Un lustro como escritor aficionado !

La honestidad con uno mismo y con los demás es una de las cuestiones que he tratado de cultivar como valor a lo largo de mi vida. A veces he sido exitoso, y cuando no, las razones obedecen a la propia imperfección de mi naturaleza humana. Mantener la coherencia no es tarea sencilla, solo reservada para Dios con su nula capacidad de yerro.

Para ser absolutamente sincero hoy se me estaba haciendo harto complicado encontrar un tema que me resultara de interés para escribir. «Ninguno me motivaba tanto como para que resultara de trampolín para que mis ideas saltaran a las profundidades de las palabras».

En el afán de encontrar la inspiración me puse a revisar para atrás en el historial de mis blogs, buscando algún tema inacabado o poco desarrollado que me invitara a un bis. Durante el recorrido no encontraba nada atrayente, por lo que decidí ir a mis inicios en donde pretendía recuperar parte de mi esencia y mis motivaciones.

Si bien intuía que ya hacía un tiempo desde que había empezado a escribir de manera ininterrumpida todos los fines de semana, jamás hubiera imaginado que mi quehacer de escritor novato hubiera comenzado un 22 de abril de 2017, vale decir, hace cinco años atrás.

El escrito de hoy es el número 262, redactados con continuidad durante los fines de semana que abarcaron estos cinco años de mi reciente existencia.

Se puede decir, si es que hubiera una escuela de escritores, «que hoy es mi primer día en la escuela primaria de la escritura«. Este fin de semana resulta muy trascendente para mí, porque cumplo un lustro tratando de conectar con mi mismo y con los demás a través de este blog que comparto con total apertura.

Celebrar es algo casi tan bueno como decidir empezar y mantenerse constantemente haciendo algo que me gusta, en un camino donde se alternaron buenas y malas, sabores y sinsabores propios de los estados de ánimo que atravesé.

En mi caso, sentarme a crear y expresar en un blog una pequeña partecita del universo que me toca vivir, no es un acto racional. Es una acción que atraviesa todos mis sentidos, un impacto en mi cuerpo, mis emociones y mi lenguaje que me permite aprender a convivir con mis fantasmas y a trazar una probable trayectoria en este presente, que se proyecta en el futuro.

Algunas veces a o largo de estas 262 semanas, he pensado en dejar de componer esta pretensión de composición temática reflexiva. De esas dudas he salido desde el convencimiento que proviene de mi corazón, de que abandonar sería una traición que no me merezco y que no se esperan todos los que alguna vez han leído algo de lo que he expresado. Porque al final de cuentas lo más importante es lo que sale del corazón, dejar de escribir sería algo así como dejar de vivir en plenitud, provocando un retroceso innecesario y desalentador.

En estos cinco años he tratado de convertir mis escritos en un disparador de conciencias, de que como humanos somos totalmente capaces de generar realidades nuevas y mejores, de que podemos influir de manera positiva y decisiva en nuestras vidas y la de los demás, aprendiendo a convivir y a ser sociales y cooperativos.

He transitado este camino sosteniendo enormes luchas con mis mandatos familiares, sociales y mis prejuicios, todos ellos fervientes e incansables luchadores a tiempo completo. He decidido no abordar temas políticos o religiosos o de cualquier otra índole que pudieran haber dado un sesgo a mi temática centrada en el ser humano y su infinita capacidad de transformación.  Si he alcanzado estos objetivos o no, no me corresponde a mi juzgarlo, solo me queda continuar moviéndome para adelante, agradeciendo a Dios que me da la posibilidad de ser un escritor aficionado, fiel a la pasión por crear usando la palabra.

He recibido comentarios de todo tipo, entre los cuales se encuentran los de aquellos a los cuales les he sido útil, aquellos a los cuales alguna reflexión les ha servido para superar un trago amargo, tomar una decisión o simplemente emocionarse hasta las lágrimas. Del mismo modo, he recibido buenas proporciones de críticas y de rechazos, que me ayudaron a mejorar y no creerme lo que elige mostrarme mi ego.

Amor, perdón, gratitud, sinceridad, cambio, transformación, aceptación, proyección, respeto son conceptos recurrentes, sobre los que he hecho mucho énfasis, de manera que se conviertan en los cimientos fundamentales de mi persona y de mi quehacer.

En lo que he transmitido, siempre he sembrado la duda, de modo tal de que mantengas tu actitud de lector crítico, conservando en todo momento tu capacidad de ser libre y elegir lo que más te plazca. La libertad de pensamiento y opinión son condición innegociable, lo mismo que el cuestionamiento permanente de mis propios pensamientos.

Este proceso de sanación personal y espiritual que es la escritura me ha permitido sobrellevar la pérdida física de seres muy especiales para mí, algunos amigos, mi papá en el cariño que fue mi suegro y mi ángel mamá hace unos meses.

«La escritura me tiene férreamente atado a su magia de hechicera».

Hoy celebro con inmensa alegría cinco años de vida a bordo del mismo barco que tiene muchos capitanes brillantes, siendo yo apenas un grumete limpiando la borda.

A continuación, les traigo las reflexiones que hizo hace un tiempo a un escritor barcelonés.

Imperdible.

Jordi Sierra i Fabra

El escritor Jordi Sierra i Fabra nació tartamudo, empezó a escribir novelas con ocho años y sufrió acoso escolar. Sus compañeros le pegaban, sus profesores creían que no llegaría a nada en la vida y su padre le pidió que no fuera escritor, porque aquella profesión no tenía salida. Con todo en contra aprovechó la lectura, la escritura y la música para convertirse en autor superventas, situándose entre los 10 autores más leídos en centros escolares de España. “Os diré algo: cada golpe que recibí me hizo más fuerte. Tenía un sueño; quería ser escritor. Así que recibí muchos golpes y me los tragué. Y esos me hicieron más fuerte. Nunca pudieron conmigo. Un día llorando en casa descubrí que había una persona que sí creía en mí. ¿Sabéis quién? Yo. Es suficiente”, explica el autor.

Con más de 500 títulos escritos y más de 12 millones de libros vendidos, su trayectoria ha sido reconocida con prestigiosos galardones como la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes 2017, el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil, el Premio Ateneo de Sevilla y en el año 2012 el Premio Cervantes Chico otorgado por la ciudad de Alcalá de Henares, a toda su trayectoria como creador en el campo de literatura infantil y juvenil, entre otros. Sin embargo, su mayor éxito es la creación del Proyecto Escritores por la Infancia y de la Fundación Jordi Sierra i Fabra, que promueve la literatura y escritura entre los más jóvenes. “Con la Fundación Sierra i Fabra llevábamos libros a lugares muy distantes, en canoa, en burro… Fuimos a un colegio hecho por dos barracones de metal a casi 3.000 metros de altura, frío y lleno de barro. Ese día descubrí que existe algo mejor que escribir: que un niño te dé las gracias porque le regalas un libro”, concluye.

Me llamo Jordi Sierra i Fabra y soy escritor. Llevo escribiendo desde que tengo ocho años y no voy a parar de escribir. ¿Por qué un tipo de repente pasa toda su vida, toda su vida, con un papel en la mano, una máquina de escribir o un ordenador contando historias sin saber si alguien se las va a leer, sin saber si van a gustar, sin saber nada, únicamente porque se lo pide el cuerpo?

Así que os voy a contar por qué soy escritor y después ya preguntáis lo que os dé la gana. Nací en Barcelona en el año 47, tengo 72 años de edad, y yo nací en una Barcelona en una posguerra. Mi idioma, el catalán, no podía hablarlo y nací tartamudo, soy tartamudo.

¿A que no lo parece? Pues no es broma. No podía hablar. Con 8, 9 o 15 años yo no podía hablar. Sigo siendo tartamudo. Lo bueno es que me reciclé, llegué a ser locutor de radio. Es muy cachondo que un tartamudo acabe de disyóquey. Yo lo conseguí, pero aquí entre amigos igual de vez en cuando tartamudeo. No es por nervios o porque esta me guiñe el ojo o algo así. No. Soy tartamudo. Es la verdad.

Tenía más problemas cuando era niño. Éramos pobres, televisión en mi casa no había, jugar en la calle, no, me podía pillar un coche. Estaba siempre en mi casa solo y leyendo. Soy hijo único, además. Solo y leyendo. Y digo leyendo, y me dirijo a la gente joven que hay aquí, todos tenéis menos de 20 años, ya lo veo, porque a vuestra edad yo me leía un libro al día. Al día. Repito, a mi leer me salvó la vida. Devoraba libros sin parar.

Me di cuenta, afortunadamente, de que yo estudiando era un burro integral, pero todo lo que leía se me quedaba aquí y aquí, lo absorbía. Lo absorbía. Además, no podía… En mi barrio biblioteca no había. Ni en mi colegio. Así que yo tenía que ir cada día a mis vecinos, me daban pan seco, diarios viejos. Iba un trapero, lo vendía y me daban dos reales cada tarde por lo que vendía de pan seco y diarios viejos. Sí había en mi barrio una librería de segunda mano. Para mí aquel lugar era un paraíso. Yo entraba en aquel sitio y quería leer todos aquellos libros, todos. Hechos polvo, caídos a pedazos, es igual, los quería devorar. Para mí eran la vida, me nutrían en todos los sentidos. Así que yo empecé a leer libros cutres y horteras, como yo, porque los libros de alquiler buenos valían tres pesetas. Yo solo podía alquilar con dos reales uno de marcianos, del Oeste o de gánsters, así que me formé leyendo porquerías. ¿Un milagro? No sé. El caso es leer.

Mi padre me decía siempre en casa: «Jordi, hijo mío, somos pobres. Eres tartamudo». Yo pensaba: «Ahora me dirá que soy feo y me va a hundir la vida para siempre». Me decía: «Estudia, estudia o serás como yo, un don nadie, un trabajador».

Salí escritor. Ni mejor ni peor. Diferente, como todos lo somos. ¿Qué ocurrió? Un día, yo tenía ocho años, y mi madre entró a curiosear una casa en construcción. Había una puerta de cristal. Me dijeron que era un cristal irrompible. Demostré que se podía romper. ¿Cómo? Por narices, con esta. Pasé el cristal de aquí a aquí sin abrir la puerta y de camino me quedé sin brazo. ¿Veis el corte? Cicatriz, tendones. Me quedé sin nariz. Entera. Cortada. Tengo por aquí más cortes que no voy a enseñar porque estamos en televisión.

Fui a un hospital en Barcelona, medio muerto y desangrado. Y en aquel hospital, con ocho añitos, descubrí esta película que es la vida y de qué iba. Allí había gente muerta, gente enferma. Yo estaba, no es broma, vendado de pies a cabeza como una momia y colgado de hierros así. Tenía solo libre este brazo. Con solo un brazo no podía leer, era muy complicado pasar las páginas. Y me aburría. Y os diré algo, nunca me he aburrido. Para mí el tiempo es oro. Venimos al mundo con un cheque en blanco que es el tiempo que viviremos. Si lo malgastamos, no vuelve. Yo me aburría y le dije a mi madre: «Mamá, dame papel, lápiz y un cartón». Porque sí podía, en el hospital, con esta pierna poner aquí algo y dibujar o escribir. Y un día escribí una novela, tres páginas, mi primera novela. ‘Asalto al First National Bank’. Aún la recuerdo.

Se la di a mi padre, mi padre la leyó y dijo: «Vale sí, pero tonterías pocas, ¿eh? Estudia». Y la rompió. Primera consecuencia. Nunca más volví a enseñar nada a nadie. Escribí siempre para mí hasta que publiqué el primer libro. Esto es importante porque hoy en día escribís una cosita y queréis que alguien la lea. Que la lea la mamá: «Ay, hija mía, qué bien que escribes». Ni caso, es tu madre. Así que yo me di cuenta en ese momento de algo muy importante, escribiendo no tartamudeaba. Eso era genial para un crío de ocho años tartamudo. Yo era un tartamudo de los que no podía hablar, o sea, me quedaba bloqueado, dejaba de respirar, hacía… Y me quedaba así. Era muy duro.

Nunca, hasta que tuve unos 17 o 18 años, no pude hablar. Así que, para mí, escribir era la salvación. Y dije: «Voy a ser escritor». Claro, dicho así parece muy fácil, y no lo fue. No lo fue. Ahí vino el gran problema. Mi padre. «Papá, quiero ser escritor». Me dijo: «¿Cómo se estudia eso?». Digo: «Papá, eso no se estudia. Yo cada día leo, escribo y aprendo solo». Mi padre me dijo: «Lo que no se estudia no se aprende». «Papá, quiero ser escritor». «No. Te morirás de hambre, hijo mío. Esto para comer no da». Mi padre me prohibió escribir. Yo le dije: «Papá, aunque sea poco ganaré algo, ¿no?».

Quería ser escritor, no rico o famoso, eso es otra historia. El arte se mide por lo que sientes al hacerlo, no por lo que te pagan por hacerlo. Y yo quería escribir. Era un niño, nada más que un niño que tenía un sueño. Mi padre me lo prohibió. Mi padre, si me pescaba escribiendo, lloraba. Nunca se enfadaba, nunca me gritaba, nunca me puso la mano encima. Lloraba. Es lo peor, porque estás luchando contra un padre que llora porque sigues tu sueño. Pero a mi pobre padre no le culpo de nada. Hizo una guerra española, la perdió, le dieron por todas partes. Cuando él llevaba muerto 12 años, descubrí que era hijo ilegítimo de una familia de Valladolid muy famosa. Tengo un pedigrí famosísimo y nunca lo supe hasta que fui mayor.

Entonces, entendí a mi padre años después de muerto. En aquel momento no. A mi padre no le culpé nunca de nada. Quería lo mejor para su hijo. Mi escuela fue mi gran trauma y lo que me decidió por fin a tomarme en serio lo escribir. Veréis, iba a una escuela en la que éramos 55 en clase. Además, todos chicos, no había goce visual. Todos eran tíos.

En mi escuela había, por ejemplo, un profesor de Matemáticas que de vez en cuando decía en clase: «Venga, vamos a reír un rato. Sierra, a la pizarra». «Vamos a reír un rato». Era el bufón de la clase. Imaginaos cómo era mi escuela. Recuerdo un día que me dijo: «¿Dos y dos cuánto son?» ¿Por qué? Porque para un tartamudo las palabras empiezan por C, P o T son impronunciables.

Dos y dos son cuatro. Y aquel día dije en clase: «Cua-cua-cua». Y dijo el profe de matemáticas: «Parece un pato, ¿verdad?». Cuidado. Era un niño. Imaginaos cómo era mi escuela. El día de mi vida más importante, y llego al final de la historia, esta es la introducción, tenía 12 años.

En clase de Lengua, la maestra dijo en clase: «Venga, redacción. Tema libre». La gente normal ¿qué hace? Lo típico. «Mi mamá me mima». Tres páginas. «Es primavera, qué bonito». Tres páginas. Yo no. Tema libre. Hice un cuento de un marciano verde, peludo, baboso y asqueroso que bajaba de Marte a la Tierra y se perdía. ¿La película ‘E.T.’, la habéis visto? ¿Os suena? Yo hice ‘E.T.’ con 12 años. Me la copió Steven Spielberg, que es muy guarro. Cuando vi ‘E.T.’ dije: «Ahí va, es mi cuento». Era lo mismo. Exactamente el bicho aquel, con el culo así, diciendo: «Mi casa, mi casa, mi casa». Lo mismo.

Pero veis, mundo injusto. Steven Spielberg va y se forra. A mí me clavó un cero. Me dijo: «Sierra, hijo mío, qué burro eres». Me puso un cero. Con un cero mi padre me mataba. Tuve que decirle: «Maestra, ¿un cero por qué?». Ortografía: no había faltas, leía cada día. Tres páginas no, yo seis folios. Era un tío ya… Era incontenible. Vocabulario alto. Leía en casa el diccionario para buscar palabras nuevas. Mira si era un bicho raro.

