La física del contacto !

Admirador de la física, incluyendo a su más joven rama, la denominada “física cuántica”, es que a menudo me pregunto, en qué consiste que dos cosas (una pelota con el suelo, la rueda de un auto con el pavimento) se toquen. Cuando nos damos un abrazo, realmente se trata de algo que realmente sucede o es una aproximación lo más cercana posible que nuestros sentidos alcanzan a percibir como un contacto. Hasta que punto dos elementos se atraen o se repelen, en el momento de la proximidad que denominamos contacto.

Cuando comenzamos a estudiar la estructura de los átomos ves que la capa más externa de TODOS es una nube de electrones cargados negativamente. Si ahora intentas mirar a tu alrededor intentando imaginar esos átomos en todo lo que ves, podrías llegar a una pregunta muy lícita:

Si las cargas del mismo signo se repelen, y la parte más externa de todos los átomos tiene la misma carga (negativa), ¿se repelen los átomos entre sí? ¿Significa eso que nunca llegan a tocarse?

O en otras palabras más dramáticas…

¿NUNCA HEMOS TOCADO NADA?

Una fuerza es una interacción en dos cuerpos cuyo resultado es la modificación del estado de reposo o movimiento uniforme de estos (aunque no coincida esto con Aristóteles).

Dicho en palabras llanas, llamamos fuerza al agente que aplicado sobre un objeto lo acelera (y acelerar implica tanto ganar velocidad como perderla y también cambiar la dirección de esta).

Por ejemplo, hace falta una fuerza para mover el carrito de la compra (venciendo el rozamiento del suelo), para empujar un coche que se ha quedado sin batería o para tomar una curva con la moto (en este último caso, el rozamiento con el suelo te ayuda a no seguir en línea recta con una fuerza centrípeta).

Todos estos ejemplos tienen algo en común: la fuerza se produce como resultado del contacto entre dos cuerpos. Por eso se les llama fuerzas de contacto.

Por contra, cuándo una manzana cae al suelo desde el árbol, la Luna orbita a la Tierra, o dos imanes se repelen, no es necesario el contacto entre dichos cuerpos para que la fuerza aparezca. Hablamos, pues, de fuerzas a distancia.

Si volvemos al párrafo de inicio: si realmente la materia está hecha de átomos, y la interacción entre átomos ha de ser eléctrica (fuerza a distancia), ¿realmente existen las fuerzas de contacto?

Lo que realmente ocurre cuando empujamos algo, es que los electrones de los átomos más externos repelen a los electrones de los átomos más externos de ese algo. Esta repulsión los acerca a la siguiente capa de átomos, que se sienten repelidos a su vez, etc. Finalmente, ese algo se siente empujado como un todo ya que sus átomos están ligados entre sí, pero a escala atómica… ningún átomo ha contactado con ningún otro. Las fuerzas de contacto no existen, todas las fuerzas de contacto son fuerzas eléctricas vistas desde una perspectiva macroscópica.

Podríamos decir: bueno, si hago mucha fuerza, conseguiré que haya contacto entre átomos, de igual manera que consigo que dos polos iguales de dos imanes se toquen si aprieto lo suficiente.

La cosa es que la ley que gobierna la fuerza con la que se repelen (o atraen) las cargas es la ley de Coulomb:

Y como podemos comprobar, si la distancia entre las cargas r tiende a cero la fuerza F tiende a infinito.

Lo que quiere decir es que lo que llamamos “tocar” es, en primera aproximación, que tus electrones más externos repelan a los electrones más externos del otro objeto.

Si los electrones simplemente se repelieran, no podríamos sostener cosas. Piensa en un objeto en un plano inclinado: los electrones del plano repelen a los del objeto y viceversa y entonces el objeto caería por gravedad.

Pero gracias a la materia (que es más hueca que llena) es que existe la fricción.

Un primer acercamiento a la fuerza de fricción entre dos superficies sería apelar a las numerosas irregularidades que se manifiestan a escala microscópica.

Pero realmente la fuerza de fricción es mucho más complicada y no se debe (únicamente) a estas irregularidades. Cuando la distancia entre átomos es muy pequeña se repelen, pero resulta que a distancias mayores se pueden atraer (por ejemplo, por fuerzas Van der Waals, entre otras). Esto es lo que explica que los átomos puedan mantenerse juntos entre sí (pese a que no se toquen), y que cuando dos superficies deslicen una sobre otra aparezca una fricción debido al ingente número de atracciones entre átomos que surgen para luego desaparecer, pero efectuar a nivel macroscópico una fuerza que llamamos fricción.

La idea simple, que surge de combinar la estructura de la materia con lo que sabemos de las fuerzas eléctricas, es que no existe el contacto tal y como lo imaginamos.

El problema es que la estructura de la materia a nivel atómico no es tan sencilla como la hemos presentado (o como se suele presentar cuando se discute esta idea).

Ya hemos visto en el blog que los electrones, y en general todas las partículas, no son bolitas de radio y bordes definidos. Se pueden entender más bien como nubes (de probabilidad) dispersas por el espacio, con regiones donde es más probable encontrarlas y regiones donde menos (aunque se manifiesten como partículas cuando los detectamos).

Cuando dos átomos se enlazan, las nubes de probabilidad de las partículas implicadas se llegan a solapar, y por tanto, en cierto sentido, ocupan regiones del espacio comunes (sin que esto signifique que se “toquen”).

Pero es que aun podemos ir más allá, ya que la física moderna nos ha dado una nueva visión de cómo son las interacciones a nivel fundamental.

Cuando dos partículas interactúan, lo que realmente está ocurriendo es que intercambian partículas mensajeras de la interacción en cuestión. Por ejemplo, cuando dos electrones interactúan repeliéndose lo hacen mediante el intercambio de un fotón. Realmente lo hacen de muchas más maneras, siendo la descripta la más importante, es decir, la que más contribuye a la probabilidad de que dos partículas se enlacen.

Pareciera que aquí sí que está teniendo lugar un contacto, pero hay que recordar que estos famosos diagramas de enlace no representan realmente los procesos, son formas de transcribir ecuaciones a diagramas y viceversa para facilitar el cálculo.

Más aún, cuando transcribimos a ecuaciones el proceso de enlace, debemos tener en cuenta la posibilidad de que la emisión de la partícula mensajera haya sido con cualquier velocidad (momento realmente). Y encima, las partículas que conectan dos vértices en estos diagramas no tienen “realidad física” al mismo nivel que el resto: se les llama partículas virtuales por ser indetectables ya que no cumplen la relación de Einstein entre masa, momento y energía.

En resumidas cuentas, nunca hemos tocado nada, pero también podemos decir que realmente lo hemos tocado todo. Simplemente tocar, a nivel fundamental, consiste en la interacción por intercambio de partículas mensajeras entre nuestras partículas y las del objeto tocado. No existe otro tipo de interacción, todas las fuerzas son “a distancia” (entendiendo que son mediadas por partículas mensajeras).

Parece que tocamos, pero lo estamos haciendo en un nivel tal que nuestros sentidos definen como tal, pero al mismo tiempo, como estamos construidos de átomos, que emiten partículas mensajeras todo el tiempo, podemos manifestar que por más distancia que nos separe de alguien que esté en las antípodas, lo estamos tocando. Entonces el mundo tal como lo conocemos es una entramada y compleja de red que partículas cuánticas mensajeras que están en constante interacción.

La física del contacto para nuestros sentidos limitados, parece ser finalmente sólo una ilusión.

Ese 15 de noviembre !

Esa mañana de noviembre había amanecido luminosa y algo calurosa, dentro de una primavera decididamente seca. Arrancaron las horas de actividad bajo las pautas de las rutinas acostumbradas. Mamá Ana ejecutaba a la perfección una sinfonía compuesta de múltiples partituras, en la cual ella era directora, música ejecutora de varios instrumentos, acomodadora y por momentos público de sus propias creaciones.

Sus manos volaban mientras nos acomodaba los útiles, carpetas y cuadernos en el portafolio de cuero, al mismo tiempo que sacaba las tostadas, servía té y servía en platitos esas porciones riquísimas de dulce de durazno casero. El tiempo en la mañana siempre era escaso, limitado por el horario del único colectivo interurbano (el 155) que nos llevaba desde la zona de quintas al colegio de la ciudad. Luego del rápido desayuno, terminaba de ponernos prolijos, acomodando los uniformes escolares e intentando peinarnos. Los peinados no eran repetitivos, quizás más el mío de pelo corto, que el de mi hermana más largo, lacio y enredado, el cual costaba poner prolijo.

La ceremonia matutina continuaba con la colocación de medias y calzados, para culminar con el cruce de ruta para la espera del transporte. Esa repetición día tras día, durante todas las semanas del cursado del colegio primario, sería la evidencia más palpable de la semejanza de mamá con una máquina poderosa, llena de amor y compromiso.

