! Adiós Betty !

La vida nos da casi siempre oportunidades para cerrar las historias o incluso las heridas, sólo hay que saber distinguirlas y tomarlas. En ocasiones, uno no sabe que sucede con absoluta claridad en su propio interior, y mucho menos en el de otras personas, a raíz de hechos que acontecieron de manera tal, que los impactos fueron profundamente desiguales, dejando huellas que perduran de manera consciente o porque no inconsciente, para aflorar cuando uno menos se imagina. Afrontar conversaciones difíciles es un arte, que nos amplia la mirada, pero por sobre todo nos enseña y mucho.

– Hola Marcelo. ¿sos vos?

– Hola Betty, ¿como andás?. ¡Qué bueno poder escucharte!.

– Son muchos años sin vernos, sé que te casaste y he visto fotos de tus hijas y de tu esposa. Muy linda familia.

– Así es, muchas gracias. Estamos viviendo ahora en Rio Cuarto, pero estuvimos viviendo en el sur, primero en Bahía Blanca y después en Cipolletti. Entiendo que es probable este sea nuestro último destino familiar.

– Lo he visto a Ariel, tu hermano, el que lo ayudaba mucho para cortar alfalfa a mi papá, tu tío Eugenio. El los quería como a sus hijos, siempre hablaba y los recordaba con mucho cariño, incluso contaba cuando ustedes lo visitaban y siempre los esperaba. El murió muy perdido al final, pero nunca dejó de mencionarlos.

– Nosotros también lo queríamos mucho, ya que era el último hermano vivo de papá. Cuando nos mudamos de la quinta, a la casa cerca de la avenida Alem, siempre nos visitaba con tu mamá Carola y se quedaba a cenar, incluso después que falleciera mi papá Ramón, conservaron la costumbre de visitar a mi mamá Ana. La verdad que eso fue muy bueno, porque ella realmente la pasó mal después de la partida de papá.

– Viste que yo estuve muchos años en Italia, y me perdí de muchas cosas, que me contaban mis hermanas, Elsa y Miriam. Nosotros éramos primos más grandes que ustedes, por lo que ese salto de generación hizo que no fuéramos muy compinches, como ustedes con otros primos. Por ahí, Claudia tu hermana más grande charlaba mucho en las reuniones con Elsa, que era un poco más grande que tu hermana.

– Si es cierto, pero seguro te acuerdas que mi papá Ramón era el que unía toda la familia y de alguna manera siempre nos mantuvo a todos juntos. Cuando el falleció en el 90, ninguno más de la familia tomó ese rol, y nos fuimos distanciando todos, casi sin darnos cuenta, cada uno en lo suyo. ¿Cómo están tus hijos María Eugenia y Amílcar?

– Muy bien, gracias a Dios. Ella es veterinaria y Amílcar maneja un taxi, como su papá. ¿Sabías que yo me divorcié y estoy con Roberto no?.

– Si lo sabía. Todos hablan muy bien de Roberto, que da la casualidad es el padre de Nicolas, el cual estuvo casado un tiempo con una prima hermana de mi esposa Eugenia. Ella se llama Verónica y cuando nos juntamos hablamos de vos.

– Que coincidencias que tiene la vida.

– ¿Qué estás haciendo ahora Betty?

– Me he jubilado de la docencia. Mi profesión de pedagogía la ejercí siempre, y cuando decidimos volver de Italia, con mi primer marido, unos años después de que volviera la democracia, me dediqué es escribir, de hecho, tengo un libro publicado sobre cuestiones pedagógicas. Ahora, formó parte de un grupo pitagórico, con el que me siento identificada.

– Que bueno Betty!. Yo escribo un blog, todos los domingos, el cual si te parece te puedo compartir. No escribo sobre temas específicos, pero si vinculados en cierta forma con la filosofía. Siempre tuve esa dualidad de las ciencias duras, por eso estudié ingeniería y de la parte más blanda, por lo cual me encanta la filosofía, aunque soy solo un entusiasta.

– Dale si, mándamelo los Domingos. Yo siempre leo, aunque para la tecnología y los celulares soy muy poco hábil.

– Creo, por lo que me cuenta Vero, que además de Roberto, vivís con Maria Eugenia y una nieta, capaz ella te pueda ayudar.

– Si ella me desburra y me ayuda con todo eso. Ya tengo casi setenta años y la verdad me cuesta horrores el manejo del celular. Prefiero leer. Jajaja.

– Si leer está muy bueno. Si te acuerdas, por decisión de papá nosotros no tuvimos televisor en la quinta de los abuelos donde vivíamos, sino cuando ya fuimos adolescentes. El nos llenó de libros para leer, pero no quería que viéramos televisión. En su momento lo sufrí, pero ahora a la distancia lo agradezco. Eso me sirvió para adquirir una gran vocación por la lectura y la escritura.

– Tu papá Ramón era el mejor tío que teníamos, pero hay algo que necesito que vos sepas. Espero que no te ofendas.

– Si, decime Betty. Espero que no.

– Para ser concreta, en lo personal, tanto mi mamá como yo, estuvimos muy dolidas con él, porque desde mi detención en el 76, él se alejó de nosotros, porque él decía que yo era guerrillera y deshonraba la familia y el apellido. Hay más detalles, pero eso es lo que en resumidas cuentas me costó digerir.

– Me dejas sin palabras, porque si hay una persona buena y que no juzgaba a nadie y no hablaba mal de nadie, ese era mi papá. No sé si te acuerdas, que él fue el único de los ocho hermanos, que estudió, gracias a que sus hermanos, le pagaron en parte los estudios de contador. Mi papá era el menor de todos, y siempre se sintió en deuda con sus hermanos, por lo que se encargó de cubrir los gastos de estudios de sus sobrinos, tanto en el primario, como en el secundario. El quería que todos estudiaran.

– Si tu papá era un gran hombre, muy querible, pero te repito ese dolor que tengo. Para que vos sepas, yo trabajaba dentro del movimiento tercermundista de la iglesia católica, y por eso me metieron presa junto con mi primer marido, estando yo embarazada de mi primera hija Maria Eugenia. Gracias a mi papá y a mi mamá, que se recorrieron todos los cuarteles e iglesias y le rogaron a muchas personas, mi hija pudo nacer y después de casi dos años presa, nos extraditaron a Italia.

– Si Betty, lamento mucho lo que les pasó. Pero, mi papá también hizo lo suyo porque los militares le entregaron a Maria Eugenia cuando ella nació a mi papá, el cual fue a buscarla con su hermano, tu papá Eugenio. Mi papá Ramón contaba, que cuando recibió ese llamado del comando del ejército, pensaba que le iban a dar noticias trágicas, pero finalmente fue para decirles que le entregarían a mi papá, la beba que vos habías dado a luz, que la fuera a buscar con algún otro familiar, pero no con tu mamá.

– Por eso, no me explico cómo se alejó tu papá, todo ese tiempo previo, durante y después de mi encierro.

– Recuerdo que mi papá estaba muy triste, por todos ustedes, y por lo mal que estuvo, sobre todo tu mamá con tu detención, y luego tu exilio forzado a Italia. Mi tío Eugenio era más fuerte, y pudo sortear con más entereza las circunstancias. Tu mamá, producto del stress, estuvo mucho tiempo internada cuando vos estuviste en Italia. Mi papá siempre estuvo en todo eso. Eran tiempos muy difíciles, mi papá seguro hizo lo mejor que pudo con la situación. Lamento que hayas percibido que mi papá estuvo lejos. Entiendo que esto te lo tuvo que transmitir tu mamá, ya que nos no tenías contacto con nadie cuando estuviste detenida, creo en la Perla primero y luego en Campo de Mayo. Sin embargo, yo que tenía diez años, te puedo decir que no era fácil estar cerca sobre todo de tu mamá, por el estado en el que estaba. Nosotros cuando íbamos de visita en ese período, a veces no entrabamos a tu casa, porque tu mamá no quería recibir a nadie, sobre todo si ella pensaba que hablarían mal de vos después.

– Es cierto lo que decís, pero yo necesitaba contártelo porque no tuve la oportunidad de hablarlo con tu papá. Cuando yo regresé de Italia, sobre todo para estar al lado de mi mamá, que vos sabes no quedó para nada bien, tu papá ya ha había fallecido y no pude hablarlo con él, con el cual tenía mucha confianza. Con tus hermanos no me animé a hacerlo, pero a vos te percibo una persona más abierta que tus hermanos y tu mamá, por eso me animé a transmitirte la sensación que me había quedado.

– Te agradezco Betty, y te vuelvo a reiterar que, en lo personal, y creo que en nombre de todos mis hermanos y mi mamá Ana, que aún está en este mundo, lamentamos por todo lo que tuviste que pasar, incluyendo no poder ver a tu hija recién nacida, sino varios meses después de haber dado a luz. Recuerdo que cuando íbamos a casa de tus papás, cuando ella empezaba a hablar, les decía mamá y papá a mis tíos, ya que vos estabas aún en Buenos Aires. No pudiste volver a Córdoba, sino que los tíos se fueron a llevar a Maria Eugenia a Buenos Aires, junto con tu ex marido que ya habían liberado, para que todos pudieran irse a Italia, creo que en el 77 o 78. Vos no pudiste volver a tu casa familiar de Córdoba, sino después que volvieras del exilio.

– Bueno Marcelo, me da una alegría inmensa todo lo que decís, porque yo pensaba que a vos y a tus hermanos, les había quedado la idea de que yo era subversiva, y que salía a robar para el pueblo, y otros tantos chismes y comentarios que le hacían a mi mamá y a mi papá, que después ellos me contaron. Nosotros lo único que queríamos era ayudar a los pobres, junto con la iglesia. Teníamos esos ideales, capaz medio de inocentes que éramos, y pensando que las cosas podían cambiar. Quizás hubo otros que si robaron, y mataron, y que se yo cuantas cosas más, que no sé a ciencia cierta. No juzgo a nadie, sólo que yo no estuve en esas actividades.

– Está bueno que cuentes todo eso, porque todo eso lo relataba tu mamá cada vez que nos juntábamos cuando vos estabas en Italia. A tu papá, mi tío Eugenio, no le gustaba vivir en el pasado y le pedía a tu mamá que no siguiera con el tema, pero eso era más fuerte que ella. Además, ella decía que ustedes trabajaban muy bien allá, pero que lo mismo se iban a volver porque extrañaban Argentina.

– Si, nos volvimos estando muy bien económicamente en Italia, porque anhelábamos regresar y estar con la familia. Amílcar nació allá y no conocía a nadie. Queríamos recomponer los lazos con todos. Al volver, después nos agarraron varias crisis que nos tumbaron, pero bueno, pudimos zafar. Después en el 2013, fui recompensada con dinero por todo el daño que me habían hecho, cuestión que yo nunca pedí, porque en realidad yo siempre quise dejar todo atrás y mirar para adelante. Vivir en el pasado no tenía sentido para mí.

– Una excelente manera de pensar que habla muy bien de vos Betty.  A mi esta charla me ha servido por varias razones, y sobre todo, ahora que lo pienso, para clarificar algunas cosas, que está bien que hayan salido, y hablarlas en primera persona. Lo que si lamento, es que no hayas podido tener la chance de hablar con mi papá, que se fue relativamente joven. El quería a su familia íntima, y a la ampliada por encima de todo y hacía lo que estuviera a su alcance para que todos los domingos lo pasáramos juntos. Si por él fuera, viviríamos todos en un predio, compartiendo a cada minuto. Eso disparaba algunas discusiones con mamá, que se cansaba un poco con eso.

– Lo importante es que pudimos hablar. Cuando estes por Córdoba te pido que vengas a verme con tu familia, por favor. De tus tres hijas, una es la que más se parece a los Bordolini. Las otras dos son la cara de tu esposa.

– Si así es. Emilia es la más parecida. La melliza de ella, Paula nada que ver, y Lucía la más pequeña tampoco. Cuando yo era pequeño, veía a tu papá Eugenio, con tres hijas mujeres, y yo me decía siempre que era lindo, pero que a mi me gustaría tener un hijo varón, además de hijas. Pero bueno, al final seguí los pasos de mi tío Eugenio. Respecto de visitarte, aceptada la invitación. Nos estamos viendo, chau Betty, saludos a Maria Eugenia y Amílcar, y a toda tu familia. Un cariño especial a Roberto.

– Chau Marcelo, gracias por la charla, y envíame los blogs. Saludos a todos.

Después de esa conversación telefónica, pudimos hablar usando el mismo medio en alguna ocasión más, por cierto, ya de manera más distendida. Lo que subyacía latente y no resuelto había sido finalmente zanjado. Si habían quedado trazas de resentimiento, nuestras charlas de varios minutos las borraron. La visita nunca se dio por diferentes razones. Cada vez que viajaba a Córdoba, tenía que dividir mi tiempo en varias actividades, incluyendo la salud de mi mamá que se deterioraba rápidamente.

La última llamada fue desde su teléfono. Esta vez, una voz de hombre que no pude reconocer, me hablaba casi susurrando. Entre lágrimas y con tinte de desconsuelo, Roberto me dijo como pudo:  hace unas horas Betty, tu prima, nos ha dejado, ahora descansa en paz. Le dije que lo sentía profundamente, que le agradecía el llamado y que nos había dejado sin su presencia física, una gran mujer, que había pasado por mucho, pero siempre portando esa sonrisa franca y grande que era su sello distintivo y de casi toda la familia. Con mucha tristeza, continúo relatando Roberto, que a Betty su corazón la había abandonado, desde hace unos días cuando tuvo su primer infarto; que había salido de eso, pero que estando en casa unas horas después de salir de alta, se había descompensado fatalmente, sin que se pudiera hacer algo para salvarla.

Mientras escuchaba la noticia con mucha congoja, mis sentimientos y pensamientos, giraban en torno de su profunda historia de vida, sus tremendos pesares y su férrea voluntad por superarlos y por seguir dando lo mejor de sí, perdonando todo y mirando siempre para adelante munida de mucho amor, convicciones e ideales. Para quienes pudimos conocerla, ese es su mayor legado.

Betty, la sonriente, la mujer que con temple y alegría fue capaz de superar muchas cosas, fue alcanzada finalmente por ese destino que es común a todos y del que no podemos escapar.

Las luces parecen apagarse, pero siguen brillando producto de lo que son capaces de iluminar. Betty alumbraba mucho con sus ojos celestes, y contagiaba esperanza, fe y una férrea voluntad.

Las despedidas son dolorosas, pero nos dejan enseñanzas.

¡Hasta siempre Betty!

La conspiración de las palabras !

Las mañanas luminosas lo inspiraban. Los rayos de sol que se filtraban por la cortina creaban una atmósfera única, recreando ese cuadro que conservaba grabado en su memoria, aquel que mostraba a un viejo escritor, sentado en ese pequeño escritorio de madera con su pluma levantada, apenas unos centímetros encima del papel, mientras el tintero se situaba expectante en un segundo plano. Esa pintura al óleo que había visto de niño, durante una salida al museo con su padre, en una de esas tantas ocasiones en las que había disfrutado de la compañía su papá, lo había marcado para siempre, definiendo quien quería ser o mejor dicho a qué se quería dedicar.

