La nieve se hizo presente después de catorce años en nuestra ciudad de Río Cuarto, incluyendo otras zonas de la provincia de Córdoba, como la capital homónima, y por supuesto nuestras sierras donde suele nevar casi todos los años. Los pronósticos auguraban la posibilidad de que nevara, como lo habían hecho tantas otras veces en ese lapso de tiempo. Suponiendo que era una más de las tantas probabilidades fallidas, me incluí dentro del grupo de los que no le dieron demasiada importancia a la predicción, resultando casi desapercibida para mi accionar consciente.
Sin embargo, ese 16 de junio amaneció con un tenue manto blanco, que se fue incrementando con el correr de las horas, alcanzando su espesor cúspide cerca del mediodía. Durante ese lapso de tiempo, fuimos bendecidos por una cortina de pedacitos de agua suavemente sólida, que caía por momentos copiosa, bajo el compás de una tenue brisa. El espesor de esa capa blanca e inmaculada, alcanzó para que muchos concretaran el sueño del muñeco de nieve propio, tarea que involucró a muchas familias a pleno. Los niños disfrutaron de este episodio único con una inmensa alegría, correteando y gastando sus energías por doquier. La blanca cobertura se fue disipando durante la siesta, a medida que la capa se iba deshaciendo hasta desaparecer por completo. La fría mañana dio paso a una tarde aún más fría y nublada, presagio de una noche bastante gélida.
La alegría de la proliferación de los copos de nieve, sirvió para equilibrar en parte, el maltrecho estado de ánimo general, producto de la incesante pandemia, con sus efectos devastadores sobre la salud, a lo que se le suma la endeble economía que se resiente y parece no levantar cabeza.
Este fin de semana se celebra en varios países del mundo el día del Padre, siguiendo la tradición del tercer domingo de junio, originada en los Estados Unidos a principios del siglo pasado. En los países europeos, la celebración del día del Padre es el 29 de marzo, en homenaje a San José el padre de Jesús de Nazaret.
Con casi noventa mil muertos, con una proporción mayor de hombres que de mujeres, adultos mayores en su gran mayoría, la pandemia ha provocado que, en varios hogares de Argentina, la celebración tenga lugar sin la presencia física del padre, alcanzado por la severidad de la enfermedad. Del mismo modo muchos de ellos se encuentran internados y aislados, cursando su dolencia, sin poder recibir el afecto y cariño de sus hijos, esposas, amigos y familiares. Un festejo a medias, donde se mezclarán la tristeza, los recuerdos, las evocaciones y el amor por los que ya no están, con la alegría de los padres presentes, con la esperanza intacta de los que la están peleando en unidades de terapia intensiva.
La tarea, el compromiso, el oficio de ser padre no se enseña en ninguna academia. Muchos de nosotros aprendemos a ser padres tomando como modelo la enseñanza recibida de los nuestros. Es probable que hayamos podido cambiar algunos métodos, aplicando algunas recetas más actualizadas y modernas. Casi con seguridad vamos aprendiendo con el advenimiento de nuevos hijos, siendo el o los primeros los que han recibido la formación más rígida, la palabra más inexperta, las confusiones e incoherencias más marcadas.
Estuve buscando material que sirva de guía para ser papá. Encontré este decálogo que al menos me resultó placentero leer. Lo transcribo tal cual, sin emitir ningún juicio de valor sobre el mismo.
DIEZ CONSEJOS PARA SER UN MEJOR PAPA
1. Dales tiempo a tus hijos. Dime a qué dedicas tu tiempo y te diré qué amas. Haz un plan de juegos, salidas, comidas, etc. y separa tiempo en tu agenda para dedicarte única y exclusivamente a tus hijos; ellos nunca olvidarán esos momentos.
2. No escondas tu cariño. Muchos latinos crecimos en una cultura donde no era costumbre que el papá demostrara afecto o que participara en la crianza de los hijos, pero sentir afecto, aceptación y seguridad de parte de un padre ayuda a que los niños desarrollen una buena autoestima.
3. Crea un ambiente de amor y respeto. Además del cariño hacia tus hijos y el tiempo que les dedicas, es importante que ellos vean que tú respetas a su madre, ya sea que tú y ella estén juntos o no. Esto dará a los niños la seguridad y estabilidad que necesitan para desarrollarse.
