Un animal con palabras !

En el reino animal existe una distinción que nos hace únicos: nuestra capacidad de expresión a través del lenguaje. Si bien es cierto muchos animales son hábiles para expresarse y hacerse entender, sólo el humano ha sido capaz de crear palabras, comunicarse por medio de ellas y escribir y transmitir ideas simples y complejas mediante el uso de sustantivos, adjetivos y tiempos verbales.

Resulta un hecho que el ser humano ha adquirido la destreza para edificar la realidad en la que vive, dando entidad a conceptos que adquieren un significado desde las palabras. No es tema de discusión que el ser humano se construye en y a través del lenguaje, el cual usa para cambiar las realidades o marcos de referencia en los que les toca participar o actuar.

Desde el punto de vista antropológico y etnológico, es indudable que el lenguaje articulado constituye una de las manifestaciones características que separan al hombre de los seres irracionales. Éstos últimos expresan y comunican sus sensaciones por medios instintivos, pero no hablan, a diferencia de los seres dotados de conciencia. Por lo tanto, si tuviésemos que añadir un sexto sentido a los cinco tradicionales, sin duda alguna ésta sería el habla, ya que la lengua, además de servir para el sentido del gusto y otras funciones cotidianas, tiene la aplicación de emitir sonidos articulados, una particularidad que, como ya dijimos, nos diferencia de los animales inferiores con los que compartimos: vista, oído, tacto, olfato y gusto.

De otro lado, el animal no es capaz de planificar sus acciones, puesto que toda su conducta instintiva está determinada por su sistema de reflejos condicionados e incondicionados. La conducta humana, en cambio, se define de forma absolutamente diferente. La situación típica del individuo es el proceso de planteamiento y solución de tal tarea por medio de la actividad intelectual, que se vale no sólo de la experiencia individual, sino también de la experiencia colectiva. Consiguientemente, el hombre, a diferencia de los animales inferiores, sabe planificar sus acciones, y el instrumento fundamental para tal planificación y solución de las tareas mentales es el lenguaje. Aquí nos encontramos con una de sus funciones más elementales: la función de instrumento del acto intelectual, que se expresa en la percepción, memoria, razonamiento, imaginación, etc.

Teorías que son en el fondo aproximaciones válidas

Hace unos 7.000 años, los humanos dejaron las primeras muestras de su dominio del lenguaje cuando comenzaron a escribir. Sin embargo, la capacidad innata de todos los niños para aprender cualquier idioma y el hecho de que toda la humanidad comparta un origen común en África indica que la aparición del lenguaje es mucho más antigua, anterior al movimiento migratorio con que los Homo sapiens iniciaron la conquista del mundo hace 60.000 años.

En 2011, en un artículo publicado en la revista Science, Quentin Atkinson, investigador de la Universidad de Auckland, en Nueva Zelanda, analizando las riquezas de los fonemas de los diferentes idiomas, situó el origen del lenguaje en algún lugar del sudoeste africano. Con un método similar a los análisis de ADN, que observan un descenso de la diversidad genética conforme nos alejamos de la cuna de la humanidad en África, Atkinson observó que el número de fonemas de un idioma descendía al alejarse de este continente. Así, algunos idiomas africanos emplean más de 100 fonemas mientras el hawaiano, hablado en unas islas que se encuentran entre los últimos lugares colonizados por la humanidad, tiene 13.

La aparición del lenguaje moderno habría coincidido con una explosión de las capacidades cognitivas humanas poco antes del inicio de la migración. Entonces, unos humanos que ya eran anatómicamente modernos experimentaron un salto evolutivo en su intelecto que les dio capacidades completamente nuevas, algo que se observa en expresiones artísticas como las de Altamira o en el probable desplazamiento de los neandertales.

Algunos investigadores del siglo pasado, como Claude Levi Strauss, mantenían que el lenguaje, tan diferente de las formas de comunicación animales, debía haber aparecido de repente en esta explosión y no como fruto de la evolución desde la articulación de sonidos en animales. Noam Chomsky, uno de los lingüistas más influyentes, también consideraba que el lenguaje es una capacidad exclusivamente humana y tan distinta que no se podría explicar por mecanismos evolutivos convencionales. Más adelante, otros científicos como Steven Pinker cambiaron esa tendencia y se comenzó a aceptar la posibilidad de que la combinación de cambios genéticos y selección natural a lo largo de millones de años podría dar lugar a una habilidad tan rara como el lenguaje.

Desde entonces, la búsqueda del origen del lenguaje se apoyó en herramientas evolutivas. Algunos investigadores como Philip Lieberman, del MIT (Instituto Tecnológico de Mas), han estudiado el cerebro humano en busca de los órganos imprescindibles para el lenguaje. En un artículo publicado en 1995, Lieberman comparó los efectos sobre los ganglios basales, que también tienen otras especies, de una enfermedad como el párkinson y de la falta de oxígeno que sufren los escaladores del Everest. En esta línea, el análisis de cráneos fósiles de hace unos 400.000 años, pertenecientes a Homo erectus, ha mostrado que aquellos humanos ya habían desarrollado las áreas de Brocca y Wernicke, relacionadas con el lenguaje, y que su anatomía ya reunía los requisitos para articular sonidos. Eudald Carbonell comentaba recientemente que en esa misma época la humanidad comenzó a controlar el fuego, un factor que pudo desempeñar un papel relevante en la aparición del cerebro humano. Además de liberar una mayor cantidad de nutrientes de los alimentos a través de la cocina, las llamas pudieron suponer un cambio social, al reunir a los grupos alrededor del fuego. En ese entorno, comentaba el codirector de Atapuerca, habría comenzado a surgir el lenguaje, que a su vez favoreció el crecimiento del cerebro.

En esta búsqueda de los orígenes del lenguaje, los investigadores han tratado de buscar los momentos evolutivos en los que se fue fraguando. Un grupo de investigadores de las universidades de Birmingham (Reino Unido) y Neuchâtel (Suiza) publicaron un estudio que indicaba que los bonobos, una especie de chimpancé —los animales vivos más próximos a los humanos—, se comunican de una manera similar a los bebés. Ambos utilizan un tipo de gemido para llamar la atención en circunstancias muy diversas, tanto positivas como negativas. Para comprender su significado, es necesario entender el contexto, algo que no sucede en las llamadas de otros animales, como los monos, que emiten sonidos fijos para circunstancias siempre iguales. Este tipo de comunicación podría, según los investigadores, ser un paso entre las vocalizaciones de los primates asociadas a contextos concretos a una forma de usar los sonidos más humana. Si estuviesen en lo cierto, esa transformación habría comenzado hace más de 6 millones de años, cuando vivió el último ancestro común de chimpancés y humanos.

Por el momento, los científicos no lo han tenido fácil para obtener pruebas indiscutibles para refrendar sus hipótesis sobre el origen del lenguaje, pero es posible que en el futuro cuenten con mejores herramientas. La posibilidad de recuperar material genético de fósiles antiguos ayudará a explorar los cambios en el ADN que pudieron estar relacionados con la evolución del lenguaje. Como en el caso de Lieberman y los ganglios basales, el análisis del genoma está descubriendo la relación entre genes y determinadas disfunciones respecto al lenguaje. De un modo similar al que a partir de análisis genéticos se ha estimado que neandertales y humanos modernos tuvieron hijos juntos hace unos 50.000 años, sería posible buscar la aparición de rasgos asociados a la evolución del lenguaje. A través de esas pesquisas se indagará también en el fenómeno biológico y cultural que hizo posible la revolución cognitiva y la humanidad moderna.

En línea con lo expresado en los párrafos anteriores, un estudio de un equipo internacional de investigadores sugiere que las primeras conversaciones entre seres humanos tuvieron lugar entre 1,8 y 2,5 millones de años atrás, cuando los humanos empezaron a fabricar las primeras herramientas.

Estos primeros intercambios verbales, dice el estudio, habrían facilitado a nuestros ancestros la transmisión del conocimiento sobre cómo fabricar estas herramientas de piedra para cortar la carne de los animales.

«Si alguien está tratando de aprender una destreza nueva que requiere mucha sutileza, ayuda tener un maestro que te corrija», señala el psicólogo Thomas Morgan de la Universidad de California, Estados Unidos, autor principal del estudio publicado, en la revista Nature Communications.

«Uno aprende mucho más rápido cuando alguien te dice qué tienes que hacer», añade.

¿Cómo eran entonces estas primeras conversaciones?

«Lo más importante que alguien que enseña le tiene que decir a quien aprende son cosas como dónde golpear», le dice a BBC Mundo Natalie Uomini, investigadora del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Alemania.

«Hay un lugar específico en la roca donde tienes que golpear, a un ángulo de 70º».

Mientras que las otras cosas se pueden aprender por imitación, «el concepto de ángulo es muy difícil de explicar sin recurrir al lenguaje», explica Uomini.

«También palabras como ‘si’ o ‘no’ habrían resultado importantes», agrega la investigadora.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores dividieron a 184 estudiantes en cinco grupos, y en cada uno de ellos se implementaron distintas formas de aprender a crear la herramienta.

Algunos incluían el uso de comunicación verbal mientras que en otros solo se permitían los gestos o imitar las acciones del otro.

Así, notaron que los grupos que usaban el lenguaje producían un mayor volumen de herramientas, en menos tiempo y desperdiciando menos material.

En opinión de los investigadores, el experimento muestra que el lenguaje ayuda a crear las herramientas.

Es evidente que no se puede probar si de hecho esto fue lo que dio origen al lenguaje, señala Uomini.

«Nunca sabremos lo que ocurrió en el pasado, pero esto es simplemente un elemento que apunta a que el lenguaje estuvo involucrado y de alguna manera conectado con el origen de la fabricación de herramientas», dice.

Basándose en su estudio, los investigadores creen que esta forma primitiva de lenguaje o protolenguaje comenzó a evolucionar lentamente hace 1,7 millones de años, cuando se produjo un cambio en el tipo de herramientas producidas por el hombre.

La evolución de ambos (herramientas y lenguaje) está interconectada, aunque resulta imposible saber qué evolucionó primero o cuál de los dos fue el motor.

Por otra parte, cabe preguntarse cómo podemos determinar el origen del lenguaje en un experimento llevado a cabo con personas que, aunque no puedan hablar como parte del estudio, sí tienen un lenguaje.

Obviamente, no es posible encontrar hombres prehistóricos para hacer el estudio.

«Sería interesante estudiar este proceso en gente de distintas culturas para ver si existen diferencias o en chimpancés, y comparar los resultados», dice Uomini.

«Pero nuestro experimento muestra que el lenguaje es lo que marca una diferencia. Y tiene que ver más con la actividad en sí que con la gente que la hace», concluye la investigadora.

¿Primero está el lenguaje o el pensamiento?

Las tres teorías fundamentales que responden a la pregunta de si primero está el lenguaje o el pensamiento se pueden sintetizar así:

1. La teoría de: «el lenguaje está antes que el pensamiento» plantea que el idioma influye o determina la capacidad mental (pensamiento). En esta corriente lingüística incide la «gramática generativa» de Noam Chomsky, para quien existe un mecanismo idiomático innato, que hace suponer que el pensamiento se desarrolla como consecuencia del desarrollo idiomático. Por lo tanto, si se considera que el lenguaje es un estado interior del cerebro del hablante, independiente de otros elementos adquiridos del entorno social, entonces es fácil suponer que primero está el lenguaje y después el pensamiento; más todavía, si se parte del criterio de que el lenguaje acelera nuestra actividad teórica, intelectual y nuestras funciones psíquicas superiores (percepción, memoria, pensamiento, etc).

2. La teoría de: «el pensamiento está antes que el lenguaje» sostiene que la capacidad de pensar influye en el idioma. René Descartes acuñó la frase: «primero pienso, luego existo». Asimismo, muchas actitudes cotidianas se expresan con la frase: «tengo dificultad de decir lo que pienso». Algunos psicolingüistas sostienen que el lenguaje se desarrolla a partir del pensamiento, por cuanto no es casual que se diga: «Una psiquis debidamente desarrollada da un idioma efectivo». En esta corriente lingüística esta la llamada «Hipótesis Cognitiva”, cuya teoría se resume en el concepto de que el «pensamiento está antes que el lenguaje». Pero quizás uno de sus mayores representantes sea Jean Piaget, para quien el pensamiento se produce de la acción, y que el lenguaje es una más de las formas de liberar el pensamiento de la acción. «Piaget indica que el grado de asimilación del lenguaje por parte del niño, y también el grado de significación y utilidad que reporte el lenguaje a su actividad mental depende hasta cierto punto de las acciones mentales que desempeñe; es decir, que depende de que el niño piense con preconceptos, operaciones concretas u operaciones formales» .

3. La «teoría simultánea» define que tanto el lenguaje como el pensamiento están ligados entre sí. Esta teoría fue dada a conocer ampliamente por el psicólogo ruso L.S. Vigotsky, quien explicaba que el pensamiento y el lenguaje se desarrollaban en una interrelación dialéctica, aunque considera que las estructuras del habla se convierten en estructuras básicas del pensamiento, así como la conciencia del individuo es primordialmente lingüística, debido al significado que tiene el lenguaje o la actividad lingüística en la realización de las funciones psíquicas superiores del hombre. Asimismo, «El lenguaje está particularmente ligado al pensamiento. Sin embargo, entre ellos no hay una relación de paralelismo, como frecuentemente consideran los lógicos y lingüistas tratando de encontrar en el pensamiento equivalentes exactos a las unidades lingüísticas y viceversa; al contrario, el pensamiento es lingüístico por su naturaleza, el lenguaje es el instrumento del pensamiento. Lazos no menos fuertes ligan al lenguaje con la memoria. La verdadera memoria humana (intermediadora) más frecuentemente se apoya en el lenguaje que en otras formas de intermediación. En igual medida se realiza la percepción con la ayuda de la actividad lingüística».

Así pues, las diversas teorías que pretenden explicar el origen del lenguaje, las funciones del pensamiento y sus operaciones concretas, son motivos de controversias entre los estudiosos de estas ramas del conocimiento humano. Empero, cualquier esfuerzo por echar nuevas luces sobre este tema, tan fascinante como explicarse los misterios del universo, es siempre un buen pretexto para volver a estudiar las ciencias que conciernen al lenguaje y el pensamiento de todo ser dotado de capacidad racional y sentido lógico.

Amén de todas las controversias y discusiones dadas acerca del origen del lenguaje y de si este precede o no al pensamiento, podemos afirmar que el aprendizaje, uso y fomento de los actos lingüísticos obran como una plataforma dinámica de construcción y reconstrucción de la realidad humana.

El lenguaje amerita ser amplificado y cultivado de modo tal de que este acompañe el desarrollo humano y las posibilidades de este último para generar realidades o estructuras superadoras.

La pérdida o simplificación del lenguaje y su riqueza son en cierta forma un retroceso evolutivo y social más que una manera de hacer más eficientes las comunicaciones.

Salvemos a las palabras……

Ellas finalmente son una de nuestras más exquisitas distinciones!

Media Luna Roja !

Algunas histori3as producen un efecto emocional arrollador, tocando las fibras íntimas de nuestros corazones. Me sucedió eso cuando por la mañana leía la reseña de Oksana, una joven enfermera ucraniana de 23 años, que en el día de hoy contraía matrimonio con su esposo Viktor, en la ciudad ucraniana de Lviv65w. Esta urbe fue intensamente asediada bombardeada y destruida por la guerra que tiene lugar en su suelo luego de la invasión de Rusia. En una foto durante la celebración de la boda, se la observa disfrutando su baile nupcial, abrazada y sostenida x su zz 554wwse esposo. La particularidad es que Oksana, si bien salvó su vida, cuando fue alcanzada por la detonación de una mina terrestre, tuvo la desgracia de sufrir la pérdida de ambas piernas. Oksana, solo tuvo tiempo de avisar del peligro a su ahora esposo Viktor, que venía detrás, mientras era alcanzada por la deflagración.

“Sólo alcancé a gritarle [a Viktor]: ¡Cariño, mira!”, dijo Oksana, al recordar el momento en que ocurrió.

“Me miró cuando la mina explotó. Me caí con la cara en el suelo. Hubo un ruido extremo en mi cabeza. Entonces me di la vuelta y empecé a arrancarme la ropa. Pensé que sería más fácil respirar porque no había suficiente aire”, recordó Oksana.

Viktor, que caminaba detrás de ella, resultó ileso.

“Cuando ocurrió, me rendí desesperado, no sabía qué hacer. Vi que no se movía”, dijo el novio. “Si no fuera por Oksana, no sé qué habría pasado. Ella es muy fuerte. No se desmayó. Fue Oksana quien coordinó nuestras acciones”, añadió.

