De traidores y traicionados !

Celebramos la Pascua como un símbolo de esperanza, de convicciones profundas y de la posibilidad que tenemos como seres humanos de transformarnos y redimirnos de nuestras debilidades. Se puede pensar a la Pascua como un hecho donde nuestra conciencia se eleva por encima de nosotros mismos, para mostrarnos los caminos del cambio y de las transmutaciones más profundas.

Plena de emociones y revestida por una simbología única, la Pascua se vive como la celebración de las celebraciones. Dentro de este cúmulo de sensaciones y vivencias propias de un trayecto que termina con la crucifixión de Jesús, existe una historia que no pasa desapercibida. La traición a Jesús surge como un hecho necesario para que el devenir se complete como estaba escrito. La vinculación del traidor con el traicionado es tan fuerte y poderosa desde el principio hasta el fin de ambos.

Judas Iscariote, uno de los doce apóstoles, es el traidor más famoso de la historia por entregar a Jesús de Nazaret a las autoridades romanas a cambio de 30 monedas de plata. Identificó a Jesús en el Huerto de Getsemaní con un beso, consolidando el arquetipo del «beso de Judas» como el símbolo máximo de la traición y la falsa amistad.

Puntos claves de la traición de Judas:

El Motivo: Judas entregó a Jesús por treinta piezas de plata. Además, según los evangelios, a veces robaba de la bolsa de dinero común que él mismo custodiaba.

El Beso de Judas: La traición se consumó en el huerto de Getsemaní, donde Judas guio a una multitud armada para arrestar a Jesús y lo identificó con un beso en la mejilla.

La Última Cena: Antes de la traición, Jesús anunció en la última cena que uno de sus discípulos lo entregaría, identificando a Judas.

Arrepentimiento y Muerte: Tras ver la condena de Jesús, Judas sintió remordimiento e intentó devolver el dinero. Finalmente, sumido en la culpa, se ahorcó. Según el libro de los Hechos, posteriormente su cuerpo cayó en un campo comprado con esas monedas.

El impacto cultural de la traición tiene varias aristas:

El nombre «Judas» se convirtió en sinónimo de traidor.

El «beso de Judas» ha sido inmortalizado en el arte por maestros como Giotto y Caravaggio.

En el Infierno de Dante, Judas es situado en el círculo más profundo, siendo castigado por su traición.

La leyenda dorada narra historias adicionales, describiéndolo incluso como un personaje maldito desde su infancia. En otras historias, sin embargo, se dice que Judas Iscariote fue elegido por Jesús como su traidor, en una especie de pacto entre ambos.

La traición duele profundamente porque proviene de quien depositaste confianza, cariño y lealtad, rompiendo la seguridad emocional y revelando la verdadera naturaleza de quien la comete. Más que un acto de deslealtad refleja una carencia de empatía, cobardía y una ceguera moral del traidor, quien lleva consigo una deuda difícil de borrar.

Para describir un acto de traición podemos decir que:

La traición viene de cerca: Solo alguien que conoce tu corazón puede romperlo. El verdadero peligro a menudo es alguien de tu círculo íntimo, no un extraño.

La deuda es del traidor: Se prefiere ser el traicionado que el traidor, ya que el primero se reconstruye, mientras que el segundo vive con la culpa y la mentira.

El impacto de la herida previa: A veces, la traición duele tanto porque toca una herida más antigua que ya existía en nosotros.

La traición como elección: Es una decisión propia del traidor, no un reflejo de la valía de la víctima.

Se puede adicionar una o varias lecciones de superación: Aunque duele, no hay que dejar que la traición endurezca el corazón o impida volver a confiar. Es una oportunidad para descubrir la propia dignidad y construir relaciones con mayor autenticidad.

Por otro lado, a veces una traición es acumulativa, vale decir una suma de pequeñas traiciones, sutiles, imperfectas, pero que a la larga producen los mismos efectos que una gran traición.

La traición encierra otras negatividades como la envidia, el odio, el resentimiento y la necesidad de venganza.

En los ejemplos históricos de altas traiciones, muchas veces él o los traidores son luego descartados o eliminados, producto de que fueron útiles para conseguir algo, pero indignos de confianza de por vida.

Marco Junio Bruto:

Educado en una estricta moralidad republicana, Marco Junio Bruto fue definido por Plutarco como «portador de un carácter puro e íntegro». Durante la guerra Civil Romana integró la oposición y Julio César lo perdonó.

Luego, Casio lo convocó para su conspiración contra César. Así, Brutus se reunió con otros senadores en una de las más grandes traiciones de la historia: el asesinato de Julio César el 15 de marzo del año 44 a.C.

