Teorías y más teorías !

La aparición de recetas, que ciertas personas exitosas aplican para lograr grandes resultados, no deja nunca de sorprenderme. Los artículos periodísticos se hacen eco rápidamente de ciertas prácticas, que, aplicadas por personajes destacados de la actualidad, son mostradas como el fundamento inequívoco para alcanzar metas, que de otra manera resultarían inasequibles. El mundo de las teorías fantásticas y prometedoras no deja de crecer, de la mano de la inmediatez y propagación que propician las redes sociales.

Las teorías o recetas para triunfar no dejan de ser una versión extremadamente simplista, en todos los ámbitos en donde se pretendan instalar. Los seres humanos, quien más quien menos, tenemos una cierta propensión a creer o nos gusta pensar que existe cierta magia y simpleza, asociada a la aplicación de ciertas conductas, durante un corto período de tiempo, para lograr resultados extraordinarios. El camino que necesitamos recorrer, en base a talento, educación, entrenamiento, asociativismo, esfuerzo, constancia y capacidad para superar los obstáculos y adversidades, parece ser allanado por la aplicación de estas teorías o recetas que lo acortan y facilitan, solo porque alguien así lo manifiesta, ya sea en una entrevista, o bien en una publicidad o mejor aún si lo cuenta en un libro (el cual a veces no leemos o profundizamos del todo).

Al aplicar las recetas, nos olvidamos muchas veces que somos tan distintos los unos de los otros, y que poseemos una amplia variedad interpretativa de los hechos, a los que se suman nuestras diferentes capacidades y emociones que nos motivan o inquietan para accionar. Este olvido nos deja a menudo mal parados, creyendo que lo que es bueno o malo para el otro, puede ser de la misma manera conmigo, o asimismo que la visión que tengamos de las cosas, es la única válida, tratando de imponerla a donde quiera que vayamos.

Por eso, en cada uno de los escritos que les he compartido desde hace más de siete años, he sido reiterativo con el pedido a mis osados lectores, respecto de que conserven su espíritu crítico y su libertad de opinión y pensamiento, de modo tal que puedan tomar, dejar o corregir lo que cada fin de semana les comparto.

Ganarse la lotería (resultado azaroso y extraordinario) no es para muchos, por lo que lo que nos queda a los mortales comunes, es trazar un plan y poner manos a la obra, sabiendo que en el camino existirán tantas derivas que estarán nuestro alcance manejar, y otras tantas vicisitudes que escapan de nuestro campo de acción, que, si nos detenemos a pensar, nunca emprenderíamos nada.

Hecha esta introducción ahora les comparto un artículo periodístico, cuya fuente primaria desconozco, pero que ha sido replicado por todos los medios posibles, haciendo un copiado con algunos aditivos propios, según el medio de difusión.

Este es un ejemplo más de lo que les quiero transmitir hoy, acerca de cómo se vende una práctica exitosa, como garantía de resultados extraordinarios, sin mencionar un sinnúmero o conjunto de tantas otros quehaceres, actitudes, compromisos y trabajos, que complementan, suplementan y dan fuerza a las personas y sus relativos éxitos y fracasos como un todo.

Teoría del armario, la técnica de Bill Gates para optimizar tiempo y reducir el estrés

«El objetivo del CEO de Microsoft es evitar que pequeñas situaciones del día afecten su estado de ánimo».

Todo contribuye al esfuerzo de reducir el estrés y aumentar la productividad, y Bill Gates, como conocedor de esto, presta atención a cada detalle de su vida diaria con el fin de simplificar su rutina y dedicar tiempo a lo que realmente importa, que en su caso son los negocios.

A veces, elegir una prenda puede tomar mucho tiempo. Mediante la aplicación de la teoría del armario, este magnate condensa todo proceso de en busca de una mayor simplicidad.

La teoría del armario es una estrategia simplificada de vestir que involucra la elección de ropa básica y uniforme para reducir la toma de decisiones y simplificar la vida diaria. La idea detrás de esta teoría es que, al reducir la cantidad de opciones de vestimenta, se ahorra tiempo y energía que se pueden enfocar en decisiones más importantes y tareas relevantes.

Bill Gates es conocido por adoptar esta filosofía de vestimenta, optando por un guardarropa sencillo y práctico que consiste principalmente en camisas de botones y pantalones casuales. Al minimizar las elecciones diarias sobre qué ropa ponerse, se ahorra tiempo y se reduce el estrés asociado con decisiones triviales, permitiendo enfocarse en cuestiones más críticas.