Esa mañana de un quince de noviembre, hubo una diferencia apenas perceptible. La cocina estaba llena de un aroma a rico bizcochuelo de vainilla mezclado con fragancias de chocolate.  Me llenó de curiosidad que no alcanzó para preguntar a mamá a que se debían esos olores. Esas exquisitas esencias de la cocina de mamá me acompañan hasta hoy, cuando las huelo en mis recuerdos y em mis mejores sueños.

Al regreso de la actividad escolar, mamá nos tenía preparado el rico almuerzo, el cual devoramos con suma fruición. Papá llegó más tarde de su trabajo, y se sentó en la mesa chica de la cocina para almorzar en compañía de mamá. Mi hermana y yo estábamos absortos llevando a cabo a las tareas escolares, para luego dar rienda suelta a un montón de juegos, acompañados de discusiones y peleas.

Esa noche cenamos algo más temprano, con la presencia de papá y sorprendidos por la compañía de algunos tíos paternos y primos. Cuando iban llegando todos saludaban a mamá de una manera muy especial, deseándole suerte y buena ventura para adelante. Mamá era poco comunicativa de sus cuestiones en general, pero ese día flotaba algo en el ambiente y al menos yo no sabía qué. La torta finalmente era para celebrar su cumpleaños, la cual no era muy afecta a festejar, ya que no le gustaba ser el centro de atención. Sin embargo, no se trataba solo de un cumpleaños común, de una simple celebración de otra vuelta al sol.

Una vez que se fueron todos, luego de haber soplado las velas y cortado la torta, papá y mamá se quedaron como siempre, limpiando y ordenando todo. Por ser día festivo nosotros nos quedamos un rato más, más teniendo en cuenta de que se trataba de un viernes por la noche, a sabiendas de que el sábado no había escuela.

Finalmente, el misterio sería develado por un comentario de papá, bastante escueto, por cierto: “van a tener un hermanito”. Ahí caí en la cuenta de cuál era la razón de todos los saludos familiares afectuosos y con buenos deseos. Mi hermana tomó la noticia con alegría, no en demasía. En mi caso, con ocho años, sentí que el mundo se me venía abajo. Mi mamá era mía, mi ángel de la guarda, mi protectora y ahora vendría a alguien a ocupar ese lugar de privilegio.

Los meses que siguieron me mostraron a mí, mucho más caprichoso y pegado a mamá que de costumbre. Era mi intención dejar en claro que mi posición de hijo pequeño no sería fácilmente arrebatada por un nuevo integrante familiar. Mamá Ana con su paciencia infinita soportaba estoicamente todos mis arrebatos posesivos, que incluía sentarme repetidamente en su falda. Los celos estaban haciendo su mejor trabajo conmigo, provocando molestias familiares y el ceño fruncido de papá. Los recelos inocentes, el sentido de despojo y la falta de conciencia de un niño pequeño, respecto de poder compartir el amor de mamá, fueron el común denominador de todos los meses subsiguientes a la noticia.

En mayo del año siguiente, mamá alumbró a mi hermanito más pequeño, Carlos Ariel, el cual tuvo que ser internado por problemas respiratorios graves durante casi un mes y medio. Mi hermana y yo quedamos al cuidado de un hermano de papá, mi tío Pedro y de su hija Nelly. Alejado de mi hogar sufría por el sufrimiento de mamá, que se pasó todo el tiempo en cercanía de mi hermanito recién nacido, además de seguir sosteniendo esa sensación de ya no ser el número uno.

Carlitos se recuperó del todo y volvimos a casa en familia, siendo bendecidos por la presencia del bebé. Mi madre, que pasó todo ese período bastante angustiada por el pronóstico incierto respecto de la salud de su hijito, recuperó la sonrisa, sus ganas, su empuje vital y volvió a ser la mamá de tiempo completo. Papá nunca dejó de sonreír, siendo optimista de que no pasaría de un susto ya que él sostenía que los pulmones de mi hermanito resistirían. De pocas palabras, papá no era de decaer, sino de confiar en nuestra fortaleza.

Ese 15 de noviembre, no fue un cumpleaños más para mamá sino la confirmación de que volvería a ser madre, luego de más de ocho años de haber concebido a su adorado y pleno de berrinches primer varón. Existen fechas y amores que no se olvidan. Hechos que fortalecen, otros que nos ponen contra la pared, y pasajes para celebrar.

En este nuevo cumpleaños, en donde te mando besos al cielo, recordando tus ojos verdes y añorando esas charlas maduras que teníamos, cuando ya fui más grandecito, te comento que te extrañamos y te queremos tu hijo, tu hija que es mi compañera, y tus nietas que se te parecen en muchas cosas.

Viendo tu foto que tengo en mi escritorio, en donde muestras tu esencia abrazando a tus hermosas nietas, soy consciente de la elegancia y el don de gente, que habitaba en vos.

¡Feliz Cumple Mamá!

Frankenstein, el monstruo despreciado !

Uno de mis primeros cuentos infantiles giraba en torno a la figura del monstruo creado y desdeñado por su propio creador.

Con este cuento, era capaz de reunir a varios niños que escuchaban con atención la breve narrativa, hecho que se repitió en varias ocasiones.

Me aseguraba de conocer el nombre de los pequeños, de modo tal de que el nombre del personaje no coincidiera con el de ninguno, de modo tal que la alusión no generara miedos innecesarios.

Buscaba la simpleza dentro de un personaje que finalmente no resultara tan horripilante como el de la historia original.

Tomás y el monstruo

Tomás era un niño de 8 años que amaba leer historias de aventuras y monstruos. Sin embargo, últimamente, había estado teniendo pesadillas terribles. En sus sueños, se encontraba en un bosque oscuro y sombrío, rodeado de árboles que parecían estirar sus ramas hacia él como si fueran garras. De repente, un monstruo enorme y aterrador aparecía ante él, con ojos rojos que brillaban en la oscuridad y una voz que rugía como un trueno.

El monstruo se acercaba a Tomás, y él intentaba correr, pero sus piernas estaban paralizadas. El monstruo lo agarraba con sus garras y lo levantaba en el aire, y Tomás se despertaba con un grito, sudando y temblando de miedo.

Una noche, Tomás se fue a la cama como siempre, pero esta vez, su sueño fue diferente. En su sueño, se encontraba en el mismo bosque oscuro, pero esta vez, el monstruo no lo atacaba. En su lugar, se sentaba a su lado y comenzaba a hablar con él.

«¿Por qué me temes?», preguntó el monstruo, con una voz que sonaba más triste que aterradora.

Tomás se encogió de hombros. «No sé. Eres un monstruo. Eres feo y aterrador».

El monstruo suspiró. «Soy Frankenstein, un ser creado por un hombre que no me amaba. Me dejó solo y me hizo sentir como un monstruo».

Tomás se sintió un poco culpable. «Lo siento», dijo. «No sabía eso».

Frankenstein sonrió. «No es tu culpa. Pero quiero que sepas que no soy un monstruo. Soy un ser vivo, con sentimientos y pensamientos. Solo quiero ser aceptado y amado».

Tomás se despertó con un sobresalto, y se dio cuenta de que su miedo había desaparecido. Se levantó de la cama y se acercó a la ventana, donde vio que el sol estaba saliendo.

De repente, se sintió un poco más valiente. Se vistió y salió al jardín, donde encontró un libro de historias de monstruos. Lo abrió y comenzó a leer la historia de Frankenstein.

A medida que leía, se dio cuenta de que Frankenstein no era un monstruo, sino un ser que había sido rechazado y maltratado por la sociedad. Se sintió un poco avergonzado de haber tenido miedo de él.

Desde ese día, Tomás dejó de tener pesadillas con Frankenstein. En su lugar, comenzó a soñar con un monstruo amable y gentil, que se sentaba a su lado y le contaba historias de su vida.

La Historia de Frankenstein: Un Clásico de la Literatura

La historia de Frankenstein es una de las más famosas de la literatura, escrita por Mary Shelley en 1818. La novela cuenta la historia de Víctor Frankenstein, un joven científico que se obsesiona con la idea de crear vida a partir de la muerte.

Víctor, un estudiante de medicina, se dedica a estudiar la anatomía humana y la electricidad, y se convence de que puede crear un ser vivo a partir de partes de cuerpos muertos. Después de meses de trabajo, finalmente logra crear un ser que se asemeja a un hombre, pero que es enorme y aterrador.

El ser, que no tiene nombre, es rechazado por Víctor, quien se siente asustado y arrepentido de su creación. El ser, abandonado a su suerte, se ve obligado a sobrevivir en un mundo que lo rechaza y lo teme.

