita, a la cual nada puede limitar, ni amortiguar.” Los Miserables – Victor Hugo.

“Una persona empieza por ceder en las pequeñas cosas y acaba por perder todo el sentido de la vida.” Ensayo sobre la ceguera – José Saramago.

“Es una locura odiar a todas las rosas porque una te pinchó. Renunciar a todos tus sueños porque uno de ellos no se realizó.” El principito – Antoine de Saint-Exupéry.

“A un hombre le pueden robar todo, menos una cosa, la última de las libertades del ser humano, la elección de su propia actitud ante cualquier tipo de circunstancias, la elección del propio camino.” El hombre en busca de sentido – Victor Frankl.

Cientos de estas frases con impacto profundo me acompañan, aparecen y desaparecen, dependiendo de las circunstancias. Algunas parecen estar dormidas, otras expectantes, pero recobran vida cuando menos me lo espero, viniendo a mi socorro en ocasiones donde las emociones me desbordan, la vida me pone en aprietos o la tristeza me tiene contra las cuerdas.

Pocos conscientes de que estamos hechos de miles de pedazos de frases completas o inacabadas, algunos maestros de la palabra vienen a nuestro rescate, para regalarnos una salida inesperada, una reflexión con un impacto conmovedor y profundo.

Gracias a todos ellos, es posible comprender la liviandad de nuestro ser, y abarcar la naturaleza efímera, aunque rica de nuestras vidas.

Impacto profundo……

De pleno en el corazón.

La Biología del Ser (Adios Humberto) !

El inicio del entrenamiento como coach ontológico significó para muchos un antes y un después, respecto de la distinción filosófica de qué significa SER.

Los lentes con los cuales muchos de nosotros observábamos la vida, estaban teñidos de la fuerte influencia del pensamiento cartesiano tradicional: «PIENSO LUEGO EXISTO».

«Elegir ser» partiendo de esa frase nos encierra en nuestra mente, que es una máquina incansable de generar pensamientos, de los cuales solo una pequeña fracción tienen la objetividad y la fuerza necesaria para transformarse en palabras y acciones. Vivimos en un mundo de conversaciones internas, bucles retroalimentados por falencias y vicios, que nos mantienen atrapados en una constante vorágine de energía cerebral desperdiciada. Si nos detenemos a hacer un balance de qué pensamos y de qué realmente construimos a partir de esos pensamientos, el porcentaje de ejecución sería por cierto realmente muy bajo.

Las emociones, aquellos innatos condicionales que nos mueven para actuar, conforman el sistema que desde pequeños nos pone en alerta, usando para ello el miedo, la tristeza, la alegría, el enojo, la dicha, y tantas más que no quiero aburrir con el listado. Contamos sin lugar a dudas, con más emociones negativas que positivas (no posibilidad vs posibilidad). Gracias a ellas hemos superado muchas instancias. Seguimos gobernando la tierra por encima de otras especies animales y vegetales desde hace miles de años.

La combinación de pensamientos y emociones, no son malas en si mismas. De hecho, nos sirven y nos han servido para incontables años de evolución humana.

La ontología del lenguaje, uno de cuyos máximos exponentes es Rafael Echevarría, nos pone en la tarea de reconocer la importancia del lenguaje en nuestras vidas, como aquel que, a través de afirmaciones, declaraciones fundamentales (amor, perdón, ignorancia, si, no), juicios, pedidos y ofertas, nos permite crear y recrear nuestro ser, para dejar de lado la vieja concepción de seres inmutables, como aquellos que aceptan un destino cuasi prefijado. Para Echeverría el lenguaje es acción, vivimos en un mundo de conversaciones donde tener una adecuado conciencia de ello, nos permite accionar y ser, desde un cambio de paradigmas de nuestro observador. En ese punto las preguntas son el punto de partida para que un coach entrenado, este al servicio de una persona (coachee) que pretenda encontrar sus propias respuestas, para alcanzar nuevas metas y posibilidades.

La irrupción de esta nueva concepción en muchos de los que hicimos el entrenamiento, produjo mejoras sustanciales en la manera de observar la vida, pero por sobre todo impactaron positivamente en la esfera de las relaciones, asociadas a su inmenso potencial para desarrollar ámbitos de convivencia éticos y productivos. Echeverría nos invita a construir juntos un nuevo convivir usando el lenguaje como herramienta clave de soporte ético.

No es propósito de este escrito ahondar en la filosofía ontológica de Echeverría, sino más bien la usaremos para vincularlos a con otro gran pensador, que a sus 92 empezó a brillar en otra dimensión menos terrenal: Humberto Maturana.

Un breve resumen de su vida

Nacido en Santiago, Chile, estudió medicina y biología en la Universidad de Chile, que amplió en el campo de la anatomía y neurofisiología en el University College de Londres con una beca de la Fundación Rockefeller. Se doctoró en biología por la Universidad de Harvard (1958), con una tesis sobre la estructura del nervio óptico en la rana -The fine structure of the optic nerve and tectum of Anurans. An electron microscope study-, y prolongó sus trabajos sobre anatomía y neurofisiología de la visión animal en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, junto a Jerome Lettvin. A raíz de dicha investigación, ambos fueron postulados como candidatos al Premio Nobel de Medicina y Fisiología.

En 1960 regresa a su país como docente de biología en la Universidad de Chile, al tiempo que investiga en los sistemas biológico perceptivos de distintos animales y el procesamiento de la información en el cerebro. La biología y la neurofisiología de los procesos cognitivos. En 1965, crea el Instituto de Ciencias y la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile. Junto con un antiguo alumno y discípulo, el también chileno Francisco Varela, publica De máquinas y seres vivos (1972) y El árbol del conocimiento (1984), en los que dan a conocer el concepto de ‘autopoiesis’ aplicado a los seres vivos. En Santiago crea el Laboratorio de Epistemología Experimental, destruido en 2006 por un incendio. En 2000, funda, junto a Ximena Dávila Yáñez el Instituto de Formación Matríztica, dedicado al análisis de la dinámica de la Matriz Biológica de la Existencia Humana. Es doctor ‘honoris causa’ por las Universidades Libre de Bruselas (Bélgica), Santiago (Chile) y Málaga (España).

Autor, entre otros, de los libros De máquinas y seres vivos, con Francisco Varela (1972), Autopoiesis and cognition (1980), El árbol del conocimiento, con Francisco Varela (1984), Emociones y lenguaje en educación y política (1990), El sentido de lo humano (1991), Desde la biología a la psicología (1993), La realidad, ¿objetiva o construida?, 2 vols. (1996), La objetividad, un argumento para obligar (1997), Transformación en la convivencia (1999), From Being to Doing. The Origins of the Biology of Cognition, con Bernhard Poerksen (2004), The Origins of Humanness in the Biology of Love, con Gerda Verden-Zoller (2009).

Un escueto resumen de su pensamiento y expresiones científicas

Desarrolla en el campo de la biología el concepto de la «autopoiesis», siguiendo los trazos de Bateson y Wittgenstein, entre otros. La realidad es una construcción consensuada por una comunidad, donde se produce una apariencia de objetividad. Reemplaza el concepto filosófico de objetividad por la idea de construcción social. Su «biología del conocimiento’«se sitúa en la corriente del relativismo epistemológico y del constructivismo radical, emparentado por ello con los planteamientos de Heinz von Foerster, de los que se distancia a comienzos ya del siglo XXI. No es menos importante su relación con Gotthard Günther.

La realidad de los seres vivos está en la biología, como la percepción y la construcción de la realidad. Maturana describe una biofilosofía determinista que, a partir del concepto de ‘autopoiesis’, descubre sistemas de vida autorreferentes, dotados de autonomía para la supervivencia y la reproducción que actúa de forma distinta según las circunstancias ambientales, lo que le permite inferencias en el campo de los sistemas sociales, la educación, la comunicación.

