No son sólo palabras!

Las palabras son decididamente nuestra distinción más específica y humana, aquellas que nos diferencian, del resto del reino animal, vegetal e inanimado.

Como seres humanos, estamos siempre expectantes de los que nos decimos, nos dicen y lo que decimos a los demás. Una declaración cambia las cosas para bien o para mal, sobre todo cuando esas palabras nos llevan a la acción, nos movilizan y emocionan, son un antes y un después, que se enuncian en el presente, aunque se refieran al pasado o al futuro.

Los poetas las manejan incorporando belleza, sentimiento y armonía. Los que narran las concatenan para encontrarles un sentido, incluso en la dramaturgia o el teatro, para que sean representadas, por otros seres que dialogan mientras actúan. Los silencios, son las pausas necesarias para que el cerebro las interprete y las asimile, guardándolas u olvidándolas, según causen alegría, dolor o indiferencia.

Somos seres de palabras, hechos de barro cocido, sostenidos por hilos invisibles y poderosos, como oraciones no editadas. Antes, cuando no existían los contratos, los hombres eran sólo de palabra. Hoy lo siguen siendo, más allá de toda la literatura e intenciones que se escriban en un acuerdo. Honrar la palabra es dignamente humano, indefectiblemente nuestra única fuente de confianza.

De miles de millones de sensaciones, pensamientos y afectaciones corporales, se compone decir “te amo”, “te perdono”, “te agradezco”, “no sé, ayúdame”, “te digo que no”, “te digo que sí”.

Cuando alcanzamos un hito añorado en nuestras vidas, lo hemos hecho sumando, restando, multiplicando y dividiendo, un montón de esas simples declaraciones y decisiones, que nos han permitido estar donde estamos, alcanzar lo que hemos deseado alcanzar.

Este discurso de fin de ciclo de primario le corresponde a mi más querida discípula, Lucía, mi pequeña niña de luz. Textual y con permiso para compartirla.

Queridos egresados

Hoy es un día muy especial, un día que marca el cierre de una etapa única e irrepetible y el comienzo de otra. Un día que simboliza el final de un camino, de un largo viaje que pudimos transitar, a pesar de sus obstáculos y dificultades, un camino lleno de aprendizajes, no sólo escolares, sino también personales, estos aprendizajes nos ayudarán a crecer y entender la vida hasta el día en que finalmente volemos libres, un viaje colmado de recuerdos que llegaron a nuestro corazón y encontraron su lugar para no irse nunca.

Al mirar hacia atrás nos damos cuenta de que lo que recorrimos fue un trayecto enorme y hermoso. Desde ese primer día en salita de cuatro donde nos conocíamos nuestras caras, nuestros nombres, hacíamos una merienda compartida, jugábamos, llorábamos porque extrañábamos a nuestros seres queridos y elegíamos a nuestros primeros compañeros de vida, algunos nos acompañan hasta el día de hoy, otros llegaron a nuestra vida con el paso del tiempo, y otros nos acompañaron y marcaron nuestras infancias para luego despedirse y seguir sus propios rumbos, pero con la certeza de que permanecerán en nuestros corazones por siempre.

Llegó nuestro primer año en esta etapa, nuestro primer grado, con la seño Georgina, donde corríamos en los recreos, aprendíamos a leer y escribir, y como el Lolo sabía hacer ambas cosas, siempre se paraba y nos leía cada palabra del pizarrón en voz alta, siempre nos terminaban retando.

Luego llegamos a segundo grado, de la mano de la seño Roxana, un grado especial ya que, debido a la cuarentena, debimos pasarlo viéndonos y compartiendo sólo a través de tecnología.

Tercer grado, acompañados primero por una seño que aún no siendo la titular nos pudo hacer los meses que estuvimos con ella, mágicos y que siempre anhelamos que cuando nos digan que viene una suplente entre ella por la puerta y pueda ver cómo crecimos y maduramos, la seño Flor, y luego llegó la seño Lu, que hizo de tercer grado una experiencia colmada de aprendizajes y momentos divertidos, en fin, una grado hermoso que al principio estuvo dividido en dos burbujas, pero en septiembre todo cambió y volvimos a ser uno solo de nuevo.

Llegaba cuarto grado, con la seño Silvi, que, aunque no pudo acompañarnos todo el año siempre estará en nuestros corazones, ese año tuvimos un hermoso y gracioso proyecto y una obra de teatro llamada “Lorenzo Talatodo”. Este grado lo terminamos con la seño Ema y estos dos últimos increíbles años estuvieron bajo el ala de la seño Elo y de la seño Nati, que pudieron transformar cada experiencia en algo inolvidable, cada aprendizaje en algo divertido, que pudieron poner color en días grises, claridad en nuestro camino y recuerdos en nuestros corazones. El tiempo transitado con ellas fue maravilloso, realmente se pusieron la diez, e hicieron de todo algo mágico, como los Just Dance para divertirnos un rato, las siestas en el suelo para relajarnos, el baile de trolls, los juegos, las charlas y aprendizajes que nos llevamos para toda la vida. Las seños eternas, gracias por todo, y aunque ya llegó el momento de despedirnos y dejarlas atrás, ustedes son un eco que resonará en nosotros por siempre.

Gracias también a las seños de áreas especiales que hemos tenido a lo largo de esta bella etapa, que nos vieron crecer y nos ayudaron siempre y también agradecemos la compañía del Equipo Directivo, seño Andrea, seño Analía y seño Eli, en estas hermosas experiencias.

Gracias, chicos por todos los momentos compartidos, por los recreos de juegos, por todos los partidos de quemado, por todas las risas que siempre resuenan, por la unión y la compañía, por los llantos y las peleas que nos enseñaron a crecer, por habernos acompañado mutuamente en la experiencia de ser promo, por haber sido una familia todos estos años y por todos los recuerdos y aprendizajes que van más allá de lo escolar.

Bueno llegó el final, el momento en donde dejamos atrás una ruta para comenzar otra, momento en que algunos seguirán otros caminos, pero les aseguro que el tiempo es sabio, y si así lo desea unirá nuestros viajes en algún otro momento de la vida.

«Esta etapa llena de recuerdos la debemos dejar atrás, pero nunca debemos olvidar que nuestras raíces se encuentran acá».

Gracias Lucía, por tan emotivo discurso.

Mucha suerte con todo lo que vendrá, fortaleza , ánimo e inteligencia no te faltan.

A seguir por este y otros rumbos, mi querida niña.

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