A medida que el ser se desarrolla, se vuelve cada vez más inteligente y consciente de su situación. Se da cuenta de que es un monstruo, un ser creado por un hombre que no lo ama ni lo acepta. El ser se vuelve amargo y vengativo, y comienza a matar a los seres queridos de Víctor.

La novela sigue la persecución de Víctor al ser, quien se ha convertido en un monstruo que busca venganza. Al final, el ser muere en un barco en el Ártico, y Víctor muere poco después, agotado por su obsesión.

La Vida de Mary Shelley: La Creadora de Frankenstein

Mary Shelley (1797-1851) fue una escritora británica, conocida por ser la autora de la novela «Frankenstein», considerada una de las obras maestras de la literatura de terror y ciencia ficción.

Mary Shelley nació en Londres, Inglaterra, el 30 de agosto de 1797. Su madre, Mary Wollstonecraft, fue una filósofa y escritora feminista, autora del libro «Vindicación de los derechos de la mujer». Su padre, William Godwin, fue un filósofo y escritor anarquista.

La infancia de Mary estuvo marcada por la tragedia. Su madre murió poco después de su nacimiento, y su padre se casó con una mujer que se convirtió en una figura materna para Mary y su hermana Fanny.

En 1812, Mary conoció a Percy Bysshe Shelley, un joven poeta y filósofo que se convirtió en su amante y, más tarde, en su esposo. La relación entre Mary y Percy fue intensa y apasionada, y se caracterizó por su amor por la literatura y la filosofía.

En 1816, Mary y Percy viajaron a Suiza, donde se encontraron con Lord Byron, un amigo y colega de Percy. Fue durante este viaje que Mary concibió la idea de «Frankenstein».

La idea de «Frankenstein» surgió una noche en que Mary y sus amigos se reunieron para contar historias de terror. Mary se inspiró en la mitología griega y en la ciencia de la época, y comenzó a escribir la historia de un científico que crea un monstruo.

La novela se publicó en 1818, cuando Mary tenía solo 20 años. Inicialmente, la novela no fue un éxito, pero con el tiempo se convirtió en un clásico de la literatura.

Mary y Percy se casaron en 1816, y tuvieron cuatro hijos. Sin embargo, su vida juntos estuvo marcada por la tragedia, ya que dos de sus hijos murieron en la infancia.

Percy murió en 1822, en un accidente de barco. Mary se quedó sola, pero continuó escribiendo y publicando novelas y ensayos.

Mary Shelley murió el 1 de febrero de 1851, a la edad de 53 años. Su legado como escritora y creadora de «Frankenstein» ha sido reconocido y celebrado en todo el mundo.

Qué nos dice la IA acerca de la posibilidad real de crear un Frankenstein moderno.

En la actualidad, la ciencia ha avanzado mucho en el campo de la biotecnología y la ingeniería genética. Es posible crear organismos genéticamente modificados y clonar animales. Sin embargo, crear un ser humano artificial, como el de Frankenstein, es aún un tema de ciencia ficción.

La creación de un ser humano artificial requeriría una comprensión profunda de la biología humana y la capacidad de replicar la complejidad del cerebro humano. Además, la ética y la moralidad de crear un ser humano artificial son temas que deben ser considerados.

Aunque no es posible crear un ser como Frankenstein en la actualidad, la historia de Frankenstein sigue siendo relevante en la sociedad actual. La novela plantea preguntas importantes sobre la ética de la ciencia y la responsabilidad de los científicos.

En conclusión, la historia de Frankenstein es un clásico de la literatura que sigue siendo relevante en la actualidad. Aunque no es posible crear un ser como Frankenstein, la novela plantea preguntas importantes sobre la ética de la ciencia y la responsabilidad de los científicos. La historia de Frankenstein es un recordatorio de que la ciencia debe ser utilizada de manera responsable y ética.

Frankenstein, un monstruo despreciado, que al final de cuentas no daba tanto miedo.

Natural y artificial, trabajando colaborativamente !

Las empresas están comenzando a valerse de las ventajas que se consiguen con la aplicación de la IA. Algunas han creado un departamento o comité encargado de su implantación y aprovechamiento. Del mismo modo que hace unas décadas se crearon los comités de calidad, basados en la mejora continua del ciclo de Deming (por eso algunos le llamaron círculo de calidad, en relación con su forma), en la actualidad, la aplicación de la herramienta se está materializando con sus aportes positivos y negativos.

Las políticas para el uso de la IA en los entornos laborales aún no son del todo claras. Más allá de la existencia o no, algunas personas han aprendido a usar esta herramienta en su quehacer personal, por lo que ante una dificultad laboral, usan esas aplicaciones para resolver problemas simples o complejos, crear planes, evaluaciones estadísticas, o sólo mejorar sus presentaciones o redacciones de ideas o proyectos.

Dependiendo el estadio de madurez organizacional, la aplicación de la inteligencia no natural puede ser un antes y un después para la mejora de la efectividad en la toma de decisiones. Aprender a decidir en entornos con múltiples entradas y varias salidas, plagado de variables y probabilidades, normalmente requiere un equipo de profesionales senior que no sólo se valen de su conocimiento, sino además de su intuición. La disposición de un equipo de alto desempeño es un paso muy importante, que, si es acompañado por recursos económicos y financieros, deviene por lo general en buenos resultados, con picos y valles de productividad. La inclusión de la inteligencia asistida, en campos claves como el que acabo de mencionar, posibilita incrementar el grado de aciertos, ayudando ciertamente a las personas a decidir.

Hace unas cuatro semanas el equipo estaba inmerso en un proceso de arranque y estabilización de un proceso industrial complejo. El equipo de profesionales con distinto grado de experiencia fue capaz de gestionar ese proceso de presión y resultados, por supuesto con distintas aportaciones de cada uno de sus integrantes. Como líder de líderes, mi tarea era asistir mostrando la brújula, tratando de manejar como podía mis ansiedades, y posibilitando entornos de trabajo relajados dentro de largas jornadas que requerían una máxima concentración.

Las cosas se fueron acomodando, hasta que quedamos presos de algunos detalles que no estaban siendo fáciles de resolver. Para uno de ellos, un ingeniero se valió de la ayuda de la inteligencia artificial, la cual le simplificó enormemente una serie de cálculos complejos. Siendo honesto, al principio me pareció que era una pérdida de tiempo. Más tarde nos juntamos a revisar los cálculos, que la herramienta había entregado, partiendo de una orientación muy buena que este profesional le había introducido a la herramienta. Revisando las preguntas, las respuestas y los resultados y recomendaciones, caí en la cuenta de que el trabajo que había desarrollado la IA, era algo similar a lo que pudiera haber hecho un equipo multidisciplinario de personas, trabajando por varias horas, consultando varias fuentes bibliográficas y debatiendo todos juntos para llegar al objetivo.

La enorme diferencia radicaba en que, a esta aplicación, orientada de buena manera, con indicaciones bastante precisas, por cierto, le había tomado menos de dos horas, para entregar un resultado exacto. Mi sorpresa fue mayúscula cuando caí en la cuenta de la enorme potencialidad que tiene ese cerebro artificial cuando es guiado hacia lo que se desea obtener. Obviamente sacamos rédito de esta situación para encontrar un camino, que nos estaba costando tiempo y recursos encontrar.

Más allá de lo expuesto, que en este caso fue un beneficio, y ya hablando del tema a nivel general, existe asimismo el temor a que la IA implique pérdida de empleo, sobre todo para las personas menos calificadas.

A continuación, un texto extraído de un informe internacional sobre el tema.

Las implicaciones en el mercado laboral

La preocupación más apremiante para muchos trabajadores es que la IA les quite sus puestos de trabajo. Aunque esto se deba, en parte, al catastrofismo provocado por la ciencia ficción, los esfuerzos deben orientarse a identificar el tipo de tareas que sustituirán los sistemas de IA y a preparar el nivel de cualificación de los trabajadores para adaptarlos a las exigencias actuales y futuras del mercado laboral.

El impacto de la IA adopta diversas formas y depende del tipo de trabajo y de la tecnología que se implemente. Una IA que reduzca la demanda de mano de obra puede hacer que el incremento salarial sea más lento y haya un mayor desempleo. Por ahora, los datos indican que es más probable que la IA afecte negativamente a los trabajadores poco cualificados y a las mujeres. Por otro lado, las tecnologías que permitan adquirir más habilidades y mejorar las cualificaciones profesionales de los empleados pueden resultar en un mayor incremento salarial y en unas experiencias laborales más enriquecedoras.

En general, las empresas que despliegan tecnologías de IA presentan un ligero aumento en la demanda de trabajadores. Sin embargo, esto varía en función de los niveles de cualificación, es decir, que hay una demanda más alta de trabajadores cualificados y una demanda más baja de trabajos de cualificación baja y media.

