Cada cuatro años tiene lugar el acontecimiento deportivo más grande del mundo. La sede seleccionada para esta ocasión es Qatar, un país árabe cuya capital es Doha. Se trata de un país con incipiente tradición futbolera, que hubo de construir casi toda la infraestructura para constituirse como sede, desde estadios, centros de entrenamiento y oferta hotelera, hasta viviendas para los obreros (foráneos en su gran mayoría) que migraron a ese país para su construcción. Este país pequeño de casi 12.000 km2 (para comparar nuestra Pcia. De Tucumán que es la de menor superficie tiene 22.500 Km2) con poco menos de tres millones de habitantes está organizado políticamente como un emirato del tipo monarquía absoluta, vale decir que está gobernado por un emir, el cual es acompañado en su gestión por un primer ministro. Una de las más salientes particularidades de esta edición de la copa mundial de fútbol es que no fue programada durante el mes de junio, como es de uso habitual, sino que, para evitar las inclementes temperaturas del verano de Qatar, fue organizada para ser disputada durante los meses más frescos de noviembre y diciembre.
Los amantes del fútbol de todo el orbe esperan estos cuatro años para vivir desde el domingo 20 de noviembre, cuando se juegue el partido inaugural, y durante casi un mes entero, esa pasión que ahora vigorosamente despierta, por el equipo que representa a su país, el cual competirá en el desarrollo de las fases de grupos, y si los resultados lo acompañan, luego las sucesivas rondas de eliminación a un solo partido, hasta desembocar en la gran final que tendrá lugar el domingo 18 de diciembre. La devoción por el fútbol depositará a algunos aficionados en Qatar, a otros los mantendrá prendidos a la televisión, y otros a los cuales no les gusta habitualmente mirar partidos, los sentará por única vez durante cuatro años al frente del televisor, para alentar a las selecciones en compañía de amigos, familiares o compañeros de trabajo.
Cada país tiene una distinta historia de logros en copas mundiales y al mismo tiempo diferentes niveles de pasión. Quizás los países del hemisferio sur junto a algunos países europeos con mucha tradición futbolera son dueños de un entusiasmo por encima de la media. Sin embargo, con el tiempo otros continentes como el africano, u otras economías desarrolladas asiáticas, han podido acrecentar su fervor por el fútbol, apalancados asimismo por el negocio interno y externo que significa este deporte a nivel mundial.
En Argentina, el fútbol es casi una práctica sagrada, ya que es el deporte más popular, con millones de adeptos, con jugadores sobresalientes (Maradona, Messi, por citar los más reconocidos) y dos copas mundiales ganadas. La rivalidad con Brasil nos tiene rezagados en cuanto a éxitos mundiales (copas ganadas), pero equilibrados en cuanto al frenesí con el cual se vive y respira día a día el fútbol. En el resto los países de la región la cosa es bastante parecida, siendo casi una cuestión de estado todo lo relacionado con este deporte.
Los que tuvimos la fortuna de ver a Argentina campeón, en los mundiales del 78 y el 86, renovamos cada cuatro años la esperanza de volver a levantar una tercera copa, hecho que estuvo muy cerca dos veces más: en la disputa del mundial de Italia en 1990, y más cerca en el tiempo durante el mundial de Brasil 2014. Esta última nos dejó un sabor amargo, dado que hay concordancia de la mayoría de los expertos, respecto de que el resultado fue injusto por el desarrollo del juego y que además Alemania debió ser castigada con la sanción de un penal en su contra, por una salida brusca del arquero alemán que impactó en el área sobre un delantero argentino, durante la disputa de un pelotazo aéreo. El árbitro no vio lo mismo, y muchos dicen que se hizo una especie de justicia atemporal por aquel otro fallo que no observó la famosa mano de Dios de Maradona contra los ingleses.
