El calor golpea con fuerza estas latitudes generando condiciones extremas y fenómenos meteorológicos que asustan. No hay descanso térmico, salvo bajo la frescura de algún frondoso árbol a la vera de algún arroyo serrano o bien bajo el influjo artificial de algún dispositivo de enfriamiento del aire. Se han alcanzado nuevos récords de consumo de electricidad gran parte de la cual se usa para refrigerar alimentos, bebidas y viviendas, con el objetivo final de hacernos la vida ciertamente tolerable.
Mientras las temperaturas hacen de las suyas por estas comarcas, existe otro lugar del mundo donde se está disputando el evento deportivo más convocante del mundo. Organizado en la época más fresca del año en Qatar, el campeonato mundial de fútbol se ha caracterizado por generar mucha controversia respecto de los hechos de corrupción que desembocaron en su elección como sede, la espalda que sobre todo Europa le ha dado, debido a acusaciones sobre violaciones de derechos humanos, y sobre todo en lo deportivo ya que han ido quedando en el camino selecciones calificadas previamente como candidatas, tales los casos de Brasil, Alemania, España, Bélgica, Portugal , Holanda e Inglaterra. Marruecos acaba de consagrarse como el primer país africano semifinalista de una copa mundial de fútbol, y enfrentará a Francia el próximo miércoles 14 de diciembre a las 16 horas. Marruecos logró su independencia del Protectorado español y francés en 1956. España quedó eliminada en octavos de final por los marroquíes y sería realmente una hazaña que el país africano pudiera eliminar a su segundo otrora protector galo, en su serie semifinal, llegando a alcanzar de esa manera, anheladas instancias futbolísticas e históricas para el sufrido continente africano. La otra semifinal ya está definida para el martes 13 de diciembre, también a las 16 horas, cuando disputen su partido Argentina versus Croacia. Las chances de nuestro seleccionado se encuentran intactas, siendo uno de los pocos candidatos que ha ido sorteando circunstancias difíciles para continuar todavía en carrera, de la mano de su emblema deportivo Lionel Messi.
Mientras Argentina avanza paso a paso, se multiplican las cábalas que los argentinos recreamos como un mecanismo previo, durante y post partido, como elemento de ayuda o garantía para que «podamos lograr nuestra tercera copa mundial». Para ser absolutamente honesto, siempre supe que la palabra cábala no estaba bien usada, o al menos que tenía muchas acepciones, ninguna de las cuales podía ser tomada en el sentido que nosotros le damos en nuestro país, ni siquiera con un porcentaje de aproximación si es que cabe usar las matemáticas en este caso. Para seguir con mi honestidad intelectual, tampoco supe a ciencia cierta cuáles eran los significados de esta palabra, la que me sonaba a esoterismo en un principio.
Para arrojar una primera claridad podemos recurrir al diccionario de la Real Academia Española la cual nos trae:
Del hebr. qabbālāh “tradición”, término con que se designaron originalmente las escrituras posteriores a las mosaicas.
1. f. Conjetura, suposición. U. m. en pl. Hicieron todo tipo de cábalas sobre el posible culpable.
2. f. Cálculo supersticioso para adivinar algo. Pasó la tarde haciendo cábalas sobre lo que le depararía el futuro.
3. f. coloq. Intriga, maquinación. Se valió de toda clase de cábalas para lograr su objetivo.
4. f. Sistema de interpretación mística y alegórica de la Biblia judía.
5. f. Conjunto de doctrinas teosóficas basadas en la Biblia, que, a través de un método esotérico de interpretación y transmitidas por vía de iniciación, pretende revelar a los iniciados doctrinas ocultas acerca de Dios y del mundo.
Quizás la mejor aproximación de nuestra interpretación a la del significado globalmente reconocido de cábala sea la de estar vinculado a un «hecho supersticioso». Sin embargo, cuando nosotros hablamos de cábala nos referimos en realidad a un hecho ceremonial, o ritual repetitivo, que nos predispone positivamente para llevar a cabo cualquier acto, el cual puede o no depender de mí mismo, o de un equipo del cual formo parte. Vale decir, que se trata de una costumbre, si se quiere folclórica, a partir de la cual las cosas salen a nuestro favor, o a favor de un equipo del cual soy hincha, en este caso del equipo argentino de fútbol.