Algunas recomendaciones para desplegar la IA

La IA ofrece muchas oportunidades, pero que su implementación sea un éxito depende de varios factores. El informe al que hago referencia ofrece una serie de recomendaciones que serán de ayuda a los directivos de empresas para encontrar un equilibrio satisfactorio entre la creación de eficiencias y la protección del empleo:

  • Transmitir mensajes formulados en positivo cuando se hable de la IA para destacar las ventajas que aporta.
  • Incorporar recursos como asistentes para la tecnología in situ y material didáctico.
  • Ofrecer formación antes y durante la implementación de los sistemas de IA.
  • Identificar las tareas y los grupos de empleados con más probabilidades de beneficiarse de la colaboración entre ser humano e IA.
  • Agrupar las prácticas de trabajo y los mecanismos de apoyo: no tratar a la IA como si fuese una solución aislada.
  • Aplicar modelos de liderazgo positivo para promover la adopción de la IA.
  • Fomentar las interacciones entre empleados e IA para promover la productividad y hacer que las tareas sean más agradables.
  • Garantizar que los empleados tengan un estatus y un valor superior a las soluciones de IA.
  • Implementar la IA para complementar y ampliar las funciones, y no para sustituirlas.
  • Ofrecer formación a los empleados que puedan ser reemplazados de sus puestos de trabajo por la implementación de la IA.

Los investigadores de este informe concluyen que, si crean entornos de trabajo favorables y se capacita a los empleados, las organizaciones pueden aprovechar todo el potencial de los sistemas de IA y reducir al mínimo las consecuencias negativas.

En lo personal creo que tenderemos a un equilibrio, como ha sucedido con otros avances de la tecnología, y que resulta imperioso valerse de una herramienta que encierra varias bibliotecas, aprende con nosotros y colabora en la reducción del stress, mejorando de esta manera los ambientes de trabajo.

Natural y artificial, trabajando colaborativamente !

La brecha comunicacional!

Desde que el homo sapiens fue capaz de comunicarse de maneral oral, más tarde escrita y últimamente mediante otros canales, que le permiten estar más conectado, fue preso de esa propia comunicación, debido a múltiples factores, que están ligados a nuestra propia naturaleza humana y a las diferencias que tenemos como observadores de los objetos, acontecimientos, conceptos y visiones.

Nuestros mapas mentales, estados de ánimo y grado de compromiso, juegan un papel muy importante a la hora de nuestra interacción del tipo que sea. La comunicación cuando se vuelve tortuosa, poco prolija y con contenido cambiante de interlocutor en interlocutor, se dice que se torna ineficaz e improductiva. Humanamente no es tan sencillo replicar un mensaje sin equivocaciones, respetando el sentido original (cuando se conoce), para que finalmente el contenido llegue al objetivo deseado.

La comunicación eficaz es la savia de cualquier organización próspera. Sin ella, incluso los equipos con más talento tienen dificultades para cumplir los plazos, alcanzar las metas y mantener un entorno de trabajo armonioso.

La falta de comunicación también provoca importantes pérdidas económicas debido a que los trabajadores dedican una parte importante de su semana laboral a resolver lagunas de comunicación, lo que disminuye la productividad.

Como líder, gestionar los peligros de la falta de comunicación puede ser todo un reto. Hay que identificar las lagunas de comunicación, determinar sus causas profundas y encontrar formas estratégicas de abordarlas, sobre todo en la coexistencia de diferentes generaciones trabajando en conjunto.

¿Qué es una brecha en la comunicación?

Una brecha en la comunicación se produce cuando el mensaje deseado (entre dos personas o grupos) no se transmite bien o no se entiende con claridad.

En cualquier caso, el resultado es que las personas «no están en la misma página». La falta de comunicación puede producirse de distintas maneras. Algunas instancias comunes que vemos a nuestro alrededor:

Malentendidos: Cuando el mensaje es malinterpretado por la persona que lo recibe

Falta de comunicación: La gente no se comunica o retiene información por miedo o falta de orientación

Comunicación ineficaz: El lenguaje o los gestos inadecuados desvían el mensaje real, creando confusión. Un ejemplo sería un error gramatical que cambia el significado del mensaje

Las lagunas en la comunicación casi siempre conducen al conflicto y a la ineficacia, independientemente del formato y contexto en el que se presenten.

Detectar a tiempo los problemas de comunicación puede evitar que problemas menores se conviertan en graves.

Malentendidos frecuentes: Si los miembros del equipo malinterpretan a menudo las instrucciones o la información, es señal de un posible fallo en la comunicación.

Disminución de la productividad: Un descenso repentino de la productividad, el incumplimiento de plazos, el aumento de errores y la presencia de varias personas trabajando en las mismas tareas son señales de que los empleados no están recibiendo la información adecuada para realizar sus tareas con eficacia.

Baja moral: ¿De repente las personas contribuyen menos en las reuniones o discusiones de grupo? Lo más probable es que se sientan infravalorados o ignorados, posiblemente a causa de las brechas de comunicación.

Aumento de los conflictos: Los frecuentes malentendidos y conflictos entre los miembros del equipo o la falta de colaboración también reflejan una comunicación ineficaz.

Metas desalineadas: Si todos los miembros de su equipo tienen dificultades para ponerse de acuerdo, es hora de examinar los procesos de comunicación y de transmitir las metas con mayor claridad

Retrasos en la toma de decisiones: Los retrasos constantes en la toma de decisiones también son señal de deficiencias en la comunicación, ya que los responsables de la toma de decisiones pueden no tener acceso a información crítica o carecer de claridad sobre las metas del proyecto

Puntos de acción: Si las reuniones de equipo carecen de un orden del día claro, dan lugar a debates improductivos o acaban sin puntos de acción ni plazos fijos, es necesario mejorar la organización, la comunicación en equipo y las prácticas en el lugar de trabajo

Es bueno destacar que la mayoría de las personas razonables no necesitan salirse con la suya en una discusión. Sólo necesitan que se les escuche y saber que su aportación se ha tenido en cuenta y se ha respondido a ella.

Las brechas de comunicación pueden deberse a varios factores, como las diferencias de estilos de comunicación problemas tecnológicos y barreras emocionales o físicas.

1. Problemas tecnológicos

La tecnología desempeña un rol fundamental en la comunicación en el lugar de trabajo. Sin embargo, cuando la tecnología está anticuada o es incompatible con los distintos programas o sistemas utilizados en la organización, puede crear importantes retos y barreras de comunicación.

Uso de múltiples herramientas: Los mensajes importantes pueden perderse o retrasarse cuando diferentes departamentos o miembros del equipo se comunican a través de múltiples plataformas.

Confiar en tecnología obsoleta: Utilizar herramientas de comunicación tradicionales con funciones obsoletas puede provocar problemas técnicos frecuentes, como bloqueos del software o un rendimiento lento, que dificultan la comunicación oportuna.

2. Excesivo spam y gestión ineficaz de los mensajes

Supongamos que el equipo utiliza varias plataformas de comunicación o está incluido en varios canales. En ese caso, lo más probable es que reciban notificaciones de mensajes que no les conciernen o que sean bombardeados con información irrelevante. Esto provoca una sobrecarga de información que hace que su equipo se pierda mensajes importantes.

3. Barreras lingüísticas, culturales y generacionales.

En los lugares de trabajo multiculturales, las diferencias lingüísticas y los matices culturales también afectan significativamente a la comunicación. Por ejemplo, los empleados que no dominan la lengua principal utilizada en el lugar de trabajo pueden tener dificultades para comprender y transmitir mensajes con eficacia.

4. Diferentes estilos de comunicación

Los empleados pueden tener distintas preferencias comunicativas. Cuando estos estilos chocan, pueden dar lugar a dificultades en la comunicación. Algunos empleados prefieren las conversaciones cara a cara o las llamadas telefónicas, mientras que otros prefieren el correo electrónico o los mensajes. Mezclar diferentes estilos de comunicación puede dar lugar a malentendidos.

5. Conflictos interpersonales

Los desacuerdos personales, los fracasos en el trabajo y los conflictos entre los miembros de un equipo pueden crear importantes barreras para una comunicación eficaz. Los empleados que no confían en sus jefes o compañeros pueden ser menos propensos a compartir información.

A veces, las diferencias jerárquicas dificultan la comunicación abierta, y los empleados de niveles inferiores se muestran reacios a compartir preocupaciones o ideas.

6. Razones emocionales

A veces, los empleados también dudan en comunicarse abiertamente porque temen consecuencias negativas por hablar o cometer errores. Incluso la falta de confianza en tus empleados puede hacer que se guarden ideas brillantes.

¿Cuáles son los impactos de una comunicación deficiente?

