Como dijo Heráclito: “lo único constante es el cambio”.
Hace algunos años si una persona tenía dificultades para hacer o adaptarse a cambios en su vida, sobre todo si estos cambios le proporcionarían beneficios, se le calificaba como una persona que se “resistía al cambio”.
Muchas personas que acuden a terapia por uno u otro problema, cuando se les propone hacer cambios y modificaciones, tanto en su manera de actuar como en su estilo de vida, la crisis que generan estas proposiciones muchas veces son desproporcionadas. “Crisis” en el contexto de la dificultad e incertidumbre que significa hacer cambios.
En las últimas semanas he decidido abordar varios procesos de cambio. Todos necesarios, ninguno imprescindible, que pueden ser listados como:
- Decidir superar algunas afecciones de salud, las cuales no ponían en riesgo mi vida (quizás uno de ellos un poco), sometiéndome a dos intervenciones quirúrgicas en menos de dos semanas.
- Decidir cambiar de destino y proyecto laboral, aun cuando varias personas consultadas hubieran preferido seguir en el trabajo previo, sin una urgencia para cambiar sí o sí.
- Mejorar mi estado físico y bajar de peso, lo que me ha proporcionado un mejor bienestar general y que mis parámetros fisiológicos estuvieran en caja después de mucho tiempo.
Hubo otros cambios menores que acompañaron a estos grandes hitos en mi vida, los cuales irá desgranando con el desarrollo del relato.
Las cuestiones comunes a estos procesos que estoy viviendo pueden ser sintetizadas como:
- Gestión de la incertidumbre, soportando una carga y stress difíciles de sobrellevar, sobre todo por la sensación parcial de salto al vacío.
- Incremento del umbral de tolerancia a los miedos, sobre todo a salir de la zona de confort y de equilibrio personal.
- Conversaciones difíciles, conmigo mismo y con los demás, en los ámbitos familiares, con amigos, y con las relaciones laborales, las cuales, al ser profundas, siempre dejan secuelas personales positivas y negativas.
- Confianza en las capacidades de uno mismo y confianza en los demás. Decirme cada día: “tú puedes”.
- Darme cuenta de donde vengo (un abuelo paterno que cruzo el mar como polizonte en busca de un mejor destino) y hacia donde voy (aún no del todo claro).
- Asumir que no se puede tener todo el tiempo, todas las cosas bajo el control.
- Soltar anclas, prejuicios de edad (tengo 55 años), y navegar en aguas desconocidas.
- Volver a sentir emociones y estados de ánimos profundos, los que te impulsan para hacer.
- Declarar una visión diferenciadora para lo que queda del resto de mi vida (vaya uno a saber cuánto me queda).
- Animarse a cosas nuevas en serio, no a retoques cosméticos.
- Valorar nuevamente el sentido de la motivación y las ganas por hacer cosas, cada vez mejor.
- Dejar de lado lo perfecto, para atrapar lo realmente asequible y quizás transformador.
- Ponerse nuevos lentes para ver y abrazar otros paradigmas.
¿Este tiempo de cambios, ha culminado? ¿ya está todo bien de nuevo?
La respuesta que me sale y que siento es: “Para nada”.
Esto recién comienza, y necesito conservar la calma, la prudencia y la humildad para reconocer que mal que me pese, los cambios son un proceso, un camino por recorrer que no es lineal, ni sumamente conocido, donde hay que utilizar más que nunca el sentido pragmático, el de la intuición y el de conservar en todo momento los fuerzas, para no flaquear en los intentos por recorrerlo.
No he superado los miedos, ni la aversión por lo incierto, sólo he decidido avanzar en un sentido que creo que es le mejor para mi vida.
Queda mucho camino por delante, muchos emergentes que resolver, un sinnúmero de conversaciones para dar y un requerimiento y requisito esencial e inequívoco:
“necesito seguir aprendiendo en todas las circunstancias actuales y por venir, sin creerme que he superado los obstáculos, sino siendo consciente que una vez dominado algunos, aparecerán otros quizás más grandes aún”.
Cuáles son las declaraciones guías que me acompañan:
- “El puente más difícil de cruzar es el que separa las palabras de los hechos”.
- “Recorriendo el camino sólo quizás llegué más rápido, pero la compañía me hará llegar más lejos”.
- “nadie llega más lejos que lo que le permiten sus propias relaciones”.
- “al mal tiempo buena cara”.
- “no es la especie más fuerte que sobrevive, ni la más inteligente, sino la que responde mejor al cambio”.
No del todo preparado para instancias distintas y embrolladas, que de seguro trazarán nuevas experiencias, usando mis habilidades técnicas y humanas, me propongo ser capaz de ser el hacedor de cosas que muchas veces me distinguió.
Un agradecimiento a todos los amigos de dentro y fuera del trabajo que me escucharon, me aconsejaron y me regalaron palabras de aliento, también a todos los que me mostraron las dificultades y los desafíos por venir, para luego decirme que confían plenamente en mí y en mis capacidades para afrontar el nuevo recorrido.
Un recuerdo especial para mis padres, Ana y Ramón, los cuales fueron, son y seguirán siendo mi ejemplo a seguir, por sus valores, su inconmensurable amor y su valor como personas. No me alcanzan las palabras para expresar todo lo que los amo.
Un reconocimiento superlativo para todo el cariño y amor, que siento y recibo de mi compañera de vida, Eugenia, y mis tres pequeñas (ya no tanto), Lucia, Emilia y Paula. Sin ellas, todo esto sería mucho más difícil de lo que es.
Al final del día uno se queda solo con sus propios demonios, fantasmas y ángeles, los cuales forman parte de algo tan simple y hermoso, que hemos identificado como nuestra propia naturaleza humana, aquella que nos distingue como seres diferentes, con disimiles capacidades de observación de los hechos y mapas mentales tan íntimos como apegados.
A los lectores, les pido que sigamos en contacto, y que cuenten conmigo para ser parte todos los domingos de alguna reflexión que les haga sentido.
Casualmente de eso se trata, encontrar un propósito que nos mueva y nos lleve a decidir y accionar más allá de los riesgos, asumiendo un rol protagónico en nuestras vidas.
Con todo el respeto que me merezco y que se merecen, los invito a tratar de alcanzar nuestros sueños.
Gracias por todo, gracias por lo que vendrá y lo que no vendrá. Agradecer ambas cosas es importante.
! Felicitaciones por el coraje de aceptar nuevos desafíos! Y mis mejores deseos para lo que viene. Abrazos enorme.
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