Lo cierto es que existen varios favoritos para levantar la copa de Qatar 2022, quizás en los primeros lugares Brasil y Francia, quedando un poco más rezagada Argentina y un poquito más abajo España, Bélgica y Países Bajos. Algunos más osados, dicen que finalmente será el año en el cual Inglaterra (el inventor de este deporte) volverá a saborear las mieles del triunfo. Alemania raramente es poco mencionada como favorita para imponerse en el Mundial de Qatar. Como argentino, tengo un gran conflicto interior, ya que desearía y tengo fe que podemos ganar de nuevo un campeonato mundial porque creo que tenemos un gran equipo, pero al mismo tiempo las estadísticas y las simulaciones indican que es muy probable que Brasil vuelva a ser campeón, en este caso celebrando su sexta copa del mundo. Ojalá que se dé un error probabilístico y tengamos la inmensa alegría y fortuna de poder disfrutar de nuestro tercer campeonato, el cual sería festejado a pleno durante muchas semanas en nuestro país.
El lado B del mundial de Qatar
La designación de este país como anfitrión de la copa del mundo estuvo signada desde el principio por numerosas controversias y acusaciones de irregularidad. En portales de series y documentales históricos se viene presentando un documental donde se manifiesta clara y abiertamente que fue una elección de sede comprada por el emirato Qatarí, dentro de una saga de corrupción general dentro del seno de la FIFA.
A continuación, les transcribo un artículo periodístico escrito por Lucia Martinez, respecto de este tema controversial.
Qatar: cuáles son los principales cuestionamientos al país anfitrión del mundial
El domingo 20 de noviembre comienza el Mundial de Fútbol de Qatar, la primera edición de este evento de la FIFA que se realiza en Medio Oriente y en el mundo árabe. Además de estas particularidades, el Mundial en Qatar ha sido objeto de controversias desde que dicho país fue seleccionado como sede en 2010.
Desde un primer momento, se repitieron las sospechas de corrupción en la elección del país como anfitrión de la competencia futbolística. También se cuestionó el tratamiento de los trabajadores contratados para la construcción de las instalaciones deportivas, la falta de libertad de expresión y las normas restrictivas del país que vulneran los derechos de las mujeres y la comunidad LGBT+.
Es por eso que se acusa a las autoridades qataríes de sportswashing, es decir, el intento de limpiar la imagen internacional de una administración a través de la organización de eventos deportivos.
Acusaciones de corrupción en la selección de Qatar
La elección de Qatar como sede del mundial fue una decisión controvertida desde el comienzo. En 2011, Phaedra Al-Majid, una mujer que trabajó para el equipo que impulsaba la candidatura de Qatar como sede del mundial, aseguró que representantes de ese país ofrecieron pagar por los votos de 3 miembros de la FIFA.
Ese mismo año, Al-Majid se retractó en un documento judicial, pero en 2014 retomó sus acusaciones y aseguró estar preocupada por su seguridad.
En 2012, la FIFA encargó al ex fiscal estadounidense Michael García una investigación interna sobre las acusaciones de coimas y corrupción en el proceso de elección de las sedes de los mundiales de 2018 (Rusia) y 2022 (Qatar).
En 2014, García presentó su reporte a las autoridades de la entidad, pero estas no lo hicieron público hasta 2017, después de que un diario alemán asegurara que había accedido a una copia y planeaba revelarla.
Aunque no se registró evidencia directa de que las autoridades qataríes hubiesen comprado votos, el reporte de García documentó múltiples instancias de comportamientos cuestionables, transferencias de dinero injustificadas y cercanía entre los encargados de votar y los candidatos.
En 2020, el Departamento de Justicia de los Estados Unidos acusó a 3 representantes sudamericanos de la FIFA de recibir pagos para votar a Qatar como sede del mundial.
Los señalados fueron Julio Grondona (Argentina), quien murió en 2014; Nicolás Leoz (Paraguay); que falleció en 2019 mientras eswira reside en su país de origen, que no tiene acuerdos de extradición con los Estados Unidos].
En los últimos días, Joseph Blatter, ex presidente de la FIFA, aseguró que sla elección de Qatar como sede fue “un error” y lo w con la influencia del ex presidente de la Unión de Asociaciones de Fútbol Europeas (UEFA), Michel Platini, y del ex presidente de Francia, Nicolas Sarkozy.
SzAbuwedd5sos eeecontra los trabajadores migrantes
En los últimos años, durante la construcción de las instalaciones deportivas para el mundial, se registraron violaciones a los derechos humanos a los trabajadores, la mayoría de ellos migrantes. Esto fue denunciado por distintas ONG´s internacionales.