Luego del crimen la ciudad de Roma estuvo en contra de los conspiradores porque amaban a Julio César. Marco Antonio, lugarteniente de César, decidió aprovecharse de la situación y el 20 de marzo amenazó a los asesinos en el elogio fúnebre de César.

Luego de ese acontecimiento, Roma dejó de ver a los conspiradores como salvadores de la República y todos fueron acusados de alta traición.

Guy Fawkes

Puesto en valor a partir de la película, V de Venganza, su rostro se volvió el símbolo de los anarquistas y de casi toda movida anti sistema en la actualidad.

El 5 de noviembre, sobre todo en Estados Unidos y el Reino Unido, prenden fuegos artificiales; hacen hogueras y queman caretas de Guy Fawkes para conmemorar la llamada «Conspiración de la Pólvora».

Para quienes no lo conocen, en la biografía de Fawkes confluyen, entre otros datos, el intento de asesinato de un rey junto a una conspiración fallida que intentó prender fuego el parlamento inglés.

Entre 1601 y 1603 un grupo de católicos planearon cómo sacarse de encima la monarquía protestante de la reina Isabel I quien, al morir, fue suplantada por Jacobo I, monarca que endureció las leyes anti católicas.

En esos años, Guy Fawkes estaba lejos de Inglaterra y participaba en la Guerra de los Ochenta años, donde se alistó en el ejército de España que enfrentó a la república holandesa protestante.

Fawkes tenía una especialidad muy valorada en el campo de batalla: era experto en explosivos. Para lucir esa destreza fue reclutado por los católicos ingleses y trasladó junto a sus compañeros 36 barriles de pólvora al sótano de la Cámara de Lores.

Planeaban sacarse el problema de raíz y detonar el parlamento que asfixiaba con sus leyes a los católicos. Pero la información se filtró, el atentado quedó frustrado y a Fawkes lo condenaron a la horca por alta traición el 31 de enero de 1606.

Robert Ford

Es difícil que un hombre tolere el apodo que tuvo para la posteridad si, como a Robert Ford, lo llamaron «el cobarde». Este pistolero y ladrón fue parte de la mítica banda de Jesse James, en Estados Unidos.

James era uno de los criminales más buscados y Ford, un joven que se unió, en 1880, a la banda para realizar varios robos. Ford supo ganarse la confianza del líder y formó parte de su grupo íntimo, muy cercano a su familia.

pesar de toda la confianza, el 3 de abril de 1882, Ford, que soñaba e idolatraba a Jesse James, lo asesinó de un tiro en la cabeza mientras el jefe de la banda estaba de espaldas.

La reacción fue inmediata, ya que Robert Ford fue apodado «el cobarde» y el 8 de junio del mismo año, un admirador de Jesse James entró a un local donde estaba Robert, lo saludó y le voló la cabeza.

Robert Ford está en el cementerio Sunny Slope en Richmond, Misuri.​ En su lápida lleva la inscripción: El hombre que disparó a Jesse James.

Benedict Arnold

Nació en Norwich, el 14 de enero de 1741, en el estado de Connecticut, como súbdito británico. Era el segundo de los seis hijos de Benedict Arnold y de Hannah Waterman King.

Tuvo una vida complicada, con un padre alcohólico y tres hermanos muertos.  Intentó mejorar su vida y se unió al grupo militar “Los hijos de la libertad”. una organización secreta que abogaba por la resistencia las medidas parlamentarias restrictivas.

Arnold no participó en ninguna manifestación pública, pero, como muchos comerciantes, continuó haciendo negocios abiertamente desafiando las leyes parlamentarias que legalmente equivalían al contrabando.

Tras varias victorias llamó la atención de George Washington y Thomas Jefferson pero su fama se perdió cuando fue herido en su pierna y relegado por los generales revolucionarios.

Herido, decidió cambiar de bando y planeó entregar West Point a los ingleses. Pero su traición fue descubierta y no le quedó otra que huir con el bando de Inglaterra para atacar al ejército revolucionario.

Mientras que para la historia oficial de Estados Unidos es un traidor, para los británicos fue un verdadero patriota.

Traidor y traicionado tienen como ya dijimos, un vínculo estrecho y de suma confianza, que la traición rompe definitivamente.

Para culminar les dejó algunas frases y pensamientos sobre la traición:

«Amo la traición, pero odio al traidor» (Atribuida a Julio César).

«Si te traiciona una vez, es culpa suya. Si te traiciona dos veces, entonces la culpa será tuya».

El traidor desestima la confianza depositada en él, considerándola un recurso en lugar de un tesoro.

La traición no se borra con disculpas.

Pequeñas o grandes traiciones están presentes en nuestras relaciones porque son parte de nuestra naturaleza humana.

“La traición es un espejo roto: aunque intentes unir las piezas, nunca volverá a reflejar igual”.

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