Más allá de su vocación por las letras, la sensación de soledad que transmitía ese hombre maduro del cuadro, sería otra característica compartida con él. Sus relativos éxitos como escritor, contrastaban nítidamente con sus rotundos fracasos amorosos y familiares. Fruto de su único matrimonio, tuvo dos hijos varones, con los cuales fue relacionándose cada vez menos, una vez alejado de la casa familiar. Algunos mensajes cada tanto, y los reproches de su ex esposa que le reclamaba mayor acercamiento, se podría decir que constituían su esforzado entorno familiar. Su segunda relación amorosa, unos años después de la rotura definitiva de su matrimonio, duró el tiempo que tardó su nueva enamorada en percatarse, de que por más que ella lo intentará él jamás sería un tipo convencional y apto para un compromiso duradero.

Su aislado y ferviente amor real era su afición por la escritura, por los personajes que creaba y por los laberintos con difícil salida que ideaba en torno a ellos. Las historias que tejía eran madejas enmarañadas, donde al final nada era lo que parecía. Los críticos de su obra, rescataban ese don que poseía por terminar confundiendo a casi todos, incluyendo tantos vericuetos en la trama, que hacían que sus narraciones fueran impredecibles y dignas de contar con una brújula para seguirlas. Habiendo incursionado en varios géneros, la ciencia ficción era lo que mejor producía, paradójicamente gracias a su excelso conocimiento histórico. Los comportamientos humanos se repetían sin cesar, independientemente del avance tecnológico y digital, por lo que la traición, la obediencia, la fidelidad, el amor, el odio, la misericordia, la bondad, la maldad, la egolatría, el bien común, y tantos más, no perdían nunca el atractivo ni la fuerza como esqueletos centrales de su narrativa.

La exquisitez de sus tramas conservaba en vilo a sus lectores, los cuales no podían identificar con claridad quienes eran los buenos, los malos y los no tanto. El comportamiento polivalente de sus personajes, era casi una copia natural de la vida misma, por lo que aquellos que eran lectores asiduos de sus obras literarias, se sentían parte del argumento y los enredos provocados.  Eso le había traído algunos inconvenientes, desde el inicio mismo de sus publicaciones, por lo que optó rápidamente en escribir bajo el seudónimo de Allan Dillinger. El primer nombre lo adoptó desde la profunda admiración que sentía por el famoso escritor Edgar Allan Poe, el segundo le sonó artísticamente deseable, así lo vendía cuando le preguntaban, pero él en el fondo sabía que se debía a su fascinación por el famoso ladrón de bancos John Dillinger. En la intimidad, él se había prometido que, si existiera otra vida más allá de esta, se transformaría en un descabellado ladrón de bancos, a los cuales odiaba con todas sus fuerzas, ya que no le permitían abrir cuentas bajo la titularidad de seudónimos de personas.

Los lectores le escribían posteos amenazadores a su falsa cuenta, ya que no era ni personal, ni de su alias, cuando en teoría la mejor persona de la trama, asesinaba sin miramientos a su madre, cuando se enteraba que la misma no era sino su tía, la cual se había hecho cargo de niño ante la muerte de su hermana. O cuando todo el dinero recaudado en una colecta de caridad, terminaba con el supuesto beneficiario (víctima de una enfermedad mortal incurable) en una isla caribeña con sus dos amantes, una de los cuales, había sido la ideóloga de tamaña estafa en complicidad con el resto. Estos eran algunos ejemplos, de tramas que se descarrilaban casi siempre al final, casi sin ton ni son, pero al amparo de la mente retorcida y del oscuro corazón de Allan. La más grande cantidad de reclamos, sucedió en ocasión de la publicación de su novela futurista “Ocaso de los mundos”, debido a que la rebelión de los genes luego de años de manipulación, nos había regresado al origen mismo, cuando nuestra apariencia era de primates evolucionados, los cuales habían dominado a la fuerza todos los mundos que habíamos conquistado, más allá de nuestro planeta, al cual por cierto habían destruido , luego de haber aniquilado a la especie humana de los sapiens. Si bien el argumento no era nada novedoso, lo que si despertaba una repulsión absoluta era que la evolución había eliminado por completo la diferenciación sexual, creando seres que no tenían ninguna distinción, ni criterios morales, ni preferencias sociales, religiosas o políticas, sino sólo eran movidos por una profunda inclinación por la violencia, y sin el amparo de ninguna ley.

Volviendo a esa mañana en particular, Allan estaba tratando de encontrar las ideas apropiadas para una versión moderna de Romeo y Julieta, pero más acorde con su estilo. Impaciente por dibujar una trama atractiva, quiso dejar de lado la noción profunda del amor que supera todos los obstáculos, para atarse a un concepto más revolucionario, por el cual la epopeya de amor entre los dos jóvenes era más bien, sólo una perfecta excusa para fingir la muerte de los dos supuestos enamorados, los cuales tenían como única finalidad unir todas sus riquezas y poder, y unos años después reaparecer para reclamar a fuego y sangre todo lo que por derecho era suyo, eliminando a todos los que osaran cruzarse en sus caminos. Deshonrando con cada frase a la afamada tragedia de William Shakespeare, no hacía más que convencerse de que cuanto más corrupta sea la trama, más gloria agregaría a su carrera. Yendo más o menos por la mitad del desarrollo, tuvo algo de sueño y se recostó en el sofá que disponía en su sala de escritura. Se durmió sin darse cuenta, y despertó unas horas después, sofocado por el desasosiego que producen las pesadillas.

Se sentó en su mesa, abrió el ordenador y se dispuso a continuar el relato desde donde lo había dejado. Su sorpresa fue mayúscula, cuando al releer algo de lo que había escrito, cayó en la cuenta de que toda la urdimbre había sido radicalmente cambiada, siendo mucho más parecida o casi idéntica a la idea original del genial autor de Romeo y Julieta. Ofuscado por haber perdido horas y horas de trabajo incesante, culpó a sus más acérrimos enemigos de haber contratado a un hacker para que se encargaran de torcer por completo su narrativa. Demoro un instante en decidirse a reescribir nuevamente la historia, tomando la precaución de guardarla en un dispositivo separado, el cual llevaría consigo a cada minuto. Ese día se hizo largo, ya que se había obsesionado con recuperar el tiempo, por lo que cerca de la medianoche terminó de reeditar completamente el texto y lo guardó en su disco, tal cual había urdido. En toda su vida, ni aún cuando estaba casado, sus hábitos habían sido los de una persona ordenada, por lo que se le ocurrió salir a la madrugada en búsqueda de un lugar de comida rápida, como para saciar el hambre y despejarse de sus tribulaciones. El texto editado se fue, volvió y se acostó con él, dentro del dispositivo de almacenamiento, por lo que se durmió plácidamente esta vez, sin temor a otras sorpresas.

Ese día continuó con el taller literario que daba todos los miércoles lo que lo mantuvo ocupado por varias horas. Ninguno de sus alumnos sabía quien era él en realidad, ya que se propuso desde siempre desligarse de todo tipo de vinculación entre su vida de escritor y su vida personal. Al atardecer encendió la televisión, para mirar las noticias, que eran una de sus fuentes de inspiración, cenó luego algo liviano, y para finalizar el día se propuso seguir escribiendo algunas líneas más. Encendió su ordenador, conectó el disco que aún conservaba entre sus ropas y abrió el archivo que almacenaba su nueva novela. Una mueca mezcla de asombro y de dolor se dibujó en su rostro, mientras su cuerpo se estremecía. No lo podía creer. La trama se había reeditado según los principios morales y rectores ideados por Shakespeare. Intentó corregir unas palabras, pero el teclado no seguía las específicas funciones por las cuales había sido diseñado. Sumamente contrariado, intentó usar otra computadora, pero el proceso se repitió tal cual. Echando maldiciones, borró el texto que no le respondía. Descansaría un poco, se tomaría las cosas con calma y lo intentaría quizás la semana siguiente una vez más, comenzando de cero.

Lamentablemente el alzamiento de las ideas y las palabras, lo perseguiría de ahí en más, sin que nuestro afamado escritor pudiera hacer algo para impedirlo. Por más que lo deseara, ya las palabras le eran ajenas e inmanejables, no pudiendo comunicar lo que él concebía en su mente. Las historias a contramano que tantas veces había desarrollado se habían vuelto en su contra, y los finales inesperados se habían comido finalmente a su seudónimo.

El escritor cayó en la absoluta indiferencia del público, ya que por mucho tiempo no pudo publicar ninguna obra. Los críticos se preguntaban si se había quedado sin ideas, ignorantes de la calamidad que afrontaba. Decidió cambiar, con el afán de desarrollar una literatura más clásica, pero eso le costaba horrores. Fue entrando en un ocaso literario, que sólo superaba cuando alguno de sus alumnos escribía algo que él consideraba digno de sus enseñanzas.

Por momentos se revelaba y lograba escribir algo que se asemejaba a su estilo original, pero por las noches manos invisibles volvían al texto más amoroso y humano. Jamás pudo entender quien o quienes, o qué fuerzas más poderosas lo tenían acorralado, sin poder expresarse, sumido en un destierro narrativo que no pudo superar.

Un día el escritor desapareció por completo. Sus hijos denunciaron la falta de contacto desde hacia varios meses. Sus vecinos del complejo donde vivía, hacía varios días que no le veían. La policía no encontró ningún cuerpo, ni pistas que indicarán donde podía encontrarse. Un año más tarde lo dieron por muerto, aunque los turistas que visitan la tumba de William Shakespeare en la iglesia de la Santísima Trinidad de Strafford, afirman que ni bien terminan de leer el epitafio, compuesto por el mismo escritor para su tumba, que reza:

    Buen amigo, por Jesús, abstente

    de cavar el polvo aquí encerrado.

    Bendito sea el hombre que respete estas piedras,

    y maldito el que remueva mis huesos.

Aparece una figura por detrás con el rostro cubierto, que les pregunta si conocen un tal Allan Dillinger, que es un escritor contemporáneo que supera con creces al formidable William. Ante las caras de extrañeza de los consultados, el extraño personaje intenta darles unas hojas amarillas, ajadas, con un texto apenas legible, que él dice pertenecen a Allan y que les gustaría que leyeran.

Ante la negativa por recibirlas, él se aleja despacio, cojeando un poco, hasta desaparecer de la vista de todos. Nadie sabe cómo se llama, ni de donde viene, ni de qué vive, pero tampoco nadie hace nada por impedir sus reiteradas presencias y requisitorias a los visitantes.

La conspiración de las palabras llegó para quedarse.

Mi amigo, el árbol !

Esa tarde no es como otras tantas. Hoy el niño de pelo lacio dorado está decidido a cumplir con su cometido. Rodea con sus manos el tronco del portentoso árbol cuyas primeras ramas lucen tan distantes y fuertes. Siendo casi un experto escalador de especies vegetales arbóreas, donde se incluyen paraísos, ceibos, durazneros, ciruelos, granadas, sauces, siempre verdes, este árbol altivo, aún no ha recibido ninguna visita humana en sus ramas. El pequeño de brazos, manos, torso, piernas y pies acordes a su condición, parece una ardilla flaca en comparación con el tamaño de su copa, su porte y frondosidad general.

El niño se acerca casi sin hacer ruido, quizás piense que puede despertarlo de su letargo, y apoyando suavemente sus manos, acaricia su corteza buscando una señal que le diga por donde subir. La circunferencia de su tallo es totalmente inabarcable para sus diminutas extremidades, por lo que el pequeño intenta aferrarse cual lagartija, poniendo su máximo empeño. A pesar del todo el esfuerzo realizado, sólo alcanza a subir un poco más que medio metro; altura totalmente insuficiente para llegar a las primeras ramas, que se encuentran a unos cuatro metros desde el piso. Luego de varios intentos el pequeño está agitado, acalorado y algo decepcionado. Mientras intenta aquietar el ritmo de su corazón, escucha el canto armonioso de lo que parece ser un jilguero, que eleva su vos desde una rama muy alta. Se imagina que siendo un pájaro todo resultaría más sencillo.

Finalmente recuesta su espalda en el poderoso tronco, sentado sobre el piso. Luego de unos minutos de pensamientos limitados, se levanta presuroso, toma su pelota de fútbol, pegándole con el pie sin dirección prefijada. La pelota cae en la alcantarilla llena de agua, flota y se tranca en la base de la magnolia, que ese verano ha dado tantas flores blancas y perfumadas que inundan con su exquisito aroma varios metros a la redonda. Rodeando el diminuto curso de agua, recupera su balón, lo seca en su remera y lo deja reposando a la sombra del inaccesible árbol. Ya casi anochece cuando su mamá lo llama para bañarse antes de cenar. Una vez más, los intentos por subir a la copa del árbol más alto de la quinta, han sido infructuosos. Muchas veces, a lo largo del tiempo, el niño pensará que puede usar una escalera, pero no la considerará, porque eso sería algo así como hacer trampa, o burlar la pureza de la acción y la confianza.

La escena se repetirá a lo largo de los años, incluso más allá de la adolescencia, hasta que su familia se hubo de mudar a la ciudad, perdiendo la posibilidad de superar el desafío. Ese árbol conoce tantos secretos que el niño le ha contado, mientras urdía planes para escalarlo, que se ha transformado en su mejor confidente. Mientras se aleja el día de la mudanza, siente que deja gran parte de su vida, que ya no será la misma, sobre todo porque en esa quinta ha sido inmensamente feliz. El muchacho se emociona hasta las lágrimas, cuando da una última mirada a la casa, que seguirá siendo custodiada por ese inmenso roble, de hojas verdoso azuladas, bellotas e inmenso porte, que ha continuado creciendo a lo largo de los años, mucho más que él por cierto.

Las historias de los árboles suelen ser dramáticas, ya que muchos sucumben siendo derribados, antes de morir producto de la vejez. El derrotero del muchacho que dejó la quinta familiar, lo ha llevado por muchos caminos, en donde ha sido premiado con una hermosa familia, esposa e hijas maravillosas, mientras ha ido perdiendo todo aquello que lo vinculaba aferrado a esa infancia memorable: padres, tíos y otros ancestros ya no están físicamente, se han ido llevando las tazas con chocolate caliente, las exquisitas tortas, los duraznos y ciruelas que el niño degustaba en las tardes de verano, la libertad de correr y sentir el viento en la cara, las juntadas de los domingos, las tareas del colegio, el cariño y los abrazos de tío Marochi, la pericia de mamá, el cariño de papá, las travesuras con hermanos y todas las aventuras con los amigos de la infancia.

Las historias de los árboles suelen ser fantásticas, ya que muchos se mantienen vivos, conservando en su madera, antiguas reseñas y nuevas vivencias, que no saben de presente, pasado y futuro, ya que al final de cuentas, terminan siendo atemporales. La devoción del niño por ese árbol, le ha permitido descubrirlo en el vino añejado en barricas, en exquisitos muebles, y otros usos, donde su dura y noble madera ha servido como mártir. Con el tiempo, se ha dado cuenta que no vale la pena matar árboles para lucir muebles o degustar vinos, y agradece que las conciencias hayan cambiado. No es necesario destronar la altivez de un Quercus Robur (robur, deviene del romano, robusto, fuerte como un roble, y quercus, es de origen celta, y significa árbol hermoso)

para hermosear los ambientes o para agregar firmeza a los vinos, ya que la belleza reside en disfrutarlos plantados sobre el suelo, con sus más de cuarenta metros de gallardía y su insondable follaje.