Amnistía Internacional aseguró que personas migrantes provenientes de Nepal, Bangladesh e India han tenido que pagar elevadas comisiones para ser contratados, y han enfrentado condiciones de hacinamiento, falta de higiene y seguridad en los alojamientos.
Además, la organización registró que las empresas contratistas han hecho falsas promesas respecto al salario que recibirían los trabajadores; y también se han demorado con el pago.
Con respecto a la documentación para permanecer en el país de manera legal, Amnistía identificó que los empleadores no expedían o renovaban el permiso de residencia de sus empleados, por lo que los trabajadores corrían el riesgo de ser encarcelados en Qatar.
Del mismo modo, la organización registró casos de empleadores que confiscaron el pasaporte de los trabajadores, por lo que ellos no podían salir del país ni cambiar de trabajo. Todo esto fue acompañado por amenazas y casos de trabajo forzoso.
Estos abusos se enmarcaron en el sistema de “patrocinio” conocido “comokafala” que le daba amplios poderes a los empleadores sobre los trabajadores.
La cantidad de fallecidos en la construcción deezs3dr es xtd3estadios y zonas verdes circundantes para el mundial también se convirtió en un tema de polémica. En 2021, una investigación del diario británico The Guardian reveló que más de 6.500 trabajadores migrantes de India, Pakistán, Nepal, Bangladesh y Sri Lanka murieron en Qatar desde que el país fue seleccionado como sede del mundial.
En respuesta, el Gobierno qatarí aseguró que estos fallecimientos no estuvieron vinculados con el trabajo para el mundial.
Por su parte, un informe elaborado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) registró en 2020 en este país 50 lesiones laborales mortales, 506 lesiones graves y 37.601 lesiones medias a moderadas.
En tanto, la FIFA aseguró que se registraron 3 muertes relacionadas con el trabajo para el mundial 2022, y otros 36 fallecimientos que no se vinculan con la actividad laboral.
En 2020, el Gobierno qatarí eliminó el sistema kafala y anunció la implementación de un salario mínimo equivalente a US$ 274 mensuales.
Sin embargo, Al Jazeera, un medio financiado parcialmente por el gobierno de Qatar, advirtió que después de los cambios legislativos se siguieron registrando demoras en el proceso de cambio de empleo, además de amenazas, acoso y explotación por parte de los empleadores. Además, se identificaron casos de trabajadores que fueron presos y eventualmente fueron deportados.
Libertad de expresión limitada
El Código Penal de Qatar tipifica como delito criticar a su máxima autoridad, el emir, como también insultar a la bandera de Qatar, difamar la religión e incitar a “derrocar al régimen”, según advierte Human Rights Watch.
Por su parte, la organización de derechos humanos señala que la ley de delitos cibernéticos del país, sancionada en 2014, fijó una pena máxima de 3 años de prisión y/o una multa de alrededor de $137 mil dólares por difundir “noticias falsas” en Internet, aunque no definió el término.
Además, podrían ser condenados bajo esta figura legal quienes publiquen contenido que “viole valores o principios sociales” o “insulte o calumnie a otros”.
“Qatar tiene pocos medios independientes o críticos. Las autoridades del país limitan la libertad de prensa al imponer restricciones a las emisoras, incluida la prohibición de filmar en ciertos lugares, como edificios gubernamentales, hospitales, universidades, espacios de alojamiento de trabajadores migrantes y casas particulares”, indicó Amnistía.
La vulneración de los derechos de las mujeres y la comunidad LGBT+
En Qatar está en vigencia un sistema de tutela masculina, a partir del cual las mujeres están ligadas a un tutor varón, que generalmente se trata de su padre, hermano, abuelo u esposo.
Las mujeres no acceden a su derecho a tomar sus propias decisiones y necesitan permiso de esos tutores para casarse, estudiar en el extranjero, trabajar en muchos puestos del gobierno, viajar al extranjero y hasta recibir servicios de salud reproductiva, según señala Amnistía.
Además, como agrega la ONG internacional, en caso de divorciarse de su esposo, las mujeres no pueden ejercer la tutela de sus hijos.