Era un cero injusto. Y le dije: «Maestra, quiero ser escritor». Me miró y me dijo delante de toda la clase: «¿Tú escritor, Sierra? Mira, hijo mío, mejor te buscas ya un trabajo porque eres un inútil y lo serás toda tu vida. No sueñes». Me dijo que no soñara con 12 años. Es lo peor que se le puede decir a un niño de 12 años. Aquel día me fui llorando a mi casa. Nunca lo olvidaré. Cerré la puerta de mi cuarto y llorando dije: «¿Alguien cree en mí?». Mi padre me prohibía escribir y según la escuela yo era un ser inferior. Cuidado. En la escuela, además, yo sufrí acoso escolar. «Bullying». Sufrí palizas por ser tartamudo.

Os diré algo, sobre todo a este, que es un niño joven. Cada golpe que recibí me hizo más fuerte. Tenía un sueño. El que pega es un cobarde cagado de miedo, que le tiene tanto pánico a la vida que emplea su violencia, su miedo, con la violencia, para acosar a los demás. Los que me pegaron siguen siendo unos desgraciados, les he seguido la pista.

Yo me aferraba a un sueño. Pensaba: «Yo soy mejor que tú, porque sé lo que quiero ser. Tú no sabes lo que quieres ser». Así que recibí muchos golpes y me los tragué. Y esos me hicieron más fuerte. Nunca pudieron conmigo. Aquel día, llorando en casa, descubrí que sí, que había una persona que sí creía en mí. ¿Sabéis quién? Yo. Es suficiente. Os diré algo, y me pongo de pie, vuestro padre es vuestro padre. Los jóvenes. Vuestra madre os ha parido. Perfecto. Los profes, que no son tontos, saben más o menos cómo sois y de qué pie calzáis. Perfecto. Pero cuidado, lo más importante lo sabéis solo vosotros. ¿Y qué es lo más importante? Lo que cada cual tiene aquí dentro, aquí dentro y aquí dentro. Esto es vuestra vida, son vuestros sueños.

Si estáis seguros de algo, hacedlo. Si creéis en algo, id a por ello. Que no os coman el tarro. Tenéis solo una vida y es corta, se pasa volando. Si creéis en algo, que no os digan: «Sed médicos que ganaréis pasta». No. Sed médicos si queréis coger a un tío como yo, rasgarle y cambiarle el hígado de sitio. El placer… Haced lo que os gusta. Estoy harto de oír a vuestros padres, los jóvenes, diciéndoos: «Hijo mío, estudia algo con salida». ¿Qué sois, una autopista o qué? Por Dios. Con salida. Sed caminos de cabra, id por donde queráis, sed felices. El dinero llega después. Vivimos en un mundo materialista, egoísta, en el que no hay ningún trabajo de hoy en día que dentro de 20 años siga existiendo. Y ningún estudio de hoy en día que os asegure la vida.

¿Qué os va a asegurar la vida? Tener esto abierto, el corazón abierto, el estómago resistente y leer, absorber la vida como esponjas. No perderla. Aquel día llorando en casa pensé: «¿Qué hago, escribo o no escribo?». Si venís un día a Barcelona y venís a la Fundación Sierra i Fabra, veréis en la fundación, en el museo, las novelas que yo escribí con 10, 11 y 12 años. De 100 páginas. Y decían que yo nunca sería escritor. Están ahí expuestas. Las escribía a mano, de 100 páginas. Aquel día me dije: «¿Escribo, sigo o no?». Y me planteé un reto, me dije: «Si hago un libro gordo», era un niño, «es que lo voy a conseguir». Hice un libro de 500 páginas. También está en la fundación expuesto, el original. Cuando lo terminé al cabo de dos años, tenía muy claro que yo iba a ser escritor. No sabía si rico, pobre, famoso… Esto me daba igual.

Y es lo que he sido. Nunca he dejado de escribir. Esta es la razón de que yo sea escritor, de que nadie me haya parado nunca y de que lleve hechos más de 500 libros porque nadie me pudo frenar. Y quiero contar esto de entrada para que ahora en el diálogo sepáis un poco quién soy. No estoy loco. Soy un bicho raro, sí.

En esta jornada de inmensa alegría que quiero compartir con ustedes, es un honor para mí agradecer a todos los que se toman el tiempo para leer lo que escribo.

Agradezco infinitamente a mi esposa Eugennia, y a mis hijas Emilia, Paula y Lucía.

En tiempos de masividad visual y de lecturas sumamente cortas, es toda una proeza que nos mantengamos unidos por escritos de más de mil palabras.

Mi reconocimiento a todos ustedes por estos primeros cinco años.

Brindemos por varios lustros más.

Como nos dice Jordi Sierra:

“Si estáis seguros de algo, hacedlo. Si creéis en algo, id a por ello. Tenéis solo una vida y es corta»

Pascuas por la Paz !

La Paz está en la espera de mejores tiempos. En distintos lugares de nuestro orbe persisten situaciones de conflictos internos o externos entre diferentes países enfrentados.

El más impactante y reciente nos muestra escenas desgarradoras, de seres humanos arrumbados en fosas comunes, cuerpos tirados sobre las calles, sótanos donde la tortura y el desprecio por la vida humana, adquieren una dimensión impensada.

Ucrania revive día a día episodios que creíamos superados, millones de personas desplazadas por la guerra, seres humanos quebrados por el llanto y la tristeza de sufrir la pérdida de familiares, amigos y vecinos, de quedarse sin hogar y sin sueños.

El suelo de ese país se ha convertido en un teatro de operaciones donde por un lado el bloque ruso y por el otro el bloque de la OTAN, prueban todo tipo de armamentos, provocando múltiples efectos colaterales y destrucción.

Las conversaciones para un cese del fuego están empantanadas, mientras ciudades enteras se derrumban ante el paso del ejército foráneo, que se ha desplazado hacia el este de Ucrania.

Las oraciones y buenas intenciones de millones de personas que claman vigorosamente por la Paz, no encuentran el eco necesario para torcer la conciencia de los que detentan el poder y el uso desenfrenado de sus fuerzas armadas.

En una de las semanas donde millones de personas viven la espiritualidad más profunda, otros tantos son atravesados por una guerra desprovista de toda misericordia, buscando sobrevivir en un entorno donde prima la barbarie y la insensatez sin límites.

La palabra Pascua deriva del latín eclesiástico “pascha” (se pronuncia “pasca”) que, a su vez, proviene del hebreo Phase, que significa paso, tránsito (“el Paso del Señor”, según el Éxodo, 12, 1-11).

Luego, sumó la letra “u” por analogía de la palabra latina “pascua” (pastos), vinculado con el hecho de que en esta fecha se solía comer una cabeza de oveja comprada a los pastores.

Todos los días estamos transitando los pasos del señor, que guía nuestros propios pasos hacia nuevos hitos, que van conformando este camino que se inició con nuestro nacimiento.

Jesús resume la esperanza de millones de personas que obran según su visión de fe y su promesa de redención. El sufrimiento de su crucifixión y martirio, se magnifica en el dolor de otros tantos que hoy no tienen paz, pero confían en un mundo renovado y diferente.

Estas pascuas necesitan de nuestro compromiso con aquellos que no tienen fuerzas para llevar su cruz, aquellos que han sido forzados a abandonar sus anhelos y sus proyectos.

Por todos aquellos que viven el infierno de un conflicto donde sus derechos humanos son violentados de manera flagrante, hoy se elevan nuestras plegarias y se unen nuestras voces.

La vida no es un ejercicio sencillo, y aquello que llamamos felicidad es algo muy trabajoso, íntimo y profundo que contiene buenos y malos momentos que necesitamos transitar de la mano de nuestras convicciones y acciones. No resulta fácil dimensionar la enorme contrariedad de hacerlo mientras las bombas amenazan con destruirlo todo.

La Pascua adquiere una significación especial en momentos dramáticos de nuestro devenir humano, «nos pide cambiar dando pasos hacia una humanidad donde los viejos paradigmas sean desterrados, dando lugar a las enseñanzas del que nos redimió soportando su cruz».

Aquel que dijo «mi paz os dejo mi paz os doy» , nos legó el más preciado de los tesoros: su amor.

El infortunio de las guerras e injusticias que atentan contra ese regalo de la paz necesita ser acabado de la mano de la concordia, los consensos, el diálogo y el trabajo de todos por superar otros obstáculos que nos ponen en jaque de manera global.

A continuación, les traigo una reflexión sobre la Paz, entendida como un concepto abarcativo de nuestra condición humana, escrita por alumnas de un colegio de cuarto año de un colegio español.

LA PAZ

Cuando se planteó esta tarde en la clase de lengua hace una semana, empecé a a pensar en cómo iba a hacerlo, de qué iba a hablar, qué pretendía transmitir.

En un primer momento pensé que sería un trabajo sencillo, porque todos creemos conocer qué es La Paz. Tenemos la concepción general de que La Paz es la ausencia de guerras, que, en nuestros prósperos países occidentales, al no haber tanques en las calles, al poder expresarnos con libertad y al no tener que escapar de nuestro mundo en busca de una vida mejor, hay paz.

Pero cuando realmente me senté bolígrafo en mano a pensar de qué quería hablar y qué quería que el resto escuchara con esta redacción, me di cuenta de que la paz, este gran concepto, aparte de tener el presente significado, expresa innumerables cosas más.

Si doy rienda suelta a mi imaginación, sin indagar en las distintas plataformas digitales que tenemos a nuestra disposición, se me ocurre que la paz podría ser el bien sobre el mal. Aunque ambos conceptos son tan abstractos que temo que este discurso se reduzca a un puñado de generalidades sin sentido, con las que ninguno de nosotros nos sintamos realmente identificados.

Si continúo la búsqueda en mi mundo más cercano, veo que, para la religión, paz es amar al prójimo como a ti mismo, en política, la ausencia de conflictos bélicos y, para muchas personas, un bello invento que nos recuerda aquello que no debemos olvidar, aunque en ocasiones, se haga.

Voy comprobando que no existe un concepto de paz que nos convenza, y en este punto pienso en las relaciones humanas, en mí misma, hechos que he constatado en mi persona a lo largo de los años. Dependiendo de cómo trate a los demás, los acompañe o los ayude afecta en otra persona y ella, en otra, cambiando las cosas. La paz reside en mí y, dependiendo de cómo la ejerza, esta luego puede afectar en el prójimo, modificando tal vez nada, tal vez todo.

En España, por ejemplo, hay muchas personas que necesitan ayuda, que viven huyendo de otros países porque no tienen recursos y cuando damos oportunidades, cuando brindamos una mano amiga, cuando no juzgamos, HAY PAZ.

Quiero afirmar que la paz se fundamenta en la ayuda y en el respeto, a partes iguales. Sin ir más lejos, en el colegio, con mi grupo de amigos, entre mis compañeros, existen distintas opiniones, nacionalidades, diferentes formas de ver la vida, y en más de una ocasión hablamos de ellas, más de una vez discrepamos, pero siempre hay paz, la hay porque respetamos y valoramos el parecer de cada uno, sin juzgar, sin imponer, sin someter.

Ahora me estáis escuchando vosotros, que sois personas distintas a las que se encuentran en mi círculo cercano y, seguramente, si dedicara unos minutos a hablar con cada uno de vosotros, posiblemente tendríamos ideas opuestas sobre algún tema; pero, en este mismo instante, en este momento tan especial me estáis escuchando porque estáis respetando lo que digo. Es lo que deberíamos hacer, lo que mis amigos deberían hacer, lo que España y el Mundo debería hacer.

Para mí, hablar de paz significa tolerancia, empatía, comprensión y sobre todo respeto.

Porque la paz se encuentra en todos los rincones, sólo tenemos que aprender a valorarla, como dijo Antoine de Saint-Exupéry en El Principito, «Lo esencial es invisible a los ojos».

En estas pascuas, que el desafío sea que aprendamos juntos a vivir con la Paz en nuestros corazones.

Para culminar les dejo una frase alusiva a este concepto más profundo de la Paz:

«Existe una tentación extremadamente sutil y peligrosa de confundir la paz con la simple ausencia de guerra, como estar tentados de confundir la salud con la ausencia de enfermedad, o la libertad con el no estar preso. La terminología es a veces engañosa. Por ejemplo, la expresión «coexistencia pacífica» significa ausencia de guerra y no verdadera paz».

Vivamos estas pascuas como un nuevo paso.

Unas Pascuas por la Paz !

Frida, busca un motivo para vivir !

A lo largo de nuestra historia nos encontramos con mujeres que fueron protagonistas de hitos que cambiaron tantas veces y para bien nuestra realidad humana, produciendo impactos profundos en los cimientos de los sistemas sociales, políticos y culturales.

Siguiendo firmes propósitos, encabezaron reformas, propusieron nuevos escenarios de convivencia donde su figura humana quedara igualada con la del hombre. Estos renovados sistemas les permitieron acceder y recobrar derechos, y al mismo tiempo asumir responsabilidades de liderazgo, conducción y propósitos para existir. La celebración del día de la mujer, rinde homenaje a esas 129 mujeres que perdieron su vida en Estados Unidos, reclamando mediante una huelga condiciones más justas de trabajo en una fábrica textil. Pasaron poco más de un siglo desde aquella tragedia, tiempo durante el cual, el mundo fue testigo del quehacer constante de incansables promotoras de renovados sentidos.

Latinoamérica no es ajena a la presencia de mujeres que descollaron en una amplia gama de actividades, y dentro de ellas las artísticas o literarias, donde adquieren una preponderancia sublime y sin parangón.

Por lo expuesto, no es de extrañar que el cuadro «Diego y yo», de Frida Kahlo, rompiera a fines del año 2021 un récord de venta para la artista mexicana, y se convirtiera en la obra latinoamericana más cara, al alcanzar un precio de 34.8 millones de dólares en la subasta de Sotheby’s en Nueva York.

La estrella de esa noche de subasta fue la “obra maestra” mencionada que Kahlo realizó en 1949, “uno de sus últimos y más importantes autorretratos”. En 2016, otra pintura de la autora, realizada en 1939, el famoso cuadro “Dos desnudos en el bosque” había alcanzado una elevada marca previa, habiendo sido valuada en 8 millones de dólares.

“Diego y yo” muestra el rostro de Kahlo con un tercer ojo en el que representa a Diego Rivero, su compañero de vida.

Diego y yo, la obra más valuada de la artista

El cuadro ha sido analizado como un símbolo de la relación de la artista con su esposo. Se inscribe en un periodo de los años finales de la artista, en el que “era plenamente consciente de que, a pesar de haber alcanzado la plena autonomía creativa, su cuerpo y su salud estaban en decadencia”.

Sotheby´s resaltó en el catálogo la frase “Yo no pinto sueños o pesadillas. Pinto mi propia realidad”. El autorretrato fue un género recurrente en Frida Kahlo, desde los años 20 del siglo pasado, continuó a lo largo de su vida, hasta su muerte en 1954. No fue una simple representación corporal, sino una expresión de un discurso visual sobre contextos culturales y políticos que rodeaban a Frida Kahlo y fue destacado de esa manera durante su presentación.

Frida Kahlo fue una pintora mexicana, reconocida por sus famosos autorretratos, calificados como parte del movimiento surrealista. La pintora, quien dijo no identificarse con el movimiento, creó un estilo propio tomando los aspectos de su vida, mezclándolos con los elementos de la naturaleza y la identidad mexicana. Frida se inspiró en la cultura popular para explorar a través de su pintura el género, las clases, la raza y la sociedad mexicana. Las pinturas de Frida Kahlo son obras de material autobiográfico, que juntan la fantasía y el realismo mágico con los verdaderos eventos de su vida.