También sostiene que esta elección de vestimenta otorga una imagen más reconocible y garantiza que nunca más se llegarás tarde debido a la indecisión sobre qué vestir.

Un ejemplo de esto fue cuando Gates mencionó que en invierno usa un solo abrigo, y en verano se basa en varias camisas. Ha subrayado que este enfoque le proporciona “menos estrés” y aumenta su productividad. Esto posiblemente se deba a que, en lugar de invertir tiempo en la elección de su atuendo, simplemente se levanta, elige una camisa y continúa con sus ocupaciones.

Aunque figuras destacadas del mismo sector no han dicho declaraciones al respecto, parece que siguen esta filosofía. Esto se evidencia al observar la apariencia de Mark Zuckerberg y el difunto Steve Jobs, ambos han realizado las presentaciones más cruciales de sus carreras vistiendo de manera notablemente simple.

Aquí termina parte del artículo, que arranca con un título rimbombante, para según mi opinión deslucirse completamente con el contenido. Del mismo modo, sucede con artículos vinculados con la salud, el estado físico y tantos temas más.

La segunda parte del artículo, que les copio a continuación es algo más interesante, porque al menos nos muestra cuáles son algunas acciones o hábitos que este empresario, recomienda para lograr resultados en la vida.

Las cuatro estrategias de Gates para mejorar la autoconfianza y lograr el éxito

Estos consejos son parte de su vida y al recordarlos, el empresario estadounidense busca dejarles un mensaje a las nuevas generaciones.

1. Ver los desafíos como oportunidades

Esta mentalidad le permitió a Gates transformar los riesgos en desafíos emocionantes, superando cualquier miedo al fracaso. Debido a que en su camino hacia la cima el multimillonario aprendió a enfrentar los desafíos y en lugar de ver las dificultades como barreras infranqueables, las consideró como oportunidades para demostrar su ingenio y explotar todas sus habilidades.

Un pensamiento de resolución de problemas que permite ver los retos como escalones hacia el éxito, y adicionalmente fortalece la autoconfianza.

2. Hay que enfocarse en las contribuciones

Para el filántropo el clave centrarse en lo que uno puede aportar, en lugar de preocuparse por lo que podría no lograr.

Al mirar más allá del miedo al fracaso y concentrarse en las habilidades, así como en los conocimientos que se pueden aportar, es posible construir una autoimagen más positiva.

De hecho, tener claras estas contribuciones y fortalezas facilita abordar las metas una con confianza renovada, capaz de superar la autocrítica y las dudas internas.

3. Aprender de los fracasos

Los fracasos también han hecho parte de la historia de Bill Gates, pero es su forma de abordarlos lo que lo que hace la diferencia.

En lugar de dejarse abrumar por las derrotas, las utilizó como oportunidades de aprendizaje y se concentró en aprender de sus errores y en la importancia de la oportunidad adecuada.

Y al adoptar una mentalidad de aprendizaje ante los fracasos, es posible mantener la confianza incluso en momentos difíciles.

4. No compararse con los demás

Con la irrupción de las redes sociales y la presión generada por las comparaciones tanto en la red como en la vida cotidiana, es fácil caer en la trampa de medir el progreso personal con base en lo que otros han logrado.

Es por ello que Gates considera que, para proteger la autoconfianza, se hace necesario que cada persona sea consiente que tiene su propio ritmo y su camino. Y en lugar de medirte por estándares ajenos, es vital aprender valorar los logros en función de las aspiraciones.

La idea de hoy era compartirles una visión de sentido crítico acerca de las teorías y más teorías que pululan, sobre temas críticos y de actualidad, aunque muchas de ellas sean actualizaciones de viejas y olvidadas teorías, que vuelven remozadas para alimentar nuestra hoguera de vanidades y respuesta sencillas a problemas complejos.

Para finalizar, les dejo una broma sobre el éxito que me parece oportuna.

A los 3 años, el éxito es….. no hacerse pis encima.

A los 12 años, el éxito es… tener muchos amigos.

A los 17 años, el éxito es… tener registro de conductor.

A los 20 años, el éxito es… tener relaciones sexuales.

A los 35 años, el éxito es… tener muchísimo dinero.

A los 50 años, el éxito es… tener muchísimo dinero.

A los 60 años, el éxito es… tener relaciones sexuales.

A los 70 años, el éxito es… tener registro de conductor.

A los 75 años, el éxito es… tener muchos amigos.

A los 80 años, el éxito es… no hacerse pis encima.

¡A perseguir el éxito!

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