“La tutela masculina refuerza el poder y el control que los hombres tienen sobre la vida y las elecciones de las mujeres y puede fomentar o alimentar la violencia, dejando a las mujeres pocas opciones viables para escapar del abuso de sus familias y esposos”, advirtió Rothna Begum, investigadora de la organización Human Rights Watch.
La propia legislación local considera que “los esposos tienen derecho” a que sus esposas los cuiden y les obedezcan; y también se considera una obligación legal de las mujeres cuidar de sus hijos ysz amamantarlos “salvo que exista una discapacidad legal”.
Por su parte, el Código Penal qatarí penaliza la homosexualidad. En su artículo 285 determina que “cualquiera que copule con un varón mayor de 16 años sin compulsión, coacción o artimaña es condenado a no más de 7 años de prisión”.
Asimismo, el artículo 296 especifica que “uno es condenado a no menos de un año y no más de 3 años en prisión en caso de (…) instigar o seducir a un hombre de todos modos para la sodomía o la disipación”.
En los últimos años, la organización Human Rights Watch documentó 6 casos de palizas graves y repetidas y 5 casos de acoso sexual contra personas de la comunidad LGBT+ bajo la custodia policial qatarí.
“Las fuerzas de seguridad detuvieron a personas en lugares públicos basándose únicamente en su expresión de género y registraron ilegalmente sus teléfonos. Como requisito para su liberación, las fuerzas de seguridad ordenaron que las mujeres transgénero detenidas asistieran a sesiones de terapia de conversión en un centro de ‘apoyo conductual’ patrocinado por el gobierno”, agregó la ONG.
Días antes del comienzo de la competición, Khalid Salman, embajador del Mundial de Fútbol de Qatar y ex futbolista, calificó a la homosexualidad como un “transtorno mental”.
Previamente, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, señaló que la comunidad LGBT+ “será bien bienvenida en Qatar, pero tienen que respetar la cultura local”.
En lo personal no tengo manera de comprobar la veracidad de lo expresado por esta periodista, y estuve buscando en las redes artículos que provengan de fuentes que nos den la otra versión de la historia, pero esto no ha sido posible. Existe mucho material que en cierta manera ratifica en mayor o menor medida lo que se expresa, incluyendo que Amnistía Internacional la ha dado en llamar “Qatar, la copa mundial de la vergüenza”.
Más allá de eso, si encontré la palabra de Gianni Infantino presidente de la FIFA, en ocasión de una conferencia de prensa, que salió publicada por EFE con un título y frases centrales, las cuales transcribo a continuación:
“Qatar será el mejor Mundial de la historia, hay unos estadios increíbles”
El suizo Gianni Infantino, presidente de la FIFA, aseguró en una conferencia de prensa celebrada un día antes del partido inaugural de Qatar 2022 que «va a ser el mejor Mundial de la historia».
«Los jugadores no llegan en esta ocasión a un mundial al final de la temporada. Sabemos que el 75 por ciento juegan en Europa y cuando juegas un Mundial en junio o julio, sobre todo los mejores, los de la Liga de Campeones y ligas mayores, llegan muy cansados», explicó.
«Además hay unos estadios increíbles creados para el Mundial», comentó el máximo mandatario del fútbol mundial, quien valoró el hecho también de que es una competición «muy compacta, en la que las selecciones no tienen que viajar, solo trasladarse en autobús a los entrenamientos o a los estadios».
«Y además es la primera vez que los aficionados de todos los países se encuentran en el mismo sitio durante la competición. Es algo extraordinario. El fútbol une al mundo. Y habrá seguridad para todo el mundo», añadió Infantino, que resaltó la importancia de que se hable y todo el mundo se concentre en lo que ocurre en los campos.
Gianni Infantino, presidente de la FIFA, resaltó este sábado, un día antes del inicio del Mundial 2022, los avances experimentados en los últimos años en Catar en cuestiones de derechos humanos y sociales y denunció una doble moral existente en el mundo occidental.