Magdalena Carmen Frida Kahlo Calderón, así es su nombre completo, nació un 6 de julio de 1907 en Coyoacán, México. Fue hija del fotógrafo alemán nacionalizado mexicano Guillermo Kahlo y de la mexicana, Matilde Calderón. Tuvo dos hermanas mayores, Matilde y Adriana, y un hermano, Guillermo, quien falleció a pocos días de su nacimiento. Tuvo también una hermana menor: Cristina, contemporánea de edad con la pintora, y que fue su compañera de vida. Por parte de su padre tuvo otras tres hermanas: Luisa, María y Margarita.

No se tiene certeza acerca del lugar en donde estudió Frida durante su niñez, aunque se dice que la artista fue al Colegio Alemán, no existen registros de que Frida haya asistido a esta escuela. Frida estudió su bachillerato en la Escuela Nacional Preparatoria, siendo parte del primer grupo de 35 mujeres en ser admitidas en esta escuela solo para hombres. Durante su tiempo en la preparatoria, Frida Kahlo estudió con varios intelectuales como el poeta Salvador Novo, el escritor Miguel Lira y Alejandro Gómez Arias.

La vida de Frida Kahlo estuvo marcada por un grave accidente que sufrió en su juventud. Por este accidente, la joven Frida estuvo postrada en la cama durante largos periodos llevando así, una vida poco corriente. Así, postrada en la cama, fue cuando la artista comenzó a pintar.

Durante su vida y carrera artística, Frida Kahlo rescató las raíces del arte popular mexicano, a través de su arte, su vestimenta e ideologías. Como una reconocida retratista, quien plasmaba en sus obras la influencia de la naturaleza y de los artificios de México, Frida realzó la cultura popular nacional. La obra de Frida Kahlo es una muestra de la evolución del arte en su país, por los rasgos autobiográficos de sus pinturas, expresados a través del realismo mágico y la fantasía.

En la obra de Frida Kahlo destacan inicialmente sus primeros autorretratos, dedicados a colegas con quienes asistía a la escuela como Alejandro Gómez Arias, al igual que el retrato de Miguel Lira y de su hermana menor, Cristina.

Haciendo a continuación un repaso por sus obras más emblemáticas  podremos corroborar la intima conexión de este símbolo del feminismo con los momentos más dolientes de su vida, su vinculación con el amor apasionado, la tristeza y la soledad.

El 4 de julio de 1932, Frida tuvo un aborto en la ciudad de Detroit, Estados Unidos, suceso que fue el móvil para la obra «Henry Ford Hospital» (1932). Por medio de ilustraciones hechas por Diego Rivera del feto sin vida de la pareja, Frida comenzó a hacer esta obra que lleva el nombre del hospital en el que fue tratada. La pintura muestra a una Frida sangrante posada sobre una cama, mientras que desde su vientre nacen seis venas rojas que se atan a objetos simbólicos de su sexualidad y de su embarazo perdido. Henry Ford Hospital (1932) está en el Museo Dolores Olmedo de México.

En la búsqueda de inmortalizar los momentos más importantes de su vida, Frida Kahlo hizo Mi nacimiento (1932), una obra que muestra a la madre de Frida con el rostro tapado, haciendo alusión a su muerte, mientras que el rostro de la artista muestra su cabeza entre las piernas entre un charco de sangre, haciendo referencia con esto a su anterior obra y su aborto. La escena ocurre mientras un retrato de la Virgen de las Angustias y un pergamino que nunca fue escrito, adorna la parte inferior de esta obra. Mi nacimiento (1932) forma parte de la colección privada de arte de la cantante Madonna.

«Unos cuantos piquetitos» (1935), es la traducción del sufrimiento emocional de Frida por las infidelidades de Diego Rivera con su hermana Cristina, representado a través de los infortunios de otra mujer que había sido asesinada por su esposo a puñaladas. El título de la obra viene de la declaración policial de un asesino, la cual Frida había leído en el periódico, en donde el hombre decía que solo le había dado ‘unos cuantos piquetitos’. La obra forma parte de la colección del Museo Dolores Olmedo.

«Las dos Fridas» (1939) es una pintura de Frida Kahlo que muestra la separación entre dos personalidades. Los corazones de ambas representaciones de Frida que visten una en un vestido de encaje, y otra en una tradicional tehuana están expuestos y conectados entre sí, donde uno de los personajes ha cortado las arterias con una tijera, mientras que la otra sostiene un pequeño retrato de Diego Rivera. La pintura fue adquirida directamente de la artista por el Instituto Mexicano de Bellas Artes en 1947, y es hoy parte de la colección del Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México.

Las dos Fridas

Frida Kahlo canalizó una ruptura y su soledad en «Autorretrato con collar de espinas y un colibrí» (1940), una de las obras más famosas de la artista en donde se muestra estrangulada por un collar de espinas, mientras que el cadáver de un colibrí, símbolo de la suerte en el amor según la tradición mexicana o símbolo de Huitzilopochtli, el dios de la guerra, es acechado por un gato negro y un mono que asemeja al regalado a Frida por Diego. La obra es parte de la colección del Harry Ransom Center en Austin, Texas.

La pieza Autorretrato como tehuana o más comúnmente «Diego en mi pensamiento» (1943), es una pintura de Frida Kahlo que hace referencia a la adoración de la pintora por Diego Rivera. Vestida con el traje tradicional tehuano de la cultura zapoteca, uno de los favoritos de Diego, Frida se muestra con un retrato de su amado hecho en la frente como alusión a su obsesión con esta relación, representando que el hombre está siempre en sus pensamientos. Esta obra es parte de la colección de Jacques y Natasha Gelman.

Una de las obras más reconocidas de Frida Kahlo es ciertamente «La columna rota» (1944). La pintura es una representación del dolor derivado de su accidente a los 18 años, el cual la acompañó a lo largo de su vida. Esta pieza fue hecha tras una intervención de columna que atravesó la artista, la cual la dejó confinada a un corsé. En la obra se muestra en medio de un paisaje desértico sostenida por la estructura de metal, mientras que una columna atraviesa su cuerpo y reemplaza la suya. Frida está cubierta con clavos, símbolos del dolor, mientras su rostro sereno llora. La pintura forma parte de la colección del Museo Dolores Olmedo.

La columna rota

Puede ser que la última obra firmada por Frida Kahlo haya sido «Viva la vida» (1954), una obra de la artista a la que se le han dado múltiples interpretaciones, desde la celebración a la vida, hasta la respuesta al fascismo franquista. Lo que sí es cierto, es que esta obra gráficamente es una representación de la transformación del dolor en arte. Existe la hipótesis de que Viva la vida (1954) haya sido una obra hecha en un período anterior, pero que Frida en sus últimos días de vida, escribió la frase viva la vida sobre las sandías de la pintura. La obra yace en el Museo Frida Kahlo en la Ciudad de México.

En 1938 el escritor francés André Bretón etiquetó al arte de Frida Kahlo como surrealista, poniéndolo dentro del movimiento que predominaba en la época. Bretón puso el arte de Frida en la primera exhibición de arte surrealista, y contribuyó a que Kahlo tuviera su primera exhibición como solista en Nueva York, luego de la visita del autor surrealista a México. La obra de Frida Kahlo fue figurativa y autodidacta, con elementos que la acercaban a la fantasía, lo que muchos etiquetaron de surrealista. A esto, la artista respondía que no pertenecía a la tendencia porque en su arte no pintaba sus sueños, sino su propia vida.

¿Cuál fue la historia de Frida Kahlo y Diego Rivera?

El primer encuentro entre Frida y Diego fue en la secundaria a la que la pintora iba, mientras Rivera hacía el mural del anfiteatro de la Escuela Nacional Preparatoria. Los artistas se conocieron oficialmente por medio de la fotógrafa Tina Modotti, personaje que Frida había conocido siendo parte del partido comunista mexicano, en una fiesta organizada por la italiana en junio de 1928. Frida visitaba frecuentemente a Diego Rivera, mientras él trabajaba en los murales del edificio de la Secretaría de Educación Pública.

Kahlo se reunía con Diego para que él juzgara su arte, y recibir consultoría de si ella podría perseguir una carrera como pintora. Diego catalogó el arte de Frida como una ‘muestra inusual de energía expresiva, el trabajo de una artista innata’. Los artistas se casaron en la alcaldía de Coyoacán el 21 de agosto de 1929, un matrimonio civil al que los padres de Frida se opusieron. Desde entonces, gracias a la cobertura de la prensa, se le llamaría a la pareja Diego y Frida.

La pareja empezó a vivir en lo que es hoy el Museo Casa Estudio Diego Rivera Frida Kahlo en 1934, una de las primeras edificaciones funcionales de Latinoamérica, diseñada por Juan O’Gorman que consiste en tres estructuras: una casa que pertenecía a Diego y una para Frida, cada una con su estudio respectivo. La tercera parte era un estudio fotográfico en el exterior de la vivienda. La casa es una de las obras estrellas de la construcción funcionalista, un lugar en donde Diego Rivera diseñó y trabajó en muchas de sus obras, y donde murió en 1957. En diciembre de 1986 la casa abrió sus puertas al público como el Museo Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo, celebrando los cien años del natalicio de Diego Rivera. Desde entonces, la casona ha sido destinada a la preservación y exhibición de la vida y obra de Frida y Diego, como también del arquitecto O’Gorman.

La historia entre ambos artistas estuvo llena de famosas infidelidades y rupturas, incluido un divorcio y separación en 1939, al cual le siguió un segundo matrimonio un año después y un amorío que involucró a la hermana de Frida, Cristina. El arte de Frida estuvo altamente influenciado por su relación con el pintor y muralista, muchas veces representando su amor y obsesión por Diego. Tanto en la obra de Frida como de Diego es evidente la influencia de la identidad mexicana y de su historia. Frida incluso adoptó la vestimenta indígena tradicional mexicana para conectar con su forma de vida y arte con su ascendencia mestiza.

Esta enorme mujer artista, símbolo icónico de la mujer y sus luchas, encontró en el arte un motivo para vivir, y en el amor, una vida de pasión muchas veces no retribuida.

Sus imperdibles frases que la acompañaron a lo largo de su prolífica existencia, no hacen más que mostrarla sin ningún adorno, ni fachadas cosméticas, sino tal cual era.

Frida Kahlo fue una existencialista por excelencia, que tradujo cada aspecto de su vida en arte, haciendo catarsis de su dolor creando belleza. La pintora mexicana fue una dedicada y romántica escritora de cartas, de las que se derivan algunas de sus más famosas frases.

Sobre sus retratos: “Pinto autorretratos porque estoy mucho tiempo sola. Me pinto a mí misma porque soy a quien mejor conozco”.

Sobre el amor: “Donde no puedas amar, no te demores”.

Su visión de la enfermedad: “Pies, ¿para qué los quiero si tengo alas para volar?”

El surrealismo para Frida: “El surrealismo es la mágica sorpresa de encontrar un león dentro de un armario, donde se está seguro de encontrar camisas”.

Acerca de su apariencia: “La parte más importante del cuerpo es el cerebro. De mi rostro me gustan mis cejas y mis ojos. Aparte de eso no me gusta nada más. Mi cabeza es demasiado pequeña. Mis pechos y mis genitales son corrientes. Del sexo opuesto, tengo el bigote y el rostro en general”.

Luego de vivir padeciendo de enfermedades y pasando por numerosas cirugías, sus últimos años de vida Frida Kahlo se los dedicó a causas políticas, como a la lucha por la paz y a recolectar firmas a favor del desarme nuclear. Frida pasó dolorosos meses en 1954, tras la amputación de su pierna y una nueva infidelidad de Diego. La pintora, para entonces dibujaba esqueletos y ángeles en su diario, objeto con el que anticipaba su muerte. Frida Kahlo murió con 47 años la mañana del 13 de julio de 1954 a causa de un embolismo pulmonar. La artista dejó un legado de alrededor de 42 obras de las que se tiene conocimiento, sus cenizas se encuentran exhibidas en su lugar de nacimiento, la Casa Azul.

Frida Kahlo fue una influyente mujer que transformó su vida a través del arte, importantes piezas que describen cada una de las etapas de su vida y que son el perfecto reflejo de cómo era el mundo en la época en que vivía. Frida presenció y fue parte de los acontecimientos sociales y del arte más relevantes de la historia, convirtiéndose en parte de ella. Su identidad individual y actitud despreocupada contribuyó relevantemente a la representación de la mujer en un entorno dominado por el hombre para la época, valiéndose de su arte como medio para el cambio y la opinión.

«El legado de Frida es inmenso y una muestra íntima de su conciencia».

De cada una de sus obras, sus escritos y sus actos, emana la idea cabal de que….

Frida, busca un motivo para vivir!

Eternas Malvinas !

Malvinas enciende nuevamente nuestros anhelos y emociones más profundas. Como cada 2 de abril, desde hace ya cuarenta años, el reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas, es abrazado con enorme devoción. Si bien Malvinas es una causa atemporal, durante el mes de abril adquiere una significancia especial, para todos los ciudadanos argentinos, sin distinción de credos, preferencias políticas, y de ninguna otra clase. El pueblo argentino en su conjunto legitima este sentimiento y derecho de pertenencia territorial y política, sobre este conglomerado de islas que nos fuera arrebatado por el Imperio Británico, unas décadas después de nuestra declaración de la independencia que se produjo en el transcurso del año 1816.

Malvinas, conforma geográfica y políticamente la provincia más austral de nuestro país, cuyo nombre es Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur. La superficie de las Islas Malvinas, según el Instituto Geográfico Argentino, es de 11.410 Km2, por lo que representa un poco menos del 0,5 % de nuestra superficie soberana. El archipiélago de Islas Malvinas está conformado por dos islas mayores y doscientas islas menores. Soledad con 6.353 Km2 es la más grande y su hermana menor es la Gran Malvina con 4.377 km2. La distancia mínima entre nuestra Patagonia y el archipiélago de Malvinas es de 464 kms. En el año 2016 estaban habitadas por poco menos de 3.400 habitantes, los cuales se agrupaban en torno a la ciudad más poblada, Puerto Argentino, ubicada en el extremo superior oriental de la Isla Soledad. Estos habitantes malvinenses o malvineros (denominados Falklanders o Falkland islanders, por los ingleses) son en su mayoría de origen británico (ingleses, galeses y escoceses), y son nombrados usando otro gentilicio, quizás un despectivo o peyorativo, al denominarlos como «kelpers». Los isleños fueron apodados “kelpers” por los británicos, porque las islas están rodeadas por grandes algas marinas, llamadas “kelp” en inglés. Al principio, el término kelper distinguía a los nacidos en las islas de los británicos emigrados o los funcionarios británicos enviados por la Corona. Alejandro Betts, ciudadano argentino de origen malvinense, lo considera simbólico de una relación opresiva entre los malvinenses y los británicos:

«Hasta 1983, el malvinense nativo no tenía ningún documento de identidad nacional, ni como británico, ni como argentino. Éramos indocumentados y huérfanos de Patria.

Para los británicos, el kelper era un mal necesario para la ocupación física del lugar, pero no merecía tener la ciudadanía británica. Por ello, los británicos residentes en el territorio nos tildaban de “kelper” para marcar claramente la división social/intelectual existente entre el funcionario, personal jerárquico, el personal militar británico en Malvinas y la mayoría de los administradores de los campos malvinenses, oriundos del Reino Unido».