Con la información fluyendo libremente , con precisión y los equipos colaborando eficazmente, los proyectos se desarrollan sin problemas y la moral de los empleados en alza. Esta es la descripción de un lugar de trabajo ideal. La realidad de muchas empresas dista mucha de esto, ya que aún sin saberlo se encuentran inmersos en un ambiente impactado por problemas de comunicación, los cuales producen:

1. Disminución de la productividad

Cuando las instrucciones no son claras o las expectativas no se comunican correctamente, un equipo no puede realizar sus tareas con éxito. Esto produce pérdida de tiempo, incumplimiento de plazos y pérdidas económicas.

2. Aumento de los conflictos en el lugar de trabajo y bajada de la moral de los empleados

Cuando las cosas van mal por falta de comunicación, los miembros del equipo pueden empezar a señalarse con el dedo y el espíritu de equipo se va por el excusado. Se puede observar que los empleados se sienten desmotivados y desvinculados. Peor aún, pueden sentir resentimiento hacia la empresa como un todo.

3. Falta de colaboración entre los empleados

Garantizar una comunicación fluida en los equipos ya es bastante difícil. Para los equipos remotos o híbridos, es bastante más difícil. Los silos de información entre equipos remotos o híbridos pueden dar como resultados empleados frustrados, desconfianza entre los miembros del equipo, una toma de decisiones más lenta y oportunidades perdidas.

¿Qué podemos hacer?

Para mejorar como nos comunicamos y reducir al máximo las brechas, se pueden llevar a cabo acciones en pos de….

1. Dar prioridad a la transparencia

Pongámonos en los zapatos del otro e imaginemos cómo te sentirías si pensaras que te están ocultando información. Seguro que eso afectaría la confianza en los miembros de un equipo y habría personas que se sentirían infravaloradas.

De ahí que es recomendable promover una cultura transparente para reducir las brechas de comunicación en el lugar de trabajo.

Algunas recomendaciones:

Compartir información de forma abierta y coherente con todos los miembros del equipo, independientemente de su posición en la jerarquía. Esto fomenta el sentido de inclusión y mantiene a todos en la misma página.

Explicar a los empleados el razonamiento o el contexto que subyace a las decisiones de toda la organización para que comprendan el panorama general.

Priorizar la creación de espacios seguros para que los empleados puedan dar su opinión y hacer preguntas sin miedo a las consecuencias, ya que los entornos de confianza facilitan la comunicación abierta.

2. Utilizar canales de comunicación eficaces

No existe un enfoque único para la comunicación eficaz en el lugar de trabajo. Puede ser necesario hacer algunas pruebas y verificar que funciona mejor. Sin embargo, algo que funciona para mejorar la comunicación es utilizar los canales de comunicación adecuados.

Ajustar unas directrices claras sobre el uso de los distintos canales para comunicar distintos tipos de actualizaciones. Por ejemplo, los miembros del equipo deben utilizar el correo electrónico para los anuncios formales, las apps de mensajería instantánea para las comunicaciones urgentes o la colaboración en equipo, y las videoconferencias para los debates detallados sobre proyectos y las sesiones de formación.

3. Ajustar las normas de comunicación de toda la empresa

Establecer directrices claras para la comunicación garantiza la coherencia y evita malentendidos.

Recomendaciones:

Definir las expectativas de tiempos de respuesta, especialmente para equipos que trabajan en zonas horarias diferentes

Establecer los canales de comunicación preferidos para los distintos objetivos

Marcar la información sensible como confidencial y asegurarse de que está protegida

Establecer directrices básicas para el formato del correo electrónico, como líneas de asunto, títulos y viñetas, para mejorar la legibilidad y garantizar que la información clave se entienda fácilmente

Mencionar las normas de reunión para las videollamadas en equipo

Establecer normas de denominación y formato de los documentos

Utilizar un enfoque descendente para aplicar estas normas. Los líderes deben adherirse a las normas para que el equipo las siga.

Espero les resulte de utilidad, para que las brechas terminan reduciéndose en la organización y no resulten finalmente insalvables.

Trabajar en la brecha es el principal desafio.

La esperanza verde, de los hijos y la palabra !

Las tardes de verano resultaban más soportables, amparados del sol y de las elevadas temperaturas, gracias al follaje de compañeros altos, verdes y frondosos. La fresca sombra era nuestro cobijo, el agua que corría por las canales de riego una bendición, que disipaba nuestra energía incontrolable, aquella que se dispone a raudales durante la infancia.

La ventura del hombre está ligada a la proliferación de las especies arbóreas, del tipo que sea. Ellas oxigenan el planeta, ofrecen sus frutos y dan cobijo a otras especies animales, que con su trinar, sus cortejos y sus nidos, llenan de color al silencio y a la vida.

Por todo esto es que soy un agradecido por haber disfrutado de esa niñez inolvidable, donde hubo presencia de árboles, frutos, juegos y cosecha.

El poeta, periodista y revolucionario Jose Martí expresó alguna vez la frase que da origen al título de hoy: «hay tres cosas que cada persona debería hacer durante su vida, plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro». La declaración adquirió valía por sí misma, dejando en un segundo plano al autor de esta. Una sentencia con una especie de vida propia, fuente de inspiración y caja de resonancia para muchos pensadores, cualquiera sea su orientación política, social, cultural o religiosa.

La simpleza de ese pensamiento les permitió a personas sin grandes vuelos filosóficos como yo, buscar un significado más allá del eminentemente literal.

Trascendencia

El hecho de trascender implica darle sentido a ese sustantivo para que pueda ser abarcado no sólo por el pensamiento racional, sino además por nuestro cuerpo, emoción y lenguaje.

Podemos decir que de nuestro paso por la tierra hablarán nuestras obras, nuestras acciones y nuestros ejemplos, de lo contrario será como si sólo hubiéramos pasado sin más.

Trascender quiere decir ir más allá de nosotros, pasar de “adentro” hacia “afuera”, elevarnos por sobre la cotidianidad, atrevernos a dejar una huella…

La trascendencia no es un atributo de unos cuantos, iluminados, está en el ADN de cada ser humano. Estoy seguro de que aquel que este leyendo este escrito ha trascendido a su manera.

En mi caso personal he plantado varias arboles a lo largo de mi vida, en especial los que dan frutos comestibles. Aún lo sigo haciendo, con mayor o menor éxito, continuando con esta práctica.

Gracias a Dios tengo tres hijas que me alegran, me ayudan a ser mejor cada día y le dan sentido a mi existencia…

Escribir, planificar y corregir los más de cuatrocientos blogs que llevo escrito me ha tomado mucho tiempo, dedicación y esfuerzo.

En cada uno de esos campos he intentado poner lo lo mejor de mí.

Asimismo, he puesto bastante de mi trascendencia en el desarrollo profesional y laboral. Creo que muchos de nosotros han hecho algo parecido en este y otros grandes núcleos de significancia personal y social.

Legar una impronta que pueda ser compartida, disfrutada y apropiada en parte por los que vendrán, es casi como un sueño que da plenitud a quien lo ejercita.

El árbol será un proyecto desde sus incipientes inicios hasta que adquiere una madurez y da frutos, el libro puede ser una exquisita pintura y los hijos pueden ser esos niños por los cuales hago un trabajo solidario permanente para que puedan alimentarse todos los días.

Salir de uno mismo, haciendo por los demás y por uno mismo lo que mejor nos sale.

Significancia

La dimensión humana como un todo viene acompañada por tres condiciones, con las que se corresponden tres tipos de actividad: labor, trabajo, acción.

La labor puede ser entendida al compromiso y responsabilidad asociada en cada una de las tareas que se hacen de manera constante por ejemplo para tener, amar y educar a un hijo.

El trabajo por lo general es asociado un gasto de energía mental y física, hecho en ocasión de una actividad específica, tal es el caso de plantar un árbol.

La acción deviene de una expresión declarativa del lenguaje en sus múltiples facetas incluyendo descripciones y juicios. Cuando uno escribe está accionando desde sus palabras. Es por ello que escribir un libro se asocia a una acción que va más allá del hecho de escribir.

Uniendo las tres maneras de entender la significancia de trascender, podemos decir que tener un hijo, es una parte de nosotros en el mundo, es para algunos una necesidad que nos acerca a una vida plena. Esto se logra con labor, que implica amor, educación, contención, amor junto a valores compartidos.

Plantar un árbol, es crear un ser nuevo, al que hay que cultivarlo y crecerá en parte gracias a nosotros. Es colaborar con la naturaleza para incrementar las posibilidades de esa nueva entidad de vida. Esto lo creamos gracias al trabajo. Laborando en el tiempo, le damos permanencia, constancia y perseverancia a las cosas.

Podemos escribir un libro, dando rienda suelta a nuestra imaginación, creatividad y accionando a través de la palabra. No será perfecto, pero será nuestro punto de partida para movernos hacia….