Oksana Balandina, su nombre completo, ha pasado el último mes siendo tratada en varios hospitales del país. Al final, los médicos tuvieron que amputarle las dos piernas y cuatro dedos de la mano izquierda.

Dijo que pasó muchos de esos días en un lugar oscuro. “No quería vivir… No quería vivir esa vida, tengo dos hijos. No quería que me vieran así. No quería ser una carga para nadie en mi familia”, dijo Oksana, hablando en el hospital. “Pero gracias al apoyo, lo acepté. Necesito seguir viviendo. No es el final de la vida. Si Dios me dejó con vida, ése es mi destino”.

Las guerras producen desolación, muerte, desarraigo, pérdidas y tantos otros sin sentidos que son muy difíciles de aceptar o digerir, no existiendo ningún justificativo para que las mismas aún prosperen y proliferen en un mundo que habitamos y que tiene otras urgencias dramáticas.

Al mismo tiempo y pese a las inclementes condiciones de vida que provocan las guerras, en muchos de los conflictos aparecen personas comprometidas que, con sus acciones, ayudan y tratar de mitigar los problemas y el sufrimiento.

El banquero suizo Henry Dunant (1828-1910), mientras estaba dedicado a sus negocios en Argelia, viajó al norte de Italia muy cerca de Solferino (Italia), el mismo día en que allí se enfrentaban los ejércitos austriacos, francés y piamontés. Al anochecer, sobre el escenario de la batalla de Solferino, el 24 de junio de 1859, yacían 40 000 hombres prácticamente abandonados a su suerte.

Dunant vio cómo morían los heridos sin asistencia y, ayudado por gente de los pueblos cercanos, se dedicó a socorrerlos: convenció a la población local para que atendiese a los heridos, sin fijarse en qué bando del conflicto estaban, usando el lema Tutti fratelli (Todos hermanos) acuñado por las mujeres de la cercana ciudad de Castiglione dello Stiviere (Provincia de Mantua).

Dunant había quedado impresionado por la calamidad y no dudó en generar un movimiento humanitario. Filántropo, formado y emprendedor, el recuerdo le llevó a concebir formas de paliar situaciones parecidas, y tres años después publicó sus reflexiones. En un libro llamado Un recuerdo de Solferino, Dunant plantea la idea germinal de lo que serán las futuras sociedades de la Cruz Roja. Escribió, textualmente “cuya finalidad será cuidar de los heridos en tiempo de guerra por medio de voluntarios entusiastas y dedicados, perfectamente calificados para su trabajo”.

Desde un primer momento, Dunant concibió las sociedades como entes neutrales, dispuestos a prestar ayuda humanitaria a quien la necesitara, independientemente de su raza, nacionalidad o creencias. Su idea la recogieron cuatro miembros de la Sociedad Ginebrina de Utilidad Pública que, junto con él, impulsaron el proyecto hasta la constitución formal en 1863 del Comité Internacional de la Cruz Roja, antecedente inmediato de lo que más adelante conformaría el d Internacional Humanitario.

Un año después, el Comité Internacional de la Cruz Roja logró, con el apoyo del Gobierno Suizo, convocar a una conferencia diplomática en la que doce estados firmaron el Primer Convenio de Ginebra. En él se acordó:

  • Proteger a los militares heridos en campaña.
  • El carácter neutral y protección del personal sanitario y de los hospitales militares.
  • La adopción del emblema de la Cruz Roja sobre fondo blanco como símbolo protector.
  • El establecimiento de un comité permanente que se denominó «Comité Internacional de la Cruz Roja».
  • La promoción internacional de sociedades de socorro.

En su homenaje cada año, el 8 de mayo, fecha de nacimiento de Henry Dunant, se celebra el «Día Mundial de la Cruz Roja».

Vale decir que este Domingo es otro aniversario de esta institución internacional con un firme propósito humanitario.

El Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, comúnmente conocido como la Cruz Roja (Internacional) o la Media Luna Roja (Internacional), es un movimiento humanitario mundial de características particulares y únicas en su género, por su relación particular con base en convenios internacionales con los estados y organismos internacionales por un fin verdaderamente humanitario. Está integrada por:

  • Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).
  • Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR).
  • 192​ Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y la Media Luna Roja.

El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) siempre ha tenido un reconocido papel en el desarrollo y la promoción del Derecho Internacional Humanitario (DIH). Consciente de los retos que conlleva su pleno respeto, el CICR creó en 1996 un servicio de asesoramiento en Derecho Internacional Humanitario a fin de fortalecer su capacidad de prestar servicios a los estados en esa materia abarcando medidas concretas y necesarias para la implementación de los Convenios de Ginebra y sus Protocolos adicionales, los diversos tratados sobre armas, el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional y otros tratados pertinentes.

La Cruz Roja también es el emblema inicial del Movimiento. La cruz roja, junto con la media luna roja y el cristal rojo sobre fondo blanco, son emblemas humanitarios reconocidos oficialmente por casi la totalidad de países del mundo y su uso está enmarcado en el Derecho Internacional Humanitario, por lo que deben ser respetados en toda circunstancia, para que sea posible desarrollar las labores humanitarias en los desastres y conflictos armados.

En su página web, es posible leer:

“En el terreno en más de 90 países. Neutrales, imparciales e independientes. Somos el Comité Internacional de la Cruz Roja”.

Asimismo, el cometido y misión del CICR es:

“La acción del CICR se funda en los Convenios de Ginebra de 1949 y sus Protocolos adicionales, así como en los Estatutos de la Institución –y los del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja– y las resoluciones de la Conferencia Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. Es una organización independiente y neutral que brinda protección y asistencia humanitarias a las víctimas de conflictos armados y otras situaciones de violencia, y promueve el respeto del DIH”.

Los Principios Fundamentales que garantizan la continuidad del Movimiento de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y su labor humanitaria son:

Humanidad: El Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, al que ha dado nacimiento la preocupación de prestar auxilio, sin discriminación, a todos los heridos en los campos de batalla, se esfuerza, bajo su aspecto internacional y nacional, en prevenir y aliviar el sufrimiento de los hombres en todas las circunstancias. Tiende a proteger la vida y la salud, así como a hacer respetar a la persona humana. Favorece la comprensión mutua, la amistad, la cooperación y una paz duradera entre todos los pueblos.

Imparcialidad: No hace ninguna distinción de nacionalidad, raza, religión, condición social ni credo político. Se dedica únicamente a socorrer a los individuos en proporción con los sufrimientos, remediando sus necesidades y dando prioridad a las más urgentes.

Neutralidad: Con el fin de conservar la confianza de todos, se abstiene de tomar parte en las hostilidades y, en todo tiempo, en las controversias de orden político, racial, religioso e ideológico.

Independencia: El Movimiento es independiente. Auxiliares de los poderes públicos en sus actividades humanitarias y sometidas a las leyes que rigen los países respectivos, las Sociedades Nacionales deben, sin embargo, conservar una autonomía que les permita actuar siempre de acuerdo con los principios del Movimiento.

Voluntariado: Es un movimiento de socorro, es voluntario y de carácter desinteresado.

Respecto de los voluntariados, los mismos se centran en:

Actuar con los más jóvenes.

Informar, orientar y mediar, en este voluntariado se puede participar en actividades de acogida, escucha y orientación para las personas que precisan atención por parte de Cruz Roja.

Asistir a población en riesgo social, en este voluntariado se puede prestar un apoyo a personas en situación en riesgo social, que necesitan ayuda para resolver o mejorar su situación y que por sí mismas no pueden solucionar.

Mejorar y cuidar el entorno y el medio ambiente, en este voluntariado se pueden realizar actividades dirigidas a sensibilizar a las personas para proteger el Medio Ambiente, fomentar hábitos de vida saludable, etc.

Acompañar a personas vulnerables, en este voluntariado se dedica parte de tu tiempo a acompañar a las personas a realizar trámites, ir al médico, hacer actividades de ocio o simplemente a hacerles compañía en casa.

Actuar en socorros y emergencias, en este voluntariado se puede atender a las personas en situaciones de emergencia sanitaria y social.

Cooperar para llegar más lejos, en este voluntariado se traspasa fronteras, ya que se colabora con los equipos que realizan acciones de Cooperación Internacional.

Sensibilizar, comunicar y apoyar en eventos, en este voluntariado se toma parte en acciones dirigidas a sensibilizar a la población y apoyar a la entidad en todo lo relacionado con la Comunicación.

Participar a distancia, si no se puede acudir a una actividad de manera presencial, este voluntariado permite hacerlo a distancia.

Capacitar y empoderar a las personas, en este voluntariado se ayuda a las personas en el desarrollo de sus habilidades y competencias a nivel personal y profesional.

Colaborar en acciones inmediatas y puntuales es la opción perfecta para tener una primera toma de contacto con el voluntariado sin necesidad de comprometerse a largo plazo. Se colabora en campañas puntuales y canaliza tu solidaridad.

Por ejemplo, una historia que nos toca de cerca y que estuvo coordinada por la Cruz Roja, tuvo su finalización durante diciembre de 2017.

La Cruz Roja logró identificar a 88 soldados caídos en Malvinas

El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) logró la identificación de 88 soldados tras analizar 121 tumbas de caídos en Malvinas que permanecían sin nombre desde la guerra de 1982, según el informe que el organismo entregó hoy en Ginebra a los gobiernos de Argentina y el Reino Unido.

«Nos alegra saber que será posible devolver la identidad a muchos de los soldados no identificados y con ello brindar respuestas a una gran parte de las familias que esperan hace más de treinta años», afirmó el director de Actividades Operacionales del CICR, Dominik Stillhart, quien ponderó la «alta tasa de éxito», resultado del «riguroso proceso de identificación forense».

Los resultados fueron presentados a las delegaciones de ambos países, encabezadas por los embajadores Héctor Marcelo Cima (de Argentina) y Julian Braithwaite (de Reino Unido). Del encuentro contó con la presencia del secretario de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural de la República Argentina, Claudio Avruj.

Un equipo de catorce especialistas forenses, provenientes de Argentina, Australia, Chile, España, México y Reino Unido, participó del procedimiento de identificación.

En diciembre de 2016, los Gobiernos de Argentina y Reino Unido habían acordado hacer todo lo posible para identificar los restos mortales de los soldados caídos durante el conflicto que tuvo lugar en 1982.

Entre el 20 de junio y el 7 de agosto de este año un equipo de catorce especialistas forenses, provenientes de Argentina, Australia, Chile, España, México y Reino Unido, procedió a exhumar, analizar, obtener muestras y documentar cada uno de los restos mortales sin identificar enterrados en tumbas marcadas con la leyenda «Soldado argentino solo conocido por Dios».

Tras un cuidadoso análisis llevado a cabo en una morgue equipada con alta tecnología, instalada provisoriamente en el lugar, cada uno de los cuerpos exhumados fue colocado en un nuevo féretro y sepultado en su tumba original el mismo día de su exhumación.

El análisis genético de las muestras y el cotejo con las muestras de referencia de los familiares se realizaron en el laboratorio forense del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), ubicado en la ciudad de Córdoba, Argentina. En paralelo, otros dos laboratorios en Reino Unido y España se encargaron del control y el aseguramiento de la calidad del análisis de ADN.

Así como este, existen muchos casos más, algunos de los cuales no trascienden, en donde existe una activa participación de la Cruz Roja, presente en casi todos los confines del mundo.

En 1901 Henri Dunant recibió el primer Premio Nobel de la Paz por su papel al fundar el Movimiento Internacional de la Cruz Roja e iniciar la Convención de Ginebra, premio compartido con el pacifista francés Frédéric Passy, fundador de la Liga de la Paz.

Para culminar, de su libro “Un recuerdo de Solferino”, que fuera la cimiente de este movimiento es posible extraer algunas frases para reflexionar:

“La gente común no tiene historia: perseguidos por el momento presente, no pueden pensar en preservar la memoria del pasado”.

“De su unión, nace la fuerza que, para miles y miles de personas ha sido, en las más graves circunstancias de calamidad: salvación, alivio, consuelo”.

“En este siglo XIX, acusado de egoísmo y de frialdad, ¡Qué señuelo para los corazones nobles y compasivos, para los ánimos caballerescos, retar los mismos peligros que el guerrero, pero con una misión de paz, de consolación y de abnegación, totalmente voluntaria!”.

El protagonismo de lo intagible y el trabajo !

Desde siempre nos hemos empeñado en establecer unidades de medida y comparación, como para poder a partir de ellas determinar el valor de las cosas, incluyendo en este grupo un sinnúmero de elementos, vinculadas a lo que se puede definir «como material o sea constituido por materia».

El valor de la tangible es expresado en diferentes unidades de precio para diferentes unidades de medida, haciendo referencia a un determinado mercado de cotización: por ejemplo, 1 ton de cobre cotiza en USD 10.215 en el último cierre de la bolsa de metales.

La tangibilidad está presente en nuestras vidas humanas a partir del inicio de nuestra especie. Si uno pudiera trazar una curva de crecimiento de lo tangible, es probable que una lenta pero continua apreciación de lo material haya tenido lugar por miles de años, hasta un relativo estancamiento o decrecimiento de la tasa de multiplicación producida a raíz de que la materia no puede crearse de la nada. El incremento poblacional y la necesidad de alimentos y otros elementos para la subsistencia, empujaron el valor hacia arriba, pero en cuanto a la cantidad de los recursos disponibles, los mismos tienen un componente de finitud que el hombre no puede sortear, porque hasta el momento no se puede crear materia, provocando que los recursos naturales en forma de reservas tengan una fecha máxima de disponibilidad.

En paralelo el hombre empezó a valorizar otros conceptos, los cuales «no se podían tocar con las manos». La valorización de los intangibles surgió de muchas maneras: el amor, los afectos e intereses comunes, sobre la base de las construcciones familiares, permitieron al hombre organizarse en torno a comunidades , organizaciones sociales, civiles, políticas y religiosas; del mismo modo las valorizaciones morales y éticas, establecieron marcos de referencia en formas de normas, reglamentos y leyes, para gestionar la convivencia; el bienestar al que todos aspiramos se construyó sobre la base de educación, salud, justicia y trabajo; los sistemas económicos que incluyen lo que se podía valorar desde ese punto de vista, se organizó en torno a las empresas, y finalmente lo financiero a través de los sistemas bancarios. El valor de todas estas organizaciones y lo que se produce a partir de ellas se puede medir, pero hay cuestiones intrínsecas o extrínsecas que determinar el éxito o el fracaso de todo este entramado que no tiene una medida concreta.

Se podría decir que el balance entre lo tangible y lo intangible que estuvo inclinado durante el siglo pasado hacia lo primero, hoy se encuentra desplazado hacia la intangibilidad, la cual ha adquirido una preponderancia sin igual. Estamos en un proceso exponencial de valorización de lo inmaterial, humanamente expuestos a que los conceptos, ideas y el conocimiento nos pasan por arriba tantas veces y con tal rapidez que no podemos ni siquiera atinar a reaccionar.

Nos encontramos en condiciones de aseverar que vivimos cada vez más inmersos en una sociedad del talento. En esta sociedad se evidencian claramente dos cuestiones:

  • los focos de creación de valor en una organización no provienen del capital sino de las personas (y en concreto de su conocimiento).
  • las métricas que se siguen utilizando miden el retorno del capital y los resultados financieros, fueron creadas para las necesidades de la difunta era industrial y necesitan una actualización urgente.

Las organizaciones perciben en mayor o menor medida que los intangibles son activos fundamentales y deben ser gestionados, como una condición necesaria para el crecimiento y desarrollo de la organización.

La sociedad del talento funciona a partir de la economía del conocimiento (incluyendo a todo el sector público) y se basa en servicios, es decir, en intangibles. En gran medida los intangibles nos confunden porque no se comportan como el resto de los elementos que conocemos. Para empezar, cuando tratamos de identificarlos y cuantificarlos (dada nuestra inevitable ligazón con los números), se muestran esquivos y no se dejan parametrizar con facilidad.

Nuestra educación cartesiana se asegura de que los currículos de las personas estén repletos de contenidos fácilmente medibles en un examen escrito, mientras que los intangibles no aparezcan nunca entre lo que los seres humanos necesitan y deban aprender. Hemos optado muchas veces por el camino quizás más sencillo de administrar lo tangible, lo que nos obedece y se puede medir, pesar, almacenar, transportar, comprar y vender sin problemas.

El balance de una empresa recoge sus activos físicos y recursos financieros, pero no dice nada de sus intangibles. A pesar de que son responsables directos de los resultados, en muchas ocasiones hacemos como si no existieran. Resulta clave entender que las herramientas de gestión actuales no sirven para administrar intangibles porque no fueron diseñadas para ello. Hoy toma relevancia esto que dijo alguna vez con mucha razón el sociólogo Edward Bruce Cameron (algunos lo atribuyen a Eisntein, dentro de otras tantas cosas que jamás dijo): “No todo lo que cuenta puede ser contado, ni todo lo que puede ser contado cuenta”.  Nos dedicamos a gestionar lo que es fácil de medir, pero no necesariamente lo más importante.