Los términos despectivos de los ingleses para designar a los isleños nativos son «Bennies» y «Stills». El apodo «Bennies» les fue adjudicado por los soldados británicos, enviados a las islas desde 1982 y asentados en la Base Aérea de Monte Agradable. Hace referencia a Benny Hawkins, un personaje muy garrulo e inculto de una serie de televisión de larga duración en el Reino Unido, llamada Crossroads. Cuando el mando militar británico les prohibió a los soldados usar ese apodo para no ofender a los isleños, los marines, pilotos y demás militares trasplantados a las islas los rebautizaron como “stills”, o por “still Bennies”, lo que en español significa que “siguen siendo bennies”.

El año 1982 implicó un antes y un después para la historia de las islas, luego de la denominada crisis de los chatarreros, que tuvo lugar el 19 de marzo de 1982.  En esa fecha 41 trabajadores de la Compañía Georgias del Sur S. A., del empresario argentino Costantino Davidoff, arribaron a Puerto Leith en el barco ARA Bahía Buen Suceso e izaron la Bandera Argentina, lo cual provocó una crisis internacional con el Reino Unido.

Una noticia de la televisión británica, según la cual dos submarinos nucleares británicos habían zarpado de Gibraltar hacia el Atlántico Sur, habría alertado a los mandos militares argentinos. En este sentido, evitando comprometerse en un desembarco amenazado por dos submarinos nucleares enemigos y en una actitud de, ”ahora o nunca”, la Junta Militar dispuso la ejecución del desembarco estableciendo el Día D entre el 1 y 3 de abril de 1982.

La Operación Rosario fue la reconquista de las islas Malvinas por parte de la Argentina en 1982 por medio de una operación anfibia incruenta, por decisión de la Junta Militar que gobernaba en el país desde 1976. El archipiélago, como ya mencionamos estaba bajo control del Reino Unido desde su ocupación en 1833.

Los militares argentinos desalojaron a las autoridades británicas y establecieron una gobernación militar. Las autoridades argentinas, lideradas por Leopoldo Galtieri, planificaron la operación a partir de diciembre de 1981. En marzo de 1982, zarpó una flota expedicionaria del continente. El desembarco inició el 2 de abril y fue ejecutado sin mayores inconvenientes excepto por un muerto en la toma de la Casa de Gobierno (el capitán Giachino, de la fuerza argentina). El comandante argentino logró su objetivo sin causar bajas en el enemigo ni los civiles, algo que la dictadura requería para las negociaciones diplomáticas. Al final, las fuerzas argentinas rindieron a la reducida guarnición británica, la cual fue deportada junto al gobernador Rex Hunt.

La historia posterior es más o menos por todos conocida. Primero los reveses diplomáticos que condenaron la ocupación argentina de las islas, luego la decisión británica de librar una contienda militar para su recuperación, lo que devino en una guerra que duró 74 días, hasta la rendición argentina del 14 de junio de 1982. Una contienda militar desigual, mal diagramada , planificada y plagada de errores desde su concepción, donde los británicos recibieron apoyos y asistencias concretas de Estados Unidos, países europeos, incluyendo el de algunos vecinos como Chile, que estaba bajo el mando de otro gobierno militar encabezado por Augusto Pinochet. Latinoamérica nos respaldó en general, en especial Perú, cuyos ciudadanos sienten aún a Malvinas como una gesta propia.

La contienda enfrentó a fuerzas inglesas y mercenarias profesionalizadas a todo nivel, con enorme ventaja de armamentos, con una fuerza militar argentina, cuya base era el servicio de conscripción obligatorio, contando en su fuerza con soldados muy jóvenes y desprovistos de una formación militar acorde. Los hechos dramáticos de esta guerra fueron muchos, tales como el hundimiento del Gral. Belgrano, los heroicos combates en tierra, donde los soldados argentinos se destacaron por su templanza y bravura, más los incesantes ataques y hundimientos de naves británicas por nuestra aviación militar.

En ocasión de la guerra yo era un adolescente de 14 años, que estaba cursando la secundaria. Casi todos conocíamos a alguno de estos soldados conscriptos que habían ido a la guerra, y rezábamos por su regreso con vida. Nosotros éramos la parte más joven de esa generación de adolescentes, por lo que teníamos vinculaciones afectivas y de amistad. En el colegio, todas las mañanas durante la formación de ingreso, elevábamos en conjunto una plegaria por todos ellos. En lo personal, me esforzaba por conocer al detalle las noticias del desarrollo de la guerra, no sólo las que daba el gobierno de facto, sino que con mi radio de onda corta era capaz de sintonizar y escuchar las novedades provenientes de la BBC de Londres en español. Las noticias que se difundían en Inglaterra, equilibraban las provistas por la junta militar. Rápidamente y con mucha tristeza caí en la cuenta que nuestras chances de ganar la contienda eran inexistentes. Me emocionaba hasta las lágrimas con las acciones de solidaridad del pueblo argentino, que juntaban alimentos, provisiones y ropa, donaban dinero y joyas, les escribian cartas, con el objeto de proveer de mejores condiciones humanas a esos humildes soldados compatriotas que luchaban en esos fríos territorios de ultramar. La tristeza y desolación que vivíamos con cada reporte de muerte de nuestros soldados, más las noticias desalentadoras que se recibían del frente de batalla, llenaron prontamente de congoja a todo el pueblo argentino. Cada día que pasaba me sentía parte del sufrimiento de esos padres, hermanos y amigos que no verían más a esos adolescentes, transformados en hombres a fuerza de las condiciones extremas de una guerra, los cuales entregaban su vida desprovistos de afectos cercanos, mal alimentados y con casi nulas posibilidades de sobrevivir. Cuando todo llegó a ese fin al que llegan normalmente las decisiones mal tomadas, lloramos amargamente a nuestros jóvenes héroes caídos, sintiendo una profunda pena por sus familias, y una aversión creciente por los que decidieron emprender una guerra perdida de antemano, con suposiciones y previsiones carentes de lógica.

Esta guerra produjo 664 bajas en nuestro ejército, en gran parte de soldados conscriptos, cuyos restos descansan en el cementerio militar de Darwin. Si bien muchos fueron identificados recientemente, gracias a lo cual sus lápidas tienen un nombre, un número de ellos aún no han sido identificados o encontrados, provocando una tristeza adicional a sus familias. Hubo además más de mil quinientos heridos de distinta gravedad, y las cifras de suicidios posteriores arrojan cifras de más de 450 personas. Los ex combatientes, veteranos de Malvinas, en su gran mayoría aún pelean por derechos que no le son debidamente reconocidos, generando más heridas que no cierran.

Cuarenta años después los avances diplomáticos para recuperar este conjunto de islas son muy escasos. No existe además un consenso mundial para acabar con la vieja concepción imperialista y de ocupación territorial con objeto de establecer bases militares y obtener ventajas económicas más allá de las fronteras. Resulta extraño, al menos para mí que en algunas últimas publicaciones periodísticas de nuestro país, se otorgue mucha relevancia a la opinión de los malvinenses sobre si fuimos invasores o no, o sobre si aceptan o no nuestra soberanía, entre otras cuestiones. No tiene que haber, luego de cuarenta años ninguna duda de que las islas nos pertenecen, resultando ofensivas las comparaciones acerca de que la invasión de Ucrania se asemeja con la ocupación que se hizo en el transcurso del año 1982. Las negociaciones para recuperar la posesión de las islas necesitan profundizarse, y no detenerse por elucubraciones y opiniones sin argumentos jurídicos o soberanos. Es la mejor manera de honrar a los que no volvieron, a los que volvieron y se quitaron la vida, a los que no encaminaron su vida y también a los que pudieron sobrellevar las consecuencias, y lograr un mejor futuro. Todos ellos necesitan ser recordados con acciones concretas de nuestra política exterior y con nuestra constancia para lograr el objetivo de que flamee nuevamente nuestra bandera en estas islas tan caras para nuestra memoria y sentimientos.

«La mayor y total convicción de que las islas son nuestras la tuvieron esos jóvenes soldados que pelearon una batalla muy desigual, con el enorme valor del que estaban provistos, con el espíritu sano de quien lucha por algo que siento profundamente propio. Es por ellos que Malvinas es y será uno de nuestros grandes desafíos como Patria».

Malvinas revive cada 2 de abril, provista de la fuerza de los que volaron muy alto, allá en nuestros territorios de ultramar, donde cayeron víctimas de una guerra sin sentido, por una causa que nunca debemos abandonar.

Nuestro más sentido respeto por nuestros héroes, ex combatientes y personal civil que participó de esta guerra. Para todos ellos, nuestro homenaje y más profunda admiración.

Para finalizar les regalo este poema, escrito por Edgardo Esteban, un excombatiente de Malvinas, en ocasión de la conmemoración de los cuarenta años.

Notas al viento

La tarde no vibra con los bombardeos

los Sea Harrier no aparecen

entre los retazos del sol

El soldado aprieta su lápiz

como si fuera una tiza

garabatea en el papel que late

y así traza sus notas al viento.

Alejado de la tropa

sentado en la piedra caliza

escribe su parte de guerra

e invisible observa un punto en el infinito

al oscurecer

enrolla las tiras de su diario

en el bolsillo del pantalón

es lo que hay

-dice.

Esas huellas del colimba

escritas en historias a contrapelo,

me acompañan.

Como Cortázar

con cigarro en la mano

ilumino con el fuego

relatos de las islas perdidas en el Atlántico Sur

El viento amigo es

el que te susurra en el oído

y desnuda a esos falsos mensajeros del humo

de una gesta que no tuvo lugar

ellos pretenden parar el viento

con un pacto de silencio.

La rebeldía de los mudos

es la nuestra

Escupimos memoria

No callamos

La verdad

es la gran derrotada de la guerra.

El valor del respeto !

Las hojas de algunos árboles empiezan a tornarse amarillentas, con menos vigor. Se están despidiendo hasta la próxima primavera, donde volverán para vestir de gala a los árboles. El otoño sobrevino casi en coincidencia con la fecha que por calendario marca su inicio. Viento, lluvia, grises claros y oscuros tomaron protagonismo, para ir generando escenarios ya repetidos, aunque cada uno de ellos único e irrepetible. Menos radiación solar provoca descensos de temperaturas, que acompañadas por el desplazamiento de los centros anticiclónicos que impulsan el aire desde latitudes más frías, son una garantía de que nos vamos indefectiblemente con rumbo al invierno.

Todo ser humano, habitante de estas latitudes vivirá en promedio poco más de trescientos cambios de estación, que incluyen al menos unas setenta y cinco primaveras. La estación de la esperanza, del amor, de los poetas y las flores tiene como contrapartida al otoño, que deriva del latín “autumnus” que significa que «llega la plenitud del año», concepto que se deriva de observar que la vegetación ya está al final de su ciclo. En el mundo animal, es la época donde se estos se preparan, con la recolección de comida y creaciones de refugio, para hibernar. La palabra otoño también hace referencia a la segunda hierba o heno que producen los prados en la estación. El término “otoñada” pretende significar a una abundancia de la tierra, ya que la estación es la época de cosechas y recolección de algunos productos como el maíz y los pastos tienen una mayor fertilidad.

El desarrollo tecnológico sumado a la vida dentro o en cercanías de grandes ciudades, nos privan de disfrutar de las exquisitas transformaciones que se producen durante cada mutación de ciclo estacional. Hemos perdido referencia y amortiguado el impacto de cada estación en nuestro devenir diario, provocando un desajuste creciente del ser humano con su entorno natural. Ambientes cálidos en invierno y muy frescos a fríos en verano, son cada vez más comunes, siguiendo las fluctuaciones crecientes del calentamiento global, que tornan extremas las condiciones para la vida en nuestro planeta.

«Se podría decir que de alguna manera hemos perdido parte del respeto que nuestros ancestros tenían por la madre naturaleza, provocando impactos que necesitamos forzosamente corregir, para equilibrar nuevamente nuestro planeta».

El respeto es un valor que con el tiempo ha ido mutando, perdiendo y ganando vigor en nuestras relaciones personales, en vinculación con nuestro entorno y con nosotros mismos. La idea de respeto ha ido variando de generación en generación, cobijado en la cuna de nuestras culturas y de cómo hacemos las cosas en cada ámbito particular de nuestras vidas. Las creencias de cada momento y etapa histórica, afectan lo que apreciamos (le damos valor), lo que depreciamos (le restamos valor) o despreciamos (no le damos valor y lo combatimos o apartamos). El respeto, más allá de cualquier contingencia ha sido la llave maestra para el entendimiento mutuo, la concordancia y la convivencia entre nosotros, con nuestro medio natural o casa que cohabitamos.

Hemos acuñado frases típicas para declarar abiertamente el valor fundamental del respeto, pero al mismo tiempo tantas veces las hemos contravenido con acciones posteriores en donde se verifican que no existe la coherencia entre lo que pensamos decimos y hacemos.

Ingresando al concepto en sí mismo, el respeto (del latín respectus, “atención o consideración”) es la consideración y valoración especial ante alguien y algo, al que se le reconoce valor social o especial deferencia.

También es uno de los valores fundamentales que el ser humano debe tener siempre presente a la hora de interactuar con personas de su entorno. Muchas formas de respeto se basan en la relación de reciprocidad, respeto mutuo y reconocimiento mutuo. Sin embargo, en lo que se refiere al respeto de las personas hacia objetos, costumbres, religiones, culturas, ideologías e instituciones sociales, se fundamentan en otras consideraciones diferentes de la reciprocidad.

De acuerdo con el Diccionario de la Real Academia Española (RAE), entre otros significados, el respeto está relacionado con la veneración o el acatamiento que se hace a alguien por cortesía, e incluye miramiento, consideración y deferencia. La noción de respeto desde ese punto de vista está asociada a una concepción bastante antigua, que involucraba saludos, protocolos y formas de proceder.

Tradicionalmente se considera que las muestras de respeto están relacionadas con cuestiones morales y éticas, aunque en algunos casos tienen que ver con cuestiones más bien legales o reglamentarias. El término respeto aparece en diversas disciplinas como la filosofía política y otras ciencias sociales como la antropología, la sociología y la psicología.

El respeto en las relaciones interpersonales comienza en el individuo, en el reconocimiento del mismo como entidad única, que necesita y quiere comprender al otro.​ Consiste en saber valorar los intereses propios y ajenos.

El respeto también puede considerarse como punto medio entre dos extremos: por exceso y por defecto.

Por defecto: el miedo, tanto a las personas que le rodean como a objetos o situaciones que afronta el individuo, llevándole a situaciones de imposibilidad a realizar determinados proyectos o metas, como por ejemplo en el caso de los complejos de inferioridad.

Por exceso: el abuso o desmedida de los límites preestablecidos para un correcto orden y trato de las personas o situaciones de cada individuo, lo que lleva a conflictos con los otros como también la imposición de límites o normas a fin de superar la crisis del abuso y restablecer el orden de los derechos de cada individuo.

Usamos la palabra respeto en frases hechas tales como:

  • Se merece todo nuestro respeto
  • Esto es una falta de respeto
  • Hay que respetar el derecho de los demás
  • Respeto por las minorías
  • Respeto por los derechos
  • Respeto por los niños
  • Respeto por la mujer
  • Respeto por los ancianos

La lista podría continuar de modo tal de abarcar un sinnúmero de grupos de personas, conceptos y cuestiones que necesitamos poner en valor. El respeto sirve para poner límites sobre los intereses de unos y otros, equilibrando las diferencias de poder e influencia.

Más allá de todo eso, si sólo contempláramos la noción del respeto por el otro como un auténtico otro, respetando y valga la redundancia sólo esa premisa esencial, quizás la lista podrís reducirse de manera drástica. Eso implica aceptarnos con nuestras igualdades y diferencias, propendiendo a la valoración de los acuerdos, los consensos, los disensos y las complementariedades. Eso incluye aprender a hablar, escuchar, y no imponer ideas por el poder o el uso de la fuerza.