¿Cuánto vive un árbol? Es una pregunta que me estoy haciendo luego de que más de treinta años después, he vuelto a pasar por lo que era la quinta familiar, ya transformada en un conglomerado de galpones y empresas, que borraron por completo la casa, los frutales, y todo el entorno añorado. Los nuevos dueños han transformado con su impronta, las facciones físicas de lo que otrora fuera un vergel de frutas y hortalizas. Toda la zona, ha sido impactada por el cambio y el desarrollo, cediendo su fisonomía rural, a esta versión mucho más industrializada. Cuando poso mi vista en el nuevo entorno, no veo la realidad actual, sino imágenes confundidas por la nostalgia, los recuerdos y el infinito cariño. Es como si todo siguiera igual, sobre todo cuando diviso que el indestructible roble, aún continúa oxigenando el lugar, con un porte tan grande como nunca me hubiera imaginado. El invierno ha hecho caer sus hojas, pero sigue respirando ufano y portentoso.

La bibliografía nos dice que este roble puede llegar a vivir unos doscientos años. Es muy probable entonces, que se quede más allá de mi existencia. Les muestro a mis hijas, el árbol que ha sido testigo callado, pero no ajeno a tantas cosas. Les cuento todo lo que nos une y las invito a quererlo como a uno más de la familia. A lo lejos los sonidos que produce el viento en sus ramas, me dicen cosas que sólo yo entiendo. Es un lenguaje común que hemos compartido desde que empecé a caminar por debajo de su espesura, cuando incluso los silencios transmitían algo.

Aquel sobre el cual no pude trepar aún conserva todo su esplendor, invitándome a pensar que no es tan complejo mantener la esencia, mientras todo o casi todo cambia alrededor.

Mi árbol amigo se resiste como puede al paso del tiempo. Un vigía de las tormentas, un eco del canto de los pájaros, un compañero en la soledad. Al final de cuentas es un orgulloso Quercus Robur. Ni más, ni menos que eso.

Cambio climático: decisiones impostergables !

Las temperaturas irán subiendo lentamente durante este fin de semana para regalarnos unos días a pleno sol y relativamente cálidos, inusuales para la estación invernal, que parece haber abandonado algo de su empeño por congelar todo a su paso.

Si bien resulta sumamente disfrutable esta primavera relativa, lo cierto es que los números nos muestran que la concentración de dióxido de carbono en nuestra atmósfera no deja de subir. La mayor presencia de este gas, trae como consecuencia un mayor calentamiento general de la tierra que ya está a un grado y una décima por encima de los valores que teníamos en el siglo pasado. Si seguimos generando gases de efecto invernadero a este ritmo, en unos mínimos treinta y cinco años (un simple bostezo en la historia de nuestro planeta), habremos llegado a la indeseada cifra de dos grados por encima de lo manejable, provocando esto que nuestro planeta sea un lugar muy difícil e inhóspito de habitar.

Europa lidera a nivel global con sus políticas, un movimiento intenso y sensato para alcanzar objetivos de carbono neutralidad (emisiones cero) para el año 2050. Gran parte de las acciones que la Unión Europea propende dentro de la comunidad de países que nuclea, se centran en reemplazar las energías y combustibles fósiles por sus homólogos renovables, abarcando tecnologías de todo tipo para producir energía: solar, mareomotriz, biogás, biomasa, eólica, mientras en sus gasoductos se reemplaza progresivamente el gas natural por biometano, y los autos serán híbridos eléctricos y alimentados por moléculas sintéticas de orígenes biogénicos. El transporte marítimo y de aviación, usarán ambos, combustibles sustentables en una escala creciente, en sus movimientos por todo el mundo.

El resto de países más desarrollados (Por ejemplo, Estados Unidos y China) han ido adoptando algunas políticas en el mismo sentido, pero sus esfuerzos y medidas concretas son escasas y limitadas. Las energías fósiles tienen mucho peso en sus estructuras económicas y de poder, por lo que la balanza aún no se inclina para el lado seguro, ya que se subestiman las cifras y se minimizan los efectos.

En nuestras latitudes americanas del sur tenemos de todo para torcer el rumbo, ya que somos muy competitivos para producir biocombustibles (etanol, biodiesel y diesel renovable), energías renovables y combustibles de origen biogénico (como hidrógeno), pero salvo Brasil que impulsa con fuerza sobre todo los biocombustibles y el biometano, el resto del continente aún no toma el toro por las astas, sino más bien se toman medidas que no se condicen del todo con las emisiones cero proclamadas para el 2050. Los programas existen, pero parecen no ser suficientes como para sumarnos a la estela que muestra el camino y que viene de Europa.

Relativo al programa europeo, el mismo apuntó a lograr la conciencia de la lucha contra el cambio climático con programas de difusión y clarificación que llegaron masivamente a los ciudadanos, acompañados por un sinnúmero de incentivos para que muchas familias pudieran acceder a sus propios paneles solares, sólo por citar algún ejemplo. En la industria automotriz sucedió lo mismo, ya que los mandatos están acompañados por acceso sencillo al financiamiento y otros programas impositivos de respaldo. La economía circular de la mano de la conversión de pasivos ambientales (waste to energy) en biogás, energía eléctrica, biometano y fertilizantes que retornan al suelo, funciona de manera responsable y articulada en muchos países europeos, constituyendo un ciclo virtuoso y sostenible digno de ser emulado.

El ciudadano tiene que ser debidamente informado acerca de la crítica situación que se vive en materia de calentamiento global y tiene que ser acompañado con estímulos para que adquiera conciencia y se sume a la causa que permitirá que el planeta siga disponible y apto para la vida de nuevas generaciones, dentro de ecosistemas sustentables. Es cierto que en muchas latitudes aún gran parte de la población no tiene acceso a servicios básicos como el agua y los sistemas de desechos cloacales, pero si los estados ahorran dinero evitando catástrofes climáticas (muchas de las cuales se incrementan día a día, en su magnitud, frecuencia y consecuencias), esos recursos pueden ser volcados a esos servicios básicos y paralelamente a seguir fomentando las acciones que conserven las cualidades del planeta.

Forestar, usar energías y combustibles renovables, aumentar la seguridad alimentaria, racionalizar el consumo de agua y otros recursos naturales escasos, fomentar acciones que disminuyan la huella de carbono de actividades y productos asociados, necesitan de políticas públicas robustas y decididas para lograr hitos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. Sin eso, los programas reducirán su tasa de éxito y posibilidad de prosperar.

Para culminar les dejó una publicación del Consejo de la Unión Europea.

Cambio climático: lo que está haciendo la UE

Una UE climáticamente neutra en 2050

En diciembre de 2019, los dirigentes de la UE, reunidos en el seno del Consejo Europeo, acordaron que la UE debía lograr la neutralidad climática para 2050.

Ser climáticamente neutros significa que, de aquí a 2050, los países de la UE tendrán que reducir drásticamente sus emisiones de gases de efecto invernadero y encontrar formas de compensar las emisiones restantes e inevitables para alcanzar un equilibrio de cero emisiones netas.

En sus Conclusiones, el Consejo Europeo subrayaba que la transición a la neutralidad climática brinda importantes oportunidades para:

  • el crecimiento económico,
  • los mercados y el empleo,
  • el desarrollo tecnológico.

Los dirigentes de la UE pidieron a la Comisión que impulsara los trabajos sobre el Pacto Verde Europeo.

También reconocieron la necesidad de garantizar que la transición ecológica sea rentable, así como socialmente equilibrada y justa.

Reducción de las emisiones de al menos un 55 % de aquí a 2030

Exactamente un año después, en diciembre de 2020, los dirigentes de la UE dieron un nuevo paso hacia la neutralidad climática. Como etapa intermedia hacia el objetivo de 2050, acordaron reducir en más de la mitad (con respecto a los niveles de 1990) las emisiones de gases de efecto invernadero de la UE para 2030.

En 2030 a más tardar las emisiones de la UE se reducirán en al menos un 55 %.

El nuevo objetivo supuso un importante hito con respecto al anterior objetivo de la UE para 2030 de reducir las emisiones en un 40 %, acordado en 2014.

Los dirigentes pidieron a la Comisión Europea que presentara propuestas para que los países puedan alcanzar el objetivo de 2030, en particular:

  • mejorar las normas de financiación ecológica,
  • reforzar el régimen de comercio de derechos de emisión de la UE,
  • estimular la innovación respetuosa con el clima,
  • garantizar la equidad y la relación coste-eficacia.

De los objetivos climáticos a la legislación de la UE

En junio de 2021, el Consejo adoptó la Legislación Europea sobre el Clima, un elemento clave del Pacto Verde Europeo. Con ello, los países de la UE están legalmente obligados a lograr los objetivos climáticos para 2030 y 2050.

La legislación climática establece el marco de las medidas que han de adoptar la UE y los Estados miembros para reducir progresivamente las emisiones y alcanzar en última instancia la neutralidad climática en la UE de aquí a 2050.

También en junio de 2021, el Consejo aprobó unas Conclusiones en las que refrendaba la nueva estrategia de adaptación al cambio climático de la UE presentada por la Comisión. Dicha estrategia detalla una visión a largo plazo para que, de aquí a 2050, la UE llegue a ser una sociedad resiliente frente al cambio climático plenamente adaptada a los efectos inevitables de este.

Otra parte clave del trabajo de la UE hacia la neutralidad climática es el denominado paquete de medidas «Objetivo 55». Se trata de un conjunto de propuestas de revisión de la legislación vigente y de nuevas iniciativas; es el plan principal de la UE para convertir los objetivos climáticos en legislación de la UE.

El paquete incluye normas sobre:

  • energía,
  • transporte,
  • comercio de derechos de emisión y reducciones,
  • uso de la tierra y silvicultura.

En junio de 2022, los países de la UE acordaron una posición del Consejo sobre la mayoría de las propuestas del paquete de medidas «Objetivo 55». Actualmente se están llevando a cabo negociaciones con el Parlamento Europeo sobre estas propuestas.

Financiación de la transición climática de la UE

El cambio hacia una economía respetuosa con el clima requerirá importantes inversiones públicas y privadas.

Los países de la UE se han comprometido a destinar el 30 % del presupuesto a largo plazo de la UE para 2021-2027 y Next Generation EU a proyectos relacionados con el clima.

Para garantizar que la transición climática sea justa, la UE ha introducido un mecanismo de transición justa que pretende proporcionar apoyo financiero y técnico a las regiones más afectadas por la transición hacia una economía baja en carbono. A tal fin, se movilizarán hasta 90 000 millones de euros. El 30% del gasto total de la UE se destinará a proyectos relacionados con el clima hasta 2027

Configuración de la acción mundial

Los esfuerzos de la UE en la lucha contra el cambio climático están en consonancia con el compromiso asumido por la UE y los Estados miembros en el marco del Acuerdo de París, firmado en 2015. Los países de la UE apoyan una gran ambición en la aplicación de este acuerdo internacional y animan a los socios mundiales, tanto en los foros internacionales como en las relaciones bilaterales, a que aceleren las medidas para limitar el calentamiento global.

La UE, junto con sus Estados miembros, es el mayor proveedor de financiación para la lucha contra el cambio climático del mundo. Los fondos que proporciona sustentan proyectos y actividades relacionados con el cambio climático en los países en desarrollo para facilitar su transición ecológica y hacer frente a los efectos adversos del cambio climático.

¿Por qué es necesaria la transición ecológica?

Los últimos informes científicos muestran cambios sin precedentes en el clima mundial. El calentamiento mundial está provocando cambios cada vez mayores, y en algunos casos irreversibles, en los modelos de precipitaciones, los océanos y los vientos en todas las regiones del mundo.

El aumento de las temperaturas y la intensificación de los fenómenos meteorológicos se traduce en enormes costes para la economía de la UE e incide en la capacidad de los países de producir alimentos.

Algunos datos:

  • los eventos relacionados con el clima en los últimos 40 años han provocado más de 487 000 millones de euros en pérdidas financieras en la UE.
  • entre 1980 y 2020, más de 138 000 personas perdieron la vida en la UE por culpa de fenómenos meteorológicos y climáticos extremos.
  • el coste económico de las inundaciones fluviales en Europa supera de media los 5 000 millones de euros anuales.
  • los incendios forestales causan unos 2 000 millones de euros de perjuicios económicos cada año.

Europa marca el rumbo y está tomando acciones múltiples y efectivas.

No hay dudas que este modelo se pueda copiar adaptando cada región según sus potencialidades y fortalezas comparativas.

América del Sur tiene enormes potencialidades de sumarse a los nuevos escenarios, proveyendo tanto para si mismo como para el mundo, de un sinnúmero de combustibles y soluciones, que requieren la transición energética y ecológica.

Una oportunidad que no tenemos que desaprovechar, decisiones que no podemos postergar.

Sufragio y Democracia

El año 2023 se caracteriza por ser un año electoral tanto a nivel de municipios, provincias y nación argentina. En lo personal, ya hice uso de mi derecho a votar en la elección del intendente municipal y concejales, votaré este domingo en la elección de gobernador provincial y representantes de la unicameral, y un poco más adelante tendré la posibilidad de sufragar primero en las primarias abiertas simultáneas y obligatorias, y luego en la elección final de presidente y los cargos que se renuevan en las cámaras de representantes (diputados y senadores).

El universo de ciudadanos con posibilidad de votar lo podrá hacer al menos en las elecciones presidenciales, tanto en la primaria como la definitiva y eventualmente un ballotage, por lo que este año la agenda de votaciones es importante y decisiva respecto de los planes en el corto y mediano plazo. El derecho a emitir el sufragio reviste asimismo la condición de obligatorio, por lo que en ese aspecto la situación es cuanto menos confusa. Algunas veces la obligatoriedad es enunciada como un deber cívico, y vale la pena aclarar que no existe (al menos yo no tengo conocimiento y mi búsqueda resultó infructuosa) otra situación similar, en donde un derecho sea al mismo tiempo una imposición.

Si una persona no ejerce el derecho a votar, y dada su condición de obligatorio, esa persona en cuestión es pasible de recibir sanciones o multas, los cuales en la práctica son una letra muerta que muchas veces no se aplican. Pocas dudas caben de que, a comienzos del siglo, en un medio político en que frente a los rápidos cambios sociales se hacía imperioso impulsar la participación popular para quebrar estructuras de poder que habían dejado de ser representativas, el voto universal obligatorio fue una herramienta de la mayor eficacia, apreciada después, durante muchas décadas, como un instrumento útil para oponer a los intentos de escamotear la voluntad ciudadana y añorada cuando la posibilidad de acudir a las urnas quedó eclipsada por largos períodos.

En la actualidad, sin embargo, vista la magnitud de las cifras (el ausentismo electoral muestra, además, una tendencia histórica a crecer de 1983 a hoy) y en circunstancias diferentes, la obligatoriedad del voto merece un nuevo análisis.

