Las empresas están comenzando a valerse de las ventajas que se consiguen con la aplicación de la IA. Algunas han creado un departamento o comité encargado de su implantación y aprovechamiento. Del mismo modo que hace unas décadas se crearon los comités de calidad, basados en la mejora continua del ciclo de Deming (por eso algunos le llamaron círculo de calidad, en relación con su forma), en la actualidad, la aplicación de la herramienta se está materializando con sus aportes positivos y negativos.
Las políticas para el uso de la IA en los entornos laborales aún no son del todo claras. Más allá de la existencia o no, algunas personas han aprendido a usar esta herramienta en su quehacer personal, por lo que ante una dificultad laboral, usan esas aplicaciones para resolver problemas simples o complejos, crear planes, evaluaciones estadísticas, o sólo mejorar sus presentaciones o redacciones de ideas o proyectos.
Dependiendo el estadio de madurez organizacional, la aplicación de la inteligencia no natural puede ser un antes y un después para la mejora de la efectividad en la toma de decisiones. Aprender a decidir en entornos con múltiples entradas y varias salidas, plagado de variables y probabilidades, normalmente requiere un equipo de profesionales senior que no sólo se valen de su conocimiento, sino además de su intuición. La disposición de un equipo de alto desempeño es un paso muy importante, que, si es acompañado por recursos económicos y financieros, deviene por lo general en buenos resultados, con picos y valles de productividad. La inclusión de la inteligencia asistida, en campos claves como el que acabo de mencionar, posibilita incrementar el grado de aciertos, ayudando ciertamente a las personas a decidir.
Hace unas cuatro semanas el equipo estaba inmerso en un proceso de arranque y estabilización de un proceso industrial complejo. El equipo de profesionales con distinto grado de experiencia fue capaz de gestionar ese proceso de presión y resultados, por supuesto con distintas aportaciones de cada uno de sus integrantes. Como líder de líderes, mi tarea era asistir mostrando la brújula, tratando de manejar como podía mis ansiedades, y posibilitando entornos de trabajo relajados dentro de largas jornadas que requerían una máxima concentración.
Las cosas se fueron acomodando, hasta que quedamos presos de algunos detalles que no estaban siendo fáciles de resolver. Para uno de ellos, un ingeniero se valió de la ayuda de la inteligencia artificial, la cual le simplificó enormemente una serie de cálculos complejos. Siendo honesto, al principio me pareció que era una pérdida de tiempo. Más tarde nos juntamos a revisar los cálculos, que la herramienta había entregado, partiendo de una orientación muy buena que este profesional le había introducido a la herramienta. Revisando las preguntas, las respuestas y los resultados y recomendaciones, caí en la cuenta de que el trabajo que había desarrollado la IA, era algo similar a lo que pudiera haber hecho un equipo multidisciplinario de personas, trabajando por varias horas, consultando varias fuentes bibliográficas y debatiendo todos juntos para llegar al objetivo.
La enorme diferencia radicaba en que, a esta aplicación, orientada de buena manera, con indicaciones bastante precisas, por cierto, le había tomado menos de dos horas, para entregar un resultado exacto. Mi sorpresa fue mayúscula cuando caí en la cuenta de la enorme potencialidad que tiene ese cerebro artificial cuando es guiado hacia lo que se desea obtener. Obviamente sacamos rédito de esta situación para encontrar un camino, que nos estaba costando tiempo y recursos encontrar.
Más allá de lo expuesto, que en este caso fue un beneficio, y ya hablando del tema a nivel general, existe asimismo el temor a que la IA implique pérdida de empleo, sobre todo para las personas menos calificadas.
A continuación, un texto extraído de un informe internacional sobre el tema.
Las implicaciones en el mercado laboral
La preocupación más apremiante para muchos trabajadores es que la IA les quite sus puestos de trabajo. Aunque esto se deba, en parte, al catastrofismo provocado por la ciencia ficción, los esfuerzos deben orientarse a identificar el tipo de tareas que sustituirán los sistemas de IA y a preparar el nivel de cualificación de los trabajadores para adaptarlos a las exigencias actuales y futuras del mercado laboral.
El impacto de la IA adopta diversas formas y depende del tipo de trabajo y de la tecnología que se implemente. Una IA que reduzca la demanda de mano de obra puede hacer que el incremento salarial sea más lento y haya un mayor desempleo. Por ahora, los datos indican que es más probable que la IA afecte negativamente a los trabajadores poco cualificados y a las mujeres. Por otro lado, las tecnologías que permitan adquirir más habilidades y mejorar las cualificaciones profesionales de los empleados pueden resultar en un mayor incremento salarial y en unas experiencias laborales más enriquecedoras.
En general, las empresas que despliegan tecnologías de IA presentan un ligero aumento en la demanda de trabajadores. Sin embargo, esto varía en función de los niveles de cualificación, es decir, que hay una demanda más alta de trabajadores cualificados y una demanda más baja de trabajos de cualificación baja y media.
Algunas recomendaciones para desplegar la IA
La IA ofrece muchas oportunidades, pero que su implementación sea un éxito depende de varios factores. El informe al que hago referencia ofrece una serie de recomendaciones que serán de ayuda a los directivos de empresas para encontrar un equilibrio satisfactorio entre la creación de eficiencias y la protección del empleo:
- Transmitir mensajes formulados en positivo cuando se hable de la IA para destacar las ventajas que aporta.
- Incorporar recursos como asistentes para la tecnología in situ y material didáctico.
- Ofrecer formación antes y durante la implementación de los sistemas de IA.
- Identificar las tareas y los grupos de empleados con más probabilidades de beneficiarse de la colaboración entre ser humano e IA.
- Agrupar las prácticas de trabajo y los mecanismos de apoyo: no tratar a la IA como si fuese una solución aislada.
- Aplicar modelos de liderazgo positivo para promover la adopción de la IA.
- Fomentar las interacciones entre empleados e IA para promover la productividad y hacer que las tareas sean más agradables.
- Garantizar que los empleados tengan un estatus y un valor superior a las soluciones de IA.
- Implementar la IA para complementar y ampliar las funciones, y no para sustituirlas.
- Ofrecer formación a los empleados que puedan ser reemplazados de sus puestos de trabajo por la implementación de la IA.
Los investigadores de este informe concluyen que, si crean entornos de trabajo favorables y se capacita a los empleados, las organizaciones pueden aprovechar todo el potencial de los sistemas de IA y reducir al mínimo las consecuencias negativas.
En lo personal creo que tenderemos a un equilibrio, como ha sucedido con otros avances de la tecnología, y que resulta imperioso valerse de una herramienta que encierra varias bibliotecas, aprende con nosotros y colabora en la reducción del stress, mejorando de esta manera los ambientes de trabajo.
Natural y artificial, trabajando colaborativamente !