Con toda la entereza !

La tardecita cálida nos invita a caminar. Las calles de Asunción tienen un tráfico impetuoso, vital, y desproporcionado en este primer sábado de mayo. Acabo de despedir a un amigo, que vino de paso, aprovechando los buenos tiempos. Este amigo, es uno de los que compone un grupo más numeroso, con los cuales nos conocemos desde la adolescencia. Le damos pelea a los años, como podemos y nos sale. Pasando los cincuenta, uno aún se siente vital y con ganas de muchas cosas, aunque cada tanto cometamos errores no forzados, y tiremos una pelota a la tribuna.

De este grupo de amigos, parece irreal que algunos ya hayan desaparecido físicamente. La magia es que sigan vivos en la memoria, las anécdotas y las juntadas. La vida te empuja para adelante, los recuerdos para atrás, mientras el presente es ese pedacito de tiempo que se escurre, casi imperceptible y decididamente efímero. Somos perenes por naturaleza humana, cada vez parece que menos, pero lo somos.

A todos, quien más quien menos, nos rodean los afectos, que son el combustible que echamos cada día en nuestro corazón, con toda la determinación que podemos. Se trata de intentar y seguir intentando atravesar el tiempo, dejando una gota de trascendencia, algún legado, que adquiera significado en alguien.

Mientras pienso todo esto, caigo en la cuenta, que somos portadores de noticias, buenas, malas o regulares y que como legítimos portadores les debemos hacer frente. Lo bueno se agradece, y lo malo nos enaltece desde la aceptación de nuestra condición humana. La gama de grises entre la positivo y lo no tanto, es tan amplia, que no alcanzan miles de libretas imaginarias para registrarla y catalogarla. No tenemos tanto tiempo para el análisis, solo instantes para decidir que nos afecta y que no, decidir que hacer con lo que nos pasa.

Uno de nuestros amigos, se ha enfermado, y nos lo ha contado. Vaya sacudón a nuestra dormida conciencia relativa sobre el valor de la salud y de la plenitud. La gravedad de esa dolencia no tiene importancia, si el impacto de su conocimiento. He charlado, aunque sea a la distancia con él (maravilla de la tecnología que sirve para acortar la lejanía física). Lo percibo con cierta angustia, pero dentro de ese cuadro anímico, rescato el valor de que ha decidido dar pelea y continuar a pie firme. En tratamiento médico o buscando el mejor de ellos, ha optado por trascender y ser un ejemplo para su familia y sus amigos, y declara a su manera, que se siente con muchas ganas de superar sus obstáculos, cueste lo que cueste.

En lo personal, me da mucha alegría, que tenga conversaciones de posibilidad y de grandeza. Desde una visión egoísta, me empuja a seguir con más fuerzas que nunca. Soy un agradecido de poder escucharlo y de la confianza que deposita en nosotros, al contar sus cuitas.

Este blog de hoy está dedicado a él, a esta visión de superación, que de seguro cuesta tener, pero que en definitiva hace la diferencia no sólo a su ser individual, sino a sus hijos, familiares y amigos.

Nuestra esencia humana, está preparada para resetearnos de forma permanente, buscando lo mejor, aún en circunstancias difíciles, las cual son transitados de forma tan personal y distinta como seres humanos existan.

En este escrito de hoy, he elegido no decir mucho, para tratar de transmitir vivencias esenciales y con pocas palabras. En esta tardecita de otoño, la lección es conservar la mirada en alto, la templanza a flor de piel y los afectos muy cerca de nuestro corazón.

Sólo agregar, que admiro las personas con entereza, y creo que en este caso en especial, la tiene y en grande.

Admiro, la manera con la que está enfrentando esta coyuntura, y desde este lugar lo aliento a seguir, porque desde la actitud que está poniendo tiene mucho terreno ganado.

Para finalizar una reflexión que no me pertenece, como tampoco ninguna de los vocablos que he usado, que son universales e inequívocos de nuestra lengua:

“Nunca sabrás que tan fuerte eres, hasta que ser fuerte sea tu única opción”.

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