4. Aprovecha cada oportunidad. Convierte los tiempos de comida, quehaceres de la casa, tareas de la escuela, viajes en el auto y cualquier situación en una oportunidad más de compartir y enseñar a tus hijos valores como: el amor al trabajo, ser agradecidos, la honestidad, servicio, trabajo en equipo, reciclar, etc. ¡Hazlo divertido!
5. Comunícate en forma positiva. Anima a tus hijos a siempre dar lo mejor de sí mismos y resalta sus destrezas y virtudes. Ellos necesitan tu aprecio y aliento. Escucha a tus hijos; conoce sus historias, sus intereses y sus temores; déjales saber que pueden confiar en ti.
6. Lee con tus hijos. Enséñales el amor a la lectura desde muy pequeños. Leer es una de las mejores maneras de garantizar que ellos tengan una vida de éxito. Ya cuando entren a la escuela, ayúdales con las tareas; comparte con ellos la alegría de saber y aprender constantemente.
7. Disciplínalos con amor y paciencia. Pon reglas claras, justas y razonables. Recuerda que el objetivo es que los niños desarrollen un buen comportamiento y carácter. No dejes que el enojo te domine; si es necesario toma tiempo para pensar y discutir con tu pareja la mejor manera de corrección que ayude a los niños a entender la lección y mejorar.
8. Enséñales con tu ejemplo. Tus acciones hablan más fuerte que tus palabras. Tus hijos imitarán tu comportamiento lo quieras o no. Sé consistente en lo que dices y haces. Muéstrate ante ellos honestamente como un ser humano con virtudes y defectos y verás que ellos también aprenderán a confiar en ti y ser honestos siempre.
9. No los sobreprotejas. Déjalos vivir. Es importante que tus hijos sepan que tu amor hacia ellos es incondicional y que pueden contar contigo en cualquier circunstancia, pero ellos también necesitan entender que sus acciones tienen consecuencias y que sus decisiones, buenas o malas, marcarán su destino.
10. Crea memorias, guárdalas, y compártelas con ellos. Los momentos que estás viviendo hoy con tus hijos son la historia de tu familia y pasan tan rápido. No dejes que se te escapen. Toma la foto, graba el video, escríbeles una carta o tarjeta en esas ocasiones especiales. Compartir estas memorias te ayudará a recordarles de dónde vienen y guiarlos hacia dónde van en la vida.
Leyendo punto por punto, puedo visualizar que tengo una gran brecha en varios de ellos, respecto de lo que se recomienda versus lo que hago, lo que puedo o lo que me sale……. Pese a ello, no pierdo las esperanzas de poder acercarme a ese modelo ideal que propugna este decálogo de consejos.
«Quizás el padre perfecto sea una utopía para mí, quizás prefiera ser el padre amoroso , cariñoso y presente que me sale con más facilidad».
Este viernes recibimos como regalo de la empresa, un hermoso video, tremendamente emotivo por cierto, donde por espacio de algunos minutos, nuestros hijos hablaban de nosotros sin ningún filtro, respondiendo a algunas preguntas orientativas. El conocimiento que tengo de algunos compañeros, resultó fortalecido cuando visualizo el amor, el compromiso y la indeclinable tarea que llevan a cabo siendo padres. Al mismo tiempo, tomar contacto con la visión que tienen nuestros hijos de nosotros, como afectamos de manera positiva en sus vidas, el cariño a flor de piel que nos profesan y cómo nos admiran, renueva nuestra vocación y gratitud divina por ser Papás.
En este domingo muy especial, aprovecho para darles un reconocimiento generoso a todos los Papás, que transpiran la camiseta día a día, que sortean obstáculos minutos a minuto, tratando de ser los mejores padres, profesando un inmenso cariño por sus hijos, acompañados por aciertos y errores propios de viejos y nuevos paradigmas que transitan mientras van aprendiendo.
Levanto una plegaria para pedir por la pronta recuperación de los que están internados, para que puedan salir prontamente. Al mismo tiempo, siendo uno de los que llevan en su corazón a su papá que habita en otra dimensión, te pido que levantes una copa conmigo, brindando desde el más bello de tus recuerdos que te acerquen una vez más, para sentir eso que te hizo feliz, ese abrazo que te dio, ese regalo que no olvidaste, esas manos que te ayudaron, esas palabras de aliento que no puedes borrar o esa mágica sonrisa que te daba paz.
Feliz Día del Padre!