Cuando hablamos de intangibles en cualquier organización nos estamos refiriendo a:

1. Conocimiento: Nos referimos al conocimiento tácito (no codificable) que tienen las personas en su cabeza y que les permite llevar a cabo su trabajo. Dentro del enorme volumen de conocimiento que atesora una empresa, la clave radica en identificar el conocimiento crítico, responsable de los resultados y que sostiene la ventaja competitiva.

2. Procesos: Conocimiento explicito, sistematizado y por tanto independiente de las personas mencionadas en el punto anterior. Incluye metodologías, modelos, procedimientos, informes técnicos, la forma de organización de la empresa, procesos de trabajo, etc.

3. Tecnología: Software, programas, diseños, modelos o patentes tecnológicas.

4. Mercado: Valor de la cartera de clientes y de los contratos vigentes, de la red comercial, proveedores, aliados y colaboradores.

5. Marca

6. Reputación

7. Derechos: Propiedad intelectual, patentes, derechos de autor, franquicias, royalties, licencias, contratos.

8. Innovación e investigación y desarrollo.

Los intangibles, por su propia naturaleza, no se pueden gestionar de forma directa. El conocimiento, que es el más importante de todos, no tiene por más esfuerzos que se hagan, una propiedad intelectual cien por ciento asegurada.

Algunas acciones que se pueden tomar para gestionar los intangibles son:

• Identificarlos y evaluar su estado. Esta es la primera tarea y primordial y para ello, existen los mapas de conocimiento crítico y las auditorias de conocimiento.

• Explotarlos en la operación del negocio para:

o Aumentar los ingresos creando nuevos productos, nuevas líneas de negocio, nuevos mercados, mejorar la producción o la calidad.

o Disminuir costos reduciendo los errores, las interrupciones y fallas, los accidentes, acortando los tiempos, evitando reinvenciones o aumentando la productividad.

• Protegerlos para evitar perderlos, mediante procesos de retención y de sistematización y almacenamiento.

• Transferirlos y difundirlos asegurando que están a disposición de quien los necesita en el momento justo.

• Incrementarlos mediante procesos de aprendizaje, incorporándolos vía contratación, alianzas con terceros o directamente a través de la innovación y el I+D.

Como conclusión sobre todo lo expuesto se puede manifestar que el valor de cualquier organización se sostiene y crece en la medida que crece su capital en conocimiento.

Trabajar dentro de o para una organización es aportar conocimiento y desarrollo para multiplicar el valor de lo tangible, pero sobre todo el valor de lo que no se puede valorizar.

Las relaciones laborales se establecen entonces construyendo una relación fructífera entre necesidades y expectativas mutuas de empresarios y empleados para:

  • desarrollar habilidades duras y blandas, con el objetivo de crear entornos flexibles y dinámicos para dar respuestas rápidas a la exponencial ola de desafíos tecnológicos
  • crear entornos de trabajo para salir del concepto trabajo versus compensación monetaria, incrementando los beneficios y prestaciones que forman parte del salario emocional o salario para el bienestar.

Las encuestas que se hacen en muchas organizaciones respecto de que se valora más en un empleado tienen por lo general una respuesta común y unánime y por supuesto se refiere a un intangible: la actitud. El éxito de cualquier organización depende de aprender a gestionar sus intangibles porque tienen un impacto decisivo en sus resultados y para ello, empezar por mapearlos es clave. La fuente de todos los recursos intangibles son las personas ya que sus conocimientos no se pueden adquirir fácilmente en el mercado porque son el resultado del proceso de aprendizaje histórico de la empresa. El futuro de una organización (y de sus miembros) depende de lo que hace, que a su vez depende de lo que sabe, que obviamente depende de lo que ha aprendido y aprenderá. No hay mejor decisión que invertir en desarrollar tus intangibles para enfrentar los cambios que vienen y los que vendrán.

Las organizaciones exitosas se basan en la creatividad y la gestión de los intangibles (en especial el conocimiento) con mucho rigor y generan las métricas adecuadas para medir lo que parece inmedible.

El trabajo tiene que acompañar el proceso de creación de valor donde parece que no lo hubiera bajo nuestra concepción antigua.

Seducir el talento de las personas para que se comprometan con proyectos donde se sientan desafiados, y aportando ese plus o extra milla que hace la diferencia, se puede lograr superando el paradigma de estructuras rígidas sobre la base de la monetización tradicional del trabajo. Hace falta poner en el combo otros condimentos para acompañar la intangibilidad en todos los sentidos.

Lo que no se puede tocar hoy pesa tanto que define la continuidad o no de los procesos organizacionales.

Muchos hablan del futuro del trabajo……

En lo personal creo que necesitamos enfocarnos en el presente del trabajo y sus dinámicas impensadas.

Sin ello, no nos resultará fácil convivir en la intangibilidad !

Un lustro como escritor aficionado !

La honestidad con uno mismo y con los demás es una de las cuestiones que he tratado de cultivar como valor a lo largo de mi vida. A veces he sido exitoso, y cuando no, las razones obedecen a la propia imperfección de mi naturaleza humana. Mantener la coherencia no es tarea sencilla, solo reservada para Dios con su nula capacidad de yerro.

Para ser absolutamente sincero hoy se me estaba haciendo harto complicado encontrar un tema que me resultara de interés para escribir. «Ninguno me motivaba tanto como para que resultara de trampolín para que mis ideas saltaran a las profundidades de las palabras».

En el afán de encontrar la inspiración me puse a revisar para atrás en el historial de mis blogs, buscando algún tema inacabado o poco desarrollado que me invitara a un bis. Durante el recorrido no encontraba nada atrayente, por lo que decidí ir a mis inicios en donde pretendía recuperar parte de mi esencia y mis motivaciones.

Si bien intuía que ya hacía un tiempo desde que había empezado a escribir de manera ininterrumpida todos los fines de semana, jamás hubiera imaginado que mi quehacer de escritor novato hubiera comenzado un 22 de abril de 2017, vale decir, hace cinco años atrás.

El escrito de hoy es el número 262, redactados con continuidad durante los fines de semana que abarcaron estos cinco años de mi reciente existencia.

Se puede decir, si es que hubiera una escuela de escritores, «que hoy es mi primer día en la escuela primaria de la escritura«. Este fin de semana resulta muy trascendente para mí, porque cumplo un lustro tratando de conectar con mi mismo y con los demás a través de este blog que comparto con total apertura.

Celebrar es algo casi tan bueno como decidir empezar y mantenerse constantemente haciendo algo que me gusta, en un camino donde se alternaron buenas y malas, sabores y sinsabores propios de los estados de ánimo que atravesé.

En mi caso, sentarme a crear y expresar en un blog una pequeña partecita del universo que me toca vivir, no es un acto racional. Es una acción que atraviesa todos mis sentidos, un impacto en mi cuerpo, mis emociones y mi lenguaje que me permite aprender a convivir con mis fantasmas y a trazar una probable trayectoria en este presente, que se proyecta en el futuro.

Algunas veces a o largo de estas 262 semanas, he pensado en dejar de componer esta pretensión de composición temática reflexiva. De esas dudas he salido desde el convencimiento que proviene de mi corazón, de que abandonar sería una traición que no me merezco y que no se esperan todos los que alguna vez han leído algo de lo que he expresado. Porque al final de cuentas lo más importante es lo que sale del corazón, dejar de escribir sería algo así como dejar de vivir en plenitud, provocando un retroceso innecesario y desalentador.

En estos cinco años he tratado de convertir mis escritos en un disparador de conciencias, de que como humanos somos totalmente capaces de generar realidades nuevas y mejores, de que podemos influir de manera positiva y decisiva en nuestras vidas y la de los demás, aprendiendo a convivir y a ser sociales y cooperativos.

He transitado este camino sosteniendo enormes luchas con mis mandatos familiares, sociales y mis prejuicios, todos ellos fervientes e incansables luchadores a tiempo completo. He decidido no abordar temas políticos o religiosos o de cualquier otra índole que pudieran haber dado un sesgo a mi temática centrada en el ser humano y su infinita capacidad de transformación.  Si he alcanzado estos objetivos o no, no me corresponde a mi juzgarlo, solo me queda continuar moviéndome para adelante, agradeciendo a Dios que me da la posibilidad de ser un escritor aficionado, fiel a la pasión por crear usando la palabra.

He recibido comentarios de todo tipo, entre los cuales se encuentran los de aquellos a los cuales les he sido útil, aquellos a los cuales alguna reflexión les ha servido para superar un trago amargo, tomar una decisión o simplemente emocionarse hasta las lágrimas. Del mismo modo, he recibido buenas proporciones de críticas y de rechazos, que me ayudaron a mejorar y no creerme lo que elige mostrarme mi ego.

Amor, perdón, gratitud, sinceridad, cambio, transformación, aceptación, proyección, respeto son conceptos recurrentes, sobre los que he hecho mucho énfasis, de manera que se conviertan en los cimientos fundamentales de mi persona y de mi quehacer.

En lo que he transmitido, siempre he sembrado la duda, de modo tal de que mantengas tu actitud de lector crítico, conservando en todo momento tu capacidad de ser libre y elegir lo que más te plazca. La libertad de pensamiento y opinión son condición innegociable, lo mismo que el cuestionamiento permanente de mis propios pensamientos.

Este proceso de sanación personal y espiritual que es la escritura me ha permitido sobrellevar la pérdida física de seres muy especiales para mí, algunos amigos, mi papá en el cariño que fue mi suegro y mi ángel mamá hace unos meses.

«La escritura me tiene férreamente atado a su magia de hechicera».

Hoy celebro con inmensa alegría cinco años de vida a bordo del mismo barco que tiene muchos capitanes brillantes, siendo yo apenas un grumete limpiando la borda.

A continuación, les traigo las reflexiones que hizo hace un tiempo a un escritor barcelonés.

Imperdible.

Jordi Sierra i Fabra

El escritor Jordi Sierra i Fabra nació tartamudo, empezó a escribir novelas con ocho años y sufrió acoso escolar. Sus compañeros le pegaban, sus profesores creían que no llegaría a nada en la vida y su padre le pidió que no fuera escritor, porque aquella profesión no tenía salida. Con todo en contra aprovechó la lectura, la escritura y la música para convertirse en autor superventas, situándose entre los 10 autores más leídos en centros escolares de España. “Os diré algo: cada golpe que recibí me hizo más fuerte. Tenía un sueño; quería ser escritor. Así que recibí muchos golpes y me los tragué. Y esos me hicieron más fuerte. Nunca pudieron conmigo. Un día llorando en casa descubrí que había una persona que sí creía en mí. ¿Sabéis quién? Yo. Es suficiente”, explica el autor.

Con más de 500 títulos escritos y más de 12 millones de libros vendidos, su trayectoria ha sido reconocida con prestigiosos galardones como la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes 2017, el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil, el Premio Ateneo de Sevilla y en el año 2012 el Premio Cervantes Chico otorgado por la ciudad de Alcalá de Henares, a toda su trayectoria como creador en el campo de literatura infantil y juvenil, entre otros. Sin embargo, su mayor éxito es la creación del Proyecto Escritores por la Infancia y de la Fundación Jordi Sierra i Fabra, que promueve la literatura y escritura entre los más jóvenes. “Con la Fundación Sierra i Fabra llevábamos libros a lugares muy distantes, en canoa, en burro… Fuimos a un colegio hecho por dos barracones de metal a casi 3.000 metros de altura, frío y lleno de barro. Ese día descubrí que existe algo mejor que escribir: que un niño te dé las gracias porque le regalas un libro”, concluye.

Me llamo Jordi Sierra i Fabra y soy escritor. Llevo escribiendo desde que tengo ocho años y no voy a parar de escribir. ¿Por qué un tipo de repente pasa toda su vida, toda su vida, con un papel en la mano, una máquina de escribir o un ordenador contando historias sin saber si alguien se las va a leer, sin saber si van a gustar, sin saber nada, únicamente porque se lo pide el cuerpo?

Así que os voy a contar por qué soy escritor y después ya preguntáis lo que os dé la gana. Nací en Barcelona en el año 47, tengo 72 años de edad, y yo nací en una Barcelona en una posguerra. Mi idioma, el catalán, no podía hablarlo y nací tartamudo, soy tartamudo.

¿A que no lo parece? Pues no es broma. No podía hablar. Con 8, 9 o 15 años yo no podía hablar. Sigo siendo tartamudo. Lo bueno es que me reciclé, llegué a ser locutor de radio. Es muy cachondo que un tartamudo acabe de disyóquey. Yo lo conseguí, pero aquí entre amigos igual de vez en cuando tartamudeo. No es por nervios o porque esta me guiñe el ojo o algo así. No. Soy tartamudo. Es la verdad.

Tenía más problemas cuando era niño. Éramos pobres, televisión en mi casa no había, jugar en la calle, no, me podía pillar un coche. Estaba siempre en mi casa solo y leyendo. Soy hijo único, además. Solo y leyendo. Y digo leyendo, y me dirijo a la gente joven que hay aquí, todos tenéis menos de 20 años, ya lo veo, porque a vuestra edad yo me leía un libro al día. Al día. Repito, a mi leer me salvó la vida. Devoraba libros sin parar.

Me di cuenta, afortunadamente, de que yo estudiando era un burro integral, pero todo lo que leía se me quedaba aquí y aquí, lo absorbía. Lo absorbía. Además, no podía… En mi barrio biblioteca no había. Ni en mi colegio. Así que yo tenía que ir cada día a mis vecinos, me daban pan seco, diarios viejos. Iba un trapero, lo vendía y me daban dos reales cada tarde por lo que vendía de pan seco y diarios viejos. Sí había en mi barrio una librería de segunda mano. Para mí aquel lugar era un paraíso. Yo entraba en aquel sitio y quería leer todos aquellos libros, todos. Hechos polvo, caídos a pedazos, es igual, los quería devorar. Para mí eran la vida, me nutrían en todos los sentidos. Así que yo empecé a leer libros cutres y horteras, como yo, porque los libros de alquiler buenos valían tres pesetas. Yo solo podía alquilar con dos reales uno de marcianos, del Oeste o de gánsters, así que me formé leyendo porquerías. ¿Un milagro? No sé. El caso es leer.

Mi padre me decía siempre en casa: «Jordi, hijo mío, somos pobres. Eres tartamudo». Yo pensaba: «Ahora me dirá que soy feo y me va a hundir la vida para siempre». Me decía: «Estudia, estudia o serás como yo, un don nadie, un trabajador».

Salí escritor. Ni mejor ni peor. Diferente, como todos lo somos. ¿Qué ocurrió? Un día, yo tenía ocho años, y mi madre entró a curiosear una casa en construcción. Había una puerta de cristal. Me dijeron que era un cristal irrompible. Demostré que se podía romper. ¿Cómo? Por narices, con esta. Pasé el cristal de aquí a aquí sin abrir la puerta y de camino me quedé sin brazo. ¿Veis el corte? Cicatriz, tendones. Me quedé sin nariz. Entera. Cortada. Tengo por aquí más cortes que no voy a enseñar porque estamos en televisión.

Fui a un hospital en Barcelona, medio muerto y desangrado. Y en aquel hospital, con ocho añitos, descubrí esta película que es la vida y de qué iba. Allí había gente muerta, gente enferma. Yo estaba, no es broma, vendado de pies a cabeza como una momia y colgado de hierros así. Tenía solo libre este brazo. Con solo un brazo no podía leer, era muy complicado pasar las páginas. Y me aburría. Y os diré algo, nunca me he aburrido. Para mí el tiempo es oro. Venimos al mundo con un cheque en blanco que es el tiempo que viviremos. Si lo malgastamos, no vuelve. Yo me aburría y le dije a mi madre: «Mamá, dame papel, lápiz y un cartón». Porque sí podía, en el hospital, con esta pierna poner aquí algo y dibujar o escribir. Y un día escribí una novela, tres páginas, mi primera novela. ‘Asalto al First National Bank’. Aún la recuerdo.

Se la di a mi padre, mi padre la leyó y dijo: «Vale sí, pero tonterías pocas, ¿eh? Estudia». Y la rompió. Primera consecuencia. Nunca más volví a enseñar nada a nadie. Escribí siempre para mí hasta que publiqué el primer libro. Esto es importante porque hoy en día escribís una cosita y queréis que alguien la lea. Que la lea la mamá: «Ay, hija mía, qué bien que escribes». Ni caso, es tu madre. Así que yo me di cuenta en ese momento de algo muy importante, escribiendo no tartamudeaba. Eso era genial para un crío de ocho años tartamudo. Yo era un tartamudo de los que no podía hablar, o sea, me quedaba bloqueado, dejaba de respirar, hacía… Y me quedaba así. Era muy duro.