Ámbitos del respeto

Respeto al prójimo. Consiste en comprender y aceptar a los demás individuos, tanto su forma de ser como sus opiniones, creencias y actitudes. El respeto al prójimo debe darse entre todas las personas y es una de las bases que garantiza la convivencia y la armonía social.

Respeto por las normas sociales. Consiste en conocer, aceptar y cumplir las normas que rigen en una determinada sociedad. Estas normas se formulan para mantener el bien común y se basan en valores como la tolerancia, la amabilidad y la solidaridad. El no cumplimiento de las normas sociales no suele ser motivo de sanción, aunque en muchos casos puede acarrear una sanción social.

Respeto por las leyes. Consiste en conocer, aceptar y respetar las leyes dictadas por el organismo competente de un determinado territorio. Las leyes están presentes en muchos ámbitos de desarrollo del individuo y se formulan para que se respeten los derechos y deberes, y para garantizar la paz social.

Respeto a la autoridad. Consiste en aceptar y respetar a determinadas figuras de autoridad que se desempeñan en la organización de una sociedad, siendo alguno de ellos elegidos como tales. Podemos hablar de autoridades políticas, educativas, empresarias y en un nivel más íntimo la autoridad de los padres. Esto no implica perder la capacidad crítica, ni de reclamo o petición a las autoridades, que es el basamento de los sistemas democráticos, sino todo lo contrario.

Respeto a los símbolos patrios. Consiste en conocer, aceptar y respetar los símbolos que representan a una determinada nación o territorio. Los símbolos patrios son el reflejo de los valores principales de una nación. Algunos de los símbolos patrios más representativos son la bandera, el himno y el escudo.

Respeto a las costumbres y tradiciones. Consiste en aceptar y respetar las tradiciones, costumbres y creencias de un determinado pueblo o territorio. Las tradiciones de un grupo son el reflejo de su historia y de su forma de entender el mundo, por lo que son una creación humana que debe ser aceptada y tolerada.

Respeto por la naturaleza. Consiste en respetar los espacios naturales y a todos los individuos que viven en los distintos ecosistemas. El respeto por el medio ambiente es fundamental para mantener la vida en el planeta Tierra.

Respeto por las creencias. Consiste en aceptar y respetar las creencias o religiones de todos los individuos. Al ser la persona un ser libre, tiene la capacidad de elegir sus propios ritos y manifestaciones espirituales (siempre y cuando no perjudiquen la integridad de terceros) y estas deben ser toleradas.

Respeto a la diversidad. Consiste en aceptar y tolerar las diferentes creencias, sexualidades, opiniones, ideas, puntos de vista, actitudes, gustos, elecciones o acciones, aunque difieran de las propias. Así, el ser humano es capaz de ejercer libertades como la libertad de expresión, de elección, de culto, entre otras.

Respeto por la vida. Consiste en aceptar y respetar la vida ajena e implica no poner en riesgo, bajo ninguna circunstancia, la integridad física o psicológica de los demás individuos.

Es una cualidad que se espera que guíe las actitudes y los comportamientos de todos los individuos, para generar entornos cordiales y amables en los que se respeten los derechos y las diferencias. El respeto como valor tiene diversas manifestaciones y es la base de estructuras como la ley, las religiones y las normas sociales y morales, que guían el comportamiento de los individuos en los entornos sociales.

Fomentar el respeto es fundamental para la construcción de sociedades armoniosas y plurales. Una sociedad basada en el respeto es una sociedad con riqueza, en la que conviven distintas creencias, cultos, elecciones, y en la que existe tolerancia hacia todas las manifestaciones del ser humano. El respeto debe ser inculcado desde la primera infancia, en entornos como la familia y la escuela.

Por otra parte, se conoce como “falta de respeto” a aquellas actitudes o comportamientos que atentan contra algo o alguien. Se designa con el término “irrespetuoso/a” a aquella persona que falta el respeto a otra u otros. Al faltar el respeto se actúa con intolerancia o se trata de forma descortés o se vulneran los derechos de otros individuos.

El respeto y la tolerancia son conceptos estrechamente vinculados. Se conoce como tolerancia a la virtud por la que un individuo acepta y comprende las ideas, opiniones o formas ajenas, a pesar de no estar de acuerdo con ellas. Tolerar a otra persona implica respetarla, es decir, apaciguar las reacciones que su conducta o sus ideas puedan generar, permitirle su punto de vista y aceptar el posible disenso o la diferencia.

Los valores del respeto y la tolerancia son importantes en toda relación humana y en todos los ámbitos sociales. Sobre todo, es importante que se vean plasmados en ambientes polarizados o de confrontación social, política, religiosa o étnica, porque fomentan una convivencia más armónica entre personas que adhieren a códigos morales, sociales o espirituales distintos.

Una persona intolerante es aquella que no respeta formas de vida distintas a las personales y, en muchos casos, busca rechazarlas, discriminarlas y hasta eliminarlas.

El accionar desde el respeto es la clave para afrontar los desafíos que se nos vienen encima como tantas veces en nuestra historia. El respecto genera confianza y a partir de ella se generan lazos fuertes y duraderos que permiten construir nuevas y mejores realidades.

Para finalizar dos frases que nos invitan a pensar:

“El respeto es una calle de dos vías, si lo quieres recibir, lo tienes que dar”.

Y la última que pertenece a Mahatma Gandhi:

“No puedo concebir una mayor pérdida que la pérdida del respeto hacia uno mismo”.

Metaverso !

Nuestro primer año de filosofía fue un antes y un después para muchos de los estudiantes que no eran tan afectos respecto de las cuestiones relacionadas con el origen del hombre, sus propósitos y su destino final. Los alumnos adolescentes tenían otros intereses más ligados al deporte y la diversión. Solo algunos tenían un alto grado de compromiso por aprender historia, geografía, matemática, contabilidad, química, física, lengua e instrucción cívica. Dentro de esos pocos, un número aún más reducido se ponía las pilas para tratar de entender los conceptos filosóficos que la profesora de la materia desarrollaba en el aula.

Un grupo de estudiantes, entre los cuales me encontraba, integrábamos un contingente pequeño de aprendices que se quedaba a charlar después de hora con la profesora, con la finalidad de ahondar en temas surgidos en la lectura de la bibliografía y hacer consultas sobre las exposiciones en el aula. Ese grupito de nerds contrastaba con ese conjunto más numeroso de estudiantes que sufrían la materia, la cual se dictaba, si mi memoria no me falla, dentro de las asignaturas del programa de estudios del último año.

La materia englobaba la lógica, la ética, la epistemología y la metafísica. Las tres primeras, si bien difíciles, eran de algún modo comprensibles. El concepto metafísico era a todos luces demasiado intrincado para nuestras mentes. Aún hoy no existe una definición única acerca de que engloba la metafísica. Una acepción que surge del mismo sentido de la palabra, explica esta disciplina (con carácter científico a partir de Aristóteles) como «lo que va más allá de la naturaleza y la física».

Profundizando un poco, podemos decir que la metafísica, es la rama de la filosofía que estudia la naturaleza, estructura, componentes y principios fundamentales de la realidad. Esto incluye la clarificación e investigación de algunas de las nociones fundamentales con las que comprendemos el mundo, como entidad, ser, existencia, objeto, propiedad, relación, causalidad, tiempo y espacio. Junto con la lógica y la epistemología, la metafísica es la rama más básica de la filosofía. Ha sido estudiada por filósofos como Platón, Aristóteles, Agustín, Boecio, Aquino, Leibniz, Locke, entre otros.

Antes del advenimiento de la ciencia moderna, muchos de los problemas que hoy pertenecen a las ciencias naturales eran estudiados por la metafísica bajo el título de filosofía natural. En la actualidad la metafísica estudia aspectos de la realidad que son inaccesibles a la investigación empírica. Según Immanuel Kant, las afirmaciones metafísicas son juicios sintéticos a priori, que por principio escapan a toda experiencia sensible. Aristóteles designó la metafísica como “ciencia primera”. En la química se asume la existencia de la materia y en la biología la existencia de la vida, pero ninguna de las dos ciencias define la materia o la vida; solo la metafísica suministra estas definiciones básicas.

La ontología es la parte de la metafísica que se ocupa de investigar qué entidades existen y cuáles no, más allá de las apariencias. La metafísica tiene dos temas principales: el primero es la ontología, que en palabras de Aristóteles es la ciencia que estudia al ser en cuanto tal. El segundo es la teleología, que estudia los fines como causa última de la realidad. Existe, sin embargo, un debate que sigue aún hoy sobre la definición del objeto de estudio de la metafísica, y sobre si sus enunciados tienen propiedades cognitivas.

No es sencillo encontrar una definición adecuada de metafísica. A lo largo de los siglos, muchos filósofos han sostenido de alguna manera u otra, que la metafísica es imposible. Esta tesis posee defensores y detractores. Los que están a favor sostienen que todas las afirmaciones metafísicas carecen de sentido o significado. Esto depende por supuesto de dar entidad a una teoría del significado de las cosas. Ludwig Wittgenstein y los positivistas lógicos se constituyeron en defensores explícitos de esta posición. Por otra parte, los que están en contra, manifiestan que, si bien las afirmaciones metafísicas poseen significado, es imposible saber cuáles son verdaderas y cuáles falsas, pues esto va más allá de las capacidades cognitivas del hombre. Esta posición es la que sostuvieron, por ejemplo, David Hume e Immanuel Kant. Dentro este cúmulo de opiniones, algunos filósofos han sostenido que el ser humano tiene una predisposición natural hacia la metafísica. Kant la calificó de “necesidad inevitable”, y Arthur Schopenhauer incluso definió al ser humano como “animal metafísico”.

Discusiones posteriores acerca de la naturaleza del ser, agregan el concepto del estar siendo, dentro de otra vertiente de la filosofía que pone en duda la inmutabilidad del ser, proyectando a este último como parte de un proyecto, construcción y transformación permanentes. Los estar siendo otorgan la posibilidad de estados transitorios y no definitivos de nuestra naturaleza humana, dando importancia a la transformación del ser desde el lenguaje (ontología del lenguaje) a través de declaraciones, juicios y otras acciones propositivas.

Tamaños conceptos intangibles resultaban demasiado profundos para nuestros cerebros que apenas estaban asomando a la luz del conocimiento., por lo que muchos de nosotros hacíamos lo que podíamos para dar respuestas conscientes a los contenidos de la materia.

Unos treinta y cinco años después y producto del avance tecnológico, del acceso a un mundo hiperconectado de forma permanente y casi ilimitada mediante el uso de redes sociales, aparece ahora de manera muy fuerte (tiene su origen en la década del 90) dentro de nuestros estar siendo virtuales, el concepto de «metaverso».

A diferencia de la metafísica que es difícil de entender por sí misma, el concepto del metaverso, resulta mucho más accesible para un común mortal como el que suscribe. Sin embargo, lo que no es sencillo de explicar es la naturaleza final de los propósitos a los que apunta, más allá de las utilidades.

Los metaversos pueden ser definidos como entornos donde los humanos interactúan social y económicamente como avatares, a través de un soporte lógico en un ciberespacio, el que actúa como una metáfora del mundo real, pero sin las limitaciones físicas o económicas allí impuestas.

El metaverso generalmente está compuesto por múltiples espacios virtuales tridimensionales, compartidos y persistentes, vinculados a un universo virtual percibido.

En un sentido más amplio, el metaverso puede no solo referirse a los mundos virtuales, sino a las experiencias multidimensionales de uso y aplicación de internet en su conjunto, especialmente el espectro que combina la web 2.0, la realidad aumentada, la tecnología de tercera dimensión y la realidad virtual.

Hasta ahora se han identificado usos aplicados de los metaversos en el terreno del entretenimiento, la teleeducación, la telesalud y especialmente en el campo de la economía digital, en donde comienzan a emerger nuevas formas de valor como los “token no fungibles” (NFT, por sus siglas en inglés).

Si bien la experiencia más exitosa y reconocida de metaversos ha sido Second Life, se espera que la corporación Meta (anteriormente conocida como Facebook, Inc.), propiedad del magnate estadounidense Mark Zuckerberg, sea la que lidere la implementación y los nuevos desarrollos en el campo de los metaversos en los próximos años, puesto que es la compañía global que más recursos humanos y tecnológicos está invirtiendo en este campo tecnológico, incluyendo tecnología de software y hardware.

El término «metaverso» tiene su origen en la novela Snow Crash publicada en 1992 por Neal Stephenson, que recrea un universo consensuado basado en nuestro propio universo.​ En la novela el término “metaverso” hace referencia a un mundo virtual ficticio o un espacio virtual colectivo y compartido con frecuencia creado por convergencia y compatibilización con un aspecto de la realidad externa.

En palabras de Neal Stephenson,11​ el metaverso es:

Mi idea surgió cuando me encontré con que algunas palabras existentes tales como realidad virtual eran simplemente demasiado torpes para utilizarlas. Las palabras «avatar» (en el sentido en que es usado en esta novela) así como “metaverso”, son invenciones propias que surgieron cuando ciertos términos existentes, como “realidad virtual” eran demasiado imprecisos para ser usados.

El modelo de ciudad simulada aparece en el Metaverso, como una construcción ficticia, digital, programada a partir de código binario (a base de unos y ceros). Se trata de un protocolo computacional gráfico de piezas de software.

Un año después de la publicación de la novela de Neal Stephenson, la casa editorial estadounidense Steve Jackson Games, especializada en juegos de rol, de mesa y de cartas, lanzó un MOO llamado «The Metaverse», como parte de su BBS, Illuminati Online.

En 2003 la empresa desarrolladora de Software Linden Lab, presenta oficialmente su mundo de realidad virtual 3D, denominado: Second Life, un software con experiencias inmersivas, inspiradas en el concepto de metaverso, la cual puede ser diseñada por los usuarios, quienes interactúan, juegan y hacen negocios.

Para el otoño de 2021, el CEO de Facebook, Mark Zuckerberg, anuncia de manera oficial que los Metaversos serán parte fundamental de la visión de su compañía, al punto que decidió cambiar el nombre del corporativo a Meta. El anuncio anticipa que, en los próximos diez años, META dedicará buena parte de sus esfuerzos a la creación de un Metaverso abierto e interoperable con otras plataformas ya existentes.

Las características de los entornos del metaverso pueden resumirse en lo siguiente:

  • Interactividad: El usuario es capaz de comunicarse con el resto de usuarios, así como de interactuar con el Metaverso. Esto implica, además, que sus comportamientos pueden ejercer influencia sobre objetos u otros usuarios.
  • Corporeidad: El entorno al que se accede, está sometido a ciertas leyes de la física, y tiene recursos limitados. Además, dicho acceso se hace en primera persona.
  • Persistencia: Aunque no esté ningún usuario conectado al metaverso, el sistema sigue funcionando y no se para. Además, las posiciones en las que se encontraban los usuarios al cerrar sus sesiones serán guardadas, para volver a cargarlos en el mismo punto cuando vuelvan a conectarse.

Si se analiza el concepto de metaverso desde un sentido más amplio que la definición de mundo virtual que le otorgó Stephenson en 1991, podemos distinguir los distintos mundos sintéticos, como pertenecientes a cuatro tipos distintos.

Juegos y mundos virtuales: A este tipo pertenecen los más similares al comentado en la novela Snow Crash. Se trata de entornos virtuales totalmente inmersivos, en los que el usuario se sumerge en una experiencia de contacto con otros usuarios y elementos dentro de un mundo virtual. Este contacto puede estar orientado a un juego, o más bien orientado al aspecto social del metaverso, como en Second Life.

