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Las comunicaciones exponenciales en la era de la digitalización han facilitado la aparición de nuevas figuras relevantes. Personas que tienen algo que mostrar, decir, replicar, vender, promocionar.
Es posible definirlos como:
Un influencer es una persona que, de algún modo, ha logrado destacar en los canales digitales, especialmente en las redes sociales, como Facebook o Instagram, así como en plataformas de vídeo como YouTube.
Son personas que han conseguido crear un personaje de gran éxito en el mundo digital, el cual es seguido por miles de seguidores y suscriptores, que en algunos casos llegan a superar el millón.
Por lo general un influencer es alguien capaz de viralizar contenidos: es decir, de multiplicar la difusión y la propagación de videos, imágenes, etc. Además, incide en las decisiones de consumo de sus admiradores, marcando tendencia. Por eso suelen ser figuras que contratan las empresas y las marcas para el desarrollo de campañas publicitarias ya que su fama garantiza la llegada de los anuncios a una gran cantidad de personas.
La noción de influencer ha sido relacionada al famoso pensamiento de Andy Warhol respecto a que, en el futuro, cada individuo tendría sus quince minutos de fama. La popularidad de las estrellas de Internet puede ser súbita, con un crecimiento repentino, pero también fugaz: no son muchas las que consiguen mantener un elevado nivel de reconocimiento con el paso del tiempo.
¿Cómo se explica el marketing digital?
Supongamos que una joven que publica fotografías de sus viajes en Instagram consigue decenas de miles de seguidores y se convierte en influencer. Un fabricante de bolsos y carteras, ante su notoriedad, decide contratarla para que difunda sus propuestas. De este modo le paga una cierta suma a la influencer con el objetivo de que pose con sus productos y comparta las imágenes en Instagram.
Existen ciertas premisas que les permiten a aquellas empresas interesadas en hallar al influencer adecuado para sus productos.
¿Cómo se decide el influencer correcto?
En primer lugar se encuentra su capacidad de suscitar en los demás usuarios reacciones y opiniones cada vez que toca un tema en sus espacios en las redes sociales. Precisamente, un buen influencer puede abrir un debate de cualquier tema, gracias a contar con una predisposición natural al liderazgo. Las empresas deben aprovechar esto para que, de alguna manera, ellos les hagan la mayor parte del trabajo.
A la hora de escoger un influencer, por lo tanto, es necesario estudiar la tasa de interacción que tiene con sus seguidores. Para esto existen herramientas específicas, pero también se puede averiguar mediante una serie de cálculos a mano. No debemos subestimar el potencial que una de estas personas puede tener para conseguir que la audiencia se interesa en un tema o una marca de forma espontánea.
Otro punto a tener en cuenta es la calidad de la audiencia. En la mayoría de los casos no basta con grandes cantidades de seguidores, sino que es preferible un grupo menor pero con ciertas características como el poder económico, la responsabilidad y el compromiso. Además, el buen influencer no sólo desata la polémica sino que se implica en ella y participa de manera activa.
Es importante prescindir de aquellos influencers que se enfocan únicamente en el contenido patrocinado, ya que sus discursos no suelen ser muy legítimos sino más bien guionados por las compañías a las que representan. Por el contrario, el candidato ideal pone a su audiencia en primer lugar, o al menos lo finge de forma muy convincente.
HISTÓRICO
Personas influenciadoras
Muchos líderes a lo largo de la historia han ejercido enorme influjo y sostenido una adecuada autoridad sobre determinadas materias, aun cuando no existieran las redes sociales como facilitadoras en su ámbito de ascendencia.
Si me refiero a la paz se me viene a la cabeza Mahatma Gandhi.
Si pienso en desarrollo tecnológico aparece en mi mente Steve Jobs.
Si de amor se trata siento que brota la imagen salvadora de Jesús.
En situaciones más terrenales y siguiendo estos razonamientos, es posible que en las estructuras humanas sociales, gubernamentales, empresariales, se facilite el desarrollo de personas que influyen sobre los demás, promoviendo un marketing interno positivo respecto de determinadas conductas, habilidades y objetivos.
Los rasgos característicos y comunes de una persona que puede influenciar son:
- Autoridad sobre la disciplina basada en resultados, hechos concretos, donde su participación fue decisiva
- Capacidad de mostrar empatía y disposición para estar al servicio
- Compromiso, responsabilidad y disciplinas asociadas a la ética
Así como cuando nos preguntamos si un líder se nace o se hace, de la misma forma es válido preguntar si el prestigio social, técnico, humano de una persona influyente se puede construir desde el trabajo personal.
Ejemplos concretos de esto sobran en muchos ámbitos.
Albert Einstein no era precisamente uno de los mejores alumnos, sin embargo pudo lograr cosas impensadas para sus primeros maestros.
Nicola Tesla, uno de los científicos más brillantes relacionados con la electricidad, luchó mucho tiempo para demostrar las ventajas de la corriente alterna, hoy ampliamente difundida.
Louis Pasteur tuvo unos inicios calamitosos vinculados a la química, para luego ser el pionero de los métodos de control de las poblaciones microbianas.
Resulta clave distinguir que aún existen personas que influyen, dentro y fuera de las redes sociales, buscando generar las mejores condiciones posibles para los demás.
Influencers ambientales, sociales, comunitarios persiguen todos los días un objetivo que los trasciende más allá de lo económico, alejados de una visión egoísta.
Por eso aún en este era de la multiplicación tecnológica de los contenidos, es imprescindible diferenciar la estructura del marketing digital, si se quiere de corto plazo y que pretende capitalizar de manera válida una oportunidad, de la visión del pensamiento abarcativo, inclusivo y reflexivo de las personas que de manera positiva ejercen influencia propendiendo al bien general y el progreso sustentable.
Lo que es común
En lo personal considero que pueden coexistir ambos intereses, sobre la base de construir consensos para accionar hacia mejores horizontes.
Las redes sociales utilizadas sin violencia, agresiones, ni mensajes discriminatorios pueden ser inmensamente útiles para generar conciencia y desde ese lugar las personas con autoridad, pueden influenciar y servir de guía para otros individuos que se desempeñan en distintas funciones o responsabilidades.
Tenemos el potencial para crear una enorme de red influenciadora compuesta de personas con crédito para asistirnos en determinados temas de interés común, tal es el caso actual de la pandemia de coronavirus.
Aprovechar la era digital es casi una cuestión ineludible.
Sumar la autoridad de personalidades influyentes es un elemento superador.
En lo individual
Si nos damos cuenta de que, en alguna área de nuestras vidas, estamos influyendo en alguien, tomaremos ideal cabal de la gran responsabilidad que ello implica. Alguien se inspira por algo que hacemos aunque no seamos del todo conscientes de ello.
Confianza, carácter, ejemplo, generosidad, humildad, integridad, y fundamentación de los juicios, son elementos necesarios para influenciar en nuestro trabajo, familia, amigos o equipos a los cuales pertenezcamos.
Frase final
«Dar ejemplo no es la principal manera de influir sobre los demás; es la única manera» – Albert Einstein