Nunca, hasta que tuve unos 17 o 18 años, no pude hablar. Así que, para mí, escribir era la salvación. Y dije: «Voy a ser escritor». Claro, dicho así parece muy fácil, y no lo fue. No lo fue. Ahí vino el gran problema. Mi padre. «Papá, quiero ser escritor». Me dijo: «¿Cómo se estudia eso?». Digo: «Papá, eso no se estudia. Yo cada día leo, escribo y aprendo solo». Mi padre me dijo: «Lo que no se estudia no se aprende». «Papá, quiero ser escritor». «No. Te morirás de hambre, hijo mío. Esto para comer no da». Mi padre me prohibió escribir. Yo le dije: «Papá, aunque sea poco ganaré algo, ¿no?».

Quería ser escritor, no rico o famoso, eso es otra historia. El arte se mide por lo que sientes al hacerlo, no por lo que te pagan por hacerlo. Y yo quería escribir. Era un niño, nada más que un niño que tenía un sueño. Mi padre me lo prohibió. Mi padre, si me pescaba escribiendo, lloraba. Nunca se enfadaba, nunca me gritaba, nunca me puso la mano encima. Lloraba. Es lo peor, porque estás luchando contra un padre que llora porque sigues tu sueño. Pero a mi pobre padre no le culpo de nada. Hizo una guerra española, la perdió, le dieron por todas partes. Cuando él llevaba muerto 12 años, descubrí que era hijo ilegítimo de una familia de Valladolid muy famosa. Tengo un pedigrí famosísimo y nunca lo supe hasta que fui mayor.

Entonces, entendí a mi padre años después de muerto. En aquel momento no. A mi padre no le culpé nunca de nada. Quería lo mejor para su hijo. Mi escuela fue mi gran trauma y lo que me decidió por fin a tomarme en serio lo escribir. Veréis, iba a una escuela en la que éramos 55 en clase. Además, todos chicos, no había goce visual. Todos eran tíos.

En mi escuela había, por ejemplo, un profesor de Matemáticas que de vez en cuando decía en clase: «Venga, vamos a reír un rato. Sierra, a la pizarra». «Vamos a reír un rato». Era el bufón de la clase. Imaginaos cómo era mi escuela. Recuerdo un día que me dijo: «¿Dos y dos cuánto son?» ¿Por qué? Porque para un tartamudo las palabras empiezan por C, P o T son impronunciables.

Dos y dos son cuatro. Y aquel día dije en clase: «Cua-cua-cua». Y dijo el profe de matemáticas: «Parece un pato, ¿verdad?». Cuidado. Era un niño. Imaginaos cómo era mi escuela. El día de mi vida más importante, y llego al final de la historia, esta es la introducción, tenía 12 años.

En clase de Lengua, la maestra dijo en clase: «Venga, redacción. Tema libre». La gente normal ¿qué hace? Lo típico. «Mi mamá me mima». Tres páginas. «Es primavera, qué bonito». Tres páginas. Yo no. Tema libre. Hice un cuento de un marciano verde, peludo, baboso y asqueroso que bajaba de Marte a la Tierra y se perdía. ¿La película ‘E.T.’, la habéis visto? ¿Os suena? Yo hice ‘E.T.’ con 12 años. Me la copió Steven Spielberg, que es muy guarro. Cuando vi ‘E.T.’ dije: «Ahí va, es mi cuento». Era lo mismo. Exactamente el bicho aquel, con el culo así, diciendo: «Mi casa, mi casa, mi casa». Lo mismo.

Pero veis, mundo injusto. Steven Spielberg va y se forra. A mí me clavó un cero. Me dijo: «Sierra, hijo mío, qué burro eres». Me puso un cero. Con un cero mi padre me mataba. Tuve que decirle: «Maestra, ¿un cero por qué?». Ortografía: no había faltas, leía cada día. Tres páginas no, yo seis folios. Era un tío ya… Era incontenible. Vocabulario alto. Leía en casa el diccionario para buscar palabras nuevas. Mira si era un bicho raro.

Era un cero injusto. Y le dije: «Maestra, quiero ser escritor». Me miró y me dijo delante de toda la clase: «¿Tú escritor, Sierra? Mira, hijo mío, mejor te buscas ya un trabajo porque eres un inútil y lo serás toda tu vida. No sueñes». Me dijo que no soñara con 12 años. Es lo peor que se le puede decir a un niño de 12 años. Aquel día me fui llorando a mi casa. Nunca lo olvidaré. Cerré la puerta de mi cuarto y llorando dije: «¿Alguien cree en mí?». Mi padre me prohibía escribir y según la escuela yo era un ser inferior. Cuidado. En la escuela, además, yo sufrí acoso escolar. «Bullying». Sufrí palizas por ser tartamudo.

Os diré algo, sobre todo a este, que es un niño joven. Cada golpe que recibí me hizo más fuerte. Tenía un sueño. El que pega es un cobarde cagado de miedo, que le tiene tanto pánico a la vida que emplea su violencia, su miedo, con la violencia, para acosar a los demás. Los que me pegaron siguen siendo unos desgraciados, les he seguido la pista.

Yo me aferraba a un sueño. Pensaba: «Yo soy mejor que tú, porque sé lo que quiero ser. Tú no sabes lo que quieres ser». Así que recibí muchos golpes y me los tragué. Y esos me hicieron más fuerte. Nunca pudieron conmigo. Aquel día, llorando en casa, descubrí que sí, que había una persona que sí creía en mí. ¿Sabéis quién? Yo. Es suficiente. Os diré algo, y me pongo de pie, vuestro padre es vuestro padre. Los jóvenes. Vuestra madre os ha parido. Perfecto. Los profes, que no son tontos, saben más o menos cómo sois y de qué pie calzáis. Perfecto. Pero cuidado, lo más importante lo sabéis solo vosotros. ¿Y qué es lo más importante? Lo que cada cual tiene aquí dentro, aquí dentro y aquí dentro. Esto es vuestra vida, son vuestros sueños.

Si estáis seguros de algo, hacedlo. Si creéis en algo, id a por ello. Que no os coman el tarro. Tenéis solo una vida y es corta, se pasa volando. Si creéis en algo, que no os digan: «Sed médicos que ganaréis pasta». No. Sed médicos si queréis coger a un tío como yo, rasgarle y cambiarle el hígado de sitio. El placer… Haced lo que os gusta. Estoy harto de oír a vuestros padres, los jóvenes, diciéndoos: «Hijo mío, estudia algo con salida». ¿Qué sois, una autopista o qué? Por Dios. Con salida. Sed caminos de cabra, id por donde queráis, sed felices. El dinero llega después. Vivimos en un mundo materialista, egoísta, en el que no hay ningún trabajo de hoy en día que dentro de 20 años siga existiendo. Y ningún estudio de hoy en día que os asegure la vida.

¿Qué os va a asegurar la vida? Tener esto abierto, el corazón abierto, el estómago resistente y leer, absorber la vida como esponjas. No perderla. Aquel día llorando en casa pensé: «¿Qué hago, escribo o no escribo?». Si venís un día a Barcelona y venís a la Fundación Sierra i Fabra, veréis en la fundación, en el museo, las novelas que yo escribí con 10, 11 y 12 años. De 100 páginas. Y decían que yo nunca sería escritor. Están ahí expuestas. Las escribía a mano, de 100 páginas. Aquel día me dije: «¿Escribo, sigo o no?». Y me planteé un reto, me dije: «Si hago un libro gordo», era un niño, «es que lo voy a conseguir». Hice un libro de 500 páginas. También está en la fundación expuesto, el original. Cuando lo terminé al cabo de dos años, tenía muy claro que yo iba a ser escritor. No sabía si rico, pobre, famoso… Esto me daba igual.

Y es lo que he sido. Nunca he dejado de escribir. Esta es la razón de que yo sea escritor, de que nadie me haya parado nunca y de que lleve hechos más de 500 libros porque nadie me pudo frenar. Y quiero contar esto de entrada para que ahora en el diálogo sepáis un poco quién soy. No estoy loco. Soy un bicho raro, sí.

En esta jornada de inmensa alegría que quiero compartir con ustedes, es un honor para mí agradecer a todos los que se toman el tiempo para leer lo que escribo.

Agradezco infinitamente a mi esposa Eugennia, y a mis hijas Emilia, Paula y Lucía.

En tiempos de masividad visual y de lecturas sumamente cortas, es toda una proeza que nos mantengamos unidos por escritos de más de mil palabras.

Mi reconocimiento a todos ustedes por estos primeros cinco años.

Brindemos por varios lustros más.

Como nos dice Jordi Sierra:

“Si estáis seguros de algo, hacedlo. Si creéis en algo, id a por ello. Tenéis solo una vida y es corta»

Pascuas por la Paz !

La Paz está en la espera de mejores tiempos. En distintos lugares de nuestro orbe persisten situaciones de conflictos internos o externos entre diferentes países enfrentados.

El más impactante y reciente nos muestra escenas desgarradoras, de seres humanos arrumbados en fosas comunes, cuerpos tirados sobre las calles, sótanos donde la tortura y el desprecio por la vida humana, adquieren una dimensión impensada.

Ucrania revive día a día episodios que creíamos superados, millones de personas desplazadas por la guerra, seres humanos quebrados por el llanto y la tristeza de sufrir la pérdida de familiares, amigos y vecinos, de quedarse sin hogar y sin sueños.

El suelo de ese país se ha convertido en un teatro de operaciones donde por un lado el bloque ruso y por el otro el bloque de la OTAN, prueban todo tipo de armamentos, provocando múltiples efectos colaterales y destrucción.

Las conversaciones para un cese del fuego están empantanadas, mientras ciudades enteras se derrumban ante el paso del ejército foráneo, que se ha desplazado hacia el este de Ucrania.

Las oraciones y buenas intenciones de millones de personas que claman vigorosamente por la Paz, no encuentran el eco necesario para torcer la conciencia de los que detentan el poder y el uso desenfrenado de sus fuerzas armadas.

En una de las semanas donde millones de personas viven la espiritualidad más profunda, otros tantos son atravesados por una guerra desprovista de toda misericordia, buscando sobrevivir en un entorno donde prima la barbarie y la insensatez sin límites.

La palabra Pascua deriva del latín eclesiástico “pascha” (se pronuncia “pasca”) que, a su vez, proviene del hebreo Phase, que significa paso, tránsito (“el Paso del Señor”, según el Éxodo, 12, 1-11).

Luego, sumó la letra “u” por analogía de la palabra latina “pascua” (pastos), vinculado con el hecho de que en esta fecha se solía comer una cabeza de oveja comprada a los pastores.

Todos los días estamos transitando los pasos del señor, que guía nuestros propios pasos hacia nuevos hitos, que van conformando este camino que se inició con nuestro nacimiento.

Jesús resume la esperanza de millones de personas que obran según su visión de fe y su promesa de redención. El sufrimiento de su crucifixión y martirio, se magnifica en el dolor de otros tantos que hoy no tienen paz, pero confían en un mundo renovado y diferente.

Estas pascuas necesitan de nuestro compromiso con aquellos que no tienen fuerzas para llevar su cruz, aquellos que han sido forzados a abandonar sus anhelos y sus proyectos.

Por todos aquellos que viven el infierno de un conflicto donde sus derechos humanos son violentados de manera flagrante, hoy se elevan nuestras plegarias y se unen nuestras voces.

La vida no es un ejercicio sencillo, y aquello que llamamos felicidad es algo muy trabajoso, íntimo y profundo que contiene buenos y malos momentos que necesitamos transitar de la mano de nuestras convicciones y acciones. No resulta fácil dimensionar la enorme contrariedad de hacerlo mientras las bombas amenazan con destruirlo todo.

La Pascua adquiere una significación especial en momentos dramáticos de nuestro devenir humano, «nos pide cambiar dando pasos hacia una humanidad donde los viejos paradigmas sean desterrados, dando lugar a las enseñanzas del que nos redimió soportando su cruz».

Aquel que dijo «mi paz os dejo mi paz os doy» , nos legó el más preciado de los tesoros: su amor.

El infortunio de las guerras e injusticias que atentan contra ese regalo de la paz necesita ser acabado de la mano de la concordia, los consensos, el diálogo y el trabajo de todos por superar otros obstáculos que nos ponen en jaque de manera global.

A continuación, les traigo una reflexión sobre la Paz, entendida como un concepto abarcativo de nuestra condición humana, escrita por alumnas de un colegio de cuarto año de un colegio español.

LA PAZ

Cuando se planteó esta tarde en la clase de lengua hace una semana, empecé a a pensar en cómo iba a hacerlo, de qué iba a hablar, qué pretendía transmitir.

En un primer momento pensé que sería un trabajo sencillo, porque todos creemos conocer qué es La Paz. Tenemos la concepción general de que La Paz es la ausencia de guerras, que, en nuestros prósperos países occidentales, al no haber tanques en las calles, al poder expresarnos con libertad y al no tener que escapar de nuestro mundo en busca de una vida mejor, hay paz.

Pero cuando realmente me senté bolígrafo en mano a pensar de qué quería hablar y qué quería que el resto escuchara con esta redacción, me di cuenta de que la paz, este gran concepto, aparte de tener el presente significado, expresa innumerables cosas más.

Si doy rienda suelta a mi imaginación, sin indagar en las distintas plataformas digitales que tenemos a nuestra disposición, se me ocurre que la paz podría ser el bien sobre el mal. Aunque ambos conceptos son tan abstractos que temo que este discurso se reduzca a un puñado de generalidades sin sentido, con las que ninguno de nosotros nos sintamos realmente identificados.

Si continúo la búsqueda en mi mundo más cercano, veo que, para la religión, paz es amar al prójimo como a ti mismo, en política, la ausencia de conflictos bélicos y, para muchas personas, un bello invento que nos recuerda aquello que no debemos olvidar, aunque en ocasiones, se haga.

Voy comprobando que no existe un concepto de paz que nos convenza, y en este punto pienso en las relaciones humanas, en mí misma, hechos que he constatado en mi persona a lo largo de los años. Dependiendo de cómo trate a los demás, los acompañe o los ayude afecta en otra persona y ella, en otra, cambiando las cosas. La paz reside en mí y, dependiendo de cómo la ejerza, esta luego puede afectar en el prójimo, modificando tal vez nada, tal vez todo.

En España, por ejemplo, hay muchas personas que necesitan ayuda, que viven huyendo de otros países porque no tienen recursos y cuando damos oportunidades, cuando brindamos una mano amiga, cuando no juzgamos, HAY PAZ.

Quiero afirmar que la paz se fundamenta en la ayuda y en el respeto, a partes iguales. Sin ir más lejos, en el colegio, con mi grupo de amigos, entre mis compañeros, existen distintas opiniones, nacionalidades, diferentes formas de ver la vida, y en más de una ocasión hablamos de ellas, más de una vez discrepamos, pero siempre hay paz, la hay porque respetamos y valoramos el parecer de cada uno, sin juzgar, sin imponer, sin someter.

Ahora me estáis escuchando vosotros, que sois personas distintas a las que se encuentran en mi círculo cercano y, seguramente, si dedicara unos minutos a hablar con cada uno de vosotros, posiblemente tendríamos ideas opuestas sobre algún tema; pero, en este mismo instante, en este momento tan especial me estáis escuchando porque estáis respetando lo que digo. Es lo que deberíamos hacer, lo que mis amigos deberían hacer, lo que España y el Mundo debería hacer.

Para mí, hablar de paz significa tolerancia, empatía, comprensión y sobre todo respeto.

Porque la paz se encuentra en todos los rincones, sólo tenemos que aprender a valorarla, como dijo Antoine de Saint-Exupéry en El Principito, «Lo esencial es invisible a los ojos».

En estas pascuas, que el desafío sea que aprendamos juntos a vivir con la Paz en nuestros corazones.

Para culminar les dejo una frase alusiva a este concepto más profundo de la Paz:

«Existe una tentación extremadamente sutil y peligrosa de confundir la paz con la simple ausencia de guerra, como estar tentados de confundir la salud con la ausencia de enfermedad, o la libertad con el no estar preso. La terminología es a veces engañosa. Por ejemplo, la expresión «coexistencia pacífica» significa ausencia de guerra y no verdadera paz».

Vivamos estas pascuas como un nuevo paso.

Unas Pascuas por la Paz !

Frida, busca un motivo para vivir !