Mundos espejo: Son representaciones virtuales detalladas de uno o varios aspectos del mundo real. El ejemplo más claro es el de Google Earth, que representa la geografía mundial mediante imágenes aéreas.

Realidad aumentada: Consisten en la aplicación de la tecnología de mundos espejo para aplicaciones reales, que solucionan ciertas situaciones en nuestra vida cotidiana. Estas herramientas expanden el mundo físico perceptible por los usuarios, estableciendo una nueva dimensión de información útil.

Lifelogging: Engloba los sistemas que recogen datos sobre la vida cotidiana, con el fin de ser aplicados mediante estadísticas.

Gracias a la tecnología digital y fenómenos como la web 2.0, la realidad aumentada y la realidad virtual, existen importantes proyectos que materializan el uso de los metaversos aplicados en el campo de la educación, recogiendo muchos de los planteamientos propuestas en su momento por Marshall McLuhan, tal y como viene ocurriendo con la iniciativa presentada por el polémico empresario Mark Zuckerberg, quien decidió apostar por los metaversos, al punto que decidió cambiar el nombre de su conglomerado de Facebook por Meta.

Algunos de los posibles usos que podrían tener los metaversos en experiencias educativas son:

Prácticas en laboratorio: experiencias inmersivas que ayudan a comprender las herramientas de las que disponen y permiten con mucha mayor seguridad realizar experimentos multipropósito.

Eventos: acudir a exposiciones, cursos o jornadas donde la información se presenta a través de experiencias inmersivas.

Visitas a museos o empresas: donde los metaversos está incorporados en los recorridos mediante información audiovisual. Los estudiantes aprenden sobre el tema de la visita al mismo tiempo que desarrollan la destreza tecnológica.

Aprendizajes experimentales: casi todas las destrezas permiten utilizar los metaversos haciendo el contenido más atractivo. Por ejemplo, en arquitectura e ingeniería los modelos en 3D son muy útiles para los estudiantes.

Si cupiera una comparación entre la metafísica y el metaverso, pidiendo permiso y perdón ya que se trata de comparar una ciencia con una herramienta tecnológica,  podemos decir que existe un mundo de diferencias, siendo la más palpable es que mientras la primera pretende indagar acerca de lo que vas más allá de la naturaleza humana, otorgando importancia al ser y los estar siendo, el metaverso pretende instalar la idea de otros seres virtuales en paralelo con nuestros seres reales, capaces de construir y vivir en otros mundos paralelos.

Como en casi todos los desarrollos tecnológicos en el caso del metaverso prima el pragmatismo y la utilidad por sobre la concepción más humana del nuestro ser, provocando cada vez más una brecha más marcada entre los que acceden o no a la virtualidad, versus los que conviven dentro de entornos de mayor contacto físico y humano real.

Las herramientas tecnológicas vinieron para quedarse y expandirse, más allá de aspectos éticos discutibles.

Dependerá de nosotros con que tanto «metaverso» seamos capaces de convivir.

Mientras, la hipérbole tecnológica no se detendrá…….

Aprovecho para preguntarte:

Tú: ¿ya tienes tu identidad Avatar?

Marianna, esa mujer !

Las jornadas dedicadas al aprendizaje nos abren la mente y el corazón hacia instancias inesperadas. Israel Cinman, más conocido como el Isra, tiene esa facilidad de conectar rápidamente con sus entrenados, usando la provocación y la irreverencia para desafiar nuestros paradigmas más arraigados.

En uno de nuestros últimos encuentros, estuvimos hablando de innovación y trascendencia, pero desde distintos enfoques, algunos de los cuales resultaron bastante novedosos, si es que vale la redundancia. En todas sus alocuciones siempre está presente el propósito compartido, como eje vital de la construcción de cualquier comunidad. Esta vez agregó entre los ejes del conocimiento personal, la cronología y el conocimiento de nuestros antepasados.

¿Todos saben de dónde vienen?, disparó a la audiencia.

La pregunta estaba dirigida fundamentalmente a encontrar dentro de nuestra historia familiar aquellos hitos distintivos, ese ADN natural que explicaría parte de nuestro temperamento, a partir del cual se edifican después nuestra construcción personal e identidad propias, las cuales desarrollaremos durante gran parte de nuestra vida. Es esa propia historia la que luego será una marca o un punto de partida en el devenir de nuestros descendientes, en un ciclo que abarcará a varias generaciones sucesivas. La idea es conocer al menos, nos dijo el Isra, quienes eran, qué hacían, qué los inquietaba y motivaba a nuestros tatarabuelos, bisabuelos y abuelos. De seguro es la línea de los abuelos con la que hemos tenido más contacto personal, algunos llegando incluso hasta tener la posibilidad de compartir tiempo con algún bisabuelo.

En mi caso personal, provengo de mi papá Ramón que era el menor de ocho hermanos. Además, Ramón Bordolini contrajo matrimonio a una edad tardía para los cánones de la época, por lo que no tuve la oportunidad de conocer a ningún abuelo de mi línea paterna, menos aún por cierto a mis bisabuelos Bordolini y Pierini.

En la línea de mis bisabuelos maternos, todos ellos eran todos italianos del Friuli, nacidos en las cercanías de la ciudad cabecera Udine, siendo mis tatarabuelos de la misma zona, pero cuando esa parte de Italia formaba parte del Imperio Austro-húngaro. Tuve la suerte de conocer a mi centenaria bisabuela Ana Strasorier (falleció con cien años y 1 mes de vida), mamá de mi abuelo Lorenzo Carlos, la cual falleció cuando yo tenía 6 años de edad. Aún recuerdo la conmemoración de sus 99 años durante el año 1974, en una fiesta donde según ella cumplía 100.

Todos mis bisabuelos maternos, vinieron siendo pequeños junto a sus padres (mis tatarabuelos), desde ese territorio friulano, para instalarse o bien en Córdoba (la familia Della Vedova) o bien para construir y recrear una especie de nuevo Friuli, en la denominada Colonia Caroya (las familias Strasorier, Micolini y Di Giusto). La unión de mis bisabuelos Giovanni Giuseppe (Juan José) Della Vedova y Anna Strasorier dio origen a mi nono Lorenzo Carlos Della Vedova y la unión de mis bisabuelos Giacomo Micolini (Jacum en friulano o Santiago en Castellano) y Marianna Di Giusto, dieron origen a mi abuela Clementina, con la cual tuve la oportunidad de coexistir durante 7 años.

Tengo el recuerdo imborrable del viaje a Mina Clavero, que hicimos junto a mis padres y mi nona Clementina, durante aquel febrero del año 1974, cuando yo tenía apenas cinco años. Clementina fue siempre una especie de hada protectora para mí. Ella dejó este mundo sólo dos años después de ese viaje. Varias fotos familiares me muestran sentado en su falda rodeado por sus brazos, donde según mi mamá era uno de los únicos lugares donde encontraba calma ese niño travieso y por demás inquieto que era yo. Clementina me decía dulces frases en friulano que por cierto no entendía, pero las cuales de alguna manera inexplicable lograban el efecto de sosegar mi espíritu y mi cuerpo en permanente movimiento. Su esposo mi nono Lorenzo Carlos Della Vedova, sobrevivió solo un año a mi nacimiento, por lo que no tengo muchas referencias de nuestro contacto personal. Mas allá de lo que contaba mi mamá Ana sobre su papá, que me resultaba fascinante, por cierto, siempre sentí una profunda admiración por él, dado que fue el constructor responsable de un baño ubicado en el exterior de la casa, en la quinta de los Bordolini donde nací. La particularidad de ese baño era que, si bien era de ladrillo, no contenía ni una gota de cemento en su construcción, sino sólo mortero de barro, tanto para unir los ladrillos como para hacer el revoque de la pared. Esa edificación que puede sonar a endeble, se mantuvo en pie, sin grietas y sin problemas durante más de sesenta años hasta que la casa fue demolida en su totalidad. Lorenzo Carlos era muy hábil con los manos, y a pesar de sólo tener el primario concluido, se las arreglaba muy bien para todo tipo de construcciones y reparaciones, usando madera, metal y ladrillos, rompiendo con los paradigmas de ser un agricultor de base.

La historia de los Della Vedova es bastante rica, y será motivo de un escrito particular y dedicado en los sucesivos blogs.

Me quiero centrar ahora en la historia caroyense de Marianna Di Giusto, mi bisabuela mamá de ni nona Clementina, a la cual ya me he referido.

En la conmemoración de la semana de la mujer, con epicentro en el día de la mujer que se celebra cada 8 de marzo, quise y pude reconstruir parte de la historia y legado de Marianna, basándome en investigaciones de sitios genealógicos de internet, además de los comentarios y recuerdos que me transmitía mi mamá Ana sobre ella.

Marianna, nació un año 1864 en una pequeña porción denominada Galleriano (un poblado de apenas 600 habitantes), dentro de la comuna de Lestizza, ubicada a 15 kms al sudeste de Udine, capital de la provincia homónima, dentro de la región denominada Friuli-Venezia-Giulia. Sus padres (mis tatarabuelos) eran Domenico (Domingo) Lorenzo Di Giusto y Anna María Savoya.  Domenico y Anna María vinieron a Argentina en una de las tantas inmigraciones del Friuli, que tuvieron su epicentro en el año 1878. Trajeron con ellos a todos sus hijos entre adolescentes y pequeños, entre los cuales se encontraba mi bisabuela Marianna.  En Colonia Caroya se dedicaron al cultivo de la tierra y en particular de la vid, dando origen a una de las zonas con mayor desarrollo de la industria del vino, más allá de Mendoza, San Juan y otras latitudes.

Se casó durante el año 1883 (con 19 años de edad) con Giacomo (Jacum en friulano, de 21 años) Micolini, en el curato de Colonia Caroya, siendo madre de la primogénita Maria tan sólo un año después. Marianna fue mamá once veces entre 1884 y 1906 (última vez a la edad de 42 años). Durante el transcurso de dieciocho años nacieron Maria, Luis, Ana (fallecida con un año de edad), Antonio, Judith, Catalina, Ana, Úrsula, Victoria, Clementina (mi nona, en el 1900) y Juan. Conformaron una familia muy numerosa, donde Marianna laboreaba la tierra caroyense junto a su marit Jacum (marido Santiago, mi bisabuelo) y sus hijos. La gran familia friulana de Caroya (compuesta por muchos inmigrantes del Friuli) se caracterizaba por la producción de vino y otros productos del campo tales como salames, compartiendo valores en una comunidad con grandes celebraciones donde abundaba la alegría y los bailes típicos bajo las melodías que salían de los acordeones y armónicas friulanas.

Esta mujer muy fuerte y temperamental como la definía mi mamá, sufrió el fallecimiento de su esposo Giacomo (Jacum) durante el año 1918, producto de una infección sobre la cual no existe conocimiento preciso respecto de cuál se trataba (pululaban el cólera, la fiebre amarilla, el tifus y la gripe española). Un siglo atrás no se contaba con ninguna clase de antibióticos y la medicina estaba muy lejos de ser una disciplina muy desarrollada. Mi bisabuelo tenía 56 años cuando falleció dejando hijos adolescentes y jóvenes mayores, todos bajo la responsabilidad de Marianna.

A partir del deceso de su esposo, mi bisabuela Marianna, lejos de amilanarse o decaer, generó mayor prosperidad para su familia, durante los 28 años que sobrevivió a su marit (marido). Fue la cabeza de su familia, generando una agricultura más tecnificada, comprando tractores y otras maquinarias que facilitaban las labores. Construyó nuevas dependencias, instalaciones, reinvirtiendo ganancias para aumentar rindes , cosechas y procesamientos. Por otro lado fue miembra muy presente en la sociedad caroyense de la época, formando parte activa de organizaciones comunitarias y de fomento para el crecimiento de Caroya. Como hecho peculiar, y con el objeto de visitar los fines de semana a sus hijas casadas que vivían en Córdoba, compró un flamante vehículo, el cual cargaba todos los domingos con víveres y frutos del campo, para llevar a sus hijas. Mi nona Clementina era una de las hijas que recibía casi todos los domingos a su madre (en su casa de barrio Alberdi, casi esquina entre Maestro Vidal y Santa Ana), generando un recuerdo imborrable en mi mamá, que veía como esa señora agradable, pero de carácter fuerte, se bajaba de ese enorme (así lo vislumbraba ella) automóvil conducido por uno de sus hijos (tíos de mi mamá Ana, en especial el menor su tío Juan), que venía lleno de numerosas mercancías (ropa y víveres). Mi mamá disfrutaba de su abuela Marianna, la cual resultaba cariñosa y condescendiente.

Marianna dejó este mundo en 1946, con casi 82 años de edad (una cifra alta para el promedio de esos tiempos), habiendo ejercido un liderazgo desusado en aquellos tiempos, siendo una matriarca que tuvo que aprender a ser una especie de empresaria mujer en tiempos difíciles. Según mi madre, era costumbre en aquellos tiempos, que los hijos varones tomaran luego el mando de las haciendas familiares que se heredaban, lo que generaba rispideces y desencuentros, por lo que con el tiempo la relación de los descendientes que habitaban en Córdoba se fuera alejando de los que quedaron viviendo en Colonia Caroya. El pasaje de los años, produjo aún más distanciamiento, provocando que ya no queden lazos familiares conocidos, aunque probablemente existan.

Mi mamá Ana Aldina Della Vedova con 19 años de edad, a la derecha en la imagen, parada junto a familares caroyenses en el portal de la chacra de Colonia Caroya.

Culminando la semana de la mujer, y cumpliendo en parte con el cometido de saber algo más de los hitos que produjeron mis antepasados, quise rescatar la figura y memoria de esta mujer decidida y emprendedora, mi bisabuela Marianna Di Giusto. La figura de ella es quizás la de muchas mujeres que en la actualidad se desenvuelven a la perfección en el liderazgo de emprendimientos y proyectos, pero su labor llevada a cabo hace más de un siglo, donde imperaban otros cánones, la sitúa a ella en la figura de pionera en ese campo. El orgullo, la necesidad, la pérdida de su Jacum, y su propia naturaleza y amor propio la impulsaron a ser una mujer distinta y propulsora de conductas y quehaceres femeninos poco usuales para la época.

Los salames y el vino de Colonia Caroya tienen su origen en el empuje, el conocimiento y las tradiciones que trajeron los inmigrantes del Friuli. Parte de mis genes provienen de esa parte de Italia, que formó parte del imperio Napoleónico, luego del Austro Húngaro, luego del Reino de Italia, para finalmente ser una región de la República de Italia.

En la semana de la mujer, Marianna representa mucho de lo que la mujer es capaz de ser y combinar: hija, esposa, madre, abuela, amiga, trabajadora, emprendedora, líder, conformando una lista inagotable de actividades, procederes y seres. Rescatando su figura, descubro y muestro parte de mis raíces y lo que representa el rol decisivo de la mujer en nuestras vidas.

Para culminar les regalo varios refranes en friulano que muestran el espíritu de los friulanos y de sus fogolâres (hogares) distribuidos por el mundo, de los cuales Colonia Caroya es uno de los más importantes.

«Joibe rivade, setemane lade,
ma par chei che no an nuie ce mangjà

son imò tre dis di digiunà.»

«Llegó el jueves, terminó la semana,
pero para quien no tiene nada que comer,
todavía quedan tres días de ayuno.»

«L’ore di gustâ: pai siôrs e je quanch’e àn fan,
pai puars, quanch’e a’nd àn.»

«La hora de comer: para los ricos, cuando tienen hambre,
para los pobres, cuando hay algo pa’ comer.»