En las democracias arraigadas, el voto es un derecho que va a ejercer una proporción más alta de ciudadanos cuando mayor es el grado de madurez cívica de la sociedad y en la medida en que la oferta electoral de partidos y candidatos resulta suficientemente movilizadora. En muchos casos, la relación entre los votos válidos y el padrón de votantes habilitados se aproxima notablemente a los que se obtienen bajo el mandato de una ley electoral compulsiva. En 1984, en nuestro país, un 70% del padrón votó en el plebiscito convocado para aprobar o rechazar el acuerdo de límites con Chile en el área del Beagle, a pesar de que no sólo era de participación optativa -un derecho- sino que carecía de carácter vinculante. En la revisión profunda, racional y consensuada que de la legislación política será imprescindible re-evaluar cuestiones como el financiamiento de los partidos políticos o la eliminación de las listas sábana, entre otras, no debería quedar al margen la obligatoriedad del voto que, sin dejar a cambio beneficio alguno, se opone a criterios elementales de libertad de conciencia y de respeto por las convicciones individuales.

Por otro lado, me parece oportuno no solo reconsiderar el sistema del voto universal y obligatorio sino, asimismo, evaluar la conveniencia de una migración total o parcial, hacia otras formas de gobierno no presidencialistas, pero para ello está bueno entender primero de qué estamos hablando.

Sistemas democráticos parlamentarios

Los Estados democráticos desarrollan un sistema de democracia parlamentaria en la que el papel predominante de la vida política lo desempeña la Asamblea de diputados o Parlamento, elegida por sufragio universal. Esta asamblea ejerce el poder legislativo y elige al presidente del Gobierno, que tiene el poder ejecutivo y es responsable ante ella, de tal manera que, cuando pierde el apoyo mayoritario, el gobierno se ve obligado a dimitir. El jefe del Estado puede ser un soberano hereditario (rey) o un presidente electo, pero en ambos casos sólo asume la representación oficial del Estado. Sus poderes vienen fijados por la Constitución, que varía según los diferentes Estados.

En general, el jefe del Estado es el encargado de nombrar como presidente del Gobierno al líder del partido que ha obtenido la mayoría de los votos en las elecciones a la Asamblea de diputados. La preponderancia del parlamento otorga a los partidos políticos un papel de primer orden en la vida política del país. Ellos elaboran las candidaturas a las elecciones y organizan los grupos parlamentarios entre los diputados electos de cada partido.

Sistemas democráticos presidencialistas

Estados Unidos, y Francia en menor medida, presenta un tipo de democracia también parlamentaria, pero presidencialista. En la democracia americana, el poder ejecutivo está en manos de un presidente elegido directamente por sufragio universal y que es a la vez jefe del Estado y presidente del Gobierno. Asume grandes poderes y nombra una administración formada por secretarios (ministros) que sólo son responsables ante él y que sólo él puede destituir. El poder legislativo está en manos de un Congreso con dos cámaras: la de Representantes, que cuenta con un número de delegados de cada Estado escogidos proporcionalmente entre la población, y el Senado, que cuenta con dos senadores por Estado. Los dos poderes, ejecutivo y legislativo, se necesitan mutuamente para poder gobernar y, en la práctica cotidiana, el Congreso controla la política del presidente mediante la votación anual del presupuesto. El Presidente puede vetar una ley propuesta por el Congreso, pero no tiene la facultad de disolverlo. El Congreso no puede destituir al Presidente y sólo en casos de extrema gravedad puede aplicar el procedimiento de impeachment y destituirlo. Nuestro país, Argentina estaría dentro de este grupo de países gobernados por sistemas democráticos presidencialistas.

Sistemas bipartidistas y sistemas multipartidistas

La mayoría de los sistemas democráticos europeos (Francia, España e Italia) se basan en el multipartidismo. En el espectro de partidos democráticos predominantes, podemos distinguir tres grandes familias ideológicas: los conservadores, defensores de los derechos individuales y partidarios de mantener el orden social y de reducir la intervención del Estado; los democratacristianos, confesionales de carácter conservador, pero con mayor sensibilidad por los temas de justicia social; y los socialistas, que otorgan al Estado un papel importante como redistribuidor de la riqueza a partir de la política fiscal. Este abanico puede ampliarse con los partidos comunistas, nacionalistas, ecologistas, etc., que suelen configurar importantes minorías parlamentarias. Cuando ningún partido consigue la mayoría suficiente para garantizar la elección del presidente del Gobierno, suelen realizarse alianzas, y los partidos bisagra se convierten en un elemento vital para el mantenimiento de la estabilidad del gobierno, que suele ser de coalición. La democracia americana, como en el caso británico, se configura en la práctica como un sistema bipartidista. En Gran Bretaña, los dos partidos son el Partido Conservador y el Partido Laborista, mientras que en Estados Unidos son el Partido Republicano y el Partido Demócrata. En el sistema americano, los republicanos tienen un carácter más conservador y tienen el apoyo del mundo de los grandes negocios, mientras los demócratas presentan un programa de carácter más social, suelen contar con el apoyo de los sindicatos y las minorías étnicas y recogen buena parte del voto de las clases medias. A diferencia de sus homólogos británicos, los diputados americanos no están obligados a seguir ninguna disciplina de voto en el Congreso, y el presidente a menudo debe buscar el apoyo de diputados de ambos partidos. Esta relativa independencia explica el importante papel que los lobbies, grupos de presión, desarrollan en la democracia americana.

Estados Unitarios y Estados Federales

Los Estados unitarios, es decir, aquellos que tienen una organización uniforme para todo el territorio y toman las decisiones desde un único centro político, tienen una larga tradición en Europa. Algunos son muy centralistas, como es el caso de Francia, donde los Departamentos y los Municipios tienen pocas atribuciones y se gobierna todo el Estado desde París. Otros, en las últimas décadas, han optado por una organización descentralizada en la que se reconoce la autonomía de algunas nacionalidades o regiones y se les reconoce una cierta capacidad de autogobierno, a la vez que las grandes ciudades han conseguido importantes competencias políticas. Es el caso de Bélgica, de Gran Bretaña y también de la España de las Autonomías, creada por la Constitución de 1978, que dota a las regiones una amplia capacidad legislativa.

El modelo de Estado federal parte del reconocimiento de la personalidad de los diversos Estados que lo integran, y cada uno de ellos goza del derecho a legislar y a tener sus propias instituciones políticas. El poder y las responsabilidades políticas quedan, pues, repartidos entre los diversos Estados y el poder federal. Este último suele ocuparse de los asuntos referentes a política internacional, economía, defensa y seguridad. Es el caso de Estados Unidos, donde los 50 estados que integran la Unión tienen muchas atribuciones; y en Europa tenemos el ejemplo de Alemania, configurada por diversos Lander, aunque con menores poderes. Suiza presenta una estructura confederal, con un poder central muy débil que se reduce a la coordinación de los diversos cantones, que son casi soberanos.

Sistemas de escrutinio electoral

Los sistemas de escrutinio electoral vienen determinados por las respectivas leyes electorales. El modelo de distrito unipersonal, que se utiliza, por ejemplo, en Gran Bretaña y EE UU, es el más simple. El escaño de diputado en cada circunscripción lo obtiene el candidato que ha obtenido la mayoría relativa de votos en aquel distrito. Este sistema favorece, sin duda, el bipartidismo, ya que son los dos grandes partidos mayoritarios los que consiguen obtener las mayorías relativas. El escrutinio proporcional es el más extendido y permite que los partidos minoritarios tengan presencia en el Parlamento. Los electores escogen entre las diversas candidaturas y cada una obtiene un número de escaños proporcionales al número de votos obtenido. Pero, para poder garantizar la obtención de mayorías parlamentarias, muchas leyes electorales han introducido modificaciones que benefician numéricamente a los partidos mayoritarios. Los sistemas políticos republicanos en que para la elección del presidente de la República se presentan modelos de electorales variados. En Francia, los ciudadanos votan directamente a los diversos candidatos. En Estados Unidos, los electores de cada Estado eligen a sus compromisarios, que son los encargados de la elección del presidente (sufragio indirecto). Además, existe la tradición de que cada partido celebre unas elecciones primarias para designar al candidato presidencial. Finalmente, en otros Estados, como Alemania e Italia, el presidente de la República no es votado directamente por los electores, sino por el conjunto de diputados y senadores.

El poder judicial tiene en cada uno de estos sistemas de gobierno que hemos descripto, una función primordial que es la de garantizar el equilibrio de poderes, mientras que al mismo tiempo se constituye en el garante tanto de las libertades y derechos individuales, como de los derechos sociales y el cumplimiento de las obligaciones personales y de las sociedades.

Una vez descriptas las distintas maneras y formas de gobierno democráticos que existen en el mundo, está bueno abrir el debate si los sistemas imperantes necesitan ser revisados, modificados o allanados a los nuevos tiempos, tarea que demandará tiempo y representatividad de todos los actores que conforman nuestra sociedad.

Problemas comunes del sistema democrático

Estuve indagando en varios artículos que hacen referencia a los pormenores de la vida en democracia dentro de varios países del mundo. En ellos es posible extraer que las principales cuestiones a resolver se pueden dividir en tres grandes capítulos:

Un primer grupo de problemas se relaciona con el papel de los ciudadanos en la democracia, progresivamente identificado o reducido a la simple práctica electoral. Además, cabe destacar el aumento del abstencionismo electoral, ya que se constata que el número de personas que participa en las elecciones tiende a disminuir (en Estados Unidos, por ejemplo, normalmente vota menos de la mitad del electorado). Este fenómeno va unido a un cierto desprestigio de los partidos políticos, a los que se acusa de estar controlados por una minoría que impone sus criterios, de falta de debate interno y de excesivos casos de corrupción económica. La rígida disciplina de voto de la mayoría de los partidos ha hecho decaer la vida parlamentaria y los debates han perdido parte de su función y de su interés, ya que el voto puede preverse anticipadamente y al margen de las discusiones parlamentarias.

En un segundo grupo aparece el elevado coste de las campañas electorales aleja de la pugna política a los partidos que no tienen medios económicos para financiarlas y deja a los más fuertes en manos de quienes les han concedido apoyo económico. La necesidad de fondos que los militantes no pueden aportar ha contribuido a utilizar métodos de financiación irregular, y bastantes veces ha desembocado en casos de corrupción, con la consiguiente merma de confianza del electorado en la transparencia de las finanzas de los partidos políticos. También ha perjudicado la salud de la democracia el protagonismo de los medios de comunicación, ya que son los que canalizan y construyen buena parte de la opinión pública. La guerra de estos medios por la audiencia ha convertido la legítima oposición política en un «espectáculo» de la política, que otorga un gran poder mediático a las grandes cadenas televisivas o radiofónicas y a la prensa. Un segundo orden de problemas tiene un cariz más económico y social. Algunos analistas consideran que existe una contradicción de fondo entre los principios igualitarios de la democracia y la lógica del sistema capitalista. Denuncian la oposición entre las ambiciones económicas del mundo empresarial, con beneficios astronómicos, y las expectativas democráticas de los ciudadanos, que exigen no solo libertades políticas, sino también la consolidación del Estado del Bienestar garantizado por la redistribución de la riqueza a partir de un sistema fiscal progresivo.

Finalmente, un tercer grupo de problemas se fundamenta en la constatación de que los derechos democráticos no benefician de la misma manera a todo el conjunto de la población. Cada vez son más numerosas las voces que reclaman la regulación de unos derechos específicos para determinados colectivos, como las minorías nacionales en el interior de los Estados, las poblaciones indígenas dentro de las naciones antiguamente colonizadas o los inmigrantes procedentes del Tercer Mundo. Los movimientos a favor de la multiculturalidad y de la igualdad de derechos entre los habitantes de un mismo Estado denuncian la falta de neutralidad cultural de las democracias, que en nombre de los valores de la mayoría (religión, lengua, cultura, etc.) margina en la práctica a todos aquellos que no los comparten.

En un año electoral me parece relevante traer a colación estos temas que pertenecen a nuestro sistema democrático y que por lo tanto requieren nuestro compromiso y participación, pero que por momentos parecen estar dormidos o desprovistos de toda mirada crítica.

Al menos el proceso de evaluación de cambios tanto en la obligatoriedad del voto, como en la estructura del sistema democrático, dando participación a la sociedad y todos sus actores en su conjunto, para derivar quizás en una nueva forma de gobierno, implicará una nueva energía puesta, lo que creo en lo personal puede redundar en beneficios para las nuevas generaciones y modelos de convivencia.

Ingeniería Sostenible!

La celebración del día de la ingeniería o de la profesión de ingeniero no es una fecha común en todo el conjunto de países. Cada uno de ellos lo celebra como conmemoración de algún nacimiento, hecho o circunstancia digna de destacar. En nuestro país Argentina, hay dos fechas significativas, las cuales tienen que ver con los orígenes de esta disciplina.

En 1855 el ingeniero y pintor francés Carlos Enrique Pellegrini, padre del Dr. Carlos Pellegrini fue quien propuso al rector de la Universidad de Buenos Aires crear la carrera de Ingeniería, lo que se hizo tomando como base el Departamento de Ciencias Exactas, teniendo un voto favorable del Consejo de Instrucción Pública en 1856, quedando en proyecto hasta el año 1865.

Con esta base y mediante un decreto del 16 de junio de 1865 se inicia la enseñanza de la Ingeniería en Argentina, cuyo primer programa contenía: matemática, física, astronomía, mecánica racional y aplicada, máquinas, construcciones, arquitectura, e historia natural general y especial, dependientes del “Departamento de Ciencias Exactas” de la Universidad de Buenos Aires. Por esta razón se celebra el día 16 de junio el Día del Ingeniero.

Otra fecha relevante es cuando se celebra el “Día de la Ingeniería”, en honor al profesional con especialización civil Luis Augusto Huergo, primer egresado de la carrera de la UBA, que tuvo lugar el 6 de junio de 1870.

La ingeniería ha acompañado al ser humano en todos los estadíos de su desarrollo y afianzamiento como especie animal sobre la tierra. Ha formado parte de todas las revoluciones que marcaron un antes y un después para el devenir pasado , presente, pero sobre todo futuro, acompañando con su apego al cálculo, los proyectos y la creatividad, las necesidades, expectativas e ideas innovadoras que a cada instancia histórica se fueron generando. Desde los acueductos romanos, pasando por la máquina de vapor, las grandes presas, el ferrocarril, las telecomunicaciones, para llegar hoy a la robotización, la digitalización, y la conquista del espacio, sólo por citar ejemplos concretos, siempre ha habido uno o varios ingenieros haciendo que las ideas se cristalicen y las cosas sucedan.

Aunque parezca contradictorio, la manera de pensar del hombre y los movimientos filosóficos asociados, han dado su basamento a las distintas etapas del discurrir histórico de la ingeniería y sus aportes concretos. Muchas veces para bien, pocas veces para mal, los ingenieros han sabido traducir las necesidades crecientes de nuestra sociedad, posibilitando que gran parte de lo que disfrutamos como concepto de desarrollo, tales como ciudades, medios de transporte,  alimentos en calidad y cantidad, productos agrícolas, materiales novedosos y económicos, combustibles asequibles, energías, caminos, medios de comunicación y difusión, tecnología médica, distribución de agua, y tantos más que sería un incontable número para incluir en este listado queden, relativamente al alcance de la mano de gran parte de la población, dependiendo por cierto de su grado de desarrollo y posibilidades.