«Tengo unos sentimientos fuertes, hoy me siento catarí, hoy me siento árabe, hoy me siento africano, hoy me siento gay, hoy me siento discapacitado, hoy me siento un trabajador emigrante», comenzó el máximo mandatario del fútbol mundial una disertación de una hora ante los medios, en la que defendió la gestión efectuada y los avances alcanzados.
Luego, en el turno de preguntas, tuvo que extender este sentimiento y añadir que también se sentía mujer.
Infantino condujo el argumento a través de su experiencia vital. «Soy hijo de trabajadores emigrantes, mis padres trabajaron muy duro en condiciones muy difíciles. No en Catar, sino en Suiza. Recuerdo perfectamente dónde estaban los emigrantes en Suiza, dónde vivían, los derechos que tenían», relató.
«Me acuerdo de que cuando era pequeño veía cómo trataban a los inmigrantes, lo que les pasaba con los pasaportes, con las comprobaciones médicas, con el alojamiento», continuó el presidente de la FIFA, quien aseguró que la primera vez que se trasladó a Doha y vio las condiciones de vida de los inmigrantes recordó su infancia, en la que destacó que además sufrió ‘bulling’ por ser pelirrojo, con pecas, ser italiano y no hablar alemán, y dijo a las autoridades locales que había «que hacer algo al respecto».
«Catar también ha hecho progresos», aseveró Infantino, quien señaló que le parecía «triste» haber sido testigos de una «doble moral» desde Europa.
«Los europeos, occidentales, y yo soy europeo, nos dan muchas lecciones. Y en los últimos 3.000 años deberíamos disculparnos por los próximos 3.000 años antes de seguir dando lecciones a la gente», resaltó en su discurso, en el que denunció que ninguna de las empresas occidentales que hacen negocios en Catar han abordado como la FIFA los derechos de los trabajadores inmigrantes, lo que podría implicar que tendrían mejores ingresos.
«No tengo que defender a Catar. Ellos se pueden defender. Yo defiendo el fútbol y la injusticia. Muchos vienen y no les importan estos trabajadores. La FIFA sí que se preocupa, el fútbol se preocupa y también Catar lo hace», añadió Infantino, quien recordó estudios sobre inmigrantes que no son del organismo futbolístico en los que se recopilaron fallecimientos de trabajadores en otros sitios del mundo y nadie ha solicitado indemnizaciones para las familias.
Manifestó que los trabajadores que han llegado a Catar han ganado cien veces más que en sus países y todo hecho dentro de la legalidad. «Nosotros en Europa cerramos nuestras fronteras, no permitimos trabajadores de estos países, o si se hace es en cifras mínimas para que puedan trabajar. Sabemos que hay multitud de trabajadores ilegales en países europeos, que viven en condiciones malas», indicó.
«Aquellos que llegan a Europa lo hacen a través de rutas muy complicadas. Si a Europa de verdad le importara el destino de estas personas, de jóvenes, también podrían hacer lo que está haciendo Catar, crear vías y rutas legales a través de las cuales al menos un porcentaje de estos trabajadores pudiera llegar a Europa y tener un puesto de trabajo y esperanza», agregó.
El discurso del mandatario se produjo horas después de que Hassan Al Thawadi, secretario general de Qatar 2022, emitiera un comunicado contra las críticas al país: “Esta Copa del Mundo es probablemente la más escrita y comentada, incluso antes de que se haya lanzado un balón. Es muy lamentable que gran parte de estos comentarios se hayan desviado hacia la aceptación de la desinformación, el rechazo de los matices y la profundidad, y que a menudo se apoyen en tropos racistas basados en prejuicios y estereotipos de larga data sobre Oriente Medio y el mundo árabe”.
“Esto no quiere decir que rechacemos las críticas constructivas. Nos comprometemos directamente y consideramos cada palabra. Nos hemos asegurado de que este torneo sea un faro de progreso, que contribuya a las reformas laborales de nuestro país, reconocidas internacionalmente. Nuestra visión de este torneo era que debía servir de plataforma para tender un puente entre Oriente y Occidente, reconociendo nuestras diferencias y celebrando nuestra humanidad común a través de la pasión que, en última instancia, nos une: el fútbol”, agregó Al Thawadi.
«No quiere decir que tengamos que hacer la vista gorda, también hay cosas que mejorar y se tienen que abordar», admitió también Infantino, «pero esta lección de moral unidireccional es hipocresía».