A partir de sus numerosos trabajos en la anatomía y fisiología de la visión animal, advierte el relativismo de la recepción al constatar “que es el vivir del animal lo que determina cómo y qué ve éste” y que, consiguientemente, existe una “congruencia operacional de un organismo con su circunstancia”, resultado de los “cambios estructurales coherentes entre organismo y medio que han surgido de la historia evolutiva a que éste pertenece”.

Para Maturana y su trazado sistémico, los seres vivos están sujetos a una dinámica estructural interna, que distingue a las especies y a los individuos, descrita por su autonomía o ‘autopoiesis’, pero también por la dinámica comunicativa o relacional que permite el consenso vital de las diferentes formas de vida.

Otro aspecto importante de sus reflexiones corresponde a la invitación que Maturana realizó al cambio de la pregunta por el «ser» ,pregunta que supone la existencia de una realidad objetiva, independiente del observador, a la pregunta por el «hacer» , siendo esta una pregunta que toma como punto de partida la objetividad entre paréntesis, es decir, que los objetos son traídos a la mano mediante las operaciones de distinción que realiza el observador, entendido este como cualquier ser humano operando en el lenguaje.

Vinculaciones con la ontología del lenguaje

«Antes usted le preguntaba a un biólogo cómo es un ser vivo y no sabía qué contestar», contó Maturana a BBC Mundo en 2019.

Sin embargo, tras publicar su teoría, «el vivir pasó a ser explicable».

«Es un fenómeno de una dinámica molecular que constituye entidades discretas que son los seres vivos», señaló.

Según su teoría, todo ser vivo es un sistema cerrado que está continuamente creándose a sí mismo y, por lo tanto, reparándose, manteniéndose y modificándose.

La ontología hace referencia a ese proceso de transformación continuo del hombre en y a través del lenguaje. Maturana no sólo lo fundamenta biológicamente, sino que va más allá al expresar:

“El lenguaje no es un sistema de comunicación o transmisión de información, sino un sistema de convivir en las coordinaciones de los deseos, los sentires, los haceres, en cualquier dimensión del convivir que está ocurriendo».

Respecto del lenguaje y particularmente la importancia de la escucha a nivel de las empresas.

«Las personas generan todo lo que sucede en la empresa y lo fundamental es que estén haciendo lo que saben hacer de manera cuidadosa en el momento oportuno. Para que eso ocurra -explicó-, tenemos que escucharnos recíprocamente porque si no, resulta en incoherencias en lo que hacemos como comunidad empresarial”.

Humberto y “ su amar educa”

Sobre la educación, opinó: «Lo fundamental en la educación es la conducta de los adultos. Los niños se transforman en la convivencia y va a depender de cómo se conduzcan los mayores con ellos, no solamente en el espacio relacional, material, sino en el espacio psíquico».

“Cuando decimos que amar educa, lo que decimos es que el amar como espacio que acogemos al otro, que lo dejamos aparecer, en el que escuchamos lo que dice sin negarlo desde un prejuicio, supuesto, o teoría, se va a transformar en la educación que nosotros queremos. Como una persona que reflexiona, pregunta, que es autónoma, que decide por sí misma.

Amar educa. Si creamos un espacio que acoge, que escucha, en el cual decimos la verdad y contestamos las preguntas y nos damos tiempo para estar allí con el niño o niña, ese niño se transformará en una persona reflexiva, seria, responsable que va a escoger desde sí. El poder escoger lo que se hace, el poder escoger si uno quiere lo que escogió o no, ¿quiero hacer lo que digo que quiero hacer?, ¿me gusta estar donde estoy?”, son algunas de las preguntas que aparecen.

Para que el amar eduque hay que amar y tener ternura. El amar es dejar aparecer. Darle espacio al otro para que tengan presencia nuestros niños, amigos y nuestros mayores”.

Maturana sentó las bases biológicas para explicar porque el hombre no es un ser inmutable.

El tercer principio de la ontología de Echeverría nos muestra claramente de qué se trata la vinculación social de nuestras acciones:

“Los individuos actúan de acuerdo a los sistemas sociales a los que pertenecen. Pero a través de sus acciones, aunque condicionados por estos sistemas sociales, también pueden cambiar tales sistemas sociales”.

Humberto es un fiel reflejo de una vida dedicada a impactar en los sistemas sociales.

Desde ese punto de vista le damos un Adios relativo.

El ministerio de Ciencia de Chile, lo despedía con estas palabras.

“Lamentamos la muerte del Premio Nacional de Ciencias, Humberto Maturana. Doctor en Biología y profesor @uchile. Será recordado por su contribución a la teoría del conocimiento para la comprensión de lo humano, educación, comunicación y ecología”.

El fin del trabajo. ¿Ficción o realidad?

El economista americano Jeremy Rifkin, en su libro titulado “The End of Work”, escrito en 1995, postulaba una era de declinación del trabajo global, producto del avance masivo de los nuevos métodos, instrumentos de producción y digitalización.

El libro trata sobre la influencia de las nuevas tecnologías en los procesos de producción y sus consecuencias en el mercado de trabajo. Jeremy Rifkin hace un repaso de la historia y evolución de la producción y el empleo (desempleo más bien) en Estados Unidos, desde la agricultura, el paso por la industria y el sector servicios. Rifkin describe el recorrido del empleo y el desempleo desde la primera revolución industrial, pasando por la segunda y tercera revolución industrial, para llegar finalmente hasta la actualidad.

Según el autor la aplicación de los nuevos procesos productivos produciría en todo el planeta, un desempleo estructural irresoluble aplicando los remedios tradicionales. Esta situación de paro estructural, para la clase trabajadora clásica pero también para otros sectores muy cualificados, es consecuencia de una sobreproducción constante globalizada e incontrolable para los sistemas tradicionales. La situación tiende a agravarse con la aplicación de procesos de alta reingeniería de los procesos de fabricación, la robótica, la informática, el control prácticamente horizontal de las estructuras, con apenas directivos altos y sin puestos intermedios.

No solamente estarían afectados por esta irrupción tecnológica, los obreros sin cualificar o poco cualificados, sino también los trabajadores poli competentes, cuadros intermedios y profesionales libres, presas todos de este proceso imparable de destrucción de trabajo remunerado o asalariado.

Para este economista la época del trabajo estaba tocando a su fin. Ante los problemas derivados de la eliminación de puestos de trabajo y el consiguiente paro no hay respuestas por parte de la teoría tradicional del capitalismo industrial, ni tampoco por las estructuras básicas de la sociedad actual -Estado y Mercado- que se muestran incapaces de dar respuestas reales a un desempleo estructural profundo.

¿Qué soluciones proponía el economista?

Ante la ausencia de soluciones por parte de los actores institucionales (Estado, sindicatos…) y económicos (empresas, bancos…) propone, una vez reconocida la imposibilidad de acabar con el desempleo estructural actual con las medidas tradicionales:

  • Repartir el empleo, es decir repartir el trabajo asalariado
  • Rediseñar la semana laboral y la jornada laboral: reducción de la semana laboral y la reducción de la jornada laboral.
  • Establecer un nuevo contrato con la sociedad civil basado en la economía social o tercer sector que incluiría el reconocimiento y potenciación de:
    • La sociedad civil (Organizaciones no gubernamentales, Organizaciones sin ánimo de lucro, asociaciones…).
    • Implantación del denominado ingreso anual garantizado (similar a la Renta básica universal).
    • Modificación de la fiscalidad para promover la economía social.