A lo largo de nuestra historia nos encontramos con mujeres que fueron protagonistas de hitos que cambiaron tantas veces y para bien nuestra realidad humana, produciendo impactos profundos en los cimientos de los sistemas sociales, políticos y culturales.

Siguiendo firmes propósitos, encabezaron reformas, propusieron nuevos escenarios de convivencia donde su figura humana quedara igualada con la del hombre. Estos renovados sistemas les permitieron acceder y recobrar derechos, y al mismo tiempo asumir responsabilidades de liderazgo, conducción y propósitos para existir. La celebración del día de la mujer, rinde homenaje a esas 129 mujeres que perdieron su vida en Estados Unidos, reclamando mediante una huelga condiciones más justas de trabajo en una fábrica textil. Pasaron poco más de un siglo desde aquella tragedia, tiempo durante el cual, el mundo fue testigo del quehacer constante de incansables promotoras de renovados sentidos.

Latinoamérica no es ajena a la presencia de mujeres que descollaron en una amplia gama de actividades, y dentro de ellas las artísticas o literarias, donde adquieren una preponderancia sublime y sin parangón.

Por lo expuesto, no es de extrañar que el cuadro «Diego y yo», de Frida Kahlo, rompiera a fines del año 2021 un récord de venta para la artista mexicana, y se convirtiera en la obra latinoamericana más cara, al alcanzar un precio de 34.8 millones de dólares en la subasta de Sotheby’s en Nueva York.

La estrella de esa noche de subasta fue la “obra maestra” mencionada que Kahlo realizó en 1949, “uno de sus últimos y más importantes autorretratos”. En 2016, otra pintura de la autora, realizada en 1939, el famoso cuadro “Dos desnudos en el bosque” había alcanzado una elevada marca previa, habiendo sido valuada en 8 millones de dólares.

“Diego y yo” muestra el rostro de Kahlo con un tercer ojo en el que representa a Diego Rivero, su compañero de vida.

Diego y yo, la obra más valuada de la artista

El cuadro ha sido analizado como un símbolo de la relación de la artista con su esposo. Se inscribe en un periodo de los años finales de la artista, en el que “era plenamente consciente de que, a pesar de haber alcanzado la plena autonomía creativa, su cuerpo y su salud estaban en decadencia”.

Sotheby´s resaltó en el catálogo la frase “Yo no pinto sueños o pesadillas. Pinto mi propia realidad”. El autorretrato fue un género recurrente en Frida Kahlo, desde los años 20 del siglo pasado, continuó a lo largo de su vida, hasta su muerte en 1954. No fue una simple representación corporal, sino una expresión de un discurso visual sobre contextos culturales y políticos que rodeaban a Frida Kahlo y fue destacado de esa manera durante su presentación.

Frida Kahlo fue una pintora mexicana, reconocida por sus famosos autorretratos, calificados como parte del movimiento surrealista. La pintora, quien dijo no identificarse con el movimiento, creó un estilo propio tomando los aspectos de su vida, mezclándolos con los elementos de la naturaleza y la identidad mexicana. Frida se inspiró en la cultura popular para explorar a través de su pintura el género, las clases, la raza y la sociedad mexicana. Las pinturas de Frida Kahlo son obras de material autobiográfico, que juntan la fantasía y el realismo mágico con los verdaderos eventos de su vida.

Magdalena Carmen Frida Kahlo Calderón, así es su nombre completo, nació un 6 de julio de 1907 en Coyoacán, México. Fue hija del fotógrafo alemán nacionalizado mexicano Guillermo Kahlo y de la mexicana, Matilde Calderón. Tuvo dos hermanas mayores, Matilde y Adriana, y un hermano, Guillermo, quien falleció a pocos días de su nacimiento. Tuvo también una hermana menor: Cristina, contemporánea de edad con la pintora, y que fue su compañera de vida. Por parte de su padre tuvo otras tres hermanas: Luisa, María y Margarita.

No se tiene certeza acerca del lugar en donde estudió Frida durante su niñez, aunque se dice que la artista fue al Colegio Alemán, no existen registros de que Frida haya asistido a esta escuela. Frida estudió su bachillerato en la Escuela Nacional Preparatoria, siendo parte del primer grupo de 35 mujeres en ser admitidas en esta escuela solo para hombres. Durante su tiempo en la preparatoria, Frida Kahlo estudió con varios intelectuales como el poeta Salvador Novo, el escritor Miguel Lira y Alejandro Gómez Arias.

La vida de Frida Kahlo estuvo marcada por un grave accidente que sufrió en su juventud. Por este accidente, la joven Frida estuvo postrada en la cama durante largos periodos llevando así, una vida poco corriente. Así, postrada en la cama, fue cuando la artista comenzó a pintar.

Durante su vida y carrera artística, Frida Kahlo rescató las raíces del arte popular mexicano, a través de su arte, su vestimenta e ideologías. Como una reconocida retratista, quien plasmaba en sus obras la influencia de la naturaleza y de los artificios de México, Frida realzó la cultura popular nacional. La obra de Frida Kahlo es una muestra de la evolución del arte en su país, por los rasgos autobiográficos de sus pinturas, expresados a través del realismo mágico y la fantasía.

En la obra de Frida Kahlo destacan inicialmente sus primeros autorretratos, dedicados a colegas con quienes asistía a la escuela como Alejandro Gómez Arias, al igual que el retrato de Miguel Lira y de su hermana menor, Cristina.

Haciendo a continuación un repaso por sus obras más emblemáticas  podremos corroborar la intima conexión de este símbolo del feminismo con los momentos más dolientes de su vida, su vinculación con el amor apasionado, la tristeza y la soledad.

El 4 de julio de 1932, Frida tuvo un aborto en la ciudad de Detroit, Estados Unidos, suceso que fue el móvil para la obra «Henry Ford Hospital» (1932). Por medio de ilustraciones hechas por Diego Rivera del feto sin vida de la pareja, Frida comenzó a hacer esta obra que lleva el nombre del hospital en el que fue tratada. La pintura muestra a una Frida sangrante posada sobre una cama, mientras que desde su vientre nacen seis venas rojas que se atan a objetos simbólicos de su sexualidad y de su embarazo perdido. Henry Ford Hospital (1932) está en el Museo Dolores Olmedo de México.

En la búsqueda de inmortalizar los momentos más importantes de su vida, Frida Kahlo hizo Mi nacimiento (1932), una obra que muestra a la madre de Frida con el rostro tapado, haciendo alusión a su muerte, mientras que el rostro de la artista muestra su cabeza entre las piernas entre un charco de sangre, haciendo referencia con esto a su anterior obra y su aborto. La escena ocurre mientras un retrato de la Virgen de las Angustias y un pergamino que nunca fue escrito, adorna la parte inferior de esta obra. Mi nacimiento (1932) forma parte de la colección privada de arte de la cantante Madonna.

«Unos cuantos piquetitos» (1935), es la traducción del sufrimiento emocional de Frida por las infidelidades de Diego Rivera con su hermana Cristina, representado a través de los infortunios de otra mujer que había sido asesinada por su esposo a puñaladas. El título de la obra viene de la declaración policial de un asesino, la cual Frida había leído en el periódico, en donde el hombre decía que solo le había dado ‘unos cuantos piquetitos’. La obra forma parte de la colección del Museo Dolores Olmedo.

«Las dos Fridas» (1939) es una pintura de Frida Kahlo que muestra la separación entre dos personalidades. Los corazones de ambas representaciones de Frida que visten una en un vestido de encaje, y otra en una tradicional tehuana están expuestos y conectados entre sí, donde uno de los personajes ha cortado las arterias con una tijera, mientras que la otra sostiene un pequeño retrato de Diego Rivera. La pintura fue adquirida directamente de la artista por el Instituto Mexicano de Bellas Artes en 1947, y es hoy parte de la colección del Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México.

Las dos Fridas

Frida Kahlo canalizó una ruptura y su soledad en «Autorretrato con collar de espinas y un colibrí» (1940), una de las obras más famosas de la artista en donde se muestra estrangulada por un collar de espinas, mientras que el cadáver de un colibrí, símbolo de la suerte en el amor según la tradición mexicana o símbolo de Huitzilopochtli, el dios de la guerra, es acechado por un gato negro y un mono que asemeja al regalado a Frida por Diego. La obra es parte de la colección del Harry Ransom Center en Austin, Texas.

La pieza Autorretrato como tehuana o más comúnmente «Diego en mi pensamiento» (1943), es una pintura de Frida Kahlo que hace referencia a la adoración de la pintora por Diego Rivera. Vestida con el traje tradicional tehuano de la cultura zapoteca, uno de los favoritos de Diego, Frida se muestra con un retrato de su amado hecho en la frente como alusión a su obsesión con esta relación, representando que el hombre está siempre en sus pensamientos. Esta obra es parte de la colección de Jacques y Natasha Gelman.

Una de las obras más reconocidas de Frida Kahlo es ciertamente «La columna rota» (1944). La pintura es una representación del dolor derivado de su accidente a los 18 años, el cual la acompañó a lo largo de su vida. Esta pieza fue hecha tras una intervención de columna que atravesó la artista, la cual la dejó confinada a un corsé. En la obra se muestra en medio de un paisaje desértico sostenida por la estructura de metal, mientras que una columna atraviesa su cuerpo y reemplaza la suya. Frida está cubierta con clavos, símbolos del dolor, mientras su rostro sereno llora. La pintura forma parte de la colección del Museo Dolores Olmedo.

La columna rota

Puede ser que la última obra firmada por Frida Kahlo haya sido «Viva la vida» (1954), una obra de la artista a la que se le han dado múltiples interpretaciones, desde la celebración a la vida, hasta la respuesta al fascismo franquista. Lo que sí es cierto, es que esta obra gráficamente es una representación de la transformación del dolor en arte. Existe la hipótesis de que Viva la vida (1954) haya sido una obra hecha en un período anterior, pero que Frida en sus últimos días de vida, escribió la frase viva la vida sobre las sandías de la pintura. La obra yace en el Museo Frida Kahlo en la Ciudad de México.

En 1938 el escritor francés André Bretón etiquetó al arte de Frida Kahlo como surrealista, poniéndolo dentro del movimiento que predominaba en la época. Bretón puso el arte de Frida en la primera exhibición de arte surrealista, y contribuyó a que Kahlo tuviera su primera exhibición como solista en Nueva York, luego de la visita del autor surrealista a México. La obra de Frida Kahlo fue figurativa y autodidacta, con elementos que la acercaban a la fantasía, lo que muchos etiquetaron de surrealista. A esto, la artista respondía que no pertenecía a la tendencia porque en su arte no pintaba sus sueños, sino su propia vida.

¿Cuál fue la historia de Frida Kahlo y Diego Rivera?

El primer encuentro entre Frida y Diego fue en la secundaria a la que la pintora iba, mientras Rivera hacía el mural del anfiteatro de la Escuela Nacional Preparatoria. Los artistas se conocieron oficialmente por medio de la fotógrafa Tina Modotti, personaje que Frida había conocido siendo parte del partido comunista mexicano, en una fiesta organizada por la italiana en junio de 1928. Frida visitaba frecuentemente a Diego Rivera, mientras él trabajaba en los murales del edificio de la Secretaría de Educación Pública.

Kahlo se reunía con Diego para que él juzgara su arte, y recibir consultoría de si ella podría perseguir una carrera como pintora. Diego catalogó el arte de Frida como una ‘muestra inusual de energía expresiva, el trabajo de una artista innata’. Los artistas se casaron en la alcaldía de Coyoacán el 21 de agosto de 1929, un matrimonio civil al que los padres de Frida se opusieron. Desde entonces, gracias a la cobertura de la prensa, se le llamaría a la pareja Diego y Frida.

La pareja empezó a vivir en lo que es hoy el Museo Casa Estudio Diego Rivera Frida Kahlo en 1934, una de las primeras edificaciones funcionales de Latinoamérica, diseñada por Juan O’Gorman que consiste en tres estructuras: una casa que pertenecía a Diego y una para Frida, cada una con su estudio respectivo. La tercera parte era un estudio fotográfico en el exterior de la vivienda. La casa es una de las obras estrellas de la construcción funcionalista, un lugar en donde Diego Rivera diseñó y trabajó en muchas de sus obras, y donde murió en 1957. En diciembre de 1986 la casa abrió sus puertas al público como el Museo Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo, celebrando los cien años del natalicio de Diego Rivera. Desde entonces, la casona ha sido destinada a la preservación y exhibición de la vida y obra de Frida y Diego, como también del arquitecto O’Gorman.

La historia entre ambos artistas estuvo llena de famosas infidelidades y rupturas, incluido un divorcio y separación en 1939, al cual le siguió un segundo matrimonio un año después y un amorío que involucró a la hermana de Frida, Cristina. El arte de Frida estuvo altamente influenciado por su relación con el pintor y muralista, muchas veces representando su amor y obsesión por Diego. Tanto en la obra de Frida como de Diego es evidente la influencia de la identidad mexicana y de su historia. Frida incluso adoptó la vestimenta indígena tradicional mexicana para conectar con su forma de vida y arte con su ascendencia mestiza.

Esta enorme mujer artista, símbolo icónico de la mujer y sus luchas, encontró en el arte un motivo para vivir, y en el amor, una vida de pasión muchas veces no retribuida.

Sus imperdibles frases que la acompañaron a lo largo de su prolífica existencia, no hacen más que mostrarla sin ningún adorno, ni fachadas cosméticas, sino tal cual era.

Frida Kahlo fue una existencialista por excelencia, que tradujo cada aspecto de su vida en arte, haciendo catarsis de su dolor creando belleza. La pintora mexicana fue una dedicada y romántica escritora de cartas, de las que se derivan algunas de sus más famosas frases.

Sobre sus retratos: “Pinto autorretratos porque estoy mucho tiempo sola. Me pinto a mí misma porque soy a quien mejor conozco”.

Sobre el amor: “Donde no puedas amar, no te demores”.

Su visión de la enfermedad: “Pies, ¿para qué los quiero si tengo alas para volar?”

El surrealismo para Frida: “El surrealismo es la mágica sorpresa de encontrar un león dentro de un armario, donde se está seguro de encontrar camisas”.

Acerca de su apariencia: “La parte más importante del cuerpo es el cerebro. De mi rostro me gustan mis cejas y mis ojos. Aparte de eso no me gusta nada más. Mi cabeza es demasiado pequeña. Mis pechos y mis genitales son corrientes. Del sexo opuesto, tengo el bigote y el rostro en general”.

Luego de vivir padeciendo de enfermedades y pasando por numerosas cirugías, sus últimos años de vida Frida Kahlo se los dedicó a causas políticas, como a la lucha por la paz y a recolectar firmas a favor del desarme nuclear. Frida pasó dolorosos meses en 1954, tras la amputación de su pierna y una nueva infidelidad de Diego. La pintora, para entonces dibujaba esqueletos y ángeles en su diario, objeto con el que anticipaba su muerte. Frida Kahlo murió con 47 años la mañana del 13 de julio de 1954 a causa de un embolismo pulmonar. La artista dejó un legado de alrededor de 42 obras de las que se tiene conocimiento, sus cenizas se encuentran exhibidas en su lugar de nacimiento, la Casa Azul.

Frida Kahlo fue una influyente mujer que transformó su vida a través del arte, importantes piezas que describen cada una de las etapas de su vida y que son el perfecto reflejo de cómo era el mundo en la época en que vivía. Frida presenció y fue parte de los acontecimientos sociales y del arte más relevantes de la historia, convirtiéndose en parte de ella. Su identidad individual y actitud despreocupada contribuyó relevantemente a la representación de la mujer en un entorno dominado por el hombre para la época, valiéndose de su arte como medio para el cambio y la opinión.

«El legado de Frida es inmenso y una muestra íntima de su conciencia».

De cada una de sus obras, sus escritos y sus actos, emana la idea cabal de que….

Frida, busca un motivo para vivir!

Eternas Malvinas !

Malvinas enciende nuevamente nuestros anhelos y emociones más profundas. Como cada 2 de abril, desde hace ya cuarenta años, el reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas, es abrazado con enorme devoción. Si bien Malvinas es una causa atemporal, durante el mes de abril adquiere una significancia especial, para todos los ciudadanos argentinos, sin distinción de credos, preferencias políticas, y de ninguna otra clase. El pueblo argentino en su conjunto legitima este sentimiento y derecho de pertenencia territorial y política, sobre este conglomerado de islas que nos fuera arrebatado por el Imperio Británico, unas décadas después de nuestra declaración de la independencia que se produjo en el transcurso del año 1816.

