Las organizaciones que aprenden !

Aquellos que hemos emprendido o emprendemos una empresa, ya sea unipersonal o de socios, gastamos energía y recursos para ponerla en marcha.

Llegar al punto de partida requiere planificación a partir de una visión, que nos impulsa hacia donde queremos llegar.

Se trate de un emprendimiento pequeño, mediano o grande, sin objetivos medianamente claros y alcanzables, buenas relaciones, conocimientos, sustento material, emocional y racional, se torna difícil llegar al tan deseado hito de arranque.

Aquel momento, donde levantamos la persiana de un proyecto, sentimos en el corazón, aquel que fue el primero que nos palpitó fuertemente para impulsarnos, esa sensación de alivio por el sueño realizado.

Lo sentimos en nuestro corazón, lo visionamos en nuestros cerebros y lo desarrollamos con nuestras manos, tantas veces y en tantas actividades, que el circuito se ha perfeccionado de manera tal que funciona casi de manera automática.

Sin embargo, en numerosas ocasiones, el anhelo, la ilusión y la gratificación son bastante efímeras.

Quedarse en la zona de confort, luego de haber alcanzado el punto inicial, es decir nuestra organización en marcha con determinado éxito relativo, no nos garantiza futuro.

Arrancar, es sólo eso, continuar en el camino resulta más complejo.

Hay instituciones centenarias que mantienen sus estatutos vigentes (que dan origen a sus estrategias y procedimientos) desde el inicio.

¿Está mal eso?

No hay un si y un no categóricos como respuestas.

Una aproximación puede ser la de interpretar si amén de su estatuto centenario, podemos considerar que se trata de una organización inteligente, es decir con buena capacidad aprendiente.

Para explicarlo de manera sencilla, partamos de un hecho, si se quiere poco discutible:

El futuro no existe, por ende surge la tarea de visionarlo y construirlo.

En esa construcción y visiones permanentes, es donde las organizaciones tienen más probabilidades de seguir creciendo y respirando.

¿Cómo se logra esto?

  • Aprendiendo de los errores, sin lugar a dudas. Los recursos invertidos para fortalecernos de los yerros son muy importantes.
  • Involucrando a todos los miembros, para que una cuota parte de su quehacer esté enfocado en la mejora continua.
  • Desarrollando nuevas actividades, que se desprendan o no de la principal.
  • Innovación programática, no por seguir la moda del cambio por el cambio mismo, sino para dar cobijo a las ideas y proyectos que surjan.
  • Fortaleciendo cada día, con una mirada estratégica, la cultura del conocimiento y el desarrollo de habilidades.

Hay empresas, que se sostienen desde la innovación, claros ejemplos son las tecnológicas, las de las comunicaciones, las de aplicaciones especiales.

Otras, un poco más alejadas de la necesidad de productos con un cambio incesante y continuo, tienen muchas oportunidades de dedicar parte de su energía, para revisar procesos internos, relaciones con clientes, alianzas estratégicas, racionalización de costos, equipos de trabajos por proyectos.

La idea es generar un salto de calidad para alcanzar el status de:

ORGANIZACION QUE APRENDE

En el confort nuestra emocionalidad nos contiene, los niveles de tensión son bajos. Las certezas nos mantienen sonrientes.

Alejarnos de esa zona, nos sube el nivel de incertidumbre, nos produce miedo, pero la recompensa de crear algo nuevo, tiene un repago maravilloso.

El equilibrio entre la rutina y la innovación depende de cada estructura, y tiene que ser monitoreado para poder verificar qué impacto real está generando, no sólo a nivel económico, sino a nivel del tejido de relaciones y el clima organizacional.

Lo que genera el aprendizaje sistémico en las organizaciones humanas no se percibe a simple vista, quizás no existan indicadores concretos para medirlo, pero si podemos cuantificar su impacto cuando:

  • Generamos proyectos nuevos del tamaño que sean, sin que esto no produzca una angustia o stress generalizados, contando con una suficiente capital de líderes y promotores.
  • La solución a los errores cometidos, unen a los equipos de trabajo y los potencian.
  • Hay persdonas dispuestas a aceptar nuevos desafíos, pidiendo ayuda cuando lo necesitan.
  • Se favorece el acompañamiento y la consecución de objetivos comunes.
  • Se incluyen todas las opiniones y puntos de vista en los debates, admitiendo los disensos.
  • Los niveles de compromiso personal son elevados.
  • Las comunicaciones fluyen con lenguaje responsable y respetuoso.
  • El trabajo por objetivos fluye de manera muy natural.

Las sinergias generadas por el desarrollo de actitudes organizacionales aprendientes, genera que el todo sea mayor que la suma de las partes.

Ni tan cerca, para que se confunda con lo acostumbrado, ni tan lejos para que parezca inalcanzable.

Ese es el lugar que aspiran ocupar las organizaciones que aprenden.

Yendo a algo más personal.

En las distintas áreas de tu vida:

¿Qué lugar ocupa tu capacidad aprendiente?

¿Cuán dispuesto estás a dejar la comodidad?

Te recuerdo la importancia de las preguntas, para poder accionar.

Esto me trae a colación esta frase memorable:

preguntas 1
Te pasó alguna vez?

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