Vaya paradoja, buscamos la genuinidad en un diamante, en una joya valiosa, pero no hacemos extensiva esa búsqueda en nosotros mismos. A muchos nos sale con facilidad, ocultar detrás de fachadas glamorosas y acciones impostadas, nuestra verdadera esencia. En ocasiones nuestra naturalidad queda velada por la artificialidad y superfluidad de nuestras maneras y procederes.
Debo confesar que siendo el pequeño huraño que nació y vivió en la quinta de sus abuelos, pasando por el joven adolescente estudioso y revoltoso cuyos padres tuvieron que soportar, dando paso a ese universitario dedicado y al mismo tiempo con descuidado perfil que logró recibirse de ingeniero, hasta llegar a una vida laboral y profesional de individualismo al principio, con un creciente sesgo socializador más ligado a la madurez después, complementando con la vida de pareja donde aprendí a cumplir los requisitos, con el amor a sus hijas y la vida familiar como un timón de proa, es menester reconocer que en todos los casos mencionados busqué a veces sin alcanzarla del todo, aquella condición que hoy identifico como GENUINIDAD.
¿Qué definición académica podemos tomar de esa palabra?
Que conserva con total pureza o autenticidad sus características propias o naturales
¿Qué otros conceptos aparecen asociados?
Puro, natural, verdadero, auténtico, propio, acreditado, legítimo, real.
¿Qué otros significados son contrapuestos?
Postizo, falso, adulterado.
Con un razonamiento sencillo podemos inferir que ser genuino, lo que no implica ser siempre igual, tiene sus ventajas.
Podemos hablar de un diamante auténtico, hablando de la joya en sí mismo, pero también para denotar una persona que tiene mucho valor, entereza, y otras cualidades superlativas.
Para completar el cuadro, me gustaría agregar algunas características personales más, a la hora de preguntarnos cuán genuino somos, para lo cual voy a traer a colación algunas ideas desarrolladas, por un psicólogo estadounidense Guy Winch, en su libro Emotional First Aid Book.
Él se refiere a una personalidad genuina cuando:
- Tienes una autoestima sólida
Winch afirma que la gente genuina tiene una autoestima sólida. Él señala que cuando se trata de autoestima, demasiado no es bueno, “porque ese es el rango de narcisismo, ese es el rango de los arrogantes y orgullosos”. Asimismo, una autoestima baja tampoco es positiva, evidentemente. En este sentido, los genuinos son aquellos que tienen una autoestima sólida y consistente, por lo que están menos a la defensiva acerca de las cosas en general. Pueden sentirse auténticos, ya que son mucho menos preocupados por las consecuencias de exponerse tal y como son, “porque se sienten bien con quiénes son”.
b. Aceptan sus debilidades
Mientras algunas personas ocultan sus debilidades y se muestran siempre fuertes y a la defensiva como una forma de protegerse de las experiencias perjudiciales o desagradables, otras no temen de mostrarlas o asumirlas. La apertura a los temores y fracasos puede llevarte a aprender y crecer a partir de ellos.
c. Compartes tus verdaderos pensamientos, creencias y opiniones con el mundo.
Las personas genuinas no sólo se toman el tiempo para reflexionar sobre su perspectiva sobre la vida y las experiencias que los llevaron donde están, además pueden fácilmente compartir su “verdadero yo” con quienes le rodean.
d. Están abiertos a dar y recibir elogios.
Winch dice que las personas con baja autoestima a veces luchan con la aceptación de los elogios, porque creen que éstos vienen unidos a altas expectativas que tienen los demás, lo que se traduce en la sensación de estrés.En cambio, quienes son auténticos y mantienen un sólido sentido de la autoestima, no ven condiciones en las alabanzas hacia ellos.
e. Realmente escucha y prefiere conversaciones profundas.
A las personas genuinas les resulta más fácil dejar de lado las distracciones y concentrarse intensamente en una conversación, simplemente porque están verdaderamente interesadas en lo que la otra persona tiene que decir. Cuando la gente es genuina, hay una cierta pureza de sus interacciones y conversaciones, y las conversaciones tienden a ser más interesantes en términos de contenido. Puedes obtener más, puedes explorar más, y puedes descubrir más, porque es mucho más rica la conversación.
f. Los impulsa su voz interior en vez de su entorno.
La principal clave de la autenticidad es saber quién eres y estar a gusto contigo mismo. Además, te has tomado el tiempo de desarrollar ideas informadas acerca de las cosas que te importan, y no adoptar ciegamente lo que los demás hacen a tu alrededor. Las personas que han hecho esto son más claras acerca de los principios y propósitos que conducen sus vidas. “Esto los hace proactivos en lugar de reactivos”.
Leyendo lo que nos trae este psicólogo, puedo hacer por supuesto un análisis mucho más pormenorizado de mi situación personal y recomiendo hacerlo para aquel que desee indagar en su esencia.
Cada uno que tenga la oportunidad de leer esto de seguro encontrará más sentido en alguno de los apartados desarrollados que en otros, o diferirá en sus opiniones, sin embargo, lo propicio es ponerse a pensar un poco.
El tema de hoy, casi desarrollado con maestría por otro pensador, nos pone de lleno en un concepto superador y que sirve de mucho.
Es por ello que nos pregunto
¿Cuán Cerca estás de ser genuino?
Habiendo sido un inconsciente y constante buscador de la autenticidad caigo en la cuenta de que he estado cerca en muchas circunstancias, pero al mismo tiempo, y vaya paradoja, tomando uno de los puntos enunciados, acepto que varias veces he estado lejos.
Aún me quedan algunos años para seguir perfeccionando la coherencia y tratando de ser, por supuesto desde mi transformación personal, lo más parecido al que estoy siendo, a veces con brillo, otras no tanto, y porque no aceptando de mi vocación de aprendiz de autenticidad.
Porque evidentemente la genuinidad es un camino, un proyecto del día a día con visión de largo plazo.
A disfrutar genuinamente de este día soleado, que nos brinda un alivio en este verano oscilante, aunque bastante caluroso, aquí en este suelo de la América del Sur, el continente que nos cobija.
Les dejo una frase final, que no me pertenece:
Lo que te hace auténtico no es tu aspecto físico, ni el lugar en que vives, ni lo que posees. Es algo que siempre viaja contigo: el sentir de tu corazón.