Malvinas, conforma geográfica y políticamente la provincia más austral de nuestro país, cuyo nombre es Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur. La superficie de las Islas Malvinas, según el Instituto Geográfico Argentino, es de 11.410 Km2, por lo que representa un poco menos del 0,5 % de nuestra superficie soberana. El archipiélago de Islas Malvinas está conformado por dos islas mayores y doscientas islas menores. Soledad con 6.353 Km2 es la más grande y su hermana menor es la Gran Malvina con 4.377 km2. La distancia mínima entre nuestra Patagonia y el archipiélago de Malvinas es de 464 kms. En el año 2016 estaban habitadas por poco menos de 3.400 habitantes, los cuales se agrupaban en torno a la ciudad más poblada, Puerto Argentino, ubicada en el extremo superior oriental de la Isla Soledad. Estos habitantes malvinenses o malvineros (denominados Falklanders o Falkland islanders, por los ingleses) son en su mayoría de origen británico (ingleses, galeses y escoceses), y son nombrados usando otro gentilicio, quizás un despectivo o peyorativo, al denominarlos como «kelpers». Los isleños fueron apodados “kelpers” por los británicos, porque las islas están rodeadas por grandes algas marinas, llamadas “kelp” en inglés. Al principio, el término kelper distinguía a los nacidos en las islas de los británicos emigrados o los funcionarios británicos enviados por la Corona. Alejandro Betts, ciudadano argentino de origen malvinense, lo considera simbólico de una relación opresiva entre los malvinenses y los británicos:

«Hasta 1983, el malvinense nativo no tenía ningún documento de identidad nacional, ni como británico, ni como argentino. Éramos indocumentados y huérfanos de Patria.

Para los británicos, el kelper era un mal necesario para la ocupación física del lugar, pero no merecía tener la ciudadanía británica. Por ello, los británicos residentes en el territorio nos tildaban de “kelper” para marcar claramente la división social/intelectual existente entre el funcionario, personal jerárquico, el personal militar británico en Malvinas y la mayoría de los administradores de los campos malvinenses, oriundos del Reino Unido».

Los términos despectivos de los ingleses para designar a los isleños nativos son «Bennies» y «Stills». El apodo «Bennies» les fue adjudicado por los soldados británicos, enviados a las islas desde 1982 y asentados en la Base Aérea de Monte Agradable. Hace referencia a Benny Hawkins, un personaje muy garrulo e inculto de una serie de televisión de larga duración en el Reino Unido, llamada Crossroads. Cuando el mando militar británico les prohibió a los soldados usar ese apodo para no ofender a los isleños, los marines, pilotos y demás militares trasplantados a las islas los rebautizaron como “stills”, o por “still Bennies”, lo que en español significa que “siguen siendo bennies”.

El año 1982 implicó un antes y un después para la historia de las islas, luego de la denominada crisis de los chatarreros, que tuvo lugar el 19 de marzo de 1982.  En esa fecha 41 trabajadores de la Compañía Georgias del Sur S. A., del empresario argentino Costantino Davidoff, arribaron a Puerto Leith en el barco ARA Bahía Buen Suceso e izaron la Bandera Argentina, lo cual provocó una crisis internacional con el Reino Unido.

Una noticia de la televisión británica, según la cual dos submarinos nucleares británicos habían zarpado de Gibraltar hacia el Atlántico Sur, habría alertado a los mandos militares argentinos. En este sentido, evitando comprometerse en un desembarco amenazado por dos submarinos nucleares enemigos y en una actitud de, ”ahora o nunca”, la Junta Militar dispuso la ejecución del desembarco estableciendo el Día D entre el 1 y 3 de abril de 1982.

La Operación Rosario fue la reconquista de las islas Malvinas por parte de la Argentina en 1982 por medio de una operación anfibia incruenta, por decisión de la Junta Militar que gobernaba en el país desde 1976. El archipiélago, como ya mencionamos estaba bajo control del Reino Unido desde su ocupación en 1833.

Los militares argentinos desalojaron a las autoridades británicas y establecieron una gobernación militar. Las autoridades argentinas, lideradas por Leopoldo Galtieri, planificaron la operación a partir de diciembre de 1981. En marzo de 1982, zarpó una flota expedicionaria del continente. El desembarco inició el 2 de abril y fue ejecutado sin mayores inconvenientes excepto por un muerto en la toma de la Casa de Gobierno (el capitán Giachino, de la fuerza argentina). El comandante argentino logró su objetivo sin causar bajas en el enemigo ni los civiles, algo que la dictadura requería para las negociaciones diplomáticas. Al final, las fuerzas argentinas rindieron a la reducida guarnición británica, la cual fue deportada junto al gobernador Rex Hunt.

La historia posterior es más o menos por todos conocida. Primero los reveses diplomáticos que condenaron la ocupación argentina de las islas, luego la decisión británica de librar una contienda militar para su recuperación, lo que devino en una guerra que duró 74 días, hasta la rendición argentina del 14 de junio de 1982. Una contienda militar desigual, mal diagramada , planificada y plagada de errores desde su concepción, donde los británicos recibieron apoyos y asistencias concretas de Estados Unidos, países europeos, incluyendo el de algunos vecinos como Chile, que estaba bajo el mando de otro gobierno militar encabezado por Augusto Pinochet. Latinoamérica nos respaldó en general, en especial Perú, cuyos ciudadanos sienten aún a Malvinas como una gesta propia.

La contienda enfrentó a fuerzas inglesas y mercenarias profesionalizadas a todo nivel, con enorme ventaja de armamentos, con una fuerza militar argentina, cuya base era el servicio de conscripción obligatorio, contando en su fuerza con soldados muy jóvenes y desprovistos de una formación militar acorde. Los hechos dramáticos de esta guerra fueron muchos, tales como el hundimiento del Gral. Belgrano, los heroicos combates en tierra, donde los soldados argentinos se destacaron por su templanza y bravura, más los incesantes ataques y hundimientos de naves británicas por nuestra aviación militar.

En ocasión de la guerra yo era un adolescente de 14 años, que estaba cursando la secundaria. Casi todos conocíamos a alguno de estos soldados conscriptos que habían ido a la guerra, y rezábamos por su regreso con vida. Nosotros éramos la parte más joven de esa generación de adolescentes, por lo que teníamos vinculaciones afectivas y de amistad. En el colegio, todas las mañanas durante la formación de ingreso, elevábamos en conjunto una plegaria por todos ellos. En lo personal, me esforzaba por conocer al detalle las noticias del desarrollo de la guerra, no sólo las que daba el gobierno de facto, sino que con mi radio de onda corta era capaz de sintonizar y escuchar las novedades provenientes de la BBC de Londres en español. Las noticias que se difundían en Inglaterra, equilibraban las provistas por la junta militar. Rápidamente y con mucha tristeza caí en la cuenta que nuestras chances de ganar la contienda eran inexistentes. Me emocionaba hasta las lágrimas con las acciones de solidaridad del pueblo argentino, que juntaban alimentos, provisiones y ropa, donaban dinero y joyas, les escribian cartas, con el objeto de proveer de mejores condiciones humanas a esos humildes soldados compatriotas que luchaban en esos fríos territorios de ultramar. La tristeza y desolación que vivíamos con cada reporte de muerte de nuestros soldados, más las noticias desalentadoras que se recibían del frente de batalla, llenaron prontamente de congoja a todo el pueblo argentino. Cada día que pasaba me sentía parte del sufrimiento de esos padres, hermanos y amigos que no verían más a esos adolescentes, transformados en hombres a fuerza de las condiciones extremas de una guerra, los cuales entregaban su vida desprovistos de afectos cercanos, mal alimentados y con casi nulas posibilidades de sobrevivir. Cuando todo llegó a ese fin al que llegan normalmente las decisiones mal tomadas, lloramos amargamente a nuestros jóvenes héroes caídos, sintiendo una profunda pena por sus familias, y una aversión creciente por los que decidieron emprender una guerra perdida de antemano, con suposiciones y previsiones carentes de lógica.

Esta guerra produjo 664 bajas en nuestro ejército, en gran parte de soldados conscriptos, cuyos restos descansan en el cementerio militar de Darwin. Si bien muchos fueron identificados recientemente, gracias a lo cual sus lápidas tienen un nombre, un número de ellos aún no han sido identificados o encontrados, provocando una tristeza adicional a sus familias. Hubo además más de mil quinientos heridos de distinta gravedad, y las cifras de suicidios posteriores arrojan cifras de más de 450 personas. Los ex combatientes, veteranos de Malvinas, en su gran mayoría aún pelean por derechos que no le son debidamente reconocidos, generando más heridas que no cierran.

Cuarenta años después los avances diplomáticos para recuperar este conjunto de islas son muy escasos. No existe además un consenso mundial para acabar con la vieja concepción imperialista y de ocupación territorial con objeto de establecer bases militares y obtener ventajas económicas más allá de las fronteras. Resulta extraño, al menos para mí que en algunas últimas publicaciones periodísticas de nuestro país, se otorgue mucha relevancia a la opinión de los malvinenses sobre si fuimos invasores o no, o sobre si aceptan o no nuestra soberanía, entre otras cuestiones. No tiene que haber, luego de cuarenta años ninguna duda de que las islas nos pertenecen, resultando ofensivas las comparaciones acerca de que la invasión de Ucrania se asemeja con la ocupación que se hizo en el transcurso del año 1982. Las negociaciones para recuperar la posesión de las islas necesitan profundizarse, y no detenerse por elucubraciones y opiniones sin argumentos jurídicos o soberanos. Es la mejor manera de honrar a los que no volvieron, a los que volvieron y se quitaron la vida, a los que no encaminaron su vida y también a los que pudieron sobrellevar las consecuencias, y lograr un mejor futuro. Todos ellos necesitan ser recordados con acciones concretas de nuestra política exterior y con nuestra constancia para lograr el objetivo de que flamee nuevamente nuestra bandera en estas islas tan caras para nuestra memoria y sentimientos.

«La mayor y total convicción de que las islas son nuestras la tuvieron esos jóvenes soldados que pelearon una batalla muy desigual, con el enorme valor del que estaban provistos, con el espíritu sano de quien lucha por algo que siento profundamente propio. Es por ellos que Malvinas es y será uno de nuestros grandes desafíos como Patria».

Malvinas revive cada 2 de abril, provista de la fuerza de los que volaron muy alto, allá en nuestros territorios de ultramar, donde cayeron víctimas de una guerra sin sentido, por una causa que nunca debemos abandonar.

Nuestro más sentido respeto por nuestros héroes, ex combatientes y personal civil que participó de esta guerra. Para todos ellos, nuestro homenaje y más profunda admiración.

Para finalizar les regalo este poema, escrito por Edgardo Esteban, un excombatiente de Malvinas, en ocasión de la conmemoración de los cuarenta años.

Notas al viento

La tarde no vibra con los bombardeos

los Sea Harrier no aparecen

entre los retazos del sol

El soldado aprieta su lápiz

como si fuera una tiza

garabatea en el papel que late

y así traza sus notas al viento.

Alejado de la tropa

sentado en la piedra caliza

escribe su parte de guerra

e invisible observa un punto en el infinito

al oscurecer

enrolla las tiras de su diario

en el bolsillo del pantalón

es lo que hay

-dice.

Esas huellas del colimba

escritas en historias a contrapelo,

me acompañan.

Como Cortázar

con cigarro en la mano

ilumino con el fuego

relatos de las islas perdidas en el Atlántico Sur

El viento amigo es

el que te susurra en el oído

y desnuda a esos falsos mensajeros del humo

de una gesta que no tuvo lugar

ellos pretenden parar el viento

con un pacto de silencio.

La rebeldía de los mudos

es la nuestra

Escupimos memoria

No callamos

La verdad

es la gran derrotada de la guerra.

El valor del respeto !

Las hojas de algunos árboles empiezan a tornarse amarillentas, con menos vigor. Se están despidiendo hasta la próxima primavera, donde volverán para vestir de gala a los árboles. El otoño sobrevino casi en coincidencia con la fecha que por calendario marca su inicio. Viento, lluvia, grises claros y oscuros tomaron protagonismo, para ir generando escenarios ya repetidos, aunque cada uno de ellos único e irrepetible. Menos radiación solar provoca descensos de temperaturas, que acompañadas por el desplazamiento de los centros anticiclónicos que impulsan el aire desde latitudes más frías, son una garantía de que nos vamos indefectiblemente con rumbo al invierno.

Todo ser humano, habitante de estas latitudes vivirá en promedio poco más de trescientos cambios de estación, que incluyen al menos unas setenta y cinco primaveras. La estación de la esperanza, del amor, de los poetas y las flores tiene como contrapartida al otoño, que deriva del latín “autumnus” que significa que «llega la plenitud del año», concepto que se deriva de observar que la vegetación ya está al final de su ciclo. En el mundo animal, es la época donde se estos se preparan, con la recolección de comida y creaciones de refugio, para hibernar. La palabra otoño también hace referencia a la segunda hierba o heno que producen los prados en la estación. El término “otoñada” pretende significar a una abundancia de la tierra, ya que la estación es la época de cosechas y recolección de algunos productos como el maíz y los pastos tienen una mayor fertilidad.

El desarrollo tecnológico sumado a la vida dentro o en cercanías de grandes ciudades, nos privan de disfrutar de las exquisitas transformaciones que se producen durante cada mutación de ciclo estacional. Hemos perdido referencia y amortiguado el impacto de cada estación en nuestro devenir diario, provocando un desajuste creciente del ser humano con su entorno natural. Ambientes cálidos en invierno y muy frescos a fríos en verano, son cada vez más comunes, siguiendo las fluctuaciones crecientes del calentamiento global, que tornan extremas las condiciones para la vida en nuestro planeta.

«Se podría decir que de alguna manera hemos perdido parte del respeto que nuestros ancestros tenían por la madre naturaleza, provocando impactos que necesitamos forzosamente corregir, para equilibrar nuevamente nuestro planeta».

El respeto es un valor que con el tiempo ha ido mutando, perdiendo y ganando vigor en nuestras relaciones personales, en vinculación con nuestro entorno y con nosotros mismos. La idea de respeto ha ido variando de generación en generación, cobijado en la cuna de nuestras culturas y de cómo hacemos las cosas en cada ámbito particular de nuestras vidas. Las creencias de cada momento y etapa histórica, afectan lo que apreciamos (le damos valor), lo que depreciamos (le restamos valor) o despreciamos (no le damos valor y lo combatimos o apartamos). El respeto, más allá de cualquier contingencia ha sido la llave maestra para el entendimiento mutuo, la concordancia y la convivencia entre nosotros, con nuestro medio natural o casa que cohabitamos.

Hemos acuñado frases típicas para declarar abiertamente el valor fundamental del respeto, pero al mismo tiempo tantas veces las hemos contravenido con acciones posteriores en donde se verifican que no existe la coherencia entre lo que pensamos decimos y hacemos.

Ingresando al concepto en sí mismo, el respeto (del latín respectus, “atención o consideración”) es la consideración y valoración especial ante alguien y algo, al que se le reconoce valor social o especial deferencia.

También es uno de los valores fundamentales que el ser humano debe tener siempre presente a la hora de interactuar con personas de su entorno. Muchas formas de respeto se basan en la relación de reciprocidad, respeto mutuo y reconocimiento mutuo. Sin embargo, en lo que se refiere al respeto de las personas hacia objetos, costumbres, religiones, culturas, ideologías e instituciones sociales, se fundamentan en otras consideraciones diferentes de la reciprocidad.

De acuerdo con el Diccionario de la Real Academia Española (RAE), entre otros significados, el respeto está relacionado con la veneración o el acatamiento que se hace a alguien por cortesía, e incluye miramiento, consideración y deferencia. La noción de respeto desde ese punto de vista está asociada a una concepción bastante antigua, que involucraba saludos, protocolos y formas de proceder.

Tradicionalmente se considera que las muestras de respeto están relacionadas con cuestiones morales y éticas, aunque en algunos casos tienen que ver con cuestiones más bien legales o reglamentarias. El término respeto aparece en diversas disciplinas como la filosofía política y otras ciencias sociales como la antropología, la sociología y la psicología.

El respeto en las relaciones interpersonales comienza en el individuo, en el reconocimiento del mismo como entidad única, que necesita y quiere comprender al otro.​ Consiste en saber valorar los intereses propios y ajenos.

El respeto también puede considerarse como punto medio entre dos extremos: por exceso y por defecto.

Por defecto: el miedo, tanto a las personas que le rodean como a objetos o situaciones que afronta el individuo, llevándole a situaciones de imposibilidad a realizar determinados proyectos o metas, como por ejemplo en el caso de los complejos de inferioridad.

Por exceso: el abuso o desmedida de los límites preestablecidos para un correcto orden y trato de las personas o situaciones de cada individuo, lo que lleva a conflictos con los otros como también la imposición de límites o normas a fin de superar la crisis del abuso y restablecer el orden de los derechos de cada individuo.