Tecnología y trabajo en la actualidad

Veinticinco años después de la publicación de este libro, varios de los vaticinios y pronósticos de Rifkin no se están evidenciando tan claramente.

Las cifras de los expertos dedicados a esta problemática varían de manera considerable. La mayoría de los esfuerzos por calcular la pérdida de puestos de trabajo se basa en el famoso informe de Carl Benedikt Frey y Michael A. Osborne de 2013 sobre automatización y trabajo. Su afirmación de que la tecnología actualmente disponible permitiría automatizar 47% de los puestos de trabajo es aun ampliamente citada. Su método básico fue replicado con variantes en otros estudios. Pero los críticos no tardaron en señalar que la automatización involucra no los puestos de trabajo en sí, sino tareas específicas. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (ocde) usó este nuevo enfoque para sus estimaciones, que arrojaron porcentajes muy inferiores, de 9% en países de la ocde y 5% a escala mundial. Por otro lado, McKinsey intervino en el debate usando información similar, pero modificando las ponderaciones5. Consideró las tareas, no los trabajos en su conjunto, y llegó a la conclusión de que en Estados Unidos menos de 5% de los puestos de trabajo podría automatizarse completamente, mientras que 60% podría automatizar un tercio de las tareas involucradas. La enorme disparidad de estas cifras es un llamado a la reflexión. Las cifras dependen de los supuestos que asumen los autores. Si cambian estos supuestos, las cifras cambian. Por ende, los números no nos dicen mucho más que el hecho de que la automatización reemplazará algunos trabajos y que muchos otros podrían automatizarse de manera parcial, si es que se dan las condiciones necesarias.

“Es importante tener en cuenta que estas estimaciones refieren a posibilidades tecnológicas, haciendo abstracción de la velocidad de la difusión y de las probabilidades de adopción. La adopción, en particular, podría verse influenciada por muchos factores, incluidos la legislación sobre el despido de trabajadores, los costos laborales unitarios o las preferencias sociales. Además, la tecnología creará por cierto muchos nuevos empleos”.

Además de que existe una justificada dispersión en torno de los números concretos sobre la pérdida de empleos debido a lo difícil que resulta ponerle un número al impacto de la automatización, el propio impacto de la automatización es en sí mismo un proceso complejo y no lineal.

Si bien es evidente que toda nueva tecnología tiende a eliminar las tareas existentes y, por ende, a reducir el número de puestos de trabajo, también crea tareas y empleos nuevos. Existe un desfase entre los procesos de destrucción y creación, y los empleos nuevos a menudo no surgen en los mismos sectores. Las predicciones y mediciones sobre la pérdida de empleos ocasionada por la automatización y las nuevas tecnologías están dentro de los parámetros de rotación de empleos (jobs churn) en los países desarrollados.

Otros economistas, tales como James Bessen sostienen que la automatización puede producir más empleo en las distintas ocupaciones: al reducir el costo de un producto, estimula la demanda, lo que a su vez genera una mayor demanda de trabajo en ese rubro. La automatización aumenta la eficiencia de la mano de obra y, a la vez, la demanda en ese tipo de ocupación.  Bessen llega a la conclusión de que la informatización tiene como correlato el aumento de la disparidad salarial en el seno de las ocupaciones y una «reasignación» del trabajo que requiere que los trabajadores adquieran nuevas habilidades, sin por ello perder el empleo. Donde los trabajadores pueden resolver fácilmente problemas físicos o mentales (y son generalmente baratos), las máquinas sobresalen en la realización de operaciones repetitivas y en el procesamiento de datos. En un caso reciente, Tesla admitió que su cadena de producción en California estaba «sobreautomatizada» y que eso no hizo más que disminuir la producción. La automatización no puede resolver los problemas ni las dificultades inesperadas del proceso de producción.

La automatización también tiene sus propios costos. Las máquinas automatizadas representan un costo fijo, necesitan comunicaciones seguras y mantenimiento y son vulnerables a los mismos problemas que experimentan las computadoras. Entonces puede que las máquinas sean más eficientes para llevar a cabo un alto volumen de operaciones repetitivas durante un largo periodo, pero la automatización acarrea costos fijos elevados y costos de reparación y de mantenimiento altos y puede resultar más lenta que el trabajo humano cuando se trata de procesos más complejos.

La cuestión es que la tecnología que reemplaza a los trabajadores funciona en algunas áreas, en unos casos, pero no en otros. Esto refleja el proceso histórico de adopción de tecnologías a escala global. Primero las tecnologías encuentran aplicaciones de nicho, luego se extienden en un proceso errático. Por ejemplo, en la década de 1960 aparecieron los aviones supersónicos de pasajeros, pero solo encontraron una ruta rentable que finalmente fue cerrada. Hoy se vuelve a hablar sobre los aviones supersónicos de pasajeros, pero es probable que pasen varios años antes de que se generalicen, si es que alguna vez sucede.

Las cifras de Alemania y Reino Unido muestran que la mayoría de las pequeñas y medianas empresas, donde trabaja la mayor parte de la gente, no están usando los últimos avances tecnológicos. Finalmente, si la tecnología estuviera sustituyendo a los trabajadores a gran escala, deberíamos ver un incremento de la productividad. Sin embargo, las estadísticas muestran una disminución general del crecimiento de la productividad en los países de la ocde.

“En términos generales, el principal desafío para la mayoría de los trabajadores es que las nuevas tecnologías finalmente cambiarán muchos aspectos de su trabajo, no que sus empleos necesariamente vayan a desaparecer”.

¿Cómo afecta la digitalización al trabajo?

La digitalización de la economía consiste en la conversión de la información a un formato digital que puede ser «leído» por las computadoras. Una vez convertida a formato digital, la información se transforma en datos. Los datos pueden transferirse por todo el mundo en un instante. Como resultado, cada vez más procesos y tipos de información pueden ser medidos y convertidos en información digital. De este modo, la digitalización permite la «datificación» de la economía global, es decir, la medición de muchos fenómenos que antes estaban fuera del alcance. Junto con la digitalización de las comunicaciones a través de teléfonos inteligentes e internet, se está creando una cantidad inédita de datos sobre una cantidad de fenómenos nuevos.

Si bien los datos parecen etéreos, tienen un aspecto material. Se necesita energía para producirlos, transportarlos y almacenarlos y eso requiere equipamiento como cables y centros de almacenamiento. También se requiere software que los filtre y establezca conexiones. Los dueños de las corporaciones tecnológicas de Estados Unidos (Google, Amazon, Facebook, Apple y Microsoft), recopilan, almacenan y analizan cerca de 80% de los datos mundiales.

En el ámbito laboral la gente produce datos que son recopilados por el software de sus computadoras u otras herramientas de trabajo y combinados con otros datos provenientes de sensores, cámaras u otras tecnologías empleadas para medir todos o algunos procesos específicos. Los datos recopilados pueden utilizarse para identificar ineficiencias en el proceso, para mejorar el modo de trabajo de los empleados. Hoy el trabajo está conformado por dos elementos: el propio proceso de trabajo y los datos que los trabajadores producen sobre ese proceso.

Empleada de manera consciente la digitalización colabora en el incremento de la productividad, la seguridad de los ambientes laborales y la mejora de las condiciones en el trabajo.

Por todo la expuesto, el ser humano que trabaja aún conserva un gran poder de decisión sobre las actividades que desarrolla, tornando cada vez menos creíble la sustitución completa por máquinas y robots.

La reinvención del hombre en cada etapa histórica de la evolución es innegable.

El trabajo y los sistemas asociados no son la excepción.

Maria Skłodowska: dar lo máximo !

