Primaveras !

Los seres con los cuales compartimos el mundo, aunque a priori parezcan más limitados que nosotros en la escala del conocimiento, el desarrollo de nuevas habilidades y su capacidad de impactar en el entorno en el cual habitan, han conservado dentro de su evolución de miles de años, esa destreza para adaptarse a las nuevas circunstancias ambientales, en una relativa armonía, accionando desde sus estados de ánimo, cambiantes según las estaciones. Sólo el hombre, amparado en sus ideas y mapas mentales ha sido el artífice de grandes desajustes dentro de los ecosistemas naturales, produciendo descalabros en la fauna, flora y entornos ambientalmente pródigos.

El invierno resiste con lo último que le queda, dando las últimas batallas junto a sus aliados que lo acompañaron durante los últimos meses: el viento frío, las horas con ausencia de luz solar, los anticiclones ubicados estratégicamente para desplazar grandes masas gélidas. Las bajas temperaturas alternan con otras más cálidas en una danza incesante, caótica y por momentos algo descontrolada, cuya imagen final mostrará sus cuerpos calientes, cansados, aunque motivados por hacer.

En este proceso van surgiendo verdes lienzos, animales que despiertan de un largo sueño buscando enamorarse, cantos aquí y allá, vuelos incesantes, en una pintura general cada vez más cálida, frondosa, que deviene en marquesinas acogedoras, renacentistas y fragantes. Los perfumes retenidos empiezan a sentirse libres, tomando formas de flores pinceladas con pintorescos colores. Incluso el viento que, durante la época invernal, tenía ese sonido amenazante, atronador, dentro de un avance arrollador e imparable desde el sur, ahora se muestra tocando otra partitura, juntando fuerzas y calor desde el norte para reemplazar cuanto antes todo el frío posible.

Esta primavera siempre lúcida nos devuelve mejores condiciones generales para vivir. No es casualidad que los poetas hayan escrito sus versos más luminosos, inspirados por el renacer de la vida y del amor, que prodigiosamente arranca con el estado de ánimo exultante de la primavera.

Dentro del renacer, los seres humanos somos capaces de producir otros momentos primaverales, aunque no necesariamente coincidan concretamente con el período cuando todo explota de verde y luz. Sin embargo, resulta claro que los estados de ánimo de la naturaleza son contagiosos, inspirándonos a pensar, movernos y desafiarnos con mayor energía cuando más placentero nos resulte el escenario. Es por ello que las conversaciones poderosas, aquellas que resultan beneficiosas para generar acciones dentro de una comunidad, suceden muy a menudo cuando las condiciones abandonan la hostilidad, para situarse en la cordialidad, que no implica, por cierto, un desafuero de las discusiones, sino más bien un afuero de las concordancias.

Momento primaveral, capítulo uno

En ocasión de una charla con personas de otra empresa, durante el transcurso de una cena, una de ellas nos contó como se estaba organizando el trabajo en la organización que ella lideraba, en este período post pandemia. La epidemia de coronavirus que, si bien había sido negativa en muchos aspectos, los había movilizado a pensar fuera de la caja, rompiendo paradigmas arraigados en lo profundo de su estructura humana. Dentro de ese cúmulo de nuevas ideas, ellos habían adherido por razones forzosas al home office, como muchas otras empresas locales o globales. Se sumaron anécdotas de los comensales a los cuales la pandemia les impidió retornar de otras provincias, les produjo distanciamientos familiares, entre otros pormenores. Toda vez menguadas las restricciones para circular, y cohabitar en espacios públicos y privados, ellos estuvieron manteniendo un esquema combinado, pero al cual le faltaba un viso de formalización y comunicación fehaciente. Entonces idearon un mecanismo de cuadrantes con distinciones específicas, donde pudieron ubicar a todas las funciones de la empresa y sus posibilidades e impactos de llevar a cabo sus tareas dentro y fuera de la misma. Ordenaron de menor a mayor cuales trabajos pueden ser desempeñados desde la casa o no, dentro de un esquema de flexibilidades, pero donde la función te ubicaba de antemano dentro de un cuadrante específico. Las personas de proceso y operación de planta requerían una casi total presencia para laborar, y aquellos con tareas comerciales o administrativas podían operar casi a tiempo completo desde su casa. Los grises se acomodaban en un esquema que conservaba aún la necesidad de que independientemente del grado de home office de los empleados, todos de algún modo mantuvieran algún período de presencia en las oficinas, para reuniones conjuntas, capacitaciones, celebraciones, y coordinación de acciones que requieran de compartir y conversar cara a cara.

Lo que resultó impactante de la charla, fue que idear un esquema adaptativo, flexible, sobre la base de las expectativas y responsabilidades de cada función, destronando de alguna manera la idea de que necesitamos una estructura muy definida, de blanco y negro para poder gestionar, es viable e incluso superador. Utilizando los beneficios de pertenecer a una cultura de matices, para ser innovadores desde los cimientos mismos de la organización humana, nos permite convivir en una gama de horarios, ubicaciones físicas, responsabilidades, salarios, beneficios, en un marco de diferencias en una gama de sutiles y marcadas.

Momento Primaveral, capítulo dos

Los entrenamientos son bienvenidos, sobre todo aquellos que te faciliten el mirar más allá de tus propias narices. Muchas organizaciones crean espacios de capacitación para crecer desde adentro, revisando las prácticas cotidianas, con una visión centrado en lo interno. Eso no está ni bien ni mal, sino que actualmente urge que el horizonte de potencialidades y de crecimiento sea complementado con la adquisición de habilidades de observación globalizada.

