El desafío para los que nos hemos profesionalizado en las ciencias duras es flexibilizar nuestros pensamientos, torciendo nuestro razonamiento lineal para que crear y diseñar tenga componentes estéticos, incluya conceptos como lo que se quiere expresar o distinguir por encima o a través de…… , alejándonos un poco del sentido práctico y funcional de las cosas, de las actividades personales y de las relaciones que construimos a partir de ellas.
Los edificios construidos sólo con un sentido funcional, adolecen de la belleza que distingue a las grandes creaciones arquitectónicas que serán reconocidas y recordadas por siempre; por consiguiente, es preciso que la educación en ciencias duras deba ser acompañada de contenidos blandos y creativos, que provengan del arte en todas sus expresiones: pintura, escultura, literatura, fotografía, cine, radio, teatro, música, danza, sólo por citar algunos y pidiendo disculpas por los que no que hayan sido nombrados. Del mismo modo, la formación de un artista requiere ser amortiguada por el estudio de disciplinas que ayuden en su organización y administración de recursos, permitiendo que su vuelo creativo tenga sustento con los pies sobre la tierra.
Durante una visita al museo del Prado en Madrid me encontré parado frente al cuadro «Las Meninas» de Diego Velazquez. Luego de observarlo durante unos minutos, tuve la indescriptible sensación de que las personas allí representadas, saldrían de la pintura en cualquier momento, siguiendo el movimiento que veía en esa representación magistral, que era estática pero sólo en una apariencia figurativa. Podía escuchar los diálogos de esa familia, que pugnaban por transmitirnos algo. El poder del arte radica en que las interpretaciones son únicas de cada individuo, considerándose válidas e irrepetibles. El arte produce un acercamiento íntimo con las emociones y estados de ánimo del artista, despertando en nosotros el bullicio, la calma, la paz, el amor, la alegría, la tristeza y un sinnúmero de sensaciones que nos amigan con nuestra condición humana.
Desde que el ser humano surgió en la tierra y se diferenció de los demás primates, siempre ha tenido una necesidad que los demás no tenían y es el hecho de expresarse, ya sea para transmitir sus sentimientos, sus pensamientos, sus ideas o sus problemas. Esa necesidad ha hecho que el ser humano sea un ser expresivo en todos los sentidos, ya que desarrolló el habla, los lenguajes y la manera de comunicarse con otros.
Una de las maneras en las que comenzó a comunicarse es a través de pinturas o jeroglíficos, en los cuales en las antiguas cuevas se puede apreciar como pintaban animales o cosas que les llamaban la atención; de la misma manera pintaban imágenes o siluetas de humanos realizando acciones habituales, tales como cazar animales o practicando ritos o danzas rituales.
Podemos decir que estas pinturas son una forma de expresar los sentimientos y todo lo anteriormente mencionado, es lo que llamamos arte. Podemos llamar a estas pinturas como las primeras expresiones de arte de la humanidad, como asimismo a otras formas de hacerlo como las herramientas que usaban para la caza; al mismo tiempo cuando empezaron a hacer sus instrumentos de barro para poder comer, expresaban algo de su arte de manera práctica.
Durante el devenir de la historia humana, el arte ha ido evolucionando a través del tiempo, constituyendo una forma de expresión que se ha llegado a convertir en una abstracción. Es tanta la diversidad de expresiones artísticas, que se suele afirmar que hay arte para todos, para todos los tipos de gustos y personas. Solo es cuestión de buscar cuál es el arte que nos gusta, nos representa o mejor refleja lo que sentimos, pensamos o vivimos. En la actualidad puedes ser un artista en cualquiera de sus tipos o puedes ser simplemente un amante del arte en sus diferentes tipos y ramas.
“El arte (del latín ars, artis, y este del griego τέχνη téchnē) es entendido generalmente como cualquier actividad o producto realizado con una finalidad estética y también comunicativa, mediante la cual se expresan ideas, emociones y, en general, una visión del mundo, a través de diversos recursos, como los plásticos, lingüísticos, sonoros, corporales y mixtos.”
El arte es un componente de la cultura, reflejando en su concepción los sustratos económicos y sociales, y la transmisión de ideas y valores, inherentes a cualquier cultura humana a lo largo del espacio y el tiempo. Se suele considerar que con la aparición del Homo sapiens el arte tuvo en principio una función ritual, mágica o religiosa (arte paleolítico), pero esa función cambió con la evolución del ser humano, adquiriendo un componente estético y una función social, pedagógica, mercantil o simplemente ornamental.
Otra definición del arte, quizás un poco más contemporánea, define a este cúmulo de actividades como:
“El arte es el concepto que engloba todas las creaciones realizadas por el ser humano para expresar una visión sensible acerca del mundo, ya sea real o imaginario. Mediante recursos plásticos, lingüísticos o sonoros, el arte permite expresar ideas, emociones, percepciones y sensaciones”.
