Amigos en la Luna !

Enorme tiempo invertido en la preparación. Intensos entrenamientos. poca vida privada y afectiva disponible para los comprometidos pilotos.

Innumerables pruebas, aceptaciones y marchas atrás en el campo de la tecnología.

Idear desde lo más simple hasta lo más complejo, para poder realizar movimientos básicos en ausencia de la gravedad.

Un traje pesado, compuesto por fibras, amianto, casco, equipo de oxígeno, elementos varios para eliminar las heces, articulado como un muñeco de juguete.

Alimentación disecada, comprimida y limitada a 2.800 calorías x día, con un adecuado balance, de proteínas, grasas e hidratos de carbono. Sin agua, tomaban la que se generaba del descarte de las baterías. Sin higiene personal, más que la de unas toallitas, de uso bastante regular en la actualidad para la limpieza de los bebés.

Un enorme presupuesto, confiado finalmente a la tripulación más famosa de la historia reciente: El comandante Neil A. Armstrong, y los pilotos Edward E. Aldrin (Buzz Aldrin), y Michael Collins.

El viaje duró unos cinco días, horas más menos, momento en el cual sucedió un evento histórico:

Primer alunizaje del hombre en la luna. Creo que el único hasta el momento.

Este fin de semana se cumplen 50 años de aquel episodio histórico relevante.

Se ha discutido y se seguirá discutiendo de la realidad fáctica de que ese evento haya tenido lugar.

Los más escépticos se preguntan porque no volvimos, como un indicio de que nunca llegamos.

Otros argumentan que el impacto del montaje de la escena, se usó para ganar la guerra fría.

Quizás la respuesta sea bastante sencilla: en la luna no hay mucho para hacer, dada la escasez de los recursos encontrados.

Primer mensaje, recibido instantes después de pisar nuestro satélite natural:

¨Houston…aquí base Tranquilidad, el Águila ha alunizado¨.

Las palabras de Armstrong, en respuesta a las primeras emanadas del presidente Nixon, traducidas al español, fueron:

¨Gracias, señor presidente para nosotros es un honor y un privilegio estar aquí. Representamos no solo a los Estados Unidos, sino también a los hombres de paz de todos los países. Es una visión de futuro. Es un honor para nosotros participar en esta misión hoy¨.

Ese 20 de julio, aquí en el cono Sur, muchos observaban con mucho detenimiento, la transmisión televisiva del alunizaje, en viejos aparatos donde se podía ver en blanco y negro.

Uno de ellos era el multifacético Enrique Ernesto Febbraro, odontólogo y psicólogo de profesión, pero además escritor, profesor y músico, incluyendo que llegó a ser candidato, en dos oportunidades, al Premio Nobel de la Paz. Había nacido en la ciudad de Buenos Aires y por muchos años residió en Lomas de Zamora, donde tenía su consultorio.

En palabras de él:

¨La amistad es la virtud más sobresaliente porque es desinteresada¨.

Ese 20 de julio de 1969, significó el punto de partida, para que creciera la idea en Enrique de celebrar el Día Internacional del Amigo.

Escribió miles de cartas escritas (no existía el mail) , a destinatarios de todo el mundo, donde explicaba sus fundamentos, de porque promover la fecha del alunizaje, como el Día del Amigo.

En su contenido, explicaba que había vivido el alunizaje como un gesto de amistad de la humanidad hacia el universo y que estaba convencido que un pueblo de amigos se transformaría en una nación imbatible. Decía que todo el planeta estaba pendiente de los tres astronautas. «Fuimos sus amigos y ellos, amigos del universo». Cerca de setecientas personas respondieron a su iniciativa.

Más tarde, por el año 1972, consiguió el registro intelectual de su idea.

Miembro del Rotary Club y masón, su proyecto recibió mucho apoyo, que le permitió llevar la iniciativa a distintos estamentos políticos.

Finalmente, en 1979, el Decreto 235 del gobierno de la provincia de Buenos Aires, establecía:

«Auspiciase la celebración del Día Internacional del Amigo a realizarse el día 20 de julio de cada año».

Lomas de Zamora, donde naciera Enrique, fue declarada Capital Provincial de la Amistad.

El Rotary del que era socio activo, se tiño de pensamientos tales como:

«Un amigo no da consejos, ayuda, acompaña».

«Mi amigo es mi maestro, mi discípulo y mi condiscípulo. El me enseña, yo le enseño. Ambos aprendemos y juntos vamos recorriendo el camino de la vida, creciendo. Solo el que te ama te ayuda a crecer».

Volviendo a la historia de los tres mosqueteros lunares, se me ocurre pensar:

Sobrellevar la inmensa presión previa, durante y post, sólo se consigue, desde la confianza, la responsabilidad , la tolerancia y la promesa de la amistad.

¡Tenían que ser amigos!

Eso fue lo que vio reflejado y transmitido a toda la humanidad, el promotor Enrique Febbraro.

Otras inquietudes vienen a mi cabeza:

¿Los valores compartidos y construidos desde la Amistad, serán finalmente el crisol para fundar una Nueva Humanidad?

¿Es utópico pensarnos como amigos, incluidos e integrados?

Menos ambiciosa, resulta la pregunta:

¿Cómo andas de amigos?

¿Cuál es el próximo alunizaje que vas a hacer con ellos?

Como es habitual, vamos con unos chistecitos sobre amigos, para culminar con algunas sonrisas:

Va el 1:

No importa cuantas veces caigas, estaré allí…. para reírme.

Va el 2:

Dos amigos se encuentran por la calle.

¿Como te va?

No hace mucho he estado a las puertas de la muerte.

¿Qué te ha pasado?

Nada, es que vengo del cementerio.

Va el 3:

¿Me das un cigarrillo?

No puedo, ese fue mi propósito de fin de año.

¿Dejar de fumar?

No! Solo dejar de regalar cigarrillos.

Va el 4:

Soy del tipo de amigo que te ayudaría a esconder un cadáver.

Pero si me traicionas, recuerda:

Sé cómo esconder un cadáver.

Va el 5:

Y… ¿cómo va tu vida amorosa amigo mío?

Pues como la Coca-Cola.

¡Como la Coca-Cola! y ¿y eso cómo es?

Pues primero Normal, después Light y ahora Zero.

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