Las clases de química resultaban interesantes para un pequeño grupo de entusiastas de los átomos. Roque Molina, uno de nuestros profesores de la secundaria, se esmeraba por darle a la asignatura condimentos históricos que la hicieran más apetecible, alejandola un poco de la rigurosidad técnica.  Nos relataba historias que contenían pequeños trazos de humanidad y  reseñas de superación personal de sus intérpretes principales.

El detrás de escena de estos genios científicos, muchos premiados con el Nobel de Química, de Física, nos mostraba que sus vidas en los ámbitos académicos y técnicos no se habían caracterizado por la simpleza, el reconocimiento y la disponibilidad de recursos. La mayoría de ellos habían alcanzado una aceptación plena luego de muchos años de trabajo, marchas para adelante y retrocesos, afectados un sinnúmero de veces por tragedias personales, relaciones familiares inestables, celos y envidias profesionales de propios y extraños.

Los nombres de esos investigadores y científicos que eran creadores y precursores de las teorías más avanzadas, aparecen aún hoy titulando capítulos de los libros de estudio más renombrados, donde es posible leer:

  • El principio de incertidumbre de Heisenberg
  • Teoría del átomo de Rutherford
  • Principio de exclusión de Pauli
  • Dualidad onda partícula de Luis de Broglie
  • Ley de dilución de Ostwald

Cada una de esas leyes y principios científicos son producto de años de intensa dedicación, con menguado reconocimiento académico y social para sus protagonistas , los cuales fueron recién merituados al final de sus carreras o bien recibiendo premios póstumos, cuando no producto de la continuidad de sus trabajos por parte de sus discípulos más cercanos.

Esta introducción sirve para adentrarnos en el conocimiento de la carrera científica de una brillante mujer, que además de sortear todos los obstáculos mencionados, tuvo que lidiar para que los claustros científicos y académicos, la consideraran en una condición de igualdad con sus pares del sexo masculino, incluyendo el rechazo por ser de origen judío.

La historia de Marie Curie, la precursora de la radioactividad no tiene desperdicio. A continuación, breves retazos de su prolífica carrera.

Marie Curie, la madre de la física moderna (extractado de National Geographic).

“Nada en este mundo debe ser temido, sólo entendido». Estas palabras definen el carácter perseverante y luchador de Marie Curie, una mujer que se enfrentó al machismo y el antisemitismo de su época, pero cuya imagen recordamos como la de una persona circunspecta, sobria, reflexiva y de expresión severa. La muerte la sorprendió el 4 de julio de 1934 en Passy, Francia.

Marie Curie (bautizada como Maria Salomea Skłodowska) pasó a la historia como la «madre de la física moderna», nació el 7 de noviembre de 1867 en Varsovia, entonces capital de un país ocupado por Rusia, que tras sofocar varias revueltas nacionalistas acabó imponiendo su lengua y sus costumbres. Con apenas 15 años, Maria vivió la frustración de no poder ingresar a la Universidad de Varsovia, ya que esta institución no admitía mujeres. Como recurso, Marie tuvo que recurrir a la llamada «Universidad Volante», una institución clandestina, abierta a las mujeres, y que ofrecía a los jóvenes polacos una educación de calidad en su propio idioma. El nombre de «volante» («flotante», según algunos autores) viene precisamente de la necesidad que tenían alumnos y maestros de cambiar constantemente de ubicación para escapar al férreo control ruso.

PACTO DE DAMAS ENTRE HERMANAS

En 1890, su hermana Bronya había podido cursar estudios de medicina en París gracias al dinero que Maria había ganado ejerciendo como institutriz en Varsovia. Ahora era el momento de que Bronya hiciera efectivo el «pacto de damas» con el que las hermanas se habían comprometido a costearse mutuamente sus estudios. Superadas las reticencias iniciales, Marie aceptó la oferta de su hermana, y en 1891, habiéndose cambiado el nombre por el francés Marie, se matriculó, por fin, en la Universidad de París donde cursó física y química y matemáticas. En 1893 se licenció en física y en 1894, con la ayuda de una beca, se licenció en matemáticas.

“Marie y su hermana Bronya se comprometieron a costearse mutuamente sus estudios”.

Marie inició su carrera científica en 1894 con una investigación sobre las propiedades magnéticas de diversos aceros que le encargó la Sociedad para el Fomento de la Industria Nacional. Fue ese mismo año cuando Marie conoció a Pierre Curie, un físico francés, pionero en el estudio de la radiactividad. Desarrollaron una profunda amistad (y algo más), hasta el punto de que Pierre le propuso matrimonio. Al principio Marie no aceptó ya que tenía intención de volver a Polonia, e incluso hay fuentes –algunas cartas que envió Marie a una amiga en Varsovia– que muestran que la relación entre ambos lo era todo menos romántica. Sin embargo, Pierre declaró que estaba dispuesto a seguirla, incluso si eso significaba tener que enseñar francés para subsistir. Sin embargo, el respeto, el cariño y la pasión que ambos tenían por la ciencia les unió el 26 de julio de 1895. Como era de esperar, tras la boda, la pareja (que tendría dos hijas) consagró su vida a la investigación.

LOS CURIE, UN MATRIMONIO UNIDO POR LA CIENCIA

En 1896, y animada por Pierre Curie, Marie decidió hacer su tesis doctoral acerca de los trabajos de Henri Becquerel, un físico francés que descubrió accidentalmente la radiactividad durante una investigación sobre la fluorescencia. El 25 de junio de 1903, en la facultad de Ciencias de la Universidad de La Sorbona, en París, Marie Curie, ante un tribunal presidido por el físico luxemburgués Gabriel Lippmann, defendió su tesis doctoral: “Recherches sur les substances radioactives” (Investigaciones sobre las sustancias radiactivas) por la que obtendría un sobresaliente cum laude y su doctorado en ciencias físicas.

A partir de 1897, la pareja empezó sus estudios, en los que incluyeron algunos minerales con uranio como la pechblenda, la torbernita o la autunita. El matrimonio no tenía laboratorio propio y la mayor parte de sus investigaciones las realizaron en un cobertizo junto a la Escuela de Física y Química, que anteriormente había sido una sala de disección médica de la facultad. Estaba mal ventilada y no eran conscientes de los efectos nocivos a los que iban a verse expuestos.

“Pierre y Marie Curie hicieron la mayor parte de sus investigaciones en un cobertizo mal ventilado que agravó los efectos nocivos de sus experimentos”.

En julio de 1898, el matrimonio publicó un artículo conjunto en el que anunciaba la existencia de un elemento al que llamaron «polonio», en honor al país de origen de Marie, y el 26 de diciembre de 1898, los Curie anunciaron la existencia de un segundo elemento, al que llamaron «radio», derivado de un vocablo latino que significa rayo. En la investigación se acuñó la palabra «radiactividad».

LA PRIMERA MUJER PREMIO NOBEL

En 1903, «en reconocimiento por los extraordinarios servicios rendidos en sus investigaciones conjuntas sobre los fenómenos de radiación descubiertos por Henri Becquerel», junto con Henri Becquerel y Pierre Curie, Marie fue galardonada con el Premio Nobel de Física convirtiéndose en la primera mujer en recibir el preciado galardón. Los Curie no recogieron el premio en persona alegando que estaban demasiado ocupados en sus investigaciones.

