¡Amores, odios y quien sabe!

A lo largo de cualquier momento histórico, podría decirse que el sueño de grandes escritores, guionistas, cineastas, directores de teatro, dramaturgos, fue y es el de encontrar una representación o interpretación que brinde tanto una acabada idea, como un impacto profundo e íntimo, acerca de los amores y de los odios, como movimientos pendulares y protagónicos de las relaciones humanas.

Escritores desvelados por expresar su verdad acerca de los sentimientos y emociones que motivan a los seres humanos, para hacer lo que hacen, decir lo que dicen, sentir lo que sienten, han escrito obras memorables, donde abunda el detalle y la exquisitez de aquellos protagonistas sensibles, que, a merced de sus pasiones, viven una existencia inmortal, dentro de una estructura física que tiene fecha de vencimiento.

La ficción finalmente es casi siempre superada por la realidad. Una parte de nuestra sociedad deslizó la idea de que existe en ella una especie de escuela de odio, con profesores, alumnos y estructuras organizativas para gestionar este sentimiento. Una hipótesis basada en acontecimientos que distan mucho de otros episodios históricos donde la manifestación de antipatía no se circunscribía a la acción de una sola persona intentando asesinar de manera fallida a otra, sino que se percibía con otros hechos concretos e igualmente condenables, siendo un proceder sistemático que atentaba contra un gran número de personas por su condición social, religiosa, política, sexual, económica o del tipo que sea. Los que han sufrido el odio en su cuerpo, en sus expresiones, en su libertad, saben que el odio no es una palabra inerte, ni que se puede declamar sin un respeto profundo por todos los que lo han padecido de hecho o de derecho.

Mi única reflexión personal, si se quiere y alguien lo quiere tomar como aporte,  acerca de los acontecimientos vividos es que todos y cada uno de nosotros somos responsables del respeto por las palabras y conceptos que intentamos instalar, teniendo presente lo que manifesté en el párrafo anterior, de modo tal que aquellos que realmente vivieron el odio en todas sus formas, no se encuentren con una sociedad que ha banalizado o usado el concepto de una manera utilitaria y solo a los efectos de una mera conveniencia. Por respeto a todos los que han sufrido y sufren violencia a partir del odio, del resentimiento o de un pensamiento discordante no podemos usar esa palabra sin un adecuado análisis de los contextos.

En cada escrito trato de mantenerme alejado de las opiniones como verdades únicas, o de pensamientos míos por encima del de los demás, pero en este caso creo que más que una opinión estoy compartiendo una reflexión que es uno de mis límites, sin ninguna necesidad de que sea el tuyo.

A continuación, nos adentramos en los conceptos de amor, odio y otros, mucho más universales y asequibles, alejándonos del terreno de la política.

Sobre el odio

Grandes autores han tratado de definir el odio, según su propia perspectiva. A continuación, un listado de pensamientos que aplican a este concepto universal. Más cerca o más lejos de nuestras propias opiniones está bueno conocerlas para poder sopesarlas.

Clásicos

  • El odio es una tendencia a aprovechar todas las ocasiones para perjudicar a los demás. Plutarco.
  • El odio abiertamente profesado carece de oportunidad para la venganza. Séneca.
  • Que me odien con tal de que me teman. Lucio Accio.
  • Amo la traición, pero odio al traidor. Julio César.
  • Cuídate de que nadie te odie con razón. Marco Poncio Catón.

Europeos

  • Más se unen los hombres para compartir un mismo odio que un mismo amor. Jacinto Benavente.
  • Él sabía bien de odios, pues el que odia con tenacidad sabe reconocer bien ese mismo sentimiento en otros y sabe apreciar cuándo una animadversión es ya definitiva e irreversible. Santiago Posteguillo.
  • Le he amado demasiado para no odiarle. Jean-Baptiste Racine.
  • El odio es la cólera de los débiles. Alphonse Daudet.
  • Cuando nuestro odio es demasiado profundo, nos coloca por debajo de aquellos a quienes odiamos. François de La Rochefoucauld .
  • El odio es un borracho al fondo de una taberna, que constantemente renueva su sed con la bebida. Charles Baudelaire
  • Cuanto más pequeño es el corazón, más odio alberga. Victor Hugo.
  • Basta con que un hombre odie a otro para que el odio vaya corriendo hasta la humanidad entera. Jean Paul Sartre.
  • No honres con tu odio a quien no podrías honrar con tu amor. Friedrich Hebbel.
  • El odio no es más que carencia de imaginación. Graham Greene.
  • Cuando odiamos a alguien, odiamos en su imagen algo que está dentro de nosotros. Hermann Hesse.
  • El amor y el odio no son ciegos, sino que están cegados por el fuego que llevan dentro. Friedrich Nietzsche.
  • El odio es la demencia del corazón. Lord Byron.
  • El odio es la venganza de un cobarde intimidado. George Bernard Shaw
  • Poder odiar y ser odiado sin conocerse es una de las ventajas de este mundo. Alessandro Manzini.
  • Pocas personas consiguen ser felices sin odiar a otra persona, nación o credo. Bertrand Russell.
  • El odio es la cadena más abominable con la que una persona puede obligar a otras. Ugo Foscolo.
  • Yo estaba dispuesto a amar al mundo, pero nadie me entendía, así que aprendí a odiar. M.Lermontov.
  • Catarsis. La venganza limpia. Aristóteles escribió que el alma humana se purga por el temor y la compasión que evoca la tragedia. Es un pensamiento aterrador que cumplamos el deseo más profundo del alma por medio de la tragedia de la venganza, ¿verdad? Jo Nesbo.
  • Persecuciones, dice él, la historia del mundo está llena de ellas. Perpetuando el odio nacional entre las naciones. James Joyce.
  • Si las masas pueden amar sin saber por qué, también pueden odiar sin mayor fundamento. William Shakespeare.

