Simple y Complejo.

Siendo niño cuando mi madre me presentaba a otras madres, padres o personas que recién me conocían, se encargaba de puntualizar algunos aspectos relevantes de mi personalidad:

  • Es tan inquieto
  • Es tan apegado

Eso la eximía de explicaciones adicionales cuando o no me movía de su lado, o bien salía disparado a tocar e investigar lo que estuviera a mi alcance. Respecto de mi hermana no hacía falta crear un contexto previo ya que ella era bastante ubicada y relajada, no había riesgos latentes de que ella rompiera o derribara algo, como sucedía en mi caso.

Una vez sorteado ese lapsus inicial de conocimiento, en una etapa posterior de mayor confianza, ella se soltaba y a menudo contaba las proezas de sus hijos Claudia y Marcelo. Los dos son buenos alumnos, muy estudiosos e inteligentes, no hace falta pedirles para que hagan la tarea escolar. Recuerdo claramente con el orgullo que hablaba de nosotros, como se llenaba su rostro de alegría. A continuación la conversación derivaba en compartir experiencias sobre cómo educar a los hijos, las ventajas o desventajas de las penitencias, cuando y para qué servía el coscorrón o el chirlo; muy a menudo mi madre conversaba con una mezcla de aprobación y resignación, sobre cuan curioso era su hijo. Habitualmente contaba: le damos un juguete, y a los pocos minutos ya lo ha desarmado, usando las herramientas del taller. Por eso no le dura nada, ya que luego del desarme intenta por todos los medios rearmarlo, sólo algunas veces con éxito. Se puede pasar horas en eso, de la misma manera que pasa mucho tiempo, intentando construir camiones, autos, tractores: al final pocos juguetes sanos y sólo algunas creaciones exitosas.

En el fondo mi interés genuino era el de encontrar y descubrir esos componentes mecánicos, que permitían el movimiento de las ruedas, de la hélice, la sujeción de las piezas, etc, etc. Con el tiempo adicioné el gusto por las mezclas de diferentes sustancias, para crear una nueva, desde hacer un engrudo, o una solución salada, azucarada,  o coloreada con elementos naturales, y varias cosas más.

cuarda con resorte

Mi actividad de niño inquieto se complementaba inventando  juegos para compartir los Domingos con mis primos;  mi especialidad eran aquellos de ingenio, para tirar dados y avanzar, varios juegos con la pelota y otros para hacer puntería. Los festejados, que defino como aquellos que jugábamos largo rato sin cansarnos, eran los caracterizados por la sencillez. Cuantas más reglas había que cumplir, más posibilidad tenía de fracasar. Muy a menudo imaginaba juegos tan difíciles que iban destinados a la hoguera de la indiferencia, me enojaba bastante por ello, pero hube de insistir repetidas veces hasta descubrir las bondades de lo no complejo.

Hoy puedo distinguir la diferencia palpable entre lo simple y lo complejo, cayendo en la cuenta que cuando desarmaba los mecanismos de mis juguetes intentaba llegar a esos elementos sencillos y concretos  que eran piezas fundamentales de lo más elaborado.

Mi tendencia pasada, presente y futura a tornar ornamentado lo que no requiere tanto, tiene que se gestionada, haciendo el esfuerzo diario por ponerle un voto de confianza a aquello tal como es, o como mi observador distingue qué es, pidiendo otras interpretaciones qué completen el cuadro, sabiendo que la belleza del mismo radica en que se compone de muy pocos elementos, un marco, una tela, pinceles, pintura y la dosis necesaria de creatividad.

Si aplicamos el mismo concepto a nuestras relaciones humanas, aparece el mundo de las interpretaciones, por lo que podemos llegar a querer dilucidar el estado de ánimo de una persona porque saludó de tal o cual manera, se fue rápido de una reunión sin avisar el porqué, y entonces en vez de preguntar, hacemos tan complejo el panorama qué lo tornamos inabarcable para nuestra escueta condición de ser humano.

Escenarios que parecen una madejas anudadas que no se sabe por dónde empezar a desenredar, se tornan sencillos y entendibles, haciendo unas pocas preguntas, cuyas respuestas develen lo que está allí , esos mecanismos antiquísimos y no por eso perimidos,  que unen y conforman las mega-estructuras,  cualesquiera sean su naturaleza: humanas, técnicas, físicas, ambientales o de cualquier orden. Encontrar esas preguntas que nos muestren la simpleza de las cosas es el punto de partida y la habilidad más dificultosa. Son más productivos los interrogantes que las respuestas. 

Los bocallaves,  de los cuales venimos hablando hace ya bastante tiempo, no son más que eso, bellos y preciados vacíos, por donde se puede mirar hacia el interior de algo, pero son al mismo tiempo el punto de entrada de una llave a un cerrojo, que nos permite abrir una puerta y luego ingresar. La cerradura es articulada,  pero hecha  de no sofisticados mecanismos que se rinden ante un elemento definido y sutil como una llave.

Es por ello que encontrar el camino para llegar a la idea central, al motivo principal de algo, equivale a descubrir las adecuadas herramientas, como cuando de niño desarmaba mis autos, y podía visualizar en ellos al engranaje , al eje, al cojinete, la rueda, el tornillo, la traba, en definitiva un sinnúmero de piezas concretas que conforman un sofisticado entramado.

No me queda más remedio que preguntarnos:

  • Distinguís lo simple en lo complejo?

Las grandes creaciones que hacemos, generalmente son fuertes debido a la fortaleza y templanza de sus componentes, aunque resulta paradójico que una falla de algo tan elemental como un tornillo acaba por derribarlas. Trazando un paralelismo,  el éxito o fracaso de los proyectos humanos de cualquier índole, tiene a su vez su causa raíz en el éxito o fracaso de sus pocas y no menos importantes directrices o ideas base.

Es por ello que te invito a desgranar lo extensamente diagramado, en sus pequeños ladrillos que le dan vida,  adquirir la experiencia suficiente para luego volver a armarlo, produciendo un conjunto innovador , descubriendo a cada paso la relevancia de las pocas y acotadas piezas  que permiten la armonía del conjunto.

Vamos al rescate de lo simple y sencillo que me resulta más humano y abarcable, para poder construir esa complejidad sustentable.

Ya tengo en mis manos las herramientas……

Voy en busca de mi viejo auto a batería……

Lo simple y lo complejo…… 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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