A partir del otoño de 1898, el matrimonio empezó a padecer los primeros problemas de salud que los acompañarían el resto de sus vidas. Éstos incluían desde fatiga a inflamación de las yemas de los dedos. El 19 de abril de 1906, la tragedia golpeó a Marie de la forma mas devastadora: Pierre murió a consecuencia de un accidente en París. Mientras caminaba bajo la lluvia fue golpeado por un carruaje tirado por caballos y cayó bajo las ruedas. La caída le produjo una fractura mortal en el cráneo. A pesar de que Marie quedó devastada, quiso seguir con los trabajos de su difunto esposo y rechazó una pensión vitalicia. Durante los años siguientes, Marie sufriría episodios depresivos, aunque encontró apoyo en la familia de Pierre, su padre Eugene y su hermano Jacques. El 13 de mayo de 1906, el Departamento de Física de la Universidad de París decidió ofrecerle el puesto de su esposo y que Marie aceptó con la esperanza de crear un laboratorio de categoría mundial como homenaje a su marido. Marie fue la primera mujer en ocupar un cargo como profesora en dicha universidad y la primera directora de un laboratorio en esa institución. Entre 1906 y 1934, la universidad admitió a 45 mujeres sin aplicar las anteriores restricciones de género en su contratación.

“En 1906, la Universidad de París ofreció a Marie el puesto de su esposo fallecido. Se convirtió en la primera mujer en ser profesora de dicha universidad”.

UN PREMIO NOBEL EN SOLITARIO

En 1910, Marie, demostró que se podía obtener un gramo de radio puro y al año siguiente, en 1911, recibió en solitario el Premio Nobel de Química «en reconocimiento por sus servicios en el avance de la Química por el descubrimiento de los elementos radio y polonio, el aislamiento del radio y el estudio de la naturaleza y compuestos de este elemento».

“Con una actitud desinteresada, no patentó el proceso de aislamiento del radio, dejándolo abierto a la investigación de toda la comunidad científica”.

Debido a la contaminación radiactiva, sus documentos de la década de 1890 se consideran demasiado peligrosos de manipular. Incluso su libro de cocina es altamente radiactivo. Los trabajos de Marie Curie se guardan en cajas forradas con plomo, y quienes deseen consultarlos deben usar ropa especial.

Debido a la contaminación radiactiva, los trabajos de Marie Curie se guardan en cajas de plomo y sólo pueden ser consultados con trajes especiales.

Marie Curie murió el 4 de julio de 1934 cerca de Salanches, Francia, a causa de una anemia aplástica (un trastorno raro en el que la médula espinal no produce suficientes células nuevas) ,contraída probablemente como consecuencia de la exposición continua a la radiación. Tampoco su cuerpo se libró de ella. Fue depositado en un ataúd forrado con aproximadamente una pulgada de plomo. Tanto ella como su esposo Pierre están enterrados en el Panteón de París.

En su número del mes de julio de 1934, una época en la que la mayoría de la sociedad y los medios de comunicación aún pensaban que el lugar de una mujer debía ser su casa, la revista Crónica despidió a Marie Curie con estas palabras: «La insigne mujer que, al conquistar para la ciencia un mundo, aportó un nuevo y maravilloso remedio contra el dolor».

Para finalizar algunas frases de Marie Curie que nos muestran su exquisita manera de ser y pensar:

“La vida no es fácil, para ninguno de nosotros. Pero… ¡Qué importa! Hay que perseverar y, sobre todo, tener confianza en uno mismo. Hay que sentirse dotado para realizar alguna cosa y que esa cosa hay que alcanzarla, cueste lo que cueste”.

“Usted no puede esperar construir un mundo mejor sin mejorar a las personas. Cada uno de nosotros debe trabajar para su propia mejora”.

“La humanidad necesita hombres prácticos, para sacar el mayor provecho de su trabajo, y, sin olvidar el interés general, salvaguardar sus propios intereses. Pero la humanidad también necesita soñadores, para quienes el desarrollo de una tarea sea tan cautivante que les resulte imposible dedicar su atención a su propio beneficio”.

La opinión de los niños !

En estas latitudes nos encontramos en plena pandemia, en el inicio de la segunda ola. Estamos transitando episodios con ciertas similitudes a los ya vividos en las regiones donde impactó más temprano el virus del Covid 19. La proporción de personas vacunadas es menor a los objetivos que se habían planificado, llegando hoy al 15 % de la población. Eso es un talón de Aquiles para retomar muchas actividades a pleno, con el impacto sobre la situación de muchas personas que eso significa.

Las causas de esta deriva negativa respecto del plan de vacunación son muchas. El argumento central de los responsables a cargo, es la falta de cumplimiento con la entrega por parte de los laboratorios, producto de que se han priorizado otros países más centrales y con mejor poder de compra. Por otro lado, desde la oposición política y otros sectores de la sociedad se habla de falta de previsión, errores de compra, ideologización a la hora de decidir a quien comprar las vacunas, incluyendo el reducido pedido a un organismo mundial de provisión de vacunas, al cual sólo se le consignó el mínimo del 10%.  Por lo general los problemas tienen una multicausalidad. En lo personal no creo que este sea la excepción. Los responsables están ocupados en retomar la senda de la provisión rápida de las dosis necesarias, de modo tal de llegar al mayor número posible de personas de la manera más acelerada posible, aunque la empresa no esté resultando sencilla.

En medio de este espiral de crecimiento de casos, dentro de un paquete de decisiones sobre nuevas restricciones que abarca por ahora solo un conglomerado poblacional identificado como AMBA, se ha incluido nuevamente la suspensión de las clases en el seno de las escuelas. La razón esgrimida respecto de que la presencialidad escolar aumenta el número de contagios, no tiene sustento al menos en otras regiones del país. Esto ha provocado reclamos judiciales por la reapertura de los colegios, que no tiene precedentes en mi memoria.

En muchas provincias se habla del éxito del programa escolar para evitar los contagios. Por otro costado, los niños se sienten atraídos, contenidos y contentos en su gran mayoría por estar en el colegio, compartiendo con sus compañeros, dentro de los protocolos previstos.

Conversando con mis hijas, dos en el secundario y una en el primario, acerca de la efectividad de las medidas, según su punto de vista ellas manifiestan:

  • Las maestras se ocupan todo el tiempo para que conservemos los barbijos.
  • No nos dejan compartir útiles ni nada que nos pueda contagiar.
  • Los recreos son en los bancos, y hablamos desde lejos con otros compañeros.
  • Para ir al baño hacemos cola y lo desinfectan a cada rato. Nos lavamos las manos.
  • Las burbujas que se han organizado funcionan muy bien para la distribución de días y tareas.

En opinión de ellas y de otros compañeros, están aprendiendo a sobrellevar esta nueva modalidad, entendiendo que es algo temporal.

El nivel de conciencia de los niños acerca de los mecanismos de prevención es mucho más alto que el de muchos adultos. Están muy interesados por recuperar todo aquello que les resulta gratificante, fundamentalmente sus relaciones afectivas y la convivencia.

La pandemia ha afectado de manera negativa su vida, poniendo una carga pesada de emocionalidad sobre sus corazones. La escuela les ha devuelto parte de la esperanza de que las conductas personales y sociales pueden resultar decisivas para el logro de objetivos.

Muchos niños escuchan sin poder creer el nivel de contradicción que existe en los mensajes que los adultos responsables emiten por los medios de comunicación:

  • La escuela es segura y no implica riesgos de contagio.

A las pocas horas:

  • Suspendemos las clases presenciales porque está demostrado que están ligadas al incremento de los casos.

Resulta claro que la niñez se ve seriamente comprometida en su potencialidad debido al efecto nocivo de los altos niveles de pobreza. Dentro de ese contexto, la escuela se transforma por cierto, en un preciado lugar donde tantas veces son contenidos y alimentados.

La formación de la capacidad para desarrollar habilidades de sensatez encuentra en la educación su principal fuente de provisión. Educar niños con capacidad crítica para emitir sus propias visiones y opiniones, es clave para que los mismos encuentren el marco de respeto y de desarrollo personal que requieren.