Norteamericanos

  • Creo que el odio es un sentimiento que sólo puede existir en ausencia de toda inteligencia. Tennessee William.
  • Cualquier muchacho de escuela puede amar como un loco. Pero odiar, amigo mío, odiar es un arte. Ogden Nash.
  • Después del amor, lo más dulce es el odio. Henry Longfellow.
  • El amor combinado con odio es más poderoso que el amor. O que el odio. Joyce Carol Oates.

Sobre el amor

Refresquemos unas cuantas de esos millones de frases inspiradas por el mayor y más poderoso de los sentimientos. Para lo mejor y lo peor que puede sacar del ser humano. Con algunas estaremos más de acuerdo y con otras no. La idea es que las conozcamos y valoremos.

Clásicos

  • Hay amores tan bellos que justifican todas las locuras que hacen cometer. Plutarco.
  • El amor se compone de una sola alma que habita en dos cuerpos. Aristóteles.
  • Ofrecer amistad al que pide amor es como dar pan al que muere de sed. Ovidio.
  • El amor conquista todas las cosas. Démosle paso al amor. Virgilio.
  • Ama y haz lo que quieras. Si callas, callarás con amor; si gritas, gritarás con amor; si corriges, corregirás con amor, si perdonas, perdonarás con amor. Tácito.

Españoles y latinoamericanos

  • El amor es intensidad y por esto es una distensión del tiempo: estira los minutos y los alarga como siglos. Octavio Paz.
  • En asuntos de amor, los locos son los que tienen más experiencia. De amor no preguntes nunca a los cuerdos; los cuerdos aman cuerdamente, que es como no haber amado nunca. Jacinto Benavente.
  • El verdadero amor no es el amor propio, es el que consigue que el amante se abra a las demás personas y a la vida; no atosiga, no aísla, no rechaza, no persigue: solamente acepta. Antonio Gala.
  • Hay quien ha venido al mundo para amar a una sola mujer y, consecuentemente, no es probable que tropiece con ella. José Ortega y Gasset.
  • Me estás enseñando a amar. Yo no sabía. Amar es no pedir, es dar. Mi alma, vacía. Gerardo Diego.
  • Por eso juzgo y discierno, por cosa cierta y notoria, que tiene el amor su gloria a las puertas del infierno. Miguel de Cervantes.
  • La raíz de todas las pasiones es el amor. De él nace la tristeza, el gozo, la alegría y la desesperación. Lope de Vega.

Resto de Europa y del Mundo

  • Solo hay algo más vacío que haber vivido sin amor y es haber vivido sin dolor. Jo Nesbo.
  • Temer al amor es temer a la vida, y los que temen a la vida ya están medio muertos. Bertrand Russell.
  • No ser amados es una simple desventura; la verdadera desgracia es no amar. Albert Camus.
  • El amor es el anhelo de salir de uno mismo. Charles Baudelaire.
  • Las cartas de amor se empiezan sin saber lo que se va a decir y se terminan sin saber lo que se ha dicho. Jean-Jacques Rousseau.
  • Hay que saber que no existe país sobre la tierra donde el amor no haya convertido a los amantes en poetas. Voltaire.
  • El amor es una maravillosa flor, pero es necesario tener el valor de ir a buscarla al borde de un horrible precipicio. Stendhal.
  • Amar no es mirarse el uno al otro; es mirar juntos en la misma dirección. Antoine de Saint-Exupéry.
  • Trata de amar al prójimo. Ya me dirás el resultado. Jean-Paul Sartre.
  • Ama un solo día y el mundo habrá cambiado. Robert Browning.
  • Sabes que estás enamorado cuando no quieres acostarte porque la realidad es por fin mejor que tus sueños. Dr. Seuss.
  • Dadme a mi Romeo, y cuando muera lleváoslo y divididlo en pequeñas estrellas. El rostro del cielo se tornará tan bello que el mundo entero se enamorará de la noche y dejará de adorar al estridente sol. William Shakespeare.
  • Soy lo que has hecho de mí. Toma mis elogios, toma mi culpa, toma todo el éxito, toma el fracaso, en resumen, tómame. Charles Dickens.