Usamos la palabra respeto en frases hechas tales como:

  • Se merece todo nuestro respeto
  • Esto es una falta de respeto
  • Hay que respetar el derecho de los demás
  • Respeto por las minorías
  • Respeto por los derechos
  • Respeto por los niños
  • Respeto por la mujer
  • Respeto por los ancianos

La lista podría continuar de modo tal de abarcar un sinnúmero de grupos de personas, conceptos y cuestiones que necesitamos poner en valor. El respeto sirve para poner límites sobre los intereses de unos y otros, equilibrando las diferencias de poder e influencia.

Más allá de todo eso, si sólo contempláramos la noción del respeto por el otro como un auténtico otro, respetando y valga la redundancia sólo esa premisa esencial, quizás la lista podrís reducirse de manera drástica. Eso implica aceptarnos con nuestras igualdades y diferencias, propendiendo a la valoración de los acuerdos, los consensos, los disensos y las complementariedades. Eso incluye aprender a hablar, escuchar, y no imponer ideas por el poder o el uso de la fuerza.

Ámbitos del respeto

Respeto al prójimo. Consiste en comprender y aceptar a los demás individuos, tanto su forma de ser como sus opiniones, creencias y actitudes. El respeto al prójimo debe darse entre todas las personas y es una de las bases que garantiza la convivencia y la armonía social.

Respeto por las normas sociales. Consiste en conocer, aceptar y cumplir las normas que rigen en una determinada sociedad. Estas normas se formulan para mantener el bien común y se basan en valores como la tolerancia, la amabilidad y la solidaridad. El no cumplimiento de las normas sociales no suele ser motivo de sanción, aunque en muchos casos puede acarrear una sanción social.

Respeto por las leyes. Consiste en conocer, aceptar y respetar las leyes dictadas por el organismo competente de un determinado territorio. Las leyes están presentes en muchos ámbitos de desarrollo del individuo y se formulan para que se respeten los derechos y deberes, y para garantizar la paz social.

Respeto a la autoridad. Consiste en aceptar y respetar a determinadas figuras de autoridad que se desempeñan en la organización de una sociedad, siendo alguno de ellos elegidos como tales. Podemos hablar de autoridades políticas, educativas, empresarias y en un nivel más íntimo la autoridad de los padres. Esto no implica perder la capacidad crítica, ni de reclamo o petición a las autoridades, que es el basamento de los sistemas democráticos, sino todo lo contrario.

Respeto a los símbolos patrios. Consiste en conocer, aceptar y respetar los símbolos que representan a una determinada nación o territorio. Los símbolos patrios son el reflejo de los valores principales de una nación. Algunos de los símbolos patrios más representativos son la bandera, el himno y el escudo.

Respeto a las costumbres y tradiciones. Consiste en aceptar y respetar las tradiciones, costumbres y creencias de un determinado pueblo o territorio. Las tradiciones de un grupo son el reflejo de su historia y de su forma de entender el mundo, por lo que son una creación humana que debe ser aceptada y tolerada.

Respeto por la naturaleza. Consiste en respetar los espacios naturales y a todos los individuos que viven en los distintos ecosistemas. El respeto por el medio ambiente es fundamental para mantener la vida en el planeta Tierra.

Respeto por las creencias. Consiste en aceptar y respetar las creencias o religiones de todos los individuos. Al ser la persona un ser libre, tiene la capacidad de elegir sus propios ritos y manifestaciones espirituales (siempre y cuando no perjudiquen la integridad de terceros) y estas deben ser toleradas.

Respeto a la diversidad. Consiste en aceptar y tolerar las diferentes creencias, sexualidades, opiniones, ideas, puntos de vista, actitudes, gustos, elecciones o acciones, aunque difieran de las propias. Así, el ser humano es capaz de ejercer libertades como la libertad de expresión, de elección, de culto, entre otras.

Respeto por la vida. Consiste en aceptar y respetar la vida ajena e implica no poner en riesgo, bajo ninguna circunstancia, la integridad física o psicológica de los demás individuos.

Es una cualidad que se espera que guíe las actitudes y los comportamientos de todos los individuos, para generar entornos cordiales y amables en los que se respeten los derechos y las diferencias. El respeto como valor tiene diversas manifestaciones y es la base de estructuras como la ley, las religiones y las normas sociales y morales, que guían el comportamiento de los individuos en los entornos sociales.

Fomentar el respeto es fundamental para la construcción de sociedades armoniosas y plurales. Una sociedad basada en el respeto es una sociedad con riqueza, en la que conviven distintas creencias, cultos, elecciones, y en la que existe tolerancia hacia todas las manifestaciones del ser humano. El respeto debe ser inculcado desde la primera infancia, en entornos como la familia y la escuela.

Por otra parte, se conoce como “falta de respeto” a aquellas actitudes o comportamientos que atentan contra algo o alguien. Se designa con el término “irrespetuoso/a” a aquella persona que falta el respeto a otra u otros. Al faltar el respeto se actúa con intolerancia o se trata de forma descortés o se vulneran los derechos de otros individuos.

El respeto y la tolerancia son conceptos estrechamente vinculados. Se conoce como tolerancia a la virtud por la que un individuo acepta y comprende las ideas, opiniones o formas ajenas, a pesar de no estar de acuerdo con ellas. Tolerar a otra persona implica respetarla, es decir, apaciguar las reacciones que su conducta o sus ideas puedan generar, permitirle su punto de vista y aceptar el posible disenso o la diferencia.

Los valores del respeto y la tolerancia son importantes en toda relación humana y en todos los ámbitos sociales. Sobre todo, es importante que se vean plasmados en ambientes polarizados o de confrontación social, política, religiosa o étnica, porque fomentan una convivencia más armónica entre personas que adhieren a códigos morales, sociales o espirituales distintos.

Una persona intolerante es aquella que no respeta formas de vida distintas a las personales y, en muchos casos, busca rechazarlas, discriminarlas y hasta eliminarlas.

El accionar desde el respeto es la clave para afrontar los desafíos que se nos vienen encima como tantas veces en nuestra historia. El respecto genera confianza y a partir de ella se generan lazos fuertes y duraderos que permiten construir nuevas y mejores realidades.

Para finalizar dos frases que nos invitan a pensar:

“El respeto es una calle de dos vías, si lo quieres recibir, lo tienes que dar”.

Y la última que pertenece a Mahatma Gandhi:

“No puedo concebir una mayor pérdida que la pérdida del respeto hacia uno mismo”.

Metaverso !

Nuestro primer año de filosofía fue un antes y un después para muchos de los estudiantes que no eran tan afectos respecto de las cuestiones relacionadas con el origen del hombre, sus propósitos y su destino final. Los alumnos adolescentes tenían otros intereses más ligados al deporte y la diversión. Solo algunos tenían un alto grado de compromiso por aprender historia, geografía, matemática, contabilidad, química, física, lengua e instrucción cívica. Dentro de esos pocos, un número aún más reducido se ponía las pilas para tratar de entender los conceptos filosóficos que la profesora de la materia desarrollaba en el aula.

Un grupo de estudiantes, entre los cuales me encontraba, integrábamos un contingente pequeño de aprendices que se quedaba a charlar después de hora con la profesora, con la finalidad de ahondar en temas surgidos en la lectura de la bibliografía y hacer consultas sobre las exposiciones en el aula. Ese grupito de nerds contrastaba con ese conjunto más numeroso de estudiantes que sufrían la materia, la cual se dictaba, si mi memoria no me falla, dentro de las asignaturas del programa de estudios del último año.

La materia englobaba la lógica, la ética, la epistemología y la metafísica. Las tres primeras, si bien difíciles, eran de algún modo comprensibles. El concepto metafísico era a todos luces demasiado intrincado para nuestras mentes. Aún hoy no existe una definición única acerca de que engloba la metafísica. Una acepción que surge del mismo sentido de la palabra, explica esta disciplina (con carácter científico a partir de Aristóteles) como «lo que va más allá de la naturaleza y la física».

Profundizando un poco, podemos decir que la metafísica, es la rama de la filosofía que estudia la naturaleza, estructura, componentes y principios fundamentales de la realidad. Esto incluye la clarificación e investigación de algunas de las nociones fundamentales con las que comprendemos el mundo, como entidad, ser, existencia, objeto, propiedad, relación, causalidad, tiempo y espacio. Junto con la lógica y la epistemología, la metafísica es la rama más básica de la filosofía. Ha sido estudiada por filósofos como Platón, Aristóteles, Agustín, Boecio, Aquino, Leibniz, Locke, entre otros.

Antes del advenimiento de la ciencia moderna, muchos de los problemas que hoy pertenecen a las ciencias naturales eran estudiados por la metafísica bajo el título de filosofía natural. En la actualidad la metafísica estudia aspectos de la realidad que son inaccesibles a la investigación empírica. Según Immanuel Kant, las afirmaciones metafísicas son juicios sintéticos a priori, que por principio escapan a toda experiencia sensible. Aristóteles designó la metafísica como “ciencia primera”. En la química se asume la existencia de la materia y en la biología la existencia de la vida, pero ninguna de las dos ciencias define la materia o la vida; solo la metafísica suministra estas definiciones básicas.

La ontología es la parte de la metafísica que se ocupa de investigar qué entidades existen y cuáles no, más allá de las apariencias. La metafísica tiene dos temas principales: el primero es la ontología, que en palabras de Aristóteles es la ciencia que estudia al ser en cuanto tal. El segundo es la teleología, que estudia los fines como causa última de la realidad. Existe, sin embargo, un debate que sigue aún hoy sobre la definición del objeto de estudio de la metafísica, y sobre si sus enunciados tienen propiedades cognitivas.

No es sencillo encontrar una definición adecuada de metafísica. A lo largo de los siglos, muchos filósofos han sostenido de alguna manera u otra, que la metafísica es imposible. Esta tesis posee defensores y detractores. Los que están a favor sostienen que todas las afirmaciones metafísicas carecen de sentido o significado. Esto depende por supuesto de dar entidad a una teoría del significado de las cosas. Ludwig Wittgenstein y los positivistas lógicos se constituyeron en defensores explícitos de esta posición. Por otra parte, los que están en contra, manifiestan que, si bien las afirmaciones metafísicas poseen significado, es imposible saber cuáles son verdaderas y cuáles falsas, pues esto va más allá de las capacidades cognitivas del hombre. Esta posición es la que sostuvieron, por ejemplo, David Hume e Immanuel Kant. Dentro este cúmulo de opiniones, algunos filósofos han sostenido que el ser humano tiene una predisposición natural hacia la metafísica. Kant la calificó de “necesidad inevitable”, y Arthur Schopenhauer incluso definió al ser humano como “animal metafísico”.

Discusiones posteriores acerca de la naturaleza del ser, agregan el concepto del estar siendo, dentro de otra vertiente de la filosofía que pone en duda la inmutabilidad del ser, proyectando a este último como parte de un proyecto, construcción y transformación permanentes. Los estar siendo otorgan la posibilidad de estados transitorios y no definitivos de nuestra naturaleza humana, dando importancia a la transformación del ser desde el lenguaje (ontología del lenguaje) a través de declaraciones, juicios y otras acciones propositivas.

Tamaños conceptos intangibles resultaban demasiado profundos para nuestros cerebros que apenas estaban asomando a la luz del conocimiento., por lo que muchos de nosotros hacíamos lo que podíamos para dar respuestas conscientes a los contenidos de la materia.

Unos treinta y cinco años después y producto del avance tecnológico, del acceso a un mundo hiperconectado de forma permanente y casi ilimitada mediante el uso de redes sociales, aparece ahora de manera muy fuerte (tiene su origen en la década del 90) dentro de nuestros estar siendo virtuales, el concepto de «metaverso».

A diferencia de la metafísica que es difícil de entender por sí misma, el concepto del metaverso, resulta mucho más accesible para un común mortal como el que suscribe. Sin embargo, lo que no es sencillo de explicar es la naturaleza final de los propósitos a los que apunta, más allá de las utilidades.

Los metaversos pueden ser definidos como entornos donde los humanos interactúan social y económicamente como avatares, a través de un soporte lógico en un ciberespacio, el que actúa como una metáfora del mundo real, pero sin las limitaciones físicas o económicas allí impuestas.

El metaverso generalmente está compuesto por múltiples espacios virtuales tridimensionales, compartidos y persistentes, vinculados a un universo virtual percibido.

En un sentido más amplio, el metaverso puede no solo referirse a los mundos virtuales, sino a las experiencias multidimensionales de uso y aplicación de internet en su conjunto, especialmente el espectro que combina la web 2.0, la realidad aumentada, la tecnología de tercera dimensión y la realidad virtual.

Hasta ahora se han identificado usos aplicados de los metaversos en el terreno del entretenimiento, la teleeducación, la telesalud y especialmente en el campo de la economía digital, en donde comienzan a emerger nuevas formas de valor como los “token no fungibles” (NFT, por sus siglas en inglés).

Si bien la experiencia más exitosa y reconocida de metaversos ha sido Second Life, se espera que la corporación Meta (anteriormente conocida como Facebook, Inc.), propiedad del magnate estadounidense Mark Zuckerberg, sea la que lidere la implementación y los nuevos desarrollos en el campo de los metaversos en los próximos años, puesto que es la compañía global que más recursos humanos y tecnológicos está invirtiendo en este campo tecnológico, incluyendo tecnología de software y hardware.

El término «metaverso» tiene su origen en la novela Snow Crash publicada en 1992 por Neal Stephenson, que recrea un universo consensuado basado en nuestro propio universo.​ En la novela el término “metaverso” hace referencia a un mundo virtual ficticio o un espacio virtual colectivo y compartido con frecuencia creado por convergencia y compatibilización con un aspecto de la realidad externa.

En palabras de Neal Stephenson,11​ el metaverso es:

Mi idea surgió cuando me encontré con que algunas palabras existentes tales como realidad virtual eran simplemente demasiado torpes para utilizarlas. Las palabras «avatar» (en el sentido en que es usado en esta novela) así como “metaverso”, son invenciones propias que surgieron cuando ciertos términos existentes, como “realidad virtual” eran demasiado imprecisos para ser usados.

El modelo de ciudad simulada aparece en el Metaverso, como una construcción ficticia, digital, programada a partir de código binario (a base de unos y ceros). Se trata de un protocolo computacional gráfico de piezas de software.

Un año después de la publicación de la novela de Neal Stephenson, la casa editorial estadounidense Steve Jackson Games, especializada en juegos de rol, de mesa y de cartas, lanzó un MOO llamado «The Metaverse», como parte de su BBS, Illuminati Online.

En 2003 la empresa desarrolladora de Software Linden Lab, presenta oficialmente su mundo de realidad virtual 3D, denominado: Second Life, un software con experiencias inmersivas, inspiradas en el concepto de metaverso, la cual puede ser diseñada por los usuarios, quienes interactúan, juegan y hacen negocios.

Para el otoño de 2021, el CEO de Facebook, Mark Zuckerberg, anuncia de manera oficial que los Metaversos serán parte fundamental de la visión de su compañía, al punto que decidió cambiar el nombre del corporativo a Meta. El anuncio anticipa que, en los próximos diez años, META dedicará buena parte de sus esfuerzos a la creación de un Metaverso abierto e interoperable con otras plataformas ya existentes.

Las características de los entornos del metaverso pueden resumirse en lo siguiente:

  • Interactividad: El usuario es capaz de comunicarse con el resto de usuarios, así como de interactuar con el Metaverso. Esto implica, además, que sus comportamientos pueden ejercer influencia sobre objetos u otros usuarios.
  • Corporeidad: El entorno al que se accede, está sometido a ciertas leyes de la física, y tiene recursos limitados. Además, dicho acceso se hace en primera persona.
  • Persistencia: Aunque no esté ningún usuario conectado al metaverso, el sistema sigue funcionando y no se para. Además, las posiciones en las que se encontraban los usuarios al cerrar sus sesiones serán guardadas, para volver a cargarlos en el mismo punto cuando vuelvan a conectarse.

Si se analiza el concepto de metaverso desde un sentido más amplio que la definición de mundo virtual que le otorgó Stephenson en 1991, podemos distinguir los distintos mundos sintéticos, como pertenecientes a cuatro tipos distintos.

Juegos y mundos virtuales: A este tipo pertenecen los más similares al comentado en la novela Snow Crash. Se trata de entornos virtuales totalmente inmersivos, en los que el usuario se sumerge en una experiencia de contacto con otros usuarios y elementos dentro de un mundo virtual. Este contacto puede estar orientado a un juego, o más bien orientado al aspecto social del metaverso, como en Second Life.

