Corrupción !

El sustantivo corrupción proviene del latín corruptio. Este significaba para los clásicos romanos algún tipo de alteración. Esta modificación es interpretada como algo negativo. Es significativo que el uso más antiguo que encontramos de la palabra es el de la muerte de los seres vivos. La corrupción es el opuesto de la generación de la vida.

Corruptio proviene a su vez del verbo corrumpere que significa echar a perder, descomponer, destruir, pervertir. La raíz verbal rumpere tiene origen onomatopéyico, es decir, intenta imitar el sonido de algo para significarlo. Rumpere quiere imitar el sonido de algo que se rompe de un modo cualquiera. El romano quiere transmitir con esta palabra el hecho mismo de algo que se rompe y no en el modo por el que éste algo pudo haberse roto por una quebradura, caída, explosión, implosión, por citar ejemplos. La corrupción es entonces una alteración que separa rompiendo.

«La corrupción es un proceso de desnaturalización. A medida que ella evoluciona, la cosa va dejando de ser lo que era«.

Si indagamos sobre la acepción de la palabra que nos brinda el diccionario además de incluir la significación ya descripta en los primeros párrafos, encontraremos una segunda más ligada a la percepción moderna:

En las organizacione sean de naturaleza pública o privada, se denomina corrupcción a la práctica consistente en la utilización de las funciones y medios que los gestores poseen para su propio provecho económico o de otro tipo o calificación.

Tipos de Corrupción

Soborno: ofrecimiento de una recompensa a un agente público para influir sobre sus decisiones a favor del otorgante.

Extorsión: amenaza de una medida lesiva por parte del agente público al ciudadano, si éste no realiza una contraprestación a favor del agente.

Arreglos: pacto recíproco entre el agente público y el ciudadano, de forma que una decisión oficial favorezca al privado a cambio de una recompensa para el agente.

Alteraciones fraudulentas del mercado: el agente público introduce externalidades en el mercado de bienes que afectan su valor, con la finalidad de un beneficio para sí o un tercero.

Malversación y fraudes: uso de fondos públicos o de posiciones oficiales para fines distintos de los previstos en las normas.

Parcialidad: discriminación deliberada en la formulación y la aplicación de leyes (normas ad hoc) o en la prestación de servicios o en la provisión de cargos (favoritismo y clientelismo).  

Colusión privada: cuando ciertos agentes económicos se ponen de acuerdo entre sí para fijar el monto de un contrato de aprovisionamiento o concesión pública.

Uso de información privilegiada: cuando quien por su función tiene acceso a la misma y la utiliza para la toma de decisiones privadas para beneficio propio o de terceros.

Existen incontables áreas en las cuales se puede hablar de corrupción, tales como política, social, económica, religiosa. Todas ellas tienen elementos en común que son necesarios para que la misma se identifique como tal, con distinta incidencia de cada uno de ellos dependiendo de sus singularidades particulares:

1. Búsqueda de beneficios particulares a expensas de un bien público, institucional, organizacional o grupal.

2. Una transgresión a una norma vigente. Este hecho explica la intención de mantenerlo oculto o de bajar sus niveles de visibilidad.

3. Falta de transparencia u ocultamiento, que se hace necesario para no dejar en evidencia la transgresión normativa.

4. La interacción entre dos o más actores, cada uno con cuotas y fuentes diversas de poder.

5. El aprovechamiento de una posición de poder que permite a ciertos individuos o grupos promover o ser parte de procesos de corrupción

6. Un perjuicio que se traduce, en última instancia, en la existencia de víctimas, aunque éstas no sean directamente reconocibles y su perjuicio sea difuso.

Con este marco conceptual nos remitiremos a tratar de mostrar distintos enfoques para una pregunta simple:

¿Qué explica el comportamiento corrupto?

Un análisis de los componentes comunes muestra que la corrupción es un proceso cultural (entendido sobre cómo hacemos las cosas) que ha naturalizado la violación de reglas éticas y morales, racionalizando o explicando los beneficios derivados de la corrupción.

Los factores que ayudan al corrupto para tomar la decisión de corromperse son:

Poder

El poder necesita de la corrupción para prosperar y hacer prosperar a la sociedad, facilitando mecanismos menos burocráticos y con resultados visibles en menor tiempo.

Se ha encontrado evidencia de la relación positiva entre poder y corrupción (a mayor poder, más probabilidades de comportarte corruptamente). Esto se puede deber a que los individuos en una posición de poder tienden a:

  • ser más temerarios
  • buscar recompensas
  • experimentar menor culpa y vergüenza
  • sentir menos empatía hacia otros 
  • actuar de acuerdo a intereses propios 

Tener poder puede generar un exceso de confianza, mayor aceptación del riesgo y un enfoque hacia recompensas.