¿Qué nos dice hoy la Unesco respecto de su visión de la ingeniería y de cual debe ser su foco?

Eso lo podemos extraer de su propia página web, donde es posible leer:

“La ingeniería siempre ha tenido un papel clave en el desarrollo y el bienestar de la humanidad. Debemos garantizar que las futuras generaciones de ingenieros y científicos sean capaces de idear soluciones para los retos locales y mundiales.

En su 40ª reunión de la Conferencia General, celebrada en noviembre de 2019, la UNESCO designó el 4 de marzo como el Día Mundial de la Ingeniería para el Desarrollo Sostenible, con el fin de concienciar sobre el papel de la ingeniería en la vida moderna, imprescindible para mitigar los efectos del cambio climático y avanzar en el desarrollo sostenible, especialmente en África y los pequeños Estados insulares en desarrollo (PEID).

A pesar del importante papel que tiene la ingeniería en nuestras vidas y nuestro futuro, las mujeres siempre han estado infrarrepresentadas en este campo, ya que generalmente solo constituyen el 10-20% del total de la mano de obra. Incluso en los países en los que ha aumentado el número de mujeres que estudian ciencia, tecnología e ingeniería (CTI), esta tendencia no se ha traducido en un aumento de la incorporación de las mujeres al mercado laboral. Son muchas las estudiantes que se gradúan y que no acceden a la profesión de ingeniero. Los obstáculos suelen estar relacionados con la persistencia de estereotipos de género en este ámbito, políticas inadecuadas o entornos educativos que no satisfacen sus necesidades y aspiraciones.

La UNESCO considera prioritarias las actividades que dan a conocer la ingeniería como carrera, así como las que animan a los jóvenes a estudiar ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM).

Para finalizar nos deja esta frase que resume el pensamiento de la Unesco:

«Para ser eficaz, la ingeniería debe ser también abierta, inclusiva y colaborativa. Por ello, la UNESCO se compromete a reducir las desigualdades en la ingeniería: las de género, cuando solo el 30% de los ingenieros son mujeres, y las geográficas, en particular en África, donde el número de ingenieros es menor que en cualquier otra región del mundo.»

A esta visión de la Unesco se suman día tras día un cúmulo creciente de opiniones y personas que nos instan a tomar un rol decisivo y a participar de una agenda activa respecto de los numerosos problemas que requiere sortear nuestra especie para morigerar desigualdades y accionar a favor de la descarbonización del planeta, de manera complementaria en un mismo período de tiempo.

La ingeniería sostenible se abre camino a gran ritmo para aportar su creatividad a cada uno de los cuatro pilares que componen una política de largo plazo en materia de sostenibilidad:

Económico: configurando esquemas, mecanismos y proyectos para el mejor aprovechamiento de los recursos, y las garantías de operaciones eficientes y de mínimos costos.

Social: que las mejoras y el desarrollo sean asequibles para toda la sociedad, formando multiplicadores y educando para la construcción de una red de inclusión.

Ambiental: minimizando los impactos y produciendo con la cabeza puesta en reducir y reutilizar todos los recursos en sistemas de economía circular y producción limpia.

Institucional: dando fortaleza a todos los organismos desde su participación activa en las leyes, reglamentos y otros instrumentos que garanticen que los tres puntos anteriores se verifiquen y crezcan.

El ecosistema productivista ya está cuasi perimido y el papel de la ingeniería es el de colaborar con acciones concretas para torcer el rumbo del avión que está a punto de estrellarse (nuestro mundo) hacia un destino donde se priorice un nuevo ecosistema, aquel que nos permita superar este destino trágico para la especie humana.

Muchas organizaciones globales tanto públicas como privadas están apoyando económicamente y con acciones concretas iniciativas de descarbonización, acceso al agua potable, cuidado y crecimiento de bosques y vida animal, desarrollo de energía limpias, producción de alimentos sanos y saludables, de modo tal de salvar nuestro mundo que producto de los desequilibrios que fuimos generando tiene fecha de vencimiento cercano. La ONU marca el rumbo con los objetivos de desarrollo sostenible, los cuales son 17 propósitos que necesitan ser convertidos en cada rincón de nuestro planeta en planes y programas que les den cuerpo y compromiso real. Aquí de nuevo, la ingeniería sostenible tiene un rol decisivo para encaminar, acompañar y liderar estos procesos de cambio.

La avanzada mundial en materia de lucha contra el cambio climático tiene a la cabeza un sinnúmero de profesiones que están estudiando y proponiendo medidas en conjunto para salir rápidamente del atolladero. Entre estas profesiones se destaca la ingeniería en todas sus ramas, que es la ciencia aplicada que ha sabido dar las respuestas a los problemas acuciantes que nos sucedieron en cada etapa histórica.

El desafío de la ingeniería y de sus profesionales se puede resumir en que su activismo (conjuntos de actos para lograr un fin) tiene que ser decisivo y mancomunado con Universidades, empresarios, sistemas políticos, instituciones, sistema financiero, y sociedad en su conjunto, de modo tal que la velocidad de la respuesta sea tal y tan efectiva, que en no más de 30 años, la actividad humana se aproxime a una tasa de emisión de gases de efecto invernadero de cero o por debajo de esto. En ese sentido las energías limpias y renovables cumplen un rol decisivo que las políticas públicas deben sustentar con aportaciones de recursos económicos, humanos y tecnológicos.

Suena utópico quizás que un objetivo tan demandante pueda ser conseguido, pero la humanidad ha dado ejemplos que con un cúmulo de decisiones tomadas bajo ideas que nos guían, por encima de nuestros sesgos particulares, lo que parece imposible se puede tornar en una realidad.

La ingeniería sostenible es la herramienta sustancial para que el conjunto social se beneficie y las generaciones futuras puedan disfrutar de un planeta donde se pueda prosperar, crecer y soñar.

¡Feliz Día del Ingeniero!

¡Muchas gracias a la Ingeniería!

Manipulación exponencial !

La masificación creciente y exponencial de la información y la comunicación, gracias al desarrollo de la tecnología y la digitalización, ha traído tanto beneficios como efectos negativos. La multiplicación y difusión de la información a través de redes sociales no tiene techo, provocando en nosotros la sensación que por más esfuerzos que hagamos no podemos aspirar a ser capaces de abarcarlo todo, sintiendo por momentos una especie de confusión o ceguera, que atenta contra nuestra capacidad de discernimiento, alejándonos del sentido crítico y nuestra capacidad de reflexión para tomar decisiones respecto de que tomar y que no.

Somo espectadores de un bombardeo mediático, que incluyen mensajes políticos, religiosos, culturales, deportivos , económicos y científicos, que se repiten sin cesar, a cada minuto, mediante la difusión de noticias, spots publicitarios y otra serie de elementos de propagación masiva, donde lo que prima sobre todo es la instantaneidad y la poca profundidad. Cortos mensajes digitalizados que se propagan a la velocidad de la luz, y que apuntan a emocionarnos, en lugar de hacernos más racionales.

La manipulación exponencial es un fenómeno que ha adquiere mayor relevancia y preponderancia en distintos ámbitos, pero sobre todo en épocas previas a elecciones es usada a mansalva para captar voluntades desde la masificación de opiniones.

¿Qué es manipular?

Deviene del latín manipulare, y tiene varias acepciones conocidas:

  • Operar con las manos o con cualquier instrumento.
  • Trabajar demasiado algo, sobarlo, manosearlo.
  • Intervenir con medios hábiles y, a veces, arteros, en la política, en el mercado, en la información, etc., con distorsión de la verdad o la justicia, y al servicio de intereses particulares.
  • Manejar alguien los negocios a su modo, o mezclarse en los ajenos.

La primera de las acepciones es quizás la más pura y que ofrece un sentido de acción o hecho concreto.

La segunda está vinculada con la primera, pero en un sentido negativo del manipuleo.

La tercera y cuarta, que serán objeto del escrito de esta semana, se encuentran emparentadas a actividades menos manuales, para ligarse a la generación de sistemas de gestión de la información y control para manejar recursos y poder.

El arte de manipular

Los grupos políticos, religiosos o económicos tienen entre sus objetivos el control de la masa, que es más fácil que el control del individuo. La manipulación comienza por una relación emocional, un estado en el que parece que se comparten ideas políticas, religiosas o instrumentales, intereses culturales, económicos, lúdicos o sociales. En la relación de manipulación existe una parte activa, el manipulador, y otra pasiva, el destinatario objeto de la manipulación, la masa. Pero es indispensable un tercer elemento, que es el medio. No todos los ambientes son propicios para ejercer la manipulación y lograr los objetivos propuestos, por lo que la psicología de masas tiene en consideración que el individuo es de naturaleza social, que tiene tendencia a reproducir las acciones del resto del grupo y es débil ante una idea o situación dominante.

Fue el psicólogo alemán Kurt Lewin en 1930, a quien se considera fundador de la psicología social, el que subrayó la importancia de la sociedad a la que pertenece el individuo. Como describió el antropólogo, sociólogo y psicólogo social francés Gustave Le Bon, en medio del grupo «el Yo es sustituido por el Nosotros». Sigmund Freud con su obra Psicología de las masas y análisis del yo, realizó la mayor aportación científica de su tiempo para comprender el comportamiento del individuo en la masa. El filósofo y sociólogo Herbert Marcuse subrayó la importancia de los medios como máquina fundamental para la manipulación, subrayando que «la función básica de los medios es desarrollar falsas necesidades de bienes y servicios fabricados por las corporaciones que convierten al individuo en esclavo del consumo y la pasividad política». Por lo tanto, el consumidor puede ser el objetivo de la manipulación mediante la publicidad y la propaganda.

El manipulador tiene que tener un gran conocimiento de la psicología humana y sabe que el individuo actúa motivado por el honor, el provecho o el derecho. El ser humano tiene un ego que se ve resarcido por un nombramiento, una condecoración o un título o diploma y su actuación está condicionada por ello. Pero también el individuo está impulsado en sus acciones por el logro material, por la obtención de un privilegio, una concesión o un beneficio económico que, muchas veces, genera deseos ilimitados. Finalmente, el derecho puede otorgar al individuo un poder que solamente se alcanza mediante una estructura legal, ya sea de una asociación deportiva, cultural o política. Es esta última la que confiere al individuo un estatus de supremacía sobre la masa, ya que le permite establecer sus propias reglas para ejercer el poder. Por lo tanto, el individuo como componente de la masa es manipulable más fácilmente, pues pierde su propia personalidad y se confunde con el número, y ahí el manipulador ejerce su influencia con más fuerza.

Los medios de comunicación han facilitado la tarea del manipulador, pues ya no precisa un contacto directo, sino que genera un mensaje a una multitud de individuos que comparten un espacio que puede introducirse en sus propios hogares propiciando la captación de la voluntad de unidades familiares completas, ya sea a través de la radio, la televisión y, cada vez menos, la prensa escrita. Sin embargo, un nuevo aliado del manipulador ha surgido con las nuevas tecnologías y las redes sociales, pues le permiten individualizar al destinatario y aislarse de la eventual discrepancia en un entorno más amplio. La difusión de noticias falsas no es nueva ya que siempre han existido los rumores; lo que ha cambiado es la proliferación masiva, es decir, su transformación en virus por medio de las modernas tecnologías a través de internet y sus más diversas herramientas. Noam Chomsky decía en 1993 que «en un estado totalitario no importa lo que la gente piensa, puesto que el Gobierno puede controlarla por la fuerza de las porras. Pero cuando no se puede controlar a la gente por la fuerza, se tiene que controlar lo que la gente piensa, y el medio típico es mediante la propaganda…» A Chomsky se le atribuye el decálogo de estrategias de la manipulación mediática, sin embargo su autor es el francés Sylvain Timsit, y que fue publicado en 2002 con el título Estrategias de la manipulación, con un subtítulo elocuente: «las estrategias y las técnicas de los dirigentes del Mundo para la manipulación de la opinión pública y de la sociedad…».

Los estudiantes recordarán las prácticas de control de las aulas por reducidos grupos de individuos que mediante una estrategia espacial lograban un efecto multiplicador. También sucedía lo mismo en las concentraciones de grupos políticos o sindicales donde una ligera disidencia era inmediatamente aplastada de forma «democráticamente mayoritaria». La idea que predomina es que no puede haber tanta gente equivocada, por lo tanto, el que yerra es el que discrepa. La táctica del policía bueno y el policía malo ha sido empleada en multitud de situaciones de toda índole, donde la confianza se gana mediante el ardid del buen samaritano, el amigo dispuesto a hacer favores frente al halcón que pretende causar un daño a la víctima. El manipulador transmite una imagen falsa de la realidad y, especialmente el político, justificará el incumplimiento de sus promesas por circunstancias que no son imputables a él.

En la relación de manipulación existe, pues, un mensaje que la mayoría de las veces el manipulador transmite a la masa para que lo asuma como propio. Es frecuente ver en los programas de televisión cómo muchos invitados a las tertulias carecen de criterio propio, y si lo tenían, lo dejaron a la puerta del estudio. Así, un individuo que tenía un reconocimiento social, lo pierde al formar parte de la masa que le coarta. Igualmente, la convocatoria de premios literarios o culturales obedece al interés de una editorial para que se escriba un libro por encargo o se organice un evento musical con determinados artistas para que pueda en uno y otro caso dar a conocer su obra genial, que no es otra cosa que el resultado de la manipulación tras la anulación del manipulado que transmite un mensaje, que no es suyo, a la masa debido a su popularidad. Políticos, académicos, comunicadores mediáticos, funcionarios, militares, científicos, etc. están incluidos en el grupo que con dádivas se convierten en un eslabón fundamental para la manipulación ideológica. Y, entre otras muchas herramientas para la manipulación, están las encuestas de opinión que, falseadas, influyen en la masa.

A los controles de la prensa, la radio, la televisión hay que añadir los que ejercen, pues, las editoriales. Más aun, ese control se ejerce mediante el sistema de evaluadores o revisores de artículos para revistas científicas y académicas de universidades o instituciones que no aceptan obras con opiniones propias y eliminan las críticas a determinados estamentos. Las técnicas del control de masas han evolucionado, pero no son muy distintas a las empleadas por antiguos regímenes fascistas o comunistas para la manipulación de los individuos masificados haciendo ver al disidente que él es la minoría en un entorno estratégicamente controlado por los elementos manipuladores. La libertad del individuo y el futuro de la sociedad es lo que está en juego y, con ello, la viabilidad de la propia democracia. El individuo no puede ser sometido a experimentos que limiten la independencia de sus actos ya que los resultados pueden ser letales. Recordemos la película The Experiment, del director estadounidense Paul Scheuring, que es un remake de la película dirigida en 2001 por el alemán Oliver Hirschbiegel en la que se comprueba con horror que el dinero compra comportamientos de individuos para actuar en situaciones que no controlan, como sucedió en el experimento real en la prisión de Stanford en 1971. La libertad tiene un precio, pero para ciertos individuos puede ser muy alto.