Amor, odio y quien sabe que más

Un artículo interesante, cuyo texto no me pertenece y del cual sólo he hecho una transcripción parcial.

Del amor al odio hay una línea muy delgada de la que no siempre somos conscientes. De hecho, a todos nos sorprende cuando observamos a esas parejas que se amaban apasionadamente y, de pronto, no se pueden ver ni en pintura. No hablamos de aquellos que sufren un distanciamiento, sino de esos hombres y mujeres que después de haber compartido una tórrida relación se convierten en los peores enemigos.

A veces, una situación de esa naturaleza no se da hasta después de muchos años de convivencia. Es el resultado de un vínculo desgastado donde, lejos de dejarlo ir en su momento, lo seguimos manteniendo hasta que aparece el reverso más extremo. En otras ocasiones, la transformación se produce súbitamente. Ayer se amaban y hoy se odian. Es entonces cuando nos preguntamos: ¿será verdad aquello de que del amor al odio no hay más que un paso?

Son situaciones muy comunes, dinámicas relacionales que responden a un patrón emocional y neurológico muy concreto que vale la pena conocer.

“Odiamos a alguien cuando realmente queremos amarle, pero que no podemos amar. Tal vez él mismo no lo permite. El odio es una forma disfrazada de amor.”-Sri Chinmoy-

Amor y odio

No hay ninguna forma de amor que no encierre una pizca de odio, al menos. Odiamos un poco al otro porque a veces no está cuando lo necesitamos. O porque no agradeció como queríamos algún esfuerzo que hicimos para él o para ella. También sentimos el rumor del odio cuando no nos comprenden suficientemente o cuando no son capaces de decirnos las palabras que queríamos escuchar.

Son pequeños odios que usualmente no trascienden. Se desvanecen tan rápidamente como aparecieron y apenas si dejan alguna huella, solo en las personalidades más sensibles. Podemos lidiar con ellos y mantener el afecto intacto.

Sin embargo, hay situaciones que en las que no hay un desenlace tan feliz. A veces uno de esos pequeños episodios de desencuentro se convierte en la semilla de una gran selva de odio. O son la gota que hace rebosar la copa de un veneno que ya se venía acumulando.

Así, y por llamativo que nos parezca el amor y el odio no son precisamente mundos opuestos. Lo contrario del amor no es el odio, sino la indiferencia. Así como todo amor lleva implícito algún gramo de odio, todo odio tiene en sus entrañas un componente de amor.

Las emociones intensas siguen un mismo patrón neuronal

“A veces te amo, a veces te odio. Pero cuando te odio, es porque te amo”. Esta frase que aparece en una de las canciones de Nat King Cole es muy representativa de dicha dualidad emocional.  El amor se convierte a menudo en un territorio muy fértil para que aparezca el pinchazo del odio, y este proceso tan singular tiene su explicación científica.

Son situaciones marcadas por un aspecto muy relevante: la intensidad emocional. Tal y como nos revelan en un estudio publicado en la revista Frontiers in Psychology,  el odio y el amor están involucrados en un tipo de procesamiento neuronal conocido como el efecto de excitación de la emoción. Es decir, las emociones más intensas comparten un mismo recorrido neurológico, una misma vía de comunicación. Ello explica por qué en un momento dado podemos ir de un extremo al otro.

Asimismo, en dicho estudio también pudo verse que cuando los sentimientos de amor son más fuertes, más intenso es también el odio y el despecho en caso de que se produzca una ruptura. Lo cual sugiere para los científicos que existe un vínculo entre el amor romántico y el odio.

Odiar a quien amamos es posible y hasta lógico dentro de ese escenario cerebral. Aunque en la vida cotidiana, nos parezca una auténtica contradicción eso de pasar del amor al odio de un día para el otro o incluso en un instante puntual.

¿Cómo se pasa del amor al odio?

El paso del amor al odio generalmente se da de dos maneras. Puede ocurrir por ejemplo que una persona “despierte”, que abra los ojos después de un letargo en el que estuvo soportando lo que no quería soportar. También puede ocurrir que alguien sufra una ofensa por parte de su pareja, y que sus sentimientos de amor den paso a la rabia, la contradicción y el desprecio.

Esta última situación es más común en personas que tienen baja tolerancia a la frustración o un elevado narcicismo. Si no existen los recursos emocionales para mantener el equilibrio emocional frente a una situación adversa, es probable que se culpe a los demás del sentimiento de frustración que se experimenta. Es decir, odiamos al otro porque deja al desnudo nuestras debilidades, nuestra dependencia o nuestra inseguridad.

Espero les haya gustado.

¡Amores, odios y quien sabe que más!

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