«Es difícil para un trabajador que llega a Catar volver a su país, porque hay trabajo y les ayuda a vivir. Si comparamos esto con lo que pasaba en Europa hace unos años, era algo así, así que sinceramente me cuesta entender todas estas críticas», dijo.
«Creo que tenemos que ayudar a estas personas. Tenemos que invertir en la educación, darles un futuro mejor, más esperanzador, a los trabajadores y a sus hijos, y todos nosotros educarnos y formarnos. Hay muchas cosas que no son perfectas, pero la reforma, el cambio, lleva su tiempo. En nuestros países llevó cientos de años», comentó.
«La única manera de cosechar resultados es entablando un diálogo y no insultando ni acosando», destacó Infantino, así como tres aspectos: próximamente se abrirá en Doha una oficina permanente de la Organización Internacional del Trabajo, la creación de un programa de indemnización de Catar que ya ha desembolsado 350 millones de dólares, cantidad que se podría incrementar en el futuro notablemente, y de un fondo de legado de la FIFA con los beneficios del Mundial en el que todos los que quieran podrán invertir.
Este último, que normalmente se queda para la Federación local, se destinará a la educación de niños en países en desarrollo, en las mujeres, y en la creación de un programa de excelencia laboral de acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo.
Respecto a la comunidad LGTBi+, explicó que ha estado «hablando de este tema con los máximos responsables de este país». «Puedo confirmar damos la bienvenida a todo el mundo y si hay alguien que diga lo contrario no es la opinión del país. Todo aquel que venga a Catar será bienvenido independientemente de su religión, raza, orientación sexual o creencia. Es nuestro requisito y el estado catarí cumple con este requisito», declaró.
Sobre esta cuestión se volvió a referir a Suiza. Recordó que cuando organizó el Mundial de 1954 las mujeres no tenían los mismos derechos que en la actualidad y que no hace tanto no podían votar, incluso fue el Tribunal Supremo helvético fue el que aprobó este derecho contra la opinión de los hombres. «Se trata de procesos, de qué queremos hacer, no de quedarnos en casa, criticar, acosar, quejarnos de lo malos que son estos árabes, estos musulmanes. Hay que atravesar todo un proceso», dijo.
«Tenemos que vernos en el espejo, ver de dónde venimos. Tenemos que convencer a los demás. conversar, ayudar, y no dividir, sino unir. El mundo está lo suficientemente dividido, no tenemos que organizar una guerra, sino un Mundial», apostilló.
«Solamente si conversamos podemos conseguir un impacto real», insistió, «somos una organización mundial y queremos que una a todo el mundo. Sigo estando convencido, incluso ahora, a lo mejor es que soy muy optimista, de que esta Copa del Mundo ayudará a abrir los ojos de muchísima gente del mundo occidental para que vean ese otro mundo. Tenemos que convivir con distintas creencias, historias, venimos de distintos contextos pero al final todos estamos en el mismo mundo y para ello tenemos que conocernos».
Incluso apuntó otra cuestión de la labor de Catar, al referirse a que fue un país que acogió a 260 niñas y mujeres afganas cuando los talibanes se hicieron con el poder porque ningún país europeo quiso salvo Albania, a donde fueron después para buscar un futuro.
«Nos quedan todavía 400 mujeres a las que no hemos podido sacar del país, pero en caso de conseguirlo no sabríamos donde llevarlas», lamentó el presidente de la FIFA, quien también señaló que «nadie habla de que se ha conseguido que por primera vez 11.000 personas han podido viajar desde Tel Aviv directamente hasta Doha, en el mismo avión palestinos e israelíes».
‘Falsos hinchas’, preguntó: «¿Acaso un hincha de aspecto indio no puede apoyar a Alemania o a Inglaterra? Esto es puro racismo y tenemos que pararlo. Todo el mundo tiene el derecho a apoyar a quien quiera, a la selección que desee».
La controversia seguirá, pero lo concreto es que este fin de semana arranca la copa del mundo y se encienden las pasiones por el deporte más extendido del globo.
¡Ojalá venga con nuestra tercera Copa!