Y donde está el Equipo?

Seguro mis amigos lectores y compañeros de colegio secundario, recordarán este suceso de nuestras vidas. Pido disculpas de antemano, ya que es probable que algunos detalles aparecerán cambiados, otros omitidos, varios participantes no mencionados; no es mi intención que sea de esa manera, sólo que mi disco duro es limitado, y por ahora no existe back up cerebral (honestamente no creo que siga así por mucho tiempo más).

En el año 1986, cursábamos sexto año del secundario en el Colegio Cristo Rey. Nuestro grado se componía de mayoría de mujeres, y los muchachos éramos la tercera parte, sólo unos catorce compañeros, que en general no nos caracterizábamos por una desenvoltura superlativa en los deportes, vale decir que eramos de mitad de tabla, con algunos habilidosos en el basquet, handball y fútbol.  El colegio organizaba para la primavera de cada año, un campeonato intercursos en esas disciplinas, incluyendo volleyball, equipos de hombres y mujeres por separado. Este evento deportivo duraba una semana y el mismo era coronado con entrega de premios a los campeones, y con el famoso baile de primavera del viernes por la noche. Todas las actividades eran llevados a cabo en el mismo colegio, que contaba en ese entonces, con modestas pero funcionales instalaciones para la práctica deportiva y la recreación.

IMG-20170624-WA0005 (3)
Nosotros en sexto año del secundario

A medida que fuimos pasando de año, y por una combinación entre mayor talla y fortaleza,  y en menor medida mejor destreza, fuimos capaces de coronarnos campeones en alguna de las disciplinas;  desde cuarto año en adelante, y sobre todo en fúbtol y basquetball, recogimos varios laureles y premiaciones.

En Setiembre de ese mencionado año y  en ocasión de las festividades nombradas, un sábado por la mañana teníamos que jugar la final de fútbol siete, del último campeonato que disputaríamos en el colegio como alumnos.  El partido estaba programado para las 9 horas y  nuestro rival era cuarto año. Nuestro equipo se conformaba por un arquero prestado, ya que no teníamos, apodado Carlopio, en la defensa por Cacho y el Viejo. medio campo el Negro y el Mono, medio punta el Enano (quien escribe) y no recuerdo quien era nuestro delantero, pero por deducciones, hay bastante chance de que fuera el Lechu. Veníamos invictos y con la valla menos vencida, y entramos a la cancha como cosa juzgada.  Afuera recibíamos el aliento de nuestras compañeras mujeres, y la copa parecía estar tan cerca……

El partido duraba dos tiempos de 20 minutos, y ya a los 5 minutos del primer tiempo, perdíamos 2 a 0, y  aún hoy recuerdo, hablaba a cada uno  de mis compañeros y no encontraba respuestas, estaban clavados al piso, sin ninguna reacción física ni anímica, los jugadores rivales nos pasaban como postes caídos, y la derrota era inexorable. Entonces y de tanto reclamar, Cacho soltó: que querés Enano si estamos sin dormir, ya que anoche salimos todos de joda……. NO!!!!!!!!!!!!!!!

No quedaba mucho por hacer, sólo relajarse y disfrutar del momento……. Faltaban 2 minutos de juego y perdíamos 10 a 0, falta contra el Mono cerca de la media luna, tiro libre que pedí patear. Les dije:  Muchachos aunque sea hagamos el gol del honor, y puse en mi pie derecho toda la energía de la bronca contenida, el remate pegó en el travesaño, y llevaba tanta fuerza que lo hizo caer encima del arquero, aunque esto no impidió que  la pelota besara la red.

Finalmente fue 10 a 1, y ese gol fue festejado como si hubiéramos ganado la final de la copa del mundo.

Nos despedimos así de los campeonatos, un equipo que parecía que tenía todo para ganar, y que en la recta final desvió sus objetivos en pos de otros,  se quedó con el segundo lugar, pero con la imagen del travesaño caído en nuestras mentes. Ese recuerdo nos acompaña hasta el día de hoy, cuando nos juntamos a comer un asado y rememorar buenos momentos.

Hoy, a la distancia, visualizo con algo de claridad lo que pasó, y detecto elementos sustanciales que nos hicieron invencibles hasta la final, y no menos importantes,  otros factores  que nos posibilitaron perderla.

Llegamos a la posibilidad de ganar el campeonato,  porque teníamos un para qué muy definido, una misión, y porque compartíamos una visión de levantar la copa, valores comunes como equipo, más habilidades y fortalezas, que nos daban ventaja sobre las debilidades, entrabamos a la cancha alineados en pos de…. Sólo que a la postre, no nos dimos cuenta que , por una decisión en un sentido distinto y no alineada al objetivo principal, no pudimos sostener nuestro compromiso y salimos derrotados sin más…….

Por esta bocallave de hoy, reúne e invita al equipo del que formas parte y observa dentro, es probable que encuentres varias situaciones con características parecidas. Allí están como fantasmas del pasado, presentes y futuros,  te cuestionan qué no puedas sostener los resultados, porque un equipo que quiere ganar un campeonato, no admite la más mínima deriva, no admite excusas, no admite sentarse a mirar lo bien que nos fue hasta ahora. Cada peldaño debe sostener el de más arriba para poder llegar a la meta, y mantenerse alerta a los desvíos,  aunque parezcan pequeños,  es primordial.

Esencialmente,  la red de conversaciones y acciones derivadas, en pos de lograr un objetivo, giran en torno de la concentración, madurez, humildad, liderazgo, y alta eficacia en el uso del tiempo y los recursos. Parece tan simple, pero cuando sumamos las individuales de los que formamos parte, y queremos definir una identidad general y al mismo tiempo flexible, el reto es fenomenal y requiere de denodada inteligencia, y actitud 100 % aprendiente. Conocimiento y habilidad, más actitud para lograr algo con otros. Compromiso para trabajar en equipo, sabiendo que tienes que hacer lo que estás comprometido y sino, levanta la mano y pedí asistencia de manera responsable, y si es necesario  declárate ignorante o incapaz de…..

Te pregunto y me pregunto:

  • En qué anda tu equipo hoy?
  • Los objetivos propuestos, sobre qué valores se cimentan?
  • El equipo está alineado al plan de trabajo?

Existen muchos grupos humanos, pero mientras no existan misión, visión y valores comunes no habrá Equipo Sustentable. Tienes que registrar al otro, con sus fortalezas y debilidades, y transformarte en complementario y suplementario, y cada uno tiene que hacer lo mismo con vos, y en esa red de complementos, suplementos,  concordancias y diferencias, está presente el éxito, y el camino del Equipo Ganador. Empieza con retos alcanzables y fortalece la red de confianza, entre las personas del Equipo y eso si…..

No te olvides por favor de contabilizar y aprender de los errores, ya que algún travesaño caído aparecerá como un boomerang en tu camino, está en vos recogerlo, y volverlo a lanzar.

 

 

 

 

 

 

Deja un comentario