Por las Nubes !

Marcelo te estoy hablando, decía mi madre bastante ofuscada.

Yo seguía sin atinar siquiera a mirarla, pensando vaya a saber uno qué, por lo que el reclamo continuaba, más enérgico aún:

Te estamos hablando, contesta por favor.

Luego de repetidas veces, lograba conectar de nuevo con mi entorno, y abría la boca para decir:

Qué pasa Mamá?

Te estamos diciendo que nosotros esta noche vamos de tu tía, vos venís?

Si Mamá, si vos sabes que voy.

Como voy a saber si no contestas.

Estos episodios durante mi pre-adolescencia, frecuentes por cierto, que denotaban desconexión desde la despreocupación, para conectar con el más allá, me servían para pensar y recrear en mi mente otras vivencias, imaginar posibilidades, y volcar mi concentración en mundos inexplorados.

Charlando con otras personas, esto de andar por las nubes durante la adolescencia, era común denominador, casi como desatenciones necesarias para crecer.

Si este blog lo escribiera Eugenia mi esposa, de seguro diría que en algunos momentos, en los cuales estoy viendo algún partido de futbol, o concentrado viendo una serie o película que me interesa, es habitual que no responda cuando me habla ella, o alguna de mis hijas. A mí no me consta ciento por ciento, pero debo darle la derecha.

Con el discurrir de la vida, pasando por los estudios, el trabajo, las responsabilidades, la tendencia es a no disponer de tiempo para andar por las nubes, sino más bien se adquiere la habilidad de estar concentrado en varias cosas a la vez, desarrollando múltiples tareas de manera continuada, o bien siguiendo la línea de la atención plena en una secuencia de trabajos y decisiones concatenadas.

Una fórmula a aplicar respecto de la organización más recomendable, o el equilibrio deseable entre la concentración plena y el multitasking, dependerá de cada situación personal, circunstancia, trabajo a llevar a cabo, sólo por citar algunas variables.

La búsqueda de la eficiencia a la hora de desarrollar muchas actividades a la vez, tiene que ver con el grado de priorización que tengamos sobre ellas, y entonces caemos sobre un nuevo punto de partida, cómo ser eficaces para priorizar, sobre la base de qué criterios hacerlo y cómo. Lo que va primero y lo que va último capaz sea fácil de determinar, pero el orden en el medio cómo se resuelve?

Sumemos que varias veces estamos laborando sobre un plan aceptablemente establecido, y llega un correo, una nota, un mensaje, que nos vuelve a foja cero. Entonces a comenzar de nuevo torciendo el plan para dar espacio y poder atender el EMERGENTE. Cuando en realidad puede suceder que no se trate de una sola situación sino de varias concurrentes.

Los programas de trabajo que tratan de balancear lo Importante y lo Urgente, pero que decididamente buscan que lo táctico –estratégico pueda evidenciarse en el día a día de las actividades que llevamos a cabo, se van poblando de emergentes que si no son contemplados pueden tirar por la borda el plan en sí mismo.

Por lo tanto el secreto está en atender los imponderables, sin descuidar las cuestiones de fondo ni las tareas que nos acercan al cumplimiento de objetivos tácticos-estratégicos en cualquiera de los ámbitos en donde nos movamos, con la brújula o la guía anhelada de un sistema de metas.

Los sistemas tecnológicos nos llevan al concepto de nube, aquel lugar desde donde podemos proveernos de un software, sus funcionalidades, usar bases de datos comunes y disponer en definitiva de recursos casi ilimitados y a muy bajo costo.

En la actualidad trabajar en la nube, resulta de suma utilidad, aunque no debemos confundirnos con que los sistemas de información, nos pueden aportar lo que nosotros tenemos que decidir, qué, cómo, cuándo, donde, por qué, para qué y en qué orden necesitamos hacer las cosas.

Bajo a tierra para preguntarnos?

Cómo estás en el balance de lo importante, necesario, urgente?

Adquirir el hábito de hacernos y responder esa pregunta, puede resultar muy interesante cuando la ejecutamos sin tapujos, y con la convicción de encontrar en la respuesta no sólo el status actual, sino la manera desde donde partir para desarrollar un escenario superador.

Si queremos llegar a nuevas destinos, no podemos ser distraídos y muchos menos descreídos respecto de que no vamos necesitar atender lo IMPORTANTE, dedicando un tiempo de calidad y constante, organizado en torno a objetivos alcanzables.

El secreto está en adquirir la destreza de priorizar sobre la yo priorizado……

Voy poniendo sobre la mesa el tablero de actividades…..

Llamando a algunos asistidores-asistidos claves……

Que nos tendamos la mano para bajar más fácil y recurrentemente de la NUBE……

Como muchos me han escuchado decir,

Despacito por las piedras….

Deja un comentario