Para finalizar les comparto el decálogo de la manipulación mediática, el cual tiene pocos años, peor resume los componentes esenciales del sistema de masificación.

1- La estrategia de la distracción.

El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción. Esta consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las esferas dominantes. Esto se logra mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar, esa es la idea central de la política de la distracción.

2- Crear problemas, después ofrecer soluciones.

Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar.

3- La estrategia de la gradualidad.

Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos.

4- La estrategia de diferir.

Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público tiene siempre la tendencia a esperar, ingenuamente, a que “todo mejore mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.

5- Dirigirse al público como criaturas de poca edad.

La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y entonación, particularmente infantiles. Muchas veces se apela a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o mentalidad. Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese una mínima edad, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona en la niñez.

6- Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión.

El uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional y, finalmente, al sentido crítico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores. Se puede, además, llegar a inducir comportamientos.

7- Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad.

Que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su manipulación. “La calidad de la educación dada en general debe ser la más pobre y mediocre posible, de forma que la ignorancia prevalezca sobre el conocimiento y el desarrollo del sentido crítico».

8- Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad.

Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto.

9- Reforzar la autoculpabilidad.

Convencer al individuo de que él es el culpable de su desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades o esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema político en dominancia, el individuo se autodesvalida y se culpa. Esto genera un estado de complacencia y cierto desánimo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción.

10- Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen.

En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídos y utilizados por los sistemas políticos dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el sistema de masificación de voluntades ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El esquema imperante ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, más grande que el de los individuos sobre sí mismos.

Las personas en este nuevo devenir están perdiendo el sentido crítico porque no están siendo educados para discernir, sino más bien para seguir los postulados imperantes, independientemente del sesgo político, social o cultural, de modo tal que la capacidad de reflexión queda menguada y reducida a un mínimo.

No hay personas inmunes a estos mecanismos, por lo que resulta indispensable al menos caer en la cuenta de que si bien es muy difícil vivir fuera del sistema mediático, al menos podemos ejercer nuestro libre albedrío para decidir y proponer acciones por fuera de la caja.

Al final les comparto una última reflexión, que pertenece al genial escritor Mark Twain:

“Es más fácil engañar a la gente, que convencerlos de que han sido engañados”.

Arrancando un nuevo año!

Cumplir años es una ocasión sumamente especial. Fiel a un estilo que me caracteriza, suelo celebrar cada nuevo natalicio, haciendo una de las actividades que más libera mi energía, equilibrando mente, alma y corazón. La escritura me acompaña desde hace ya muchos años, desde aquellos preparados y sentidos discursos escolares, que las maestras de grado me pedían preparar, para que sean leídos en ocasión de llevarse a cabo los actos escolares, hasta la decisión hace ya más de siete años de transformarme en un escritor de blogs. En el medio cartas y poesías que escribía a pedido, tratando de cubrir las expectativas de algunos enamorados, o de padres, o de hijos o de personas que simplemente necesitaban expresar sus ideas o emociones.

A contramano de la tendencia actual de la inmediatez y facilidad de lectura de un mensaje corto, o de un video o de cualquier otro mecanismo más vinculado con la revolución digital y las redes sociales, mis lecturas intentan profundizar distintas facetas humanas, mostrar la posibilidad que tienen las palabras de hacer lucir a los conceptos y transformar nuestras realidades cotidianas y las de más largo plazo, para hacer de nosotros las mejores versiones alcanzables.

La verdad no sé qué impacto producen mis escritos en un lector que se atreve a leerme por ejemplo en China, en India o en Japón. Capaz sea alguien que está intentando aprender castellano, o quizás algún hispano parlante en búsqueda de lecturas por internet. Lo que si sé es que produce el hábito de la escritura sobre mí persona. Cada vez que escribo tengo la sensación de estar aprendiendo sobre lo aprendido, rompiendo algunas estructuras arraigadas y sacando la telaraña de algunos recuerdos.

Ana y Ramón, mis papás que ya no están, eran fieles devotos de las celebraciones de cumpleaños. En esos otoños fríos, viviendo en esa quinta donde disfrute de una infancia muy feliz, mi aniversario de nacimiento era festejado con chocolate con leche, magdalenas y una torta riquísima. Eran invitados mis primos, tíos y algunos amigos de la escuela, para pasar una tarde completa en la quinta. Los niños nos divertíamos a nuestras anchas, compartiendo juegos y bromas, hasta quedar exhaustos. Se sumaba mi papá que casi era un niño más, apenas distinguible por su calva y su menor destreza comparativa.

Revisando algunas fotos de antaño, como trayendo retazos de nostalgia, rescato la inconfundible y permanente sonrisa de papá, siempre colaborativo y presto a ayudar, con el complemento perfecto de mamá, aquella que no sonreía tanto, pero que hacía todo con tanto esmero, pulcritud y perfección, que mi condición de niño no alcanzaba del todo a dimensionar y valorar. El tiempo me llenó el corazón de recuerdos imborrables, que me remontan a aquel nene que fue amado y protegido por dos padres maravillosos, los cuales tuvimos la dicha de compartir con mis dos hermanos Claudia y Ariel.

Este juego de luces y sombras que es la vida, me ha permitido una vez más alcanzar otro hito histórico. En compañía de mi esposa e hijas, voy transitando este camino, de la mano de las enseñanzas y del amor de mis padres, tratando de ser aquello que sin proponerme tanto estoy siendo, transformarme en un futuro recuerdo para mis hijas, sin expectativas de ser el mejor, pero si el que más intento amarlas y dejarles un legado.

Celebrar una vuelta más al sol, suele ser una ocasión que nos invita a hacer un balance. Hoy no me sale del todo, y voy a respetar el deseo de festejar de manera más descontracturada e íntima. Contarles a los que me leen que uno con el tiempo, aprende a ser más aliado de la paciencia y la dedicación de hormiga para ciertas cosas, mezclando una cuota de sentido, para encontrar respuestas a una inquietud que nos puede devorar por dentro: «Para que hacemos lo que hacemos».

Si bien alguno capaz ya lo sabía, mi natalicio coincide con el del prócer creador de nuestra bandera. Tengo el honor de haber nacido el mismo día que él, en una época muy distinta. Comparativamente y estando a años luz de su grandeza y entrega, trato de imaginar que acciones trataría él de emprender en estas circunstancias actuales. Que nuevas epopeyas desprovistas de vanagloria, intentaría conseguir, como para orientarnos en el camino y para decirnos vamos por aquí.

«Manuel Belgrano encarna todo aquello que resulta impostergable e ineludible para construir algo sólido y duradero: humildad, devoción por su patria, compromiso y resiliencia para superar las adversidades, dentro de un marco de respeto e inclusión de todos los pensamientos».

En el mes que celebramos la creación de nuestra bandera, rememorando su desaparición física, aquí nos regalo algunos conceptos superadores, frases que surgieron de su elevado pensamiento:

  • Soy muy amante de que todas las ciencias se sepan por principios y nadie pueda tener conocimiento de aquellas sin estar instruidos en éstos.
  • El hombre, por su naturaleza, aspira a lo mejor, y, por consiguiente, desea tener comodidades y no se conforma sólo con comer.
  • El honor y el premio son los dos resortes más a propósito, para que no se adormezca el espíritu del hombre.
  • Bien puede pesarle a todos los demonios, pero en mí no tendrán jamás cabida
  • El miedo sólo sirve para perderlo todo.
  • Un pueblo culto nunca puede ser esclavizado.
  • Pues deseo que todos sepan el bien para alegrarse, y el mal para remediarlo, si aman a su patria; así que nada oculto ni ocultaré jamás.
  • Trabajé siempre para mi patria poniendo voluntad, no incertidumbre.
  • Los gobiernos ilustrados, conociendo las ventajas que prometen el premio y el honor, han echado mano de estos principios motores del corazón humano para todas las empresas.
  • Fundar escuelas es sembrar en las almas.
  • El estudio de lo pasado enseña cómo debe manejarse el hombre en lo presente y por venir.
  • No busco glorias si no la unión de los americanos y la prosperidad de La Patria.
  • Me glorío de no haber engañado jamás a ningún hombre y de haber procedido constantemente por el sendero de la razón y de la justicia, a pesar de haber conocido la ingratitud.
  • Quiero volar, pero mis alas son chicas para tanto peso.
  • Sin educación, en balde es cansarse, nunca seremos más que lo que desgraciadamente somos.
  • No hubiese un español que no creyese ser señor de América, y los americanos los miraban entonces con poco menos estupor que los indios en los principios de sus horrorosas carnicerías, tituladas conquistas.
  • ¿Qué otra cosa son los individuos de un gobierno, que los agentes de negocios de la sociedad, para arreglarlos y dirigirlos del modo que conforme al interés público?.
  • Nadie me separara de los principios que adopté cuando me decidí a buscar la libertad de la patria amada, y como éste sólo es mi objeto, no las glorias, no los honores, no los empleos, no los intereses, estoy cierto de que seré constante en seguirlos.
  • Mis ideas no se apartan de la razón y justicia que concibo, ni jamás se han dirigido a formar partidos, ni seguirlos.
  • La vida es nada si la libertad se pierde.
  • Este país, que al parecer no reflexiona ni tiene conocimientos económicos, será sin comercio un país desgraciado, esterilizada su feracidad y holgando su industria.
  • Deseo ardorosamente el mejoramiento de los pueblos.
  • Su único fin debe ser por un avenimiento… o veremos transformarse el país en puros salvajes.
  • Que no se oiga ya que los ricos devoran a los pobres, y que la justicia es sólo para aquéllos.
  • No hallo medio entre salvar a la patria o morir con honor.
  • No busco el concepto de nadie, sino el de mi propia conciencia, que al fin es con la que vivo en todos los instantes y no quiero que me remuerda.
  • Mis intenciones no son otras que el evitar la efusión de sangre entre hermanos.
  • A quien procede con honradez, nada debe alterarle. He hecho cuanto he podido y jamás he faltado a mi palabra.
  • Ni la virtud ni los talentos tienen precio, ni pueden compensarse con dinero sin degradarlos.
  • Desde la más remota antigüedad hasta nuestros días, la historia de los siglos y de los tiempos nos enseña cuánto aprecio han merecido todos aquéllos que han puesto el cimiento a alguna obra benéfica a la humanidad.
  • Método no desorden; disciplina, no caos; constancia no improvisación; firmeza, no blandura; magnanimidad, no condescendencia.
  • Sirvo a la patria sin otro objeto que el de verla constituida, ése es el premio al que aspiro.
  • Todo depende y resulta del cultivo de las tierras; sin él no hay materias primeras para las artes, por consiguiente, la industria, que no tiene cómo ejercitarse, no puede proporcionar materias para que el comercio se ejecute.
  • Me hierve la sangre, al observar tanto obstáculo.
  • Parece que la injusticia tiene en nosotros más abrigo que la justicia. Pero yo me río, y sigo mi camino.
  • Fomentar la agricultura, animar la industria y proteger el comercio son los tres importantes objetos que deben ocupar la atención.
  • Estoy muy acostumbrado a contrastes y más espíritu tengo en ellos que en las prosperidades; me ocurre siempre en éstas que después del buen tiempo viene el malo y en éste que ha de venir aquél.
  • Es preciso contener la venganza y pedir a Dios que la destierre, porque de no ser así, esto es de nunca acabar y jamás veremos la tranquilidad.
  • Nada importa saber o no la vida de cierta clase de hombres que todos sus trabajos y afanes los han contraído así mismo, y ni un sólo instante han concedido a los demás; pero la de los hombres públicos, sea cual fuere, debe siempre presentarse, o para que sirva de ejemplo que se emite, o de una lección que retraiga de incidir en sus defectos.
  • El modo de contener los delitos y fomentar las virtudes es castigar al delincuente y proteger al inocente.
  • En vano los hombres se empeñan en arrastrar a su opinión a los demás, cuando ella no está cimentada en la razón.
  • La sombra de la Junta que traigo conmigo hace prodigios; la Junta será la vencedora, no yo; su nombre sólo con el aspecto de nuestros bravos atrae a los afectos y aterra a los malvados.
  • Que nos entristezcamos o nos alegremos, la mano que todo lo dirige, no por eso va a variar: esta es una verdad evangélica.
  • Los hombres no entran en razón mientras no padecen.
  • En mis principios no entra causar males sino cortarlos.
  • El interés es el único móvil del corazón del hombre y bien manejado puede proporcionar infinitas utilidades.
  • Era preciso corresponder a la confianza del pueblo, y me contraje al desempeño de esta obligación, asegurando, como aseguro, a la faz del universo, que todas mis ideas cambiaron, y ni una sola concedía a un objeto particular, por más que me interesase el bien público estaba a todos instantes ante mi vista.
  • La agricultura es la madre fecunda que proporciona todas las materias primeras que dan movimiento a las artes y al comercio.
  • Lo que creyere justo lo he de hacer, sin consideraciones ni respetos a nadie.
  • Yo no sé más que hablar la verdad y expresarme con franqueza esto me lo he propuesto desde el principio de la revolución y he seguido y seguiré así.
  • Todas las dificultades se vencerían rápidamente si hubiera un poco de interés por la patria.
  • El bien público está en todos los instantes ante mi vida.
  • Se apoderaron de mí las ideas de libertad, igualdad, seguridad, propiedad, y sólo veía tiranos en los que se oponían a que el hombre fuese donde fuese, no disfrutase de unos derechos que Dios y la naturaleza le habían concedido.
  • Mis intenciones no son otras que el evitar la efusión de sangre entre hermanos.
  • Ninguna cosa tiene su valor real, ni efectivo en sí mismo, sólo tiene el que nosotros le queremos dar; y éste se liga precisamente a la necesidad que tengamos en ella; a los medios de satisfacer esta inclinación; a los deseos de lograrla y a su escasez y abundancia.
  • «Mucho me falta para ser un verdadero padre de la patria, me contentaría con ser un buen hijo de ella».

Como se puede apreciar sus pensamientos tienen una coherencia envidiable, digna del gran estadista, pensador y hombre acción que fue el creador de nuestra insignia patria.

Con algunas frases del prócer resonando en mis mente, aprovecho para decirles,

¡Gracias por todos los saludos!

y aprovecho para invitarlos,

¡A comenzar un nuevo año!

Demos juntos una nueva vuelta al astro rey, junto a nuestros proyectos y anhelos comunes.

El niño que salvó un reino !

Esta es la historia de un rey que lo tenía todo. Las guerras libradas por sus antepasados, más ciertas alianzas que había tejido, lo habían hecho amo y señor de un vasto territorio que se extendía allende los mares. Su prosapia era vasta, inigualable para otros reyes, lo que complementaba con una inmensa riqueza, la cual resultaba incalculable para los contadores de la época.