El arte, en su concepción más primitiva, es tan esencialmente humano que su origen se sitúa en el Paleolítico, durante la Edad de Piedra. Si bien hace unos años estaba extendida la teoría de que el arte surgió a principios del Paleolítico Superior como una producción característica del Homo Sapiens hace 40.000 años en Europa, se han encontrado recientemente manifestaciones artísticas mucho más antiguas en otros continentes como África y Australia, lo cual demuestra que sus inicios son aún más antiguos. A partir de estos hallazgos se cree que la aparición del arte es un fenómeno universal y se contempla la posibilidad de que el hombre de Neandertal (Homo neanderthalensis) también produjese arte.
Estas primeras manifestaciones artísticas no coinciden con la definición actual de qué es arte, sino que son producciones más ligadas a las denominadas artes y oficios (artes aplicadas). El arte por el arte, la creación de obras bellas con función estética y su coleccionismo es una expresión más reciente, con tan solo unos cuantos siglos de antigüedad que no aparece en los pueblos tradicionales.
A grandes rasgos los ejemplos más característicos del comienzo del arte son las pinturas rupestres, las figuras y otros objetos tallados del arte mueble y los monumentos megalíticos. El significado del arte primitivo se puede encontrar en los pueblos tradicionales que continúan practicando artes y oficios muy similares a los hallazgos prehistóricos, indagando el motivo por el cual lo siguen haciendo. Así se ha podido extrapolar, por ejemplo, que el toro de la Cueva de Altamira tiene las características de una pintura ritual creada por un chamán para apropiarse de la fuerza del animal.
Más tarde y ya en la era dominada por el homo sapiens, el hombre desarrolló el concepto del arte por el arte, sobreviniendo las etapas del arte clásico, moderno y contemporáneo, cada una de las cuales tuve movimientos característicos, siendo interminable el listado y la enumeración de los mismos.
Más allá de cualquier clasificación el arte puede ser descripto como:
- Un conjunto de actividades artísticas. A lo largo de la historia las artes se han clasificado en varios tipos. Desde el siglo XX las actividades clásicas incluidas entre las bellas artes son la música, la literatura, la danza, el teatro, la pintura, la escultura y la arquitectura. Sin embargo, existen otras divisiones alternativas que resultan impracticables de listar en este artículo.
- Un lenguaje. Decía León Tolstoi que el arte es uno de los medios de comunicación entre los hombres. Y es que el arte es una forma de expresión a través de la que se pueden trasmitir ideas, ya sean estas las propias del artista o de quien ha encargado la obra.
- Una actividad creativa. El arte requiere de uno o varios creadores, siendo el arte el producto de una actividad que requiere de inventiva y desde los tiempos modernos innovación y originalidad.
- Una entidad dinámica. El concepto de lo que es y no es arte se transforma y evoluciona constantemente. Poco tienen en común las obras de arte de la prehistoria, con las de la edad media o moderna.
- Una subjetividad. El arte está abierto a múltiples interpretaciones, lo cual hace que sea tan difícil de valorar con objetividad. Pero en una época en la que se quiere medir y cuantificar todo, esta no tiene por qué ser una cualidad negativa. Ya decía Nietzsche que tenemos arte para no morir a causa de la verdad.
- Un elemento indefinible. Aunque es posible acotar dentro de un contexto qué es arte, parece imposible ponerse de acuerdo en una sola definición universal y atemporal, concreta, realista y verdadera.
- Una manifestación cultural. Uno de las funciones de la historia del arte es analizar a través de sus producciones artísticas el contexto histórico y cultural en el que fueron producidas.
- Un concepto sin utilidad intrínseca. Aunque el arte puede desarrollar diferentes funciones dentro de una sociedad, lo cierto es que estos valores son arbitrarios y manipulables, pues el arte carece de un uso inherente inmediato.
- Una actividad ligada a la tecnología. El arte se ha valido del diseño de nuevos materiales y tecnologías para prosperar y crecer a la par de las distintas etapas históricas.
Respecto de este último punto resulta oportuno citar varios fragmentos de una publicación que resume hacia donde va el arte contemporáneo y tecnológico, y el cual creo que vale la pena transcribir:
El futuro del arte en el aíre.
“Tu habitación es tu lienzo. Tu paleta, tu imaginación. Las posibilidades son infinitas”. Es la descripción que el gigante de internet Google realiza de su innovadora aplicación Tilt Brush, destinada a revolucionar el mundo de la creatividad y del entretenimiento, ya que esta herramienta te permite disponer de tu propio estudio de pintura en el mundo virtual.
La experiencia para los artistas va a ser realmente diferente a partir de ahora: empleando un sistema de realidad virtual, podrán pintar sus obras en 3D, en un espacio de inmersión.
El usuario de la app, que deberá estar conectado a unas gafas de realidad virtual HTC Vive, tiene a su disposición un espacio tridimensional –su propia habitación será el lienzo en blanco–, que le ofrece un sinfín de posibilidades: puede dibujar en el aire todo aquello que se le pase por la cabeza. De hecho, el resultado es una especie de escultura.