Los visionarios, dentro de sus rasgos, cuentan con la capacidad de declarar hoy cómo se ven a sí mismos en un lapso determinado. Esa declaración fundamental los orienta a la acción constante y planificada, involucrando labores, trabajos y acciones derivadas de esas sentencias visionarias.

Una pequeña huella en el mundo dentro de nuestra mortalidad de la que no podemos escapar tiene que ser nuestra aspiración para permanecer con un humilde sesgo de inmortalidad.

Marcos de Referencia

En una conversación que mantuve durante la semana pasada, espontáneamente dije: “es que a veces ando medio perdido”. Esta afirmación le produjo risa a mi interlocutora.

Siento que esa frase me devuelve a mi condición humana esencial: «somos seres en búsqueda permanente del conocimiento sin alcanzarlo del todo, cerca de la plenitud sin siquiera darnos cuenta, buscando faros que nos faciliten transitar en el camino que hemos elegido».

Los tres elementos que nos trae Martí son como marcos de referencia que nos permiten encausarnos en el dar y amar en la cercanía de un hijo, en el expresar y declarar lo que sentimos al escribir un libro y en esa pulsión por vivir más allá de nuestra conciencia, por ejemplo, cuando usamos nuestras manos para plantar un árbol.

Cuando me siento perdido vuelvo a la contención de las referencias, a pedir ayuda, a sentir los afectos, a la lectura o escritura, a la música y a todo aquello que me devuelve al centro de mi equilibrio.

Equilibrio dentro de los marcos de referencia es la cuestión central que se debate en la famosa frase de Martí. El equilibrista puede sufrir algún trastabillo arriba de la soga. Para no caer usa su vara, sus brazos para volver al centro, con su mirada enfocada hacia dónde va.

Un interrogante para disparar reflexiones personales:

¿Qué agregarías, reemplazarías o quitarías a la triada elegida por Martí?

La esperanza viene de la mano de las hojas verdes y multicolores, la continuidad de la vida en la trascendencia de los hijos y la palabra en forma de escrito.

Seguro hay varias esperanzas más, en las cuales enfocarnos.

Yo tuve la suerte de vivir protegido por esos custodios altos y exuberantes.

El planeta los necesita para continuar con la trascendencia y la palabra.

Demasiados peros !

Observador de las costumbres lingüísticas, de la preponderancia de unas palabras sobre otras, dentro de mis limitaciones humanas y sesgos adquiridos, estoy notando con suma repetitividad un uso desmedido de las denominadas conjunciones adversativas.

En especial la reina de las conjunciones, quizás la más prolífica y adaptable de todas:  me refiero a “pero”.

La palabra “pero” es una palabra increíble cuando la primera parte del enunciado es negativa, sin embargo, cuando la primera parte de la oración es positiva, este “pero” se transforma en lo más desagradable de la vida. A raíz de este dilema surgen varias dudas sobre la utilización de esta palabra dentro de nuestras comunicaciones.

Del latín per (por) y hoc (tanto). Desplazó a “mas”, derivado del latín “magis”, que hasta el siglo XV era la conjunción adversativa por excelencia.

¿Qué es una conjunción adversativa?

Se usa para introducir una proposición que contradice o se contrapone a la anterior.

Sinónimo: más

Además, se usa en posición inicial con valor enfático o para indicar sorpresa.

Ejemplo: ¿pero, qué estás haciendo?

También se utiliza para contraponer una afirmación a una negación anterior.

Sinónimo: sino.

También puede considerarse un adverbio de negación

Es como decir, “pese a lo precedente”.

Sinónimos: empero, no obstante, sin embargo.

Usado como argumento en contrario.

Sinónimos: inconveniente, objeción, reparo.

Ejemplos donde se incluye el difundido “pero”:

  • no hay pero que valga: sin pretextos ni excusas.
  • poner peros: buscar defectos, poner reparos.
  • muy, pero muy: manera enfática de sobredimensionar un argumento.
  • pero eso sí: forma enfática de denotar que se acepta una propuesta bajo una condición (equivale a «con una condición«) o también puede denotar chantaje.

La aclaración resulta simple, el poder de esta palabra es capaz de echar abajo una oración completa, y no solo eso, sino a personas, en diferentes circunstancias. Esta palabra no tiene ningún tipo de modificación léxica, es invariable en su sentido morfológico y contundente a la hora de utilizarlo; tan solo posee cuatro letras, los cuales son capaces de destruir trabajos, amores, familias y demás.

Los ejemplos son variados: “eres lindo, pero no me dejan salir”, “gracias, pero me debo ir”, “eres un gran tipo, pero no podemos contratarte en estos momentos”.

De qué sirve aquella aclaratoria al comienzo de la oración, si se destruye toda la ilusión que se comienza a crear luego de la utilización de una palabra. El dilema de usar el “pero” de manera repetitiva es variado, puede radicar en que no podemos ser directos con las personas o en la necesidad de resaltar una cualidad para que lo siguiente no se tome a mal lo que se dice después. No dispongo de una respuesta concreta para esto ni mucho menos, ya que puede ser una causa multifactorial, por ejemplo, si nos referimos a los contextos culturales de cada región. Lo que sí puedo asegurar es que este término es parte del lenguaje, parte de nuestra literatura y de nuestras costumbres.

Detrás de todos los ejemplos que he dado podemos revisar en nuestro historial memorístico y trasladarnos hacia el pasado, para sentir un montón de “peros” calándonos los huesos como el frío en el invierno austral, presos de aquellos vientos sureños que nos dejan inmóviles. Es así esta conjunción, es traicionera desde las entrañas. No se puede confiar en un discurso tan bello cuando se utilizan palabras como esas.

En fin, la vida es así, funciona con oposiciones, vida y muerte, luz y lado oscuro. El hombre corre tras la perfección, sin embargo, es una ilusión, no existe, es un espejismo en todos los sentidos. Corremos tras aquella perfección porque nos mantiene en constante aprendizaje y, a mi parecer, el utilizar de forma positiva aquella palabra es aprender a recitar poesía: “no puedo hoy, pero de alguna forma de ayudaré”, “no te puedo recibir en mi casa, pero vamos a tomar un café”. Es utilizar lo contrario para dar una sorpresa. El “pero” solo da alegrías cuando este se utiliza en el momento oportuno, para salir de algo negativo que estamos afirmando, sólo en ese momento.

Es por esto, y aquello, que según mi punto de vista la proliferación masiva del “pero” resulta tan grave, porque, más que para alegrías, en nuestra sociedad la utilizamos para evadir responsabilidades, para no ser directos. Incluso esta conjunción la he empleado por mucho tiempo en mis primeros escritos. La ponía en práctica por el mismo miedo a no ser directo, al qué van a pensar, acostumbrado a suavizar toda responsabilidad descrita en papel. A la vez, a decir verdad, cuando se utiliza para momentos agradables, esta dicotomía comienza a gustarnos, a hacernos sentir cómodos en cualquier lugar y circunstancia. El lenguaje no discrimina por si mismo, por lo que este problema no es de carácter léxico, sino cultural, relacionado con las costumbres.

Demasiados peros suenan a hipocresía, mientras nos perdemos la oportunidad de ser transparentes y francos para comunicarnos plenamente con los otros.

Hay peros que usamos como excusas para nosotros mismos, escondiendo nuestros propios fantasmas y debilidades, en conversaciones internas con palabras que sólo escucha nuestro cerebro:

«Me di cuenta, pero no pude hacer nada».

«Pero que más da, me tomo otra copa, total he manejado muchas veces sin problemas».

«Pero si no hay controles, por qué te detienes en el semáforo».

«Fallé es cierto, pero la culpa la tuvo el contexto».

Demasiados peros nos acorralan, transformándonos en un cúmulo de justificaciones de la adversidad, en que tantas veces nos hemos metido.

Todo esto, mientras escribo me llama a la reflexión de alejarme de los “demasiados peros”.

Un “pero” por aquí, un “pero” por allá, derrumban nuestras posibilidades de hacer algo distinto para nosotros y los demás.

Demasiados peros no pueden ser un horizonte hacia donde mirar con confianza.

Espero que te haya gustado este ataque frontal contra los peros negativos.

Mientras trato de erradicar esa y otras palabras sinónimas que limitan mi accionar, te invito que si te parece hagas lo mismo.

Evadir los demasiados peros negativos debe ser quizás un objetivo por el cual abrazar instancias superadoras.

Corazón delator !

Un viento inusitado para la época acompañado de calor cuasi veraniego es una combinación extrema para determinadas estructuras vegetales, mientras que los animales sufren el golpe, acomodándose bajo la sombra, salvo aquellos de sangre fría, a los cuales esto no parece afectarles tanto.

Todo hace presumir que el verano será intenso, incrementalmente caluroso como marca la tendencia del calentamiento.