«Il vin si cognòs tal savôr,
il pan tal colôr»

«El vino se conoce por el sabor,
el pan por el color»

«No bisugne domandà al’ ustiôr se il vin l’è bon»

«No hace falta preguntar al tabernero si el vino es bueno»

«La fan è je un bon cuisinîr»

«El hambre es un buen cocinero»

«Pan d’un dì, ûf di un’ ore, lat di un minût e vin di un an»

«Pan de un día, huevo de una hora, leche de un minuto y vino de un año»

«Par cuincjà ben il lidric al ûl:
pal ueli un avâr,

pal asêt un moderât,

e a mesedâlu un mat»

«Para condimentar bien la achicoria se necesita:
un avaro para el aceite,
un moderado para el aceto
y un loco para mezclar»

«Quanche la cintùrie si slargje, la vite si scurte»

«Cuando la cintura se alarga, la vida se acorta»

«Il miôr condiment l’è l’apetit»

«El mejor condimento es el apetito»

«Passât il glotidôr la robe no à savôr»

«Pasada la glotis, las cosas no tienen sabor»

Y este para «lis feminis»…
«Miôr un zovin cence cjamise,
che un vecjo cu la barbe grise»

«Mejor un joven sin camisa,
que un viejo con la barba gris»

Versos, no balas !

La imagen resulta tanto brutal como desgarradora. Cientos de personas apiñadas bajo un puente destruido en una ciudad de Ucrania. Intentando protegerse de las bombas, se guarecen como pueden, esperando allí que se habilite un puente humanitario de evacuación. En teoría se había negociado, pero en la práctica la realidad indica que no, o que alguien no está cumpliendo lo pactado, tornando de este modo muy caótica la situación. La humanidad perece en todos los rincones de Ucrania donde cada vez hay menos alimentos, energía y medicinas. Cientos de miles emigran a otros países occidentales de la región, previendo que su territorio quede en manos del ejército ruso.

Un ataque sobre una planta de generación de energía nuclear causa zozobra en toda Europa, cuando salen a la luz videos de los incendios provocados por un misil, después de su impactar sobre la misma. El fantasma de Chernóbil vuelve a aparecer en las mentes de todos los ucranianos y europeos. Esta vez se trata de una generadora de energía diez veces más grande que la de Chernóbil, por lo que lo un siniestro nuclear en esa región, resultaría a todas luces calamitoso para el mundo.

La ONU vota por amplia mayoría un pedido para que Rusia cese con su invasión. Acto seguido se proclama asimismo la formación de una comisión investigadora, para determinar si en Ucrania se están cometiendo delitos de lesa humanidad. Los diplomáticos ucranianos y rusos se han reunido varias veces, pero aún no logran ponerse de acuerdo para terminar con el conflicto. Mientras esto sucede, el presidente de Francia, la máxima autoridad política de Alemania y el primer ministro israelí mantienen sucesivas reuniones con el primer mandatario ruso, sin que se visualicen avances concretos para detener la guerra. Parece que nadie puede persuadir al presidente ruso de que la opción diplomática es viable. Más sanciones económicas, empresarias y morales son aplicadas sobre Rusia, provocando daños en su economía. Varios países impiden el acceso de aviones procedentes de Rusia. Todo esto parece enardecer más la conducta del presidente de ese país, que amenaza con extender la guerra a otros países europeos. El periodismo se está yendo de Rusia, amenazado por penas de cárcel de hasta quince años, en caso de comprobarse que difunden noticias falsas sobre la guerra en Ucrania.

Las manifestaciones populares en contra de la guerra proliferan en todas las capitales del mundo, mientras que en Rusia los que se expresan en tal sentido son privados de su libertad. El presidente ruso, que parece estar cada vez más solo con su propósito de derrocar al gobierno de Ucrania por la fuerza, esgrime argumentos válidos para continuar más allá de todas las consecuencias para el pueblo ucraniano, para él mismo, sus seguidores y el pueblo ruso.

El mundo tal cual y como lo conocemos ya no será el mismo, independientemente del resultado de esta contienda. Todos habremos perdido algo de la esperanza puesta en un futuro más humano, despojado de grandes vanidades, más afín a la libertad y al propósito de una sociedad más justa. Los sistemas políticos del mundo volverán a una fase más primitiva, símil a la época de la guerra fría, donde la intolerancia y la caza de brujas, se abrirán paso ahora en un mundo tecnificado, global y sin supuestas fronteras.

Las voces condenando a la guerra, en una manifiesta voluntad por la Paz, se han escuchado en casi todos los confines de nuestro planeta, resultando insuficientemente poderosas como para enmudecer los cañones.

Las palabras de todos los pensadores, y personas comprometidas con un devenir más amigable, se alzan en conjunto con la de aquellos que esgrimen la belleza de sus versos en vez de balas.

Las mismas balas que acabaron con la vida del genial Federico, hace casi ya cien años, son las mismas que hoy ciegan la vida de miles de personas inocentes.

García Lorca, pago con su vida el error de no ser afín a las armas, sino sólo un obsecuente amante de los versos.

Vale la ocasión recordarlo, porque sus versos que no tienen tiempo, se imponen con su sensibilidad al crudeza de la guerra.

Federico García Lorca, el poeta que escribió sobre su asesinato

Cuando se hundieron las formas puras / bajo el cri cri de las margaritas, / comprendí que me habían asesinado. / Recorrieron los cafés y los cementerios y las iglesias, / abrieron los toneles y los armarios, / destrozaron tres esqueletos para arrancar sus dientes de oro. / Ya no me encontraron. / ¿No me encontraron? / No. No me encontraron. / Pero se supo que la sexta luna huyó torrente arriba, / y que el mar recordó ¡de pronto! / los nombres de todos sus ahogados.

En este fragmento del poema «Fábula y rueda de tres amigos», publicado en Poeta en Nueva York, Federico García Lorca anticipó su propia muerte. El poeta granadino, asesinado en la madrugada del 18 de agosto de 1936 por militares golpistas, parece hablar del crimen en los versos escritos durante su estancia en la Universidad de Columbia. Pero no fue el único que lo hizo. Antonio Machado primero, y Rafael Alberti después, también lloraron la «sangre caída» en la tierra de la Alhambra (Granada).

Acusado de socialista, masón y homosexual, García Lorca fue fusilado en la madrugada del 18 de agosto de 1936.

García Lorca fue detenido entre finales de julio y primeros de agosto de 1936, semanas después del golpe de Estado contra la Segunda República. El poeta fue acusado de «socialista, masón y homosexual» en un documento de la tercera Brigada Regional de Investigación Social de la Jefatura Superior de Policía de Granada, fechado el 9 de julio de 1965.

El informe de 1965 narra con detalle la desaparición de Lorca. Días después de su arresto, el escritor fue sacado del cuartel de la Guardia Civil «por fuerzas dependientes del mismo» junto a otro detenido y trasladado en coche al término municipal de Víznar, en la provincia de Granada. El historiador Ian Gibson en su libro El asesinato de García Lorca cita a otras tres personas fusiladas junto al poeta, el maestro Dióscoro Galindo González y los banderilleros anarquistas Francisco Galadí Melgar y Joaquín Arcollas Cabezas. Los versos premonitorios del granadino aludían solamente a tres hombres, pero fueron cuatro los que compartieron verdugo y fosa. Su asesinato, según el propio Gibson, no fue un crimen callejero y se convirtió en un verdadero problema para el régimen franquista durante toda la dictadura.

Los restos de Lorca reposan en un lugar conocido como Fuente Grande, un paraje en el que fue enterrado, según el documento, «muy a flor de tierra, en un barranco (…) en un lugar que se hace muy difícil de localizar». El rincón del que habla el informe no es otro que la gran fosa común en la que se convirtió el barranco de Víznar, donde están enterradas entre 3.000 y 4.000 personas según la investigación de la Junta de Andalucía.

Federico, aquel que nos regalaba su visión de la guerra civil (válido para cualquier guerra) en este magistral poema.

IGLESIA ABANDONADA

Balada de la gran Guerra

Yo tenía un hijo que se llamaba Juan.

Yo tenía un hijo.

Se perdió por los arcos un viernes de todos los muertos.

Le vi jugar en las últimas escaleras de la misa

y echaba un cubito de hojalata en el corazón del sacerdote.

He golpeado los ataúdes. ¡Mi hijo! ¡Mi hijo! ¡Mi hijo!

Saqué una pata de gallina por detrás de la luna y luego

comprendí que mi niña era un pez

por donde se alejan las carretas.

Yo tenía una niña.

Yo tenía un pez muerto bajo la ceniza de los incensarios.

Yo tenía un mar. ¿De qué? ¡Dios mío! ¡Un mar!

Subí a tocar las campanas, pero las frutas tenían gusanos.

y las cerillas apagadas

se comían los trigos de la primavera.

Yo vi la transparente cigüeña de alcohol

mondar las negras cabezas de los soldados agonizantes

y vi las cabañas de goma

donde giraban las copas llenas de lágrimas.

En las anémonas del ofertorio te encontraré, ¡corazón mío!,

cuando el sacerdote levanta la mula y el buey con sus fuertes brazos,

para espantar los sapos nocturnos que rondan los helados paisajes del cáliz.

Yo tenía un hijo que era un gigante,

pero los muertos son más fuertes y saben devorar pedazos de cielo.

Si mi niño hubiera sido un oso,

yo no temería el sigilo de los caimanes,

ni hubiese visto el mar amarrado a los árboles

para ser fornicado y herido por el tropel de los regimientos.

¡Si mi niño hubiera sido un oso!

Me envolveré sobre esta lona dura para no sentir el frío de los musgos.

Sé muy bien que me darán una manga o la corbata;

pero en el centro de la misa yo romperé el timón y entonces

vendrá a la piedra la locura de pingüinos y gaviotas

que harán decir a los que duermen y a los que cantan por las esquinas:

Él tenía un hijo.

¡Un hijo!. ¡Un hijo!. ¡Un hijo

que no era más que suyo, porque era su hijo.

Su hijo. Su hijo. Su hijo.

Los versos no son anacrónicos porque son escritos desde y para el alma.

Federico renace hoy con sus versos para hacer frente a los horrores de una guerra que mutila sueños, retrocediendo a situaciones impensadas y desprovistas de todo sentido. Las viejas miserias tratando de acorrolar y destruir los caminos de la cooperación y el respeto.

Federico, aquel no tolerado por su condición de libre pensador y homosexual, renueva su vocación por la vida, articulando sólo unos pocos vocablos, que riman a la perfección:

Versos, no balas.……

Mientras Polonia, Hungría y otros países se asumen como protagonistas esenciales dando acogida a miles de refugiados ucranianos, el continúa diciendo:

Versos, no balas.…..

Aquel que nos decía:

«El día que el hambre sea erradicada de la tierra, habrá la mayor explosión espiritual que el mundo haya conocido. La humanidad no puede imaginar la alegría que irrumpirá en el mundo».

Hoy nos repite hasta el hartazgo:

Versos, no balas…….

¡ Las lágrimas de la guerra !

Durante el año 2011 tuve la oportunidad de recibir una auditora estadounidense, que trabajaba para una importante fábrica de jugos del país del norte de América. Kelly era una mujer de poco más de cincuenta años, de ascendencia inglesa y practicante protestante.  Su trabajo en aquella época consistía en validar las plantas de proceso de jugo de manzana y pera de esta región austral (Argentina y Chile) para que se puedan transformar en proveedoras de sus fábricas en Estados Unidos. Vino en compañía de una auditora más joven, a la cual ella estaba entrenando.

Los resultados de la auditoría fueron buenos, de hecho, nos transformamos en sus proveedores casi un mes después. Fueron tres días de arduo trabajo e intercambio de información de calidad, producción, logística, mantenimiento, además de datos impositivos y contables. Finalizada la jornada de trabajo intensa invitábamos a Kelly y su novel compañera a concurrir junto a algunas personas del equipo a llevar a cabo una especie de after office en algún café-bar de Neuquén, ciudad en la que ellas estaban albergadas.

Kelly además de auditora senior, tenía estudios de filosofía, por lo que no sólo se interesaba por las cuestiones técnicas, sino asimismo por temas sociales y culturales. En lo personal tengo inquietudes similares, por lo que durante estas reuniones fuera de hora, sosteníamos con Kelly charlas distendidas, donde intercambiábamos opiniones sobre temas diversos, tales como desarrollo, educación, economía, y evolución de la humanidad.

En uno de esas amenas conversaciones, le pregunté cuál era su opinión respecto de la situación mundial después del año 2001, luego de los atentados a las torres gemelas, sobre como veía ella la posición de su país dentro de este nuevo escenario de terrorismo y guerras a pequeña escala. Kelly, suspiró mientras buscaba las palabras en su interior, y me contestó amablemente dándome una visión bastante particular que la verdad no me esperaba.

Ella hizo una autocrítica bastante profunda de la política de su país, a partir del año 2001. No estaba de acuerdo con el rumbo tomado, ya que según su óptica ese camino, tarde o temprano, derivaría en grandes problemas. Sostenía que Estados Unidos debía transformarse en un faro de la paz y no de la guerra, rompiendo los viejos paradigmas de intervención en otras urbes del planeta, esgrimiendo solo para ello argumentos grises y rebatibles, tales como la defensa de la libertad, los valores occidentales y la democracia, dejando siempre un halo de duda sobre las verdaderas motivaciones para llevarlas a cabo. Opinaba, asimismo, que la revolución tecnológica era irrefrenable y traería grandes beneficios, por un lado, y por el otro, el perjuicio más grande sería el impacto sobre la naturaleza y el ambiente, donde ella no vislumbraba una firme decisión de sostener una política para mitigar los impactos.  Más allá de esto que eran cuestiones si se quiere internas de su propio país, hizo tremendo hincapié sobre la evolución de los sistemas políticos de convivencia humanos, y la desorganización sobre temas centrales tales como la pobreza, el hambre, el acceso al agua potable, entre otros. Respecto de los sistemas de convivencia, creía que era hora de eliminar el sistema de veto dentro de la ONU, que sólo cinco países (los productores más grandes de armas) tenían como garantía de la paz. Ella creía firmemente que el derecho a la Paz era el primero de los derechos humanos, por encima de todos, y que dejarlo en manos de un sistema que no había funcionado para evitar la guerra en reiteradas oportunidades, era una prueba cabal de que había que cambiarlo. Según sus palabras, el poder, los recursos y las ambiciones ilegítimas, le ganaban con creces al ideal de una convivencia más armoniosa y próspera, imposibilitando trabajar para erradicar la pobreza, el hambre y otros problemas apremiantes.

Kelly era una americana estadounidense que bregaba por la Paz y el desarrollo, dejando de lado los viejos rencores y deseos de poder, vale decir nuestra vetusta manera de pensar, impulsando un nuevo modelo de convivencia.

Un poco más de diez años después, los pensamientos de Kelly adquieren una relevancia muy especial. Rusia, uno de los cinco países garantes de la paz, en el consejo de seguridad de la ONU, esgrimiendo argumentos geopolíticos ya ajados de tanto uso, invade y pretende tomar a uno los países que otrora formara parte del conjunto de países soviéticos. Ucrania se defiende como puede, mientras Europa y el resto de la comunidad internacional aplica sanciones que pueden sonar sólo a tibiezas por el momento.

Las imágenes desgarradoras de bombardeos con misiles a la población civil, de tanques repartiendo proyectiles a doquier, provocando destrucción y muerte, invaden los noticiarios, mientras los ciudadanos huyen hacia Polonia u otros países fronterizos. Esta guerra en un suelo próximo a Europa nos trae de vuelta episodios que creíamos desusados desde la segunda gran guerra. Una confrontación en la era de las comunicaciones globales está siendo transmitida minuto a minuto, permitiéndonos conocer el grado de  dramatismo y desolación, mostrando la crudeza y el impacto sobre las personas comunes, las que ambicionan una vida sin grandes excesos, aquellas que se aferran a los afectos y la posibilidad de trabajar en una comunidad en paz. Hogares destrozados, familias separadas, niños con su inocencia perdida y el miedo a flor de piel, son estocadas profundas y certeras sobre nuestra condición humana.

