El funeral del rey Alejandro Magno, dignatario macedonio y conquistador de varios reinos, ha sido una de los más caros y celebrados de la historia. Cuenta la leyenda que en su lecho de muerte, el rey pidió tres deseos a sus más fieles sirvientes y generales.
Lo curioso es que estas tres peticiones han perdurado en el tiempo y siguen vigentes en los pensamientos humanos de nuestra sociedad. El profundo significado filosófico y moralizante de estas tres conductas las ha convertido en enseñanzas atemporales de las que subyacen lecciones de vida trascendentales.
Los tres deseos exigidos por el poderoso y controvertido rey para sus exequias, fueron los siguientes:
- Que su ataúd fuese transportado a hombros por los médicos más eminentes de la época.
- Que en el trayecto hacia la tumba fueran esparcidos sus tesoros más valiosos: desde piedras preciosas hasta los oros más puros.
- Que se dejasen al descubierto sus manos, balanceándose fuera de su ataúd y a la vista de todo el pueblo.
Ante estas peticiones, unos de sus generales más cercanos le preguntó las razones de sus requisitos mortuorios. A lo que Alejandro respondió:
- Deseo que los más ilustres médicos me transporten para demostraros que ante la muerte no poseen el poder de curar.
- Quiero que los bienes conquistados durante mi larga vida sean depositados en el suelo para mostraros que los bienes materiales aquí permanecen.
- Exijo que mis manos se balanceen al viento, para enseñaros que venimos a este mundo con las manos vacías y partimos de él con las manos vacías.
Gran visionario, hombre de cultura y de inmensa, aunque cuestionada sabiduría, convirtió el acontecimiento de su muerte en una enseñanza para la vida.
Si bien se trata de un mito hay varios puntos interesantes, sobre los cuales se pueden abrir interrogantes.
Para dar el puntapié inicial algunos conceptos:
- La noción de riqueza en un sentido individual, adquiere significado según el intérprete y las circunstancias.
- La riqueza puede ser material, espiritual, intelectual, poética, afectiva, natural, cultural, social, política, existiendo varias más, hasta agotar los calificativos.
- Desde el punto de vista sistémico y de Construcción de Comunidad, adquieren significancia aquellas que propenden al bien común y el desarrollo social.
Para qué hacemos lo que hacemos, muchas veces nos delata respecto de a qué bienestar apuntamos.
En lo material o económico, desde tiempos inmemoriales el hombre ha creado sistemas socializados de extracción y distribución de lo producido, partiendo de los sistemas feudales, pasando por las monarquías, el socialismo, el comunismo, hasta llegar a los más recientes sistemas democráticos. En cualquiera de estos esquemas, confluyen poder y gestión de los recursos.
De hecho, en el siglo pasado, las dos vertientes en oposición, respecto del sistema de reparto de la renta económica, se ubicaban en dos polos opuestos: la Liberalidad y el Comunismo, Mercado o Estado Socialista. En la actualidad, el hombre se debate en sistemas políticos que se asemejan más a la liberalidad o el socialismo, pero salvo raras excepciones, no encontramos doctrinas puras, sino más bien una amplia gama de grises.
No pretendo debatir, el efecto de la pobreza extrema dentro de este país o en otras regiones foráneas. No porque no me interese o no me duela, sino simplemente porque no es objeto de lo que hoy quiero traerles.
Es común que el pensamiento sencillo, derivado de las vertientes antagónicas y dependiendo de donde nos situemos, nos hace endemoniar al rico y victimizar al pobre, o viceversa. Gracias a que aún conservamos un espíritu crítico, caemos en la cuenta que enjuiciar los extremos, no hace más que alejarnos y aumentar la brecha. Las redes sociales a menudo crean una línea divisoria que acentúa las posiciones.
Lo que si pretendo luego de estos poco desarrollados conceptos, volver sobre Alejandro en su lecho de muerte.
Qué dejó o que se llevó Alejandro?
Cuál fue su acción trascendente?
Cuál fue su mayor fortuna?
Parecen sólo cuestionamientos de ocasión, pero indagando en cada uno de nosotros, podemos esbozar alguna respuesta personal.
Cuál es tu mayor riqueza?
Mi vida se centra en mi familia, mi trabajo, mi club, mi grupo de amigos podría ser una respuesta.
Lo que me hace feliz es viajar, mi mascota, estudiar y practicar natación nos declarará otra persona.
Una hogaza de pan puede no ser relevante, o puede ser el bien más preciado en una situación límite.
La misma horma de pan, que fuera robada por necesidad, significó años de persecución policial para el personaje central de Los Miserables de Victor Hugo.
Cada individuo encierra una receta que puede ir mutando a lo largo de los años.
Otra pregunta podría ser:
Hay más riqueza en lo que poseemos o en lo que damos?
Valen algunos ejemplos:
Una mente brillante que escribe uno de los más grandes éxitos literarios, percibiría la misma fortuna, si ese libro no hubiera visto la luz?
Albert Sabin, que perfeccionó la vacuna que previene la poliomielitis, enfermedad flagelo del siglo pasado, sintió más halago en los premios o en su propio descubrimiento?
Según mi opinión, ponernos de acuerdo sobre el concepto de riqueza, en todos los ámbitos relacionados y ya mencionados, es una de las tareas que nos permitirán continuar conviviendo en sociedad de manera sustentable.
Para agregar más contenido al análisis:
El concepto económico de la escasez, que puede ser aplicado a cada uno de los dominios donde se crea valor, del tipo que sea, tiene que ser revisado desde la irrupción de las nuevas tecnologías, que generan más brechas en la sociedad (los que tienen acceso y los que no), para responder una pregunta central.
Cuál es nuestro mayor Capital?
A quien o con quienes abarca el Nuestro?
Merece nuestra gran Comunidad Humana tener un funeral, sin haber respondido estas preguntas?
Cómo articulamos tamaño desafío?
Será posible definir un nuevo umbral de cooperación, que no permita trascender juntos?
No quiero traer la palabra utopía, porque encierra una trampa en sí misma, la de ser un sueño inalcanzable.
Para cerrar algo que no me pertenece.

Gracias!