Los actos corruptos pueden provenir de actos previos que no fueron vistos como no éticos, o que se encontraban en un área ética gris. Y de esta manera, la gente puede aceptar actos iniciales como éticos, mientras que las siguientes acciones pueden ser menos éticas pero difíciles de distinguir de las previas – un tipo de “pendiente resbaladiza”. Acciones pasadas conforman el punto de referencia mediante el cual los individuos juzgan acciones futuras. 

Beneficio personal y autocontrol

Es más probable que las personas actúen de manera corrupta cuando pueden obtener beneficios personales, tienen poco autocontrol, perciben que la corrupción sólo causará un daño indirecto y cuando trabajan en organizaciones donde no se castiga el comportamiento poco ético. 

En un experimento sobre la mentira, se muestra que los individuos están dispuestos a hacer trampa (mentir) con el objetivo de obtener un beneficio personal. Extendiendo la lógica de sus descubrimientos a organizaciones de cualquier tipo, los autores argumentan que la gente está dispuesta a mentir aun cuando los beneficios de mentir no son conocidos. Por su parte, descubrieron que la probabilidad de mentir aumenta cuando el daño potencial es indirecto y se encuentra en declaraciones o acciones escritas, en lugar de directo (cara a cara).

¿Qué puede evitar la mentira, la trampa, o el involucramiento en algún comportamiento similar en los individuos? En  experimentos sociales realizados se demuestra que los individuos con un mayor autocontrol y un mejor desarrollo moral cognitivo son más propensos a tomar decisiones éticas.

Pérdida de la aversión y aceptación del riesgo

Los individuos son propensos a aceptar riesgos ante buenas recompensas, y a tener una baja aversión al riesgo a fin de preservar las ganancias. La incertidumbre tiende a incrementar la posibilidad de actuar corruptamente.

La gente generalmente tiene aversión al riesgo y prefiere logros asegurados ante resultados inciertos. Si la corrupción es vista como riesgosa, debido a la probabilidad de ser descubierto y castigado, entonces la disposición de actuar corruptamente será baja. ¿Por qué entonces, la gente podría seguir escogiendo actuar de manera corrupta, particularmente cuando las consecuencias son potencialmente muy negativas? Una explicación puede ser el deseo de prevenir o mitigar las pérdidas.

Otro aspecto a considerar es que el sesgo de optimismo sesga el juicio de las personas sobre la probabilidad de experimentar un evento positivo en el futuro. Las personas asumen que las experiencias desagradables son más probables de suceder a otras personas que a sí mismas. Aplicando esto a la corrupción, los autores descubrieron que la gente que se involucra en actividades ilegales, también son propensas de pensar que evitarán el monitoreo, la detección y últimamente el castigo.

Racionalización

Las narrativas de racionalización parecen hacer más aceptable a la corrupción.

Las personas racionalizan o justifican comportamientos futuros o pasados para hacerlos aceptables para ellos o para otros. Esto es también cierto en cuanto al comportamiento corrupto. 

Emociones

Emociones tales como la culpa, pueden hacer menos propensos a los individuos a realizar acciones corruptas.

La emoción es un componente y un conductor de creencias, percepciones, decisiones y acciones importante 

Las llamadas “emociones morales” influencian el comportamiento corrupto. Un fuerte sentido de responsabilidad por el bienestar del grupo (colectivismo) se correlaciona con sentimientos de culpa y vergüenza. Y aunque a menudo, se asume que la culpa reduce la tendencia a actuar corruptamente, curiosamente, no se encontró un impacto del colectivismo en la propensión a sentir vergüenza. 

En un sentido coloquial las personas incluyen en sus dichos, frases exculpatorias tales como:

«Roban pero hacen».

«Si lo hacen todos porque no lo puedo hacer yo».

«Mientras a mí me den algo no importa lo que hagan».

Para demostrar transparencia, que no es necesariamente un opuesto a la corrupción, se generan oficinas anti corrupción, códigos de comportamiento éticos para la gobernanza pública y de empresas, y varios sistemas más, los cuales no son efectivos para reducir, minimizar o controlar los hechos de corrupción. Los procederes de la corrupción están arraigados en la connivencia de personas que han ido corriendo sus límites éticos y aprendiendo a justificar sus procederes, para la obtención de beneficios personales, mostrando como contracara réditos sociales y económicos para muchos, siendo los mismos poco comprobables. En ello radica la fortaleza y el crecimiento de las prácticas deshonestas.

La corrupción conlleva consecuencias sociales, económicas, políticas, culturales que son innegables, afectando en mayor medida a los más vulnerables, aunque tantas veces la asistencia y ayuda a la pobreza, al desarrollo, y a la igualdad de condiciones se use como excusa para validar las acciones reñidas con la ética.

Para culminar una frase del genial escritor Edgar Allan Poe:

«El hombre es un animal que estafa, y no hay otro animal que estafe además del hombre».

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