Al respecto de la importancia de sostener y defender la opinión de los niños, he extractado de la publicación “El derecho a opinar de niños, niñas y adolescentes en la Convención sobre los Derechos del Niño” de la abogada y magister venezolana Anabella J. Del Moral Ferrer, los siguientes conceptos que me resultaron muy interesantes.

En líneas generales:

“La Convención sobre los Derechos del Niño, aprobada el 20 de noviembre de 1989 en el seno de las Naciones Unidas, marcó hito en la historia de la humanidad y aunque suene reiterativo, representa uno de los mayores esfuerzos que a nivel internacional se ha logrado en materia de niños; es necesario mantenerla vigente, conocerla, interpretarla, aplicarla, criticarla, y perfeccionarla, creando instrumentos jurídicos que sean dignos representantes de la Doctrina de la Protección Integral. La Convención introduce dentro de la amplia gama de derechos que reconoce a título enunciativo a favor de todos los niños el grupo de derechos que proporcionan las bases para su participación en su condición de ciudadano, y que les permite ser protagonistas de su historia”.

“Con estas facultades se abre el camino hacia un redimensionamiento de los espacios de interacción familiar, comunitaria, escolar, estatal, por sólo mencionar algunos de los planos donde el niño se desenvuelve desde su nacimiento y que supone la democratización de sus relaciones con los adultos, que no pueden ser vistas más como relaciones de subordinación sino de equilibrio basadas en el diálogo abierto y comprensivo”.

Respecto del derecho a opinar y ser escuchados:

El artículo 12 de la Convención sobre los Derechos del Niño regula el derecho a opinar de los niños en los siguientes términos:

“Los Estados Partes garantizarán al niño que esté en condiciones de formarse un juicio propio, el derecho de expresar su opinión libremente en todos los asuntos que afectan al niño, teniéndose debidamente en cuenta las opiniones del niño, en función de la edad y madurez del niño”

Se habla de la tridimensionalidad de este derecho de los niños:

  • Derecho a opinar
  • Derecho a ser escuchado
  • El Derecho a que sus opiniones sean debidamente tomadas en cuenta en función de su edad y madurez

Al respecto del rol de niño en los sistemas educativos:

“La educación abarca un proceso de formación permanente, donde convergen las diferentes etapas de la escolaridad formal con experiencias vitales, tales como culturales, religiosas, deportivas, laborales, entre otras; y en lo cual lo estudiantes (niños, niñas y adolescentes) deben participar activamente, pues es un proceso donde ellos constituyen sujetos activos y pasivos del mismo. De aquí, que los educadores, tengan el supremo deber de fomentar, apoyar y estimular, bajo esquemas de respeto a la condición humana y trato acorde y no discriminatorio, el desarrollo de ciudadano libres, dinámicos, participativos y con un sentido crítico de su entorno”.

Conclusiones:

“El derecho a opinar encuentra en la Convención sobre los Derechos del Niños el medio idóneo para su materialización, sólo resta la voluntad y el cambio de paradigma mental, que dé cabida a la participación auténtica de los niños, niñas y adolescentes en todos los campos, pues sólo así se logrará fomentar la verdadera democracia, que no se aprehende mentalmente de la noche a la mañana cuando se alcanza la mayoría de edad, sino que por el contrario se obtiene de un proceso paulatino que los niños aprenden en su transitar de la infancia a la adolescencia y que debe ser estimulado en todos los ámbitos. El derecho a opinar como emblema del resto de derechos que abren el espacio de participación implica un replanteamiento del mundo adulto, el establecimiento de relaciones entre niños, adolescentes y adultos apoyadas en la comunicación, en el respeto, en el diálogo orientador y no impositivo, asumiendo que son personas diferentes, que deben recorrer sus propio camino a la vida adulta como actores y no como espectadores, para lograr desarrollar plenamente su personalidad como sujetos de derecho; permitiéndoles tomar decisiones, proponer ideas, hacer proyectos, buscar y recibir información, intervenir en actividades y procesos, ser consultados, en fin el derecho a opinar sólo es la punta de lanza que abre el camino para la participación”.

Opino que las actitudes comprometidas de padres y docentes en conjunción con el esfuerzo y el apego a las pautas de prevención, pueden seguir sosteniendo la presencialidad de los niños y adolescentes en nuestros colegios. No creo debamos dar marcha atrás de manera masiva con uno de los sistemas que han conseguido un funcionamiento virtuoso, dentro del escenario de pandemia.

Si escuchamos a nuestros niños y respetamos su derecho a opinar, según lo que reza la Convención de los derechos del niño, no tendremos dudas para seguir enfocándonos y esforzándonos en sostener la presencialidad.

Como cierre una frase que resulta prometedora.

“Si un niño es capaz de sentir su propio progreso y crecimiento, incluso en pequeños incrementos, puede lograr milagros”.

Aprendizaje polivalente y competente !

El trabajo industrial se fue apartando de los postulados y métodos de Taylor de manera acelerada debido a la irrupción de pensamientos más ligados con el crecimiento y capacidad de aprendizaje de las personas en los ambientes de trabajo.

El éxito de Taylor radicó en la metodización de puestos y procedimientos, pero al final de cuentas no resultó sostenible debido a que no generaba un ambiente de trabajo humanamente aceptable, producto de marcadas inconsistencias: problemas ergonómicos, ausentismo, baja capacidad de adaptación de las líneas de producción a los cambios del mercado, conocimiento y habilidades concentradas, bajo de nivel de prevención, escaso análisis de fallas.

De la figura clásica del hombre concebido como un engranaje que funciona de manera repetitiva y rutinaria dentro de una línea de producción, para garantizar el máximo aprovechamiento de la capacidad instalada, las nuevas corrientes de la cultura del trabajo propendían a generar trabajadores más entrenados no sólo en las actividades productivas, sino en el resto de las actividades de soporte tales como calidad, mantenimiento, logística, ambiente, ingeniería, seguridad y salud ocupacional.

En esa línea de cambio el primer concepto adoptado fue la flexibilización dentro del área productiva, de modo tal que el manejo de las máquinas y procesos asociados, tuviera varios protagonistas con distinto grado de conocimiento y experiencia. Se designaban tutores y facilitadores, que por lo general eran avezados o expertos en la materia, los cuales formaban de manera teórica y práctica a operarios menos conscientes en la materia.

De este modo las matrices de polivalencia, aún vigentes, trazan un mapa para que las personas adquieran un dominio creciente de todos los procesos, promoviendo que las mismas continúen progresando en su escala de conocimientos y habilidades. La polivalencia posibilita que la organización humana se consolide y fortalezca en una productividad cimentada en el conocimiento y habilidades compartidas. El concepto polivalente fue adoptado no sólo por empresas industriales, sino asimismo por otras organizaciones interesadas en crear, mantener y hacer crecer sistemas de trabajo donde se tienda a la búsqueda de la excelencia individual y del equipo. Los servicios se articularon alrededor de técnicos que fueran capaces de solucionar distintos tipos de fallas de equipos y máquinas.

Sin embargo, la polivalencia no alcanzaba a cubrir otros aspectos de sustentabilidad que dejaron de ser periféricos para adquirir un sesgo de centralidad: mantener e incrementar la calidad de los productos, disminuir los tiempos de cambio de formato en las líneas de producción, reducir los tiempos muertos por falta de insumos o espacio en los almacenes, atender los reclamos de los clientes, minimizar los desperdicios para disminuir los impactos ambientales, garantizar la seguridad en el trabajo y propender a un buen estado de salud general. No sólo se trataba de contar con personas con un alto grado de conocimiento y habilidades para producir sino que además esas personas comprendieran que el sistema general implicaba un involucramiento consciente de su energía en otras áreas de soporte. Así surge el concepto de múltiples competencias funcionales, que implicaba generar personas entrenadas no sólo en las tareas productivas, sino en otros roles de mantenimiento, calidad, servicios, logística, sólo por citar los más comunes.