Su reino se caracterizaba por contar con imponentes residencias que el monarca usaba sin un plan prefijado, ajeno a cualquier regla que hiciera prever sus movimientos. En cada uno de ellos el rey contaba con un numeroso contingente, los cuales tenían labores asignadas, todas vinculadas con el mantenimiento de las instalaciones, el predio, los jardines y los interiores, los cuales debían mantenerse aseados y ordenados independientemente que estuviera el rey o no. Los cocineros provenían de todos los confines de la tierra, siendo su misión principal la de crear y proveer al rey y su corte de los más exquisitos e ignotos manjares.

Los que conocían al rey no lo catalogaban ni de duro ni de blando. Con el tiempo había equilibrado sus ambiciones y expectativas con las necesidades de sus súbditos, reinando alejado de la tiranía y del anhelo por alocadas pretensiones. No era justo porque él no impartía justicia, ya que, según sus propias palabras, era una actividad presuntuosa y ciertamente muy falible. Para eso, su reino contaba con un tribunal supremo, al cual sólo llegaban los casos más complicados, ya que los de menor valía eran resueltos por los administradores de cada comarca.

Las grandes hambrunas del pasado habían sido superadas gracias a un sistema inteligente, que contrapesaba impuestos con ingresos, garantizando buenas condiciones para la mayoría de los habitantes del reino, los cuales labraban sus tierras y desarrollaban otras labores sin temor de que sus pertenencias les fueran arrebatadas por emisarios del rey o por bandoleros. Un incipiente movimiento cultural y artístico se comenzaba a vislumbrar en varias de las regiones del reino. Estos movimientos no fueron reprimidos o prohibidos, del mismo modo que el crecimiento de ciertas ramas del conocimiento, las cuales eran apoyadas y alentadas por el rey y sus ministros.

Mas allá de la buena ventura general los que conversaban a diario con el rey lo notaban últimamente algo contrariado. Ciertas noticias que se originaban en el confín sur de sus dominios se referían a una epidemia que, aunque estaba progresando lentamente, era decididamente irrefrenable. La información, acerca de las características de la peste no era precisa, por lo que el monarca decidió enviar a varios emisarios con el fin de que le proveyeran de detalles, que le sirvieran para decidir como contrarrestar la calamidad.  Las novedades no tardaron mucho en llegar. La epidemia no era mortal pero si incapacitante. Los mecanismos de contagio no eran claros, por lo que no era sencillo pensar en contener la peste.

Al regreso de los enviados del rey, se organizó una gran reunión en la residencia principal del monarca. El objetivo estaba claro. Era necesario conocer todos los pormenores de la calamidad, el grado de afectación, el tiempo en que tardaría en cubrir toda la superficie del reino, y por supuesto cuando alcanzaría al rey y su corte. La enfermedad, en resumidas cuentas, luego de superada la fiebre y otras afectaciones menores, dejaba como secuela un grado total de confusión mental y dificultades manifiestas para comunicarse, ya que el lenguaje parecía olvidado o refrenado. El porcentaje de infectados era muy alto, por lo que las zonas en donde pasaba la peste quedaban imposibilitadas de seguir con sus ocupaciones y tareas habituales. Si esto se expandía aún más, el reino quedaría sumido en la inactividad y por consiguiente sobrevendría la penuria social y económica.

La probabilidad mostraba, que gracias a la elevada tasa de proliferación el reino quedaría, en menos de dos meses, sumido por completo en una situación extrema y calamitosa. Para ganar tiempo, el rey fue trasladado de inmediato a la comarca más boreal. Se organizó un viaje relámpago que incluyó a médicos reales, consejeros y los generales más importantes al mando de un ejército reducido pero conformado por los soldados mejor entrenados. La familia del rey, compuesta por su esposa y tres hijos pequeños (una niña mayor y dos mellizos menores) lo acompañó en su totalidad.

A la llegada al palacio norteño, luego de varios días de travesía, la coyuntura no había cambiado ni mucho menos. La capital del reino ya había sido alcanzada por la epidemia, con graves consecuencias. La gente deambulaba perdida sin saber como y con quién comunicarse, enajenada por completo, lo que hacía difícil, dado el bajo entendimiento, continuar con el mínimo de las actividades requeridas para sostener un reino. Las reservas de comida se agotaban, a la par de que las pocas personas no damnificadas, no daban abasto para atender al gran contingente de enfermos e incapacitados, los cuales no presentaban mejoría alguna. La rareza era, que las novedades que llegaban desde otros reinos vecinos, indicaban que la peste no los había afectado aún. Todo parecía corresponderse con una calamidad, que por alguna razón, sólo se circunscribía a las fronteras del otrora magnifico y prolífico reino.

La preocupación del rey estaba en su punto más álgido. Para preservar a su familia y a sus seguidores más cercanos, estaban pensando en invadir con su ejército bien entrenado, a una porción limítrofe del norte de sus territorios, de modo tal de preservar su linaje y parte de su poder, a la espera de que la peste pasara o mejorara la situación. La idea era volver después a su territorio y recuperar todo lo perdido. Esta estrategia generaría problemas con sus vecinos, los cuales de seguro combatirían esta intromisión, tratando de recuperar parte de la tierra que había sido arrebatada. La epidemia se encontraba ya a pocas leguas, dejando el terror y la desesperanza a su paso.

Las reuniones que el rey sostenía a diario con sus consejeros y ministros eran totalmente inútiles, ya que nadie sabía que medidas efectivas tomar para parar la peste. Todos los intentos habían sido en vano. Las medicinas conocidas no frenaban el mal, mientras que la disminución de la frecuencia de contactos entre las personas, reducía mínimamente los contagios, aunque sin poder evitarlos del todo. Desde el comienzo de la epidemia, que ya había durado alrededor de dos meses, más de la mitad de los habitantes del reino se encontraban imposibilitados para llevar a cabo cualquier labor, por más simple que sea.

A media mañana de una jornada, en la cual ya todo hacía presumir que el rey finalmente dejaría su reino, ejecutando la única salida que le quedaba, que era la de moverse a tierras limítrofes junto con su familia, asesores y ejército, llegó a la puerta de entrada de sus fortificaciones, una comitiva procedente de un reino cercano. En verdad no era numerosa, ni muy equipada, pero traía según manifestaban ellos, «una segura y comprobada solución para la extrema situación». Pidieron permiso para hablar con el rey,y asimismo, de tener la posibilidad de dar de beber y comer a sus sedientos y hambrientos caballos. Los consejeros del rey se mostraron incrédulos, respecto de cuan efectiva podía ser el remedio que podía aportar este grupo de personas, entre los cuales se encontraba un pequeño niño, que por lo visto no tendría más que unos ocho años de edad.

Se reunieron todos sin conocimiento del rey, para debatir qué hacer. Se barajaban dos posibles elecciones: «recibirlos y conocer la propuesta y evaluar aplicarla o no perder más tiempo y migrar a tierras más promisorias». No había más opciones. El rey no debía enterarse, ya que la dilación en emprender la retirada tendría que tener un argumento muy sólido como para que esto resultase en una opción válida. Finalmente decidieron recibir a la comitiva, en un recinto a puertas cerradas y custodiado por los soldados más reservados y de mayor confianza.

Cuando ingresó la comitiva, al frente de la misma marchaba una familia compuesta por padre, madre y el niño pequeño, que llevaba consigo un talego en banderola contra su cuerpo. Atrás de ellos, cerraban el grupo, unos cinco soldados vestidos con todo su atuendo, que parecía haber conocido épocas de mejores glorias. Ningún integrante del séquito daba la apariencia de ser hostil y cuanto menos embustero. Parecían tener buenas intenciones, ya que si algo salía mal corrían riesgo de perder sus vidas, a manos de un grupo de soldados que los rodeaba, custodiando a los ministros del rey. Estando ya en frente de los consejeros que se habían sentado haciendo un círculo, los padres del niño, que podían hablar la lengua que era común en el reino, les explicaron que la solución estaba dentro de la bolsa que traía consigo el niño. Para sorpresa de todos los presentes, y habiendo pedido permiso para extraer del talego el contenido, el niño procedió a sacar un ajado libro, bastante viejo, por cierto.

El desconcierto fue mayúsculo ya que todos esperaban una medicina real y concreta y no ese manuscrito que vaya uno a saber que decía y en qué lengua estaba escrito. Uno de los ministros exclamó palabras de reprobación, y de reclamo, dirigiéndose a continuación al niño con fiereza: “para esto los hemos dejado pasar”, mientras que otro ministro les endilgaba a los padres la injusta pérdida de tiempo. Los soldados del reino ya se encontraban nerviosos, con sus manos puestas en el mango de sus espadas. A la menor orden arremeterían con todos, borrando de la faz de la tierra a tan insolente comitiva. Un consejero preguntó si al menos el libro contenía una receta, cuyos ingredientes mezclados curaran la enfermedad, revirtiendo sus efectos y recuperando total o parcialmente a las personas infectadas.

El padre del niño lejos de amilanarse, pidió permiso para hablar. Les dijo que en realidad sólo se trataba de un libro cuyo contenido debía ser leído por el niño en voz alta, y repetido por las personas presentes palabra por palabra. Que la historia que el libro contenía hacía referencia a una peste similar, y fue escrito como una simple medicina para recuperar la plena consciencia. Las palabras contenidas en el libro, se constituían por sí mismas en un mecanismo que disipaba la oscuridad de las mentes para todos aquellos que las recibían. La única condición es que siempre debía haber un niño presente leyendo en voz alta este único volumen, ya que no había otro similar. Los enfermos podían no replicar las palabras, pero debían estar de cuerpo presente escuchando la historia.

Los consejeros quedaron atónitos con lo que acababan de escuchar. Sentían que los habían tomado por estúpidos como nunca antes. La madre del niño viendo la negativa acogida que habían tenido las palabras de su esposo, les ofreció una demostración rápida y sencilla. Ella pagaría con su vida si los efectos de su medicina no daban resultado. Pidió que trajeran un grupo de enfermos lo más rápido que pudieran, que el libro sólo tomaría para su lectura unos pocos minutos, después de los cuales la gente afectada que lo escuchara, comenzaría a recuperarse. Todos se miraron sin saber qué responder. Uno de los ministros más antiguos y respetados, que se había mantenido en silencio, propuso que se hiciera efectivo el pedido, solicitando con suma urgencia que se trajera el mayor número posible de enfermos, en el menor lapso de tiempo. Muchos lo miraron incrédulos, pero no se atrevieron a contradecir la opinión del anciano ministro.

Una hora después unos cientos de enfermos, todos con la característica desorientación y perdida de consciencia, producto del flagelo, fueron reunidos en la sala en donde se encontraba la comitiva y los ministros consejeros, con los soldados conteniendo la escena, para evitar que los enfermos desorientados trataran de escapar. El niño comenzó a leer en voz alta: “Erase una vez en un reino en donde moraban las tinieblas del entendimiento…….”. Todos los que podían hacerlo, se mantuvieron repitiendo palabra por palabra, hasta que finalmente el niño expresó la última frase del libro: “Gracias al conocimiento compartido de generación en generación, la luz brilló de nuevo en las mentes y se renovaron las fuerzas de nuestros corazones, para dejar atrás todo vestigio de esta cruel peste”.

Con el último vocablo que salió de la boca del niño, los cientos de afectados se empezaron a reconocer unos con otros, recuperando el habla y la capacidad de expresar frases inteligibles, hecho que llenó de profundo regocijo a todos los presentes. Los consejeros no salían de su asombro aún cuando corrieron a contarle a su rey. Rápidamente se organizó una campaña para recuperar a las personas infectadas, las cuales ya curadas dejaban por fin de contagiar. El niño que sabía leer este bendecido libro, fue llevado por todo el reino, proveyendo la salvación para miles de personas que se encontraban en un deplorable estado de consciencia. Para acelerar el proceso, varios niños fueron entrenados para leer en voz alta el manuscrito, por lo que el proceso no se detuvo en ningún momento, ya que los niños cansados de tanto leer, se relevaban unos a otros. La campaña duró unos pocos, pero intensos meses. El reino se fue recuperando paulatinamente. El rey conservó su reinado producto del milagroso remedio, el cual no dejaba ninguna secuela, ni tenía contraindicación alguna.

Desde ese momento nadie dudó de la capacidad que tienen las historias, los libros y las palabras contenidas en los mismos, para aliviar las penurias más desagradables y los malos momentos. En el reino proliferaron muchas historias de otras historias que habían quedado olvidadas en el tiempo.

Cuentan las crónicas, que el rey vivió algunos años más, transformando su reino en un verdadero oasis de la palabra y las buenas narraciones, las cuales por lo general eran orales y muchas menos resultaban escritas. En sus últimos tiempos trató por todos los medios de facilitar la enseñanza y las mejores virtudes, buscando de manera incesante un mecanismo que pudiera facilitar la réplica de los libros. Los niños fueron el eje de sus iniciativas y el niño salvador se ocupó hasta su desaparición física de expandir la lectura y escritura en todos los confines del reino. Fue una figura reconocida, que gozó de mucho prestigio, aun cuando su primera elección fue siempre la humildad y la de mantenerse fiel a sus costumbres sencillas y desprovistas de vanidad.

En una región de esos vastos territorios, bastante tiempo después, la exacerbada necesidad de crear y fomentar las reseñas escritas, dieron lugar a la primera máquina capaz de imprimir muchos libros en una relativa poca cantidad de tiempo. El primer volumen que salió de ese dispositivo mecánico aún conservaba algunos poderes cuasi mágicos, como los del libro sanador de pestes, pero ahora en forma de conocimientos que se expandía y multiplicaba en todos los confines del orbe. La historia del niño sanador, ya se había casi perdido dentro de un sinfín de otras historias, pero la esencia de sus actos se había conservado de generación en generación.

Cada pueblo donde esté niño pasó junto a otros niños, para devolver la claridad a las mentes que a priori semejaban estar estropeadas, conserva narraciones de esos sucesos, aunque no se hayan conservado de manera muy exacta. La recopilación, que varios estudiosos hicieron años más tarde, produjo que se pudiera recobrar parte de la memoria colectiva extraviada, promoviendo que se erigieran varios recordatorios en distintas ciudades, así como que se nombraran a varias bibliotecas con su nombre.

«El niño que leyendo salvo a un reino«, conserva una estatua en su honor, en cuyo pie se puede leer:

“Gloria a quien supo que una lectura podría salvar a muchos”.

Los finales a veces son abiertos y otras tantas demasiado complicados de expresar.

Lo que sí resulta cierto es que casi siempre nos dejan un dulce sabor en la boca: «el de saber que después de un final, sobreviene un inicio, inexorablemente».

Los poetas malditos !

Nos acompaña una espléndida jornada donde el sol se encuentra jugando a las escondidas detrás de nubes bajas presurosas y otras altas y remolonas. Es probable que haya poesía, en la incontable cantidad de imágenes, en ese juego de luces y sombras que impacta en nuestros sentidos, mientras esos copos de algodón danzan al ritmo de la cuasi imperceptible brisa. Sucede que la vocación poética es un don para seres sensibles y de una inteligencia distinta y distinguida. Los simples mortales no accedemos tan fácil a gozar del privilegio de escribir cosas sentidas en estrofas que riman al son de aparentes sin sentidos.