El calor extremo provoca que, caminando bajo el sol, la deshidratación se acelere y con ello que nuestro corazón debe latir cada vez más rápido. La explicación es muy natural: con menos volumen y un mayor contenido de sodio, la sangre es más espesa y no fluye con la misma fluidez que cuando se bebe mucha agua. Para mantener la circulación sanguínea, la frecuencia cardíaca aumenta. La presencia de nuestro corazón se vuelve más evidente en nuestro organismo. Sólo hay que tomarse el tiempo de escuchar su presencia vital.

La vinculación con nuestro motor principal, aquel que lleva combustible a nuestro cuerpo, me sirve de entrada para referirme la historia del “corazón delator”.

Muchos de nuestra generación y de las siguientes, se percataron de la existencia de este concepto, bien descripto en la letra de la canción de Soda Estéreo, maravillosamente entonado por el ya desaparecido Gustavo Cerati.

La poesía de la canción dice:

“Un señuelo

Hay algo oculto en cada sensación

Ella parece sospechar

Parece descubrir, en mí, debilidad

Los vestigios de una hoguera

Oh, mi corazón se vuelve delator

Traicionándome

Por descuido

Fui víctima de todo alguna vez

Ella lo puede percibir

Ya nada puede impedir, en mí, fragilidad

Es el curso de las cosas

Oh, mi corazón se vuelve delator

Se abren mis esposas

Un suave látigo, una premonición

Dibujan llagas en las manos

Un dulce pálpito, la clave íntima

Se van cayendo de mis labios

Un señuelo

Hay algo oculto en cada sensación

Ella parece sospechar

Parece percibir, en mí, que aquel amor

Es como un océano de fuego

Oh, mi corazón se vuelve delator

La fiebre volverá de nuevo

Un suave látigo, una premonición

Dibujan llagas en las manos

Un dulce pálpito, la clave íntima

Se van cayendo de mis labios

Como un mantra, de mis labios

De mis labios.”

Con esta canción, muchas personas de nuestra generación tendieron puentes de amor, y aún hoy esta canción sigue siendo un ícono de la prolífica carrera del desaparecido cantante y compositor.

Sin embargo, la historia original “del corazón delator”, se remonta a mucho tiempo atrás. En las palabras del autor, “la historia parte de un cuento de Allan Poe, donde un corazón delata a una persona que mató a otra. En este caso la escribí pensando en que mi corazón me delata cuando veo a la persona que amo”.

Este cuento del famoso escritor Edgar Allan Poe, fue publicado por primera vez en Estados Unidos en el año 1843 y republicado en el Broadway Journal en agosto de 1845.

La historia presenta a un narrador anónimo obsesionado con el ojo enfermo (que llama «ojo de buitre») de un anciano con el cual convive. Finalmente decide asesinarlo. El crimen es planeado cuidadosamente y, tras ser perpetrado, el cadáver es despedazado y escondido bajo las tablas del suelo de la casa. La policía acude a la misma y el asesino acaba delatándose a sí mismo, imaginando alucinadamente que el corazón del viejo se ha puesto a latir bajo la tarima.

El cuento es relatado por un narrador que insiste desde el primer momento en que es una persona normal, aunque sus sentidos son muy agudos. El anciano con el que él suele vivir tiene un ojo nublado y azulado, como si fuera un «ojo de buitre». Esto causa una gran ansiedad al narrador, que llega al punto de querer matarlo. El hombre está varios días detrás de la puerta del anciano espiándolo mientras duerme, y en el octavo día el viejo se despierta por un ruido de la puerta. Luego de una hora de tensión en la oscuridad, el hombre entra al cuarto y mata al anciano, aunque no se especifica el cómo.

Después descuartiza el cadáver, esconde los restos bajo la tarima del suelo y deja la sangre en un cubo para que no encuentren pruebas de que él lo mató. La policía acude a inspeccionar la casa porque uno de los vecinos dice que ha escuchado un grito. El asesino los invita, tranquilo, con la coartada de que el grito era de él por una pesadilla y que el anciano estaba de vacaciones. Les enseña la casa y los conduce al cuarto donde está el cadáver desmembrado bajo el piso. Pronto empieza a imaginar un ruido que va creciendo. Al pensar horrorizado que es el corazón del viejo, que lo está delatando, se derrumba y, pidiendo a voces a los policías que levanten las tablas del suelo, confiesa el crimen.

La parte final del relato es realmente magistral:

“Sin duda, debí de ponerme muy pálido, pero hablé con más fluidez y en voz más alta. Sin embargo, el ruido aumentaba. ¿Qué hacer? Era un sonido bajo, sordo, rápido… como el sonido de un reloj de pulsera envuelto en algodón. Yo trataba de recobrar el aliento… pero los oficiales no oían nada. Hablé más rápido, con vehemencia, pero el ruido seguía aumentando. Me puse de pie y empecé a discutir sobre cosas insignificantes en voz muy alta y con violentas gesticulaciones; pero el sonido crecía continuamente. ¿Por qué no se iban? Caminé de un lado a otro con pasos fuertes, como furioso por las observaciones de aquellos hombres; pero el sonido seguía creciendo. ¡Oh, Dios! ¿Qué podía hacer yo? Lancé espumarajos de rabia… maldije… juré. Balanceando la silla sobre la cual me había sentado, raspé con ella las tablas del suelo, pero el ruido aumentaba cada vez más. Crecía y crecía y era cada vez más fuerte. Y sin embargo los hombres seguían conversando tranquilamente y sonreían. ¿Era posible que no oyeran? ¡Dios Todopoderoso! ¡No, no! ¡Claro que oían! ¡Y que sospechaban! ¡Sabían! ¡Y se estaban burlando de mi horror! Así lo pensé entonces y así lo pienso ahora. Pero cualquier cosa era preferible a esta agonía. Cualquier cosa era más soportable que este espanto. ¡Ya no aguantaba más sus hipócritas sonrisas! Sentía que debía gritar o morir. Y entonces, otra vez, escuchen… ¡más fuerte…, más fuerte…, más fuerte!

¡No finjan más, malvados! -grité- ¡Confieso que lo maté! ¡Levanten esas tablas!… ¡Aquí…, aquí! ¡Donde está latiendo su horrible corazón!

Una manera de entender lo que quiso significar el autor de este relato de narrativa gótica es que el título «El Corazón Delator» refleja la abrumadora culpa del narrador. El corazón representa su propia conciencia, que finalmente lo traiciona latiendo cada vez más fuerte en su mente hasta que confiesa el crimen que cometió.

Un corazón que delata amor o que muestra el interior sobresaltado de nuestra propia conciencia.

Un corazón delator…..

Celebrar desde la humildad !

El término humildad deriva del latín “hŭmĭlĭtas” y hace referencia a la tierra (humus) a su proximidad tanto en un sentido físico como metafórico.

Se aplica a la persona que tiene la capacidad de restarle importancia a sus propios logros y virtudes, y de reconocer sus defectos y errores.

Miguel de Cervantes dice en “Coloquio de los perros” que:

“La humildad es la base y fundamento de todas las virtudes, y que sin ella no hay alguna que lo sea”.

Opina así el “príncipe de los ingenios” que la modestia y la discreción mejoran las demás virtudes y enriquece la personalidad.

Desde el punto de vista virtuoso, consiste en aceptarnos con nuestras habilidades y nuestros defectos, sin vanagloriarnos por ellos. Del mismo modo, la humildad es opuesta a la soberbia. Una persona humilde no es pretenciosa, muy interesada, tampoco egoísta como lo es una persona soberbia, quien se siente autosuficiente y generalmente hace las cosas por conveniencia.

¿Es necesario celebrar? sin dudas que sí.

Hacer un alto para disfrutar toda vez que hemos alcanzado un hito que nos fijamos como objetivo, es sumamente beneficioso para nuestra salud emocional.

Normalmente, nuestros logros rara vez son en soledad, ya que en el camino hemos estado acompañados de otras personas, con las cuales hemos compartido el mismo deseo de llegar a la meta, habiendo sorteado dificultades, tiempos difíciles, recalculando varias veces la trayectoria, acertando y equivocando.

En mi vida profesional he vivido numerosas instancias de “hitos alcanzados”, proyectos industriales de los que fui parte, desde mis inicios como ingeniero.

“Hacer que las cosas sucedan” es un desafío en sí mismo, un propósito de vida que nos impulsa a ir más allá de nuestros límites.

Una vez más en mi vida, he sido parte de la concepción, desarrollo y culminación de un proyecto, que en sentido figurado es como “un sueño alcanzado”, un cúmulo de mucho trabajo, y energías positivas, puestas en sintonía para ir para un mismo lado.

Acompañado de otros líderes, proveedores, futuros clientes y la visión empresaria de personas que apuestan fuertemente para que nada falte y todo fluya, poniendo minuto a minuto lo que hay que poner, finalmente el sueño se hizo realidad y el proyecto vio la luz, marcando una fecha que será imborrable para muchas personas.