Los protocolos repetitivos e inalterables, a los cuales denominamos cábalas, no son sólo exclusividad de nuestros compatriotas, sino que existen en mayor o menor medida en en casi todas las culturas. En el mundial del 86, cuando fuimos campeones en México, nuestra cábala de grupo que veía juntos los partidos, comenzó en cuartos de final cuando le ganamos a la selección inglesa, con dos goles de Diego Maradona, uno bautizado como la mano de Dios y el otro uno de los más épicos y carismáticos de la historia de los mundiales, ya que nuestro eximio jugador desairó a más de la mitad de los ingleses dejándolos tendidos sobre el resquebrajado césped del estadio azteca. En esa ocasión nos congregamos por casualidad un grupo de estudiantes del secundario en la casa de nuestra profesora de Instrucción Cívica, la querida y ya desaparecida físicamente Marta Ponce. Ese día nos sentamos sin un orden prefijado y compartimos el triunfo de nuestra selección frente al poco amistoso rival, aquel que nos había quitado nuevamente las Malvinas, matando a miles de nuestros jóvenes soldados, y hundiendo nuestro crucero «Ara Gral. Belgrano». A partir de ese momento, repetimos idéntica escena, con los mismos integrantes (sólo uno no pudo asistir a la final), usando los exactos atuendos, para la semifinal con Bélgica al cual superamos por 2 a 0 y para la final con Alemania a la cual le ganamos 3 a 2. En la consecución de ese mundial parece ser que todas las cábalas unidas y sincronizadas de millones de argentinos dieron su fruto, incluyendo todos los rituales de nuestro entonces entrenador Carlos Salvador Bilardo, el cual además de ser un trabajador incansable (por algunos calificado como obsesivo), era un «reconocido y ferviente cabulero».
En el partido por cuartos de final del sábado por la tarde entre Francia e Inglaterra, Harry Kane uno de los jugadores símbolos de ese país (el máximo goleador de la historia de los mundiales para Inglaterra) tuvo la oportunidad de patear dos penales, el segundo de los cuales erró, malogrando la posibilidad de que su selección empatara el match. En ambos penales, antes de patearlos, llevó a cabo una serie de rituales, tipo de activación y concentración de sus energías, potencia y efectividad. Se acomodó dos veces sus medias, poniéndolas bien altas, lo mismo hizo con su pantalón corto, y acto seguido tomo distancia de la pelota con pasos contados hacia atrás, respirando dos veces de manera profunda, para esperar finalmente unos segundos después de la orden del árbitro, para ejecutar finalmente el disparo desde los doce pasos. El primer penal fue inalcanzable para el arquero, mientras que el segundo pasó al menos un metro por encima del travesaño, dando lugar a la proliferación en las redes sociales de varios memes, que se mofan de su estridente yerro.
«Existen tanto detractores como amantes de estos protocolos repetitivos». Los primeros indican que no sirven para nada, que son una pérdida de tiempo y energías, que nos desvían de nuestro foco que tendría que estar puesto en la superación, la mejora y el aprendizaje del error. Los segundos anteponen las cábalas a una visión más organizada y estructurada en el trabajo y esfuerzo conscientes. Algunos especialistas de la psicología (tuve la oportunidad de escuchar a uno de ellos en una entrevista radial) nos dicen que en la medida que estas creen un ambiente y predisposición positiva para un deportista o profesional, tanto en un ámbito individual o colectivo, generando identidades o valores compartidos, «los rituales no deben ser menospreciados o desvalorizados», siempre por supuesto que la visión del individuo o del conjunto, no pierda el foco en el trabajo, las rutinas, el liderazgo, y la gestión general y de los emergentes que puedan acontecer. Vale decir que algunas ceremonias, protocolos, o ritos son útiles para crear un contexto de cohesión de ideas, acciones y actitudes comunes positivas.
¿Cuál es la cábala del seleccionado argentino en Doha?
La “cábala de los caramelos”, el ritual de los jugadores de la Selección antes de cada partido: cuándo se puso en marcha y la cantidad que llevaron a Doha
Susana Romero cumplió 25 años como empleada de la AFA y el presidente Claudio Tapia decidió premiarla de un modo particular: la invitó al Mundial de Qatar con el consentimiento de los principales dirigentes del fútbol argentino. Romero trabaja en el predio de Ezeiza y suele encargarse, entre otras cosas, de cuestiones vinculadas con las necesidades que tienen los futbolistas de la Selección Argentina en los viajes. Por caso, por pedido del plantel, ella fue quien compró las 270 bolsas de caramelos Sugus que el seleccionado tiene en la Universidad de Qatar, su lugar de concentración y entrenamiento aquí en Doha.
“A esta altura ya se comieron alrededor de 100 bolsas. Van a sobrar seguramente, pero los caramelos se convirtieron en un ritual indispensable para los jugadores”, afirma un integrante de la delegación en diálogo con un periodista.
El ritual del que da cuenta la fuente de la AFA no es otra cosa que una de las cábalas que tiene la Selección desde hace ya casi un año y medio. En efecto, se puso en marcha durante la Copa América 2021, el certamen que le permitió a Argentina cortar la racha de 28 años sin títulos a nivel mayores tras ganarle la final a Brasil en el Maracaná.
El primer paso lo dio Emiliano Martínez, el “Dibu”. Dulcero como pocos, el arquero le hizo un pedido especial a su hermano Alejandro en plena pandemia de coronavirus, mientras el plantel se encontraba en la burbuja sanitaria montada por entonces en el predio de la AFA, en Ezeiza. ¿Qué le solicitó? Que le hiciera llegar los tradicionales caramelos Sugus y otras golosinas, tal como ocurrió con la colaboración de gente que trabaja en la oficina de Gustavo Goñi, el representante del arquero.