Mundos espejo: Son representaciones virtuales detalladas de uno o varios aspectos del mundo real. El ejemplo más claro es el de Google Earth, que representa la geografía mundial mediante imágenes aéreas.

Realidad aumentada: Consisten en la aplicación de la tecnología de mundos espejo para aplicaciones reales, que solucionan ciertas situaciones en nuestra vida cotidiana. Estas herramientas expanden el mundo físico perceptible por los usuarios, estableciendo una nueva dimensión de información útil.

Lifelogging: Engloba los sistemas que recogen datos sobre la vida cotidiana, con el fin de ser aplicados mediante estadísticas.

Gracias a la tecnología digital y fenómenos como la web 2.0, la realidad aumentada y la realidad virtual, existen importantes proyectos que materializan el uso de los metaversos aplicados en el campo de la educación, recogiendo muchos de los planteamientos propuestas en su momento por Marshall McLuhan, tal y como viene ocurriendo con la iniciativa presentada por el polémico empresario Mark Zuckerberg, quien decidió apostar por los metaversos, al punto que decidió cambiar el nombre de su conglomerado de Facebook por Meta.

Algunos de los posibles usos que podrían tener los metaversos en experiencias educativas son:

Prácticas en laboratorio: experiencias inmersivas que ayudan a comprender las herramientas de las que disponen y permiten con mucha mayor seguridad realizar experimentos multipropósito.

Eventos: acudir a exposiciones, cursos o jornadas donde la información se presenta a través de experiencias inmersivas.

Visitas a museos o empresas: donde los metaversos está incorporados en los recorridos mediante información audiovisual. Los estudiantes aprenden sobre el tema de la visita al mismo tiempo que desarrollan la destreza tecnológica.

Aprendizajes experimentales: casi todas las destrezas permiten utilizar los metaversos haciendo el contenido más atractivo. Por ejemplo, en arquitectura e ingeniería los modelos en 3D son muy útiles para los estudiantes.

Si cupiera una comparación entre la metafísica y el metaverso, pidiendo permiso y perdón ya que se trata de comparar una ciencia con una herramienta tecnológica,  podemos decir que existe un mundo de diferencias, siendo la más palpable es que mientras la primera pretende indagar acerca de lo que vas más allá de la naturaleza humana, otorgando importancia al ser y los estar siendo, el metaverso pretende instalar la idea de otros seres virtuales en paralelo con nuestros seres reales, capaces de construir y vivir en otros mundos paralelos.

Como en casi todos los desarrollos tecnológicos en el caso del metaverso prima el pragmatismo y la utilidad por sobre la concepción más humana del nuestro ser, provocando cada vez más una brecha más marcada entre los que acceden o no a la virtualidad, versus los que conviven dentro de entornos de mayor contacto físico y humano real.

Las herramientas tecnológicas vinieron para quedarse y expandirse, más allá de aspectos éticos discutibles.

Dependerá de nosotros con que tanto «metaverso» seamos capaces de convivir.

Mientras, la hipérbole tecnológica no se detendrá…….

Aprovecho para preguntarte:

Tú: ¿ya tienes tu identidad Avatar?

Marianna, esa mujer !

Las jornadas dedicadas al aprendizaje nos abren la mente y el corazón hacia instancias inesperadas. Israel Cinman, más conocido como el Isra, tiene esa facilidad de conectar rápidamente con sus entrenados, usando la provocación y la irreverencia para desafiar nuestros paradigmas más arraigados.

En uno de nuestros últimos encuentros, estuvimos hablando de innovación y trascendencia, pero desde distintos enfoques, algunos de los cuales resultaron bastante novedosos, si es que vale la redundancia. En todas sus alocuciones siempre está presente el propósito compartido, como eje vital de la construcción de cualquier comunidad. Esta vez agregó entre los ejes del conocimiento personal, la cronología y el conocimiento de nuestros antepasados.

¿Todos saben de dónde vienen?, disparó a la audiencia.

La pregunta estaba dirigida fundamentalmente a encontrar dentro de nuestra historia familiar aquellos hitos distintivos, ese ADN natural que explicaría parte de nuestro temperamento, a partir del cual se edifican después nuestra construcción personal e identidad propias, las cuales desarrollaremos durante gran parte de nuestra vida. Es esa propia historia la que luego será una marca o un punto de partida en el devenir de nuestros descendientes, en un ciclo que abarcará a varias generaciones sucesivas. La idea es conocer al menos, nos dijo el Isra, quienes eran, qué hacían, qué los inquietaba y motivaba a nuestros tatarabuelos, bisabuelos y abuelos. De seguro es la línea de los abuelos con la que hemos tenido más contacto personal, algunos llegando incluso hasta tener la posibilidad de compartir tiempo con algún bisabuelo.

En mi caso personal, provengo de mi papá Ramón que era el menor de ocho hermanos. Además, Ramón Bordolini contrajo matrimonio a una edad tardía para los cánones de la época, por lo que no tuve la oportunidad de conocer a ningún abuelo de mi línea paterna, menos aún por cierto a mis bisabuelos Bordolini y Pierini.

En la línea de mis bisabuelos maternos, todos ellos eran todos italianos del Friuli, nacidos en las cercanías de la ciudad cabecera Udine, siendo mis tatarabuelos de la misma zona, pero cuando esa parte de Italia formaba parte del Imperio Austro-húngaro. Tuve la suerte de conocer a mi centenaria bisabuela Ana Strasorier (falleció con cien años y 1 mes de vida), mamá de mi abuelo Lorenzo Carlos, la cual falleció cuando yo tenía 6 años de edad. Aún recuerdo la conmemoración de sus 99 años durante el año 1974, en una fiesta donde según ella cumplía 100.

Todos mis bisabuelos maternos, vinieron siendo pequeños junto a sus padres (mis tatarabuelos), desde ese territorio friulano, para instalarse o bien en Córdoba (la familia Della Vedova) o bien para construir y recrear una especie de nuevo Friuli, en la denominada Colonia Caroya (las familias Strasorier, Micolini y Di Giusto). La unión de mis bisabuelos Giovanni Giuseppe (Juan José) Della Vedova y Anna Strasorier dio origen a mi nono Lorenzo Carlos Della Vedova y la unión de mis bisabuelos Giacomo Micolini (Jacum en friulano o Santiago en Castellano) y Marianna Di Giusto, dieron origen a mi abuela Clementina, con la cual tuve la oportunidad de coexistir durante 7 años.

Tengo el recuerdo imborrable del viaje a Mina Clavero, que hicimos junto a mis padres y mi nona Clementina, durante aquel febrero del año 1974, cuando yo tenía apenas cinco años. Clementina fue siempre una especie de hada protectora para mí. Ella dejó este mundo sólo dos años después de ese viaje. Varias fotos familiares me muestran sentado en su falda rodeado por sus brazos, donde según mi mamá era uno de los únicos lugares donde encontraba calma ese niño travieso y por demás inquieto que era yo. Clementina me decía dulces frases en friulano que por cierto no entendía, pero las cuales de alguna manera inexplicable lograban el efecto de sosegar mi espíritu y mi cuerpo en permanente movimiento. Su esposo mi nono Lorenzo Carlos Della Vedova, sobrevivió solo un año a mi nacimiento, por lo que no tengo muchas referencias de nuestro contacto personal. Mas allá de lo que contaba mi mamá Ana sobre su papá, que me resultaba fascinante, por cierto, siempre sentí una profunda admiración por él, dado que fue el constructor responsable de un baño ubicado en el exterior de la casa, en la quinta de los Bordolini donde nací. La particularidad de ese baño era que, si bien era de ladrillo, no contenía ni una gota de cemento en su construcción, sino sólo mortero de barro, tanto para unir los ladrillos como para hacer el revoque de la pared. Esa edificación que puede sonar a endeble, se mantuvo en pie, sin grietas y sin problemas durante más de sesenta años hasta que la casa fue demolida en su totalidad. Lorenzo Carlos era muy hábil con los manos, y a pesar de sólo tener el primario concluido, se las arreglaba muy bien para todo tipo de construcciones y reparaciones, usando madera, metal y ladrillos, rompiendo con los paradigmas de ser un agricultor de base.

La historia de los Della Vedova es bastante rica, y será motivo de un escrito particular y dedicado en los sucesivos blogs.

Me quiero centrar ahora en la historia caroyense de Marianna Di Giusto, mi bisabuela mamá de ni nona Clementina, a la cual ya me he referido.

En la conmemoración de la semana de la mujer, con epicentro en el día de la mujer que se celebra cada 8 de marzo, quise y pude reconstruir parte de la historia y legado de Marianna, basándome en investigaciones de sitios genealógicos de internet, además de los comentarios y recuerdos que me transmitía mi mamá Ana sobre ella.

Marianna, nació un año 1864 en una pequeña porción denominada Galleriano (un poblado de apenas 600 habitantes), dentro de la comuna de Lestizza, ubicada a 15 kms al sudeste de Udine, capital de la provincia homónima, dentro de la región denominada Friuli-Venezia-Giulia. Sus padres (mis tatarabuelos) eran Domenico (Domingo) Lorenzo Di Giusto y Anna María Savoya.  Domenico y Anna María vinieron a Argentina en una de las tantas inmigraciones del Friuli, que tuvieron su epicentro en el año 1878. Trajeron con ellos a todos sus hijos entre adolescentes y pequeños, entre los cuales se encontraba mi bisabuela Marianna.  En Colonia Caroya se dedicaron al cultivo de la tierra y en particular de la vid, dando origen a una de las zonas con mayor desarrollo de la industria del vino, más allá de Mendoza, San Juan y otras latitudes.

Se casó durante el año 1883 (con 19 años de edad) con Giacomo (Jacum en friulano, de 21 años) Micolini, en el curato de Colonia Caroya, siendo madre de la primogénita Maria tan sólo un año después. Marianna fue mamá once veces entre 1884 y 1906 (última vez a la edad de 42 años). Durante el transcurso de dieciocho años nacieron Maria, Luis, Ana (fallecida con un año de edad), Antonio, Judith, Catalina, Ana, Úrsula, Victoria, Clementina (mi nona, en el 1900) y Juan. Conformaron una familia muy numerosa, donde Marianna laboreaba la tierra caroyense junto a su marit Jacum (marido Santiago, mi bisabuelo) y sus hijos. La gran familia friulana de Caroya (compuesta por muchos inmigrantes del Friuli) se caracterizaba por la producción de vino y otros productos del campo tales como salames, compartiendo valores en una comunidad con grandes celebraciones donde abundaba la alegría y los bailes típicos bajo las melodías que salían de los acordeones y armónicas friulanas.

Esta mujer muy fuerte y temperamental como la definía mi mamá, sufrió el fallecimiento de su esposo Giacomo (Jacum) durante el año 1918, producto de una infección sobre la cual no existe conocimiento preciso respecto de cuál se trataba (pululaban el cólera, la fiebre amarilla, el tifus y la gripe española). Un siglo atrás no se contaba con ninguna clase de antibióticos y la medicina estaba muy lejos de ser una disciplina muy desarrollada. Mi bisabuelo tenía 56 años cuando falleció dejando hijos adolescentes y jóvenes mayores, todos bajo la responsabilidad de Marianna.

A partir del deceso de su esposo, mi bisabuela Marianna, lejos de amilanarse o decaer, generó mayor prosperidad para su familia, durante los 28 años que sobrevivió a su marit (marido). Fue la cabeza de su familia, generando una agricultura más tecnificada, comprando tractores y otras maquinarias que facilitaban las labores. Construyó nuevas dependencias, instalaciones, reinvirtiendo ganancias para aumentar rindes , cosechas y procesamientos. Por otro lado fue miembra muy presente en la sociedad caroyense de la época, formando parte activa de organizaciones comunitarias y de fomento para el crecimiento de Caroya. Como hecho peculiar, y con el objeto de visitar los fines de semana a sus hijas casadas que vivían en Córdoba, compró un flamante vehículo, el cual cargaba todos los domingos con víveres y frutos del campo, para llevar a sus hijas. Mi nona Clementina era una de las hijas que recibía casi todos los domingos a su madre (en su casa de barrio Alberdi, casi esquina entre Maestro Vidal y Santa Ana), generando un recuerdo imborrable en mi mamá, que veía como esa señora agradable, pero de carácter fuerte, se bajaba de ese enorme (así lo vislumbraba ella) automóvil conducido por uno de sus hijos (tíos de mi mamá Ana, en especial el menor su tío Juan), que venía lleno de numerosas mercancías (ropa y víveres). Mi mamá disfrutaba de su abuela Marianna, la cual resultaba cariñosa y condescendiente.

Marianna dejó este mundo en 1946, con casi 82 años de edad (una cifra alta para el promedio de esos tiempos), habiendo ejercido un liderazgo desusado en aquellos tiempos, siendo una matriarca que tuvo que aprender a ser una especie de empresaria mujer en tiempos difíciles. Según mi madre, era costumbre en aquellos tiempos, que los hijos varones tomaran luego el mando de las haciendas familiares que se heredaban, lo que generaba rispideces y desencuentros, por lo que con el tiempo la relación de los descendientes que habitaban en Córdoba se fuera alejando de los que quedaron viviendo en Colonia Caroya. El pasaje de los años, produjo aún más distanciamiento, provocando que ya no queden lazos familiares conocidos, aunque probablemente existan.

Mi mamá Ana Aldina Della Vedova con 19 años de edad, a la derecha en la imagen, parada junto a familares caroyenses en el portal de la chacra de Colonia Caroya.

Culminando la semana de la mujer, y cumpliendo en parte con el cometido de saber algo más de los hitos que produjeron mis antepasados, quise rescatar la figura y memoria de esta mujer decidida y emprendedora, mi bisabuela Marianna Di Giusto. La figura de ella es quizás la de muchas mujeres que en la actualidad se desenvuelven a la perfección en el liderazgo de emprendimientos y proyectos, pero su labor llevada a cabo hace más de un siglo, donde imperaban otros cánones, la sitúa a ella en la figura de pionera en ese campo. El orgullo, la necesidad, la pérdida de su Jacum, y su propia naturaleza y amor propio la impulsaron a ser una mujer distinta y propulsora de conductas y quehaceres femeninos poco usuales para la época.

Los salames y el vino de Colonia Caroya tienen su origen en el empuje, el conocimiento y las tradiciones que trajeron los inmigrantes del Friuli. Parte de mis genes provienen de esa parte de Italia, que formó parte del imperio Napoleónico, luego del Austro Húngaro, luego del Reino de Italia, para finalmente ser una región de la República de Italia.

En la semana de la mujer, Marianna representa mucho de lo que la mujer es capaz de ser y combinar: hija, esposa, madre, abuela, amiga, trabajadora, emprendedora, líder, conformando una lista inagotable de actividades, procederes y seres. Rescatando su figura, descubro y muestro parte de mis raíces y lo que representa el rol decisivo de la mujer en nuestras vidas.

Para culminar les regalo varios refranes en friulano que muestran el espíritu de los friulanos y de sus fogolâres (hogares) distribuidos por el mundo, de los cuales Colonia Caroya es uno de los más importantes.

«Joibe rivade, setemane lade,
ma par chei che no an nuie ce mangjà

son imò tre dis di digiunà.»

«Llegó el jueves, terminó la semana,
pero para quien no tiene nada que comer,
todavía quedan tres días de ayuno.»

«L’ore di gustâ: pai siôrs e je quanch’e àn fan,
pai puars, quanch’e a’nd àn.»

«La hora de comer: para los ricos, cuando tienen hambre,
para los pobres, cuando hay algo pa’ comer.»

«Il vin si cognòs tal savôr,
il pan tal colôr»

«El vino se conoce por el sabor,
el pan por el color»

«No bisugne domandà al’ ustiôr se il vin l’è bon»

«No hace falta preguntar al tabernero si el vino es bueno»

«La fan è je un bon cuisinîr»

«El hambre es un buen cocinero»

«Pan d’un dì, ûf di un’ ore, lat di un minût e vin di un an»

«Pan de un día, huevo de una hora, leche de un minuto y vino de un año»

«Par cuincjà ben il lidric al ûl:
pal ueli un avâr,

pal asêt un moderât,

e a mesedâlu un mat»

«Para condimentar bien la achicoria se necesita:
un avaro para el aceite,
un moderado para el aceto
y un loco para mezclar»

«Quanche la cintùrie si slargje, la vite si scurte»

«Cuando la cintura se alarga, la vida se acorta»

«Il miôr condiment l’è l’apetit»

«El mejor condimento es el apetito»

«Passât il glotidôr la robe no à savôr»

«Pasada la glotis, las cosas no tienen sabor»

Y este para «lis feminis»…
«Miôr un zovin cence cjamise,
che un vecjo cu la barbe grise»

«Mejor un joven sin camisa,
que un viejo con la barba gris»