Pascuas de Unidad !

Ni el más lúcido adivino hubiera podido predecir una circunstancia similar.

La «celebración de Pascuas», se replica en gran parte del globo terráqueo, donde las creencias religiosas veneran a Jesús resucitado, pero esta vez con un condimento especial: «festejo en los hogares de pocas personas, las del núcleo familiar, en un encuentro íntimo y apenas distinguible de un día más, de uno de los tantos de esta extendida cuarentena».

Casi como el último encuentro de Jesús con sus discípulos, donde repartió el pan y el vino, para sellar su compromiso de salvación espiritual y vida eterna, el aislamiento nos provee por ahora de la única fuente confiable, para no tomar contacto y adquirir la enfermedad virósica.

Una Pascua diferente, menos caótica en el cumplimiento de horarios, en la verificación de quien trae la bebida, el postre, qué aporta de comida cada invitado, liberados de la decisión tan problemática: Dónde nos juntamos? Acordate que el año pasado fue con tu familia, se suele escuchar de manera reiterada.

Una Pascua con personas en soledad, algunas convalecientes en su lecho de enfermos, alejadas de sus familiares y amigos, con la expectativa de sobrevivir ganándole la pulseada a  esta pandemia.

Momentos de triste congoja, de aquellos que no podrán despedir ni siquiera con un gesto, a aquel ser querido que fue alcanzado por el infortunio de la dolencia.

Otros con problemas para afrontar el encierro, en espacios pequeños, muchos con dificultades económicas, sus empleos amenazados.

Los niños siendo alumnos de sus padres o abuelos, en aulas improvisadas, con o sin elementos tecnológicos de soporte. Sus maestros y profesores a la distancia, monitoreando el desempeño.

«La valoración personal de este momento será única e irrepetible».

A la mesa de este domingo, los que creemos en Jesús, lo contaremos entre nuestros invitados.

La esperanza y la fé que El nos transmite, puede ser el combustible que alimente nuestro corazón y le dé fuerzas a las manos de los que trabajan, exceptuados en actividades generales y sobre todo a los que asisten a enfermos en la primera línea de contagio. La inteligencia, otro regalo divino, nos permitirá ir encontrando la manera de sumar actividades y minimizar los riesgos.

«Una Pascua singular, donde la solidaridad, la empatía y el velar por el otro adquieren una dimensión insospechada».

Recuperar, sostener y acrecentar la visión positiva es un legado de Jesús.

Por eso, creo firmemente en que sortearemos este ingrato escenario para salir fortalecidos.

En esta borrasca general, las luces continúan apareciendo en el horizonte, cada vez más cercanas y palpables.

En el plano individual  hay poco espacio para el egocentrismo, y mucho para las actitudes que promueven la convivencia sostenible.

Un momento para reflexionar y accionar para contribuir a solucionar los problemas emergentes de esta epidemia mundial.

Una celebración en recogimiento e intimidad para alumbrar un nuevo camino, una oportunidad para no desaprovechar, partiendo desde la humildad.

Dejemos de lado hoy tanta información que nos agobia, para dar lugar al agradecimiento y el compromiso responsable para continuar a pesar de las adversidades.

Expresemos los sentimientos de la manera que podamos, tan cerca como nos permitan las circunstancias.

Vivamos estas Pascuas, amparados por el amor de los más cercanos, pidiendo por el doliente.

Jesús el maestro, de seguro está con nosotros, acompañando nuestra plegaria.

Celebremos juntos, estas Pascuas de Unidad !

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