El arte de la poesía se escapa por la tangente de la literatura para subir y bajar con el mismo ritmo que lo hacen las palabras inconexas que tratan de bucear en los sentimientos más profundos, donde encuentran amor y odio, alegrías y tristezas, expresados con la belleza que sólo el artificio poético es capaz de contener.

La magia de la poesía radica en esa ausencia de reglas estrictas, que permite expresar al todo como un conjunto infinito de partes inmiscibles, donde la entropía se manifiesta en toda su potencia, para dejar sumido al poeta en un caos creativo del que no puede salir. El poeta ha nacido con esa condición que lo acompañará durante toda su vida, sobrellevando su existencia con esas construcciones poderosas que lo mantienen en una realidad exacerbada, que sólo él es capaz de comprender.

La historia de la poesía no es ni más menos que la vivencia de sus poetas, no hay mucho más que eso, ya que no se trata de una hipótesis científica que nos lleve a etapas de demostración. La poesía no tiene nada que ver con un acto evolutivo, sino más bien con un requerimiento vital de y para el poeta, por eso es un acto personal único y perpetuo.

Esta introducción me sirve para contar algunas historias de poetas que trascendieron por su inmensa capacidad de expresar sus angustias, dentro del encanto alejado de la prosa, con una mezcla de brutalidad y finura que se conjugaron tanto y tan bien, para trascender a los tiempos con el mote de “poetas malditos”. Sin haber hecho ningún mal, y en el peor de los casos, solo a si mismos, la crudeza de sus sinceramientos individuales y sociales disgustaban a los portadores de los cánones de la tradición oral y escrita.

En 1884, el poeta Paul Verlaine publicó un libro llamado «Los poetas malditos». En él se recopila la historia de seis poetas, a la mayoría de los cuales conoció Verlaine personalmente: Tristan Corbière, Arthur Rimbaud, Stéphane Mallarmé, Marceline Desbordes-Valmore, Auguste Villiers de L’Isle-Adam y, por último, un tal Pauvre Lelian (Pobre Lelian), un misterioso escritor que nadie conocía y que no era otra cosa que un anagrama del mismo Paul Verlaine. O sea, que el recopilador de los “poetas malditos” se incluía a él mismo en el libro.

¿Qué llevó a Verlaine a incluir en su famosa lista a estos poetas y no a otros?

En principio, el autor se basó en la incomprensión suscitada entre sus contemporáneos. La intención de Verlaine a la hora de escribir este libro era dar a conocer la obra de estos autores, que no habían tenido prácticamente éxito en el panorama literario francés, en parte por su tormentosa vida, en parte por la naturaleza de su creación, que no siempre era bienvenida.

A pesar de que, en un principio, el apelativo de “maldito” cayó sobre los seis nombres antes citados, la lista “canónica” de poetas malditos se fue ampliando y, en la actualidad, a la primitiva lista de Verlaine se incluye a otros poetas como Edgar Allan Poe, William Blake, Charles Bukoswki, Baudelaire (conocido como el gran “padre de la poesía moderna”) e incluso autores españoles como Federico García Lorca.

Charles Baudelaire (1821-1867), el maldito entre los malditos

La insigne lista no podía empezar por otro, puesto que el propio Verlaine se inspiró en uno de sus poemas para encontrar el apelativo de “poeta maldito”. El poema en cuestión, el primero de la polémica, Las flores del mal (1857), empieza así:

Cuando, por un decreto de las potencias supremas,

El Poeta aparece en este mundo hastiado,

Su madre espantada y llena de blasfemias

Crispa sus puños hacia Dios, que de ella se apiada:

—»¡Ah! ¡no haber parido todo un nudo de víboras,

Antes que amamantar esta irrisión!

¡Maldita sea la noche de placeres efímeros

En que mi vientre concibió mi expiación!

El Poeta ha nacido, y lleva con él la maldición que lo condenará (paradójicamente, el poema se llama Bendición…).

Charles Baudelaire es considerado el “padre de la poesía moderna”.  Baudelaire se aleja del estilo imperante del XIX, heredero todavía de un anticuado Romanticismo, y se abre por completo a la “poesía de las sensaciones”. La obra de Baudelaire está cuajada de imágenes, de pensamientos inconexos que, en última instancia, influirán poderosamente en el futuro surrealismo.

Charles Baudelaire se incluye en la lista de los “poetas malditos”, primero, porque su obra sacudió de forma inaudita a la sociedad burguesa de la Francia del XIX (su poemario Las Flores del Mal fue víctima de la censura y del escarnio público, y al él mismo se le procesó por “atentar contra la moral”); y, segundo, porque su estilo de vida y su obra representaban a la perfección al poeta rechazado por la sociedad, que se entrega al desenfreno (en forma de prostitución, alcohol y drogas) para mitigar el tedio que le supone el verse alejado de la belleza que tanto anhela.

La ciudad, para Baudelaire, es el escenario donde el ser humano se embrutece y se aniquila a sí mismo, es el monstruo voraz que, como Cronos, devora a sus hijos. En ella, el artista siente el “spleen”, la palabra usada en la época para denominar el tedio, el hastío, el aburrimiento. Para mitigar este “spleen” (recogido por Baudelaire en su obra El spleen de Paris) el poeta intenta elevarse a través de sustancias tóxicas y viviendo al límite.

Baudelaire tuvo una relación muy estrecha con su madre y otra muy difícil con su padrastro, hasta el punto de que muchos autores creen que su rebeldía posterior era, en parte, fruto de la animadversión que le causaba el segundo esposo militar de su madre adorada. El poeta presenta un cuadro psicológico complejo (con un posible síndrome de Edipo incluido) que se agudizaba por el consumo de alcohol, láudano y hachís.

Durante su juventud frecuentó el Barrio Latino de París, donde entabló amistad con los grandes intelectuales del momento (entre ellos, el mismísimo Balzac), y frecuentó burdeles, donde contrajo una sífilis que arrastraría toda su vida y que, posiblemente, agravó aún más su estado mental. Tuvo muchas amantes, pero fue Jeanne Duval, una actriz de los bajos fondos, la que ocupó durante más tiempo su corazón. Su relación duró nada menos que 14 años, durante los cuales recibieron la burla de la sociedad parisina por ser una pareja interracial (Jeanne era mulata, de origen haitiano). La joven inspiró muchos de los poemas de Baudelaire y sucumbió a la misma enfermedad venérea que, finalmente, se llevó al poeta en 1867.

Arthur Rimabud (1854-1891), el poeta precoz

Jean Nicolas Arthur Rimbaud dejó de escribir a los 20 años. Toda su producción literaria, que lo incluye entre los grandes poetas del simbolismo francés, está datada en su temprana adolescencia y su primerísima juventud. Superdotado, inteligentísimo, pero vigilado por una madre viuda estricta y rígida, pronto el joven Arthur se ve asfixiado entre la responsabilidad y sus ansias de libertad; especialmente, de libertad intelectual y creativa. Con solo 15 años se fuga en dos ocasiones de la vigilancia materna, pero es descubierto y obligado a regresar.

De forma parecida a Baudelaire, resulta interesante trazar una semblanza psicológica de este muchacho, inteligente, sensible, con ganas de ver mundo, que vive atenazado por el control de una madre siempre atenta, siempre dispuesta a encerrarlo entre las paredes de su casa. Esto no impidió, sin embargo, que Arthur sacara a la luz sus primeros poemas.

En 1871 llega a París y se instala en casa del también poeta Paul Verlaine y la esposa de este. Con solo 17 años, y quizá sintiéndose por fin libre de las ataduras maternas, Rimbaud empieza a jugar con la vida disoluta de la bohemia parisina (esta vida que arrastraban todos los “malditos”) y pasa las noches entre la absenta y el hachís. Adquiere fama de enfant terrible y escandaliza a la muy respetable sociedad parisina, hasta el punto de que debe regresar a Charleville, su ciudad natal, de nuevo junto a su madre.

No acabó aquí su relación con Verlaine, que lo había acogido en su casa de París. Pocos meses después, el joven Rimbaud inicia con el maduro poeta una relación amorosa. Verlaine abandona a su esposa embarazada y se traslada con Arthur a Londres, donde sobreviven a duras penas dando clases de francés. Su relación es tormentosa y violenta; Verlaine es alcohólico y, cuando bebe en exceso, se vuelve iracundo y peligroso.

Una noche, estando ya instalados en Bruselas (la sociedad londinense, todavía más puritana que la francesa, estaba escandalizada con su relación), Verlaine dispara dos veces contra su amante. El primer tiro alcanza a Rimbaud en la muñeca; el segundo rebota en la pared. Verlaine está bebido, tremendamente bebido, y Rimbaud tiene miedo. Cuando, más tarde, Verlaine vuelve a cargar la pistola contra él, el joven decide huir y denunciarle, lo que provoca que Verlaine termine en la cárcel; no solo por intento de asesinato, sino también por “corrupción de menores”. Recordemos que la homosexualidad estaba penalizada y que Rimbaud tenía solo 19 años.

Los ex amantes solo se volverían a ver una vez más, en 1875. La relación está acabada. Durante la estancia en la cárcel de Verlaine, Arthur ha escrito una obra, Una temporada en el infierno, un colosal poema en prosa en el que describe su borrascosa relación con Verlaine. Iluminaciones (1874) sería su última obra. Arthur Rimbaud no volvería a escribir. Ente sus dedicaciones a partir de entonces, está la poco escrupulosa de traficante de armas. Su estatus de honor en la poesía universal se debe en exclusiva a lo que escribió antes de los 20 años, su único testamento literario. Sin duda, un “poeta maldito” extraordinario.

Paul Verlaine (1844-1896), el recopilador de “malditos”

En los párrafos anteriores ya se comentó cómo disparó sobre su joven amante, Arthur Rimbaud, y cuáles fueron sus excesos con el alcohol. Su carácter sanguíneo se inflamaba con la bebida, hasta el punto de llegar al maltrato. Parece ser que Verlaine maltrató tanto a su madre como a su mujer, Mathilde, a quien abandonó en 1871 por el joven poeta. Hasta aquí, son sobrados los motivos para incluirlo en la lista.

Estando en la cárcel, donde cumplía condena por dos delitos (uno, el intento de asesinato de Rimbaud; dos, por “corrupción de menores”) se convirtió al catolicismo de una forma apasionada. Verlaine es el claro ejemplo de poeta que busca con frenesí la redención y que solo encuentra en el camino excesos, visiones y locura.

Literariamente, Paul Verlaine es uno de los grandes simbolistas franceses. Colaboró en su juventud con los parnasianos, uno de los primeros movimientos esteticistas que tomaron su nombre del Parnaso griego; de esta primera época son sus Poemas saturnianos (1866). Gozó de cierto nombre durante su vida (en 1894 se le nombró “príncipe de los poetas” y se le otorga una pensión), pero en sus últimos años se encuentra casi en la indigencia y su obra apenas le da para comer. Su esposa Mathilde le ha abandonado; también lo ha hecho su amante Arthur Rimbaud. Verlaine está solo y enfermo.

En 1896, una neumonía se lo lleva al otro mundo, con solo 51 años. Los parisinos que asisten a su funeral cuentan un extraño suceso: cuando su féretro pasaba por la Ópera, la estatua que representa a la Poesía perdió un brazo, que cayó al suelo junto con la lira que sujetaba. Verlaine, poeta “maldito” hasta después de muerto.

Edgar Allan Poe (1809-1849), el maestro de maestros

No se encuentra incluido en la lista de Paul Verlaine, pero todos los poetas que figuran en ella se vieron influidos de alguna u otra manera por el genio de Estados Unidos. Poe es el maestro de maestros; el que sentó las bases del relato gótico, sobre todo, pero también uno de los primeros en pasar a la posteridad como “poeta maldito” por la vox populi. El mismo Charles Baudelaire tradujo su obra al francés, y se mostró especialmente fascinado por su cuento El gato negro. El aire oscuro de sus creaciones, el áurea diabólica de muchas de ellas, se pueden rastrear sin duda en Las Flores del Mal.

Edgar Allan Poe nació solo como Edgar Poe, pero la prematura muerte de sus padres lo dejó en manos de una adinerada familia del sur de Estados Unidos, los Allan, que no tenían hijos propios. Y aquí encontramos, de nuevo, uno de los patrones recurrentes en la vida de los “poetas malditos”: la madre amantísima y el padre ausente o castrador. Porque si bien la señora Allan quiso y trató a Edgar como si fuera suyo, no sucedió lo mismo con su esposo, que siempre vio al muchacho más como capricho de mujer estéril que como hijo verdadero.

De hecho, el señor Allan nunca adoptó legalmente al joven y siempre se mostró tiránico y hostil para con él.

Es evidente que, una vez fallecida la señora Allan, Edgar se vio privado de un referente muy importante en su vida. Reservado, taciturno, siempre necesitado de afecto, pronto dio con las únicas parientes de sangre que le quedaban con vida, la señora Clemm y su hija Virginia. Es este uno de los episodios más oscuros de la vida de Poe y que más ríos de tinta ha hecho correr: su matrimonio con esta niña de 13 años, cuando él tenía ya casi 30. Inquietante, como mínimo.

Poe siempre tuvo muy clara su vocación de poeta, pero las dificultades de vivir de la poesía lo decantaron hacia el periodismo. Y a pesar de que era un grandísimo escritor (todos los periódicos en los que colaboraba aumentaban automáticamente el número de suscriptores) siempre vivió precariamente, al borde de la pobreza. La familia vivía en una miserable cabaña a las afueras de Nueva York, fría e inhóspita, y la señora Clemm se veía obligada a salir, al atardecer, a buscar alimento en los huertos circundantes.

El alcoholismo de Poe se agudizó cuando Virginia cayó enferma de tuberculosis. A la muerte de la joven, con tan solo 23 años, Poe cayó en una profunda depresión de la que ya a duras penas saldría. Falleció dos años después que Virginia, en unas circunstancias extrañas que no han hecho sino aumentar su fama de “maldito”. Lo encontraron en un callejón de la ciudad de Baltimore, con unas ropas que no eran suyas y víctima, según se dijo, de un colosal delirium tremens. Poe falleció pocas horas después en el hospital. Tenía solo 40 años.

Nada mejor para finalizar que un bello poema de uno de los “poetas malditos” más renombrados. Su idea de la soledad (que lo acompañaría durante toda su vida) expresado en el poema no tiene desperdicio.

Solo (Edgar Allan Poe).

Desde el tiempo de mi niñez, no he sido

como otros eran, no he visto

como otros veían, no pude sacar

mis pasiones desde una común primavera.

De la misma fuente no he tomado

mi pena; no se despertaría

mi corazón a la alegría con el mismo tono;

y todo lo que quise, lo quise solo.

Entonces -en mi niñez- en el amanecer

de una muy tempestuosa vida, se sacó

desde cada profundidad de lo bueno y lo malo

el misterio que todavía me ata:

desde el torrente o la fuente,

desde el rojo peñasco de la montaña,

desde el sol que alrededor de mí giraba

en su otoño teñido de oro,

desde el rayo en el cielo

que pasaba junto a mí volando,

desde el trueno y la tormenta,

y la nube que tomó la forma

(cuando el resto del cielo era azul)

de un demonio ante mi vista.