El entorno de múltiples valencias y competencias se esquematizó humanamente bajo la denominación de células autogestionadas y autónomas, conformadas por un líder y operadores polivalentes con distintas competencias reales desarrolladas en calidad, mantenimiento, logística, recursos humanos, ambiente y seguridad. El ejemplo típico de esta organización humana se visualiza aún hoy en la fabricación de automóviles, como caso de aplicación con beneficios concretos. Esas células de trabajo persiguen objetivos del tipo productivos, de rotación del personal por diferentes posiciones, de adquisición de funciones de soporte y de multiplicación de entornos de aprendizaje permanente y enfocados en la mejora continua.

El grado creciente de robotización, máquinas autónomas (no sólo personas) complejizan cada vez más los escenarios, por lo que tener estructuras flexibles de trabajadores con múltiples valencias y competencias, es una condición indispensable para conservar la competitividad en los mercados locales e internacionales.

La propuesta de gestión de estos entornos altamente eficientes, implica un desafío aún mayor. Ese desafío está ligado a dotar a todas las personas de la organización de un sesgo de innovación en los procedimientos, procesos, tareas, productos, de modo tal de generar la cultura de cuestionarnos repetitivamente nuestra manera de hacer las cosas. La innovación no sólo tiene que ser entendida como aquella que está vinculada a los productos, sino más bien a propiciar una cultura común que implique una revisión permanente de cómo se hacen las cosas y para qué.

La creatividad y la curiosidad, tienen que ser atendidas dentro de programas específicos que nos permitan expresar las ideas, las mejoras, en una cultura propositiva, donde garantizamos los procesos, pero dentro de un entorno de revisión y cambio.

Luego de la era de las múltiples valencias y competencias, sigue esta era de la innovación tecnológica, que requiere un sinnúmero de aptitudes y actividades asociadas. La era de la digitalización masiva, constante y continuamente progresiva nos suma nuevos requerimientos a la hora de aprender, trabajar y devenir en emprendedores y empresas.

Cada actividad tiene particularidades específicas que impiden muchas veces la aplicación de una receta global. Gran parte de los fracasos en la implementación de nuevos sistemas de trabajo tienen que ver con no incluir en la ecuación las propias condiciones culturales, las fortalezas y debilidades de las relaciones construidas. Las células de trabajo son un concepto que usa elementos comunes pero el éxito radica en el respeto por las propias visiones y valores con los cuales se identifican los equipos humanos y sus conversaciones para accionar. En ese sentido las habilidades tecnológicas siguen un camino similar. No existen recetas únicas, mágicas y cien por ciento reproducibles. Los programas son por lo general creados ad hoc por y para cada organización humana.

De la linealidad de Taylor, con sus estructuras jerárquicas definidas y encorsetadas, desarrollamos sistemas donde se intenta expandir y hacer transversal el conocimiento y la capacidad de tomar decisiones, a través de adquirir habilidades y nuevas funciones donde la persona puede abarcar tareas principales, derivadas y otras de soporte a otras áreas. Ahora la innovación pretende atravesar todas las áreas con varios denominadores comunes: digitalización, procesamiento de datos en tiempo real, estimaciones, tendencias y herramientas para mejorar el timing para la toma de decisiones.

Ya casi no queda nada de las antiguas estructuras rígidas y metodológicamente cuasi perfectas. Hoy son necesarios métodos y procedimientos, pero en compañía de estructuras más flexibilizadas donde fluya la creatividad al servicio de la innovación.

A modo de conclusión, la introducción de estas nuevas herramientas va a permitir a la organización desarrollar su capital humano y ofrecer un mejor servicio a sus clientes, tanto externos como internos.

El valor añadido por el capital humano dentro de estos entornos flexibles, cambiantes y adaptativos se mide por la capacidad de respuesta que tiene la empresa para emprender nuevos desafíos para el desarrollo de productos, prácticas exitosas y superación de situaciones de crisis.

Bienvenidos a la era de las organizaciones donde conviven la especificidad, la flexibilidad y la multiplicidad dentro de una cultura de trabajo donde prima la innovación competitiva.

El éxito depende de nuestra capacidad de dar respuesta a los cambios que no cesan.

Como reza una frase:

«Vivimos una época donde lo único permanente es el cambio».

Está en nosotros encontrar las fichas para adaptarnos.

El Mesías de la simpleza !

La tibieza de este fin de semana otoñal invita a desacelerar nuestro ritmo, para llevar a cabo actividades más ligadas con nuestro interior aplacado, aquel al cual recurrimos en busca de calma y paz.

Vivir las Pascuas es un momento único e irrepetible de nuestras vidas. Viviremos tantos pasos (significado de la pascua para el pueblo judío) como tantos años tengamos la oportunidad de contar con el don de la vida.

Para los cristianos es un proceso de introspección hacia la espiritualidad que sirve para el reencuentro con nuestros valores y compromisos más arraigados.

El proceso que transita Jesús cada Semana Santa adquiere un significado especial, intangible, despojado de toda vanidad. Encarcelamiento, martirio, muerte y resurrección es una sucesión de hechos poco agradables, aunque provistos de un final prometedor: la vida más allá la vida.

Este ejemplo de transformación personal se hace mucho más rico si nos detenemos a visualizar el camino.

Este hombre mientras crecía en su fe, lo hacía para mostrar a sí mismo y a los demás, algunas simples y poderosas convicciones sobre las que peregrinaba en compañía de sus apóstoles.

La coherencia de pensar, decir y hacer en torno de unos pocos postulados, que no requieren de gran entendimiento, aunque por cierto de una gran decisión.

Jesús del amor: «Que os améis unos a otros como yo os he amado».

Jesús del perdón: «Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores».

Jesús de la concordia: «Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo».

Jesús del accionar responsable: «No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados».

Jesús de la alegría en el corazón.

Jesús del agradecimiento por el pan de cada día.

Jesús del dar más que del recibir.

Jesús de la calma: «mi paz os dejo mi paz os doy».

Las declaraciones sobre las que basa su vida y su enseñanza están despojadas de egoísmos.

Una cuestión central recorre su prédica: la simpleza de su corazón.

¿Para que estamos haciendo las cosas tan complicadas?

El Mesías de la simpleza nos viene mostrando un camino hace dos mil años.

Perdón, amor, gratitud, empatía, solidaridad, trabajo, alegría por vivir.

Esta primera revolución, fue seguida por otras revoluciones que pregonaban por ejemplo igualdad, libertad y fraternidad.

Muchos años de historia para tropezar tantas veces con la misma piedra.

El Mesías de la simpleza sigue cada año mostrando una manera de vivir que congrega.

Son tan sencillos sus actos que nos devuelven la grandeza de lo simple.

Por eso en cada pascua, el pueblo cristiano renueva su confianza en este modelo basado en principios universalizados que honran la entrega de Jesús en la Cruz.

Este Domingo celebramos juntos la promesa renovada del apóstol redentor. Lo hacemos en familia, junto a nuestros afectos, congregados en la misa, en la mesa y en las tertulias donde conectamos de nuevo con lo esencialmente humano: amor, convivencia, empatía con el otro, respeto, paz.

La simpleza del Mesías guía nuestros abrazos, perdones y cariños.

