La mejora continua con todos sus beneficios es un concepto que atraviesa en general la mayor parte de las organizaciones modernas. Vino de la mano de la implementación de los sistemas de calidad, y a partir de allí fue adoptando numerosas metodologías para su desarrollo y fructificación.
No vale la pena enumerarlas todas, sino destacar la base de ideas de la cual partió, luego de detectada una oportunidad de mejora, un problema, una cuestión a resolver.
La noción desarrollada nos remite a estas cuatro acciones básicas, que pueden ser representadas en inglés con la sigla PDCA:
PLAN-DO-CHECK-ACT
Desde el ACTUAR o AJUSTAR se necesita volver al PLAN y retroalimentar permanentemente el ciclo virtuoso, ya que en el medio cometemos errores y aciertos, y por lo tanto repetir el rulo aprendiendo del anterior, nos permitirá aumentar el grado de cumplimiento o certeza.
Hemos sido formados y alcanzados de tal forma por ese concepto que normalmente lo ejecutamos con absoluta naturalidad, para fluir en una permanente búsqueda da la Efectividad en lo que hacemos, en lo que visionamos, en lo que innovamos.
Este bucle necesita recursos humanos , materiales, ideas, creatividad, pero toda vez puesto a rodar entrega muchos beneficios algunos tangibles, cuando los ponemos en objetivos e indicadores, y otras tantos intangibles, ya que no resulta sencillo medir los estados de ánimo, y las emociones positivas que se generan en los equipos de trabajo, cuando alcanzamos los logros y las metas propuestas.
Los programas de excelencia se fundamentan en estos desafíos de progreso y avance incremental, donde pueden participar los integrantes de una organización humana, a todo nivel de responsabilidad, tratando de cimentar con hechos los postulados estratégicos y llevarlos a la práctica.
Desde la perspectiva de esta rueda de soporte de la mejora continua, puedo afirmar que nos hemos convertidos en casi expertos, primero haciendo una priorización respecto del 20 % que nos produce el 80 % de los ineficiencias, luego aportando las respuestas desde la determinación de las causas raíces, en pos de trazar planes para resolverlas, y así sucesivamente hasta el inalcanzable infinito de la perfección.
Sin embargo, con la experiencia de los años transcurridos, en algunas circunstancias nos suele suceder que de tanto buscar superar vallas, hemos perdido la noción del camino llano y sin obstáculos. Es decir, el riesgo es perder de vista y empezar a no distinguir las cosas que hacemos bien, y de ese modo poder mantenerlas y cultivarlas.
Nos invito en consecuencia a empezar a reconocer, de manera activa y permanente ese conjunto de fortalezas y elementos cualitativos y cuantitativos que disponemos, en los cuales es necesario profundizar, a los fines de usarlos como materia prima de alta calidad, para alimentar otros procesos humanos, técnicos o de la naturaleza que sean.
Estos NO PROBLEMAS, toda vez distinguidos se pueden usar como ejemplos para….
A menudo escuchamos frases u afirmaciones tales como:
Acá todo es un problema….
Acá no hay problemas, no pasa nada…..
Dejen de generar problemas donde no lo hay……
Todo se hace mal….
Lo que está bien no se toca….
Siempre le están buscando la quinta pata al gato….
Sólo por citar algunas, donde impera la inclusión del todo, siempre, nada……
Desde mi perspectiva incluir en nuestro devenir el tratamiento sistémico de las DIFICULTADES, pero asimismo complementarlo con la distinción de las NO DIFICULTADES, es clave para transitar y desarrollar la paleta de colores intermedias, usando ambos conceptos para construir y contribuir a la armonía y desarrollo de habilidades comunes y superadoras.
Llegado este punto nos pregunto?
Cómo andás en eso de identificar NO PROBLEMAS ?
En nuestras conversaciones, la puerta de entrada y de salida para poner a andar las cosas, la encontramos cuando damos y recibimos esta sencilla respuesta:
NO HAY PROBLEMA
El estado emocional que genera esa afirmacion de lo que no es, es similar a decir HAY OPORTUNIDAD.
Pasamos bastante tiempo buscando soluciones.
Quizás las que necesitemos desarrollar estén contenidas en aquellas zonas donde fluye en mayor medida la efectividad, aquellos bolsones de elementos que no necesitan ser resueltos.
Como dijo Marcel Proust:
“El único verdadero viaje de descubrimiento consiste no en buscar nuevas paisajes, sino en mirar con nuevos ojos”.
Otro pensador en uno de sus libros, nos trae:
“¿Y qué es bueno y qué no lo es?… ¿Necesitamos pedirle a alguien que nos diga estas cosas? “.
Simple y poderosa pregunta , no ?