¿Cuán común es tener éxito en un intento?
¿Cuán común es tener éxito luego de múltiples intentos?
Las probabilidades deberían ser mayores cuando mayor es el número de veces que intentamos hacer algo.
El sentido común nos orienta a encontrar ciertos fundamentos, por los cuales la repetitividad relativa tendría que llevarnos cada vez más cerca de los resultados esperados.
- Aprendemos de los errores que cometemos en cada oportunidad, haciendo foco en las causas, mientras amortiguamos los efectos.
- Tomamos referencias de otros que ya lo han logrado o asociarnos con ellos para…
- Con cada intento trazamos nuevas estrategias o elaboramos planes distintos no perdiendo el norte de hacia donde queremos arribar.
- Abandonamos pensamientos limitantes, mentalidades de escasez y prejuicios respecto de…
- Revisamos cada fase del proceso de encarar un nuevo intento para buscar puntos débiles, teniendo presente que toda cadena es tan fuerte como lo es su eslabón menos fuerte.
- Chequeamos nuestra actitud, las herramientas y los recursos, de modo tal que confluyan hacia dónde queremos apuntar.
Las preguntas originales fueron planteadas por la supuesta positiva (éxito), aunque podrían haber sido planteadas por la supuesta negativa (fracaso), tales como:
¿Cuán común es fracasar en un intento?
¿Cuán común es fracasar luego de múltiples intentos?
En lo personal prefiero usar los primeros supuestos por la positiva, por el hecho de que «intentar hacer algo ya implica un éxito en si mismo». Vale decir que salir de la inacción venciendo un estado de ánimo pasivo es válido y un aliciente para continuar.
Hay dos puntos del listado que enumeré que creo que merecen una especial atención.
El primero de ellos es «la actitud», ya que ella es el punto de partida de cualquier iniciativa.
El segundo son los prejuicios o paradigmas, que normalmente confluyen en «ideologías o fundamentalismos», los cuales no hacen más que limitar nuestro campo de pensamiento, palabra y acción, ya que nos quitan un elemento sustancial para lograr finalmente un cometido, ya que:
- No nos permiten reexaminar consistentemente nuestras decisiones.
- Limitan el tamaño de nuestra red de relaciones, ubicándonos en un grupo monocular de mirada sesgada.
Para citar un ejemplo personal que se relaciona con este escrito.
Mi objetivo hoy era el de dejarles una mirada acerca de lo que considero importante a la hora de encarar un proyecto o accionar con respecto a algo, sobre todo en momentos en donde estamos atravesando nuestra crisis número….. (no me imagino poner un número) como sociedad.
El título de “llegó la hora” tiene que ver con un recuerdo de las películas de mi infancia, aquellas que devoraba con suma devoción, y que por cierto eran de escasa disponibilidad.
Mi memoria me trae la imagen de un encumbrado militar que, durante una reunión de planificación de una batalla crucial, arrancaba la misma diciendo:
“Caballeros, llegó la hora”.
Esa sola frase que escuchaba de niño aún hoy me moviliza para actuar.
El contenido de este blog estaba claro, asimismo tenía certeza de cómo sería el encabezado o punto de partida.
Para arrancar este escrito buscaría por internet los diálogos de esa película que recordaba, aunque no recordara exactamente el título y los autores.
Hice numerosos intentos de búsqueda, usando frases y palabras distintas, pero todos resultaron infructuosos. Ni la película, ni lo diálogos aparecían. Mi cerebro no era de gran ayuda en este caso, ya que mi memoria no aportaba ninguna pista sustentable.
Gasté una media hora de mi tiempo en los intentos, para dejar sin efecto la búsqueda. El recurso “tiempo” parece que no tuviera valor porque muchas veces no le ponemos un precio, pero si de algo estoy seguro es que lo tiene y mucho.
Después de media hora reexaminé mi decisión, optando finalmente por el encabezado tal cual ustedes lo están leyendo.
Prioricé por tanto el objetivo, dejando de lado la elección de la introducción, aunque eso no fuera mi idea primigenia. La cuestión era arrancar, no con la pompa que hubiera deseado, pero si respetando el tiempo (un recurso escaso) de modo tal de no malgastar mis recursos.
Muchas veces he perdido de vista el objetivo deambulando por las ramas. En esta ocasión hube de sortear el desajuste emocional provocado porque las cosas (encontrar los bonitos diálogos) no se me daban.
Haciendo un parangón con esto de seguir intentando para alcanzar finalmente un éxito relativo, humildemente opino que continuar procurando construir «una sociedad más sostenible requiere de planes que no repliquen lo tantas veces lo ya repetido y que nos llevó a numerosas crisis sucesivas». Los fundamentalismos no son precisamente la mejor receta para tener éxito porque nos alejan del sentido común y de lo posibilidad de contar con varias miradas que amplíen el espectro de las soluciones. Las causas necesitan ser conocidas, abordadas y gestionadas desde una mirada provista de muchas ideas, incluso aquellas que pareciera que no se pueden mezclar tales como el agua el aceite.
Dentro del plan para escribir este blog, el cierre del mismo estaba prefijado desde el mismo momento en que tuve la oportunidad de participar de un evento de difusión y promoción de la industria de los video juegos.
La primera ponencia de la jornada se refería a la necesidad de «Derribar Mitos».
Creo que eso es clave a la hora de encaminar cualquier intento y mucho más ante un problema harto repetido y complejo como el que hoy estamos atravesando como sociedad.
La siguiente exposición fue realmente esclarecedora, respecto de que necesitamos para superar obstáculos de manera conjunta y mancomunada.
La expositora nos traía de manera literal (gracias por permitirme usar estos conceptos).
Lo que es recomendable dejar:
- Individualismo
- Pasividad
- Incomunicación
- Soberbia
- Vagancia
- Y todo el resto que nos impide trabajar en equipo
Lo que es recomendable adoptar:
- Equipo
- Proactividad
- Experiencia
- Paciencia
- Trabajo conjunto
- Profesionalismo global
Creo que esta vinculación como desenlace del propósito con el cual encaré estas reflexiones, nos resulta muy productiva, porque:
He sumado los valores de las miradas de otras personas, en esto de «Derribar mitos» y de «Las recomendaciones para dejar y adoptar».
Y por sobre todas las cosas he empleado mi tiempo, y espero que el tuyo, en algo que creo que suma con la esperanza de que en algún momento pueda multiplicar.
Les regalo estos dos pensamientos, que considero valiosos, respecto del éxito y del fracaso:
«Los resultados negativos son justo lo que quería. Son tan valiosos como los resultados positivos». (Thomas A. Edison).
«Un fracasado es un hombre que ha cometido un error, pero que no es capaz de convertirlo en experiencia». (Elbert Hubbard).
Como broche de oro algunos pensamientos del distinguido científico de la relatividad, «Albert Einstein».
«Trate de no convertirse en un hombre de éxito, sino tratar de convertirse en un hombre de valor».
«No podemos resolver nuestros problemas con el mismo pensamiento que usamos cuando los creamos».
«Locura: hacer lo mismo una y otra vez y esperar resultados diferentes».