Un año que se torna complejo, los temores de la pandemia, las dificultades económicas, son apalancados por la confianza, la fe, y el compromiso del profeta de la vida más allá de la vida.

Nos queda trabajo para superar instancias decisivas de este presente y del futuro.

Este líder remozado nos devuelve la alegría y nos honra con su confianza.

Está en nosotros reencontrarnos con nuestros anhelos más profundos.

¡Felices Pascuas!

El valor del a-precio !

Esa tarde de otoño encontré a mi madre con lágrimas en sus ojos. Observaba un pequeño objeto que tenía en su mano. He hecho infructuosos esfuerzos por recordar su forma o su tamaño. Es muy probable que el foco de mi atención haya anclado en sus ojos llorosos, por lo que las características de ese objeto hayan quedado relegado a un segundo plano.

Mi memoria me trae con mayor facilidad aquello grabado en mi corazón, por donde pasa la vida y las emociones que marcan huellas indelebles.

Cuando Ana se percató de que la miraba insistemente, se secó las lágrimas con suma rapidez, y se dirigió a su habitación. Yo era bastante infante, un fiel seguidor de ella por entonces. El pequeño elemento fue guardado en su cómoda, mientras yo la seguía contemplando.

Dos semanas después, Rosita la cual se dedicaba a tratar los pies de las mujeres a domicilio, visitó a mi madre para una sesión dentro de sus citas programadas. Ella la recibió agradeciéndole su presencia. Cuando comenzó su trabajo, mi madre le dijo que no hacía falta que le haya regalado esa virgencita (el objeto que produjo el llanto de mi madre). Rosita levantó su vista para decirle: «es algo insignificante para que Ud. Anita pueda rezar como le gusta».

Con los años pude entender el valor de aquel presente que había recibido mi mama.  Pude comprender porque se había emocionado. Fui capaz asimismo de vislumbrar la relación humana que ligaba a aquellas dos mujeres.

Rosita, era por esos tiempos una incansable emprendedora a tiempo completo, madraza dedicada a la crianza de sus hijas, único sostén de su familia. Había superado instancias dolorosas, incluyendo algunas situaciones de pérdida personal. Su vida no era para nada sencilla, pero había recibido, según ella manifestaba continuamente, las enseñanzas de su padre «para no rendirse ante las adversidades y seguir trabajando».

Con el fruto de su denodado esfuerzo, les había dado la posibilidad de educación y estudio a sus hijas, formándolas para que sean personas de bien, como ella acostumbraba decir.

«Para mí, la libertad de poder valerme por mi misma no tiene precio Anita». Mis padres eran muy humildes, pero nunca les faltaba voluntad para aprender y trabajar. No tuve un gran matrimonio, pero dejé a eso en el pasado. La sonrisa, una buena manera de hablar, acompañada de gestos naturales de empatía eran muy habituales en la manera de ser de Maria Rosa.

Durante muchos años la relación entre ambas se fue construyendo en torno a esas sesiones donde aprovechaban para charlar y compartir vivencias, sobre todo de los hijos.

Cuando emprendí mi propio camino, para trabajar fuera de Córdoba y luego formar mi familia, dejé de tomar contacto con Rosita y sus actividades. El tiempo la volvió a poner en mi camino, bastantes años después mientras iniciaba un entrenamiento como coach. Allí apareció Rosita, a la cual en un pricipio me costó distinguir. Seguía con ese enorme empuje que la caracterizaba, la sonrisa, las ganas de conversar, compartir y ayudar. Durante todo ese período se noto su decisiva influencia y su inmensa energía para generar un ambiente propicio para relacionarnos y aprender.

Maria Rosa, tiene claramente una mirada apreciativa por la vida, por su familia, por lo demás.

Son de esas personas que te hacen sentir bien, que te dan una palabra de aliento, que demuestran gratitud y que están ahí para lo que haga falta. Van por la vida repartiendo buenas vibras, impulsando a ellos mismos y a los demás para superar instancias, crecer, aportando siempre una mirada positiva.

Aprecio es una palabra que como todas tienen un significado etimológico. En este caso, podemos establecer que se trata de una palabra que deriva del latín. En concreto, es fruto de la suma de dos partes claramente diferenciadas:

-El prefijo “a-”, que significa “hacia”.

-El sustantivo “pretium”, que es equivalente a “premio” o a “recompensa”.

En mi caso personal, yo le agrego una significación que me hace más sentido: A-PRECIO, podría ser definido como lo que no tiene precio.

Se le conoce como la apreciación del acto y el resultado de la apreciación: es decir, para valorar o estimar a alguien o algo. La apreciación, de esta manera, puede interpretarse como una manera de relacionarse. Hay diferentes formas de afecto interpersonal, la apreciación muestra afecto hacia otra persona a través de una visión positiva de otra persona. Una persona que aprecia a otra valora sus virtudes, tiene estima y consideración por la otra.

El aprecio, de este modo, puede resultar equivalente al cariño o el afecto. Por ejemplo: “Sabes que te tengo mucho aprecio, pero no puedo permitir que actúes de este modo adentro de la empresa”, “Me da pena lo que ocurre con Pedro: siento aprecio por él y por su familia”, “Mi padre le tiene aprecio a esta casa, por eso no puedo venderla”.

Si hubiera una escala de sentimientos, podríamos decir que el afecto es menos intenso que el amor. Es decir, un padre no se preocupa por sus hijos, sino que los ama. Lo mismo sucede entre miembros de una pareja u otros vínculos familiares. Por el contrario, entre los compañeros de trabajo o vecinos, es posible que exista una estimación como la apreciación y no amor. Esto se debe a la falta de cercanía emocional o incluso al conocimiento limitado que estas personas pueden tener entre ellos.

Este tipo de afecto, aunque es posible que sea más superficial que la verdadera amistad en la que existe una confianza profunda, también nutre la autoestima personal ya que las relaciones personales en diferentes grados también brindan felicidad cuando estas relaciones son positivas. Este tipo de relaciones se definen por cordialidad y respeto hacia el otro. Además del placer que producen estos tipos de enlaces.

En esta clase de relaciones interpersonales puede haber una mayor distancia o perder la relación ya que este tipo de enlaces suelen ser causados por un evento específico, por ejemplo, coinciden en el mismo trabajo o en el mismo curso universitario. Cuando dos personas son realmente amigas, se mantienen en contacto durante sus vacaciones de verano y hacen planes con más frecuencia.

Una persona puede tener pocos amigos verdaderos a lo largo de su vida ya que la amistad profunda implica compromiso y dedicación de tiempo. Sin embargo, una persona conoce a muchas personas por las cuales siente una apreciación sincera, ya que este vínculo a ser más superficial requiere menos compromiso.

Una persona puede apreciar a otra al valorar y darle importancia a aspectos tales como que es respetuosa y agradable, que se preocupa por los demás, que le da más importancia al interior que al exterior, que facilita la convivencia o el trabajo…

De la misma manera, podemos determinar que el antónimo de aprecio es desprecio. Este es un término que se utiliza para indicar que se le tiene aversión, odio, indiferencia y absoluto asco a otra persona, a una actitud, a una idea…

En nuestra red de relaciones podemos actuar de forma constructiva, criticando y aportando sin falsedades, centrando nuestro discurso en una valoración constante de lo que nos brindan los demás, promoviendo el crecimiento y las interconexiones productivas.

Maria Rosa es una maestra en este campo de promover ambientes generosos y colaborativos desde la acción de mostrar aprecio.

Por un amigo me he enterado que este próximo 9 de abril cumple 82 años.

Aparece en mi retina su menuda y sonriente figura que vive para apreciar la vida, a los demás y a ella misma.

¡El valor de lo que no tiene precio!

¡El valor del a-precio!|