Agradecer y mostrar gratitud es lo primero. Eso no debe faltar. Agradecer a las familias que nos acompañaron en todo momento. Agradecer a los que confiaron en el equipo de trabajo, sobre todo a los accionistas y directores.

En el mismo momento que agradecemos, debemos reconocernos como parte y actores de un cambio trascendental: “conseguir lo que nos propusimos”.

Celebrar con una sonrisa, un brindis simbólico, una palmada en el hombro del compañero y un reconocimiento interno y especial, de haber tratado de superar siempre nuestros miedos, dudas y vacilaciones.

Un camino de varios meses, inmerso al principio en la incertidumbre, para ver de a poquito las certezas, hasta llegar a un lugar común y anhelado, sabiendo que es el inicio de un nuevo trayecto, ahora hacia la estabilización y la eficiencia de un modelo de empresa, que requiere de competitividad, compromiso y por sobre todo humildad de trabajo.

Decir que aún no hemos logrado nada, es ver el vaso vacío, decir que lo hemos logrado todo, es ver el vaso lleno.

La diferencia en toda instancia a la cual se llega después de mucho sacrificio personal y social, la hace una gran virtud, madre de todas las virtudes:

“Humildad”.

Mantenernos humildes, confiados, comunicados y con plena conciencia que todos los días tenemos que seguir proponiendo metas, que nos permiten seguir construyendo y mejorando.

La posibilidad de seguir creciendo y consolidando nuestro quehacer, viene de la mano de la red de relaciones que sepamos construir, de la impronta por innovar y de la creación de equipos de trabajo sólidos, entrenados y con ganas de comerse la cancha.

Celebrar conservando la humildad, nuestra comunión con la simpleza y la genuinidad, es nuestra salvaguarda y base de sustentación.

En esta semana especialmente linda, conmovedora y vivificante, brindo y agradezco por ser parte de otro proyecto que nació.

¡Muchas gracias a todos, los que hicieron posible que este barco zarpe al mar!

Dichos argentinos !

Nuestro suelo, originalmente aborigen, luego hispanoamericano, más tarde inmigratorio de vastas comunidades europeas, es, como se suele decir, un crisol de razas, culturas y complejidades, que aún no alcanza a definirse por completo, en una identidad única y representativa.

Más allá de eso, la mezcla continua, constante y prodigiosa de todas las maneras de hacer las cosas de los distintos continentes culturales, ha ido construyendo un mosaico de refranes y dichos, que pueden ser catalogados como propios de nuestra argentinidad, o derivados modificados de las sentencias o máximas provenientes de otros países.

Estas “verdades argentinas”, expresan los rasgos y paradigmas de nuestra personalidad como sociedad, ofreciendo exquisitas simplificaciones que explican comportamientos que suelen ser más complejos.

Los refranes son dichos populares, su finalidad es transmitir una enseñanza o mensaje y se caracterizan por estar estructurados en versos y rima, promueven la reflexión, son frecuentes en el habla cotidiana y se utilizan para expresar una creencia u opinión popular por medio de un enunciado breve y creativo.

Basta con saber apreciar el ingenio de la sabiduría popular, para caer en la cuenta que encierran verdades simples y muchas veces premonitorias.

Refranes y dichos casi puramente argentinos

1. “Pan con pan: comida de zonzos.” Se refiere al afán de las personas por comer o hacer la misma cosa. Es una crítica a la zona de confort.

2. “A cada chancho le llega su San Martín.” Tarde o temprano se deben rendir cuenta de los actos.

3. “La casa con buen cimiento no teme a ningún viento.” Habla sobre que, si una persona tiene la conciencia limpia, no tiene nada que temer.

4. “A amor y fortuna, resistencia ninguna.” Las relaciones necesitan tanto de amor como de estabilidad económica.

5. “Hasta lo feo hermosea el deseo.” Este explica que las personas con necesidad de amor caen en cualquier abrazo.

6. “A la corta o a la larga no hay matrero que no caiga.” Un refrán que habla como la justicia se encarga de los ladrones.

7. “A borracho o mujeriego no des a guardar dinero.” Nos recomienda tener cuidado con personas poco confiables.

8. “A este le dicen Zapata, si no la gana la empata.” Una frase para referirse a aquellos que no admiten una pérdida.

9. “Al arbolito, hay que enderezarlo desde chiquito.” Muestra la importancia de una buena crianza en la infancia.

10. “A asno lerdo, arriero loco.” Las personas perezosas no son dignas de cualquier trabajo.

11. “Donde se come no se c…” Nunca hables mal de aquellos que te dan la mano.

12. “A los ponchazos.” Se utiliza al hablar de la gente que actúa de manera apurada, no pensada. Algo hecho “así nomás”.

13. “Quien tiene tienda, que la atienda (y si no que la venda)” Hay que cuidar lo que se tiene, sino se puede perder. También se toma como una advertencia para quienes descuidan su relación de pareja.

14. “A las palabras se las lleva el viento.” Las cosas deben quedar por escrito, para que así se tenga constancia de ellas.

15. “Cada cual habla de la feria según le va en ella.” Las personas cuentan las cosas según su conveniencia.

16. “A bebedor fino, tras la leche, vino.” Incluso las personas refinadas pueden disfrutar de las cosas sencillas.

17. “No hay dos sin tres.” No existe acción que no tenga una consecuencia.

18. “Cocodrilo que duerme es cartera.” Una advertencia sobre dejar pasar las oportunidades.

19. “A los locos hay que darles siempre la razón.” No hay que malgastar tiempo discutiendo con personas irracionales.

21. “Al que nace barrigón es al ñudo que lo fajen.” Referencia a que no se pueden ocultar las verdades.

22. “¿A vos quién te dio vela en este entierro?” Se les dice a las personas que se meten en problemas ajenos.

23. “Cuando el gato no está, los ratones bailan.” Un dicho sobre los jóvenes que se rebelan en ausencia de los padres. O bien, a los empleados que hacen cualquier cosa cuando el jefe no está.

24. “A Dios rogando y con el mazo dando.” Una forma de expresarse sobre el trabajo duro para conseguir una meta.

25. “Dios castiga sin rebenque ni chicote.” Todos pasan por problemas e inconvenientes en la vida, no importa de qué clase social sean.

Algunos de los refranes han sido incluso generados por actividades muy de argentinos.

“Tirar manteca al techo”

Se trata de una frase que surgió a mediados del siglo XX, cuando los argentinos acaudalados viajaban a Europa de vacaciones por varios meses. Fue en esa época cuando el argentino Martín Máximo Alzaga Unzué y sus amigos jugaban a «embocar manteca» en el techo de los bares de París.

Los jóvenes de la alta sociedad argentina adoptaron esta costumbre en nuestro país hasta que la volvieron popular en los bares y restaurantes de Buenos Aires. Sin embargo, era un juego que sólo practicaban «los niños bien», porque eran quienes podían pagar la cuenta, por lo que la frase se comenzó a utilizar para referirse a las personas que poseen mucho dinero y les sobra tanto como para derrochar comida.

“No dar bola”

Otra de las frases desmenuzadas es «no dar bola». Tal como nos reseña la historia, en una mesa de billar la parte más valorada siempre fue el paño, es decir, la tela que cubre su parte superior. A principios del siglo XX no se les «daba bola», en otras palabras, no se les permitía jugar, a quienes no sabían hacerlo, generalmente jóvenes sin experiencia que por primera vez se acercaban a los cafés que tenían mesas de billar.

“No quiere más Lola”.

A principios del siglo XX, existía una famosa galletita fabricada por una reconocida empresa, que se llamaba Lola, un producto, considerado saludable por los médicos debido a sus ingredientes de alta calidad y la falta de agregados artificiales, por lo que era recomendado a pacientes y formaba parte de la dieta de enfermos en los hospitales.

Cuando alguien agonizaba, se utilizaba la expresión «No quiere más Lola» para insinuar que estaba entregado o que ya no tenía esperanzas de vida. Hoy se usa para referirse a una persona que abandona un objetivo por cansancio, por agobio o simplemente porque cree que no puede alcanzarlo.

Históricas, familiares, altisonantes, disonantes, en forma de consejo, de advertencia o de sentencia, todas estas frases conviven con nosotros, cada vez menos, por el reemplazo natural que la tecnología está introduciendo, pero cada tanto se rebelan y salen de su destierro, para mostrarnos cuan sencillo y previsibles son nuestros comportamientos humanos.

Como diría Cervantes en su afamado Quijote:

Paréceme, Sancho, que no hay refrán que no sea verdadero, porque todos son sentencias sacadas de la mesma experiencia, madre de las ciencias todas, especialmente aquel que dice: “Donde una puerta se cierra, otra se abre.”