El trazo queda flotando en el espacio 3D y la persona puede interactuar con los objetos virtuales girando en torno a ellos para contemplarlos desde todos los ángulos posibles y llevar a cabo las correcciones que precise para mejorar su obra.
Uno de los dos mandos inalámbricos de las HTC Vive funciona como paleta de pinturas virtual y el otro como pincel (hay muchos pinceles diferentes); y tiene la posibilidad de incorporar algunas animaciones tridimensionales predefinidas por el sistema.
Durante el proceso de creación y también al final de este, el sistema permite que se le saquen fotos desde cualquier posición, de manera que los usuarios podrán compartir sus creaciones con el resto del mundo.
Arte y digitalización
Hoy en día con las nuevas tecnologías aplicadas a la cultura o el arte se vivirá igualmente un proceso muy largo hasta que se implante por ejemplo en los museos y podamos ver de manera natural como se relacionan estos entes y formas avanzadas de inteligencia artificial.
Podemos decir que una de las grandes inclinaciones en el arte y la tecnología para los próximos años será la de explorar las sensaciones y emociones del espectador. Parece ser que esta máxima será uno de los caballos ganadores en el arte del futuro que nos espera, convirtiendo al usuario en el protagonista de la acción artística.
De acuerdo con las nuevas tendencias que se atisban, hacen del arte un híbrido que acepta múltiples combinaciones con los avances tecnológicos. Esta nueva tendencia se asentará durante 2018 y la veremos cada vez más en museos en un futuro no muy lejano.
Actualmente la tecnología se ha convertido en una herramienta más al servicio del arte, pero en la actualidad lo que está sucediendo va más allá y la realidad virtual en ocasiones es la propia obra.
Algunos expertos como Agustín Pérez Rubio, director artístico del Museo de Arte Contemporáneo de Buenos Aires, afirman que “En el futuro los museos no van a coleccionar objetos sino experiencias, esto no significa que vaya a erradicarse el arte sino que el punto no será el objeto, sino todo lo contrario, la desmaterialización de la mano de las nuevas tecnologías, las pantallas líquidas o el sonido, se crearán atmósferas, donde el visitante va a dejar su propia impronta”, Conceptos como el Digital Design, Human Computer Interaction, WearableTechnology Art, Big Data, Arte y Robótica, Arquitectura y escultura interactiva y el Bio arte cada vez son más usuales en el ámbito de la cultura.
De todas ellas, la Escultura interactiva se ha convertido en habitual y logrado un gran éxito en los años que vivimos. Un ejemplo de estas técnicas artísticas es Daniel Rozin, artista israelí que trabaja en el área de arte digital interactivo.
Rozin crea instalaciones y esculturas que tienen la capacidad única de cambiar y responder a la presencia y el punto de vista del espectador. En muchos casos, el espectador se convierte en el contenido de la pieza y en otros se invita al espectador a tomar un papel activo en la creación de la pieza.
Destacable en estas lides es la artista Caitlind R.C. Browny su obra “Cloud”, una maravillosa instalación interactiva a gran escala que invita al espectador a recorrer a través de una lluvia de 6.000 bombillas donde el espectador manipula su encendido y apagado.
Por otro lado, las Performances Digitales son cada vez más espectaculares y habituales en el panorama artístico actual como símbolo de vanguardia.
En ellas se mezclan paisajes sonoros con proyecciones y animaciones digitales o coreografías, creando un efecto óptico y sensorial en el espectador.
El Bioarte o Bio-Art es una de las más recientes corrientes desarrolladas por el arte contemporáneo.
El bio-art es una forma de ver y analizar dónde, cómo y de qué formas se relaciona la cultura humana y el resto de los seres vivos, utilizando tejidos, bacterias, organismos vivos y procesos de la vida para crear obras de arte que desdibujan las distinciones tradicionales entre ciencia y arte.
Son habituales en el bio-arte la utilización del cultivo de tejidos vivos, genética, transformaciones morfológicas, construcciones biomecánicas por parte de los artistas del bio-art, que además plantean cuestiones éticas y sociales en el desarrollo en biotecnología.
Uno de sus pioneros fue Eduardo Kac cuyo trabajo con seres vivos dio lugar a una de sus obras más conocidas; el del conejo Alba, trabajo en la que, mediante la manipulación genética del animal, éste cambiaba de color.
A medida que leía y me adentraba en los contenidos de este artículo no dejaba de asombrarme por la incesante y continua apropiación que el arte hace de la tecnología, contribuyendo al crecimiento y desarrollo de la misma.
Para culminar les comparto varias reflexiones del genial Pablo Picasso, acerca de qué es el arte:
“El arte es eliminar lo innecesario”.
“El objeto del arte es quitar el polvo a la vida diaria de nuestras almas”.
“El arte no es realidad; es una mentira que nos hace darnos cuenta de la realidad, al menos de una realidad que somos capaces de comprender”.
“El arte no es la aplicación de un canon de belleza, sino lo que el instinto y el corazón ven más allá de cualquier canon. Cuando amamos a una mujer, no empezamos a medir sus miembros”.