Rodrigo De Paul, Leandro Paredes y Alejandro “Papu” Gómez “descubrieron” que el “Dibu” tenía los caramelos y le empezaron a sacar para comerlos en sus habitaciones. Lo que en principio se parecía mucho a una broma se transformó en cábala a partir de lo que ocurrió antes de jugar ante Ecuador por los cuartos de final, el 4 de julio del año pasado: el equipo ganó 3 a 0 con goles de De Paul, Lautaro Martínez y Lionel Messi. Desde entonces, De Paul, Paredes y “Papu” Gómez se sintieron poco menos que en la obligación de repetir la costumbre que pusieron en práctica en el estadio Olímpico Pedro Ludovico Teixeira de la ciudad de Goiania.
¿Cuál es esa costumbre? Cuando el equipo llega al estadio donde le toca jugar, los primeros en salir al campo de juego son justamente De Paul, Paredes y “Papu”. Observan las tribunas, sacan fotos con sus teléfonos celulares, hacen bromas y luego meten las manos en los bolsillos casi al mismo tiempo para comer esos caramelos infaltables no solo en la previa de los partidos, sino también en los tiempos ociosos de la concentración.
“Muchos jugadores también los comen a la noche, mientras juegan al truco. Los únicos días en los que no juegan al truco son los previos a los partidos”, comenta otro de los integrantes de la delegación.
Tras aquella victoria ante los ecuatorianos, el equipo le ganó a Colombia por penales en las semifinales y la final fue la soñada, acaso el título más resonante de la Selección luego de las conquistas de los Mundiales de 1978 y 1986: triunfo por 1 a 0 con el gol de Angel Di María, frente a Brasil (el máximo rival histórico) y en el Maracaná, uno de los estadios más emblemáticos del mundo.
La cábala se extendió en los amistosos internacionales de la Selección y se fue alimentando a caballo del largo invicto de 36 partidos que ostentó el equipo hasta la caída que sufrió ante Arabia Saudita por 2 a 1, en el debut en el Mundial de Qatar. Lejos de interrumpirla luego de ese traspié, la cábala prosiguió en los tres encuentros siguientes del Mundial: las victorias frente a México, Polonia y Australia.
Los utileros del seleccionado despacharon desde el aeropuerto de Ezeiza valijas con paquetes de yerba, potes de dulce de leche, y dulce de batata. Pero lo que no debía faltar de ningún modo son esas 270 bolsas de caramelos comprados por la empleada que fue premiada con el viaje a Qatar por sus 25 años de servicio en la AFA.
‘Dibu’ Martínez y su cábala en los penales: escupió sus guantes y acarició al árbitro
Luego de culminar los 30 minutos del período suplementario, las escuadras se prepararon para el lanzamiento de las penas máximas. El representativo neerlandés ganó el sorteo y Virgil van Dijk se dispuso a realizar el primer disparo, pero previamente ocurrió una curiosa escena protagonizada por el guardameta argentino.
Martínez se ubicó en el arco correspondiente y ejecutó su cábala: inició besando los postes y tocando todo el largo del travesaño. Como segundo paso, Emiliano se colocó en el medio de la portería, escupió sus guantes y los frotó; y finalmente, escuchó la recomendación del árbitro Antonio Mateu Lahoz, a quien sorpresivamente le acarició el rostro.
Las imágenes de aquella actividad se viralizaron después del encuentro, dado que ‘Dibu’ lució invulnerable a la hora de los penales. El arquero del Aston Villa detuvo los remates de Van Dijk y Steven Berghuis, quienes fueron los dos primeros en la lista de Países Bajos. Esa desventaja ya no pudo ser recuperada.
Teun Koopmeiners, Wout Weghorst y Luuk de Jong sí marcaron para el combinado neerlandés, pero Lionel Messi, Leandro Paredes, Gonzalo Montiel y Lautaro Martínez determinaron el triunfo de Argentina, a pesar del fallo de Enzo Fernández. ‘Emi’, notoriamente emocionado por sus atajadas, fue felicitado por todos sus compañeros.
Es muy probable que durante el discurrir de nuestras vidas todos hayamos incurrido en la ejecución de ciertos rituales o cábalas, antes, durante o después de ciertos acontecimientos de trascendencia, o bien para iniciar ciertas actividades o rutinas de nuestra profesión. Nos podemos quedar ciertamente tranquilos ya que se tratan de mecanismos que pueden facilitarnos ciertamente algunas cosas, actuando como llaves que abren o cierran determinadas conductas, nos ayudan a manejar nuestras emociones y nos ponen en el extremo correcto donde se ubica el polo positivo.
¿Cuál es tu cábala para que ganemos nuestra tercera copa mundial de fútbol?
Debo confesar que yo tengo una, que de hecho está haciendo enojar a ciertos integrantes de un grupo compartido de mensajes. Como toda cábala no la puedo develar porque en este caso es personal, aunque no creo que sea ni única, ni irrepetible, ni poco común.
Las semifinales están a pocas horas de jugarse.
¡Sincronicemos nuestras cábalas, por favor!