No hay consenso común en todos los continentes para condenar la invasión y eso nos demuestra una vez más, que aún perduran en muchos liderazgos políticos pensamientos poco firmes frente a la violencia y la agresión, decisiones atadas a compromisos comerciales y económicos, que pesan más que la decisión de optar por «la Paz«.

Las consecuencias de una guerra que puede expandirse a otros países cercanos a Ucrania, incluyendo Europa misma, son impredecibles en su magnitud y calamidad. El virus del covid aún no cesó en su actividad y ahora se suma otro agente de destrucción y muerte, esta vez bajo la «actividad promotora de mentes desequilibradas».

La situación es sin lugar a dudas un retroceso hacia modalidades que el mundo creía perimidas, una invasión dentro del mismo seno de las fronteras de Europa, semejando las invasiones del ejército alemán durante la segunda guerra mundial.

El mundo requiere de decisiones urgentes y mancomunadas en torno al resguardo de la Paz, en este y todos los conflictos que se desarrollan en la faz de la tierra, haciendo foco para trabajar en otros problemas acuciantes como el calentamiento global, la pobreza y las desigualdades de acceso a la salud, la educación y condiciones estructurales de vida mínimas para todos sus habitantes.

Las guerras no son gestadas, dirigidas ni orquestadas por los ciudadanos comunes que pretenden prosperar y vivir en paz, sino por liderazgos ciegos y omnipotentes que vacíos de ideas, pretenden imponer condiciones apoyados en el poder de los armamentos y la maquinaria militar.

En este, como en todos los conflictos a lo largo de la historia, el sufrimiento del ser humano es lo único realmente palpable y concreto, dejando huellas y tristeza sobre varias generaciones. No existen razones válidas para matar, ni para justificar las vilezas de una guerra.

El sueño de Kelly y el de muchos seres humanos sensibles y empáticos, vuelve a transformarse en una pesadilla plena de tristeza, desolación y lágrimas.

Una vez más el mundo entra en una espiral de violencia sin fin, impulsada por líderes poco iluminados, enceguecidos y plenos de intereses deshumanizados, provocando que se apaguen las luces de la esperanza.

La condena mundial sobre la guerra tiene que ser unívoca, potente y sin eufemismos ni vacilaciones.

Les dejo esta genial propuesta de un filósofo que ya el pleno siglo XVIII nos traía:

Más de doscientos años después el pensamiento de Immanuel aún no encontró el eco adecuado para reverberar.

Las luces de Kiev se van apagando, mientras las personas corren a refugiarse de los bombardeos.

La anhelada paz, nuevamente queda herida de muerte….

«Las lágrimas de la guerra se agotan en los ojos de los que sufren …..«

La guerra que unos pocos quieren devora con su fuego la voluntad de los muchos que quieren la paz…..

Un retroceso general que resulta por lejos inadmisible.

Las múltiples facetas de la inteligencia !

La evolución de miles de años fue dotando a la especie humana de nuevos conocimientos y habilidades, que englobados bajo el concepto de inteligencia le permitieron transformarse en el dominador sobre otras especies animales. Existe un debate y juicio crítico sobre la preponderancia del hombre sobre la faz de la tierra, su poder de impactar sobre el ambiente y el resto de los organismos vivos que coexisten sobre el planeta (o coexistían, debido a la extinción de muchas de ellas) que tiende a agudizarse en esta era moderna, a la luz de los efectos que la acción de la inteligencia humana ha producido, con evidencias que hoy no se discuten, sobre el cambio climático adverso y el excesivo consumo de recursos naturales entre otros.

En este capítulo del devenir humano, la inteligencia artificial ya es capaz de emular al hombre mismo en sus procederes y decisiones, constituyendo una nueva amenaza evolutiva. El hombre basado en su desarrollo cerebral aplicado al avance de la tecnología, avanza a pasos agigantados en la creación de símiles de hombres (robots); por otro lado, debido al avance de la medicina y reemplazo de órganos por otros artificiales o derivados de la genética, cada vez resulta más posible y probable extender la vida humana hasta alcanzar edades impensadas, camino a convertirse en cuasi inmortales, a raíz de la morigeración del envejecimiento. De nuevo en este campo se abre un cúmulo de opiniones y discusiones éticas acerca del alcance de esta escalada tecnológica y la posibilidad de crear un hombre con aspiraciones de Dios, incluyendo la discusión acerca de una posible escisión entre una especie de hombre común y mortal (por falta de recursos económicos) versus una especie de super-hombre inmortal o casi, debido a sus abultados recursos sociales y económicos. No es la primera vez que la ciencia ficción ha predicho estadios evolutivos que sonaban algo locos al momento en el cual salían a la luz, dentro del contenido de libros y películas. En ocasiones la realidad supera con creces a la creatividad ficcional, tornando en chiste los argumentos de la misma.

Si retrocedemos un poco en el tiempo, el ser humano a querido desde siempre establecer un sistema de medición y comparación de la inteligencia. Los esquemas de medición más tradicionales se basan en calcular un índice o coeficiente intelectual, sobre la base de cálculos matemáticos, lógica y cuestiones lingüísticas. La idea de que este era un esquema de medición incompleto fue desarrollada mediante la teoría de las inteligencias múltiples. Se trata de un modelo de entendimiento de la mente elaborado por Howard Gardner y publicado durante 1983. Para él, la inteligencia no es un conjunto unitario que agrupe diferentes capacidades específicas, sino una red de conjuntos autónomos, relativamente interrelacionados. Para Gardner el desarrollo de algún tipo de inteligencia depende de tres factores: factor Biológico, factor de la vida personal y factores culturales e históricos.

Para Howard Gardner, la inteligencia es un potencial bio-psicológico de procesamiento de información que se puede activar en uno o más marcos culturales para resolver problemas o crear productos que tienen valor para dichos marcos.

De esta manera, desde esta perspectiva las inteligencias no son algo que se pueda ver o contar, ya que son potenciales (es de suponer que neurales),  que se activan o no en función de los valores de una cultura determinada, de las oportunidades disponibles en esa cultura y de las decisiones tomadas por cada persona o su familia, sus enseñantes y otras personas.

Howard Gardner defiende que, así como hay muchos tipos de problemas que resolver, también hay muchos tipos de inteligencias.

Tomó la decisión de escribir acerca de las “inteligencias múltiples” para resaltar el número desconocido de capacidades humanas, e inteligencias para subrayar que estas capacidades son tan fundamentales como las que tradicionalmente detecta el “Cociente Intelectual (CI)”.

Gardner menciona que los seres humanos poseemos una gama de capacidades y potenciales “inteligencias múltiples” que se pueden emplear de muchas maneras productivas, tanto juntas como por separado. Y el conocimiento de las múltiples inteligencias ofrece la posibilidad de poder desplegar con la máxima flexibilidad y eficacia en el desempeño de las distintas funciones definidas por cada sociedad.

De este modo la hipótesis de las inteligencias múltiples se desarrolló con el objetivo de describir la evolución y la topografía de la mente humana, y no como un programa para desarrollar un cierto tipo de mente o para estimular un cierto tipo de ser humano.

Hasta la fecha, Howard Gardner y su equipo de la Universidad de Harvard han identificado doce tipos distintos de inteligencia:

Lingüístico-Verbal. Consiste en la dominación del lenguaje.

Lógico-Matemática. Capacidad de conceptualizar las relaciones lógicas entre las acciones o los símbolos.

Visual-espacial. Capacidad de reconocer objetos y hacerse una idea de sus características.

Musical-auditiva. Capacidad para reconocer los caracteres del sonido.

Corporal-Kinestésica. Capacidad para coordinar movimientos corporales.

Interpersonal. Capacidad de la empatía, y de entender la elección de las amistades, pareja, etc.

Intrapersonal. Habilidad de conocerse a uno mismo, por ejemplo, sus sentimientos o pensamientos, etc.

Naturalista. Sensibilidad que muestran algunas personas hacia el mundo natural.

Emocional. Mezcla entre la interpersonal y la intrapersonal.

Existencial. Meditación de la existencia. Incluye el sentido de la vida y la muerte.

Creativa. Consiste en innovar y crear cosas nuevas.

Colaborativa. Capacidad de elegir la mejor opción para alcanzar una meta trabajando en equipo.

Respecto de la identificada como “inteligencia existencial filosófica”, que puede ser definida como la capacidad de algunos seres humanos para utilizar la razón y el pensamiento en cuestiones existenciales, del tipo de, ¿quiénes somos?, ¿por qué estamos en el mundo?, ¿qué hay después de la muerte?, etc. Las personas con esta capacidad buscan una conexión entre ellos y el mundo que los rodea. Estas personas suelen decantarse por disciplinas como la filosofía o la teología, para poder entender la conexión anterior. Además, los niños suelen tener gran inteligencia existencial, y suelen realizar muchas preguntas de este tipo. Las personas con mayor inteligencia existencial suelen tener unas características; como su cercanía con todo lo relacionado con la naturaleza, son personas muy profundas, con unas ideas y unos principios muy claros. Ha habido grandes personajes a lo largo de la historia con esta capacidad, como Sócrates, que influenció a San Agustín.

Esta teoría de inteligencias múltiples ha recibido adhesiones y reprobaciones basadas en su escasa fundamentación científica.

Gardner afirma que existe una variedad de habilidades cognitivas, pero que existe una baja correlación entre ellas. Por ejemplo, la hipótesis postula que un niño que aprende a multiplicar fácilmente no es necesariamente más inteligente que un niño que tiene dificultades en la misma tarea. El niño al que le cuesta más tiempo perfeccionar esta tarea podría ser capaz de aprender a multiplicar con una aproximación diferente, podría ser excelente en otras tareas fuera de las matemáticas, o podría estar viendo y entendiendo la multiplicación a un nivel más profundo.

Las pruebas de inteligencia y la psicometría sin embargo han demostrado que existe una alta correlación entre diferentes aspectos de la inteligencia, y no una “baja correlación” como dijo Gardner. Por tanto, la evidencia apoya más a la existencia de un factor único general de inteligencia y no a inteligencias múltiples. La hipótesis de las inteligencias múltiples ha sido ampliamente criticada por la psicología científica por su falta de evidencias, y porque es una hipótesis que depende del juicio subjetivo. Una de las mayores críticas realizadas a la hipótesis de las inteligencias múltiples es que es que Gardner no está interesado en profundizar y expandir el concepto de inteligencia, sino que prefiere negar por completo el concepto tradicional de inteligencia. Por tanto, utiliza la palabra “inteligencia” donde en realidad quiere referirse a “habilidades o aptitudes”.

Los defensores de las inteligencias múltiples argumentan que la definición tradicional de inteligencia es muy reduccionista, y que la hipótesis de Gardner refleja de forma más precisa la manera en la que los humanos piensan y aprenden.

Otro juicio negativo es que Gardner jamás ha elaborado un test para evaluar las inteligencias múltiples que soporte su hipótesis. Él originalmente la definió como la habilidad para resolver problemas en una determinada cultura, o que se trata de lo que el estudiante está interesado en aprender. Por último, admitió en una reseña en la que se desentiende de las críticas diciendo que no hay una definición fija, y que su juicio acerca de la inteligencia es más un juicio artístico y no basado en los hechos:

“Sería muy deseable que existiera un algoritmo capaz de evaluar las múltiples inteligencias, lo que permitiría a los evaluadores detectar qué candidatos destacan en cada una de las posibles inteligencias. Pero hay que admitir que la elección o rechazo de candidatos en cada una de las múltiples inteligencias es un juicio mayoritariamente artístico y no científico”.

De forma general, la inteligencia lingüística y lógico-matemática son reconocidas como inteligencias. Pero las habilidades artísticas, musicales, atléticas, etc. no lo son. Algunos críticos señalan que Gardner ignora las implicaciones reales de la inteligencia, que siempre han sido las habilidades necesarias que permiten a la persona tener éxito académico.

Gardner afirma que los test de inteligencia solo miden la inteligencia lógico-matemática y lingüística. Señala que es importante realizar nuevos test que sean capaces de evaluar la inteligencia de una forma más justa. Mientras que las pruebas tradicionales de lápiz y papel favorecen las habilidades lógicas y lingüísticas, Gardner propone que se deben hacer nuevas pruebas que diferencien diferentes modalidades de pensamiento.

Sin embargo, esta crítica de Gardner hacia los test de inteligencia es respondida por varios psicólogos, los cuales manifiestan que no es cierto que las pruebas de inteligencia se basen únicamente en cuestionarios de lápiz y papel. Desde hace más de cincuenta años se evalúa la capacidad espacial, visual, y manipulativa. Las pruebas de inteligencia resumen los resultados con una única puntuación, pero esa puntuación se puede desglosar en diferentes puntuaciones a través de las cuales se ha obtenido. En definitiva, la puntuación obtenida por un test de inteligencia no expresa que esta sea una unidad homogénea, y actualmente la concepción mayoritaria de lo que es este rasgo psicológico es la de un conjunto de habilidades mentales que pueden ser organizadas jerárquicamente según su grado de abstracción.

Respecto de la enseñanza la hipótesis de Gardner, argumenta que los estudiantes recibirían una mejor educación si se tiene una visión más amplia de esta, en donde los profesores usen diferentes metodologías, ejercicios y actividades que lleguen a todos los estudiantes, no solo a aquellos que tienen éxito en la inteligencia lingüística y matemática, sino a todos los alumnos. Esta hipótesis desafía a los docentes a encontrar formas que funcionen para los diferentes estudiantes a aprender el tema que se imparte, como podría ser por medio de actividades didácticas, tales como obras de teatro, crear programas de radio o televisión, hacer carteles, tomar fotografías, diseñar, crear coreografías, escribir poemas o pintar entre otros métodos.

No poseo el conocimiento como para emitir un juicio fundado acerca de la validez o no de esta teoría, pero creo que deberíamos pensar que en el fondo el desarrollo de la inteligencia humana a través de la educación no tiene que perder el foco de que no sólo se trata de formar personas ilustradas con amplios conocimientos, sino de educarlas para ser y convivir en una sociedad. Las habilidades para ser y convivir son sustanciales para corregir aquellas visiones más individualistas que como especie nos pusieron en la cima, pero ahora de un mundo resquebrajado por crisis climáticas, sociales y culturales.

Para culminar ya que el humor nos sana y es capaz de sacarnos una sonrisa inteligente, les dejo algunos chistes relacionados:

  • Un budista está vendiendo pulseras a 5 euros y alguien le paga con un billete de 20. El budista se da media vuelta. «Eh, ¿y mi cambio?». «El cambio solo puede venir del interior».
  • El director económico de una universidad se reúne con los rectores de las facultades de biología, matemáticas y filosofía y se encarga de dar un reto a los biólogos: «Ustedes gastan un dineral en laboratorio, y este dispendio es inaceptable. ¿Por qué no hacen ustedes como los matemáticos, que solo necesitan lápiz, papel y una papelera, o, mejor aún, como los filósofos, que solo necesitan lápiz y papel?».
  • Jean Paul Sartre está en un café parisino revisando el borrador de su obra ‘El ser y la nada’. Le dice a la camarera: «Deme un café sin crema, por favor». La camarera contesta: «Lo siento, no tenemos crema. ¿Se lo puedo poner sin leche?».
  • Entran a un bar un francés, un inglés y un español y les dice el camarero enfadado: «¿Qué se creen ustedes que es esto, un chiste?».