Desde hace unas semanas, nuestro entrenador, el Isra, con el cual venimos compartiendo espacios de debate y discusiones enriquecedoras, que comenzaron allá por el 2014, nos fue proveyendo a lo largo de varias jornadas de formación, de nuevos conceptos que están dentro de las culturas de las empresas y organizaciones trascendentes, que trasmiten e irradian buenas prácticas asociadas a resultados económicos positivos. El Isra de Santiago del Estero, ha adoptado como práctica habitual hace ya muchos años, esto de cruzar las fronteras acompañando a los procesos tecnológicos globales, el movimiento de la incubación y de los startups, siendo pionero en esto de distinguir que dentro de la internacionalización de las empresas está la clave. Su mente, abierta a romper con los viejos mapas mentales, le sirvió para descubrir cuales son las renovadas lentes, con las cuales necesitamos situarnos en el hoy, para construir pasito a pasito ese futuro cada vez más presuroso y que tantas veces sentimos inaccesible. Dentro de los conceptos a los que hizo referencia, voy a traer algunos que en lo personal me impactaron por la sencillez y claridad.

Multiculturalidad: las zonas del mundo más prosperas congregan una destacada, complementaria y caórdica (caos + orden, como estadio sublime) mezcla de culturas entrelazadas, trabajando por y para la resolución de problemas globales.

Función de los estamentos gerenciales: trabajar dentro del concepto de plataformas, donde el conocimiento lo tienen los miembros y la actividad de dirección se vincula mucho más por impulsar los estados de ánimos, la empatía y el humor, que por asumir una conducción a partir de suponer que el gerenciamiento es el que más sabe.

Gestión de la incertidumbre: la única certeza es la presencia de incertidumbre, siendo las organizaciones exitosas, las que mejor manejan los escenarios variables, cambiantes e hiper competitivos.

Flexibilidad y adaptabilidad: los paradigmas de organizaciones estructuradas sobre la base de la rigidez, ha perdido sentido con el avance incesante de la tecnología, los presentes hábitos de consumo, y la inmediatez de las respuestas.

Objetivos de desarrollo sostenibles: las empresas prósperas incluyen en su portfolio el seguimiento de la sostenibilidad, introduciendo programas que desarrollan ámbitos propicios para el medio ambiente, la igualdad de género, la lucha contra el calentamiento global, el combate de la pobreza, la reducción del consumo de agua, la no discriminación de las minorías, sólo por citar algunos que sirvan de ejemplo.

Enamorarse por solucionar problemas globales: muchos de los innovadores en el tope de gama, no trabajan tanto en solucionar los problemas, sino en identificarlos y quererlos lo mejor que se pueda antes de….. Ese enamoramiento es más productivo si abordamos temáticas que se vinculen a dificultades que sean comunes a cada ciudadano del mundo, independientemente de su condición social, racial religiosa o política.

Internacionalización e Innovación: las empresas más exitosas son las que han crecido pensando no desde lo local hacia lo global, sino más bien las que han visto que se necesita globalmente, y se puede proveer desde donde estés, haciendo propias las prácticas relevantes y notables que impulsan al mundo post-moderno, con un eje central en la innovación.

Comunidad de prácticas: la cultura describe cómo se hacen las cosas, dentro de una comunidad. Gestionar la cultura, implica generar entornos donde puedan prosperar ideas, tareas, hábitos que generen identidad de grupo y sentido de pertenencia.

Aprender del error: la tecnología avanza a pasos agigantados dentro de una cultura donde el error es visto como una oportunidad. Cada organización puede definir donde, cuando y cómo se puede permitir fallar para aprender y crecer a partir de allí.

La no linealidad de los procesos: el camino muchas veces no está del todo definido, los programas y planificaciones asociadas son los escenarios esperados más probables, los cuales presentan casi con seguridad derivas, altos y bajos; es por ello que no debemos perder de vista el objetivo, construyendo juntos la senda de las conversaciones, que deriven en acciones que nos permitan arribar juntos a la meta.

La cultura de la celebración de hitos: muchas veces somos poco propensos a generar espacios para festejar los peldaños que vamos subiendo para llegar a la cima. Las organizaciones más basadas en el reconocimiento y la motivación como elementos sustanciales para mantener los estados de ánimo y la motivación arriba, consiguen mejores resultados.

Combinación de arte y ciencias duras: los procesos cerebrales se activan y potencian cuando más agilidad produzcamos con el complemento y utilización de los dos hemisferios. El arte es capaz de acoplarse con nuestras emociones, ayudando al razonamiento y la consciencia. Las ciencias duras nos hacen poner los pies sobre la tierra.

Tenemos varios meses hasta que el calor del verano agobie nuestras mentes. Aprovechemos para seguir generando episodios de florecimiento primaveral.

La buena onda de la naturaleza que nos rodea, es nuestra mejor compañera y aliada para aventurarnos a pensar de manera distinta, a asumir riesgos, superando nuestros miedos.

Una poetisa estadounidense, Anne Bradstreet, nos regaló unos cuatro siglos atrás, una frase memorable:

“ Si no tuviéramos invierno, la primera no sería tan agradable; si no pasáramos por la adversidad, la prosperidad no sería tan bienvenida”.

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